Foros de El Naufragio

Heaven's Gate => Capítulos => Mark => Mensaje iniciado por: Maurick en 22 de Ago 2025, 23:23:54

Título: Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 22 de Ago 2025, 23:23:54
El banco y la llamada

📅 16 de Agosto de 2005

La noche caía sobre Los Ángeles como una sábana pesada de humo y neón. En el distrito financiero, el edificio de Los Angeles National Bank resplandecía como un faro de orden y riqueza, sus columnas de mármol iluminadas con un fulgor frío. Nadie imaginaba que bajo aquellas bóvedas, más allá de los pisos subterráneos, existía un reino oculto: la guarida de la Delegación Oeste, donde la Justicia Metálica tramaba sus planes entre lingotes de oro y pantallas parpadeantes.

En una sala del subsótano, con paredes de hormigón recubiertas de madera oscura y mapas digitales proyectados en las paredes, se reunía la manada de Mark. Felicity Burton, Galliard de verbo ácido, hojeaba un fajo de informes impresos como si fueran piezas de un guion teatral; Triptikus Magikus, el extraño líder, jugueteaba con un bolígrafo como si fuera un cetro invisible. Mark, con gesto firme y el humo del último cigarro aún en su garganta, exponía el resultado de su investigación: las conexiones entre los astilleros de San Pedro y el flujo de cocaína adulterada que estaba asfixiando los barrios bajos de la ciudad.

Frente a ellos, sentado como un monarca cansado de sus vasallos, estaba Jonathan Stevenson, líder del Túmulo de los Susurros de la Suerte. Sus ojos azules, tan gélidos como el acero, parecían observar no solo los documentos, sino también el corazón de quienes los presentaban. Cada palabra, cada detalle que Mark pronunciaba, era pesado como moneda en balanza.

Pero antes de que pudiera concluir su exposición, una voz grave interrumpió el aire cargado de la sala.

La mirada de Felicity chispeó como fuego en papel; Triptikus sonrió con esa mueca que nunca anunciaba nada bueno. Pero Mark obedeció.



La estancia a la que lo condujeron estaba en penumbras. Una mesa de roble bruñido ocupaba el centro, rodeada de sillas vacías como si esperaran a un jurado invisible. En la pared del fondo, una pantalla parpadeaba con el ruido blanco de una conexión que se preparaba.

Kordell, habitualmente tan fiero, parecía transformado en ese instante en un simple criado. Sus dedos temblaron al encender la videollamada. El rostro que emergió en la pantalla estaba enmarcado por sombras: Terrence McCoil.

Su voz llegó como un cuchillo de plata arrastrado sobre cristal.

El verdugo, el perro feroz de Los Ángeles, no protestó. Bajó la cabeza como un niño reprendido y salió, cerrando la puerta tras de sí. Ese gesto —ese hombre reducido a obediencia— quedó marcado en la mente de Mark como una cicatriz.

El rostro de Terry, endurecido por décadas de guerras y decisiones imposibles, se inclinó hacia la cámara. Había una sonrisa en sus labios, pero no era de ternura; era la sonrisa del cazador que ya conoce cada pensamiento de su presa.

No esperó respuesta. Su discurso era un torrente que no admitía interrupciones. Con la cadencia de un sacerdote recitando un credo, relató la historia del Peñasco Blanco, un clan Fianna perdido entre las montañas de Cantabria. Nombró a Johnathon Towers, el Theurge que lo dirigía. Fue el campo de cultivo del Proyecto Garou Combat, en el que habían colaborado, y el Proyecto Ícaro, palabras que resonaban como pecados antiguos. Nombró también a Omega, el Ícaro fugitivo, libre de cadenas, y acusó a Towers de haber ocultado la verdad sobre ese tal Patrick.

Cada frase era una losa sobre los hombros de Mark. Terry no le permitía procesar nada; simplemente lo abrumaba, lo sobrecargaba, como si quisiera que el joven Philodox se rindiera al peso de una realidad demasiado vasta.

Al final, cuando el silencio se hizo tan espeso que podía cortarse con un cuchillo, Terry se inclinó hacia adelante. Sus ojos eran brasas.

El humo de su puro se elevó en espirales lentas, como si tejiera las hebras de un destino irrevocable.

La pantalla se oscureció de golpe, dejando a Mark solo con su reflejo en la superficie negra, un eco de sí mismo enfrentado al abismo.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 23 de Ago 2025, 01:00:10
Observo mi reflejo oscuro mientras doy la última calada al cigarro. Una calada profunda y pausada.

- A sus órdenes... -musito entre dientes mientras apago el cigarro casi consumido hasta el filtro.

Me tomo unos segundos para digerir toda la información soltada por mi padre. Evalúo la espada de Damocles que Terrence McCoil acaba de poner sobre mi cabeza y como la tercera ley de la Letanía va a ser de nuevo infringida en pos de un presunto bien mayor.

Soy un soldado, de una guerra que dura milenios. La tercera ley debe ser respetada, pero también la cuarta.

Abro la puerta de la sala y paso por ella moviendo levemente la cabeza a modo de saludo a Kordell Palmer. Saco mi mechero plateado de gasolina y me enciendo un nuevo cigarro.

- ¿Todo bien? -me pregunta el verdugo.

- ¿Alguna vez va mal? -le respondo con una leve mueca parecida a una sonrisa.

Cuando llego a la sala del subsótano donde aguarda mi ahora antigua manada, interrumpo la conversación que Felicity Burton y Triptikus Magikus tienen con Jonathan Stevenson sobre el asunto de los astilleros de San Pedro.

- Disculpad la interrupción ¿Continuamos?
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 23 de Ago 2025, 09:57:09
Cita de: Mark en 23 de Ago 2025, 01:00:10- Disculpad la interrupción ¿Continuamos?

El silencio en la sala del subsótano se espesó como humo rancio cuando Mark regresó a su sitio. Stevenson no alzó la voz: no lo necesitaba. Con un gesto medido, concluyó que el asunto de los muelles debía darse por cerrado. Su veredicto cayó sobre la mesa como un sello frío de plomo: no era necesario investigar más. Con lo que habían descubierto, era suficiente. O eso afirmó el Athro.

Triptikus fue el primero en asimilarlo. El bolígrafo que aún giraba entre sus dedos se detuvo, y sus ojos —tan vivaces siempre en la farsa de un bufón— quedaron apagados. No hubo reproches en voz alta, pero cuando posó la mano sobre el hombro de Mark, el gesto decía más que cualquier palabra: decepción, sí, pero también la callada resignación de quien entiende que la lealtad en este mundo rara vez recibe recompensa.

Jonathan Stevenson se despidió con la cortesía seca de un banquero que ha cerrado una cuenta. Felicity cerró el fajo de informes con un chasquido crispado. Y así, sin un veredicto que valiera la pena discutir, la reunión concluyó.

El aire de la noche olía a salitre y gasolina cuando dejaron atrás la fachada solemne del banco. Los tres caminaron en silencio hasta el muelle, donde aguardaba el viejo almacén que servía de guarida. El edificio, un armazón de hierro corroído y ladrillos húmedos, había sido transformado a su manera: mapas clavados con chinchetas, pizarras cubiertas de esquemas, archivadores rescatados de oficinas que ya no existían. Era un lugar que respiraba sudor y desvelo, un refugio improvisado contra el caos del mundo. El líder, Triptikus, se despidió de ambos. Necesitaba sumergirse en sus meditaciones con música trance. Ambos lo sabían, y le dejaron ir.



Felicity encendió las luces con un manotazo y arrojó los papeles sobre la mesa principal. Su silueta, iluminada a medias por la bombilla desnuda, parecía la de una actriz agotada tras una obra interminable.

Con las manos en las caderas, lo miró. Había en sus ojos algo más que cansancio: una punzada de inquietud, un reflejo de temor disfrazado de ironía.

Ella conocía el sabor del fracaso, pero lo que más le preocupaba era otra cosa: el modo en que Kordell había apartado a Mark. El verdugo de Los Ángeles no era un hombre de sutilezas, y, sin embargo, aquella noche había jugado al silencio.

La voz de Felicity, cuando al fin rompió el mutismo del almacén, sonó grave, íntima, como el filo de un cuchillo envuelto en terciopelo.


Se inclinó sobre la mesa, los dedos tamborileando sobre la madera gastada. Había mil preguntas en su mirada, pero sólo unas pocas se atrevieron a escapar:


El silencio volvió a caer sobre el almacén, roto apenas por el crujido lejano de las grúas en el puerto. La bombilla parpadeó una sola vez, como un ojo que observa.

Era el turno de Mark para responder.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 23 de Ago 2025, 10:59:51
Me apoyo contra la pared opuesta a Felicity.

- No os van a joder, por eso no te preocupes -echo mano de mi pitillera y chasqueo la lengua con resignación al ver que no queda ningún cigarro dentro- y descuida, Kordell solo ha sido un mensajero... Me marcho... Son órdenes...

La garou me observa incrédula, solicitando más información con su mirada por encima de las gafas.

- Debo ir a España a resolver un problema con el Peñasco Blanco por orden de Desgarrador del Llanto. No puedo concretar más Felicity -me despego de la pared impulsado por la pierna que tenía apoyada y me aproximo al otro lado de la mesa donde se encuentra mi compañera- con suerte os enviarán a otro Philodox con mejor ánimo y una retórica más cuidada.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 23 de Ago 2025, 11:36:53
Cita de: Mark en 23 de Ago 2025, 10:59:51- Debo ir a España a resolver un problema con el Peñasco Blanco por orden de Desgarrador del Llanto. No puedo concretar más Felicity -me despego de la pared impulsado por la pierna que tenía apoyada y me aproximo al otro lado de la mesa donde se encuentra mi compañera- con suerte os enviarán a otro Philodox con mejor ánimo y una retórica más cuidada.

Felicity cerró la carpeta con un chasquido seco y se quedó un instante mirándola, como si las palabras escritas en esos papeles le resultaran de pronto irrelevantes. Se acomodó las gafas con dos dedos y alzó la vista hacia Mark.

Una mueca amarga se insinuó en sus labios, apenas una sombra de sonrisa.


Se levantó, cruzando el almacén hasta apoyar la espalda contra una viga oxidada. El humo rancio del puerto impregnaba la estancia, y entre ese aire gris, su voz sonó más baja, casi confidencial.


Se quitó las gafas, limpiando los cristales con el borde de la chaqueta, y clavó los ojos en él, desnudos de todo filtro.


El silencio se estiró como una cuerda tensa. Felicity ladeó la cabeza, midiendo cada respiración de su compañero.


Se apartó de la viga, caminó hasta la mesa y recogió su abrigo, lanzándole una última mirada.

Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 23 de Ago 2025, 12:33:55
Observo unos instantes a mi ex compañera de manada. Una buena Philodox, inquisitiva pero pragmática cuando se requería. Competente e incansable. Respetaba a esa mujer. La iba a echar de menos.

- Si te sirve de algo, no me marcho por gusto -frunzo el ceño y me aproximo a una de las taquillas que decoran la sala- no está en mi mano el volver o no, sabes que antes de ser policía... -saco una botella de bourbon- estuve en el ejército... -del interior también saco un par de vasos- aunque creo que nunca lo he dejado ¿Sabes?

Me aproximo a la mesa, dejando la botella y los vasos sobre ella.

- Ahora ¿Compartirías unos últimos tragos con este soldado? -procuro no mostrar el pesar y la incertidumbre que abordan mi cabeza.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 23 de Ago 2025, 14:38:27
Felicity lo observó en silencio mientras abría la taquilla. Durante un instante pareció medir cada gesto, cada sombra en su voz, como si buscara las grietas en la armadura que Mark se esforzaba por mantener. Luego, sin un comentario más, se acercó y tomó uno de los vasos.


El ámbar del licor atrapó la luz tenue del almacén cuando lo alzó a la altura de su rostro. Sus ojos, tras los cristales, brillaron con una intensidad más vulnerable de lo habitual.


Chocó el vaso contra el de Mark con un sonido seco, definitivo, y bebió un trago largo. El bourbon le arrancó una mueca amarga que enseguida disfrazó con una sonrisa apenas insinuada.


Se giró entonces hacia la puerta, recogiendo su abrigo sin prisa, y la oscuridad del almacén pareció engullirla poco a poco.


El eco de sus tacones resonó unos segundos, hasta que la pesada puerta metálica se cerró tras ella, dejando a Mark con el silencio, el bourbon y la certeza de que algo se había roto para siempre.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 25 de Ago 2025, 21:43:13
"Soldados de una guerra que nunca nos preguntó si queríamos luchar..."

Las palabras de Felicity resonaban en mi cabeza. Me sirvo un vaso más y lo alzo hacia la puerta por donde la garou se había marchado. Bebo de un trago el bourbon y poso el vaso con fuerza.

No me hacía ninguna gracia tener que marcharme tan lejos de mis compañeros. No me hacía ninguna gracia tener que enfrentarme a otros guerreros de Gaia ¿Acaso la tradición no rezaba que había que combatir al Wyrm?¿De qué forma se supone que ayudaremos a Gaia con el derramamiento de sangre de nuestros congéneres? La tercera ley estaba clara que se iba a traspasar por lo que mi padre había afirmado y la segunda me apostaría a que también.

Sacudo la cabeza como si aquello fuera a despejarme las dudas y contradicciones que asolan mi mente. Necesito aire fresco.

Salgo por la puerta, cierro con llave y siento la brisa nocturna acariciar mi cara. Camino sin rumbo por los muelles, con la suerte de encontrar a un estibador adicto a la nicotina como yo.

"No dejes que el Desgarrador del Llanto te convierta en algo que aborrezcas..."

La fama de Terrence McCoil le precede. Un líder fuerte, carismático, pero frío y duro como un témpano de hielo. Él es mi padre, pero a efectos prácticos, es solo nominal y genético. Una información que he procurado en todo momento guardar por evitar un trato distinto por parte de mis distintos compañeros a lo largo de mi vida en la Justicia Metálica, ya fuese para bien, o para mal.

El Desgarrador del Llanto quiere a su cachorro cerca ¿Por qué? Me quiere poner a prueba, eso está más que claro ¿Pero con qué fin? Un escalofrío recorre mi columna vertebral mientras calo una profunda calada.

"No dejes que el Desgarrador del Llanto te convierta en algo que aborrezcas..."

Las palabras de Felicity asaltan de nuevo mi mente. Me quiere poner a prueba frente a otros guerreros de Gaia...

"Solo falta que Towers y los Zarpas de Teluria, esos corruptos y salvajes, se arrodillen... tú estarás allí para presenciarlo. Para aprender. Para decidir si eres digno de lo que te espera..."

Se avecina una tormenta y Terrence McCoil quiere que manche mis garras con la sangre de nuestros enemigos.

Mis pasos me conducen a la dársena 153 del Muelle de San Pedro. Mi instinto policial me empuja a olfatear primero el lugar de embarque.

Soldado y policía. Guerrero y protector ¿Qué soy realmente?

Soy un soldado, de una guerra que dura milenios. Esas palabras me decía, pero las de Felicity parecen empujarlas, buscando su espacio en mi cabeza.

Soy un soldado ¿Pero hasta qué punto estoy dispuesto a perder mi alma?

Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 26 de Ago 2025, 11:50:26
El muelle estaba envuelto en bruma salada, iluminado por farolas mortecinas que parecían luces de gas más que lámparas eléctricas. Entre contenedores oxidados y grúas chirriantes, se erguía el coloso negro del USS Iron Providence. Una fragata de acero anguloso, tan larga como una ciudad flotante, con el emblema de la OTAN discretamente borrado bajo capas de pintura nueva.

Sus motores apagados transmitían una quietud extraña, pero la cubierta bullía de actividad. Hombres demasiado robustos para ser simples marineros acarreaban cajas selladas con la precisión de autómatas. Los músculos tensos bajo camisetas empapadas brillaban a la luz artificial; algunos tenían cicatrices imposibles, como si hubiesen sido suturados más de una vez en la misma línea. Otros, al levantar el peso, emitían gruñidos demasiado guturales, recordando más a bestias entrenadas que a trabajadores portuarios.

Mark reconoció los sellos falsificados en algunos contenedores: símbolos que había visto en los informes de San Pedro. La misma red de cocaína adulterada que investigaba con Felicity estaba financiando este despliegue.

Los oficiales de cubierta —con sus chaquetas largas, gafas oscuras incluso de noche y portapapeles metálicos en la mano— daban órdenes con la frialdad de contables de un matadero. Ni una voz se alzaba. Ni una protesta.

El aire olía a ozono y a hierro, como si una tormenta aguardara bajo las aguas. A lo lejos, entre la neblina, Mark distinguió la silueta de una torre de comunicaciones sobre la fragata. Cerca del astillero, un individuo con aspecto rudo, de pelo largo y facciones eslavas, observaba el ajetreado trabajo de carga entre unos y otros. ¿Había cruzado miradas con Mark? ¿Qué importaba?

Mark miró el reloj. Eran las 21:38. Aún faltaban varias horas para el embarque...
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 27 de Ago 2025, 14:49:19
Observo con amargura el ejemplo palpable de la corrupción. El tráfico de drogas adulteradas, la cual investigamos y buscábamos combatir en base a una de las leyes más importantes de la Letanía, la segunda, estaba siendo rota por la propia Justicia Metálica ante sus propios ojos.

No, el fin no justificaba los medios cuando la guerra milenaria contra el Wyrm estaba en juego ¿Qué sentido o propósito podía tener ser un soldado cuando sus superiores se aliaban con sus eternos enemigos a conveniencia? ¿En qué situación le dejaba eso?

Esto trasgredía la esencia más básica de cualquier guerrero de Gaia.

Por un momento tuve el impulso de informar a Felicity de mi terrible descubrimiento. Mis instintos más básicos de garou me lanzaban a hacer algo cuanto antes.

Mientras caminaba de vuelta al refugio, esa visceralidad instintiva se fue refrenando.

¿Serviría de algo intervenir yo? No, omitirían en el mejor de los casos mis argumentos y, en el peor, daría la excusa perfecta para aplastarme sin miramientos bajo el peso de la maquinaria de la Justicia Metálica.

¿Serviría de algo decirle en algún tipo de código o forma a Felicity lo que acababa de presenciar? Sería incluso peor, pues no asumiría yo los riesgos, sino que pasaría la navaja al cuello de una compañera, de una... ¿Amiga?

Mientras entraba de nuevo y cerraba con llave la puerta del refugio, la claridad volvía a mi mente.

Toma nota Mark... No muevas ficha, no te pongas en riesgo a ti o a tu antigua manada de manera fútil... Calla y anota, calla y aprende de quien puedes o no fiarte. Aguarda el momento de actuar, todo llega... No somos más que fichas de ajedrez...
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 27 de Ago 2025, 22:41:47
La noche en San Pedro sabía a sal. Tras unas horas de sueño inquieto en la guarida, Mark cruzó el puerto hasta la dársena 153. Los focos de sodio tiznaban de ámbar las grúas inmóviles; carretillas alineadas como insectos dormidos; ni un estibador, ni un eco humano. Solo el latido grave del buque gris oscuro amarrado al muelle—el USS Iron Providence—respirando electricidad por sus costuras.

Le esperaban tres siluetas.

La primera, toda líneas limpias y una calma de acero bruñido, era Semyon Evanov, un tipo de negocios de hombros cuadrados y porte de caballero moderno. El viento le peinaba el cabello hacia atrás sin despeinar su compostura. Al verle, inclinó apenas la cabeza: un saludo que decía «te he visto» sin prometer nada más.

A su flanco danzaba la sombra de Kara Minkóvskaya. No caminaba: deslizaba el peso con la gracia de una bailarina que conoce la música antes de que suene. Mirada afilada, manos vacías que parecían llenas de recursos. Un oro viejo en los pómulos: heredera de algo más que dinero, de hábito y pedigrí.

Y en el centro, como un foco que solo alumbrase su propia voz, estaba Vytalian Viktorovich: un auténtico macarra ruso, con una sonrisa hecha para cortarte sin que te des cuenta. Hacía rodar un sello de plata entre los dedos, disfrutando del clic-clac contra su anillo, como si fuese un metrónomo para su veneno.


Semyon ni pestañeó; Kara ladeó apenas la boca, calibrando a Mark como se calibra una cerradura.

Vytalian dio un paso, invadiendo el aire del recién llegado, el aliento perfumado de clavo y triunfo.



La cubierta del Iron Providence crujió, como si el buque escuchara. Los focos zumbaban. El muelle, expectante.

Tu turno, Mark. ¿Te comes la pulla, la devuelves... o marcas tu propio ritmo ante la Ráfaga de Plata?
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 27 de Ago 2025, 23:28:11
No sabía si al cruzar la dársena había subido a un barco o atravesado la frontera de Alaska con Siberia.

Las bravuconadas de Vytalian y la algo más fina puñalada de Kara me traían viejos recuerdos de mi vida policial, como el caso del asesino en serie que me tocó investigar en mis inicios y que me acabó conduciendo a Beverly Hills. Un caso feo y desagradable, casi más por tener que interrogar a los testigos que por los propios asesinatos en si mismos.

Saco de mi cazadora la pitillera, recargada cuidadosamente antes de volver a la dársena, y me enciendo un cigarro con mi mechero de gasolina. Cuando cierro la tapa para ahogar la llama, observo por unos instantes el emblema que en él se encuentra grabado.

- ¿Alguno va a explicarme como vamos a solucionar el problema del Peñasco Blanco o queréis convertir esto en un partido de tenis donde intercambiarnos pullas y comentarios ingeniosos hasta que llegue McCoil?

Dejo salir el humo por la nariz, observando al triunvirato eslavo a través del humo, poniendo atención en sus reacciones y conductas, esperando una respuesta productiva con poca esperanza.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 28 de Ago 2025, 00:54:25
Cita de: Mark en 27 de Ago 2025, 23:28:11- ¿Alguno va a explicarme como vamos a solucionar el problema del Peñasco Blanco o queréis convertir esto en un partido de tenis donde intercambiarnos pullas y comentarios ingeniosos hasta que llegue McCoil?

Vytalian dio un paso al frente, con su sonrisa de navaja, listo para morder.


La interrupción de Kara fue un corte limpio, como una cuerda tensada que se parte sin hacer ruido. Ni siquiera lo miró: habló hacia el aire frío del muelle, y el aire le obedeció.


El humo del cigarro de Mark trazó una elipse gris entre los tres. Semyon lo observó un segundo, como si el tabaco fuera una falta de estilo más grave que un disparo a destiempo; el gesto mínimo de sus labios bastó para dejar claro el asco.


El zumbido del Iron Providence respondió desde la oscuridad como un órgano grave. Sobre la cubierta, algo metálico cambió de sitio con un golpe sordo, y la noche pareció inclinarse unos milímetros hacia el mar. Un silbato de contramaestre rasgó la quietud. Desde la pasarela del navío descendió un suboficial con un portapapeles plastificado y el ceño fruncido.


Vytalian chasqueó la lengua, medio paso hacia Mark, cuchillo de sonrisa listo para rematar la provocación.



Semyon asintió una sola vez, satisfecho con el guion.


El suboficial señaló la pasarela. Los focos de cubierta vibraban con un zumbido grave de transformadores; olor a ozono, a pintura naval, a acero que ha conocido guerras.

Kara pasó junto a Mark y, sin detenerse, le susurró al oído, con una voz tan dulce como la miel helada:


Vytalian dejó escapar una risita, satisfecho con la puya que no tuvo que decir.

En la chapa de la pasarela, tus botas hicieron su primer clang. El mar, abajo, parecía un vidrio negro. Y Terry McCoil no parecía estar por ninguna parte.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 28 de Ago 2025, 01:42:38
Muestro una leve mueca parecida a una sonrisa y lanzo el cigarro a tierra firme con efecto, dando vueltas en el aire como si de un meteoro errante se tratase hasta que impacta en el asfalto de la dársena haciendo chisporrotear algunas ascuas.

- Entendido -asiento a Semyon- El problema residirá en tener que tratar con violadores de la primera ley -me encojo de hombros- aunque ese no será realmente nuestro problema, sino el suyo.

Subo por la pasarela junto al grupo sin decir nada más. Quizás la violación de la primera ley de la Letanía no sea un ejemplo de virtud Garou, pero cuestionar a otros de la estirpe por hacer tal cosa mientras se trasguede la segunda con cocaína adulterada y la tercera con la conquista del territorio del prójimo es cuanto menos paradójico.

Proceso la información con calma. Me quieren como notario, pues como verdugo apostaría lo que llevo en la cartera a que Vytalian o incluso el propio Semyon lo harían por puro placer.

Kara, por su parte, tiene bien amaestrado al matón de Vytalian. Si me gano un mínimo de su gélida confianza, mataría dos pájaros de un tiro.

Y tú estarás allí para presenciarlo. Para aprender. Para decidir si eres digno de lo que te espera.

Las palabras de mi padre resuenan en mi cabeza. La obediencia será la clave en esta misión, una puesta a prueba de mi capacidad de acatar las órdenes.

No acabo casi de subir al barco, cuando echo de menos desde lo más hondo de mi corazón a Felicity y a Triptikus.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 28 de Ago 2025, 10:14:42
La pasarela vibró bajo tus botas y el Iron Providence te tragó como una catedral sin fieles: respiraba ozono, sal y un diésel viejo que se pegaba a la lengua. Las luces de emergencia parpadeaban rojas en los pasillos de acero, y los generadores marcaban un pulso grave, casi uterino, que ordenaba el tiempo mejor que cualquier reloj.

Kara te esperaba junto a un mamparo, apoyada con la naturalidad de quien baila sin música. El brillo marfileño de una luz de babor le dibujaba los pómulos.


Los días se plegaron como pañuelos húmedos. Al alba, la bruma se subía a la cubierta y tú repetías un ritual sencillo: cuerda, zancadas, shadowboxing. Practicabas un giro de cadera que economizaba la violencia, el peso que vuelve al talón, la respiración que no gasta más aire del necesario.

Por la tarde, el barco era un animal satisfecho. Las tuberías conservaban un calor doméstico, las puertas abrían como párpados sin pedir contraseña, y las grúas depositaban cajas numeradas que no contaban nada. Nadie hacía preguntas, y el silencio del Pacífico terminaba las frases por todos.

De la Ráfaga de Plata, solías hablar con Kara o con Vytalian. Tú y el ruso ganabais confianza, menos asco. Kara mantenía sus distancias, sabía que tu linaje no era puro. Sin embargo, no notabas desagrado. Seis días después de haber partido de Los Ángeles llegáis al Canal de Panamá. Allí, toda la tripulación parecía nerviosa, pero mientras lo estábais atravesando, un helicóptero aterrizó en la cubierta superior. Allí estaba él: Terrence McCoil. Se bajó del vehículo con una elegancia inusual. Semyon se acercó para saludarle; los dos compartieron un apretón de manos honesto y fuerte. Después, Terry se acercó con una sonrisa a ti, dispuesto a darte un abrazo.


No te dejó responder. Asumió tu respuesta y siguió con sus tejemanejes. Vytalian observó la interacción y, cuando te giraste, tenía una sonrisa estúpida. No tuvisteis tiempo de reaccionar, pues Terry había llegado para ahorraros el viaje marítimo hasta Santander.


El mero hecho de pronunciar esa organización hizo palidecer a Kara. Su mandíbula se tensó, tragó saliva. Y Vytalian no parecía muy cómodo.


¿Hubo tiempo para dar una respuesta? ¿Quería escucharla?



Todos empezaron a moverse. La tripulación estaba inquieta. Y pudiste ver que Semyon intentó acercarse a Kara, pero ésta se largó, molesta.

¿Qué haces, Mark?
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 28 de Ago 2025, 16:35:12
La llegada de Terrence McCoil no me dejaba claro si me agradaba o tensaba más.

No me fiaba de él. Podría ser mi padre, pero no era de las personas que daban la impresión de tener un desarrollado sentimiento paternal, a pesar de sus intentos de resultar condescendiente conmigo. Sentía que más que un sentimiento sincero, fingía de manera astuta, casi como si fuera un juego.

Su relativización y tergiversación de las leyes de la Letanía que había ido observando me habían confirmado que su objetivo real no era más que amasar poder e influencia. Cada una de sus acciones camufladas con el cumplimiento de las normas Garou no eran más que un casus belli para justificar sus actos, mientras que en el fondo, eso realmente le importaba poco.

El Peñasco Blanco era acusado de infringir la primera ley, pero para ajusticiarles, el respeto por el territorio del prójimo iba a ser fulminado y, peor aún, para financiar sus operaciones, la segunda ley, quizás la mas importante, había sido rota por completo, aplastando la investigación que había realizado en los últimos meses en el proceso.

Evidentemente, Terrence McCoil debía de haberse devorado con sumo placer el Príncipe de Maquiavelo.

Esta forma de proceder de la Justicia Metálica me producía repulsión, pero debía ser cauteloso ¿Servía de algo plantar cara ahora? De nada, era mejor permanecer en un perfil bajo y mostrar obediencia hasta que la oportunidad se presentase.

"¡Pero tenemos a un negociador nato aquí! Seguro que no hará falta la intervención de terceros, ¿verdad?"

Asiento sin necesidad de aportar más. Tampoco creo que esperase mucho más.

En mis manos veo que me ofrecen un ascenso a cambio de hacer las cosas lo más diligentemente posible y de la forma más limpia. Ciertamente, el ascenso de poco me importa, pero si que me esmeraré en que las negociaciones se efectúen de la mejor manera posible para que la intervención de esos terceros no convierta el escenario en un matadero.

Mientras subimos el equipaje, aprovecho para dirigirme a Vytalian.

-¿Quienes son ese Trono de Cibeles?¿Nos darán algún tipo de problema?
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 28 de Ago 2025, 22:14:48
Cita de: Mark en 28 de Ago 2025, 16:35:12Mientras subimos el equipaje, aprovecho para dirigirme a Vytalian.

-¿Quienes son ese Trono de Cibeles?¿Nos darán algún tipo de problema?

Vytalian ladeó la cabeza con esa media luna de dientes que no llegaba a sonrisa.


Ten en cuenta que hablábais un inglés rudimentario. No lo pronunció bien. Cuando dijo «Señores de la Sombra», escupió después al suelo.


Kara se sentó a su lado, ignorándoos por completo. Parecía saber de lo que estabáis hablando.


Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 28 de Ago 2025, 23:19:29
Terry interviene, justo antes de que despegue el VTOL de la cubierta del Iron Providence. Se sienta junto a Vytalian, y te mira de reojo, invitándote a cambiarte de sitio. Te toca ir al lado de Semyon. El líder de la Ráfaga de Plata echa una mirada inquisitva a Vytalian. Hay algo que se te escapa, Mark.

Uno de los operarios del vehículo se acercó a vosotros. Os colocó un aparato con un cable, un comunicador, y un auricular a cada uno. Ahora, podríais hablar mientras durase el viaje. Terry sonríe, y toquetea algo del aparato, de forma que estéis en un canal de comunicación solo tú, él y Vytalian.


Vyt le mira con la cara en blanco. Como si hubiese agitado un avispero que no debía.


El ruso no sabía dónde meterse. Titubeó. Terry no dejó que hablase.


Vytalian tragó saliva. Semyon observaba en silencio, sin escuchar lo que se hablaba, pero sabiendo de lo que se hablaba.


Después, apartó la mirada y comenzó a echar un vistazo a una libreta de notas, de una forma tan casual como el que habla del tiempo. El vehículo despegó, y Terry ya había desconectado su aparato de comunicación.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 29 de Ago 2025, 02:47:33
Observo y escucho la escena en silencio. La forma en que mi padre acababa de romper en mil pedazos el escudo de seguridad y autosuficiencia de Vytalian era digno de estudio.

El deseo de fracaso expresado por mi compañero de manada para nada me había resultado molesto, lo entendía como un comentario banal o incluso infantil. McCoil también, por supuesto, pero eso no le iba a impedir marcar el territorio y poner a un subalterno en su sitio.

Podía sentir piedad por Vytalian, más aún tras la convivencia con él en el trayecto que acabábamos de realizar por el Pacífico.

Anoto mentalmente en mi cabeza el dato de que fue uno de los causantes del fracaso del Proyecto Ícaro y como, de pronto, una espada metafórica pero igualmente mortal se acababa de posar sobre su cuello.

Eso era algo positivo si lo veía con perspectiva.

Si mi deseo era resolver este entuerto con el Peñasco Blanco de la manera más limpia posible, es decir, con el menor número de bajas Garou, que mis compañeros eslavos se vieran coaccionados a que eso se llevara a cabo así, eliminaba posibles variables incontrolables de que uno de ellos lanzara una bolsa de mierda al ventilador en mitad de las negociaciones para que estas fracasaran.

Lanzo una mirada neutra a Vytalian, pues dudaba mucho de que fuera de aquellos que buscaran consuelo en sus compañeros de manada.

-Cuanto antes terminemos, antes volveremos a casa... -es lo único que digo por el comunicador tras desconectar mi padre el suyo.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 29 de Ago 2025, 11:37:30
La reprimenda de McCoil dejó a Vytalian vacío de palabras, con la mirada clavada en ninguna parte y la mandíbula hecha un nudo. Casi no reaccionó a tu comentario, y el resto del trayecto viajó en ese silencio tenso que tienen los hombres que no quieren pensar. McCoil garabateaba notas sin mirar a nadie, como si hablara con un cuaderno.

En algún punto del trayecto, cuando ya el sol estaba brillando en el cielo, se hizo una parada de suministros en otro portaaviones en mitad del Océano Atlántico. Fue breve, con una instrucción rápida para que, si alguien necesitaba ir al servicio, lo hiciese cuanto antes. Kara observó al grupo, y se retiró sin decir nada. Semyon y Terry bajaron del VTOL durante unos momentos, y Mark se quedó a solas con Vytalian.


Cuando hablaba, lo hacía entre dientes. Se notaba que estaba muy molesto. No te miraba; miraba el suelo, la pintura antideslizante, una raya amarilla que no llevaba a ninguna parte.


Clavó su mirada en Mark, que observaba la pataleta en silencio.Alzó los ojos, por fin; no buscaba consuelo, solo un testigo.


No tuvo tiempo a seguir soltando bilis. Los dos líderes de la operación volvieron a subir, y esta vez Terry y Semyon se sentaron juntos. Cuando regresó Kara, no tuvo otro remedio que sentarse al lado de Mark. Ahora, Mark compartía espacio con Vytalian y Kara. El resto del trayecto fue tranquilo, y no tardaron en desembarcar en Santander.

Mark, te dejamos tiempo para que puedas opinar, decir algo o preparar tus argumentos. O si quieres preguntar algo, es el momento.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 31 de Ago 2025, 13:38:53
Observo la pataleta en silencio. No tengo mucha idea de lo que era el Proyecto Ícaro, pero estaba claro que Terrence había tocado hueso. Esos sucesos eran algo que habían marcado profundamente a Vytalian, ya fuese por algo que la había pasado a esa niña o por el orgullo herido de sentirse culpable de fallar a sus superiores, aunque lo negara.

-¿Qué ocurrió para que McCoil te lo haya sacado?¿Qué es eso de una rebelión?¿Influirá en algo el Proyecto Ícaro en Cantabria?

Una vez en el transporte. Me dirijo a Terry y a Semyon por el comunicador.

-Si tengo que llevar a cabo negociaciones, me gustaría saber más sobre lo que nos podemos encontrar ¿Quienes intervendrán en dichas negociaciones?¿Quienes son las personas de importancia en el Peñasco Blanco?¿Como es su organización y jerarquía? Toda información me puede resultar de ayuda.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 01 de Sep 2025, 12:03:10
Cita de: Mark en 29 de Ago 2025, 14:23:32-¿Qué ocurrió para que McCoil te lo haya sacado? ¿Qué es eso de una rebelión? ¿Influirá en algo el Proyecto Ícaro en Cantabria?

Vytalian giró el rostro hacia ti como si hubieses metido el dedo en una herida aún abierta. El sello de plata que hacía girar entre sus dedos se le escapó y cayó al suelo con un tintineo metálico. No tardó en recogerlo.


La confesión le quemó la lengua, y se calló de golpe, mascando su frustración.

Cuando abriste canal con Terry y Semyon, la respuesta fue más fría.


Se hizo un silencio. Terry no te quitaba ojo.


Decir lo mismo que decir nada. Daban vueltas, volvían a lo mismo.


Mientras pronunciaba los nombres en clave, observaba a Vytalian, que se encontraba mirando al suelo, concentrado, perdido.


Paró un momento. Miró a ambos lados.


Finalizó la conversación con una sonrisa.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 01 de Sep 2025, 13:59:26
📅 23 de Agosto de 2005

Aeropuerto de Santander, municipio de Maliaño, Cantabria, España

El VTOL se posó en el asfalto húmedo con un rugido grave que ahogó los últimos trinos de la mañana. La bruma del Cantábrico se pegaba a la pista como un sudario blanco. Santander no recibía con colores, sino con el peso de la sal y el frío que se metía en los huesos. El aeropuerto está prácticamente vacío, unos pocos trabajadores se mueven de forma monótona. El cielo, encapotado, deja caer un leve aroma petricor que anuncia un aguacero próximo. Primero bajan los líderes de la operación, aunque dudas quién es más líder que quién, con paso firme y sin esperaros. Después, Kara se os adelanta, y finalmente baja Vytalian ofreciéndote la mano. En pocos segundos llegan dos vehículos: una Mercedes Vito de color negro y un Toyota Land Cruiser de color gris, de los cuales se bajan cuatro hombres.

Vosotros aguardáis en silencio.

Marco Trovianni avanzó el primero, impecable en un traje oscuro que parecía más romano que cántabro. Llevaba una carpeta bajo el brazo y esa sonrisa que calma a un paciente, al mismo tiempo que lo desnuda por dentro. Su mano extendida era la de un mediador, pero sus ojos italianos calculaban.

Yuri Provlovski, a su derecha, parecía un hombre de negocios que hubiera bajado de un rascacielos moscovita. Traje gris claro, maletín de cuero, la mirada siempre un segundo por delante de la conversación. Cada detalle del aeropuerto lo registraba como si fueran cifras en una hoja de balance.

Unos pasos detrás, Ángel Mejías imponía otra cadencia: sotana corta bajo un abrigo negro, una cruz colgando a la vista, voz que ya resonaba antes de abrir los labios. Saludó al grupo con la naturalidad de quien bendice, con un gesto amplio y campechano que contrastaba con el tono gélido de sus compañeros.

Por último, Alberto Gómez cerraba la formación. Alto, rostro curtido, ojos hundidos bajo cejas pobladas. No se movía con la rapidez de un conspirador ni con la fe de un cura: su silencio era la sombra de viejas alianzas rotas. Si miraba demasiado tiempo a alguien, era como si estuviera recordando de qué lado había jugado antes.

Trovianni fue el primero en hablar, extendiendo la mano hacia McCoil.


La voz del italiano sonó con un eco suave, pero en ella había filo. Procedió a presentar al resto de miembros de los World Friends LTD., antes de invitaros a subir a los vehículos Terry y Semyon fueron delante, directos al Land Cruiser, con Marco, Yuri y Ángel. Vosotros tres os quedáis con Alberto Gómez.


Kara suspira, mientras se retoca el colorete. Vytalian observa su teléfono móvil, y toca varios botones antes de doblarlo y guardarlo en su bolsillo. El vehículo en el que van Terry y Semyon enciende el motor y empieza a marcharse del aeropuerto. La Mercedes Vito que, en una observación más cercana, parece bastante sucia y descuidada, os espera.

¿Qué haces, Mark?
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 01 de Sep 2025, 22:01:09
Acepto la ayuda de Vytalian. Al final me va a caer bien el macarra ruso, ver para creer.

Analizo en silencio a los individuos y la situación misma. El protocolo no me sorprende, siendo el estándar entre dos organizaciones jerarquizadas.

Si Alberto Gómez me ofrece la mano para estrecharla, lo haré, si no, me limitaré a asentir con la cabeza. Omito decir nada sobre la descripción estereotipada que acaba de dar sobre mi, pues peores cosas me habrán dicho en la vida.

-Mark Rodríguez... -apuro el cigarro antes de subir al Mercedes Vito para ahorrar a Kara un viaje humeante.

Por dentro, una sonrisa imaginaria se me dibuja pensando en la impresión que mi compañera tendrá del estado del coche en el que vamos a continuar el viaje.

-¿A dónde nos dirigimos en concreto ahora mismo? -digo a Alberto. Espero a propósito antes de subir al automóvil, a ver dónde quieren situarse mis compañeros de manada.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 03 de Sep 2025, 00:01:48
La colilla murió sobre el asfalto con un siseo húmedo y el olor a sal volvió a ocuparlo todo. Alberto te apretó la mano, con firmeza, con seguridad. Te indicó el asiento del copiloto con un leve movimiento de ceja. Detrás, Kara subió a la parte trasera tras poner cara de asco. Vytalian se dejó caer al otro lado, en silencio.

La Vito arrancó con un gruñido y el aeropuerto quedó atrás como un párpado que se cierra. Raos, los muelles, el arco pálido de la bahía; Santander no se abría, se insinuaba: una ciudad hecha de agua, óxido y rezos breves. La lluvia amagaba sin caer. Sin embargo, tomasteis otro rumbo, lejos de la ciudad. Al interior de Cantabria.


El limpiaparabrisas arrastró una traza de salitre. En el retrovisor, Kara entornó los ojos ante el tapizado mugriento, empujó la ventanilla dos dedos y dejó entrar el aire frío. Vytalian hizo amago de encender un cigarro; ella ni habló: un chasquido de lengua bastó. El ruso guardó el mechero con un bufido breve.


El trayecto duró unos unos 40 minutos. Llegasteis a una zona entre valles, muy verde, con pequeños núcleos de población salpicados entre los bosques montañosos. Alberto tomó una de las salidas de la autovía, y llegó a una pequeña ciudad. O un pueblo grande, dependiendo de quién preguntase. La Vito giró hacia un bloque de hormigón con balcones herrumbrosos y toldos verdes desteñidos. Una persiana medio bajada vibraba con el viento del norte. Arriba, una luz en la cuarta planta.

Kara y Vytalian bajaron, esperando a ver qué hacías tú. Alberto tosió, mientras intentaba manipular un teléfono móvil para llamar a alguien.


El hombre os hizo un gesto con la mano para que esperáseis, mientras se metía en el portal del edificio. Vytalian estaba inquieto, caminando de arriba a abajo.


La rusa le echó una mirada de desprecio.


De repente, la luz en el edificio se cortó de golpe. Después, la manzana entera. Os habiáis quedado a oscuras...
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 04 de Sep 2025, 00:26:09
Cuando Alberto arranca bajo la ventanilla para que el aire corra un poco. Asiento cuando me pregunta por mis compañeros de manada.

Vuelvo a asentir cuando me comenta lo de la entrega limpia o sucia. Me resulta curioso el símil teniendo en cuenta el estado del vehículo.

-¿Algún consejo de campo sobre los individuos con los que tendré que negociar? -le pregunto en español con un acento mezcla chicano, mezcla yanki.

Al llegar, observo el edificio, cuidando atender a los detalles. Bajo del coche al igual que mis compañeros y enciendo un cigarro cuando al fin no tengo a Kara a distancia de un golpe en mi nuca.

Observo el grabado del mechero de gasolina. El escudo del Cuerpo de Policía de los Ángeles y un nombre grabado en su parte inferior... No olvides...

El comentario racista de Kara me produce hasta gracia, habiéndome reído de no ser por lo extraño que me resultaba no ver el coche de los jefazos. Doy una calada profunda al cigarro y asiento a Alberto de nuevo cuando nos hace el gesto de la espera.

-Por cierto Alberto -le digo observando el cielo y luego mi reloj de pulsera mientras se va- ¿Desde cuándo los días duran menos de una hora?

Un siniestro recuerdo me traía todo esto y el comentario de Vytalian solo ayudaba a atraerlo aún más a mi mente. El mercado de Irak... Recuerdos de mi estancia en el ejército americano. Malos recuerdos.

Cuando la luz en la manzana desaparece, poso el cigarro encendido encima del techo del Mercedes, próximo a donde estaba mi cabeza.

-Mantener la calma -digo recordando mi adiestramiento militar- Kara y Vyt, a la derecha del portal.

Me aproximo despacio a la izquierda del portal mientras desenfundo con cuidado la pistola que siempre llevo en la cartuchera dorsal. Espero mientras intento escuchar algo, observando la llama incandescente del cigarro que he dejado frente a mi.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 07 de Sep 2025, 23:22:54
Cita de: Mark en 04 de Sep 2025, 00:26:09-¿Algún consejo de campo sobre los individuos con los que tendré que negociar? -le pregunto en español con un acento mezcla chicano, mezcla yanki.




Cita de: Mark en 04 de Sep 2025, 00:26:09-Por cierto Alberto -le digo observando el cielo y luego mi reloj de pulsera mientras se va- ¿Desde cuándo los días duran menos de una hora?

Sólo recibes un gesto de «ok» del Garou. Tus aliados y tú os quedáis en silencio.



La manzana permanece en penumbra. Las farolas titilan en ese patrón imposible —3–1–4–1— y el portal por el que entró Alberto respira como una herida abierta. Kara se aparta un mechón de la cara con un gesto nervioso, la mirada clavada en la puerta. Vytalian traga saliva. Entonces, un golpe seco rompe la tensión. El bombín gira desde dentro. La puerta se abre.

Sale Alberto, ileso, aunque con el rostro más sombrío que de costumbre. Y tras él, como si emergiera de un teatro sumergido en penumbra, una mujer altísima de piel pálida con reflejos azulados. Su presencia hace que el aire se espese. Cada paso suyo suena con una cadencia acompasada, casi musical. Los ojos son de un plateado líquido que parece moverse por sí mismo, y su vestido bordado cambia de tono entre el cobre y el añil según la farola parpadea.


Kara no dice nada, pero su mandíbula se tensa con un chasquido casi audible. Alberto, con voz más baja que de costumbre, os presenta sin rodeos.


La mujer sonríe apenas, con una curvatura de labios tan leve que parece dibujada en otro tiempo. Su voz, cuando llega, es profunda y cálida, con ecos de idiomas entremezclados.


El aire de la manzana vibra un instante, y de pronto vuelve la luz natural del mediodía. El apagón se disuelve como humo, los pájaros reanudan sus trinos y hasta el tráfico vuelve a rugir en la avenida cercana. La apariencia de Nashira, antes etérea y sobrenatural, se vuelve mundana. Una mujer más de origen oriental, ciertamente exótica, pero nada más extraño.

Kara inspira hondo, sin apartar la vista de Nashira. Vytalian da un paso atrás, incómodo.


La mujer suspiró y cerró los ojos. Se concentró. Clavó su mirada oscura en ti, Mark. Te parecía que observaba cada uno de tus pecados.


Todos esperan a que Mark decida cómo responder.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 09 de Sep 2025, 16:20:33
La aparición de Nashira me confunde como pocas cosas lo han hecho hasta ahora. Me quedo unos segundos quieto con la pistola en posición, como si fuera a entrar al portal en cualquier momento cual intervención policial se tratase.

¿Acaso acabamos de estar en la Umbra de un modo que desconozco?¿Ante nosotros se acaba de manifestar algún tipo de espíritu proveniente del plano espiritual con capacidad para materializarse en el físico?

Sacudo la cabeza para alejar esos pensamiento y enfundo de nuevo la pistola. Eso ahora no importa, tengo que centrarme. Esas son preguntas que ya tendrán respuesta más adelante.

Me aproximo al vehículo en el que hemos venido y recojo el cigarro a medio consumir. Calo profundo y expulso el humo despacio. Me fijo por unos instantes en Kara y Vytalian, apreciando su incredulidad. Al menos, no me siento como el único tonto Morador del Cristal poco familiarizado con el mundo espiritual, parece que los Colmillos Plateados de mi actual manada andan parecidos. Ojalá haber dispuesto de algún Hijo de Gaia o Uktena entre nuestro equipo.

Al pensar en estos últimos, una punzada se clava en mi, recuerdos de mi hermano que procedo a suprimir.

-Mi cometido es recuperar los sujetos del Proyecto Ícaro, Alfa y Theta, así como los restos de Sigma y Pi, que pertenecen a la Justicia Metálica, a los que Johnathon Towers y los Zarpas de Teluria -me giro despacio hacia Nashira- se han negado por A o por B a devolver. Las oportunidades han expirado y ahora se exige que, junto a los sujetos reclamados, se nos entregue a Johnathon Towers y World Frients LTD., la manada de Marco Trovianni, pase a ejercer el control del Peñasco Blanco ¿Me equivoco? Si es así, no dudéis en corregirme -calo de nuevo el cigarro casi ya consumido- Sumado a ello, tenemos un comportamiento bastante laxo en lo que se refiere a la primera ley de la Letanía y eso que sepamos.

Espero unos instantes, dejando que Alberto o Nashira añadan o corrijan algo a mi exposición de la situación general.

-Dicho esto, en una negociación, a la persona encargada, se la suele exponer las virtudes y defectos de la parte contraria para saber donde presionar y aflojar y, hasta ahora, no he recibido más que pinceladas sueltas de todo esto. Como si costase o no se quisiera darla, como si realmente las negociaciones fuesen un teatro y el resultado ya estuviese prefijado -calo de nuevo el cigarro y tiro la colilla- Me importa una mierda si la cabeza del tal Johnathon Towers se separase de sus hombros por incumplir la ley de la Sumisión a la jerarquía y por haber fomentado la población de metis y cagarse encima de la primera ley pero... -me encojo de hombros- resulta que mis superiores me han remarcado varias veces que mi reputación y posible ascenso depende de que todo salga lo más limpio posible, de que no haya salidas de tiesto ni problemas típicos del Peñasco Blanco, por lo que vamos a considerar que me voy a tomar en serio este trabajo...

Y cuantos menos guerreros de Gaia perezcan en el proceso, mejor para el cumplimiento de la segunda ley. Me enciendo otro cigarro.

-Bien, dicho todo esto ¿Cuáles son esas salidas de tiesto o problemas típicos del Peñasco Blanco?¿Cuáles son las personalidades, puntos fuertes, debilidades de Johnny, Felipe de Marichalar y cualquier otro integrante de la parte contraria que vaya a mediar en nuestro próximo encuentro?¿Cómo piensa World Frients LTD. equilibrar la negociación?¿Hasta qué punto es verdad todo lo que se dice de ellos? -calo el nuevo cigarro y espero unos segundos- Toda información que se os ocurra, me será de gran relevancia.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 10 de Sep 2025, 21:54:34
Cita de: Mark en 09 de Sep 2025, 16:20:33-Mi cometido es recuperar los sujetos del Proyecto Ícaro, Alfa y Theta, así como los restos de Sigma y Pi, que pertenecen a la Justicia Metálica, a los que Johnathon Towers y los Zarpas de Teluria -me giro despacio hacia Nashira- se han negado por A o por B a devolver. Las oportunidades han expirado y ahora se exige que, junto a los sujetos reclamados, se nos entregue a Johnathon Towers y World Frients LTD., la manada de Marco Trovianni, pase a ejercer el control del Peñasco Blanco ¿Me equivoco? Si es así, no dudéis en corregirme -calo de nuevo el cigarro casi ya consumido- Sumado a ello, tenemos un comportamiento bastante laxo en lo que se refiere a la primera ley de la Letanía y eso que sepamos.

Kara se muestra molesta, y da dos pasos para ponerse a tu lado. Se coloca el pelo.


Los dos miembros del Peñasco Blanco se miran. Hay un silencio bastante incómodo, que se rompe cuando el teléfono móvil de Vytalian empieza a sonar. El ruso se retira para hablar por teléfono en su lengua natal.


Alberto carraspea. Se dirige a Mark, quién le parece más razonable.


Kara se frustra.


Pero algo interrumpe el próximo berrinche de Kara. Vytalian se mete en la conversación algo agitado.


Alberto parece confuso. Una pareja de ancianos andan caminando lentamente al otro lado de la calle, curiosos por el grupo que se ha reunido frente a la casa abandonada de Corrales. Nashira se les queda mirando y apartan la mirada. El Ragabash mira el reloj, inquieto.


Muy a pesar de Mark, todos se suben a la Mercedes Vito y Alberto le invita a sentarse en el asiento del copiloto. Kara sube la primera, después de Vytalian y, por último, sopesando muy bien lo que hace y moviéndose poco a poco con gestos calculados, sube Nashira. El vehículo arranca y, tras unas cuantas maniobras por el pueblo, volvéis a la autovía, esta vez camino Torrelavega.



Por el camino se respira un silencio incómodo, casi que podría cortar el ambiente con la tensión. Sin embargo, pronto Mark nota un cosquilleo detrás de su cabeza, a la altura de la nuca. Pronto, esa sensación se transforma en un medio de comunicación mental, quizás una estratagema mágica lanzada por Nashira, ya que ella le habla directamente a la mente.


Cita de: Mark en 09 de Sep 2025, 16:20:33-Bien, dicho todo esto ¿Cuáles son esas salidas de tiesto o problemas típicos del Peñasco Blanco?¿Cuáles son las personalidades, puntos fuertes, debilidades de Johnny, Felipe de Marichalar y cualquier otro integrante de la parte contraria que vaya a mediar en nuestro próximo encuentro?¿Cómo piensa World Frients LTD. equilibrar la negociación?¿Hasta qué punto es verdad todo lo que se dice de ellos? -calo el nuevo cigarro y espero unos segundos- Toda información que se os ocurra, me será de gran relevancia.


Es, al mismo tiempo, incómodo y agradable este método de comunicación. Primero intentas comunicarte con ella, pero no parece que te escuche. Es, de pleno, una conversación unidireccional.


Alberto hace un giro inesperado en la carretera y casi se sale por el quitamiedos. En seguida retoma la conducción, y puedes escuchar a Kara soltar un improperio en ruso.


CitarEn tu mente empiezas a visualizar escenas de lo que te está contando. Puedes ver que, cerca del Desfiladero de la Hermida, en un valle secreto rodeado por bosques, surge una torre fabricada con piedra de ébano. A su alrededor, ves varios Garous, que se sorprenden al ver surgir un montón de Crinos cíborgs. También hay una serie de Changelings (hadas) —Mark jamás había visto esto, es la primera vez que lo experimenta, y es incapaz de entender qué son— que participan en la pelea. El resultado es catastrófico: todos los cíborgs destruídos, pero también un montón de hadas muertas. Y dos Garous. Entre los victoriosos ves por primera vez a Felipe de Marichalar y a Johnathon Towers. En el interior de la torre hay una espada clavada en un pedestal, pero ninguno de ellos dos puede retirarla. Por la puerta, iluminada por un sol de justicia, entra un hombre bastante musculoso, con facciones duras, la piel curtida por el trabajo en el campo, y portando la piel de un oso como atuendo. Se acerca poco a poco, y ellos dos le dan permiso para tocar la espada.

De repente, la visión se interrumpe. Estáis entrando en Torrelavega, y parece que la conexión mental ha finalizado. Si echas la mirada hacia atrás, Nashira te está mirando fijamente, mientras Kara se arregla las uñas y Vytalian está mirando al suelo, con los brazos cruzados.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 13 de Sep 2025, 22:18:08
Observo unos instantes a Nashira, frunzo el ceño y vuelvo a mirar hacia adelante.

Soy un Garou de ciudad y estos temas mágicos o esperituales me incomodan. La certeza de un arma de fuego en mis manos frente a un conjuro invisible, un móvil de pantalla táctil frente a comunicaciones telepáticas. La materia frente a lo inmaterial.

Pero a fin de cuentas, también comprendo que mi raza está mayormente inserta en el ámbito espiritual, la Umbra, los rituales... Busco adaptarme, aunque camine senderos que no me agraden.

Alianzas, otros clanes y sus intereses en contra de los nuestros, aberraciones cibernéticas, Ícaros... Soy un Morador del Cristal y tengo una mente más abierta que el resto de mi especie en lo que a la tecnología humana se refiere, pero lo que han estado haciendo unos y otros traspasan cualquier línea.

Estoy bien jodido.

Intento aclarar la mente. Apoyo del clan francés y otros, uso de aberraciones cinerbénitas, profanación de territorio Garou, una reliquia robada... Probablemente un fetiche poderoso...

Suspiro y bajo la ventanilla para que entre el aire.

-Cómo se llama la francesa y qué les han prometido al clan francés a cambio de su ayuda -suelto con aspereza, algo molesto aún.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 16 de Sep 2025, 03:13:43
Cita de: Mark en 13 de Sep 2025, 22:18:08-Cómo se llama la francesa y qué les han prometido al clan francés a cambio de su ayuda -suelto con aspereza, algo molesto aún.

Kara suspira, y saca su teléfono móvil. Ves que toquetea algunos botones, y entorna los ojos durante un momento. Su voz suena repetitiva y robótica.


Te hace un gesto de hastío, como si la propia pregunta le molestase.


Kara cierra el teléfono de un golpetazo.


La rusa suspira y se echa para atrás, acomodándose.


Ninguno de los presentes vuelve a abrir la boca. Puedes entrever una mueca jocosa en Vytalian, pero no ha hecho ni un sólo sonido.



La Vito se come los últimos kilómetros bajo una llovizna finísima. Torrelavega huele a salitre y gasóleo. El Media Luna parece apagado tan pronto por la mañana: solo se puede ver una media luna de acero bruñido sobre una fachada de cristal oscuro. En la acera, ejecutivos con abrigo caro y modelos con sonrisa entrenada; seguridad con pinganillos y la mirada de quien sabe oler problemas antes de que entren por la puerta.

Un portero te barre con los ojos de arriba abajo. Dentro, la música late grave, alfombras oscuras y luz azul rebotando en cromo y espejo. Notas a la Tejedora en las paredes, y algo más: una vibración fría que delata algo bajo las plantas VIP. Vas el primero, con Alberto a tu lado. El resto del grupo va detrás, caminando con determinación, pero con una extraña e incómoda lentitud.

(https://naufragio-heavensgate.duckdns.org/img/gallery/Escenas/Reunion%20en%20la%20Media%20Luna.jpg?t=1757982900726)

En el altillo, un salón acristalado aguarda: mesa de negociación de madera negra, copas intactas, dos banderas discretas (una con un arce estilizado). Felipe ya está dentro, de pie, con ese porte de príncipe cansado. A su derecha, una mujer de traje sastre oscuro y pelo impecable, la mirada como filo: Monique Devenie. Entre ellos, Terry McCoil con una sonrisa de oreja a oreja; a su lado está Johnny Towers, con expresión de no querer estar ahí, pero saber que debe estar ahí. El silencio es muy incómodo.

Terry rompe el silencio, cómo no.


Johny le envía una mirada, luego observa a Vytalian, Kara, Alberto y Nashira.


Éste acto causa mucha risa a Terry. Le mira, sonriendo.


Ocurre un silencio incómodo. No dura más de dos segundos.


La explosión de Felipe era de esperar. Puedes ver que la interrupción le ha molestado, pero no deja ese porte.


Antes de que puedan replicar, Johnny se pone de pie un instante.


Puedes ver que el ruso intenta replicar algo, pero lo detiene Kara. Le dice algo al oído, y acepta largarse con Alberto y la misteriosa mujer. Antes de que Nashira se marche, se te queda mirando fíjamente.


Cuando todos se han marchado, Kara se sienta a tu lado y responde, con total sinceridad.


Felipe se ríe a carcajada limpia. Parece nervioso, inquieto.


Kara no responde a la provocación, y se acomoda en su lugar.


Se hace el silencio. La mujer francesa carraspea, y con un marcado acento francés, comienza a hablar.


Saca un montón de folios escritos a máquina. Puedes observar que hay un montón de anotaciones.


Terry cambia de semblante. Está claro que lo que acaba de escuchar no le ha gustado un ápice.


Se hace un poco de silencio, mientras la sala espera que tú actúes. Kara y Terry te miran con anticipación, esperando que digas algo.

Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 22 de Sep 2025, 11:55:43
Escucho la explicación de Kara con atención mientras miro por la ventanilla bajada los verdes paisajes de Cantabria, tan distintos a los de California. No digo más el resto del viaje, sumido en mis pensamientos.

La lluvia acaricia la piel de mi brazo derecho, resultando agradable. La vuelta a un entorno urbano me resulta reconfortante.

Bajo del coche, me enciendo un cigarro y observo la seguridad apostada afuera del local donde se va a celebrar las negociaciones. Pinganillos, buenas formas, formalidad casi de agentes de la CIA, apestan a Justicia Metálica.

No presto mucha atención al portero y entro junto a Alberto en la Media Luna. La presencia de la Tejedora me agrada, algo que seguramente no compartirán el resto de mis congéneres no pertenecientes a la tribu de los Moradores del Cristal, pero las vibraciones que percibo bajo el local llaman mi atención.

-¿Qué hay bajo las plantas VIP de la Media Luna? -susurro casi a Alberto, que va junto a mi.

Analizo a los presentes en la negociación y me mantengo de pie hasta que alguien me indica la posibilidad de sentarme, siendo Terrence McCoil el que lo hace primero. Antes de sentarme, ofrezco la mano a los presentes como gesto de formalidad estándar. Espero el tiempo justo y necesario en caso de que alguno se niegue y tomo asiento finalmente.

Observo que sobre la mesa de madera negra se encuentran varias copias escritas a máquina con el sello de la Justicias Metálica pero sin anotaciones como las de Monique Devenie. Tomo una de esas copias y las ojeo mientras escucho la exposición de Monique.

Justo cuando la francesa termina, mi encendedor de gasolina prende otro cigarro en mi boca, iluminándome el rostro. Espero unos segundos de cortesía, por si la falta añadir algo más y, cuando queda claro que ha finalizado para pasar el turno de palabra a la otra parte, comienzo a hablar.

-Encantado de conoceros y honrado de representar a la Justicia Metálica en la presente mesa de negociación ante el clan del Arce Verde y el Peñasco Blanco, siendo en particular las manadas de los Zarpas de Teluria y la manada de Los Lobos de Negro del Peñasco Blanco. Mi nombre es Mark Rodríguez -poso la copia en la mesa negra-. Antes de entrar en los puntos relativos al Proyecto Ícaro, quiero que aclaremos que, si estos son los inaceptables, queda entendido que los puntos relativos a la entrega de Johnathon Towers a la Justicia Metálica por el reiterado incumplimiento de la quinta ley de la Letanía, Te someterás a aquellos de mayor posición, así como el punto de que World Frients LTD., la manada de Marco Trovianni, pase a ejercer el control del Peñasco Blanco, son, por consiguiente, los aceptables y aceptados por la parte del Arce Verde y las dos manadas del Peñasco Blanco a las que usted representa hoy.

Hago una pausa para dar otra calada a mi cigarro y dar tiempo a Monique a que pueda responder. Pasado un rato y si su respuesta es afirmativa o no la hay, continúo. Mi atención todo el rato es hacia mi interlocutora, evitando el contacto visual tanto con Felipe, como con Terry o Jonathan.

-Resuelta la aceptación de estos puntos en la presente negociación, pasemos a los puntos conflictivos relativos al Proyecto Ícaro -doy otra calada y paso las páginas de mi copia hasta llegar a los puntos que tratan el tema- La Justicia Metálica entiende la carga emocional que algunos miembros del Peñasco Blanco pueden tener hacia Marta Kabarga y María Falguera -busco obviar intencionadamente la cosificación con que el redactor del documento se refirió a las dos ícaras- Pero, deben también comprender el potencial destructivo que ambas mujeres poseen, significando un claro riesgo a la infracción de la novena ley de la Letanía, No descorrerás el Velo, pues, poseyendo múltiples características Garou, no pertenecen técnicamente a nuestra especie en su sentido más directo.

Doy otra calada esperando ver la reacción de mi parte contraria.

-No deben apreciar la reclamación de dichas mujeres como una burda y simplista transacción armamentística, sino como si un gobierno reclamase a dos de sus preciadas agentes, de quienes se asegurará de cuidar y respetar con la mayor dignidad. La Justicia Metálica no va aceptar una negativa al respecto -hago una nueva pausa breve- Sin embargo, en lo relativo a la recuperación de los restos mortales de Lucía Belmonte e Iruz de Marichalar, observo que hay verdad en vuestro desconocimiento de su paradero y, como es lógico, no vamos a pediros un imposible inalcanzable para vuestra parte, pero, si un compromiso en la ayuda a la localización de sus restos aportando información sobre su último paradero, últimos contactos...

Dejo la lista en el aire, cual etcétera mudo y doy otra calada al cigarro para apagarlo en el cenicero frente a mi.

-Si hay algún otro punto que hemos dejado en el aire, gustosos estaremos de escucharos -concluyo así mi exposición y espero la respuesta de Monique, deseando que el poco paciente Felipe no intervenga con algún desmán aristocrático.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 23 de Sep 2025, 12:17:01
Felipe parpadea cuando escucha lo que Mark ha soltado sobre su hija y la hija de su colega, Faustino. Johnny actúa rápido y le pone la mano delante, sabiendo que no es el momento de salirse de quicio. Monique carraspea, segura de sí misma.


La francesa te clava sus mirada. Notas un escalofrío incómodo detrás del a nuca.


Kara empieza a mirar a un lado y a otro, inquieta. Puedes ver que, a través de la camisa de Terry, aparece una luz. ¿Será el teléfono móvil? Es un flash rápido, casi imperceptible.


Pero Felipe no puede aguantarse. Todo esto está claro que es insoportable.


Johnny se intermpone. La frialdad que habías notado empieza a desvanecerse.


Terry se acomoda la corbata y sonríe.


Ese último comentario de Terry es lo que rompe a Felipe. En seguida se levanta y saca un klaive que tenía dedicado en el brazo.


Terry mantiene la compostura. Ves que Kara y Monique se han apartado de la mesa. Y la cara de Johnny es un poema. Pero no sólo eso, ves que el teléfono de Johnny también parece estar sonando (debe estar en silencio).

¿Qué vas a hacer, Mark?
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Mark en 24 de Sep 2025, 00:20:13
Me mantengo sentado en la silla, observo a Felipe blandiendo el klaive en su forma Glabro.

Me enciendo otro cigarro. Ahora entiendo lo de las salidas de tiesto del Pañasco Blanco que indicó mi líder de manada.

No puedo permitir que la negociación finalmente se convierta en el baño de sangre que temía. Terry está tan tranquilo como un niño al que su madre le mece antes de dormir. Apostaría a que ahora mismo Semyon y agentes de la Justicia Metálica o los del Trono de Cibeles andarán degollando o preparándose para ello.

-Johnathon -me dirijo a Towers- cualquier tentativa de oposición violenta será aplastada por el férreo puño de la Justicia Metálica son... -suspiro- puras matemáticas -doy una calada y expulso el humo despacio- como líder, permita que sus subalternos, amigos y familiares, vivan para luchar en el futuro... Toda vida Garou es un bien preciado por Gaia en la guerra contra el Wyrm...

Concluyo mi apelación y encomiendo mi alma a cualquier deidad que se le antoje oportuno evitar que el Señor de las Sombras no separe mi cabeza del cuerpo. Al menos, lo había intentado.
Título: Re:Prólogo — Ficha de ajedrez
Publicado por: Maurick en 24 de Sep 2025, 11:17:46
Felipe da un rugido y se abalanza contra ti con el klaive en alto. El brillo acerado corta el aire con intención de atravesarte, pero Kara se interpone de golpe, desenvainando un arma ceremonial de plata bruñida. El choque resuena como un trueno en el salón acristalado: chispas saltan, papeles vuelan, la mesa negra se astilla.


Felipe responde con un gruñido gutural, y su cuerpo se desgarra hacia Crinos. Kara no tarda ni un segundo en seguirlo: dos titanes de guerra que se golpean con furia, destrozando la sala. El estrépito es ensordecedor, la sangre ya mancha las alfombras.

Terry se aparta con la precisión de un bailarín, esquivando los destrozos con una sonrisa que no se borra. Johnny se lleva las manos a la cabeza, y su máscara de político queda hecha pedazos ante el desastre. Monique retrocede, pasando a Glabro, e mientras observa con desconfianza, a medio camino entre intervenir y protegerse.

El duelo se convierte en una tormenta de plata, garras y rugidos. Kara arremete con precisión quirúrgica, cada estocada buscando contener a Felipe más que destruirlo. Él, desbocado, golpea con la furia de alguien que nunca aceptará el yugo de otro.

Y entonces, sin aviso...

Un terrible estruendo.

Una explosión sacude los cimientos del club. El suelo tiembla, los ventanales estallan hacia dentro, la luz se apaga y la Media Luna se hunde en la penumbra. Pequeños trozos de cemento caen del techo. El impacto ha sido lejano pero devastador, como si la propia tierra se hubiese abierto.

En ese instante de oscuridad, el klaive de Felipe encuentra un hueco en la guardia de Kara. La hoja se hunde en su costado con un chillido metálico. Kara suelta un alarido, cae de rodillas, y la sangre brota oscura bajo la luz de emergencia. Sus ojos, feroces incluso en la derrota, buscan los tuyos por un instante antes de que la inconsciencia la arrastre. Tú reaccionas pasando a forma de guerra, pero una voz te interrumpe.


El club queda envuelto en gritos, humo y caos. La negociación ha muerto.