Ícaros
"La juventud eterna que no teme al Sol."
Concepción
El Proyecto Ícaro fue un ambicioso plan financiado por el clan estadounidense de la Justicia Metálica. Su rama de I+D, bajo la tutela de Owen Shipnewcard y la idea de Johnathon Towers, diseñó un dispositivo mezcla de tecnología y magia espiritual que proporcionaba capacidades sobrenaturales a aquellos en los que era implantado. Estas capacidades eran otorgadas por una energía tangible, teorizada por el doctor Towers, que según la investigación se encontraba presente en las criaturas sobrenaturales.
El funcionamiento del Proyecto dependía de la sangre vampírica –vitae- de un individuo que era un extraño híbrido entre vampiro y hada, que inexplicablemente mostraba signos de vida. Toda una contradicción en las investigaciones del Departamento de I+D de la Justicia Metálica, el Proyecto recibió la luz verde tras ver las posibilidades que ofrecería trasladar e implantar la energía sobrenatural.
Los test preliminares resultaron en la muerte de los sujetos, hasta que varias pruebas confirmaron que aquel artefacto sólo era compatible con especímenes que no habían superado la pubertad. A pesar de la controversia que enfrentó a los miembros de la Justicia Metálica por utilizar a prepubescentes como sujetos de experimentación, el Proyecto continuó su curso.
Para reclutar nuevos especímenes, se creó una empresa médica bautizada como Nuevo Futuro, que buscaba y visitaba a familias Parentelas que encajasen dentro del perfil. Niños y niñas que sufriesen enfermedades incurables, que hubiesen pasado por experiencias traumáticas o que se hubiesen quedado huérfanos; todos ellos quedaban bajo la tutela de Nuevo Futuro como próximos sujetos para el Proyecto Ícaro. Aquellos que no superaban los test de compatibilidad eran devueltos a sus familias o reubicados, lejos de la presencia de la organización. Los que demostraban ser aptos, pasaban al cuidado de la Justicia Metálica y su presencia en la sociedad humana era borrada por completo.
Puesta en marcha
El doctor Netchurk, un científico vampírico y conocido de Johnathon Towers, llevó a cabo el proceso de implantación en una adolescente que se encontraba en condición crítica, situación que le impedía continuar viviendo como una ciudadana normal. La operación fue un éxito y fue bautizada como Alfa, el primer sujeto en superar la operación del Proyecto Ícaro. La conversión costó la memoria de la chica, pero a cambio recuperó por completo la motricidad y el habla, perdidos debido a su enfermedad. La amnesia inducida por la operación fue asumida como un mal necesario, ya que la Justicia Metálica aprovecharía para reeducar a los sujetos y prepararlos para cumplir órdenes.
Tras el estudio que se hizo con Alfa, analizando sus cualidades, sus defectos y su acondicionamiento al nuevo estilo de vida, el departamento I+D solicitó al doctor Towers que el Proyecto Ícaro demostrase tener algún tipo de utilidad bélica para el beneficio de la Justicia Metálica y la Nación Garou. El científico preparó a Alfa como una asesina perfecta, entrenada en el uso de armas cuerpo a cuerpo y armas de fuego, así como diferentes disciplinas marciales. A pesar de que este no era el objetivo del Proyecto, el doctor Towers necesitaba los fondos que le proporcionaba el Departamento de I+D, así que llevó a cabo sus peticiones.
El éxito que tuvo Alfa propició la solicitud de nuevos especímenes y del aumento de presupuesto del que disponía el Proyecto. Tras convencer al individuo híbrido de otorgar más de su vitae para la creación de nuevos Ícaros, el doctor Towers decidió someterlo a la operación, para mantenerlo con vida pero sin recuerdos de la creación de los sujetos. Se le asignó el nombre en clave Omega, pues él era –teóricamente- el primero de los Ícaros y el último.
Se decidió bautizar a los productos del Proyecto Ícaro bajo el alfabeto griego para continuar con la temática griega de su nombre: estos individuos, tras haber superado la operación, demostraban poseer unos talentos sobrenaturales similares a los que gozan los seres vampíricos, pero no eran afectados por la luz solar. No obstante, sufrían una vulnerabilidad similar a la lupina a la plata (metal que simboliza a la luna), pero en este caso al oro (metal que simboliza al sol). Esta dicotomía provocó que una de las ayudantes del doctor Towers, la señorita Carrillo, les llamase Ícaros. Podían caminar bajo el sol, pero si se acercaban mucho se quemarían, en referencia a la leyenda griega de Dédalo e Ícaro.
Tras el proceso de acondicionamiento de Omega, se llevó a cabo otro proceso con otro individuo de similares características a Alfa: una adolescente en coma profundo, la única superviviente de un accidente de tráfico. La intervención fue peligrosa, pero el sujeto sobrevivió al proceso y fue bautizado como Beta.
Operaciones especiales
Alfa y Beta, junto con Omega, fueron puestos a prueba en varias misiones de asalto bajo la tutela del clan del Peñasco Blanco, en el norte de España. Los resultados fueron satisfactorios –en el ámbito de operatividad de los Icaros-, y la Justicia Metálica ordenó la creación de nuevos especímenes para su asignación a misiones de asalto, infiltración, espionaje y extorsión.
El Proyecto Ícaro produjo un total de veintisiete agentes al servicio de la Justicia Metálica. Estos operativos participaron en infinidad de misiones a lo largo del globo, encargándose de enemigos políticos y amenazas del Wyrm con total efectividad. El borrado de memoria que sufrían los sujetos a la hora de ser creados era especialmente útil a la hora de su reeducación, pero ciertos Ícaros, como Omega, comenzaban a recuperar sus recuerdos después de unos meses desde su operación, y entorpecían sus operaciones al sufrir confusiones y flashbacks. Esto llevó a la Justicia Metálica a desarrollar una terapia de acondicionamiento para reprimir a aquellos Ícaros que se abrumados por destellos de sus anteriores existencias. Este proceso tenía un enorme precio: demasiadas sesiones provocaban severos daños en la corteza cerebral del sujeto, provocándole la muerte. A pesar de este problema, ningún Ícaro sufrió la muerte debido a sus acondicionamientos; sin embargo, en misión murieron varios. Los registros apuntan a que por lo menos murieron unos cuantos Ícaros en misiones de asalto: sus núcleos fueron reutilizados para nuevos miembros.
Cierre del proyecto
Durante un año y medio –fechas comprendidas entre 2003 y 2005-, los Icaros fueron un activo importante dentro de la Justicia Metálica, hasta que Omega se levantó en rebelión contra sus creadores. Con el apoyo del Peñasco Blanco, Omega reunió a los Icaros que compartían clan con él y tendió una trampa al supervisor del Proyecto en España, Terrence McCoil. El doctor Johnathon Towers, que había quedado desencantado con el rumbo del Proyecto Ícaro, también apoyó pasivamente la revuelta.
Toda esta situación, sumada a los delicados eventos que habían provocado el uso de prepubescentes en misiones de espionaje social o político, llevó a que los otros departamentos de la Justicia Metálica quisiesen el cierre del Proyecto y la ocultación —o eliminación— de cualquier participante. Los operativos activos fueron llevados a almacenes donde fueron sumergidos en un coma inducido, y aquellos que apoyaron la idea de Omega fueron neutralizados de manera más violenta.
De un modo u otro, todos los productos del Proyecto Ícaro fueron suspendidos hasta nueva orden. Su creación había costado exorbitantes sumas de dinero a las arcas de la Justicia Metálica, y aún debía someterse a votación el futuro de estas criaturas.