Prólogo — Vientos de una nueva condena

Iniciado por Maurick, 10 de Jul 2025, 14:07:06

Tema anterior - Siguiente tema
10 de Jul 2025, 14:07:06 Ultima modificación: 22 de Dic 2025, 22:09:54 por Maurick

El silencio aquí no es natural. No es el de la calma, ni el de la noche. Es un silencio denso, mineral, como si los escombros mismos se negaran a seguir contando lo que ocurrió. Donde antes se alzaba una ciudad, ahora sólo queda un anillo de roca quebrada, barro negro y hierro retorcido, apenas contenido por la geometría torcida de los acantilados que abrazan el mar invasor. Bilbao se ha hundido. Y el agua salobre de la ría lame las grietas abiertas como si quisiera llevarse los últimos rastros de lo humano.

En la frontera de ese abismo, una figura observa sin moverse. La brisa nocturna le acaricia el rostro, pero no le ofrece consuelo. Bruma Nocturna contempla la devastación sin palabras, sin rezos. A sus pies, el cayado de Vara Torcida se hunde ligeramente en el barro, como si también quisiera aferrarse a algo que ya no existe.

Hace apenas unos minutos, habló con Birdman, el heraldo enmascarado del Carnaval de Almas. Rechazó su oferta. Rechazó su tono burlón y su fatalismo festivo. Pero las palabras del emisario aún danzan en su mente: «El Heraldo no es siempre el enemigo; a veces su caída trae el alba». No supo si se refería a él mismo, o a otra figura que aguarda en el horizonte. Tal vez sea una advertencia. Tal vez, una amenaza.


Bruma se mantuvo en silencio, desconfiado. Birdman, con la cabeza ladeada y los dedos cubiertos de anillos de cobre oxidado, se inclinó como si escuchara algo entre los escombros.


Desde el interior del cráter, bajo la niebla que apenas deja entrever los restos de Bolueta hundida, algo respira. Algo lo observa. No con ojos, sino con intención. No se ha mostrado aún, pero Bruma lo siente: no está solo.

Las corrientes umbrales fluyen de manera extraña aquí. El lugar está herido. El tiempo se descompone por momentos, como si este rincón del mundo no hubiera sido concebido para resistir tanta ruptura. Y sin embargo, Bruma ha vuelto. No por obligación. No por venganza. Sino porque sabe que aquí ha quedado algo sin cerrar.

El Viento de Acero resiste, ahora desde la otra punta del mundo. De sus antiguos compañeros, sólo queda Iris viva. Pero su historia la ha alejado lo suficiente de él. Pero en esta tierra herida, en este borde entre la memoria y el abismo, el Metis busca respuestas. Tal vez el eco de su cayado encuentre todavía una voz a la que aferrarse. Tal vez en este lugar de muerte, aún haya algo por proteger.

Y así, sin himnos ni testigos, Bruma Nocturna espera. No por gloria. Sino porque en las profundidades, alguien —o algo— se ha atrevido a llamarlo por su nombre.

Desde la grieta más cercana se eleva una columna de vapor. Un lamento apenas audible se filtra por la piedra húmeda.

Algo —o alguien— pronuncia tu nombre:


No hay más sonido. Solo la certeza de que alguien ha cruzado desde el otro lado para buscarte.

31 de Jul 2025, 18:41:26 #2 Ultima modificación: 01 de Ago 2025, 00:16:47 por Maurick
Bruma Nocturna gira levemente la cabeza hacia la grieta, y la inclina con suavidad hacia un lado en un gesto que combina duda con curiosidad. El cayado apoyado en el suelo, firme, y el cuerpo inmóvil con la tensión justa para reaccionar frente a cualquier posible amenaza.


Con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido, el Theurge se queda a la espera sin confiar en que realmente haya una respuesta.
Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.

El silencio que sigue a tus palabras no es indiferencia. Es espera. Como si la tierra necesitara que el eco de tu pregunta se hundiera lo suficiente para ser escuchado en capas más profundas de realidad. Una grieta cercana exhala vapor. No es calor lo que emana, sino una humedad casi orgánica, con aroma a sangre seca, a hierba pisoteada, a recuerdos enterrados en tierra no consagrada.

Entonces, vuelve la voz. Sin cuerpo. Sin dirección. Pero con la cadencia de una herida que no ha sanado.


Pausa. Un crujido leve, como huesos frotándose bajo toneladas de roca.


La voz no acusa. No exige. Informa. Como quien entrega una carga que ya no puede sostener. Una brisa húmeda sacude la capa de Bruma. No hay amenaza en ella. Solo memoria.


El ambiente se vuelve cargado. Un hormigueo roza la nuca de Bruma Nocturna. Sabe que no está solo, que hay alguien.

Y no debería.

La temperatura ambiente baja de repente. Quizá no mucho. Quizá no para todo el mundo. Pero sí para Brumas Nocturna, que reconoce el peso del pasado en esas palabras.


El gruñido de Bruma Nocturna deja entrever su cansancio. Sin embargo, parece más tranquilo de lo que cabría esperar.


El lobo hace una pausa, y mira al cielo. Parece estar recordando algo que quíza nadie le dijo, o esperando la ayuda de quien no vendrá. Al bajar de nuevo la mirada, hacía la grieta, da un paso al frente. Tranquilo pero decidido, con la calma de aquel que acepta su destino.

Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.

La voz vuelve, más clara esta vez. Ya no vibra como el eco de una caverna, sino como un pensamiento que no necesita aire para existir. No es ira lo que transmite. Es certeza.


Una pausa leve. Como si incluso las sombras necesitaran tiempo para elegir sus palabras.


La brisa, la temperatura, el ambiente. Todo empieza a sentirse «natural» de nuevo. Los miles de gritos que reverberan en la Umbra parecen calmarse durante un instante.


Y, después, el silencio. ¿O no es así? Bruma Nocturna siente las pisadas de alguien cercano, alguien que está intentando pasar desapercibido. ¿Se quedará a esperar a esta persona o abandonará este lugar maldito?


Bruma Nocturna sonríe ligeramente, e incluso emite un sonido levemente audible que se podría interpretar como "risa". Una risa entre burlona y despectiva, que es acompañada por un movimiento de bastón, que se vuelve a clavar en el suelo, en la dirección de las pisadas.


El hastiado chamán se mueve, despacio, en la dirección de las pisadas. Su gesto revela determinación, pero también comprensión y, hasta cierto punto, curiosidad y responsabilidad.

Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.

03 de Ago 2025, 02:58:52 #7 Ultima modificación: 04 de Ago 2025, 13:42:47 por Maurick
La niebla no se disipa. Se pliega, se arremolina. Como si respirara. Como si ocultara algo que ya no necesita esconderse, pero que prefiere hacerlo. 
Los pasos no suenan sobre roca, ni sobre barro. Suenan sobre recuerdos. Sobre lo que no se ha dicho en voz alta desde la caída.

Una silueta emerge. No camina: avanza. Deslizándose entre lo real y lo que no debería existir. Su figura es humana, sí, pero algo en la geometría de su cuerpo desafía la familiaridad. Como un sueño mal recordado. Como una herida que no sangra. Ojos pálidos, fijos, profundos como pozos sin fondo. La piel, tensa como papel húmedo sobre huesos demasiado antiguos.

Lleva la ropa de otro siglo. Y la tristeza de todos.

Se detiene a pocos metros de Bruma Nocturna. No sonríe. No respira. Pero habla.


Una pausa. Una grieta invisible se tensa en el aire, como si el mundo se inclinara levemente.


El viento cambia de dirección. No con violencia. Con propósito. La figura da un paso más. No hay prisa. No hay duda. Y entonces... se queda inmóvil. Esperando. No por respeto. Por método.

En la mente de Bruma Nocturna empieza a dispararse un sentimiento agotador, con luces brillando por todas sus sinapsis. Observa escenas de momentos del pasado, escenas dónde él no estuvo. Observa a su antigua compañera, Aránzazu, caminando sola sobre lo que parece ser un barco o una plataforma de hierro sobre el mar. Observa al mismo joven, presentándose del mismo modo. Ella era la segunda.

También atisba el futuro: un enorme hoyo surge del interior de la tierra, de Gaia. Sangra océanos de vitae negra, mientras un gigantesco orbe de piedra ardiente atraviesa el cielo... e impacta en el hoyo.

Y entonces, como si un hilo invisible se rompiera, Bruma es devuelto a su cuerpo. Pero el temblor de lo visto aún late en sus sienes.

Nota como aquel joven, aquel ser extraño casi hecho de niebla intangible, intenta acercarse de forma amenazadora. Pero de repente es impactado por algo que Bruma Nocturna es incapaz de discernir, y el cuerpo cae al fondo del cráter. Ante él, se presenta una joven de pelo rubio, vestido de seda ajado y completamente descalza. Le mira a los ojos.


La chica comienza a correr con una agilidad y equilibrio envidiables. ¿Qué hará Bruma Nocturna? ¿Seguirá a su misteriosa salvadora? ¿Se internará en las profundidades del cráter?

La figura del joven perturba el alma de Bruma. Como si un extraño recuerdo de alguna otra realidad quisiese instalarse en su cabeza, pero sin lograr conseguirlo.


El agotado Garou mastica lentamente el nombre de su caído enemigo. Los recuerdos no son agradables, ni siquiera los de la victoria. Mucho se había perdido en aquella andadura, y apenas nada se había recuperado todavía.

Cuando los pensamientos del muchacho invaden la mente del Theurge, este intenta defenderse y resistirse sin éxito. Sabe que lo único que le queda de sus compañeras y de sus misiones son sus recuerdos, y lo único que se ha llevado de todas sus luchas (no sólo las físicas) es todo lo que ha aprendido de ellas... y todas las deudas que había ido acumulando para con Gaia y con los suyos. Demasiados pecados, entre los propios y los ajenos, como para permitirse olvidarlos.

Cuando recupera el control sobre sí mismo, adquiere su característica posición de combate con el cayado en las manos. Sospecha que no puede ganar, pero tampoco parece tener opciones reales de huida... hasta la irrupción de la joven rubia. En ese momento, activa su don Espíritu del Pájaro y da un salto hacia atrás mientras se mantiene a medio metro de altura y alcanza sin demasiados problemas a su escurridiza nueva compañera.

Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.

La chica no se gira. No necesita hacerlo. Corre como si el suelo estuviese programado para obedecerla. Se mueve a una velocidad que no te parece normal. ¿Quién es esta persona?


Salta un muro bajo cubierto de musgo oxidado, sin perder el equilibrio ni el ritmo. Bruma la sigue, aún flotando con el Espíritu del Pájaro, y no tarda en notar lo que ella decía: las corrientes umbrales tiemblan, como si alguien estuviera girando un dial desde otro plano. Algo los está buscando.


Una explosión súbita de chispas mecánicas cruza el callejón por encima. Un zumbido agudo, no natural, perfora el oído. Una de esas cosas —pequeña, como una esfera con cuchillas de insecto— vuela en zigzag y se estrella contra una pared, donde estalla en un parpadeo de luz roja.


Durante los siguientes diez minutos, corren a través de las ruinas de Bolueta, entre esqueletos de edificios, furgonetas volcadas y restos de mobiliario urbano partido. Las máquinas zumban como mosquitos en celo, algunas flotan, otras reptan por los muros como insectos metálicos buscando calor. A ratos parece que los estén ignorando... pero otras, giran como si sintieran su presencia.

La chica nunca se presenta. Solo lanza frases cortantes, burlas nerviosas y señales vagas con la mano.

Finalmente, llegan a un antiguo paso elevado, aún medio en pie. Junto a los restos de una gasolinera, oculta tras un andamio oxidado, hay un coche gris oscuro, de esos que solo arrancan si alguien les habla mal.


Se lanza dentro, gira una palanca y el motor responde con un rugido irregular, como un perro viejo con asma. Las luces parpadean. La radio suelta un fragmento de algo que podría ser flamenco distorsionado o ruido blanco.


No hay rastro del vampiro. No hay rastro de Birdman. Solo las luces cada vez más cercanas de los pequeños artefactos voladores... y el sonido de la ruina, atenuado por el miedo.

Cita de: Maurick en 17 de Dic 2025, 00:39:39

Bruma Nocturna sigue a la figura gracias a la velocidad de movimiento que le otorga su don, pero no sin dificultades. Parece que la muchacha es ágil. Antinaturalmente ágil.

Cita de: Maurick en 17 de Dic 2025, 00:39:39


Entre chispas y explosiones, el chamán aprovecha para fijarse en los rasgos de su acompañante. Estatura, peso, edad... También en si lleva armas de algún tipo. Aunque sabe - de sobra - que se expone a una sobrecarga sensorial, activa su don Sentir Magia para saber si ella también está afectada por algún tipo de energía mística. Por sus declaraciones previas, lo raro sería lo contrario.

Cita de: Maurick en 17 de Dic 2025, 00:39:39

El Uktena se sube rápidamente al coche, sin perder de vista las amenazas exteriores. Reconoce que la joven es práctica y probablemente útil, pero habla igual que ellos.


Mientras arranca el coche y comienza a conducir a toda velocidad, esquivando escombros y rozando con las llantas varias piedras del camino, el Vidente echa un vistazo al interior del destartalado coche y a todo lo que ocurre en el exterior a través de las ventanillas y los espejos retrovisores destartalados.


Un gesto de asco acompaña sus últimas palabras.
Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.


La chavala pisa el acelerador con fuerza con sus pies descalzos, manejando los pedales como si estuviera bailando reguetón en una rave umbral. El coche pega un bote al pasar por un bache, pero ella ni se inmuta.


Cuando Bruma suelta el nombre de **Mauricio**, el ambiente cambia. Iruz ya no se ríe. Aprieta los labios, la mandíbula se le tensa, y por un segundo deja de hacerse la chula.


Pero no espera respuesta. El coche sigue tragando asfalto, cada vez más lejos de la ciudad rota. Entonces, se topan con un **bloqueo policial**: luces azules, agentes con chalecos, gritos al fondo. Iruz ni frena.


Gira el volante con un volantazo, se mete por la cuneta, revienta dos conos, y pasa a escasos centímetros de un poli que se queda blanco. El coche vuelve al asfalto con un golpe seco, y ella suelta una risa que es mitad euforia, mitad desprecio.


Se gira un momento hacia Bruma, con una ceja arqueada y media sonrisa.


Baja la velocidad solo un poco. Lo justo para mirar por el retrovisor y luego a Bruma.


El coche sigue rugiendo entre curvas y árboles, dejando atrás una ciudad rota y un montón de humo.

Bruma Nocturna intenta recomponerse y mantenerse más o menos estable en el asiento de aquella montaña rusa urbana. Su gesto es de preocupación, pero también de tranquilidad.

Cita de: Maurick en 18 de Dic 2025, 02:46:45


Cuando la muchacha pregunta por Mauri, Bruma frunce el ceño un poco más y agarra con fuerza el bastón.

Cita de: Maurick en 18 de Dic 2025, 02:46:45


Mientras el Theurge habla, la muchacha pierde momentáneamente la atención, como si tuviese la mente en otro lugar, y el coche cambia bruscamente de dirección.


Cuando la joven vuelve en sí, le quita la zarpa de un manotazo del volante y continúa conduciendo como la loca que parece que es.

Cita de: Maurick en 18 de Dic 2025, 02:46:45


El Uktena fija su mirada en la joven, esperando respuestas. Espera que, después de haber hablado de Mauricio Belmonte, Iruz se haya ablandado un poco y esté más dispuesta a dar algo de información.
Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.

20 de Dic 2025, 21:54:32 #13 Ultima modificación: 20 de Dic 2025, 21:57:37 por Maurick
Cita de: Bruma Nocturna en 19 de Dic 2025, 00:26:49


Se centra de nuevo en la conducción. Notas que no estáis respetando las normas de circulación, pero la carretera está muy vacía. O eso te parece, ¿es Bruma alguien consciente del tráfico?

Durante unos minutos, el coche se llena de silencio. Ruido de motor, viento filtrándose por una de las ventanillas que no encaja del todo. Bruma nota cómo el ambiente cambia. No es hostil. Es denso.

Cita de: Bruma Nocturna en 19 de Dic 2025, 00:26:49

Cuando el nombre de Mauricio sale de su boca, Iruz no se tensa, ni frena, ni aparta la mirada. Pero sus dedos dejan de moverse sobre el volante. Y por primera vez desde que hablaron, no tiene una respuesta inmediata.


Tras la curva, la carretera se ensancha. El cartel oxidado marca la entrada en La Rioja. Hay un campo de girasoles muertos a la izquierda y una gasolinera fantasma a lo lejos, devorada por grafitis y malas decisiones.

Cita de: Bruma Nocturna en 19 de Dic 2025, 00:26:49

Iruz mira a un lado y a otro. Sus ojos, cansados, con unas ojeras tremendas, se aseguran de que no hay nadie en la carretera. Incluso parece que se está levantando un poco de niebla.


Hace un gesto con la boca y le surgen dos colmillos. Afilados. Cómo los de un...


Mira hacia otro lado. Intenta bajar la ventanilla y escupe. 


De repente, Iruz frena en seco. El coche derrapa un poco sobre grava suelta y se detiene frente a un área de descanso olvidada, a medio camino entre ruinas y abandono. Los árboles secos crujen con el viento. Hay un par de coches herrumbrosos al fondo: uno completamente quemado, el otro devorado por maleza. El aire huele a hierro y ozono.

Se queda quieta. Respira hondo. Tose una vez. Y luego, sin moverse, sin mirar a otra parte, clava los ojos en Bruma Nocturna.


Se baja sin mirar atrás, el ruido de sus pasos sobre la grava suena hueco. Se estira como si no durmiera desde hace semanas, y luego se queda mirando el horizonte un segundo antes de hablar.


El viaje en coche es de todo menos cómodo. Como en otros trayectos, tanto en coche como en tren, avión u otro tipo de transporte, Bruma Nocturna intenta centrar parte de su atención en los paisajes de alrededor y en la propia conversación con quien le acompaña. Como en esta ocasión apenas hay otras engendros de metal rugiendo en la carretera, la tera resulta mucho más asequible.

Cita de: Maurick en 20 de Dic 2025, 21:54:32


El rostro del Hijo del Kaos muestra una mezcla de consuelo y amargura en su expresión. Parece que, a pesar de no haber conocido nunca a Mauricio en profundidad, siente una seria sospecha de afinidades morales nunca confirmada.

Cita de: Maurick en 20 de Dic 2025, 21:54:32
Hace un gesto con la boca y le surgen dos colmillos. Afilados. Cómo los de un...



Con la duda en su mente, mira a la muchacha con cierta lástima.

Cita de: Maurick en 20 de Dic 2025, 21:54:32


Pese a lo intenso de la situación, se adivina cierta diversión en cómo el Theurge le devuelve la pregunta.

Cita de: Maurick en 20 de Dic 2025, 21:54:32

Bruma Nocturna duda frente a la pregunta. Es más que obvio y evidente que la propuesta le hace de todo menos gracia. Se baja del coche, caminando con firmeza mientras se apoya en su bastón, y se acerca a Iruz lo suficiente como para colocarse frente a ella y mirarla seriamente a los ojos.


Tras esta declaración, espera con templanza la respuesta de la joven. Se le ve serio a la par que tranquilo, pero en su interior está totalmente preparado por si se diese algún tipo de reacción violenta o, peor aún, un frenesí.
Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.