Episodio 1 — Dobra

Iniciado por Maurick, 24 de Sep 2025, 12:46:29

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Cita de: Maurick en 26 de Ene 2026, 23:47:56

Frunzo el ceño mientras la escucho. Encajé mal las piezas del puzle. Laro y su séquito no fue como un conquistador, sino como un libertador. Me queda mucho por aprender de este lugar y de esta gente.

Cita de: Maurick en 26 de Ene 2026, 23:47:56

¿Tres fuerzas?¿Se refiere al Peñasco Blanco, Trono de Cibeles y Justicia Metálica?¿O acaso a algo más?

-Mi pueblo hace tiempo que ha olvidado que tenemos un enemigo común, que nuestra gente sangra por intereses mezquinos y egoístas en lugar de cumplir el objetivo para el que fuimos creados -miro a mi alrededor sin esperar encontrar a nadie- no soy más que una pieza en una guerra eterna que nos desgasta día tras día, pero... ¿acaso debo seguir la dirección del cauce simplemente porque así lo designa el río en el que nos zambullimos?

Camino despacio entorno al cuenco central.

-Hasta un peón puede llegar a ser una dama si consigue llegar al otro lado... hasta el ser más humilde de Gaia puede marcar la diferencia a través de sus acciones -alzo la mirada hacia el techo de la torre- es hora de que los peones de este juego se unan y dirijan a nuestro pueblo a cumplir con el destino de nuestra raza ¿No crees, dama del Ensueño?

Cita de: Maurick en 26 de Ene 2026, 23:47:56
La torre se te hace estrecha otra vez, como si te apretara las costillas por dentro.


La presión desaparece de golpe, dejándote con el silencio y el cuenco vacío, como si la torre hubiera terminado de hablar y ahora te tocara a ti decidir si la «claridad» que pedías era valentía... o solo un modo elegante de pedir permiso. Nashira aguarda por tu respuesta.
Debes decidir si perder 1 Punto permanente de Gnosis a cambio del artefacto que te ha descrito Nashira.

-Si ese artefacto me ayudará a cumplir con mi objetivo, a impartir justicia en mi pueblo, que así sea.

06 de Feb 2026, 01:28:27 #46 Ultima modificación: 06 de Feb 2026, 01:30:24 por Maurick
La torre no responde al instante. No hay aplauso, ni aceptación, ni ese teatrillo de pacto que los cuentos le ponen a las brujas para que los humanos se sientan importantes. Lo que hay es un silencio que pesa, como si la piedra se hubiera quedado escuchando el latido de tu decisión... y evaluara si merece existir.

Y entonces, sin pasos, sin roce de tela, sin sombra previa, Nashira aparece; pero no frente a ti. A tu lado, demasiado cerca, como si hubiera estado ahí desde el principio y tú hubieras sido el que acababa de «llegar».

Sus manos se posan sobre tu pecho con una seguridad casi íntima. No te empuja, no te sujeta; simplemente te encuentra. Los dedos, largos, finos, presionan justo donde el corazón golpea con tozudez, donde el cuerpo insiste en vivir aunque todo alrededor parezca un sueño.

Cita de: Mark en 30 de Ene 2026, 16:15:06-Si ese artefacto me ayudará a cumplir con mi objetivo, a impartir justicia en mi pueblo, que así sea.


Sus ojos se encienden. No es luz de vela ni brillo espiritual como el que has visto en vuestros chamanes o teúrgos. Es un resplandor verde y azulado, un color que no pertenece a ningún amanecer ni a ninguna pantalla. La torre lo refleja en el cuenco central, en las vetas de la piedra, en tus uñas, como si durante un segundo todo el Ensueño quisiera mirarte por dentro.

Sientes el primer tirón, que no duele. Duele menos que una herida, más que una decisión. Es como cuando te despiertas de un sueño muy largo y durante un segundo no recuerdas quién eras antes de dormir: un hueco perfecto, bien delineado, donde algo encajaba. Tu energía espiritual empieza a salir como vapor por una grieta invisible.

La notas, porque siempre la has notado, aunque nunca la hayas nombrado así: esa parte de ti que escucha a Gaia incluso en el ruido, esa intuición que huele a lluvia antes de que llueva, ese cosquilleo en el pecho cuando la Umbra no es amenaza sino hogar. Ahora se derrama, empujada hacia fuera, en forma de hilo tenue, de filamento de plata sucia... y Nashira lo bebe, sin ansia, como si fuese algo habitual; como quien se alimenta de una fruta que conoce desde hace siglos.

La torre se estrecha. Las costillas te crujen por dentro, no físicamente, sino como una sensación de claustrofobia espiritual: un recordatorio de que aquí, en este lugar, tú no eres el juez. Eres el invitado y el precio. Nashira inclina la cabeza apenas, como si escuchara el último goteo de tu alma contra el cuenco invisible que sostiene. Cuando el flujo cesa, lo que queda es una calma extraña... una calma que no te pertenece.


La sonrisa no es amable ni cruel. Es el gesto de alguien que ha conseguido exactamente lo que quería... aunque tú aún no sepas qué era. Entre sus manos aparece algo: no lo «saca» de ningún sitio. No lo «conjura». Simplemente, el aire decide obedecerle.

Una esfera opaca, del tamaño de una naranja grande, con una superficie que no refleja el brillo del cuenco ni la oscuridad de la torre. La miras y, por un segundo, tienes la sensación de que el objeto te mira a ti con más paciencia de la que tú tendrás nunca. Observas que tiene varias vetas talladas en su superficie, con detalles y grabados similares a letras griegas o geométricas.


Te la ofrece con un gesto lento, casi ceremonial, pero sin solemnidad.


La esfera pesa más de lo que debería. No por masa, sino por significado: como si sostenerla implicara aceptar que el pasado no está enterrado, solo está... esperando a que alguien lo desentierren con las manos sucias. Nashira se aparta un paso. Otro. Su figura parece desdibujarse, como tinta diluida en agua.


El aire cambia. Una niebla densa, súbita, te muerde los tobillos y sube. No es humedad; es desorientación. Entra por los ojos, por la lengua, por los poros. La torre desaparece alrededor de ti, y durante un instante te preguntas si has sido tú el que ha pagado... o si ha sido el mundo el que ha cobrado.

Hay un golpe de vacío: un latido demasiado lento. Y luego... metal bajo la mano, olor a gasolina vieja, frío nocturno. Estás fuera. El coche sigue donde lo dejaste. La carretera está negra, la humedad del desfiladero se pega a la piel como una segunda camisa. Las luces lejanas de algún pueblo parpadean como si se burlaran de ti por haber creído que el tiempo era algo que se respetaba.

Miras el reloj del salpicadero. 22:45. O un poco más. La cifra tiembla, como si incluso el aparato dudara de sí mismo. Te cuesta tragar. Te cuesta ubicar el cuerpo. La sensación es clara: te falta algo. No un recuerdo. No un músculo. Una parte de tu «escucha».

Y entonces el móvil. Lo dejaste en el coche porque no podía cruzar. Porque había cosas que, supuestamente, se quedaban de este lado. La pantalla está viva. Vibraciones. Llamadas perdidas. Mensajes encadenados.

Vytalian. Kara. Repetidos. Urgentes.

Abres el último sin respirar, como si al hacerlo fueses a aceptar que el mundo no te esperó ni un minuto.

Kara: «¡Mark! Micky ha escapado. Vytalian tiene algo.»

El silencio del desfiladero se vuelve de golpe más estrecho que la torre. Y el Ojo del Ayer pesa, en tu mano, como una promesa que ya no puedes permitirte guardar para mañana.

06 de Feb 2026, 18:14:47 #47 Ultima modificación: 06 de Feb 2026, 18:23:18 por Mark
Observo unos instantes mi entorno, de vuelta al mundo físico. Alzo la mano donde sostengo la esfera otorgada por Nashira ¿Habrá valido el precio?

Me la guardo en la chaqueta y rebusco en el bolsillo interior contrario la pitillera donde guardo los cigarros. Saco uno y me lo enciendo, calmando al fin mi adicción.

Disfruto de la calada y observo la pantalla de mi móvil, leyendo el último mensaje de Kara. Por cinco minutos más dudo mucho que cambie el pozo de mierda en donde mis compañeros se han metido durante mi ausencia.

¿No iban a conectarme mentalmente en no se qué enlace de Vytalian? Creo que sobrestimé las capacidades de mis compañeros. La mirada de mi padre no se me olvida, no debía estar ahí, eso ya iba a generar una reprimenda considerable. Con la huida de Micky el nivel de mierda debía de llegarnos ya a la cintura.

Siento el peso del Ojo del Ayer contra mi pecho. Deberé utilizarlo con sabiduría y creo que el mejor lugar donde emplearlo, será en el propio Dobra, donde podré ver qué sucedió exactamente... aunque eso deberá esperar por el momento, al igual que mi reunión con Monique ¿Estaba en Corrales no? Y me han vuelto a dejar en el desfiladero, pasaré primero por el refugio de Torrelavega.

Devuelvo una de las llamadas de Kara.

-No se por qué, pero no me sorprende que el Mocos se halla escapado de tu traje sadomaso eslavo... llámalo "presentimiento" -la digo una vez responda a la llamada- ¿Nos vemos en el piso franco?

Si su respuesta es afirmativa u otra dirección, acudiré al lugar del encuentro.

La llamada entra al segundo tono. Al otro lado no hay saludo. Hay aire cortado, ruido de motor y viento, y un *clic* seco de intermitentes.


Cita de: Mark en 06 de Feb 2026, 18:14:47-No se por qué, pero no me sorprende que el Mocos se halla escapado de tu traje sadomaso eslavo... llámalo "presentimiento" -la digo una vez responda a la llamada- ¿Nos vemos en el piso franco?

Un camión pasa cerca del micro y durante un instante su voz se ahoga en la carretera mojada.


Hay un golpe seco, como si girara el volante con una mano, cuelga sin despedirse. Y tú arrancas.



Torrelavega — Urbanización Calagua, 4ºC

📅 25 de Agosto de 2005, 23:36

El camino de vuelta al piso franco tiene ese sabor de noche que no debería existir: carretera oscura, líneas blancas que te hipnotizan y el cuerpo todavía con la sensación de que le falta una capa, como si alguien hubiera arrancado una membrana invisible de tu pecho y ahora el mundo sonara más... hueco.

Cuando llegas, el edificio sigue igual de anodino. Luces de escalera tristes, la clase de portal que se olvida en cuanto lo miras. Dentro huele a café recalentado, a ozono de electrónica y a cansancio. Vytalian está sentado en la mesa con el portátil abierto, rodeado de papeles y cables como si hubiera levantado un pequeño altar doméstico a la paranoia. No te mira al principio: mira la pantalla. Cuando por fin alza la vista, lo que hay en su cara no es enfado normal.


Se levanta: sus ojos están rojos. No parece haber pasado una tarde agradable. Luego, su atención se rompe, vuelve a lo práctico: a lo útil. A lo que corta. Vytalian gira el portátil hacia ti. En la pantalla hay un registro de texto: líneas y más líneas, hora, usuario, respuestas rápidas. IRC. El tipo de conversación que parece nada... hasta que lo lees con ojos de cazador.


Hace scroll. Pero te señala una conversación privada que le ha llamado la atención. Te señala el nick: MicaelaMocaccia.


Te mira con una intensidad desagradable, como si quisiera clavarte el dato en la nuca.


Hace una pausa mínima. Está alterado y con ganas de actuar.


Se recuesta en la silla, agotado por dentro, furioso por fuera.

¿Qué vas a hacer, Mark?

🟦 No seguir el impulso y buscar el hueco del relato: dejar que Vytalian arda solo un minuto, coger abrigo y salir con una dirección en mente que no es «persecución», sino «confirmación». Algo que pudo ocurrir hace tres días, en un sitio concreto. Quizás puedas encontrar rastros, huellas, testigos, etc. si realmente ocurrió en la estación. Si quieres que Vytalian no te deje tirado, tendrás que superar una Tirada de Carisma + Empatía a Dificultad 6; esta Tirada no se puede Pifiar: si no la superas, independientemente del resultado, se largará en busca de Micky el Mocos.

🟨 No moverte sin cadena de mando: llamar a Kara o a Terry y soltar el dato: «Micaela Mocaccia», «Callao», «estación». Nada más. Dejas que el tablero se mueva mientras tú respiras y obedeces. Obtienes 1 Punto temporal de Honor.

🟥 Ir con Vytalian a por el Mocos: que él tire de rabia y tú de cabeza. Si lo cazáis, lo cerráis en plata antes de que improvise otra salida. Ganas inmediatez... y te metes en su ritmo. Deberás superar una Tirada de Inteligencia + Investigación a Dificultad 9 para localizar por dónde está huyendo, y otra de Astucia + Conducción a Dificultad 8 para capturarlo. Estas Tiradas representarán tu esfuerzo en coordinar a Kara y a Vytalian, y contaréis con la ayuda de la manada de Trovianni. Un fallo en cualquiera de las dos provocaría que no fueses tú quien lo captura, mientras que una Pifia provocaría que el Mocos y quien le esté ayudando huyan definitivamente de vuestro alcance.

09 de Feb 2026, 17:43:55 #49 Ultima modificación: 09 de Feb 2026, 18:14:34 por Mark
Cita de: Maurick en 07 de Feb 2026, 02:38:17


-¿Qué chica? -intento preguntar en busca de algún tipo de concreción- ¿Cómo cojones ha sido si ibas con Alberto?


Cita de: Maurick en 07 de Feb 2026, 02:38:17Hay un golpe seco, como si girara el volante con una mano, cuelga sin despedirse. Y tú arrancas.


Resoplo unos instantes antes de introducir la llave para arrancar el coche. Hay algo que no me cuadra ¿Cómo iba a escaparse el Mocos?¿No iban Kara y Alberto juntos?¿Cómo había presuntamente una chica en colaboración con el Mocos haberle ayudado a escapar?¿Acaso han parado a repostar y le ha sacado del asiento de atrás como en una mala película de serie B? Todo esto no tenía puñetero sentido.

Arranco y me dirijo a Torrelavega con Vytalian. Comienzo a tener serias dudas de si Kara fue una buena elección como líder de la manada. Lo hice para evitar ponerme en el foco de algún modo, pero creo que o bien oculta ahora algo o no era tan eficiente como parecía ser.


Cita de: Maurick en 07 de Feb 2026, 02:38:17Cuando llegas, el edificio sigue igual de anodino. Luces de escalera tristes, la clase de portal que se olvida en cuanto lo miras. Dentro huele a café recalentado, a ozono de electrónica y a cansancio. Vytalian está sentado en la mesa con el portátil abierto, rodeado de papeles y cables como si hubiera levantado un pequeño altar doméstico a la paranoia. No te mira al principio: mira la pantalla. Cuando por fin alza la vista, lo que hay en su cara no es enfado normal.


Observo la situación y arqueo una ceja.

-Veo que has debido de tener días mejores... -me acerco a la cafetera y me sirvo un café expreso- cuéntame... -doy un sorbo- ha sido un día jodidamente largo...


Cita de: Maurick en 07 de Feb 2026, 02:38:17


Miro a la pantalla frunciendo el ceño, no por severidad, sino para agudizar la vista algo ya cansada.

-¿Qué esperabas de una adolescente Garou con acceso a internet y aburrida en el culo del mundo? -me enciendo un cigarro y voy leyendo los chats de IRC.


Cita de: Maurick en 07 de Feb 2026, 02:38:17Hace scroll. Pero te señala una conversación privada que le ha llamado la atención. Te señala el nick: MicaelaMocaccia.


Te mira con una intensidad desagradable, como si quisiera clavarte el dato en la nuca.


Hace una pausa mínima. Está alterado y con ganas de actuar.


Levanto la mirada de la pantalla y miro a los ojos a Vytalian. Estoy calmado, pero mi mirada es severa, no voy a permitir arranques pasionales.

-Creo que has tomado demasiada cafeína Vytalian. No te ofusques tanto en Micky, eso nublará tu mente -vuelvo la mirada a la pantalla- ¿Qué te hace pensar que sea él según lo que podemos leer?¿Que haya usado el ridículo nick de "MicaelaMocaccia" y que la segunda parte recuerde a la palabra "mocos"? Porque salvando eso, no veo mayor relación...

Me vuelvo a alzar de la postura encorvada para leer los chats y doy una calada suave, tranquila, mirando a mi compañero.

-No somos el único bando que busca respuestas, así que un movimiento en falso podría llevarnos a una cagada sin retorno y... ya llevamos varias... así que mantén la mente fría... -que un yanki de origen latino tenga que decir esto a un ruso le mandaba narices- usé la Verdad de Gaia cuando hicimos el primer interrogatorio a Micky y no mentía... ¿Es un gilipollas con una fama dudosa entre el Peñasco Blanco? Así es, pero creo que forma parte del grupo de Esperanza y Karlos y quienes más sean que buscan esclarecer lo sucedido pero desde el lado del Peñasco... por eso cuando encontramos a Micky saliendo de la cueva del Dobra, al poco llegaron más del Peñasco... Micky debía ser la avanzadilla de ellos y salía para reunirse e informarles... -vuelvo a fumar y me aproximo a una de las ventanas, doy otro sorbo y poso la taza de café.


Cita de: Maurick en 07 de Feb 2026, 02:38:17
Se recuesta en la silla, agotado por dentro, furioso por fuera.

¿Qué vas a hacer, Mark?

🟦 No seguir el impulso y buscar el hueco del relato: dejar que Vytalian arda solo un minuto, coger abrigo y salir con una dirección en mente que no es «persecución», sino «confirmación». Algo que pudo ocurrir hace tres días, en un sitio concreto. Quizás puedas encontrar rastros, huellas, testigos, etc. si realmente ocurrió en la estación. Si quieres que Vytalian no te deje tirado, tendrás que superar una Tirada de Carisma + Empatía a Dificultad 6; esta Tirada no se puede Pifiar: si no la superas, independientemente del resultado, se largará en busca de Micky el Mocos.


-Vamos a hacer lo siguiente: iremos a confirmar qué sucedió exactamente en la estación de Torrelavega ¿A qué hora acordaron la cita Henar y la presunta MicaelaMocaccia recién llegada de Madrid? Pues la reunión de Henar con una mujer concuerda con lo que María Falguera nos dijo en su apartamento, que esta la traía una "Joya del Retiro". Hagamos nuestro trabajo de investigadores como Gaia manda ¿entendido? Una vez obtengamos respuestas, daremos el siguiente paso... -me pongo la cazadora- no olvides tus credenciales -le señalo mi identificación falsa proporcionada por nuestros amigos de logística de la Justicia Metálica- y creo recordar que Kara te dijo que me vincularas a esa clase de chat mental que empleáis ¿no?





Con los datos de la reunión de Henar claros, mi intención será poner en funcionamiento el Ojo del Ayer.

09 de Feb 2026, 22:37:59 #50 Ultima modificación: 09 de Feb 2026, 22:47:08 por Maurick
Volvamos un momento a la corta conversación con Kara.

Cita de: Mark en 09 de Feb 2026, 17:43:55-¿Qué chica? -intento preguntar en busca de algún tipo de concreción- ¿Cómo cojones ha sido si ibas con Alberto?

Notas como esta pregunta le ha molestado. Mucho.


Después, escuchas como la llamada se corta de repente.



Cita de: Mark en 09 de Feb 2026, 17:43:55-Vamos a hacer lo siguiente: iremos a confirmar qué sucedió exactamente en la estación de Torrelavega ¿A qué hora acordaron la cita Henar y la presunta MicaelaMocaccia recién llegada de Madrid? Pues la reunión de Henar con una mujer concuerda con lo que María Falguera nos dijo en su apartamento, que esta la traía una "Joya del Retiro". Hagamos nuestro trabajo de investigadores como Gaia manda ¿entendido? Una vez obtengamos respuestas, daremos el siguiente paso... -me pongo la cazadora- no olvides tus credenciales -le señalo mi identificación falsa proporcionada por nuestros amigos de logística de la Justicia Metálica- y creo recordar que Kara te dijo que me vincularas a esa clase de chat mental que empleáis ¿no?

El «vale» de Vytalian no suena como un acuerdo. Suena como cuando alguien muerde algo que no le apetece... porque tiene hambre.


No espera respuesta, está demasiado inquieto. Mira el móvil otra vez, sin disimulo. Nada de Kara. Ni un «ok», ni un «voy», ni una señal. Solo esa ausencia que se va haciendo ruido.


Bajáis al coche y Torrelavega os recibe con su normalidad de noche: farolas, pasos sueltos, algún grupo lejos, risas que vienen y se van. El trayecto hasta la estación es corto, pero en el interior del coche se vuelve largo. Vytalian no para de tamborilear con los dedos contra el salpicadero. Cada semáforo es una ofensa. Aparcáis en un aparcamiento subterráneo cercano, y el aire de abajo huele a cemento húmedo y a motor apagado. Subís las escaleras con calma forzada, como dos tipos que no quieren llamar la atención porque, a veces, la atención te muerde.

Cuando llegáis al exterior, la estación está despierta a su manera: luces blancas, cristal, anuncios, bancos, pasos dispersos, gente que no os mira porque nadie mira de verdad en una estación. Vytalian camina a tu lado sacando su libreta, ya en modo «detective cansado».


Señala una zona concreta: un espacio amplio cerca del flujo de entrada, donde el movimiento hace de cortina. Hay una farola de acero negro con un curioso falo pintado con grafiti. Efectivamente rosa. Un lugar perfecto para un saludo, un intercambio, un adiós.


Tú no respondes. Te limitas a agacharte, como si buscaras algo que se te hubiese caído. La mano entra bajo la chaqueta y tocas el Ojo del Ayer. El objeto está frío... hasta que deja de estarlo. Antes incluso de pronunciar nada, notas cómo despierta: una vibración mínima, como si una pupila se abriera en la oscuridad. Un resplandor verdoso y azulado se filtra por tus dedos, y por un instante tienes la sensación de que el aire alrededor se afina, como si la realidad estuviera a punto de romperse en líneas.

Susurras la fecha. Susurras la hora. No hace falta alzar la voz. El Ojo no escucha el sonido: escucha el recuerdo. El resplandor estalla desde tu mano y se derrama por el suelo de la estación como tinta luminosa. Verde, azul, algo intermedio. La luz trepa por paredes, cristales, bancos, carteles... y entonces ocurre lo imposible: la gente a vuestro alrededor no se detiene.

Retrocede.

Pero no caminando: retrocede como si el tiempo les tirara de la nuca. Sus movimientos se aceleran hasta ser solo trazos, figuras que se estiran, que se desdibujan, que se convierten en líneas torcidas como dibujos mal hechos a toda prisa. Vytalian da un paso atrás, instintivo, como si fuera a chocar con algo invisible.


Y de golpe... estabilidad. La estación sigue siendo la estación, pero no es esta estación. Hay otra luz, otro ruido y otro aire. La tarde está ahí, pegada a los cristales como una capa vieja. Una figura entra en el plano y, aunque tu mente tarda medio segundo en aceptar lo que ve, la reconoces: Henar Lombera. Viva. Quién diría que hace unas horas has estado en su entierro, que has llegado a ver su cuerpo cubierto por una mortaja decorada con detalles Fianna.

Pelo teñido de rojo chillón, de ese rojo que no pide permiso. Unos pantalones anchos, sudadera con capucha que le deja el vientre al aire, un piercing en el labio que brilla cuando gira la cabeza. Camina con esa mezcla de nervio y seguridad adolescente que siempre es una máscara.

Se para; mira a un lado. Mira al otro. Un minuto entero quieta, como si el mundo la estuviera probando. Y entonces alguien la toca por detrás, una mujer. Enjuta, con el pelo recogido en una coleta. Ojos negros, afilados, que no miran: miden. Chaqueta de cuero negra, vaqueros negros, pasos rápidos que no hacen ruido. Tu estómago se tensa: no es Micky el Mocos.

Y, aun así... te suena. La has visto hace poco. En otro contexto. En otro lugar donde las palabras «casualidad» se usan como coartada. Vytalian se inclina hacia adelante, casi como si pudiera «entrar» en la escena.


La mujer abraza a Henar. Un abrazo corto, medido, de los que no son cariño: son señal. Y en ese contacto ocurre el detalle importante: con una sutileza casi insultante, la mujer desliza algo en el bolsillo de Henar. Pequeño. Rápido. Como quien deja una llave y finge que no lo ha hecho. Luego, del bolso colgado al hombro saca una pieza de bisutería.



Es... eso. Una de las Joyas del Retiro, idéntica a las fotos, idéntica al relato, idéntica a la trampa perfecta: bonita, barata, y demasiado cargada de significado para ser solo moda. Henar dice algo. No oís palabras. El pasado no os las regala. Solo veis su boca moverse y la tensión en su gesto, como si preguntara algo que no quería preguntar. La mujer de la coleta se gira ya en retirada. Levanta una mano, tiene prisa. Adiós, y echa a correr.

Corre como quien tiene prisa real, no teatral. Como quien sabe que quedarse un segundo más es regalar una pista. La luz verdosa y azulada parpadea, el aire se dobla. La estación tiembla y el pasado se rompe en polvo, en partículas, en trazos que se derriten hasta desaparecer.

Vuelve la noche y el presente. Vuelve el sonido normal de pasos, altavoces, puertas. Y durante un instante, lo cotidiano te parece una mentira. Vytalian se queda quieto, mirando el mismo punto donde antes estaba la mujer. Sus pupilas tardan en volver.


Se hace un silencio pesado entre los dos, porque ahora la estación ya no es un lugar: es una prueba. Y el Ojo del Ayer te pesa en la mano como si acabara de abrirte una puerta que no se cierra. Notas como tu esencia espiritual se diluye... el artefacto se ha cobrado bien la función.

¿Qué vas a hacer, Mark?

10 de Feb 2026, 20:01:37 #51 Ultima modificación: 10 de Feb 2026, 20:08:12 por Mark
Cita de: Maurick en 09 de Feb 2026, 22:37:59
Después, escuchas como la llamada se corta de repente.

-Porque estaba en el maldito entierro donde no debía estar yo... -suelto mientras arranco el coche, sabedor de que Kara ya había colgado.





Una vez "normalizada" la situación, me guardo el Ojo del Ayer en el bolsillo interior.

-Esa mujer trabaja para Esteban de Haro -me giro hacia mi compañero- la vi recibir órdenes de él en el entierro de Laro Lombera y Henar -antes de que Vyt diga nada- y sí, estuve en el entierro sin invitación... no vi que a Terry le hiciera mucha gracia que estuviera ahí y por este motivo, Kara y Alberto no pudieron entregar a Micky a Trovianni, pues este estaba luciéndose en la ceremonia...

Cuando salimos al exterior de la estación, me enciendo el cigarro que tanto deseo tras tantas revelaciones inquietantes. Observo el emblema desgastado de mi mechero.

-Te dije que confiaras en mi intuición ¿no? -sonrío de medio lado al ruso- la dije lo mismo a Kara tras el testimonio de María Falguera, todo esto apesta a Cibeles... -frunzo el ceño- espérame en el coche e intenta localizar como puedas a nuestra compañera, mientras iré a solicitar una copia de las grabaciones de la estación para presentar en el informe para nuestros superiores... -doy otra calada al cigarro- como comprenderás, no podemos ir con una visión mística como prueba de acusación ¿no? Nos vemos en unos minutos.

Lanzo el cigarro con efecto y vuelvo a entrar en la estación. Me dirijo a uno de los agentes de seguridad de la estación y me identifico como agente con las credenciales proporcionadas por la Justicia Metálica. Solicito que me hagan una copia de la reunión entre Henar y la mujer de la coleta. Sin embargo, solicito dos copias en sendos USBs.

Una vez con la grabación en mi poder, me dirijo a una de las taquillas para turistas que hay en las estaciones, en las que se cobra por tiempo. Introduzco uno de los USBs en una de estas taquillas y me guardo la llave.

Tras esto, salgo de la estación y monto en el coche con mi compañero, a quien ofrezco un cigarro mientras me enciendo yo uno.

-Ya tengo la grabación de la reunión ¿Dónde está Kara?

16 de Feb 2026, 01:11:10 #52 Ultima modificación: 19 de Feb 2026, 13:17:41 por Maurick
Tras asegurar tu tesoro digital en las taquillas de la estación de Torrelavega, vuelves de forma rauda al aparcamiento. Las luces del interior iluminan de forma siniestra tus facciones cuando te acercas al vehículo, y ves a Vytalian mucho más blanco que de costumbre. Eres consciente de que no trae buenas noticias.

El motor arranca como un trueno en mitad de una tormenta de verano. En cuanto dejáis atrás Torrelavega, ves que está tomando la autovía dirección Santander. Lo hace de memoria, como si hubiera recorrido este trayecto a menudo.


Hace un cambio de marcha más brusco de lo necesario.


Se queda en silencio. Incluso con tu respuesta, recibes silencio. No estáis mucho tiempo dentro del coche, pues la estación de servicio aparece antes de lo que os hubiera gustado.



La gasolinera reluce como una isla blanca en mitad de la oscuridad. Tubos fluorescentes zumbando, el suelo brillante por restos de gasolina y lluvia. Un camión aparcado de lado, con su conductor tan dormido que aunque se acabase el mundo ahora mismo, no se daría cuenta. El Audi de Kara estacionado de mala manera, con todo el lateral izquierdo lleno de roces, golpes y abolladuras.

Y Kara, de pie junto al vehículo, consultando el teléfono móvil. Con su espalda tensa y la otra mano apoyada en la cadera. El traje blanco que siempre parecía recién planchado ahora está manchado: una salpicadura oscura en la manga, polvo en el bajo del pantalón, una costura desgarrada en la rodilla. El blanco ya no es blanco. Es gris sucio bajo luz artificial.

Tiene el pelo pegado a la frente, y no por la lluvia, por el sudor. Cuando os ve llegar no sonríe. No saluda, ni camina hacia vosotros; se queda donde está. Vytalian baja primero.


Kara tarda un segundo en responder. Uno demasiado largo.


La voz le sale rasgada, como si hubiera gritado demasiado antes.


Aprieta los dientes. Se le marcan los músculos de la mandíbula. Cierra el teléfono móvil y suspira. Te da la impresión de que está a punto de llorar.


Sus ojos bajan un segundo a tu chaqueta. Luego vuelven a subir. Vytalian se acerca a ella y le pone la mano en el hombro; ella lo abraza durante un momento, antes de soltarse. Te mira.


El viento trae olor a combustible y a carretera caliente. Vytalian cruza los brazos, pero no habla. Está esperando exactamente lo mismo.

¿Qué les dices?

Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10El motor arranca como un trueno en mitad de una tormenta de verano. En cuanto dejáis atrás Torrelavega, ves que está tomando la autovía dirección Santander. Lo hace de memoria, como si hubiera recorrido este trayecto a menudo.


Hace un cambio de marcha más brusco de lo necesario.

Me acomodo en el asiento del copiloto y suspiro.

-Cada uno tiene sus ases bajo la manga, yo tengo el mío... lo que debe importar, es que se emplee para un bien final ¿no?

Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10Hace un cambio de marcha más brusco de lo necesario.


Frunzo el ceño ante la frustración de mi compañero por haber perdido el gaznate en la guillotina.

-¿Sabes lo que significa "chivo expiatorio"? -digo con calma, sin esperar respuesta- significa que los culpables se salen con la suya mientras un cabeza de turco pierde la suya... -bajo la ventanilla y me enciendo un cigarro con mi mechero de gasolina- pensaba que buscábamos justicia, no un tonto útil al que dejar bajo la espada de Damocles mientras la mujer de la coleta se carga a una niña y a su padre y jode a nuestra compañera...

No digo más y dejo que el breve silencio del viaje haga, posiblemente en vano, que se enfríe la situación.



Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10La gasolinera reluce como una isla blanca en mitad de la oscuridad. Tubos fluorescentes zumbando, el suelo brillante por restos de gasolina y lluvia. Un camión aparcado de lado, con su conductor tan dormido que aunque se acabase el mundo ahora mismo, no se daría cuenta. El Mercedes de Kara estacionado de mala manera, con todo el lateral izquierdo lleno de roces, golpes y abolladuras.

Y Kara, de pie junto al vehículo, consultando el teléfono móvil. Con su espalda tensa y la otra mano apoyada en la cadera. El traje blanco que siempre parecía recién planchado ahora está manchado: una salpicadura oscura en la manga, polvo en el bajo del pantalón, una costura desgarrada en la rodilla. El blanco ya no es blanco. Es gris sucio bajo luz artificial.

Tiene el pelo pegado a la frente, y no por la lluvia, por el sudor. Cuando os ve llegar no sonríe. No saluda, ni camina hacia vosotros; se queda donde está. Vytalian baja primero.


Kara tarda un segundo en responder. Uno demasiado largo.


La voz le sale rasgada, como si hubiera gritado demasiado antes.

Observo las marcas del coche mientras me aproximo, por detrás de Vytalian. Dejo unos segundos.

-Me dijiste que Alberto tenía la cabeza abierta ¿Dónde está su cuerpo muerto o moribundo? -lo digo con tranquilidad, la tranquilidad de un policía de Los Ángeles acostumbrado a preguntar a los testigos por cualquier información que pudiera resultar de utilidad.

Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10

-¿Podrías describirnos brevemente a esa chica de pelo castaño?¿Algo destacable? -sigo con mi rutina policial. No muestro emociones, no es momento para sentimientos cuando hay que realizar el trabajo.

Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10Aprieta los dientes. Se le marcan los músculos de la mandíbula. Cierra el teléfono móvil y suspira. Te da la impresión de que está a punto de llorar.


Sus ojos bajan un segundo a tu chaqueta. Luego vuelven a subir. Vytalian se acerca a ella y le pone la mano en el hombro; ella lo abraza durante un momento, antes de soltarse. Te mira.


-Puede que no te parezca el momento ni el lugar para este pequeño interrogatorio, pero créeme que pronto obtendrás respuestas -noto como la lluvia cala mi cabeza- tus respuestas me servirán para llegar a unas conclusiones más precisas... -espero unos segundos- ¿En qué momento exacto te llamó Semyon?¿Antes o después del incidente de camino con el Mocos?

Espero las respuestas de la líder de mi manada antes de unir todas las piezas y poder formular la "línea oficial".

19 de Feb 2026, 13:15:53 #54 Ultima modificación: 19 de Feb 2026, 13:18:44 por Maurick
La lluvia fina empieza a caer de verdad, ya no es humedad suspendida sino gotas que golpean el asfalto y dibujan pequeños cráteres bajo la luz blanca de la gasolinera. Kara tarda en responderte. Demasiado.

Cita de: Mark en 16 de Feb 2026, 18:43:27-Me dijiste que Alberto tenía la cabeza abierta ¿Dónde está su cuerpo muerto o moribundo? -lo digo con tranquilidad, la tranquilidad de un policía de Los Ángeles acostumbrado a preguntar a los testigos por cualquier información que pudiera resultar de utilidad.


Cita de: Mark en 16 de Feb 2026, 18:43:27-¿Podrías describirnos brevemente a esa chica de pelo castaño?¿Algo destacable? -sigo con mi rutina policial. No muestro emociones, no es momento para sentimientos cuando hay que realizar el trabajo.

Se pasa la mano por la frente, manchándose aún más el traje.


Cita de: Mark en 16 de Feb 2026, 18:43:27-Puede que no te parezca el momento ni el lugar para este pequeño interrogatorio, pero créeme que pronto obtendrás respuestas -noto como la lluvia cala mi cabeza- tus respuestas me servirán para llegar a unas conclusiones más precisas... -espero unos segundos- ¿En qué momento exacto te llamó Semyon?¿Antes o después del incidente de camino con el Mocos?

Aprieta el móvil entre los dedos.


El silencio se espesa. El zumbido de los fluorescentes parece más alto. Vytalian da un paso adelante, mira a uno y a otro, y por primera vez en toda la noche su tono baja medio punto.


Señala alrededor con un gesto seco.


Kara no discute. Eso ya dice bastante.


Kara asiente despacio, todavía afectada.


El Audi abollado se queda atrás, se nota que Kara no tiene fuerzas ni para conducir. Subís al coche de Vytalian. La carretera hacia Torrelavega se abre negra y mojada, con el reflejo de las luces estirándose como cicatrices líquidas. Dentro del vehículo no hay conversación inmediata. Solo respiraciones contenidas y el sonido constante de los neumáticos sobre asfalto húmedo. Esta vez nadie conduce con rabia. Conduce con cálculo.

El piso franco os espera con su luz amarilla y su olor a café viejo. Un lugar donde las cosas pueden ordenarse... o desmoronarse con más claridad. Y cuando la puerta se cierra tras vosotros, el mundo exterior queda fuera.

Ahora sí. Ahora toca decidir qué historia va a sobrevivir a esta noche. ¿Qué haces, Mark?

Me toco el cuello dolorido por el largo día mientras entro en el piso franco, lo masajeo para intentar relajar los tendones, sin mucho éxito. Me quito la cazadora y la cuelgo del perchero de la entrada.

-La noche no ha terminado... -digo mientras me enciendo un cigarro y me aproximo a la máquina de café para servirme uno, sin leche que lo rebaje- ¿Alguno más quiere?

Me aproximo al escritorio y enciendo el portátil, así como la impresora.

-Toca la parte menos divertida... -miro a mis compañeros unos instantes- hacer el informe.

Me acomodo en la silla, doy un sorbo al amargo café y aproximo el cenicero junto al portátil.

-Iré diciendo en voz alta lo que incluya en el informe, para que podáis aportar lo que consideréis oportuno y discutamos lo que alguno crea que no es preciso -señalo la impresora- haré captura de las imágenes de la cámara de seguridad de la estación de Torrelavega, en donde aparece nuestra sospechosa colando la bomba umbral a Henar -hago una pausa y miro a Kara- ahora te lo enseñaremos y te pondremos en contexto... estas imágenes las imprimiremos y las adjuntaremos al informe como pruebas, el cual imprimiremos en varias copias que entregar a nuestros superiores y para tener a mano nosotros mismos una vez concordemos que es la información que debemos presentarles -el procedimiento policial sale de mi de forma natural, mecánica, dejo unos segundos para que mis compañeros entiendan todo, se que están al borde del colapso por la acumulación de sucesos- una vez tengamos todo, llamaremos a Terry o Semyon, a quien prefiráis, y quedaremos con ellos para presentar los resultados de nuestra investigación ¿entendido?

Si no hay ninguna objeción, comienzo a escribir el informe mientras se lo voy leyendo a mis compañeros en voz alta.





Torrelavega, 26 de Agosto de 2005, 00:46

El presente informe relata las investigaciones y resultados obtenidos por la Ráfaga de Plata, manada garou de la Justicia Metálica compuesta por Kara Minkóvskaya, Vytalian Viktorovich y Mark Rodríguez. La presente investigación, encargada por nuestros superiores inmediatos Terrence McCoil y Semyon Evanov, tiene como objetivo principal esclarecer lo sucedido en el Monte Dobra el pasado 23 de Agosto de 2005, suceso en el que perdieron la vida Laro Lombera, su hija Henar Lombera y Alarís, miembros destacados del Peñasco Blanco.

Tras la obtención del material pertinente necesario para llevar a cabo la investigación, gracias a la ayuda del Departamento de Apoyo Encubierto, nuestro primer destino fue el propio lugar de los hechos, el Monte Dobra. Los tres agentes acudimos ahí y, tras sortear con facilidad el cordón policial, Vytalian Viktorovich detectó a través de un ritual la naturaleza de la detonación que ahí se produjo: la explosión del Monte Dobra fue ocasionada por una detonación umbral, dándonos los indicios necesarios para fundamentar la hipótesis de que tal suceso no se debió a nada fortuito, sino a un atentado perpetrado por alguna fuente interesada en que tal evento sucediera coincidiendo en las negociaciones con el Peñasco Blanco que se estaban produciendo a la vez.

En el lugar de los hechos, nos encontramos con el garou conocido como Micky el Mocos. Su nula intención de colaborar con nuestra investigación nos condujo a detenerlo para su posterior interrogatorio. Su captura fue limpia y sin testigos, aunque si pudimos apreciar la intervención de otro grupo garou, entre cuyos integrantes se encontraba el propio Faustino Falguera. Este otro grupo no nos vio, ni nosotros a ellos, pero si se pudo escuchar su nombre de los labios de una mujer que le acompañaba. La explicación a este encuentro fortuito se desvelará más adelante, pero se puede adelantar que, además de nuestro grupo, al menos otro, el compuesto por estos individuos, también andaba tras la pista de lo sucedido.

El interrogatorio a Micky el Mocos fue fructífero y nos desveló que la chica, Henar Lombera, había comprado por internet una joya que quería regalar a su padre. La chica fue recogida por el padre Ángel y conducida a la guarida de Laro Lombera en el Monte Dobra el día 23 de Agosto, mismo día de nuestra llegada a Cantabria y de la reunión en la Media Luna. Día del suceso.

Con esos datos tan endebles, decidimos acudir al apartamento de Henar Lombera para buscar pistas o evidencias que respaldaran esta versión. Al apartamento acudimos Kara Minkóvskaya y yo, Mark Rodríguez, dejando a Vytalian Viktorovich custodiando a Micky el Mocos.

En el apartamento, pudimos conversar con su compañera, María Falguera. La chica, reacia en un principio a compartir información con nosotros, finalmente accedió y nos relató que su amiga, Henar, había quedado con una mujer proveniente de Madrid que la traía una Joya del Retiro. Dicha gema, es un un tipo de abalorio popularizado y extendido entre la juventud. Sin entrar en más detalles sobre las modas juveniles, la importancia de este testimonio radicaba en la confirmación del argumentado por Micky el Mocos, haciendo que ambos fuesen complementarios y condujeran a la misma dirección de investigación: una mujer proveniente de la capital había entregado a Henar una baratija momentos antes de la detonación umbral en el Monte Dobra.

Antes de abandonar el apartamento estudiantil, llevé a cabo una copia digital de los datos contenidos en el ordenador de Henar para su posterior análisis. Dichos datos se adjuntan en un CD junto al presente informe.

De vuelta al piso franco, Kara y yo nos encontramos con que Alberto buscaba la forma de inmiscuirse en nuestra investigación sin autoridad alguna, buscando intimidar a nuestro compañero Vytalian, quien se mantuvo firme en su cometido y no le permitió el acceso. Una vez puesto Alberto en su sitio, decidimos dividirnos para continuar con nuestra labor de la siguiente manera: Kara llevaría a Micky junto a Alberto ante Trovianni en su clínica de Santander; Vytalian se mantendría en el piso franco analizando los datos obtenidos del ordenador de Henar y yo acudiría a obtener más información de Nashira Valith en la Cañada, en el Desfiladero de la Hermida.

Con los objetivos claros y repartidos, cada uno de nosotros procedió a cumplirlos. Será en este punto donde ustedes, Terrence McCoil y Semyon Evanov, pudieron observar mi presencia en el funeral de Laro Lombera y Henar Lombera. Presencia que, debo señalar, no debía haberse producido pero que, en nuestra defensa, debo indicar que no era nuestra intención acabar con uno de nuestros miembros no invitados a tal evento, sino que fue pura casualidad motivada por recabar más información necesaria para cumplir con el objetivo y la misión que ustedes nos habían encomendado previamente.

Lo sucedido en dicho acto, en pocos detalles voy a entrar, pues ustedes mismos estaban ahí presentes. La información más destacable es que una fuente me corroboró que no éramos el único grupo de investigación desplegado para encontrar el culpable o los culpables detrás del incidente del Monte Dobra, lo que nos conduce a la resolución de la hipótesis anteriormente mencionada sobre el papel de Faustino Falguera y su grupo en el lugar de los hechos. Sus integrantes buscan la verdad al igual que nosotros.

También, gracias a una conversación entre dos miembros del Peñasco Blanco: Karlos Kabarga y Esperanza Carrillo, me dio pie a entender que andaban buscando al desaparecido, para ellos, Micky el Mocos. Este dato ahora mismo puede carecer de importancia aparente, pero cobrará sentido más adelante.

Como también pudisteis apreciar en el acto, abandoné el funeral junto a la miembro del Arce Verde, Monique Devenie. Una vez fuera del plano umbral, pude de nuevo contactar con mis dos compañeros.

Kara me informó de que una mujer había dejado fuera de juego a Alberto y liberado a Micky. Actualmente y, con visión de conjunto de todas las pistas y pruebas obtenidas, sostengo la hipótesis de que tal rescate fue perpetrado por integrantes del Peñasco Blanco, quizás parte del grupo de Karlos Kabarga y Esperanza Carrillo. Estos, como es razonable pensar, sin saber por qué era retenido su compañero, habrían procedido al asalto de Kara y Alberto, sus custodios. Habiendo encontrado a Micky en el Monte Dobra instantes antes de la llegada del grupo de investigación del Peñasco Blanco, nos hace pensar que el propio Micky formaba parte de dicho grupo, siendo la avanzadilla de estos, con quienes había acordado su reunión poco antes de que nosotros llegásemos y le capturásemos para su interrogatorio. Todo este asunto, no habría sido más que un choque entre dos grupos de investigación que desconocían el trabajo de unos y otros, desembocando en los sucesos relatados.

Tras el contacto con Kara me dirigí de vuelta al piso franco con Vytalian. Una vez en el lugar, mi compañero me expuso lo descubierto: Henar había quedado el 22 de Agosto, un día antes de nuestra llegada, reunión de negociación y momento del incidente, con un individuo cuyo nick era MicaelaMocaccia. A continuación expongo y analizo un extracto de la conversación que ustedes mismos podrán ver por si mismos en el CD que se adjunta junto al presente informe:

«Hola, Mariposa. Por fin puedo viajar hasta Cantabria. ¿Te apetece que nos veamos el 22?»
«Ah, genial. Quedamos en la estación de Torrelavega, ¿sí? Yo llevaré mi chaqueta de cuero y mi coleta, ya sabes que me encanta.»
«Llevaré lo tuyo, no te preocupes. La he comprado ayer en el Corte Inglés de Callao... ¡te va a encantar!»

En el primer comentario de MicaelaMocaccia podemos confirmar la fecha del 22 de Agosto como momento de la reunión de Henar con la "mujer misteriosa". En el segundo, apreciamos el lugar de la reunión, la estación de Torrelavega, además de una sucinta descripción de la indumentario de la "mujer misteriosa", que pasaré a denominar desde este momento como "la mujer de la coleta". En el tercero, apreciamos como efectivamente, la mujer procedía de Madrid, pues señala el Corte Inglés de Callao.

Estos tres comentarios confirman lo expuesto por los dos testigos interrogados hasta ahora, Micky y María quienes, sin lugar a dudas, habrán compartido esta misma información e incluso información más detallada con sus familiares y compañeros del Peñasco Blanco. Cabe señalar también que estos datos obtenidos del ordenador de Henar siguen en su fuente de origen y que, sin mucho margen a la duda, Faustino Falguera y sus compañeros habrán obtenido también.

Recapitulando hasta ahora, tenemos pruebas sólidas para señalar a "la mujer de la coleta" procedente de Madrid como la que entregó un artefacto umbral a Henar para que, con la inocencia juvenil, llevara a enseñar a su padre, Laro Lombera, y se llevara a cabo el acto terrorista en el Monte Dobra. Tanto el testimonio de Micky, como el de María y los datos obtenidos del ordenador de Henar lo corroboran.

Finalmente, Vytalian y yo acudimos a la estación de Torrelavega para obtener las grabaciones de las cámaras de seguridad en busca de poner imagen visual a la reunión entre Henar y "la mujer de la coleta". Dicha grabación la tenéis en otro CD que se adjunta junto al presente informe, además de una serie de fotografías ampliadas donde se aprecia a "la mujer de la coleta" con mayor detalle, obtenidas de la misma grabación.

En dicha grabación, podréis apreciar un sutil detalle y es que "la mujer de la coleta" desliza algún tipo de objeto en la mochila de la joven. Sería este objeto el que creemos que pudo ocasionar la detonación umbral que ha conmocionado a la población local recientemente. Cuarta prueba que sostiene la línea de investigación. Sin embargo, esta prueba es probable que no la posea el grupo de investigación del Peñasco Blanco, resultando de gran importancia si la Justicia Metálica se quiere hacer valer y respetar en estas tierras dando honor al primer sustantivo de su nombre.

Para concluir, si apreciamos las imágenes de "la mujer de la coleta", podréis identificarla como una de los garous presentes en el funeral de Laro y Henar Lombera, situada junto a Esteban de Haro y de quien recibía órdenes, órdenes que la hizo abandonar el funeral antes de mi.

En definitiva, nuestra línea de investigación demuestra que "la mujer de la coleta" formaría parte de una facción interesada en que las negociaciones en la Media Luna, diera igual cual fuera su resultado, terminasen con la hegemonía e influencia local por parte de Laro Lombera, sin dar tan siquiera espacio a un posible acuerdo. Tal facción, sería beneficiaria del resultado que actualmente tenemos. Y, aunque no hayamos descubierto aún la identidad de "la mujer de la coleta", ha sido vista por la gran mayoría del Peñasco Blanco relacionada públicamente con Esteban de Haro.

Como ya se ha señalado anteriormente, el otro grupo de investigación del Peñasco Blanco, ha tenido y tiene acceso a gran parte de las pruebas presentadas ante ustedes, siendo cuestión de tiempo que su muestra pública se lleve a cabo. Es por este motivo, que se solicita la rápida y contundente acción por parte de la Justicia Metálica, como garantes y benefactores del bien público y común, así como una organización justa que castiga sin clemencia ni emociones cualquier engaño o traición llevado a cabo contra nosotros. Que el Peñasco Blanco sea testigo de quienes somos.






Una vez termino de escribir, me enciendo otro cigarro y me reclino en el asiento observando a mis compañeros unos instantes. Quiero ver sus reacciones. Quiero escuchar sus palabras. Les miro a los ojos con frialdad.

De pronto, una punzada se clava en mi nunca. Me doy cuenta que mi boca dibuja una sonrisa de medio lado similar a la de mi padre, una sonrisa que no se corresponde con mi mirada.

El silencio tras la última frase del informe no es incómodo, es muy denso. La impresora termina de escupir la última hoja con un zumbido mecánico que suena casi obsceno en el piso franco. El humo del cigarro flota lento bajo la luz amarillenta. Kara es la primera en moverse. No habla de inmediato, está intentando procesar aún lo que has montado. Toma una de las copias, la repasa pasando páginas con los dedos todavía ligeramente temblorosos. Se detiene en la parte donde se menciona al Trono de Cibeles. Sus ojos se endurecen... pero no con rabia. Con cálculo.


Alza la vista hacia Mark.


Pega un puñetazo a la mesa. El café salta por los aires, manchándole aún más el traje. Notas como su vena se hincha y gruñe como un perro furioso, pero soporta el Frenesí.


Se apoya en el respaldo de la silla. El traje blanco aún sucio parece más gris bajo la luz, está hiperventilando como si hubiese corrido desde Los Ángeles hasta San Diego. Vytalian carraspea.


Levanta la cabeza y le lanza una mirada asesina.


Vytalian agarra una de las banquetas y se sienta frente a vosotros. Se cruje el cuello primero.


Kara niega con la cabeza. No entiende muy bien de qué está hablando Vytalian. Tú tampoco, pero eres consciente de que es cosa entre ellos.


El ruso se levanta y rebusca entre los papeles que hay bajo el escritorio. Saca un informe, redactado en inglés, en el que puedes ver en la portada «Project FLAMBERT». Lo abre, ves que hay informes largos y extensos, con alguna fotografía. En uno de ellos puedes ver un orbe de color azulado ubicado sobre un pedestal tecnológico, conectado a cuatro pequeños dispositivos que desprenden luz verde. Vytalian señala éstos.


Vytalian señala justo un párrafo, que Kara procede a leer en voz alta.


Hace una pausa, y mira a Vytalian extrañada. El chaval le hace un gesto para que continúe.


No lee más, arroja el informe al suelo, enfurecida. Mira de lado, visiblemente alterada.


Pega un puñetazo a uno de los muebles colgantes del salón y lo atraviesa de lado a lado. El mueble cede tras la hostia y se desmonta entero, dejando caer todo lo que estaba en su interior: vajilla, copas, etc. Vytalian se pone frente a ti y deja que el enfado se le pase. Sabe esperar, se nota que ha visto esto anteriormente. Cuando Kara se ha calmado, se sincera.


Kara, desesperada sobre el sofá, recogiendo toda la mierda que se ha caído, admite con la cabeza. ¿Qué vas a hacer, Mark?

🟦 Hacer caso a Vytalian: Llamarás a ambos jefes y pondrás el asunto en manos de la estructura completa de la Justicia Metálica. Esto se convierte oficialmente en un problema de «jefazos». Tú entregas pruebas y te retiras un paso. Si hay guerra, será institucional.

Cita de: Mark en 22 de Feb 2026, 19:27:56De pronto, una punzada se clava en mi nunca. Me doy cuenta que mi boca dibuja una sonrisa de medio lado similar a la de mi padre, una sonrisa que no se corresponde con mi mirada.

🟨 Seguir tu instinto y traer solo a Terry: Cortarás la cadena antes de que Semyon meta la mano. Hablarás con Terry a solas, presentando el informe sin intermediarios. Es un movimiento político delicado: puede darte influencia directa... o puede dejarte expuesto.

🟥 Pasar de protocolos y traer a todos. Incluso al Trono de Cibeles: Convocarás una reunión inmediata con Terry, Semyon... y Esteban de Haro. Poner las cartas sobre la mesa. Sin filtrado. Sin negociación previa. Si alguien ha jugado sucio, que lo haga delante de todos. Es romper el tablero. Y lo sabes.

Me recuesto en la silla y escucho a mis compañeros mientras fumo, como si siguiera la pelota de un partido de tenis.

Sus reacciones eran previsibles. Una vez terminan sus exposiciones y me observan, la sonrisa del principio tras exponer el final del informe hace rato que ha desaparecido. Mi ceño está ahora fruncido.

-No te sientas engañada o frustrada Kara -la digo mirándola a los ojos- ya os he ido advirtiendo estos días de que éramos peones en un juego más grande.

-Vosotros mismos habéis unido el resto de piezas -vuelvo la mirada a Vytalian- a través de vuestras vivencias de los últimos años.

Observo la bandeja de la impresora, llena de las copias de los informes y los anexos. Me levanto de la silla y recojo todo el material. Mi instinto me dice que es aconsejable exponer primero el informe a Terry, calibrar cara a cara con mi padre puede ser más sencillo que lanzar toda la información a los "jefazos" y que eso se convierta en una guerra institucional donde comiencen a cortar cabezas sin ton ni son.

Soy consciente que la Justicia Metálica no hará caer a los culpables con puestos de poder del Trono de Cibeles, pues eso ocasionaría un vacío de poder crítico. Pero quiero garantizarme que al menos la "mujer de la coleta", la que introdujo la bomba a Henar rinda cuentas y sea quien pierda la cabeza, no algún pobre desgraciado que estuviera en el lugar equivocado en el momento equivocado como Micky o cualquier otro. Quiero que mi padre retuerza los cojones a Esteban y le exprima como a un limón: ya que no harán que pierda directamente su cabeza como la justicia directa mandaría, que al menos lo pague a través del poder.

Mi padre no es un interlocutor fácil, pero es pragmático. Salvando mis impulsos más directos de aplicar una justicia clara, soy consciente de que es algo que va a escapar de mi poder. Soy consciente de que hay que buscar el mal menor en todo este embrollo. Debo garantizar que se aplique la justicia en el máximo grado posible.

Y si la asesina directa de Henar y su padre fuese por un casual a salir indemne de todo esto o algún pobre infeliz fuese a ser el cabeza de turco, siempre puedo hacer llegar la llave de la taquilla de la estación de Torrelavega en manos de Monique como había planeado.

-Dejarlo en mis manos -camino con las impresiones en una mano y toco el hombro de Kara para reconfortarla con la otra al pasar a su lado- permitirme que primero hable con Terry. Llegaremos a una solución.

Cita de: Maurick en 23 de Feb 2026, 13:47:54🟨 Seguir tu instinto y traer solo a Terry: Cortarás la cadena antes de que Semyon meta la mano. Hablarás con Terry a solas, presentando el informe sin intermediarios. Es un movimiento político delicado: puede darte influencia directa... o puede dejarte expuesto.

23 de Feb 2026, 22:08:08 #58 Ultima modificación: 23 de Feb 2026, 22:28:17 por Maurick
Club privado — Carretera de Reinosa

📅 26 de agosto de 2005, 02:14

Llamas a Terry y tarda en contestar. No parecía dormido, claro que no. Acepta hablar contigo a solas, y te indica la ubicación. Un club privado. El local está medio enterrado en la ladera, como si la montaña lo hubiese tolerado más que aceptado. Madera oscura, lámparas bajas, humo viejo pegado al techo. No hay música que distraiga, solo conversaciones graves y el tintinear de cristal caro. Es el tipo de sitio donde nadie pregunta quién eres... porque todos asumen que no deberían.

Terry ya está allí cuando entras, pero no en la barra. En una mesa lateral, con la espalda a la pared; posición de guerra vieja. Traje gris oscuro, impecable. La chaqueta abierta. Una mano sobre el vaso, la otra apoyada en el respaldo de la silla vacía frente a él, como si te hubiera estado esperando desde antes de llamarte. No sonríe. Pero sus ojos sí te reconocen.


La voz es baja, irlandesa, con esa aspereza que no es acento sino historia. Hace un gesto mínimo y el camarero aparece sin ser llamado. Terry ni siquiera mira la carta.


No tarda en llegar un vaso de bourbon. Ámbar espeso, pesado, con lágrimas lentas en el cristal. Terry lo observa un segundo, como si estuviera calibrando otra cosa. Y entonces habla, antes de que tú puedas abrir la boca.


Silencio.


Mueve el vaso. El hielo cruje.


Levanta la vista hacia ti.


El bar sigue sonando alrededor, pero la mesa está en otro plano.


Clava tu mirada en tus pupilas. Notas que está lleno de determinación.


Silencio, de nuevo. Ahora sí te cede el espacio.




Exposición

Intentas llevar la línea que habías pensado: orden, hechos, una cadena lógica. Pero Terry no escucha como un subordinado: escucha como un depredador territorial. No tarda en cortarte.


Retomas: detalles del Dobra, de la estación, de la mujer de la coleta, del vínculo con Esteban. La implicación del Trono y la bomba. La miniaturización y la oportunidad política. Otra interrupción.


Asientes y continúas. La grabación, el IRC, la conexión con Madrid. El funeral y la posición de Fernanda junto a Esteban. Terry ya no bebe. Solo escucha. No queda mucho hasta que terminas. El silencio que queda no es vacío: es cálculo. Terry mira a ningún sitio. No a ti, no al vaso. A un punto más allá del local. El ruido vuelve a existir, pero lejano.


Sigue mirando a la nada, pero sabes que su alma te está mirando a ti. Está escudriñando. Notas la presión, un dolor que es casi inexistente, pero está tras tus ojos.


La mirada vuelve. Y entonces sí sonríe. No con humor: con aprobación.


Espera a que pegues un sorbo. El bourbon está exquisito.


El dedo gira el vaso.


Extiende la mano.


Se lo das. Lo hojea un poco, pero no lo lee. No lo necesita. Lo sabe ya. Lo pliega una vez. Otra. Y de pronto lo desgarra de forma limpia, en tiras. En cuadrados.
Hasta que no queda nada legible. Los trozos caen sobre la mesa como nieve sucia.


Se levanta, te indica que lo sigas.

Exterior — Aparcamiento del club

El aire es frío de madrugada de montaña. Terry saca un puro grueso, lo enciende con paciencia.


Aspira. Exhala lento. Incluso a ti te parece irrespirable.


Te mira de lado.



Da otra calada, la disfruta. La brisa de madrugada hace un contraste con el humo.


El humo se disuelve.


Te sostiene la mirada.


Pone la mano en tu hombro, firme. Te da un apretón de manos con firmeza.


Procede a subirse en su deportivo de alta gama y largarse del lugar haciendo más ruido del que debería.

Regreso — Carretera hacia Torrelavega

📅 26 de agosto de 2005, 03:37

La carretera está vacía. Solo faros, lluvia tenue empezando a dibujar líneas en el parabrisas. El Ojo del Ayer pesa en tu bolsillo interior como si escuchara. No piensas en la política, ni en Esteban. Piensas en la sonrisa de Terry cuando rompió el informe.



Torrelavega — Urbanización Calagua, 4ºC

📅 26 de agosto de 2005, 04:13

El portal está a oscuras, al igual que vuestro piso. Solo una luz encendida en la cocina.  Vytalian duerme en su habitación, con la puerta entreabierta y una respiración pesada de agotamiento total. Kara está en la mesa de la cocina, con una botella de vodka a medias. La cabeza apoyada en los brazos. El traje blanco... irreconocible ya: manchas, arrugas, ceniza, sudor seco. Cuando la tocas, se despierta de golpe. Te ve. Y se derrumba. Te abraza fuerte, torpe, desesperada.


Respira con dificultad. Apesta a alcohol, a sangre y a saber qué más.


La frase cae como una losa. Está al borde del harano, lo notas en la forma en que su rabia no encuentra salida. La sostienes, sin palabras. Solo con presencia. La llevas al dormitorio. Le quitas el traje sucio con respeto clínico, sin mirada innecesaria. La dejas en ropa interior, bajo el edredón. Ella ya medio dormida, pero cuando la cubres murmura:


Se duerme.

Exterior — Ventana del piso franco

📅 26 de agosto de 2005, 04:29



Sales al balcón con un cigarro. Llueve fino sobre Cantabria. Es verano, y está oscuro. La calle es silenciosa. La brasa ilumina un instante tu rostro. Y por primera vez en toda la noche... no estás seguro de si has hecho justicia... o política.

Análisis del episodio

  • Frente a la cueva del Monte Dobra: Micky el Mocos huye hacia el interior del túnel. 🟨 Mark decide hablar con Kara sobre quién es Micky y su vínculo con Johnny Towers antes de actuar impulsivamente.
  • Entrada a la cueva profunda: Kara se adentra en forma Glabro y Vytalian se prepara para un ritual espiritual. 🟥 Mark opta por adentrarse en la cueva siguiendo a Kara para no dejar sola a su líder de manada ante una posible emboscada.
  • Huida de Micky en la cámara interior: Tras ser acorralado, Micky se transforma en lobo y escapa corredor arriba. 🟥 Mark elige perseguir a Micky en forma de lobo para capturarlo de inmediato, asumiendo el riesgo físico y la urgencia de la situación.
  • Gestión del cautivo en el piso franco: Kara propone investigar el piso de Henar para rastrear el origen de la bomba. 🟨 Mark decide ir personalmente al piso de Henar con Kara, dejando a Vytalian custodiando al prisionero.
  • Encuentro con María en el apartamento: La compañera de piso de Henar sorprende a Mark y Kara registrando la habitación. 🟨 Mark prefiere leer a la chica antes de actuar, bajando el tono e intentando analizar sus reacciones para determinar si es cómplice o testigo.
  • Confrontación con María: La joven les ordena de forma firme que abandonen el piso. 🟥 Mark decide enfrentarse directamente a ella e imponer su presencia, avanzando un paso y forzando la situación para que colabore con la investigación.
  • Finalización del registro: Tras obtener los datos del portátil de Henar, la escena con María está tensa. 🟦 Mark elige marcharse ahora y cortar la escena, aceptando que ya ha obtenido lo necesario y priorizando el análisis de los datos en frío.
  • El entierro en el Ensueño: Mark se encuentra en el funeral místico de Laro y Henar bajo la guía de Monique Devenie. 🟦 Opta por quedarse con Monique y «leer» el entierro, observando desde la distancia social las reacciones y lealtades de los presentes.
  • Bloqueo de Karlos Kabarga: Al intentar salir del funeral, el rudo guerrero les corta el paso con insultos y rabia. 🟦 Mark decide marcharse con Monique y salir del foco de atención, evitando un incidente violento en un lugar donde no fue invitado.
  • La pista de los chats de IRC: Vytalian descubre una conversación sospechosa en el ordenador de Henar y quiere salir a cazar. 🟦 Mark decide no seguir el impulso de persecución y buscar el "hueco del relato", acudiendo a la estación de Torrelavega para confirmar físicamente lo leído en los chats.
  • Presentación del informe final: Tras descubrir la implicación de Esteban de Haro y el Trono de Cibeles, Mark debe decidir a quién informar. 🟨 Decide seguir su instinto y traer solo a Terry, hablando con su padre a solas para presentar el informe sin intermediarios y calibrar la respuesta política.

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Experiencia

  • Mark Rodríguez: +5 PX