Episodio 1 — Dobra

Iniciado por Maurick, 24 de Sep 2025, 12:46:29

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Cita de: Mark en 28 de Dic 2025, 14:50:22🟥 Perseguir a Micky el Mocos y capturarlo. Para ello, supera una Tirada de Destreza + Atletismo a Dificultad 7, y después una Tirada de Fuerza + Pelea a Dificultad 8 para apresarlo. Necesitas superar ambas para lograrlo.

Me transformo en un lobo oscuro, negro como las sombras crepusculares, y me lanzo a perseguir a Micky.

La transformación es instantánea. El hueso cruje, la carne se repliega y, antes de que el eco termine de rebotar en la cámara, ya corres.

Micky es rápido, pero va a ciegas. Resbala en el suelo húmedo, golpea con el lomo una pared, derriba piedras sueltas que caen detrás de él. Tú, en cambio, eliges dónde pisas. El túnel se estrecha, el techo baja, y su huida se vuelve torpe, desesperada.

En una curva cerrada, marcas distancia de golpe. Saltas.

Lo alcanzas por el costado y lo estampas contra la pared. El impacto arranca un gruñido agudo y lo hace rodar por el suelo. Antes de que pueda incorporarse, le plantas una pata sobre el pecho y hundes los colmillos a un palmo de su garganta.

Micky se queda inmóvil.

No lucha. No gruñe. Solo respira rápido, con los ojos abiertos de par en par.

Kara llega unos segundos después, jadeando, justo a tiempo para ver cómo el Ragabash entiende una verdad simple y definitiva: esta vez, no va a escapar.

Mientras os colocáis y atáis a este sinvergüenza con las bridas impregnadas en plata (cortesía del Departamento de Apoyo Encubierto), volvéis a escuchar a Vytalian al otro lado del comunicador.


Kara se te queda mirando, y después a Micky el Mocos.


Micky intenta pronunciar algo, pero Kara asegura su hocico con una brida en el morro. Intenta cambiar de forma, pero la plata quema su piel y lo evita.


Toca correr. Y mucho.

Kara pasa a lupus, un bello lobo blanco con pequeños mechones rubios en la parte de la cabeza, y comienza a dirigir el camino. Tú arrastras a Micky, que va casi arrastrándose por el suelo, dejando caer algún gemido. Cuando llegáis a la caverna de la entrada, podéis escuchar bastantes gritos e insultos en español.


Notáis varias figuras humanoides entre la niebla. Vosotros salís agazapados, aprovechando todo el tumulto que están montando. En cuanto lográis alcanzar el exterior, empezáis a acelerar. El dispositivo de la Guardia Civil empieza a acercarse, atraídos por la bronca y la extraña niebla que está saliendo del interior de la cueva.


Antes de que puedas darte cuenta, estás saltando a la parte trasera del Audi A4, con Micky arrastrado por ti. Kara salta al asiento del copiloto y en mitad de su acrobacia pasa a homínida, mostrando de nuevo ese traje elegante blanco. Algo sucio, pero esperable tras explorar una cueva. Vytalian no tarda en encender el vehículo y en salir corriendo de allí. Los Zarpas de Teluria ni se han dado cuenta de que habéis estado ni de que habéis ido.



Torrelavega — Urbanización Calagua, 4ºC

📅 25 de Agosto de 2005, 13:47

El edificio os recibe con un silencio denso, casi hospitalario. El portal huele a humedad vieja y a lejía reciente, como si alguien hubiera intentado borrar rastros sin demasiado convencimiento. Subís las escaleras sin hablar, con Micky el Mocos entre vosotros, maniatado, encogido sobre sí mismo, todavía jadeando por la carrera y la plata quemándole la piel.

Al cerrar la puerta del piso, el ruido del exterior desaparece de golpe.

Dentro, el aire sigue siendo el mismo: desinfectante barato, metal oxidado y un regusto amargo que se queda en la garganta. La luz entra tamizada por persianas a medio bajar; es pleno día, ya bien pasada la mañana, pero aquí dentro el tiempo parece haberse quedado atascado en un gris perpetuo.

Kara empuja al Ragabash hasta el salón y lo obliga a sentarse en una silla metálica, de las plegables, incómoda incluso para un humano. Le quita la capucha improvisada, pero no las bridas. Micky traga saliva y mira alrededor, reconociendo el lugar. No sonríe. No hace bromas. Vytalian se queda por detrás, en silencio.

Aquí no hay salida.

El piso es pequeño, funcional, pensado para pasar desapercibido: sofá barato, una mesa con papeles desordenados, botellas de agua a medio consumir, vendas ensangrentadas en una bolsa de basura. No es un sitio para vivir. Es un sitio para aguantar.

Kara se apoya en la pared, cruzándose de brazos. Tú te quedas de pie, frente a él, dejando que el silencio se alargue lo justo para que empiece a pesar.

Fuera, Torrelavega sigue con su rutina de mediodía. Dentro, el mundo se ha reducido a cuatro personas y a una verdad que alguien va a tener que decir en voz alta.

Micky levanta la vista despacio.


Respira hondo, como quien sabe que ha llegado el momento de pagar, pero suelta un gapo tremendo en el zapato de Mark.

Kara aprieta los puños. El interrogatorio puede empezar.

Observo por unos instantes a Micky, sin dar importancia al escupitajo que ha lanzado contra mi. Saco la pitillera y me enciendo un cigarro, observo momentáneamente lo que hay inscrito en su plateada superficie y me lo vuelvo a guardar en la chaqueta.

Lanzo una mirada a Kara, para que controle su ira y la vuelvo hacia el cautivo.

-El único yanki de mierda en esta habitación soy yo -sonrío de medio lado- quizás prefieras la hospitalidad que pueda ofrecer un yanki a la de un par de rusos con mala hostia -doy una calada profunda, observando a Micky a los ojos, tomando mi tiempo y sin importarme los improperios que pueda lanzar- ¿eres consciente de tu situación verdad? No habrá poli bueno ni poli malo, no habrá un final feliz, solo un final menos malo.

Calo el cigarro y expulso el humo despacio.

-Queremos respuestas, Micky, y las tendremos, cuenta con ello. Tenemos tiempo suficiente, medios, unos jefes que nos presionan y muchas ganas de demostrar que somos unos garous competentes ¿me entiendes? Demasiado que demostrar y... un único chivo expiatorio a nuestro alcance... -doy otra calada- Aquí va la primera pregunta ¿Qué sucedió realmente en el Monte Dobra?


Activaré la Verdad de Gaia cuando vea que va a hablar algo de mínima importancia. Evidentemente, si se pone a insultar o decir chorradas, pues no.

Micky aguanta el silencio unos segundos más. Cuando vuelve a hablar, ya no hay chulería. Solo cansancio y una culpa mal digerida.


Traga saliva. Baja la mirada un instante y luego vuelve a alzarla hacia ti.


Se encoge de hombros, incómodo.


Hace un gesto vago con la mano, como espantando un recuerdo.


Aprieta los labios, tenso.


Se recuesta contra la silla, derrotado.


Cita de: Mark en 29 de Dic 2025, 21:52:44Activaré la Verdad de Gaia cuando vea que va a hablar algo de mínima importancia. Evidentemente, si se pone a insultar o decir chorradas, pues no.

Obviamente, todo lo que ha dicho parece que es verdad. ¿Qué motivos crees que tiene este tipejo para mentir? Kara y Vytalian te miran extrañados. No saben muy bien cómo tomarse la confesión de Micky.

El tipo se queda callado. Esta vez no para provocarte, sino para que saques tus propias conclusiones.

Vuelvo a calar despacio el humo que inunda mis pulmones, lentamente, sin desviar la mirada del cautivo.

Pienso en la extravagante historia que nos acaba de soltar sin mucha presión, sin tocar demasiadas teclas. En el fondo, agradezco que Kara no haya tenido que torturarle.

Es un peón, igual que nosotros, pero al otro lado del espejo. Podría haber estado en su pellejo, pero afortunadamente no lo estoy, de momento.

Mi don me indicada que dice la verdad. Habrá que tirar de ese hilo carmesí.

-Vytalian, lo que detectaste en el Dobra ¿Podría contenerse en una baratija de AliExpress? -omito intencionadamente decir lo que el ruso nos había indicado que fue, cuanta menos información tenga nuestro cautivo, menos contaminadas estarán sus confesiones- solo quiero un si, un puede, si tienes dudas, o un no. Ya entraremos en detalles más tarde.

Espero a que responda mi compañero. El humo sale lentamente de mi sistema respiratorio.

-Segunda pregunta Micky ¿Donde recogió el padre Ángel a Henar?¿Dónde residía Henar habitualmente en la ciudad?

Vytalian tarda unos segundos en responder. No aparta la vista de Micky mientras habla, como si ya no le importara si le escucha o no.


No añade nada más. No ahora. Micky carraspea cuando le toca a él. Ya no hay desafío en su postura. Solo resignación.


Se pasa la lengua por los labios, nervioso.


Levanta la mirada hacia ti, con una mueca amarga.


Aprieta los dientes. Se da cuenta de que ha hablado de Laro y de Mariposa en presente. Puedes ver el dolor en sus ojos.


El silencio vuelve a caer en la habitación. Kara se acerca a ti, Mark, y te susurra en voz muy baja.


¿Qué vas a hacer, Mark?

🟦 Delegar la investigación del piso de Henar en Alberto y entregar a Micky a la Justicia Metálica.
🟨 Ir tú al piso de Henar con Kara, dejando a Micky retenido con Vytalian.
🟥 Dejar libre a Micky y seguirlo de cerca.

30 de Dic 2025, 16:01:00 #21 Ultima modificación: 30 de Dic 2025, 16:15:58 por Mark
Frunzo el ceño y asiento a Kara sin apartar la mirada de Micky.

-Soy consciente de ello, al igual de que le vimos cuando llegamos -la miro de reojo- ya sabes cuando -digo esto último susurrando- y sin cadáver... -dejo esto último en el aire.

Les hago una señal a mis compañeros para que me acompañen a la habitación contigua, dejando la puerta entreabierta para controlar a Micky pero pidiendo hablar en un tono en el que no nos pueda escuchar.

-Por el momento, no me fío lo suficiente ni de Alberto ni de la participación del cura, el cual estuvo el día de nuestro "recibimiento" en el aeropuerto -me cruzo de brazos- solo me fío de nosotros tres sinceramente. El resto, son gentes locales de las que no sabemos hasta qué punto han estado jugando a un doble bando para sacar la mayor tajada de la intervención de la Justicia Metálica.

Suspiro y apago el cigarro en el cenicero.

-Ese colgante o baratija que la cría obtuvo, creo que puede ser el origen de la detonación umbral, un medio para descabezar a la auténtica cúpula del Peñasco Blanco en las sombras, mientras nosotros eramos la distracción en la Media Luna.

Doy un paseo por la habitación y lanzo una ojeada a Micky desde el umbral de la puerta.

-Desde que pisamos España, nuestros jefes han estado a su bola sin nuestra presencia y, cuando estuvimos en la Media Luna, tan solo Terry nos acompañaba -me enciendo otro cigarro- ¿Entendéis a donde quiero llegar? Creo que la operación real ha sido el Dobra y la negociación solo una farsa con un final claro, un final ya decidido de antemano.

Espero unos segundos, dejando margen a que mis compañeros ordenen las ideas y por si quieren aportar alguna opinión.

-Nuestra investigación creo que es tan solo una forma de quedar bien de cara al público, pero tengo la sensación de que los hilos que nos mueven, al igual que con la negociación, ya han decidido el final.

Vuelvo a calar el cigarro.

-Sin embargo, de un modo u otro, debemos cumplir el papel que se nos ha asignado ¿Verdad? -sonrio de medio lado- así que continuaremos con nuestra investigación, pero quería que supierais antes mis divagaciones al respecto.

Miro a Vytalian.

-Te quedarás al cuidado de Micky hasta que decidamos que hacer con el -vuelvo la mirada hacia Kara- mientras tú y yo acudiremos al piso de Henar para rastrear el origen de esa "baratija" que supuso el último regalo de una hija a su padre.

31 de Dic 2025, 02:40:01 #22 Ultima modificación: 07 de Ene 2026, 16:45:52 por Maurick
Cita de: Mark en 30 de Dic 2025, 16:01:00🟨 Ir tú al piso de Henar con Kara, dejando a Micky retenido con Vytalian.

Vytalian os echa una mirada de determinación y se sienta frente a Micky el Mocos. Aunque lo puedes notar en sus rostros, ninguno de tus dos compañeros te ha dado una respuesta a tus sospechas. ¿Estarán acostumbrados?


Kara suspira, enfadada, y le planta de nuevo la mordaza envuelta en hilos de plata a Micky. El tipo se queja, al fin y al cabo es un Lupus obligado a posar como un humano. Vosotros dos os marcháis del piso. La Ragabash no dice nada en el trayecto hasta el garaje, ni cuando saca la libreta dónde ha anotado la dirección de la difunta Henar.

El trayecto hasta el barrio de San Gil se hace en silencio. Torrelavega queda atrás poco a poco, diluyéndose en bloques de viviendas humildes, calles estrechas y fachadas gastadas por la humedad del Besaya. No es una zona peligrosa. Es peor: es anodina. El tipo de lugar donde nadie mira dos veces y todo el mundo aprende a no hacer preguntas.

El edificio de la calle Pablo Garnica no destaca entre los demás. Cuatro alturas, ladrillo visto, balcones estrechos y persianas a medio bajar incluso a estas horas. No hay cinta policial. No hay curiosos. Solo una sensación incómoda de normalidad. El piso de Henar está en un segundo interior.

La cerradura no opone resistencia: alguien entró antes... y se aseguró de no dejarlo evidente. Kara lo nota al instante. Tú también. Dentro, el aire es rancio, cargado de polvo viejo, incienso barato y electricidad estática. El salón es pequeño, amueblado sin cariño: sofá cama, una mesa coja, una estantería con libros a medio leer y cajas abiertas de envíos recientes. Demasiados.

Kara avanza despacio, en silencio. No hay rabia en su gesto. Hay concentración. Profesionalidad forzada. Puedes notar que la Gnosis alrededor de tu compañera oscila y se extiende de forma controlada.

En la habitación de la joven, encontráis varias cajas de paquetería apiladas junto a la pared, casi todas abiertas. Un portátil cerrado sobre la mesa, con marcas recientes de haber sido manipulado. Un joyero vacío, colocado con cuidado excesivo sobre una cómoda barata.

Kara se agacha junto a una de las cajas y examina las etiquetas. Su mandíbula se tensa apenas un milímetro.


El silencio del piso pesa más que el de la cueva. De repente, se escuchan unos pasos. ¡Os habíais asegurado de que estábais solos! Pero algo viene a la mente de Mark. ¿Es posible que Henar compartiese piso? Antes de que podáis reaccionar, una chica joven, de precioso pelo rubio, entra en la habitación y se topa con vosotros.


¿Qué haces, Mark?

🟦 Imponer autoridad y control: identificarte como agente de una autoridad superior y presionar a la chica para que colabore, exigiendo que explique quién es, qué relación tenía con Henar y qué sabe de los paquetes y visitas al piso.
🟨 Leer a la chica antes de actuar: bajar el tono, pedirle que se siente y observarla con calma, analizando sus reacciones y contradicciones para decidir si es testigo inocente, cómplice o algo más.
🟥 Dejar a Kara conteniendo la situación y registrar el piso a fondo: aprovechar el momento para hurgar sin miramientos en el portátil, las cajas, la basura y cualquier rastro físico o espiritual que apunte al origen de la baratija.

Alzo las cejas ante la expresión de Vyt, procurando evitar sonreír. La verdad es que ambos rusos forman un tándem bastante cómico, a su manera.

-Volveremos pronto -miro a Micky antes de irnos- ten paciencia y Gaia te corresponderá.

El silencioso trayecto en coche hasta el piso de Henar lo agradezco. Lo que para algunas personas sería algo incómodo, para mí es un momento ideal en el que aclarar ideas y relajar un poco la mente.

La ausencia de respuesta a mis conjeturas por parte de mis compañeros tampoco me sorprende demasiado: intentan comportarse como soldados que no cuestionan a sus superiores, aunque ya hayan mostrado alguna discrepancia en voz alta.

Cuando serví en el ejército estadounidense, procurábamos no dar demasiadas vueltas a lo que se nos ordenaba hacer, pensábamos que así conseguiríamos conciliar mejor el sueño. Desafortunadamente, no era así.

Se acatar órdenes, gran parte de mi formación ha consistido en ello. Lo que me molesta hasta cierto punto, es la ausencia de información que podría ayudarnos a cumplir mejor nuestro objetivo, al menos hablar con mayor claridad. Sin embargo, nuestros jefes parecen omitir información en base a una falta de confianza en nosotros o bien porque ponen a prueba hasta qué punto podemos llegar o bien por una combinación de ambas cosas.

Simplemente, quiero terminar con todo este asunto con el mínimo número de bajas en ambos bandos y volver a los Ángeles. Un entorno más cómodo y no tan hostil.

-Parece que hemos llegado... -digo al ver el punto en el que el GPS indica que hemos terminado el anodino recorrido.

Una vez dentro, observo con atención la habitación de la joven y asiento a Kara ante su afirmación.

-A través del ordenador podremos acceder a la información de su última adquisición, así como intentar detectar cualquier rastro fuera de lo "común" en algunas de todas estas cajas -me rasco la coronilla- quizás encontremos la caja donde vino el abalorio y nos indique alguna dirección de donde tirar.

La llegada de la joven me pilla por sorpresa y mascullo entre dientes un escueto "mierda".

-Buenos días señorita... -dejo un lapso de tiempo para que la chica responda con su nombre- Somos los agentes Kara y Mark ¿Puede por favor acomodarse? Vamos a tener que hacerla una serie de preguntas. Esperemos que colabore.

Si la chica accede, analizo sus reacciones y contradicciones para decidir si es testigo inocente, cómplice o algo más.

María no se sienta. No levanta la voz, y tampoco parece asustada. Simplemente os mira, de uno en uno, con el ceño fruncido y la mandíbula tensa.


Aprieta los puños a los lados del cuerpo. Respira hondo, como si estuviera conteniéndose.


Da un paso hacia la puerta y señala con el dedo, firme, casi mecánica.


No es una amenaza grandilocuente. Es una certeza aprendida. Kara clava su mirada en ti, esperando a ver qué haces. Puedes notar que su gnosis se está concentrando a su alrededor.

El piso parece encogerse alrededor de vosotros.

¿Qué vas a hacer, Mark?

🟦 Marcharte y perder la pista: aceptar la orden de María, abandonar el piso y asumir que cualquier rastro relevante aquí se ha enfriado. Apostar por reconstruir lo ocurrido más adelante mediante terceros, informes y cruces de datos, aunque eso signifique que otros actores se adelanten. Obtendrás un +1 en la próxima Tirada que realices en este Capítulo.

🟨 Distraer a María y dejar que Kara actúe: mantenerla hablando, bajar el tono y ganar unos segundos mientras Kara la neutraliza con rapidez y sin violencia abierta. No es elegante, pero permite seguir investigando el piso a costa de cruzar una línea moral... y personal. Podriáis perder 1 punto temporal de Gloria.

🟥 Enfrentarte directamente a ella: imponer tu presencia, avanzar un paso más y forzar la situación. Si María reacciona, lo hará ahora. Si hay consecuencias, serán inmediatas. Aquí no hay negociación ni vuelta atrás. Supera una Tirada de Manipulación + Intimidación a Dificultad 6 para amedrentar a la chica y que te obedezca. Un fallo provocaría que se enfrentase físicamente a vosotros.

02 de Ene 2026, 12:02:54 #25 Ultima modificación: 03 de Ene 2026, 00:58:07 por Mark
Frunzo el ceño y evalúo unos instantes la situación. No sabemos quién puede ser, pero si habla de Henar con familiaridad, claramente se trata de algún retoño del Peñasco Blanco ¿Quizás una parentela? Eso sería en el mejor de los casos o, en el peor, una metis o alguna abominación propia de este lugar perdido de la mano de Gaia.

Si nos marchamos ahora, perderemos un tiempo crucial, además de que la chica llamaría a su padre o a cualquier otro del Peñasco Blanco y nos ocasionaría demasiados problemas futuros. Haría que la investigación fuese cuesta arriba.

Avanzo un paso hacia ella.

-Razón tiene tu padre, no hay que fiarse de extraños -sonrío de medio lado- pero no es nuestro caso, nos envía Micky, estamos investigando con él el reciente suceso del Dobra. Por favor, toma asiento y ayúdanos con la investigación.

La señalo el sofá para que tome asiento, esperando que la chica termine por ceder.



Saco de un bolsillo interior de mi cazadora una libreta de notas y un bolígrafo, para dar más profesionalidad al asunto.

Cita de: Mark en 02 de Ene 2026, 12:02:54🟥 Enfrentarte directamente a ella: imponer tu presencia, avanzar un paso más y forzar la situación. Si María reacciona, lo hará ahora. Si hay consecuencias, serán inmediatas. Aquí no hay negociación ni vuelta atrás. Supera una Tirada de Manipulación + Intimidación a Dificultad 6 para amedrentar a la chica y que te obedezca. Un fallo provocaría que se enfrentase físicamente a vosotros.

Cita de: Mark en 02 de Ene 2026, 12:02:54-Razón tiene tu padre, no hay que fiarse de extraños -sonrío de medio lado- pero no es nuestro caso, nos envía Micky, estamos investigando con él el reciente suceso del Dobra. Por favor, toma asiento y ayúdanos con la investigación.

La joven titubea durante un instante. No retrocede, pero tampoco avanza. El nombre de Micky le ha tocado algo por dentro; no miedo, más bien fastidio, como si le hubieran mencionado a alguien que siempre trae problemas.


Abre la boca para seguir, pero Kara interviene antes. No levanta la voz. No necesita hacerlo.


El tono no es una orden gritona. Es peor: es una expectativa que no admite excusas. María baja la mirada. Se frota las manos, nerviosa, como si buscara una secuencia correcta que no duela demasiado.


Respira hondo.


Levanta la vista un segundo hacia Kara, buscando aprobación. No la encuentra, pero tampoco rechazo. Continúa.


Traga saliva.


Hace una pausa. La habitación parece inclinarse hacia adelante para escuchar lo siguiente.


El silencio que queda no es vacío. Kara no dice nada. Te mira un instante, Mark.


Me adelanto a lo que vas a pensar, Mark: María os deja husmear en el portátil, y obtenéis los registros de chat y emails de Henar. La contraseña está convenientemente pegada en un pósit, por lo que no es difícil obtenerlo. Sin embargo...


La pregunta queda en el aire. Kara traga saliva.

De una forma u otra, para cuando podáis analizar los datos extraídos del portátil, esto os llevará unas 3 horas de trabajo.



¿Qué vas a hacer, Mark?

🟦 Marcharte ahora y cortar la escena: aceptar que ya habéis sacado todo lo posible sin romper nada más. Sales del piso con Kara, dejáis a María atrás y priorizas analizar en frío los datos del portátil y los envíos de la Joya del Retiro. Esto os permitirá gastar unas 2 o 3 horas en evaluar los datos obtenidos, dándoos más información sobre esa sospechosa joya, pero dejará de lado a María, que quizás no puede aportar mucho más a la investigación.

🟨 Consolar a María y tirar del hilo familiar: bajar la guardia, asegurarle que Henar importaba y preguntarle por su padre, por las normas de casa, por quién entra y quién sale de su vida. No buscas pruebas, buscas lealtad. Esto os puede dar una aliada y alguien que confíe en vosotros: supera una Tirada de Manipulación + Empatía a Dificultad 7: con 1 éxito harás que María confíe en ti.

🟥 Sembrar una verdad peligrosa: insinuar que Henar fue utilizada por su propia gente, que alguien del Peñasco o cercano a su padre la puso en la diana. No mientes del todo... pero eliges qué verdad contar. Supera una Tirada de Manipulación + Subterfugio a Dificultad 6: con 2 éxitos harás que María se de cuenta de que Henar fue un peón en algo más grande y el clan no quiso intervenir. Obtienes una reacción inmediata y cruda.

03 de Ene 2026, 22:35:13 #27 Ultima modificación: 04 de Ene 2026, 00:11:12 por Mark
Cita de: Maurick en 03 de Ene 2026, 10:44:22🟦 Marcharte ahora y cortar la escena: aceptar que ya habéis sacado todo lo posible sin romper nada más. Sales del piso con Kara, dejáis a María atrás y priorizas analizar en frío los datos del portátil y los envíos de la Joya del Retiro. Esto os permitirá gastar unas 2 o 3 horas en evaluar los datos obtenidos, dándoos más información sobre esa sospechosa joya, pero dejará de lado a María, que quizás no puede aportar mucho más a la investigación.

Frunzo el ceño al comprobar que Micky no solo tenía mala fama con mi compañera, sino que también en el entorno del Peñasco Blanco es un paria.

Cuando Kara interviene la miro y asiento brevemente. Como solíamos hacer en el Cuerpo de Policía de los Ángeles, era más aconsejable que una agente se dirigiera a una testigo o víctima de algún tipo de agresión, pues el hablar de mujer a mujer solía tranquilizar a la afectada.

Escucho con atención y voy tomando notas en la libreta. Cuando Kara me mira tras la petición de María la mantengo, pero luego vuelvo a dirigirme hacia la chica.

-Buscaremos a los culpables María y tarde o temprano, se lo haremos pagar -la digo mirándola a los ojos.

Tomo el portátil y conecto un pendrive que llevo en el bolsillo interior de la cazadora al portátil. Descargo los datos.

Una vez he terminado, vuelvo a apagar y cerrar el portátil. Miro a Kara y la hago una señal de que ya hemos terminado ahí.

-Muchas gracias por colaborar con nosotros María -la digo de nuevo mirándola y comienzo a dirigirme hacia la puerta- tendrás noticias nuestras.

Una vez afuera, volvemos al piso franco con Vytalian, donde podremos analizar la información obtenido con mayor tranquilidad.

-Esto apesta a Cibeles -digo a mi compañera mientras nos acercamos al coche.

Torrelavega — Urbanización Calagua, 4ºC

📅 25 de Agosto de 2005, 15:39

El coche se detiene frente al bloque gris del piso franco. El cielo está encapotado, bajo, aplastando la urbanización como una losa húmeda. Cuando abrís la puerta del portal, ya oís las voces.

No son gritos, eso sería fácil. Es algo peor: tensión contenida, palabras dichas con los dientes apretados, muebles que crujen bajo un peso que no deberían soportar.

Subís las escaleras rápido, y os encontráis la puerta del piso está abierta.

Dentro, el aire está cargado de Gnosis mal contenida y de algo más... resentimiento antiguo. Vytalian está de pie, inmóvil, como una estatua a punto de romperse. Su cuerpo irradia una presión espiritual incómoda, densa, como si el aire alrededor se hubiese vuelto más espeso solo para él.

Frente a él, Alberto Gómez, el chófer que os recogió hace un par de días. El que os paseó por Corrales de Buelna.


Alberto tiene la chaqueta abierta, la camisa arrugada, los nudillos blancos de apretar los puños. No está en forma Glabro, pero no le hace falta: está furioso, y eso se nota en cada gesto torpe, en cada paso mal calculado.


Alberto da un paso más. Error. La Rabia de Vytalian se contrae, como si alguien hubiese cerrado un puño invisible. El aire vibra. No es un Don manifiesto, pero es una advertencia clara: no cruces esta línea.

En el centro del salón, atado a una silla reforzada con bridas de plata, Micky el Mocos observa la escena con los ojos muy abiertos.


Micky sonríe. Una sonrisa fea, nerviosa, torcida. Está disfrutando del espectáculo, aunque no se atreva a decirlo en voz alta. Ver a Garou enfrentarse entre ellos siempre le ha parecido... poético.


Vytalian gira apenas la cabeza, lo justo para mirarlo de perfil. Sus ojos son dos puntos fríos.



Micky carraspea, incómodo.


Alberto se gira hacia él como un resorte.


Ahí es cuando entráis vosotros. El ruido de la puerta al cerrarse corta la escena como un cuchillo. Silencio.

Kara evalúa la situación en medio segundo. Tú tardas uno más, lo justo para entender que esto no es solo un encontronazo: es una grieta. Dos  bandos en la misma habitación. Nadie completamente alineado con nadie. Y un testigo atado en el centro, tomando nota de cada palabra.

Vytalian no se gira hacia vosotros. Alberto sí.


Micky os mira, uno a uno.


La habitación parece encogerse.

Cuando Kara cierra la puerta detrás nuestro, Alberto me verá encenderme un cigarro con tranquilidad, iluminando mi rostro con la llama del encendedor plateado que siempre llevo conmigo. La tapa del mechero se cierra con un característico chasquido metálico y alzo la mirada hacia Alberto.

-¿Acabas de hacer un chiste de rusos? -sonrío de medio lado, aunque mis ojos no muestran ninguna alegría jocosa- Vytalian, amordaza de nuevo a ese saco de mierda.

Vuelvo la mirada hacia Micky y exhalo el humo por las fosas nasales. Calmado, frío. No voy a aguantar a un cretino que hace apenas unas horas se había derrumbado y se ha venido arriba en nuestra ausencia, aprovechando la visceralidad de Vytalian y Alberto.

-La próxima vez que queramos tu "opinión", quizás no seamos tan indulgentes como fuimos en nuestro primer contacto -vuelvo a calar el cigarro mirando a los ojos de Micky, obviando intencionalmente al resto de los presentes- creo que ya entiendo por qué repugnas tanto a Kara y por qué el padre de María la advirtió sobre ti.

Aparto la mirada de Micky y la vuelvo hacia Vytalian.

-Has hecho bien custodiando el piso de cualquier visita, pero es hora de que nos relajemos, no somos un simple clan de un país a quien no le importa a nadie ¿verdad? -cuando digo esto vuelvo la mirada hacia Alberto- somos de la Justicia Metálica y sabemos comportarnos -le miro a los ojos y sonrío con frialdad- si no te importa, Alberto, será mejor que pasemos a la habitación contigua para ponernos al día y que el famoso "pervertido" local no ande cotilleando en exceso -señalo con educación la puerta que da a la habitación de al lado, invitándolo a pasar.

Me asquea que las cosas se salgan de su curso por trivialidades infantiles como estas.

-Vyt, quédate vigilando a nuestro invitado especial por favor mientras nos ponemos al día -vuelvo a mirar al cautivo- estoy seguro que después accederá gustosamente a decirnos el paradero de Johnny Towers o no le será tan divertido ver a dos Garou discutiendo como a cuatro desfogando toda su tensión contenida sobre su pecho.

Cuando Kara y Alberto entran en la habitación contigua, cierro la puerta detrás de mi.

-Sería conveniente no levantar la voz demasiado, ni para que Micky se entere de nada que deba saber ni para que ningún vecino cotilla llame a la policía y nos joda el piso franco.

Muevo una de las sillas de la sala junto a la mesa y espero a que el resto tome asiento.

-En primer lugar, Alberto, decirte que no debes tomarte la falta de la llamada como un agravio, pues era nuestro siguiente paso -le miro unos instantes mientras tiro la ceniza en el cenicero- Te voy a hacer una pregunta ¿Por qué crees que Terrence me ha traído desde el otro lado del mundo?

Espero unos instantes, de manera teatral más que buscando una respuesta.

-Es sencillo, no tengo ningún vínculo emocional con nadie de este lugar apartado de la mano de Dios -señalo con la mano del cigarro a Kara unos instantes- ella o nuestro compañero Vytalian, sin embargo, si los tienen. Eso puede ser bueno o malo, genera posibles situaciones descontroladas, genera que sujetos como el que tenemos en la habitación de al lado pueda comentar algo que ofenda a mis compañeros, genera que los "locales" podáis creer tener cierta confianza con ellos... todo esto son ejemplos de las cosas "malas", para que nos entendamos... -calo el cigarro y disfruto de su sabor- pero hay cosas muy buenas, obviando sus talentos innatos y su gran capacidad de disciplina casi militar, os conocen a la mayoría, conocen el terreno, saben cuales son los métodos del Peñasco Blanco y eso, es un valor impagable a la hora de tener que actuar sobre el campo ¿me sigues? -miro alternativamente a ambos- Pero yo no, no tengo toda esa valiosa información en mi cabeza, pero si tengo claros los objetivos que tenemos que cumplir y las formas para llegar hasta ellos, por eso y por mi falta de vínculos emocionales positivos o negativos con este lugar, es por lo que se han molestado en traerme desde Los Ángeles.

Vuelvo a calar el cigarro despacio.

-Dicho todo esto y aclarado el malentendido, procederé a explicarte lo sucedido hasta ahora ¿de acuerdo? -apago en el cenicero el cigarro casi consumido- Bien, tras nuestra reunión con Terrence, Semyon y Esteban, decidimos comenzar nuestra investigación por el Dobra, para ver qué había sucedido exactamente como nos pidió expresamente Terrence McCoil, para lo cual, en ningún momento nos dijeron que tuviéramos que ponernos en contacto contigo, así que procuremos no ofendernos tan a la ligera de ahora en adelante -mi frase está imbuida en un nulo interés ante cualquier replica- en el lugar de los hechos, fue cuando nos encontramos con Micky, al cual capturamos y lo trajimos aquí y una vez aquí, nos expuso la increíble historia de un artefacto capaz de volar por los aires media montaña entregado a Henar, la hija de Lombera -vuelvo a hacer una pausa, no me enciendo un cigarro, pero si miro a Kara brevemente para volverla hacia Alberto- Fuimos al piso de Henar para investigar la información que nos había dado el Mocos, pero ahí nos encontramos con María, la compañera de piso de la muchacha, la cual no nos dejó husmear en la casa, pero si corroboró que Henar había llevado un regalo "especial" a su padre al Dobra -ahora si me enciendo un cigarro y espero unos segundos para que Alberto asimile las medio-verdades intencionadas- Todo lo demás, ya lo sabes... ahora bien ¿sabes algo de todo esto?¿Y tú qué has estado haciendo todo este tiempo? Imagino que no hayas estado holgazaneando todos estos días ¿verdad? -sonrío de medio lado, reflejando ahora en mis ojos el gesto correspondiente a mi boca.