Resquicios de la Media Luna
Torrelavega — Urbanización Calagua, 4ºC
📅 25 de Agosto de 2005, 10:03
El eco de las sirenas todavía latía en los oídos de Mark, como un recuerdo que se negaba a apagarse. Dos días habían transcurrido desde la detonación en el Monte Dobra, y aún así Cantabria parecía contener el aliento. Los periódicos locales balbuceaban explicaciones de «fugas de gas», los noticieros repetían imágenes borrosas, y en las tabernas se murmuraba en voz baja que aquello había sido un castigo, una maldición más antigua que la propia montaña.
En un piso franco de Torrelavega, el aire olía a desinfectante y metal oxidado. Mark, vendado aún en el costado, repasaba una y otra vez la refriega de la Media Luna, como si sus recuerdos fuesen cuchillas clavadas. Kara convalecía a su lado, sus heridas de plata cicatrizando con ayuda de los dones de Nashira. En otra estancia, Vytalian discutía en ruso con alguien, su voz áspera como un trueno lejano. La Justicia Metálica había ganado influencia... pero el precio era la sangre de aliados y enemigos por igual.
Las noticias llegaban como cuchilladas: el líder verdadero del Peñasco Blanco, Laro Lombera, había muerto entre las ruinas del Dobra, junto con su hija Henar y con Alarís, su mano derecha. En un instante, el clan había perdido a un anciano, a un Athro y a una Cliath prometedora. Las negociaciones quedaron sepultadas bajo los escombros, y aunque Monique había logrado arrancar un respiro para el Peñasco, Terry y Semyon presionaban sin descanso. Los Zarpas de Teluria, en San Felices de Buelna, se habían atrincherado como lobos acorralados. Y nadie sabía qué destino había corrido Ángel Megías, "el Cura", desaparecido tras verse por última vez con la joven Henar.
La tensión era un veneno que se respiraba en cada rincón.
Ese amanecer, la puerta del piso se abrió con estrépito. Terry McCoil entró primero, con una sonrisa que parecía tallada en acero. A su lado, Semyon mostraba un semblante más sombrío. Tras ellos, un hombre de porte elegante y mirada glacial.
Os reunís en el salón. Terry tomó asiento, y los otros dos se colocaron a sus flancos.
(https://naufragio-heavensgate.duckdns.org/img/characters/pj-318-esteban-de-haro-y-calatrava-20250912002633.jpg)
El hombre inclina la cabeza con sequedad, midiendo cada mirada como si pesara el valor de vuestras almas.
Semyon carraspea. Terry reacciona, más que molesto que sorprendido, sin dejar de sonreír.
Terry chasquea la lengua y sonríe con esa expresión cruel que parece disfrutar del caos.
El silencio pesa. Esteban de Haro sigue observándoos, esperando.
La mera voz de Esteban os rasga los oídos, al mismo tiempo que el mero hecho de escucharlo parece repugnar a Semyon. Interviene, más como forma de hacerlo callar que para decir algo.
Durante los días que pasamos en el piso franco, procuro reposar, mostrando respeto y algo más de simpatía hacia Kara. A fin de cuentas, mostró valentía y me cubrió las espaldas como una compañera.
Todo había salido como había estado sospechando, por los aires. Abro una de las ventanas y me enciendo un cigarro para no ahumar a mis compañeros de manada. El fresco aire matutino de Cantabria acaricia mi piel magullada.
Me giro de medio lado apoyado al marco de la ventana cuando los tres líderes hacen acto de presencia. Asiento la cabeza a modo de saludo y escucho lo que tienen que decir.
Cuando Terry menciona mi ascenso a Fostern vuelvo a asentir sin decir nada más. Tampoco creo que Terry quisiera que dijera nada. Le gustaba demasiado escucharse a sí mismo.
-¿Qué sabéis de una "Torre Oscura" en un valle perdido de Cantabria y la espada que ahí reposaba? -pregunto a Semyon cuando deja paso a las cuestiones- ¿Qué sabéis del uso de aberraciones Crinos cibernéticas en estas tierras? ¿Por qué Laro Lombera, Felipe de Marichalar y Johnathon Towers están relacionados con todo esto? -doy una calada y me cuido de lanzar el humo fuera de la sala- ¿Vais a responder de manera clara y concisa o con ráfagas de información incompletas como hasta ahora?
Su mirada se pierde un instante en el suelo, como si ordenara ideas, y busca la mirada de Terry. Éste sonríe.
Dirige a Mark una mirada cómplice, entre el orgullo y la ironía.
Semyon aparta la vista, visiblemente incómodo. Terry sonríe con la autosuficiencia de quien disfruta midiendo el silencio.
Terry mira con sorpresa a Esteban. Su voz parece que rasga el vidrio de las ventanas.
Deja que el silencio se espese un momento antes de continuar, con un tono más político, casi pedagógico. Semyon está mirando su teléfon móvil con cara de urgencia.
Semyon se incorpora un poco, marcando el final del intercambio con la autoridad de quien no quiere dejar que la charla se envenene más.
La sala queda en silencio. Terry se limita a observar a Mark con media sonrisa, como si esperara una reacción. Vytalian, desde el fondo, sigue sin pronunciar palabra, con los ojos fijos en la ventana abierta y el rumor distante del tráfico entrando como un suspiro gris.
Procuro mantener un semblante neutro ante la respuesta de Semyon y asiento a Terry cuando me indica la consulta de información.
Doy otra calada al cigarro, observando por la ventana cómo una furgoneta de fontanería pasa traqueteando por la calle bajo el edificio donde nos encontramos. Cuando Esteban comienza a ofrecer algo más de información, me giro hacia él mostrando interés. Al menos uno de ellos suelta algo de información directa.
Cuando Semyon vuelve a abrir la boca y omite mi nombre, espero unos segundos a responder, observando primero la reacción de Kara o Vytalian. Cuando veo que el joven ruso sigue ensimismado en sus pensamientos, procedo a responder.
-Así procederemos -miro a Terry fugazmente y luego a Kara- Pero primero debemos establecer una jerarquía firme en los Ráfagas de Plata -vuelvo a fumar por la ventana dando tiempo a alguna objeción o respuesta- Considero que Kara es la más óptima para ostentar el cargo de líder de la manada en ausencia de Semyon -vuelvo la mirada hacia el triunvirato- tiene iniciativa, como demostró al enfrentarse a Felipe, dotes de mando y es una pura raza -vuelvo la mirada al melancólico Vytalian- ¿Tendrías alguna objeción?
Terry arquea una ceja y sonríe, divertido por el pequeño gesto de independencia de Mark.
Esteban de Haro deja escapar un leve bufido. Su expresión es una máscara de ironía. Kara mantiene la mirada fija en Esteban, sin retroceder un centímetro. Su voz suena áspera, cansada.
Terry observa con atención la respuesta de Vytalian. El ruso cruza su mirada con su antiguo alfa, Semyon, y con Terry. Parece muy molesto.
Semyon asiente, casi satisfecho.
Vytalian no contesta; sólo apaga el cigarro con gesto distraído.
Terry se pone en pie y da una palmada seca sobre la mesa.
El silencio se instala unos segundos. El aire huele a metal y tabaco. Afuera, las sirenas siguen aullando entre la niebla matinal de Torrelavega. Kara se dirige a Mark.
Escucho el intercambio de opiniones mientras apuro el cigarro por la ventana. Cuando Kara se dirige a mi tiro la colilla y me vuelvo hacia ella.
-La mejor forma de abordar la investigación del Dobra sería asumiendo los roles de agentes con cierta autoridad para evitar posibles eventualidades negativas con las autoridades locales -me cruzo de brazos y sopeso varias ideas unos segundos- Me siento cómodo con el procedimiento policial por motivos obvios, pero mi placa no tiene validez a este lado del charco. Además, nuestros acentos no van a casar demasiado como agentes locales o de la zona en general... un hispanoamericano como agente en España podría colar, pero un agente de aspecto latino y con acento norteamericano junto a dos eslavos va a parecer más un mal chiste que otra cosa... -frunzo el ceño- sin embargo -me dirijo a mi padre- si el Departamento de Apoyo Encubierto nos puede facilitar lo que necesitemos, eso podría allanar el camino...
Me enciendo otro cigarro con mi mechero plateado mientras dejo unos instantes para digerir todo lo que acabo de soltar.
-La capital de España es Madrid, por lo que ahí se situará el centro de inteligencia del país o algún departamento similar o equivalente al FBI norteamericano... -chasqueo la lengua- tengo que hacerme con los tecnicismos locales... bueno, para evitar más preguntas de la cuenta de la autoridades locales que se puedan topar con nosotros cuando realicemos nuestra investigación, lo apropiado sería disponer de alguna identificación de algún organismo de la capital centrada en asuntos antiterroristas, eso nos servirá de doble manera: una, nos dará una autoridad superior a las autoridades locales en temas de investigación y mayor movilidad, resultando verosímil debido a que se ha tratado de una deflagración y no es descabellado pensar que se tata de algún atentado terrorista... -calo con brevedad- y segundo, da cierta coartada a nuestros aspectos y acentos extranjeros al tratarse de agencias en donde se suelen captar a personal extranjero por su manejo en otras lenguas y trabajos de infiltración.
Vuelvo a dejar unos instantes para digerir todo lo que acabo de soltar.
-También sería conveniente disponer de un número de teléfono en una tarjeta para dar a aquellos posibles agentes más suspicaces para que llamen a un presunto superior a nuestro cargo y confirme nuestros credenciales.
Vuelvo a dar una calada y miro al triunvirato alternativamente, uno a uno para terminar dirigiéndome a Kara.
-Si disponemos de esas credenciales, nuestra labor será más fluida y comenzaremos por investigar el lugar de los hechos, el propio Monte Dobra y ver por dónde nos llevan los hilos que tiremos -señalo mi cartuchera- será conveniente que tu indumentaria sea la típica de una agente gubernamental -sonrío- no hará falta que vayamos con trajes oscuros y gafas de sol, pero si sería apropiado ir con un arma reglamentaria y disponer de un vehículo de potencia media, oscuro y con los cristales tintados. Los agentes suelen distribuirse en parejas, por lo que sugiero que vayamos tú y yo de cara al público -vuelvo la mirada hacia Vytalian- Tu papel, será servirnos de apoyo ante cualquier eventualidad, acompañándonos en los trayectos, pero dejándonos a nosotros el trabajo de campo y estando con los ojos y los oídos bien abiertos ante cualquier problema o solicitud de apoyo por nuestra parte -vuelvo la mirada a Terry- eso me lleva también ante la necesidad de disponer de pinganillos que nos faciliten la comunicación entre nosotros.
Vuelvo a calar el cigarro, mirando uno por uno a los presentes.
-Estas son todas mis propuestas como novato por el momento.
Mantengo el silencio esperando respuestas.
Cita de: Mark en 30 de Nov 2025, 19:48:05-La capital de España es Madrid, por lo que ahí se situará el centro de inteligencia del país o algún departamento similar o equivalente al FBI norteamericano... -chasqueo la lengua- tengo que hacerme con los tecnicismos locales... bueno, para evitar más preguntas de la cuenta de la autoridades locales que se puedan topar con nosotros cuando realicemos nuestra investigación, lo apropiado sería disponer de alguna identificación de algún organismo de la capital centrada en asuntos antiterroristas, eso nos servirá de doble manera: una, nos dará una autoridad superior a las autoridades locales en temas de investigación y mayor movilidad, resultando verosímil debido a que se ha tratado de una deflagración y no es descabellado pensar que se tata de algún atentado terrorista... -calo con brevedad- y segundo, da cierta coartada a nuestros aspectos y acentos extranjeros al tratarse de agencias en donde se suelen captar a personal extranjero por su manejo en otras lenguas y trabajos de infiltración.
Esteban de Haro sonríe, con una mueca repulsiva y de absoluto control.
Ves que Vytalian está a punto de saltar, pero Kara lo interrumpe con una mirada. Terry te sonríe, pero notas algo. No es una sonrisa de satisfacción.
Notas que Terry quiere continuar con la cháchara, pero Semyon vuelve a lanzarle una mirada rauda.
Terry, Semyon y Esteban se marchan de la habitación, dejando atrás el tufo de sus colonias. Vytalian está que se sube por las paredes.
Entre los tres os preparáis para la excursión al Monte Dobra. En el maletero del Audi podéis encontrar casi todo lo que habías solicitado: armas de fuego, comunicadores de muñeca (no llegan a ser pinganillos, pero...) y teléfonos móviles con SIM española. Tenéis también una línea segura con un agente del Departamento de Apoyo Encubierto, una tal
Sherry Callahan. No la conoces de nada, pero es vuestro contacto. Fuera, las sirenas se han apagado, dejando en el aire una calma que huele a metal, lluvia y comienzo.
📍 Monte Dobra
25 de agosto de 2005, 11:12h
Cielo encapotado. Lluvia reciente. Olor a tierra abierta.
El Audi A4 asciende por la carretera secundaria que serpentea el Monte Dobra. El asfalto todavía está húmedo y se nota que en algún momento de la mañana ha llovido con ganas. A los lados, prados verdes y silenciosos, demasiado silenciosos para un mediodía en Cantabria. Ni perros, ni maquinaria agrícola, ni voces.
Cuando alcanzáis el desvío que lleva a la antigua pista forestal donde se encuentra la zona acordonada, veis el perímetro policial a unos doscientos metros: cintas, conos, dos coches de la Guardia Civil, y un camión de bomberos apagado, con la puerta del conductor abierta. Hay cinco agentes visibles. No parece haber civiles.
Kara reduce la velocidad y apaga la radio.
El aire huele a ozono, carbón húmedo y algo más. Algo que los tres reconocéis: *la marca espiritual de un lugar que ha sido rasgado desde dentro*.
Al detener el coche, un guardia civil con chaleco reflectante se acerca, tenso pero no hostil. Kara saca una identificación —notas que usa algo de Gnosis— y se baja del vehículo con la compostura de alguien que pertenece allí.
El agente comprueba el documento, alza las cejas y señala con la cabeza hacia la zona acordonada.
Vytalian farfulla algo en ruso mientras os abrís paso hacia el perímetro. La entrada a la antigua guarida de Laro Lombera, o lo que queda de ella, es brutal.
Lo que antes era una zona montañosa conectada a una red de túneles y cámaras subterráneas, ahora es un cadáver tectónico hundido sobre sí mismo.
📌 Detalles visibles sin tiradas
- Parte del terreno se ha desplomado, formando una hondonada irregular donde antes había suelo firme.
- Hay una **huella de explosión**, sí... pero no lineal. Radial.
Es **ascendente**. Como si algo hubiese estallado desde el subsuelo hacia arriba.
- Los árboles cercanos están chamuscados sólo por un lado.
Kara señala la hierba doblada:
Vytalian escupe a un lado.
La Guardia Civil se mantiene prudencialmente alejada, dejando que «los expertos desplazados desde Madrid» hagan su trabajo. La entrada principal está parcialmente accesible, pero los bomberos han colocado una linterna industrial apuntando hacia el interior.
Hay un ruido tenue dentro. Como un goteo metálico. O como uñas sobre piedra.
Cuando Kara apunta la luz de su móvil hacia el interior, ambos lo veis a la vez:
📌 Una marca en la pared interior, de unos dos metros de altura.
Parecen garrazos. Hay signos de lucha en la entrada.
Kara lo nota en tu cara:
Vytalian desenfunda la pistola de reglamento que le ha dejado el Departamento.
El silencio en el interior de la cueva se hace más pesado. Como si algo esperase que dierais un paso más. El aire vuelve a oler a ozono y un escalofrío os recorre.
Porque lo que sea que hizo esos arañazos...
📌 No salió por la entrada.
Huyó hacia abajo.
Perforó el suelo, dejando un agujero estrecho y vertical, como un túnel improvisado.
Y el túnel aún expulsa aire caliente.
Como si lo que haya ahí abajo todavía se estuviera moviendo.
Me mantengo en silencio mientras la nueva líder de la manada lleva a cabo su papel de manera eficiente. Observo brevemente a Vyt y me vienen a la cabeza sus palabras: "Nos traen aquí a ser testigos de sus mierdas. ¿A esto hemos llegado? ¿Qué cojones hemos hecho, Kara?".
-¿Crees que somos testigos de algo?¿Crees acaso que les importamos tanto al trío de alfas como para considerarnos testigos de algo? -sonrío de medio lado al ruso mientras saco un cigarro de mi pitillera plateada.
Una vez que Kara termina con la agente la sigo, asintiendo a la guardia a modo de saludo. Observo la escena increíble fríamente, analizando cada detalle.
-¿Dónde cae Donetsk? -lanzo la pregunta después del comentario de Vytalian mientras me agacho y toco la tierra próxima a la hierba doblada que señaló la líder, intentando agudizar mis sentidos lo máximo que me permite mi forma homínida- más que mis recuerdos, creo que los que no paráis de tener déjà vus sois vosotros.
Me levanto despacio sin quitar la mirada de la entrada de la cueva, calculando la envergadura del ser capaz de llevar a cabo esas marcas. Hago una profunda calada.
-Cuando más podemos necesitar a un theurge y no disponemos de uno... -exhalo el humo y me giro hacia mis compañeros- por desgracia, soy un philodox urbanita, poco versado en cuestiones... espirituales y relacionadas con la umbra -miro alternativamente a uno y otro- Si habéis estado en situaciones similares a esta, como en Donetsk, es buen momento para compartir experiencias... -doy otra calada, lenta, calmada- llevo ya unos días cuestionándome si todo lo relacionado a esta misión es una prueba... o un castigo... o ambas cosas
Kara no aparta la mirada de la entrada de la cueva cuando respondes. No hay reproche en su voz. Tampoco consuelo.
Hace una pausa breve. No mira a Vytalian.
Vytalian tarda unos segundos más en hablar. No se mueve. No se defiende. Se queda justo detrás de ti, vigilando la entrada.
Traga saliva.
El silencio que sigue es denso, incómodo, como si la cueva hubiese escuchado el nombre que no se pronuncia. Kara vuelve a incorporarse, tensa, dispuesta a continuar con el análisis de las marcas, cuando—
Un ruido seco resuena desde el interior, como las patas de algo que se mueve con cuidado, sin elegancia, que parece más un perro sarnoso que lobo. Una sombra asoma desde una grieta lateral, más arriba de la boca principal. Al veros, notas que utiliza su Gnosis de forma muy poco sutil. Está «oliéndoos»... Al poco, pasa a su forma humana. Su ropa dedicada dista mucho de ser la adecuada para estar en una cueva haciendo espeleología. O para estar en cualquier situación social.
¿Quién es este tipo maloliente y repugnante?
Mira alrededor, nervioso, bajando la voz. Kara aprieta los puños y los dientes. Su mandíbula se marca en un rictus de enfado.
Vytalian se pone muy tenso y notas que activa algún don espiritual, la Gnosis rebosa de su cuerpo. Te echa una mirada para que estés en guardia.
Y empieza a correr como alma que lleva el diablo hacia el interior de la cueva. ¿Quién es éste tipo? ¿Qué harás Mark?
🟦 Analizar con Vytalian la firma espiritual del Dobra para confirmar si guarda relación con Donetsk... o si es algo distinto.
🟨 Hablar con Kara sobre Micky el Mocos y su vínculo con Johnny Towers antes de que la situación escale.
🟥 Tomar la iniciativa y perseguir a Micky el Mocos por la cueva (Tirada de Destreza + Instinto Primario (https://naufragio-foros.duckdns.org/index.php/topic,42.0.html), Dificultad 8)
Escucho la sucinta explicación de mis compañeros sin decir nada. Cuando Vyt menciona la palabra prohibida, arqueo una ceja y exhalo el humo de mi última calada y tiro la colilla al suelo, para pisarla a continuación.
-Claramente lo que nos han encomendado es un marrón y, conociendo los antecedentes de ciertos miembros de este túmulo, que haya algún tipo de presencia del Wyrm no me extrañaría, más aún si tengo en cuenta la visión que me regaló Nashira...
Cuando escucho que alguien se aproxima desde el interior de la cueva, echo mano a la culata de mi arma y me tenso.
Observo emerger a quien, con gran probabilidad, se trata de un Roehuesos. Escucho el intercambio dialéctico entre "el Mocos" y Kara sin apartar la mano de la culata. Esto empieza a parecer un tour por los recuerdos de Kara y Vytalian.
Cuando el sospechoso huye cueva adentro, relajo la postura y suelto mi arma.
-Vytalian, debemos analizar la firma espiritual del Dobra para confirmar si guarda relación con Donetsk, o si es algo distinto -me vuelvo hacia Kara- Como veréis lógico y comprensible, seguir a ese sujeto cueva adentro, a ciegas, sin saber a qué nos enfrentamos realmente y favoreciendo una muy probable emboscada no sería lo más sensato -mantengo la calma en mis palabras, entiendo que mis compañeros tienen vivencias en relación a este túmulo que desconozco y no comparto, por lo que debo procurar ser el ancla de la manada- pero si te agradecería que me contaras quien es ese Micky el Mocos y cual es su vínculo con Johnny Towers, así quizás podamos llegar a alguna deducción.
Me enciendo otro cigarro sin apartar mi mirada iluminada por la llama del mechero de los ojos de Kara. Activo con la mayor sutileza posible el don de Verdad de Gaia.
-Creo que es hora de que me habléis de todas las vivencias y qué sabéis o conocéis de este túmulo. Vosotros ya habéis estado aquí, convivido con estas gentes. Yo, sin embargo, soy un completo forastero que, sin información, de poca ayuda puedo servir. Espero que seáis más cristalinos que nuestros opacos alfas.
Cita de: Maurick en 21 de Dic 2025, 20:40:03🟨 Hablar con Kara sobre Micky el Mocos y su vínculo con Johnny Towers antes de que la situación escale.
Kara sostiene tu mirada sin parpadear mientras el mechero se apaga. No hay desafío en su expresión, pero tampoco concesión.
Señala la entrada con un gesto breve
Comienza a caminar hacia el interior, pasando poco a poco a su forma Glabro. Pelaje rubio, casi blanco. Se gira hacia ti y aprieta la mandíbula un segundo antes de añadir:
Vytalian se incorpora ligeramente. La Gnosis sigue vibrando a su alrededor, pero su tono es práctico, casi cansado.
Se agacha, tocando el suelo húmedo de la cueva, y aspira despacio.
El aire caliente que sube del interior vuelve a latir, como una respiración irregular.
¿Qué haces, Mark?
🟦 Quedarte con Vytalian y ayudarle que complete el rito, aceptando perder terreno a cambio de comprender mejor qué ha ocurrido realmente en el Dobra.
🟨 Insistir en hablar más con Kara, antes de avanzar, presionando lo justo para entender el papel real de Micky y la Media Luna en todo esto.
🟥 Adentrarte en la cueva siguiendo el rastro de Micky el Mocos, aprovechando que aún es fresco, aunque eso signifique avanzar a ciegas y sin respuestas completas. Kara va a ir contigo.
Escucho a Kara sin decir nada, silencioso, atento, analítico. La asiento cuando termina.
Observo cómo cambia su forma y se adentra en la cueva. Mascullo para mis adentros. No puedo permitir que vaya sola a la boca del lobo, aunque sea una trampa garantizada.
-Sabes seguramente que ese Micky nos quiera estar conduciendo a una trampa ¿verdad? Y que ese ademán de huida desesperada sea en realidad algún tipo de emboscada o encerrona... -suspiro y tiro el cigarro a medio consumir- Tendrás que ocuparte tú solo del ritual Vytalian, tómate tu tiempo y desentraña bien la firma espiritual de este maldito sitio... -vuelvo la mirada hacia Kara y aprieto los dientes- Si estoy en lo cierto, no puedo permitir que nuestra líder de manada esté sola frente a la adversidad...
Me aproximo hacia el interior de la cueva, junto a mi compañera, pasando poco a poco a mi forma Glabro, de pelaje negro.
-Espero que formemos buena pareja de baile... -la digo cuando estoy a su altura- y que esté equivocado en lo que presiento... máxima alerta y si las cosas se tuercen o nos huele a chamusquina, nos marchamos o zafamos del problema ¿de acuerdo?
Una vez entremos en la cueva, iré marcando cada cruce de caminos o bifurcación con las garras, de manera que podamos orientarnos en caso de tener que volver sobre nuestros pasos.
Cita de: Mark en 23 de Dic 2025, 15:52:46🟥 Adentrarte en la cueva siguiendo el rastro de Micky el Mocos, aprovechando que aún es fresco, aunque eso signifique avanzar a ciegas y sin respuestas completas. Kara va a ir contigo.
La cueva se traga la luz con rapidez.
Apenas habéis avanzado unos metros cuando el aire cambia. Se vuelve más denso, más pesado, como si cada respiración costara un poco más de lo normal. El suelo desciende en pendiente suave al principio, irregular después, obligándoos a avanzar con cuidado entre rocas húmedas y raíces arrancadas.
Kara va delante. Tú sigues a su izquierda, marcando las bifurcaciones con las garras, dejando señales claras sobre la roca viva. No hay prisa, pero tampoco margen para el error. El silencio sólo se rompe por el goteo constante de agua... y por un eco más grave, difícil de identificar, que sube desde abajo como una vibración sorda.
El rastro de Micky es evidente: No es limpio. No es elegante. Huele a nervios, a sudor, a miedo mal gestionado. Tras un recodo más pronunciado, el túnel se abre de golpe.
Llegáis a una
cámara natural amplia, sorprendentemente intacta. El techo se arquea varios metros sobre vuestras cabezas y las paredes muestran vetas oscuras, como si la roca hubiera sido quemada desde dentro. No hay derrumbes recientes aquí. No hay caos.
Kara se detiene en seco. Tú notas el cambio antes de verla tensarse. Hay movimiento al fondo de la cámara.
Una figura lupina se mantiene encajada entre dos formaciones rocosas, respirando rápido, mirando a un lado y a otro. Cuando os ve, se queda completamente quieta. Durante un segundo largo, demasiado largo, parece estar calculando una huida que no existe.
Micky el Mocos pasa a homínido, y levanta las manos despacio, con cuidado, como si temiera que cualquier gesto brusco pudiera hacer que la cueva se le viniera encima.
Mira a su alrededor. A la cámara. Al único túnel por el que podría escapar... y que ahora ocupáis vosotros.
Da un paso atrás y choca con la roca. No se transforma. No intenta huir. Ya ha entendido la situación.
Las últimas palabras de Kara parece que le duelen. Se retuerce.
El eco de sus palabras rebota en la cámara.
Micky baja los brazos lentamente. Os mira con pánico.
Mientras el Ragabash pronuncia esas palabras, podéis notar que algo sale de su gabardina y sale corriendo. ¿Qué diablos era?
Por otro lado, Vytalian os habla por el comunicador.
Kara mira a Mark con preocupación. Se gira para hablar con más privacidad.
Sin embargo, cuando os fijáis en Micky el Mocos ya se ha transformado en lobo y está corriendo corredor arriba como alma que le lleva el diablo.
¿Qué haces, Mark?
🟦 Dar a Micky el Mocos por perdido y decir a la manada que es hora de reagruparse, para pensar en nuevas estrategias.
🟨 Entender qué ha pasado en Donetsk y de dónde sale esa "bomba umbral". Supera una Tirada de Carisma + Liderazgo a Dificultad 8 para presionar y que Kara explique por qué Donetsk le afecta tanto.
🟥 Perseguir a Micky el Mocos y capturarlo. Para ello, supera una Tirada de Destreza + Atletismo a Dificultad 7, y después una Tirada de Fuerza + Pelea a Dificultad 8 para apresarlo. Necesitas superar ambas para lograrlo.
Aprieto la mandíbula y evalúo la situación unos instantes. Quiero seguir obteniendo información de Kara, pero el tiempo apremia y si sigo demorando perseguir al fugitivo, todo lo que hemos logrado hasta ahora no valdría de nada.
Habrá tiempo para volver a retomar conversaciones con mis compañeros de manada, pero lograr capturar al molesto Micky podría ofrecernos información crucial.
Debo perseguir al roheruesos en sus mismas condiciones y cuanto antes mejor, pero debo tener cuidado de que el techo no se me venga encima y termine mis días en este pozo español.
Paso a forma Lupus gastando un punto de Rabia, la premura de la situación no concibe un "gatillazo".
Me transformo en un lobo oscuro, negro como las sombras crepusculares, y me lanzo a perseguir a Micky.
Cita de: Mark en 28 de Dic 2025, 14:50:22🟥 Perseguir a Micky el Mocos y capturarlo. Para ello, supera una Tirada de Destreza + Atletismo a Dificultad 7, y después una Tirada de Fuerza + Pelea a Dificultad 8 para apresarlo. Necesitas superar ambas para lograrlo.
Me transformo en un lobo oscuro, negro como las sombras crepusculares, y me lanzo a perseguir a Micky.
La transformación es instantánea. El hueso cruje, la carne se repliega y, antes de que el eco termine de rebotar en la cámara, ya corres.
Micky es rápido, pero va a ciegas. Resbala en el suelo húmedo, golpea con el lomo una pared, derriba piedras sueltas que caen detrás de él. Tú, en cambio, eliges dónde pisas. El túnel se estrecha, el techo baja, y su huida se vuelve torpe, desesperada.
En una curva cerrada, marcas distancia de golpe. Saltas.
Lo alcanzas por el costado y lo estampas contra la pared. El impacto arranca un gruñido agudo y lo hace rodar por el suelo. Antes de que pueda incorporarse, le plantas una pata sobre el pecho y hundes los colmillos a un palmo de su garganta.
Micky se queda inmóvil.
No lucha. No gruñe. Solo respira rápido, con los ojos abiertos de par en par.
Kara llega unos segundos después, jadeando, justo a tiempo para ver cómo el Ragabash entiende una verdad simple y definitiva: esta vez, no va a escapar.
Mientras os colocáis y atáis a este sinvergüenza con las bridas impregnadas en plata (cortesía del Departamento de Apoyo Encubierto), volvéis a escuchar a Vytalian al otro lado del comunicador.
Kara se te queda mirando, y después a Micky el Mocos.
Micky intenta pronunciar algo, pero Kara asegura su hocico con una brida en el morro. Intenta cambiar de forma, pero la plata quema su piel y lo evita.
Toca correr. Y mucho.
Kara pasa a lupus, un bello lobo blanco con pequeños mechones rubios en la parte de la cabeza, y comienza a dirigir el camino. Tú arrastras a Micky, que va casi arrastrándose por el suelo, dejando caer algún gemido. Cuando llegáis a la caverna de la entrada, podéis escuchar bastantes gritos e insultos en español.
Notáis varias figuras humanoides entre la niebla. Vosotros salís agazapados, aprovechando todo el tumulto que están montando. En cuanto lográis alcanzar el exterior, empezáis a acelerar. El dispositivo de la Guardia Civil empieza a acercarse, atraídos por la bronca y la extraña niebla que está saliendo del interior de la cueva.
Antes de que puedas darte cuenta, estás saltando a la parte trasera del Audi A4, con Micky arrastrado por ti. Kara salta al asiento del copiloto y en mitad de su acrobacia pasa a homínida, mostrando de nuevo ese traje elegante blanco. Algo sucio, pero esperable tras explorar una cueva. Vytalian no tarda en encender el vehículo y en salir corriendo de allí. Los Zarpas de Teluria ni se han dado cuenta de que habéis estado ni de que habéis ido.
Torrelavega — Urbanización Calagua, 4ºC
📅 25 de Agosto de 2005, 13:47
El edificio os recibe con un silencio denso, casi hospitalario. El portal huele a humedad vieja y a lejía reciente, como si alguien hubiera intentado borrar rastros sin demasiado convencimiento. Subís las escaleras sin hablar, con Micky el Mocos entre vosotros, maniatado, encogido sobre sí mismo, todavía jadeando por la carrera y la plata quemándole la piel.
Al cerrar la puerta del piso, el ruido del exterior desaparece de golpe.
Dentro, el aire sigue siendo el mismo: desinfectante barato, metal oxidado y un regusto amargo que se queda en la garganta. La luz entra tamizada por persianas a medio bajar; es pleno día, ya bien pasada la mañana, pero aquí dentro el tiempo parece haberse quedado atascado en un gris perpetuo.
Kara empuja al Ragabash hasta el salón y lo obliga a sentarse en una silla metálica, de las plegables, incómoda incluso para un humano. Le quita la capucha improvisada, pero no las bridas. Micky traga saliva y mira alrededor, reconociendo el lugar. No sonríe. No hace bromas. Vytalian se queda por detrás, en silencio.
Aquí no hay salida.
El piso es pequeño, funcional, pensado para pasar desapercibido: sofá barato, una mesa con papeles desordenados, botellas de agua a medio consumir, vendas ensangrentadas en una bolsa de basura. No es un sitio para vivir. Es un sitio para aguantar.
Kara se apoya en la pared, cruzándose de brazos. Tú te quedas de pie, frente a él, dejando que el silencio se alargue lo justo para que empiece a pesar.
Fuera, Torrelavega sigue con su rutina de mediodía. Dentro, el mundo se ha reducido a cuatro personas y a una verdad que alguien va a tener que decir en voz alta.
Micky levanta la vista despacio.
Respira hondo, como quien sabe que ha llegado el momento de pagar, pero suelta un gapo tremendo en el zapato de Mark.
Kara aprieta los puños. El interrogatorio puede empezar.
Observo por unos instantes a Micky, sin dar importancia al escupitajo que ha lanzado contra mi. Saco la pitillera y me enciendo un cigarro, observo momentáneamente lo que hay inscrito en su plateada superficie y me lo vuelvo a guardar en la chaqueta.
Lanzo una mirada a Kara, para que controle su ira y la vuelvo hacia el cautivo.
-El único yanki de mierda en esta habitación soy yo -sonrío de medio lado- quizás prefieras la hospitalidad que pueda ofrecer un yanki a la de un par de rusos con mala hostia -doy una calada profunda, observando a Micky a los ojos, tomando mi tiempo y sin importarme los improperios que pueda lanzar- ¿eres consciente de tu situación verdad? No habrá poli bueno ni poli malo, no habrá un final feliz, solo un final menos malo.
Calo el cigarro y expulso el humo despacio.
-Queremos respuestas, Micky, y las tendremos, cuenta con ello. Tenemos tiempo suficiente, medios, unos jefes que nos presionan y muchas ganas de demostrar que somos unos garous competentes ¿me entiendes? Demasiado que demostrar y... un único chivo expiatorio a nuestro alcance... -doy otra calada- Aquí va la primera pregunta ¿Qué sucedió realmente en el Monte Dobra?
Activaré la Verdad de Gaia cuando vea que va a hablar algo de mínima importancia. Evidentemente, si se pone a insultar o decir chorradas, pues no.
Micky aguanta el silencio unos segundos más. Cuando vuelve a hablar, ya no hay chulería. Solo cansancio y una culpa mal digerida.
Traga saliva. Baja la mirada un instante y luego vuelve a alzarla hacia ti.
Se encoge de hombros, incómodo.
Hace un gesto vago con la mano, como espantando un recuerdo.
Aprieta los labios, tenso.
Se recuesta contra la silla, derrotado.
Cita de: Mark en 29 de Dic 2025, 21:52:44Activaré la Verdad de Gaia cuando vea que va a hablar algo de mínima importancia. Evidentemente, si se pone a insultar o decir chorradas, pues no.
Obviamente, todo lo que ha dicho parece que es verdad. ¿Qué motivos crees que tiene este tipejo para mentir? Kara y Vytalian te miran extrañados. No saben muy bien cómo tomarse la confesión de Micky.
El tipo se queda callado. Esta vez no para provocarte, sino para que saques tus propias conclusiones.
Vuelvo a calar despacio el humo que inunda mis pulmones, lentamente, sin desviar la mirada del cautivo.
Pienso en la extravagante historia que nos acaba de soltar sin mucha presión, sin tocar demasiadas teclas. En el fondo, agradezco que Kara no haya tenido que torturarle.
Es un peón, igual que nosotros, pero al otro lado del espejo. Podría haber estado en su pellejo, pero afortunadamente no lo estoy, de momento.
Mi don me indicada que dice la verdad. Habrá que tirar de ese hilo carmesí.
-Vytalian, lo que detectaste en el Dobra ¿Podría contenerse en una baratija de AliExpress? -omito intencionadamente decir lo que el ruso nos había indicado que fue, cuanta menos información tenga nuestro cautivo, menos contaminadas estarán sus confesiones- solo quiero un si, un puede, si tienes dudas, o un no. Ya entraremos en detalles más tarde.
Espero a que responda mi compañero. El humo sale lentamente de mi sistema respiratorio.
-Segunda pregunta Micky ¿Donde recogió el padre Ángel a Henar?¿Dónde residía Henar habitualmente en la ciudad?
Vytalian tarda unos segundos en responder. No aparta la vista de Micky mientras habla, como si ya no le importara si le escucha o no.
No añade nada más. No ahora. Micky carraspea cuando le toca a él. Ya no hay desafío en su postura. Solo resignación.
Se pasa la lengua por los labios, nervioso.
Levanta la mirada hacia ti, con una mueca amarga.
Aprieta los dientes. Se da cuenta de que ha hablado de Laro y de Mariposa en presente. Puedes ver el dolor en sus ojos.
El silencio vuelve a caer en la habitación. Kara se acerca a ti, Mark, y te susurra en voz muy baja.
¿Qué vas a hacer, Mark?
🟦 Delegar la investigación del piso de Henar en Alberto y entregar a Micky a la Justicia Metálica.
🟨 Ir tú al piso de Henar con Kara, dejando a Micky retenido con Vytalian.
🟥 Dejar libre a Micky y seguirlo de cerca.
Frunzo el ceño y asiento a Kara sin apartar la mirada de Micky.
-Soy consciente de ello, al igual de que le vimos cuando llegamos -la miro de reojo- ya sabes cuando -digo esto último susurrando- y sin cadáver... -dejo esto último en el aire.
Les hago una señal a mis compañeros para que me acompañen a la habitación contigua, dejando la puerta entreabierta para controlar a Micky pero pidiendo hablar en un tono en el que no nos pueda escuchar.
-Por el momento, no me fío lo suficiente ni de Alberto ni de la participación del cura, el cual estuvo el día de nuestro "recibimiento" en el aeropuerto -me cruzo de brazos- solo me fío de nosotros tres sinceramente. El resto, son gentes locales de las que no sabemos hasta qué punto han estado jugando a un doble bando para sacar la mayor tajada de la intervención de la Justicia Metálica.
Suspiro y apago el cigarro en el cenicero.
-Ese colgante o baratija que la cría obtuvo, creo que puede ser el origen de la detonación umbral, un medio para descabezar a la auténtica cúpula del Peñasco Blanco en las sombras, mientras nosotros eramos la distracción en la Media Luna.
Doy un paseo por la habitación y lanzo una ojeada a Micky desde el umbral de la puerta.
-Desde que pisamos España, nuestros jefes han estado a su bola sin nuestra presencia y, cuando estuvimos en la Media Luna, tan solo Terry nos acompañaba -me enciendo otro cigarro- ¿Entendéis a donde quiero llegar? Creo que la operación real ha sido el Dobra y la negociación solo una farsa con un final claro, un final ya decidido de antemano.
Espero unos segundos, dejando margen a que mis compañeros ordenen las ideas y por si quieren aportar alguna opinión.
-Nuestra investigación creo que es tan solo una forma de quedar bien de cara al público, pero tengo la sensación de que los hilos que nos mueven, al igual que con la negociación, ya han decidido el final.
Vuelvo a calar el cigarro.
-Sin embargo, de un modo u otro, debemos cumplir el papel que se nos ha asignado ¿Verdad? -sonrio de medio lado- así que continuaremos con nuestra investigación, pero quería que supierais antes mis divagaciones al respecto.
Miro a Vytalian.
-Te quedarás al cuidado de Micky hasta que decidamos que hacer con el -vuelvo la mirada hacia Kara- mientras tú y yo acudiremos al piso de Henar para rastrear el origen de esa "baratija" que supuso el último regalo de una hija a su padre.
Cita de: Mark en 30 de Dic 2025, 16:01:00🟨 Ir tú al piso de Henar con Kara, dejando a Micky retenido con Vytalian.
Vytalian os echa una mirada de determinación y se sienta frente a Micky el Mocos. Aunque lo puedes notar en sus rostros, ninguno de tus dos compañeros te ha dado una respuesta a tus sospechas. ¿Estarán acostumbrados?
Kara suspira, enfadada, y le planta de nuevo la mordaza envuelta en hilos de plata a Micky. El tipo se queja, al fin y al cabo es un Lupus obligado a posar como un humano. Vosotros dos os marcháis del piso. La Ragabash no dice nada en el trayecto hasta el garaje, ni cuando saca la libreta dónde ha anotado la dirección de la difunta Henar.
El trayecto hasta el barrio de San Gil se hace en silencio. Torrelavega queda atrás poco a poco, diluyéndose en bloques de viviendas humildes, calles estrechas y fachadas gastadas por la humedad del Besaya. No es una zona peligrosa. Es peor: es anodina. El tipo de lugar donde nadie mira dos veces y todo el mundo aprende a no hacer preguntas.
El edificio de la calle Pablo Garnica no destaca entre los demás. Cuatro alturas, ladrillo visto, balcones estrechos y persianas a medio bajar incluso a estas horas. No hay cinta policial. No hay curiosos. Solo una sensación incómoda de normalidad. El piso de Henar está en un segundo interior.
La cerradura no opone resistencia: alguien entró antes... y se aseguró de no dejarlo evidente. Kara lo nota al instante. Tú también. Dentro, el aire es rancio, cargado de polvo viejo, incienso barato y electricidad estática. El salón es pequeño, amueblado sin cariño: sofá cama, una mesa coja, una estantería con libros a medio leer y cajas abiertas de envíos recientes. Demasiados.
Kara avanza despacio, en silencio. No hay rabia en su gesto. Hay concentración. Profesionalidad forzada. Puedes notar que la Gnosis alrededor de tu compañera oscila y se extiende de forma controlada.
En la habitación de la joven, encontráis varias cajas de paquetería apiladas junto a la pared, casi todas abiertas. Un portátil cerrado sobre la mesa, con marcas recientes de haber sido manipulado. Un joyero vacío, colocado con cuidado excesivo sobre una cómoda barata.
Kara se agacha junto a una de las cajas y examina las etiquetas. Su mandíbula se tensa apenas un milímetro.
El silencio del piso pesa más que el de la cueva. De repente, se escuchan unos pasos. ¡Os habíais asegurado de que estábais solos! Pero algo viene a la mente de Mark. ¿Es posible que Henar compartiese piso? Antes de que podáis reaccionar, una chica joven, de precioso pelo rubio, entra en la habitación y se topa con vosotros.
¿Qué haces, Mark?
🟦
Imponer autoridad y control: identificarte como agente de una autoridad superior y presionar a la chica para que colabore, exigiendo que explique quién es, qué relación tenía con Henar y qué sabe de los paquetes y visitas al piso.
🟨
Leer a la chica antes de actuar: bajar el tono, pedirle que se siente y observarla con calma, analizando sus reacciones y contradicciones para decidir si es testigo inocente, cómplice o algo más.
🟥
Dejar a Kara conteniendo la situación y registrar el piso a fondo: aprovechar el momento para hurgar sin miramientos en el portátil, las cajas, la basura y cualquier rastro físico o espiritual que apunte al origen de la baratija.
Alzo las cejas ante la expresión de Vyt, procurando evitar sonreír. La verdad es que ambos rusos forman un tándem bastante cómico, a su manera.
-Volveremos pronto -miro a Micky antes de irnos- ten paciencia y Gaia te corresponderá.
El silencioso trayecto en coche hasta el piso de Henar lo agradezco. Lo que para algunas personas sería algo incómodo, para mí es un momento ideal en el que aclarar ideas y relajar un poco la mente.
La ausencia de respuesta a mis conjeturas por parte de mis compañeros tampoco me sorprende demasiado: intentan comportarse como soldados que no cuestionan a sus superiores, aunque ya hayan mostrado alguna discrepancia en voz alta.
Cuando serví en el ejército estadounidense, procurábamos no dar demasiadas vueltas a lo que se nos ordenaba hacer, pensábamos que así conseguiríamos conciliar mejor el sueño. Desafortunadamente, no era así.
Se acatar órdenes, gran parte de mi formación ha consistido en ello. Lo que me molesta hasta cierto punto, es la ausencia de información que podría ayudarnos a cumplir mejor nuestro objetivo, al menos hablar con mayor claridad. Sin embargo, nuestros jefes parecen omitir información en base a una falta de confianza en nosotros o bien porque ponen a prueba hasta qué punto podemos llegar o bien por una combinación de ambas cosas.
Simplemente, quiero terminar con todo este asunto con el mínimo número de bajas en ambos bandos y volver a los Ángeles. Un entorno más cómodo y no tan hostil.
-Parece que hemos llegado... -digo al ver el punto en el que el GPS indica que hemos terminado el anodino recorrido.
Una vez dentro, observo con atención la habitación de la joven y asiento a Kara ante su afirmación.
-A través del ordenador podremos acceder a la información de su última adquisición, así como intentar detectar cualquier rastro fuera de lo "común" en algunas de todas estas cajas -me rasco la coronilla- quizás encontremos la caja donde vino el abalorio y nos indique alguna dirección de donde tirar.
La llegada de la joven me pilla por sorpresa y mascullo entre dientes un escueto "mierda".
-Buenos días señorita... -dejo un lapso de tiempo para que la chica responda con su nombre- Somos los agentes Kara y Mark ¿Puede por favor acomodarse? Vamos a tener que hacerla una serie de preguntas. Esperemos que colabore.
Si la chica accede, analizo sus reacciones y contradicciones para decidir si es testigo inocente, cómplice o algo más.
María no se sienta. No levanta la voz, y tampoco parece asustada. Simplemente os mira, de uno en uno, con el ceño fruncido y la mandíbula tensa.
Aprieta los puños a los lados del cuerpo. Respira hondo, como si estuviera conteniéndose.
Da un paso hacia la puerta y señala con el dedo, firme, casi mecánica.
No es una amenaza grandilocuente. Es una certeza aprendida. Kara clava su mirada en ti, esperando a ver qué haces. Puedes notar que su gnosis se está concentrando a su alrededor.
El piso parece encogerse alrededor de vosotros.
¿Qué vas a hacer, Mark?
🟦 Marcharte y perder la pista: aceptar la orden de María, abandonar el piso y asumir que cualquier rastro relevante aquí se ha enfriado. Apostar por reconstruir lo ocurrido más adelante mediante terceros, informes y cruces de datos, aunque eso signifique que otros actores se adelanten. Obtendrás un +1 en la próxima Tirada que realices en este Capítulo.
🟨 Distraer a María y dejar que Kara actúe: mantenerla hablando, bajar el tono y ganar unos segundos mientras Kara la neutraliza con rapidez y sin violencia abierta. No es elegante, pero permite seguir investigando el piso a costa de cruzar una línea moral... y personal. Podriáis perder 1 punto temporal de Gloria.
🟥 Enfrentarte directamente a ella: imponer tu presencia, avanzar un paso más y forzar la situación. Si María reacciona, lo hará ahora. Si hay consecuencias, serán inmediatas. Aquí no hay negociación ni vuelta atrás. Supera una Tirada de Manipulación + Intimidación a Dificultad 6 para amedrentar a la chica y que te obedezca. Un fallo provocaría que se enfrentase físicamente a vosotros.
Frunzo el ceño y evalúo unos instantes la situación. No sabemos quién puede ser, pero si habla de Henar con familiaridad, claramente se trata de algún retoño del Peñasco Blanco ¿Quizás una parentela? Eso sería en el mejor de los casos o, en el peor, una metis o alguna abominación propia de este lugar perdido de la mano de Gaia.
Si nos marchamos ahora, perderemos un tiempo crucial, además de que la chica llamaría a su padre o a cualquier otro del Peñasco Blanco y nos ocasionaría demasiados problemas futuros. Haría que la investigación fuese cuesta arriba.
Avanzo un paso hacia ella.
-Razón tiene tu padre, no hay que fiarse de extraños -sonrío de medio lado- pero no es nuestro caso, nos envía Micky, estamos investigando con él el reciente suceso del Dobra. Por favor, toma asiento y ayúdanos con la investigación.
La señalo el sofá para que tome asiento, esperando que la chica termine por ceder.
Saco de un bolsillo interior de mi cazadora una libreta de notas y un bolígrafo, para dar más profesionalidad al asunto.
Cita de: Mark en 02 de Ene 2026, 12:02:54🟥 Enfrentarte directamente a ella: imponer tu presencia, avanzar un paso más y forzar la situación. Si María reacciona, lo hará ahora. Si hay consecuencias, serán inmediatas. Aquí no hay negociación ni vuelta atrás. Supera una Tirada de Manipulación + Intimidación a Dificultad 6 para amedrentar a la chica y que te obedezca. Un fallo provocaría que se enfrentase físicamente a vosotros.
Cita de: Mark en 02 de Ene 2026, 12:02:54-Razón tiene tu padre, no hay que fiarse de extraños -sonrío de medio lado- pero no es nuestro caso, nos envía Micky, estamos investigando con él el reciente suceso del Dobra. Por favor, toma asiento y ayúdanos con la investigación.
La joven titubea durante un instante. No retrocede, pero tampoco avanza. El nombre de Micky le ha tocado algo por dentro; no miedo, más bien fastidio, como si le hubieran mencionado a alguien que siempre trae problemas.
Abre la boca para seguir, pero Kara interviene antes. No levanta la voz. No necesita hacerlo.
El tono no es una orden gritona. Es peor: es una expectativa que no admite excusas. María baja la mirada. Se frota las manos, nerviosa, como si buscara una secuencia correcta que no duela demasiado.
Respira hondo.
Levanta la vista un segundo hacia Kara, buscando aprobación. No la encuentra, pero tampoco rechazo. Continúa.
Traga saliva.
Hace una pausa. La habitación parece inclinarse hacia adelante para escuchar lo siguiente.
El silencio que queda no es vacío. Kara no dice nada. Te mira un instante, Mark.
Me adelanto a lo que vas a pensar, Mark: María os deja husmear en el portátil, y obtenéis los registros de chat y emails de Henar. La contraseña está convenientemente pegada en un pósit, por lo que no es difícil obtenerlo. Sin embargo...
La pregunta queda en el aire. Kara traga saliva.
De una forma u otra, para cuando podáis analizar los datos extraídos del portátil, esto os llevará unas 3 horas de trabajo.
¿Qué vas a hacer, Mark?
🟦
Marcharte ahora y cortar la escena: aceptar que ya habéis sacado todo lo posible sin romper nada más. Sales del piso con Kara, dejáis a María atrás y priorizas analizar en frío los datos del portátil y los envíos de la Joya del Retiro. Esto os permitirá gastar unas 2 o 3 horas en evaluar los datos obtenidos, dándoos más información sobre esa sospechosa joya, pero dejará de lado a María, que quizás no puede aportar mucho más a la investigación.
🟨
Consolar a María y tirar del hilo familiar: bajar la guardia, asegurarle que Henar importaba y preguntarle por su padre, por las normas de casa, por quién entra y quién sale de su vida. No buscas pruebas, buscas lealtad. Esto os puede dar una aliada y alguien que confíe en vosotros: supera una Tirada de Manipulación + Empatía a Dificultad 7: con 1 éxito harás que María confíe en ti.
🟥
Sembrar una verdad peligrosa: insinuar que Henar fue utilizada por su propia gente, que alguien del Peñasco o cercano a su padre la puso en la diana. No mientes del todo... pero eliges qué verdad contar. Supera una Tirada de Manipulación + Subterfugio a Dificultad 6: con 2 éxitos harás que María se de cuenta de que Henar fue un peón en algo más grande y el clan no quiso intervenir. Obtienes una reacción inmediata y cruda.
Cita de: Maurick en 03 de Ene 2026, 10:44:22🟦 Marcharte ahora y cortar la escena: aceptar que ya habéis sacado todo lo posible sin romper nada más. Sales del piso con Kara, dejáis a María atrás y priorizas analizar en frío los datos del portátil y los envíos de la Joya del Retiro. Esto os permitirá gastar unas 2 o 3 horas en evaluar los datos obtenidos, dándoos más información sobre esa sospechosa joya, pero dejará de lado a María, que quizás no puede aportar mucho más a la investigación.
Frunzo el ceño al comprobar que
Micky no solo tenía mala fama con mi compañera, sino que también en el entorno del
Peñasco Blanco es un paria.
Cuando
Kara interviene la miro y asiento brevemente. Como solíamos hacer en el
Cuerpo de Policía de los Ángeles, era más aconsejable que una agente se dirigiera a una testigo o víctima de algún tipo de agresión, pues el hablar de mujer a mujer solía tranquilizar a la afectada.
Escucho con atención y voy tomando notas en la libreta. Cuando
Kara me mira tras la petición de
María la mantengo, pero luego vuelvo a dirigirme hacia la chica.
-Buscaremos a los culpables
María y tarde o temprano, se lo haremos pagar -la digo mirándola a los ojos.
Tomo el portátil y conecto un
pendrive que llevo en el bolsillo interior de la cazadora al portátil. Descargo los datos.
Una vez he terminado, vuelvo a apagar y cerrar el portátil. Miro a
Kara y la hago una señal de que ya hemos terminado ahí.
-Muchas gracias por colaborar con nosotros
María -la digo de nuevo mirándola y comienzo a dirigirme hacia la puerta- tendrás noticias nuestras.
Una vez afuera, volvemos al piso franco con
Vytalian, donde podremos analizar la información obtenido con mayor tranquilidad.
-Esto apesta a
Cibeles -digo a mi compañera mientras nos acercamos al coche.
Torrelavega — Urbanización Calagua, 4ºC
📅 25 de Agosto de 2005, 15:39
El coche se detiene frente al bloque gris del piso franco. El cielo está encapotado, bajo, aplastando la urbanización como una losa húmeda. Cuando abrís la puerta del portal, ya oís las voces.
No son gritos, eso sería fácil. Es algo peor: tensión contenida, palabras dichas con los dientes apretados, muebles que crujen bajo un peso que no deberían soportar.
Subís las escaleras rápido, y os encontráis la puerta del piso está abierta.
Dentro, el aire está cargado de Gnosis mal contenida y de algo más... resentimiento antiguo. Vytalian está de pie, inmóvil, como una estatua a punto de romperse. Su cuerpo irradia una presión espiritual incómoda, densa, como si el aire alrededor se hubiese vuelto más espeso solo para él.
Frente a él, Alberto Gómez, el chófer que os recogió hace un par de días. El que os paseó por Corrales de Buelna.
Alberto tiene la chaqueta abierta, la camisa arrugada, los nudillos blancos de apretar los puños. No está en forma Glabro, pero no le hace falta: está furioso, y eso se nota en cada gesto torpe, en cada paso mal calculado.
Alberto da un paso más. Error. La Rabia de Vytalian se contrae, como si alguien hubiese cerrado un puño invisible. El aire vibra. No es un Don manifiesto, pero es una advertencia clara: no cruces esta línea.
En el centro del salón, atado a una silla reforzada con bridas de plata, Micky el Mocos observa la escena con los ojos muy abiertos.
Micky sonríe. Una sonrisa fea, nerviosa, torcida. Está disfrutando del espectáculo, aunque no se atreva a decirlo en voz alta. Ver a Garou enfrentarse entre ellos siempre le ha parecido... poético.
Vytalian gira apenas la cabeza, lo justo para mirarlo de perfil. Sus ojos son dos puntos fríos.
Micky carraspea, incómodo.
Alberto se gira hacia él como un resorte.
Ahí es cuando entráis vosotros. El ruido de la puerta al cerrarse corta la escena como un cuchillo. Silencio.
Kara evalúa la situación en medio segundo. Tú tardas uno más, lo justo para entender que esto no es solo un encontronazo: es una grieta. Dos bandos en la misma habitación. Nadie completamente alineado con nadie. Y un testigo atado en el centro, tomando nota de cada palabra.
Vytalian no se gira hacia vosotros. Alberto sí.
Micky os mira, uno a uno.
La habitación parece encogerse.
Cuando Kara cierra la puerta detrás nuestro, Alberto me verá encenderme un cigarro con tranquilidad, iluminando mi rostro con la llama del encendedor plateado que siempre llevo conmigo. La tapa del mechero se cierra con un característico chasquido metálico y alzo la mirada hacia Alberto.
-¿Acabas de hacer un chiste de rusos? -sonrío de medio lado, aunque mis ojos no muestran ninguna alegría jocosa- Vytalian, amordaza de nuevo a ese saco de mierda.
Vuelvo la mirada hacia Micky y exhalo el humo por las fosas nasales. Calmado, frío. No voy a aguantar a un cretino que hace apenas unas horas se había derrumbado y se ha venido arriba en nuestra ausencia, aprovechando la visceralidad de Vytalian y Alberto.
-La próxima vez que queramos tu "opinión", quizás no seamos tan indulgentes como fuimos en nuestro primer contacto -vuelvo a calar el cigarro mirando a los ojos de Micky, obviando intencionalmente al resto de los presentes- creo que ya entiendo por qué repugnas tanto a Kara y por qué el padre de María la advirtió sobre ti.
Aparto la mirada de Micky y la vuelvo hacia Vytalian.
-Has hecho bien custodiando el piso de cualquier visita, pero es hora de que nos relajemos, no somos un simple clan de un país a quien no le importa a nadie ¿verdad? -cuando digo esto vuelvo la mirada hacia Alberto- somos de la Justicia Metálica y sabemos comportarnos -le miro a los ojos y sonrío con frialdad- si no te importa, Alberto, será mejor que pasemos a la habitación contigua para ponernos al día y que el famoso "pervertido" local no ande cotilleando en exceso -señalo con educación la puerta que da a la habitación de al lado, invitándolo a pasar.
Me asquea que las cosas se salgan de su curso por trivialidades infantiles como estas.
-Vyt, quédate vigilando a nuestro invitado especial por favor mientras nos ponemos al día -vuelvo a mirar al cautivo- estoy seguro que después accederá gustosamente a decirnos el paradero de Johnny Towers o no le será tan divertido ver a dos Garou discutiendo como a cuatro desfogando toda su tensión contenida sobre su pecho.
Cuando Kara y Alberto entran en la habitación contigua, cierro la puerta detrás de mi.
-Sería conveniente no levantar la voz demasiado, ni para que Micky se entere de nada que deba saber ni para que ningún vecino cotilla llame a la policía y nos joda el piso franco.
Muevo una de las sillas de la sala junto a la mesa y espero a que el resto tome asiento.
-En primer lugar, Alberto, decirte que no debes tomarte la falta de la llamada como un agravio, pues era nuestro siguiente paso -le miro unos instantes mientras tiro la ceniza en el cenicero- Te voy a hacer una pregunta ¿Por qué crees que Terrence me ha traído desde el otro lado del mundo?
Espero unos instantes, de manera teatral más que buscando una respuesta.
-Es sencillo, no tengo ningún vínculo emocional con nadie de este lugar apartado de la mano de Dios -señalo con la mano del cigarro a Kara unos instantes- ella o nuestro compañero Vytalian, sin embargo, si los tienen. Eso puede ser bueno o malo, genera posibles situaciones descontroladas, genera que sujetos como el que tenemos en la habitación de al lado pueda comentar algo que ofenda a mis compañeros, genera que los "locales" podáis creer tener cierta confianza con ellos... todo esto son ejemplos de las cosas "malas", para que nos entendamos... -calo el cigarro y disfruto de su sabor- pero hay cosas muy buenas, obviando sus talentos innatos y su gran capacidad de disciplina casi militar, os conocen a la mayoría, conocen el terreno, saben cuales son los métodos del Peñasco Blanco y eso, es un valor impagable a la hora de tener que actuar sobre el campo ¿me sigues? -miro alternativamente a ambos- Pero yo no, no tengo toda esa valiosa información en mi cabeza, pero si tengo claros los objetivos que tenemos que cumplir y las formas para llegar hasta ellos, por eso y por mi falta de vínculos emocionales positivos o negativos con este lugar, es por lo que se han molestado en traerme desde Los Ángeles.
Vuelvo a calar el cigarro despacio.
-Dicho todo esto y aclarado el malentendido, procederé a explicarte lo sucedido hasta ahora ¿de acuerdo? -apago en el cenicero el cigarro casi consumido- Bien, tras nuestra reunión con Terrence, Semyon y Esteban, decidimos comenzar nuestra investigación por el Dobra, para ver qué había sucedido exactamente como nos pidió expresamente Terrence McCoil, para lo cual, en ningún momento nos dijeron que tuviéramos que ponernos en contacto contigo, así que procuremos no ofendernos tan a la ligera de ahora en adelante -mi frase está imbuida en un nulo interés ante cualquier replica- en el lugar de los hechos, fue cuando nos encontramos con Micky, al cual capturamos y lo trajimos aquí y una vez aquí, nos expuso la increíble historia de un artefacto capaz de volar por los aires media montaña entregado a Henar, la hija de Lombera -vuelvo a hacer una pausa, no me enciendo un cigarro, pero si miro a Kara brevemente para volverla hacia Alberto- Fuimos al piso de Henar para investigar la información que nos había dado el Mocos, pero ahí nos encontramos con María, la compañera de piso de la muchacha, la cual no nos dejó husmear en la casa, pero si corroboró que Henar había llevado un regalo "especial" a su padre al Dobra -ahora si me enciendo un cigarro y espero unos segundos para que Alberto asimile las medio-verdades intencionadas- Todo lo demás, ya lo sabes... ahora bien ¿sabes algo de todo esto?¿Y tú qué has estado haciendo todo este tiempo? Imagino que no hayas estado holgazaneando todos estos días ¿verdad? -sonrío de medio lado, reflejando ahora en mis ojos el gesto correspondiente a mi boca.
Vytalian emite un resoplido de resignación, pero es consciente de su posición ahora mismo. No puede permitirse fallar ni que nadie le reclame haber hecho algo mal, tiene a Terry McCoil detrás de su cuello.
La habitación se queda en silencio cuando Mark habla. Incluso sus compañeros rusos, que hacía unos días le menospreciaban, pueden ver a McCoil en él. Ellos desconocen su vínculo familiar, pero sin duda alguno, Mark ha hablado como su padre en ese momento. Kara traga saliva, no sabe si lo que acaba de experimentar es algo bueno o algo malo.
Cita de: Mark en 04 de Ene 2026, 22:12:31-Dicho todo esto y aclarado el malentendido, procederé a explicarte lo sucedido hasta ahora ¿de acuerdo? -apago en el cenicero el cigarro casi consumido- Bien, tras nuestra reunión con Terrence, Semyon y Esteban, decidimos comenzar nuestra investigación por el Dobra, para ver qué había sucedido exactamente como nos pidió expresamente Terrence McCoil, para lo cual, en ningún momento nos dijeron que tuviéramos que ponernos en contacto contigo, así que procuremos no ofendernos tan a la ligera de ahora en adelante.
Alberto no responde de inmediato. Se deja caer en la silla, pasa una mano por la cara y suelta el aire despacio, como si llevara horas aguantando algo que por fin puede decir en voz alta.
Se inclina hacia delante, apoyando los antebrazos en la mesa.
Cita de: Mark en 04 de Ene 2026, 22:12:31- en el lugar de los hechos, fue cuando nos encontramos con Micky, al cual capturamos y lo trajimos aquí y una vez aquí, nos expuso la increíble historia de un artefacto capaz de volar por los aires media montaña entregado a Henar, la hija de Lombera
Kara resopla.
Alberto no sabe qué contestar.
Cita de: Mark en 04 de Ene 2026, 22:12:31Fuimos al piso de Henar para investigar la información que nos había dado el Mocos, pero ahí nos encontramos con María, la compañera de piso de la muchacha, la cual no nos dejó husmear en la casa, pero si corroboró que Henar había llevado un regalo "especial" a su padre al Dobra
Hace una pausa breve. Mira de reojo hacia la pared que separa la habitación de Micky.
Kara interviene entonces, sin dramatismo, como si estuviera cerrando un informe.
El Señor de la Sombra da un puñetazo a la mesa. Ni Kara ni Mark os sorprendéis.
La rusa sonríe y pone una mueca de condescendencia.
Alberto se queda sin respuesta, otra vez. Carraspea.
La Ragabash afirma con la cabeza. Se gira hacia Mark primero.
Luego mira a Alberto.
Alberto resopla, pero asiente.
Kara sonríe y saca, de una bolsa de deporte cercana, un extraño dispositivo que parece más un arnés de BDSM que otra cosa.
La rusa lo arroja sobre la cama. Parece pesado.
Señala a Mark.
Se hace un silencio incómodo. Kara vuelve a Mark. Esta vez su mirada es distinta: menos acero, más urgencia contenida.
Los tres salís de la habitación con el aparato de cuero y plata de Kara. Micky alucina al verlo, y cuando le quitáis la mordaza hace un chiste de los suyos.
Tarda poco en callarse y en ser desnudado, y vestido con la «Jaula de los impuros». La escena es lamentable y bastante pestilente. Después, Kara le obliga a ponerse la ropa por encima, una vez vestido de nuevo no parece que lleve un arnés. Vytalian le da un empujón y Alberto lo va sacando fuera, al recibidor. Kara aprovecha para reunirse con vosotros durante un momento.
El agradable aliento de Kara roza el lóbulo de tu oreja. Huele a cigarro mentolado.
Vytalian cierra los ojos, como si la petición le doliese, pero suspira.
Kara se queda en silencio. En la puerta, distingue las siluetas de Alberto y Micky esperando, inquietos.
El nombre cae con peso propio.
El piso vuelve a llenarse de movimiento controlado. Cada uno con una tarea clara. Cada uno sabiendo que, cuando vuelvan a juntarse, ya no estarán hablando de suposiciones.
No hay aplausos. No hay tiempo para dudas. Todos esperan que te muevas.
En mi fuero interno aplaudo las intervenciones de
Kara, pero por supuesto, externamente no expreso ninguna alegría. Debo mantener un talante profesional, imponerme a
Alberto y a la situación adversa ocultando en la mayor parte que pueda mis emociones.
Cuando termino, me sorprendo a mí mismo. Mantengo la medio sonrisa final, pero dentro de mi cabeza me viene la imagen de mi padre. No siento el placer que parece él sentir amedrentando a los demás, simplemente me he dejado llevar por la situación y he actuado conforme creía que debía hacer, ni más ni menos. Sin embargo, haberme expresado de una forma tan similar a
Terrence me genera sentimientos encontrados.
"No dejes que te cambie..." resuena en mi cabeza. Las últimas palabras de
Felicity Burton. Algo se estremece en mi.
Escucho la conversación siguiente entre
Kara y
Alberto, ceñudo, fumando, pensativo. La reliquia familiar de
Kara rompe mis pensamientos.
Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 13:32:09
Kara sonríe y saca, de una bolsa de deporte cercana, un extraño dispositivo que parece más un arnés de BDSM que otra cosa.
La rusa lo arroja sobre la cama. Parece pesado.
Señala a Mark.
Alzo las cejas y mascullo un
"la hostia", apago el cigarro y salgo con ellos para ser partícipe de la peculiar escena con
Micky y su nueva indumentaria.
-Te queda como anillo al dedo... -lanzo una mirada a
Alberto- que todo salga bien en vuestro trayecto.
No es una amenaza, es una advertencia.
Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 13:32:09Tarda poco en callarse y en ser desnudado, y vestido con la «Jaula de los impuros». La escena es lamentable y bastante pestilente. Después, Kara le obliga a ponerse la ropa por encima, una vez vestido de nuevo no parece que lleve un arnés. Vytalian le da un empujón y Alberto lo va sacando fuera, al recibidor. Kara aprovecha para reunirse con vosotros durante un momento.
El agradable aliento de Kara roza el lóbulo de tu oreja. Huele a cigarro mentolado.
Vytalian cierra los ojos, como si la petición le doliese, pero suspira.
Kara se queda en silencio. En la puerta, distingue las siluetas de Alberto y Micky esperando, inquietos.
El nombre cae con peso propio.
El piso vuelve a llenarse de movimiento controlado. Cada uno con una tarea clara. Cada uno sabiendo que, cuando vuelvan a juntarse, ya no estarán hablando de suposiciones.
No hay aplausos. No hay tiempo para dudas. Todos esperan que te muevas.
Me enciendo otro cigarro y asiento a la rusa.
-¿Ves cómo eras la mejor elección para ser la líder de la manada? -sonrío y observo a la extraña pareja del fondo- me ocuparé de ello en cuanto os marchéis.
Cuando veo a
Kara marcharse en el coche de
Alberto con
Micky, me vuelvo hacia
Vytalian.
-¿Qué es eso del don de comunicación mental?¿Algún tipo de
Discord en el coco? -me pongo de nuevo la cazadora y compruebo mi arma y pertenencias- Si ocurre cualquier cosa, no dudes en decirme, espero que saques algo en claro del USB... y yo de
Nashira... -chasqueo la lengua- no me hizo ninguna gracia que se metiera en mi cabeza la última vez...
Pongo en el GPS de mi móvil la dirección que me ha indicado
Kara:
la Cañada, en el Desfiladero de la Hermida.
-Nos vemos pronto...
Salgo directo al coche que
Esteban de Haro nos facilitó, rumbo al destino programado.
El coche que te han dejado te espera donde siempre: un Opel Corsa del 89, blanco amarillento, con el parachoques abollado y un ralentí que suena como un perro asmático. Nada de lujo ni símbolos, sólo metal cansado. No existe un Discord, no hay GPS en los móviles. Borras estos pensamientos como si fuese lo más natural, pero te quedas pensando durante unos momentos, sentado en el coche del conductor. ¿Qué es un Discord?
Arranca al segundo intento. Recuerdas lo que dijo Terry... «Todo lo que necesitéis.» Pero el tiempo apremia.
El camino hacia el Desfiladero de la Hermida se abre poco a poco, y Cantabria empieza a mostrar su verdadero rostro. El asfalto serpentea entre montañas cubiertas de verde imposible. Prados húmedos, bosques espesos, rocas antiguas cubiertas de musgo. El aire se vuelve más limpio a cada kilómetro, más frío, más denso. Aquí la tierra no está domada. Solo tolera.
La sensación es extraña: cuanto más bello es el paisaje, más consciente eres de que no perteneces del todo. Cuando aparcas y bajas del coche, en el aparcamiento del balneario, lo notas al instante: la Umbra aquí no está sola.
Atraviesas el velo que separa ambos mundos mediante los espejos del vehículo, y una sensación inquietante y de hormigueo estomacal de invade. Una dimensión adyacente se derrama sobre la Umbra, como tinta en agua. Los límites son borrosos, inconsistentes. Colores que no deberían existir. Ecos de risas que no llegan a ser sonido. El aire vibra con una presencia viva, curiosa... y recelosa. ¿Qué es este misterioso lugar?
Cruzas, pero antes de abrir el portón enorme que separa la Cantabria salvaje del interior del balneario por la Umbra, te fijas en tus manos. Eres cristal: bordes definidos, reflejos duros, una geometría que no encaja con la fluidez brillante de tu alrededor. Cada paso tuyo hace que algo se tense del entorno. No te rechazan, pero te sienten. Como una nota discordante en una melodía antigua.
El balneario aparece ante ti como un tesoro medieval arrancado de una leyenda: piedra blanca, arcos imposibles, agua luminosa fluyendo en canales tallados con símbolos que se mueven cuando no los miras directamente. Es hermoso. Demasiado. Un lugar que promete sanación... y cobra precios que no siempre entiendes hasta que es tarde.
Das un paso más. Y antes de atravesar el umbral, una voz te envuelve, suave y firme a la vez, como si siempre hubiera estado ahí.
Nashira ya te estaba esperando.
Observo mi alrededor con atención y suspicacia. Dejar el plano material, tangible, humano... Nunca me ha agradado demasiado a diferencia de otros de mis congéneres.
Si a esa fórmula la sumas una dimensión desconocida que se entrelaza con la Umbra, mala combinación.
Escucho la voz en mi cabeza y un escalofrío me recorre la médula, recuerdos cercanos de camino a la Media Luna.
-Acudo a ti en busca de claridad, Nashira -digo de manera solemne y respetuosa, juego en su terreno, muy lejos del mío- tanto por la visión de la espada y la batalla previa que me mostraste, como por los dramáticos sucesos que acaban de acontecer en el Dobra ¿Acaso pueden tener ambos alguna relación?¿Por qué me lo mostraste?
Miro a mí alrededor, pretendiendo sin mucha esperanza poder ver a la mujer. Seguramente esté de nuevo en mi cabeza y pueda hasta estar leyendo mis pensamientos.
-Nos han encargado investigar la explosión y por qué y cómo se produjo tal evento.
Camino despacio, con cautela, por ese entorno de fábula.
-Si te soy sincero, sabiendo lo que se, no confío mucho en mis congéneres locales para hallar respuestas, por eso acudo a ti.
La voz de Nashira no llega como un susurro íntimo, sino como una presión fría detrás del oído. No hay calor. No hay consuelo. Solo dirección.
El sendero a la derecha se abre ante ti, mostrándote un camino de baldosas amarillas montaña arriba, hacia lo que parece un promontorio natural. El Ensueño se abre ante ti como un cauce de musgo y bruma. La Umbra aquí no es solo Umbra: es la herida vieja del Peñasco Blanco, ese lugar donde lo feérico y lo espiritual se han pegado como dos pieles mal cosidas. Por momentos, el aire huele a tierra mojada y a perfume antiguo, y a la vez a ozono, como si algo eléctrico respirara entre los helechos.
Caminas, y tu propia presencia delata lo que eres. Un Morador de Cristal no encaja aquí: el Ensueño te nota como una arista, como una nota fuera de escala. Donde pisas, la belleza sigue siendo belleza... pero te mide. Te tolera. Como si el paisaje tuviera ojos. Entonces lo ves.
No es un claro cualquiera. Es un balneario imposible, levantado como un tesoro medieval: piedra clara y columnas talladas, tapices que ondean sin viento, fuentes que cantan con agua luminosa. Los árboles alrededor no son árboles: parecen estandartes vivos, y las flores tienen el brillo de las joyas cuando les da el sol. Cuando te acercas, vas escuchando el bullicio: aquí hay muchas personas. A mano izquierda accedes a un jardín tipo claustro. En el centro, se han cavado dos gigantescas tumbas, con losas de piedra tallada.
Allí, está todo el Peñasco Blanco. No te han invitado, lo sientes en los bordes del lugar, como una puerta que no termina de abrirse para ti. Aun así, Nashira te empuja con palabras que no admiten réplica.
A medida que avanzas, empiezas a distinguir rostros.
Gente que ya has visto... en otros escenarios, con otras luces. Aquí, sin embargo, van vestidos para una época que no es la tuya: algunos lucen trajes elegantes como diplomáticos; otros llevan sedas antiguas con bordados que parecen juramentos; otros, directamente, armaduras completas, como si el luto fuera un campo de batalla. Los peinados, las joyas, los broches... todo grita rango y linaje.
Ves a una mujer peinada con exceso, ornamental, como un retrato fuera de siglo, con un rostro de odio y asco que destila repulsión. Le acompaña un animal ridículamente pequeño, nervioso. A su lado, se encuentra un hombre adulto, de pelo negro casi rizado, con gafas de sol y una cazadora de cuero. A su lado, reconoces a Felipe de Marchal, hablando con un tipo de aspecto casi cadavérico, de larga melena canosa, y ojos amarillos brillantes.
Entre ellos reconoces figuras de la Media Luna. También ves a Terry, a Semyon, a Esteban de Haro... y a dos Garou que no te suenan, colocados como sombras al lado de los que mandan. Un hombre de aspecto tosco, calvo, y una mujer delgada, fibrosa, con el pelo recogido en una coleta. Sus ojos se mueven como los de un ratón en la oscuridad. El aire es hermoso, sí, pero la tensión es una cuerda tensada sobre un abismo.
(https://naufragio-heavensgate.duckdns.org/img/gallery/Escenas/Trono_de_Cibeles_en_Balneario.jpg)
Antes de que puedas dar un paso más, notas movimiento a tu izquierda: un hombre grande, barbudo, de barriga firme, con un aire germánico imposible de confundir, empieza a encaminarse hacia ti con decisión. No llega.
Una mano elegante lo toma del brazo como si fuera lo más natural del mundo y lo aparta, desviándolo con suavidad absoluta, sin discusión. Es una mujer de ojos claros y presencia afilada. Te arrastra hacia una zona más discreta, donde hay otros apartados del núcleo del Peñasco: gente que observa en vez de desfilar. Por el rabillo del ojo reconoces a la chica del piso de Henar, María, que habla con el tipo de la chupa de cuero y le susurra algo al oído mientras te alejas del lugar.
Monique te suelta, te mira de arriba abajo, y su voz sale baja, directa, con esa mezcla de juicio y sorpresa que duele más que un grito.
Su acento francés es muy característico. Va vestida con un traje de seda negro, con palabra de honor, y lleva unos zapatos elegantes decorados con hebillas de diamante. Clava sus ojos azules mientras espera una respuesta.
Observo mi entorno con suspicacia, siendo consciente de que no es mi lugar, no me siento cómodo.
Cuando observo el funeral me sorprende ver al triunvirato metálico. Guardo silencio en todo momento y me limito a observar y analizar el pintoresco escenario.
Cuando Monique se me acerca y me habla en privado, echo mano al interior de mi cazadora en busca de tabaco, sin encontrarlo. Siempre se me olvida las diferencias que se aplican al cambiar del mundo material a la Umbra y tuerzo el gesto.
-Dudo mucho que mi presencia agite más el avispero que la de los peces gordos de la Justicia Metálica, sinceramente -la digo señalando con la cabeza a mis jefes- aunque, ciertamente, no he sido invitado -suspiro.
Paseo la vista por el variopinto grupo ahí congregado.
-Si te puede servir de consuelo, he llegado hasta aquí de manera fortuita. Mi intención era hablar con Nashira, pero esta me ha guiado hasta aquí -me encojo de hombros- sin embargo, como Philodox, soy guardián de la Letanía, de las costumbres y, aunque no haya conocido en persona a Laro Lombera, sería un honor para mí rendirle mis respetos como merece un líder Garou -me cruzo de brazos y espero a la respuesta de la francesa.
Monique no aparta la mirada de tus ojos cuando hablas. No te discute el tono, pero sí el fondo. Aquí, en el Ensueño, las palabras pesan distinto: cada frase suena como si alguien la estuviera anotando en un libro que no has visto.
Monique inclina apenas la cabeza hacia el centro del jardín, hacia las losas, hacia la multitud vestida como si el duelo fuese un desfile de siglos. Notas como su olor, suave, afrutado, se acentúa con la vigorosa presencia etérea del lugar. Es casi... abrumadora.
Se acerca un paso más, lo suficiente para que su perfume —algo seco, elegante— se mezcle con la humedad del musgo.
Monique deja que tu frase sobre rendir respetos cuaje un instante. Luego, baja la voz.
Entonces sucede. Monique no gira la cabeza, pero sus ojos se mueven, finos. Un detalle en el borde de la escena: Esteban de Haro, inmóvil como una estatua con piel humana, se inclina hacia la mujer delgada de coleta. Le susurra algo con una calma quirúrgica. La mujer asiente una sola vez, y empieza a alejarse.
No corre. No se apresura. Se marcha como quien va a por aire... como quien pretende que su salida no significa nada. Monique te mira de nuevo. Sus dedos te rozan la manga, un gesto mínimo, de guía más que de afecto.
En el jardín, la mujer de coleta ya casi ha alcanzado la salida del claustro. Entre los asistentes, las miradas se clavan en Marco Trovianni, que se coloca delante de la losa de Laro y comienza a soltar un discurso.
La Philodox se acerca aún más a ti y te susurra algo. El mero roce de su aliento contra el lóbulo de tu oreja es suficiente para mandarte un escalofrío... agradable.
¿Qué es lo que vas a hacer, Mark?
🟦 Quedarte con Monique y «leer» el entierro: tragarte el discurso de Trovianni desde la zona lateral y dedicarte a observar quién llora de verdad, quién evita la losa, quién mira a Esteban, quién mira a Semyon. Sales con un mapa social claro... pero pierdes la oportunidad de moverte ahora. Obtendrás 1 dado adicional en la siguiente tirada que realices relacionada con el Peñasco Blanco.
🟨 Presentar respetos a Laro como Philodox: acercarte, reverencia breve, una frase medida. No buscas protagonismo: buscas reacción. Si alguien te corta el paso, si alguien te «perdona», si alguien te ignora, esa respuesta vale oro... pero te expones. Obtienes 1 punto adicional de Fuerza de Voluntad y toda la atención del Peñasco Blanco. Eso puede ser positivo... o no.
🟥 Aprovechar el foco y largarte tras la mujer de coleta: salir del claustro cuando todos miran a Trovianni, seguirla sin correr, sin dramatismo, mezclándote como si fueras parte del cortejo, y ver a dónde va y con quién se cruza. Es riesgo inmediato: si te cazan, no será una conversación. Será un «¿qué coño haces?» en mitad del luto. Para ello, supera una Tirada de Carisma + Sigilo a Dificultad 7; con éxito, logras ver qué es lo que hace la mujer de coleta.
Escucho las palabras de
Monique en silencio, con respeto. Hasta el momento, me parece de las pocas personas que me he encontrado que no parece una energúmena o una desquiciada. Creo que no es casualidad que sea una "extranjera" como yo.
Cuando veo a la chica de la coleta, la sigo brevemente por el rabillo del ojo, pero no puedo evitar alzar las cejas al ver a
Marco Trovianni aparecer en escena. No por la propia escena en sí misma, algo lógico y protocolario estando en la situación en la que me encuentro, sino por por su propia presencia ¿No se supone que
Kara llevaba a
Micky junto a
Alberto ante él? Imagino que traten con alguno de sus subordinados, aunque esto confirma que
Kara tiene tanta idea o menos que yo de lo que se anda cociendo alrededor nuestro.
Dudo mucho que de saber que me iba a enviar a un acto institucional del
Peñasco Blanco, lo hubiera echo, igual que no sabía, por consiguiente, dónde se encontraba realmente
Marco Trovianni, el nuevo líder del
Peñasco Blanco.
Cita de: Maurick en 17 de Ene 2026, 01:13:02
¿Qué es lo que vas a hacer, Mark?
🟦 Quedarte con Monique y «leer» el entierro: tragarte el discurso de Trovianni desde la zona lateral y dedicarte a observar quién llora de verdad, quién evita la losa, quién mira a Esteban, quién mira a Semyon. Sales con un mapa social claro... pero pierdes la oportunidad de moverte ahora. Obtendrás 1 dado adicional en la siguiente tirada que realices relacionada con el Peñasco Blanco.
-Agradezco la alternativa que me das, pero creo que me mantendré al amparo del
Arce Verde -la dedico una fugaz medio sonrisa- no quiero importunar ahora al nuevo líder, tendré tiempo después para presentar mis respetos al antiguo.
Me mantengo ahí, junto a ella, atento a las reacciones de los presentes, como un espectador mudo. He venido a obtener información y si esto no va a poder ser dialéctico, que al menos sea por el momento gestual, ya habrá tiempo para lo demás. Considero que «leer» el entierro es ahora mismo la opción más lógica, además de mantener un perfil bajo siendo las circunstancias que son.
Cita de: Mark en 17 de Ene 2026, 12:16:32🟦 Quedarte con Monique y «leer» el entierro: tragarte el discurso de Trovianni desde la zona lateral y dedicarte a observar quién llora de verdad, quién evita la losa, quién mira a Esteban, quién mira a Semyon. Sales con un mapa social claro... pero pierdes la oportunidad de moverte ahora. Obtendrás 1 dado adicional en la siguiente tirada que realices relacionada con el Peñasco Blanco.
La voz de Trovianni no necesita imponerse, ya lo hace el lugar. En el jardín-claustro, las fuentes cantan con agua luminosa, pero hoy su música suena como un susurro a destiempo. El aire huele a musgo mojado, a incienso viejo y a hierro. Las dos losas —Laro y Henar— parecen demasiado grandes incluso para este Ensueño de tapices y columnas. Como si la muerte hubiera obligado al sueño a agrandarse para poder tragarla.
Marco Trovianni avanza un paso, se detiene frente a la losa de Laro, y cuando habla su voz se extiende como si estuviera acostumbrada a salas con techo alto.
Se inclina apenas hacia la losa, como si pronunciara un juramento sin decirlo.
Mark, lo notas sin necesidad de mirarlo: Trovianni elige cada palabra como si ya estuviera redactando una versión oficial. Un epitafio que sirve para llorar y para gobernar. A tu lado, Monique no se mueve. Solo observa, con ese rostro de diplomacia fría. Te tiene cerca, como a un invitado incómodo que conviene tener bien colocado. Trovianni continúa, y el tono cambia. Ya no habla solo de Laro. Habla de futuro.
Señala con un gesto suave, casi elegante, como quien nombra instituciones y no personas.
No todos asienten. Lo notas por la tensión que cambia de sitio, como una corriente subterránea. Un murmullo nace en la multitud: un «¿por qué él?», un «¿quién le ha elegido?», un «Laro no habría...», cosas dichas entre dientes, con dolor convertido en rabia.
Entonces, desde un lateral, se acercan a la losa varios individuos de aspecto rudo y salvaje, que no encajan en la estética de aquí. Su ropa parece de otra estación del mundo: tejidos claros, adornos extraños, símbolos que recuerdan a mares y volcanes. Van en silencio, dejan algo simbólico sobre la piedra, y retroceden sin mirar a Trovianni. Monique te roza la manga con los dedos, mínimo.
El murmullo crece. Y en ese momento, Esteban de Haro da un paso al frente. No necesita alzar la voz. Su presencia ya es una orden. Se coloca como si el claustro fuese un estrado, y por un instante el Ensueño parece escucharle a él, no a Trovianni.
Algunos lo miran con odio abierto. Otros con ese tipo de prudencia que solo existe cuando el poder muerde.
Esteban no pide perdón. No ofrece cariño. Ofrece un marco.
El aire se carga. Y no solo por los Garou. Entre los asistentes, Mark... ves movimiento feérico, y se te eriza la piel como si la realidad tuviera electricidad estática. No son «gente» como los demás: son figuras de fábula mal encajada en funeral. Un tipo cornudo con sonrisa amarga y ojos de borrachera triste. Una mujer de belleza imposible que no parpadea como si el duelo no le perteneciera. Un enano de manos manchadas de grasa y metal que mira la losa como quien calcula engranajes. Otros... demasiado hermosos, demasiado raros, demasiado vivos para estar aquí sin rechinar.
Y están cabreados. No gritan. Pero el Ensueño alrededor se crispa, como si el lugar no aceptara que conviertan un entierro en proclamación. Monique aprieta tu brazo.
Te tira con suavidad firme, intentando sacarte de la línea de visión de los grandes... y de los resentidos. No llegáis lejos. El barbudo de antes —barriga dura, barba pesada, presencia de una roca— os corta el paso sin prisa, como quien pone una puerta donde antes no había nada. No lleva arma en la mano. No la necesita.
Te mira primero a ti. Luego a Monique. Luego vuelve a ti, como si decidiera que la cortesía ya se gastó.
Su mirada se te clava. Su insulto se te clava en la parte de atrás del cuello.
Monique no suelta tu brazo. Pero tampoco habla por ti. Y de pronto, Mark, entiendes lo que significa estar «al amparo» del Arce Verde: no es protección. Es estar en mitad del tablero... con una mano elegante sujetándote para que no te muevas mal.
Karlos te espera. La pregunta se queda abierta, afilada, delante de todos los silencios del entierro.
Observo unos instantes al grandullón. El insulto me da igual, pero acabar en una trifulca si. No desvío la mirada de Karlos, no por desafío, sino por mostrar franqueza antes de responder.
-Alguien tenía que estar al otro lado de la mesa y me tocó a mi -espero unos segundos antes de continuar- vine por equivocación, como he explicado a Monique, pero una vez aquí, he querido esperar para presentar mis respetos a quien fue el líder del Peñasco Blanco. No conocí a Laro Lombera y aunque las circunstancias no han sido las más propicias, no quita para cumplir la Letanía y honrar a un líder Garou.
No espero que la sinceridad le baste, pues seguramente quiera que sea el objetivo de toda su rabia contenida y su frustración, pero al menos, me sentiré ligeramente mejor después de que me rompan algún que otro hueso.
Karlos no te aparta la mirada. Tampoco avanza. Sus hombros están tensos como si llevara horas conteniéndose, y cuando habla no eleva la voz... pero cada palabra sale con rabia vieja, de esa que no necesita gritar.
Cita de: Mark en 18 de Ene 2026, 22:07:08No conocí a Laro Lombera y aunque las circunstancias no han sido las más propicias, no quita para cumplir la Letanía y honrar a un líder Garou
Aprieta los dientes. Se pasa una mano por la barba, nervioso, como si necesitara agarrarse a algo físico para no perder el control.
Da un paso lateral, no hacia ti, sino hacia la losa de Laro. La señala sin tocarla.
Te mira de nuevo, ahora sí, y de frente. Puedes notar como Terry, Semyon, Trovianni y Esteban posan su mirada sobre el griterío que está surgiendo del pasillo de entrada.
Se acerca lo justo para que su voz solo sea tuya.
Se detiene. Respira hondo. Cuando habla de nuevo, no hay amenaza. Hay cansancio.
Cita de: Mark en 18 de Ene 2026, 22:07:08-Alguien tenía que estar al otro lado de la mesa y me tocó a mi -espero unos segundos antes de continuar- vine por equivocación, como he explicado a Monique
Alguien aparece a su lado y le agarra del brazo. Puedes ver que es una chica de ojos oscuros, de ascendencia quizás mejicana, con el pelo largo y lacio, oscuro, y vestida con lo que parece un traje cubista de tela sólida.
Desde el rabillo del ojo notas a Monique tensa. El entierro se queda en silencio, pero alrededor vuestro el aire está cargado, espeso, como antes de una tormenta.
Karlos se aparta medio paso, a regañadientes. Te deja espacio. Te deja elegir.
¿Qué vas a hacer, Mark?
🟦
Marcharte con Monique y salir del foco: Aceptar que aquí no vas a sacar más sin romper algo. Dejar que Karlos se quede con su rabia y usar la cobertura del Arce Verde para salir del entierro sin incidentes.
Obtendrás la oportunidad de afianzar una relación cordial con Monique.🟨
Quedarte y hablar con los Zarpas de Teluria: Aprovechar la grieta abierta por Karlos para hablar con los que también desconfían del nuevo orden. No buscas aliados: buscas testigos.
Obtendrás la oportunidad de afianzar una relación con una manada del Peñasco Blanco.🟥
Acusar a Micky el Mocos como culpable: Micky sabía mucho, y sabía dónde mirar. Quizás es columpiarte demasiado, pero esto te va a librar de toda la atención que tienes ahora. Soltar la bomba en mitad del luto. Sin pruebas, sin red. Forzar a todos a reaccionar ahora.
Darás a la Justicia Metálica y al Trono de Cibeles el cabeza de turco que necesitan, aún a costa de equivocarte. No sólo eso, si no que lo soltarás sin contar con Kara, ni con nadie más. No obstante, crees que podrás cerrar este capítulo de tu vida.
Observo unos instantes al
Zarpa de Teluria. El dolor que emana de él, es mayor que su rabia, pues esta solo es una proyección de las hondas heridas emocionales que tiene. Su dolor, hace que de él brote una amarga sinceridad.
Yo también des confío del nuevo orden, no me gustan los métodos de la
Justicia Metálica, pero no es ni el momento ni el lugar para hablar de tales cuestiones. Ya habrá otro momento, quizás.
Cita de: Maurick en 19 de Ene 2026, 00:16:29
-Puede que ambas cosas... -le digo antes de seguir a
Monique fuera del entierro sin forzar algún desafortunado incidente.
Cita de: Maurick en 19 de Ene 2026, 00:16:29🟦 Marcharte con Monique y salir del foco: Aceptar que aquí no vas a sacar más sin romper algo. Dejar que Karlos se quede con su rabia y usar la cobertura del Arce Verde para salir del entierro sin incidentes. Obtendrás la oportunidad de afianzar una relación cordial con Monique.
No debía estar aquí. Ha sido un fallo de cálculo pero, una vez ya dentro de todo esto, sería un error rotundo llegar a estirar la situación hasta alcanzar un punto crítico. Hablar de más tampoco, pues demasiados oídos indiscretos danzan alrededor.
Cita de: Maurick en 15 de Ene 2026, 13:17:11
Una vez fuera, debo buscar de nuevo a
Nashira.
El jardín-claustro queda atrás como si el propio lugar respirara aliviado al verte marchar. Los presentes continúan con su luto, aunque cruzas miradas con Terry McCoil, que te dedica una que podrías decir como «asesina». Monique te agarra del brazo y te acompaña, no sabes muy bien por qué. A cada paso, el balneario imposible se va desdibujando en tu mirada: las fuentes que cantaban con agua luminosa, los tapices que ondeaban sin viento, las flores con brillo de gema... todo eso se encoge, se repliega, como una boca que vuelve a cerrarse.
Y, sin embargo, el silencio que lo sustituye no es paz. Es presión. Monique te guía sin prisa, pero sin duda. No te tira del brazo. No hace falta. Va a tu lado con la seguridad de quien sabe dónde pisa incluso cuando el suelo decide cambiar de idea. La senda nace detrás de unos cipreses que no deberían estar ahí —demasiado altos, demasiado rectos, demasiado «de cuento»— y se convierte en un camino de montaña que no existe en el mundo real. No es una metáfora: literalmente no existe.
La ladera cae hacia un valle verde que parece Cantabria... hasta que te fijas demasiado y ves que el verde tiene capas, como si alguien hubiera pintado encima del paisaje varias veces a lo largo de siglos. Un mismo árbol, tres edades distintas superpuestas. Un mismo río, dos direcciones a la vez. Una bruma que huele a hierba y a perfume antiguo, y de fondo ese ozono tenue, eléctrico, como si el aire tuviera memoria. Monique camina con el porte de alguien que ha aprendido a no pedir permiso a los espacios.
El tono es sereno. No cariñoso. No hostil. Más bien... cansado con clase. Pasan unos metros antes de que continúe. El camino se estrecha junto a un muro de piedra cubierto de musgo, pero el musgo no es exactamente musgo: por momentos parece terciopelo, por momentos piel de fruta, por momentos pelo fino que se eriza cuando pasas.
La palabra no suena a elogio.
El camino gira y, de repente, el balneario que parecía enorme queda a tu espalda como un juguete brillante entre árboles demasiado perfectos. Te pasa algo incómodo: por un segundo, te parece que la montaña por la que caminas es demasiado pequeña para haber contenido ese lugar. Como si hubieras dado un rodeo alrededor de una maqueta... y aun así tus piernas juran que han caminado una eternidad. Monique nota tu mirada, el gesto mínimo. Por momentos el aire trae risas lejanas que no pertenecen a nadie visible. Por momentos, algo corre entre los helechos y solo ves una cola de sombra. Por momentos, las rocas parecen talladas a mano, como si una civilización antigua hubiera querido embellecer hasta el borde del sendero. Monique suelta el aire despacio, como si se permitiera una confesión pequeña, una grieta controlada.
No lo dice como quien se evade, lo dice como quien se agarra a algo que le permite respirar. Te mira otra vez, y esta vez hay algo que no es vulnerabilidad; es lucidez.
No remarca nada y no dramatiza. No parece que espere comprensión. Te lo suelta como quien deja una moneda en una mesa: para que quede claro que existe.
La frase se queda contigo más de lo que te gustaría. El camino empieza a descender y, sin aviso, el paisaje se ordena. No se vuelve «real», pero sí más reconocible: prados húmedos, laderas verdes, el dibujo de un valle que se parece al real... aunque con una saturación imposible, como si alguien hubiera subido el contraste del mundo. Y entonces lo ves: Corrales de Buelna, el mismo pueblo que visitaste hace unos días, antes de lo del Dobra. Como un reflejo embellecido y ligeramente cruel. Las casas parecen más antiguas, los tejados más inclinados, las farolas como varas de hierro forjado. Incluso el aire tiene una presencia distinta, como si cada esquina guardara un secreto que no se molesta en esconder.
Monique frena un poco, y tú también, porque algo en el suelo te ha avisado: baldosas. Amarillas, sí. Las mismas de antes... pero ahora lo entiendes mejor, no son solo amarillas. Brillan, y bajo ese brillo hay vetas frías de plata. La notas al primer paso como un pinchazo fino en los huesos. No es un dolor que te rompa, pero sí uno que te recuerda lo que eres y lo que no deberías tocar. Como si el camino te tolerara, pero al mismo tiempo te pusiera una mano en el pecho: no te equivoques. Ella no pisa esas baldosas con la misma reacción que tú. Eso también es un recordatorio.
Levantas la vista siguiendo la línea del camino, y entonces aparece. Al fondo, más allá de Corrales, clavada contra la montaña como una amenaza elegante: una torre negra. Piedra maciza, con ventanucos pequeños, con un perfil demasiado recto para ser natural y demasiado antiguo para ser moderno. No parece ruinosa; parece... deliberada. Como si la hubieran construido para resistir no el tiempo, sino la voluntad de los demás. Emana poder sin exhibicionismo. Simplemente está ahí, y el mundo alrededor se comporta como si supiera que debe respetarla. Monique se detiene a tu lado..
Su acento francés te provoca una inquietud en la nuca. Hay algo en su pronunciación que tiene una carga emocional que eres incapaz de reconocer, pero antes de que puedas responder, la presión fría vuelve a aparecer detrás de tu oído. No es una voz en el aire. Monique te sonríe y se marcha hacia el interior del pueblo. Tú, notas una voz en tu mente.
La torre negra te espera, inmóvil, como si hubiera estado allí desde antes de que el mundo tuviera nombres.
Observo a Monique alejarse hacia el pueblo unos instantes. Vuelvo a echar mano al interior de mi cazadora en busca de tabaco, por costumbre, sonriendo de medio lado al darme cuenta de que aquí sigo sin tener mi fuente de adicción.
Me giro hacia la oscura torre, notando de nuevo la voz de Nashira en el interior de mi cabeza.
-¿Qué sitio es este? -no lo digo con palabras, se que no son necesarias.
Entro a la torre, despacio, sin prisa. Observando el suelo que piso, las escaleras por las que asciendo, los detalles de las paredes. Soy consciente de que estoy ante un lugar excepcional, único e importante de un modo u otro para el Peñasco Blanco.
-Como te dije al llegar a este plano, acudo a ti en busca de claridad -digo a la voz de mi cabeza mientras me interno en el edificio de ensueño- tanto por la visión de la espada y la batalla previa que me mostraste, como por los dramáticos sucesos que acaban de acontecer en el Dobra ¿Acaso pueden tener ambos alguna relación?¿Por qué me lo mostraste? Como me sugeriste, me he fijado en quien y no se ha atrevido a llorar, aunque por desgracia, a pocos podía reconocer.
Observo la arquitectura del interior una vez dentro.
-Como también te dije, nos han encargado investigar la explosión y por qué y cómo se produjo tal evento -me paro unos instantes- a pesar de que, con razón, la mayoría de miembros del Peñasco Blanco desconfíen de nuestras intenciones con la investigación, te puedo asegurar, al menos por mi parte, que deseo que se haga justicia.
Camino despacio por ese entorno de fábula.
-Como Philodox en el mundo Garou y como policía en el mundo humano, es mi deber esclarecer los hechos y alcanzar la verdad, guste o no a mis superiores.
Aprieto la mandíbula y miro a mí alrededor, con la esperanza vaga de ver a mi interlocutora.
-Te agradecería claridad y sinceridad por una vez desde que abandoné Los Ángeles, pues hasta ahora, todo han sido medio verdades o verdades veladas. En caso de no poder ser así, no te exijo nada, simplemente, no me respondas y volveré sobre mis pasos.
La torre te recibe sin ceremonia. No hay puertas que chirríen ni antorchas dramáticas: solo piedra negra, húmeda, con vetas que parecen raíces petrificadas. El aire aquí no huele a moho, huele a promesa vieja. Cada peldaño que subes te devuelve una sensación amarga, como si la plata bajo la pintura amarilla siguiera ahí, escondida, recordándote que el Ensueño tolera... pero no olvida. No la ves. Pero la sientes cuando dejas de buscarla.
La voz vuelve a entrar detrás de tu oído, sin calor, sin teatro. Como una mano fría cerrando un libro.
El interior se estrecha de pronto. No físicamente: en el sentido en que un juramento estrecha el pecho cuando sabes que vas a cumplirlo aunque te cueste.
La escalera te lleva a una estancia circular sin ventanas. En el centro hay un cuenco vacío de metal oscuro, antiguo, sin brillo. No hay mesa, no hay silla. Solo ese cuenco y el eco de tus propios pasos, como si la torre quisiera oírte caminar para decidir cuánto pesas.
La pausa que sigue no es dramática, es necesaria.
Y por un segundo la torre te muestra lo que muestra siempre: no una escena completa, sino la forma de la escena. Un patrón.
No ves el Dobra. Ves el instante antes de que el mundo se rompa: el aire cargándose como cuando va a caer una tormenta. Un filamento de plata vibrando bajo la piel del lugar. La sensación de que algo «encaja»... como encaja una pieza en su ranura. Luego, la explosión no como fuego: como una apertura brusca, una boca arrancada de cuajo. La voz baja, casi como si la torre tuviera paredes por dentro de tu cráneo.
Te mareas. Demasiadas palabras que no surgen de una boca, surgen de tu mente. No te da nombres. No te los regala. Pero te deja algo peor: una certeza incómoda. Que tu investigación no está persiguiendo un monstruo suelto. Está mirando un tablero donde cada facción intenta llegar la primera a una conclusión útil.
El cuenco del centro emite un sonido mínimo, como si algo invisible hubiese caído dentro. No ves nada, pero el aire cambia: más denso, más real. Y entonces, por primera vez, la voz suena casi... humana. No amable. Solo humana.
La torre se te hace estrecha otra vez, como si te apretara las costillas por dentro.
La presión desaparece de golpe, dejándote con el silencio y el cuenco vacío, como si la torre hubiera terminado de hablar y ahora te tocara a ti decidir si la «claridad» que pedías era valentía... o solo un modo elegante de pedir permiso. Nashira aguarda por tu respuesta.
Debes decidir si perder 1 Punto permanente de Gnosis a cambio del artefacto que te ha descrito Nashira.
Cita de: Maurick en 26 de Ene 2026, 23:47:56
Frunzo el ceño mientras la escucho. Encajé mal las piezas del puzle.
Laro y su séquito no fue como un conquistador, sino como un libertador. Me queda mucho por aprender de este lugar y de esta gente.
Cita de: Maurick en 26 de Ene 2026, 23:47:56
¿Tres fuerzas?¿Se refiere al
Peñasco Blanco,
Trono de Cibeles y
Justicia Metálica?¿O acaso a algo más?
-Mi pueblo hace tiempo que ha olvidado que tenemos un enemigo común, que nuestra gente sangra por intereses mezquinos y egoístas en lugar de cumplir el objetivo para el que fuimos creados -miro a mi alrededor sin esperar encontrar a nadie- no soy más que una pieza en una guerra eterna que nos desgasta día tras día, pero... ¿acaso debo seguir la dirección del cauce simplemente porque así lo designa el río en el que nos zambullimos?
Camino despacio entorno al cuenco central.
-Hasta un peón puede llegar a ser una dama si consigue llegar al otro lado... hasta el ser más humilde de
Gaia puede marcar la diferencia a través de sus acciones -alzo la mirada hacia el techo de la torre- es hora de que los peones de este juego se unan y dirijan a nuestro pueblo a cumplir con el destino de nuestra raza ¿No crees, dama del
Ensueño?
Cita de: Maurick en 26 de Ene 2026, 23:47:56
La torre se te hace estrecha otra vez, como si te apretara las costillas por dentro.
La presión desaparece de golpe, dejándote con el silencio y el cuenco vacío, como si la torre hubiera terminado de hablar y ahora te tocara a ti decidir si la «claridad» que pedías era valentía... o solo un modo elegante de pedir permiso. Nashira aguarda por tu respuesta.
Debes decidir si perder 1 Punto permanente de Gnosis a cambio del artefacto que te ha descrito Nashira.
-Si ese artefacto me ayudará a cumplir con mi objetivo, a impartir justicia en mi pueblo, que así sea.
La torre no responde al instante. No hay aplauso, ni aceptación, ni ese teatrillo de pacto que los cuentos le ponen a las brujas para que los humanos se sientan importantes. Lo que hay es un silencio que pesa, como si la piedra se hubiera quedado escuchando el latido de tu decisión... y evaluara si merece existir.
Y entonces, sin pasos, sin roce de tela, sin sombra previa, Nashira aparece; pero no frente a ti. A tu lado, demasiado cerca, como si hubiera estado ahí desde el principio y tú hubieras sido el que acababa de «llegar».
Sus manos se posan sobre tu pecho con una seguridad casi íntima. No te empuja, no te sujeta; simplemente te encuentra. Los dedos, largos, finos, presionan justo donde el corazón golpea con tozudez, donde el cuerpo insiste en vivir aunque todo alrededor parezca un sueño.
Cita de: Mark en 30 de Ene 2026, 16:15:06-Si ese artefacto me ayudará a cumplir con mi objetivo, a impartir justicia en mi pueblo, que así sea.
Sus ojos se encienden. No es luz de vela ni brillo espiritual como el que has visto en vuestros chamanes o teúrgos. Es un resplandor verde y azulado, un color que no pertenece a ningún amanecer ni a ninguna pantalla. La torre lo refleja en el cuenco central, en las vetas de la piedra, en tus uñas, como si durante un segundo todo el Ensueño quisiera mirarte por dentro.
Sientes el primer tirón, que no duele. Duele menos que una herida, más que una decisión. Es como cuando te despiertas de un sueño muy largo y durante un segundo no recuerdas quién eras antes de dormir: un hueco perfecto, bien delineado, donde algo encajaba. Tu energía espiritual empieza a salir como vapor por una grieta invisible.
La notas, porque siempre la has notado, aunque nunca la hayas nombrado así: esa parte de ti que escucha a Gaia incluso en el ruido, esa intuición que huele a lluvia antes de que llueva, ese cosquilleo en el pecho cuando la Umbra no es amenaza sino hogar. Ahora se derrama, empujada hacia fuera, en forma de hilo tenue, de filamento de plata sucia... y Nashira lo bebe, sin ansia, como si fuese algo
habitual; como quien se alimenta de una fruta que conoce desde hace siglos.
La torre se estrecha. Las costillas te crujen por dentro, no físicamente, sino como una sensación de claustrofobia espiritual: un recordatorio de que aquí, en este lugar, tú no eres el juez. Eres el invitado y el precio. Nashira inclina la cabeza apenas, como si escuchara el último goteo de tu alma contra el cuenco invisible que sostiene. Cuando el flujo cesa, lo que queda es una calma extraña... una calma que no te pertenece.
La sonrisa no es amable ni cruel. Es el gesto de alguien que ha conseguido exactamente lo que quería... aunque tú aún no sepas qué era. Entre sus manos aparece algo: no lo «saca» de ningún sitio. No lo «conjura». Simplemente, el aire decide obedecerle.
Una esfera opaca, del tamaño de una naranja grande, con una superficie que no refleja el brillo del cuenco ni la oscuridad de la torre. La miras y, por un segundo, tienes la sensación de que el objeto te mira a ti con más paciencia de la que tú tendrás nunca. Observas que tiene varias vetas talladas en su superficie, con detalles y grabados similares a letras griegas o geométricas.
Te la ofrece con un gesto lento, casi ceremonial, pero sin solemnidad.
La esfera pesa más de lo que debería. No por masa, sino por significado: como si sostenerla implicara aceptar que el pasado no está enterrado, solo está... esperando a que alguien lo desentierren con las manos sucias. Nashira se aparta un paso. Otro. Su figura parece desdibujarse, como tinta diluida en agua.
El aire cambia. Una niebla densa, súbita, te muerde los tobillos y sube. No es humedad; es desorientación. Entra por los ojos, por la lengua, por los poros. La torre desaparece alrededor de ti, y durante un instante te preguntas si has sido tú el que ha pagado... o si ha sido el mundo el que ha cobrado.
Hay un golpe de vacío: un latido demasiado lento. Y luego... metal bajo la mano, olor a gasolina vieja, frío nocturno. Estás fuera. El coche sigue donde lo dejaste. La carretera está negra, la humedad del desfiladero se pega a la piel como una segunda camisa. Las luces lejanas de algún pueblo parpadean como si se burlaran de ti por haber creído que el tiempo era algo que se respetaba.
Miras el reloj del salpicadero. 22:45. O un poco más. La cifra tiembla, como si incluso el aparato dudara de sí mismo. Te cuesta tragar. Te cuesta ubicar el cuerpo. La sensación es clara: te falta algo. No un recuerdo. No un músculo. Una parte de tu «escucha».
Y entonces el móvil. Lo dejaste en el coche porque no podía cruzar. Porque había cosas que, supuestamente, se quedaban de este lado. La pantalla está viva. Vibraciones. Llamadas perdidas. Mensajes encadenados.
Vytalian. Kara. Repetidos. Urgentes.
Abres el último sin respirar, como si al hacerlo fueses a aceptar que el mundo no te esperó ni un minuto.
Kara: «¡Mark! Micky ha escapado. Vytalian tiene algo.»
El silencio del desfiladero se vuelve de golpe más estrecho que la torre. Y el Ojo del Ayer (https://naufragio-heavensgate.duckdns.org/inventory/items/ojo-del-ayer) pesa, en tu mano, como una promesa que ya no puedes permitirte guardar para mañana.
Observo unos instantes mi entorno, de vuelta al mundo físico. Alzo la mano donde sostengo la esfera otorgada por Nashira ¿Habrá valido el precio?
Me la guardo en la chaqueta y rebusco en el bolsillo interior contrario la pitillera donde guardo los cigarros. Saco uno y me lo enciendo, calmando al fin mi adicción.
Disfruto de la calada y observo la pantalla de mi móvil, leyendo el último mensaje de Kara. Por cinco minutos más dudo mucho que cambie el pozo de mierda en donde mis compañeros se han metido durante mi ausencia.
¿No iban a conectarme mentalmente en no se qué enlace de Vytalian? Creo que sobrestimé las capacidades de mis compañeros. La mirada de mi padre no se me olvida, no debía estar ahí, eso ya iba a generar una reprimenda considerable. Con la huida de Micky el nivel de mierda debía de llegarnos ya a la cintura.
Siento el peso del Ojo del Ayer contra mi pecho. Deberé utilizarlo con sabiduría y creo que el mejor lugar donde emplearlo, será en el propio Dobra, donde podré ver qué sucedió exactamente... aunque eso deberá esperar por el momento, al igual que mi reunión con Monique ¿Estaba en Corrales no? Y me han vuelto a dejar en el desfiladero, pasaré primero por el refugio de Torrelavega.
Devuelvo una de las llamadas de Kara.
-No se por qué, pero no me sorprende que el Mocos se halla escapado de tu traje sadomaso eslavo... llámalo "presentimiento" -la digo una vez responda a la llamada- ¿Nos vemos en el piso franco?
Si su respuesta es afirmativa u otra dirección, acudiré al lugar del encuentro.
La llamada entra al segundo tono. Al otro lado no hay saludo. Hay aire cortado, ruido de motor y viento, y un *clic* seco de intermitentes.
Cita de: Mark en 06 de Feb 2026, 18:14:47-No se por qué, pero no me sorprende que el Mocos se halla escapado de tu traje sadomaso eslavo... llámalo "presentimiento" -la digo una vez responda a la llamada- ¿Nos vemos en el piso franco?
Un camión pasa cerca del micro y durante un instante su voz se ahoga en la carretera mojada.
Hay un golpe seco, como si girara el volante con una mano, cuelga sin despedirse. Y tú arrancas.
Torrelavega — Urbanización Calagua, 4ºC📅 25 de Agosto de 2005, 23:36El camino de vuelta al piso franco tiene ese sabor de noche que no debería existir: carretera oscura, líneas blancas que te hipnotizan y el cuerpo todavía con la sensación de que le falta una capa, como si alguien hubiera arrancado una membrana invisible de tu pecho y ahora el mundo sonara más... hueco.
Cuando llegas, el edificio sigue igual de anodino. Luces de escalera tristes, la clase de portal que se olvida en cuanto lo miras. Dentro huele a café recalentado, a ozono de electrónica y a cansancio. Vytalian está sentado en la mesa con el portátil abierto, rodeado de papeles y cables como si hubiera levantado un pequeño altar doméstico a la paranoia. No te mira al principio: mira la pantalla. Cuando por fin alza la vista, lo que hay en su cara no es enfado normal.
Se levanta: sus ojos están rojos. No parece haber pasado una tarde agradable. Luego, su atención se rompe, vuelve a lo práctico: a lo útil. A lo que corta. Vytalian gira el portátil hacia ti. En la pantalla hay un registro de texto: líneas y más líneas, hora, usuario, respuestas rápidas. IRC. El tipo de conversación que parece nada... hasta que lo lees con ojos de cazador.
Hace scroll. Pero te señala una conversación privada que le ha llamado la atención. Te señala el nick:
MicaelaMocaccia.
Te mira con una intensidad desagradable, como si quisiera clavarte el dato en la nuca.
Hace una pausa mínima. Está alterado y con ganas de actuar.
Se recuesta en la silla, agotado por dentro, furioso por fuera.
¿Qué vas a hacer, Mark?
🟦
No seguir el impulso y buscar el hueco del relato: dejar que Vytalian arda solo un minuto, coger abrigo y salir con una dirección en mente que no es «persecución», sino «confirmación». Algo que pudo ocurrir hace tres días, en un sitio concreto. Quizás puedas encontrar rastros, huellas, testigos, etc. si realmente ocurrió en la estación. Si quieres que Vytalian no te deje tirado, tendrás que superar una
Tirada de Carisma + Empatía a Dificultad 6; esta Tirada no se puede Pifiar: si no la superas, independientemente del resultado, se largará en busca de Micky el Mocos.
🟨
No moverte sin cadena de mando: llamar a Kara o a Terry y soltar el dato: «Micaela Mocaccia», «Callao», «estación». Nada más. Dejas que el tablero se mueva mientras tú respiras y obedeces. Obtienes
1 Punto temporal de Honor.
🟥
Ir con Vytalian a por el Mocos: que él tire de rabia y tú de cabeza. Si lo cazáis, lo cerráis en plata antes de que improvise otra salida. Ganas inmediatez... y te metes en su ritmo. Deberás superar una
Tirada de Inteligencia + Investigación a Dificultad 9 para localizar por dónde está huyendo, y otra de
Astucia + Conducción a Dificultad 8 para capturarlo. Estas Tiradas representarán tu esfuerzo en coordinar a Kara y a Vytalian, y contaréis con la ayuda de la manada de Trovianni. Un fallo en cualquiera de las dos provocaría que no fueses tú quien lo captura, mientras que una Pifia
provocaría que el Mocos y quien le esté ayudando huyan definitivamente de vuestro alcance.
Cita de: Maurick en 07 de Feb 2026, 02:38:17
-¿Qué chica? -intento preguntar en busca de algún tipo de concreción- ¿Cómo cojones ha sido si ibas con
Alberto?
Cita de: Maurick en 07 de Feb 2026, 02:38:17Hay un golpe seco, como si girara el volante con una mano, cuelga sin despedirse. Y tú arrancas.
Resoplo unos instantes antes de introducir la llave para arrancar el coche. Hay algo que no me cuadra ¿Cómo iba a escaparse el
Mocos?¿No iban
Kara y
Alberto juntos?¿Cómo había presuntamente una chica en colaboración con el
Mocos haberle ayudado a escapar?¿Acaso han parado a repostar y le ha sacado del asiento de atrás como en una mala película de serie B? Todo esto no tenía puñetero sentido.
Arranco y me dirijo a Torrelavega con
Vytalian. Comienzo a tener serias dudas de si
Kara fue una buena elección como líder de la manada. Lo hice para evitar ponerme en el foco de algún modo, pero creo que o bien oculta ahora algo o no era tan eficiente como parecía ser.
Cita de: Maurick en 07 de Feb 2026, 02:38:17Cuando llegas, el edificio sigue igual de anodino. Luces de escalera tristes, la clase de portal que se olvida en cuanto lo miras. Dentro huele a café recalentado, a ozono de electrónica y a cansancio. Vytalian está sentado en la mesa con el portátil abierto, rodeado de papeles y cables como si hubiera levantado un pequeño altar doméstico a la paranoia. No te mira al principio: mira la pantalla. Cuando por fin alza la vista, lo que hay en su cara no es enfado normal.
Observo la situación y arqueo una ceja.
-Veo que has debido de tener días mejores... -me acerco a la cafetera y me sirvo un café expreso- cuéntame... -doy un sorbo- ha sido un día jodidamente largo...
Cita de: Maurick en 07 de Feb 2026, 02:38:17
Miro a la pantalla frunciendo el ceño, no por severidad, sino para agudizar la vista algo ya cansada.
-¿Qué esperabas de una adolescente
Garou con acceso a internet y aburrida en el culo del mundo? -me enciendo un cigarro y voy leyendo los chats de
IRC.
Cita de: Maurick en 07 de Feb 2026, 02:38:17Hace scroll. Pero te señala una conversación privada que le ha llamado la atención. Te señala el nick: MicaelaMocaccia.
Te mira con una intensidad desagradable, como si quisiera clavarte el dato en la nuca.
Hace una pausa mínima. Está alterado y con ganas de actuar.
Levanto la mirada de la pantalla y miro a los ojos a
Vytalian. Estoy calmado, pero mi mirada es severa, no voy a permitir arranques pasionales.
-Creo que has tomado demasiada cafeína
Vytalian. No te ofusques tanto en
Micky, eso nublará tu mente -vuelvo la mirada a la pantalla- ¿Qué te hace pensar que sea él según lo que podemos leer?¿Que haya usado el ridículo
nick de
"MicaelaMocaccia" y que la segunda parte recuerde a la palabra "mocos"? Porque salvando eso, no veo mayor relación...
Me vuelvo a alzar de la postura encorvada para leer los chats y doy una calada suave, tranquila, mirando a mi compañero.
-No somos el único bando que busca respuestas, así que un movimiento en falso podría llevarnos a una cagada sin retorno y... ya llevamos varias... así que mantén la mente fría... -que un yanki de origen latino tenga que decir esto a un ruso le mandaba narices- usé la
Verdad de Gaia cuando hicimos el primer interrogatorio a
Micky y no mentía... ¿Es un gilipollas con una fama dudosa entre el
Peñasco Blanco? Así es, pero creo que forma parte del grupo de
Esperanza y
Karlos y quienes más sean que buscan esclarecer lo sucedido pero desde el lado del
Peñasco... por eso cuando encontramos a
Micky saliendo de la cueva del
Dobra, al poco llegaron más del
Peñasco...
Micky debía ser la avanzadilla de ellos y salía para reunirse e informarles... -vuelvo a fumar y me aproximo a una de las ventanas, doy otro sorbo y poso la taza de café.
Cita de: Maurick en 07 de Feb 2026, 02:38:17
Se recuesta en la silla, agotado por dentro, furioso por fuera.
¿Qué vas a hacer, Mark?
🟦 No seguir el impulso y buscar el hueco del relato: dejar que Vytalian arda solo un minuto, coger abrigo y salir con una dirección en mente que no es «persecución», sino «confirmación». Algo que pudo ocurrir hace tres días, en un sitio concreto. Quizás puedas encontrar rastros, huellas, testigos, etc. si realmente ocurrió en la estación. Si quieres que Vytalian no te deje tirado, tendrás que superar una Tirada de Carisma + Empatía a Dificultad 6; esta Tirada no se puede Pifiar: si no la superas, independientemente del resultado, se largará en busca de Micky el Mocos.
-Vamos a hacer lo siguiente: iremos a confirmar qué sucedió exactamente en la
estación de Torrelavega ¿A qué hora acordaron la cita
Henar y la presunta
MicaelaMocaccia recién llegada de
Madrid? Pues la reunión de
Henar con una mujer concuerda con lo que
María Falguera nos dijo en su apartamento, que esta la traía una "
Joya del Retiro". Hagamos nuestro trabajo de investigadores como
Gaia manda ¿entendido? Una vez obtengamos respuestas, daremos el siguiente paso... -me pongo la cazadora- no olvides tus credenciales -le señalo mi identificación falsa proporcionada por nuestros amigos de logística de la
Justicia Metálica- y creo recordar que
Kara te dijo que me vincularas a esa clase de chat mental que empleáis ¿no?
Con los datos de la reunión de
Henar claros, mi intención será poner en funcionamiento el
Ojo del Ayer.
Volvamos un momento a la
corta conversación con Kara.
Cita de: Mark en 09 de Feb 2026, 17:43:55-¿Qué chica? -intento preguntar en busca de algún tipo de concreción- ¿Cómo cojones ha sido si ibas con Alberto?
Notas como esta pregunta le ha molestado. Mucho.
Después, escuchas como la llamada se corta de repente.
Cita de: Mark en 09 de Feb 2026, 17:43:55-Vamos a hacer lo siguiente: iremos a confirmar qué sucedió exactamente en la estación de Torrelavega ¿A qué hora acordaron la cita Henar y la presunta MicaelaMocaccia recién llegada de Madrid? Pues la reunión de Henar con una mujer concuerda con lo que María Falguera nos dijo en su apartamento, que esta la traía una "Joya del Retiro". Hagamos nuestro trabajo de investigadores como Gaia manda ¿entendido? Una vez obtengamos respuestas, daremos el siguiente paso... -me pongo la cazadora- no olvides tus credenciales -le señalo mi identificación falsa proporcionada por nuestros amigos de logística de la Justicia Metálica- y creo recordar que Kara te dijo que me vincularas a esa clase de chat mental que empleáis ¿no?
El «vale» de Vytalian no suena como un acuerdo. Suena como cuando alguien muerde algo que no le apetece... porque tiene hambre.
No espera respuesta, está demasiado inquieto. Mira el móvil otra vez, sin disimulo. Nada de Kara. Ni un «ok», ni un «voy», ni una señal. Solo esa ausencia que se va haciendo ruido.
Bajáis al coche y Torrelavega os recibe con su normalidad de noche: farolas, pasos sueltos, algún grupo lejos, risas que vienen y se van. El trayecto hasta la estación es corto, pero en el interior del coche se vuelve largo. Vytalian no para de tamborilear con los dedos contra el salpicadero. Cada semáforo es una ofensa. Aparcáis en un aparcamiento subterráneo cercano, y el aire de abajo huele a cemento húmedo y a motor apagado. Subís las escaleras con calma forzada, como dos tipos que no quieren llamar la atención porque, a veces, la atención te muerde.
Cuando llegáis al exterior, la estación está despierta a su manera: luces blancas, cristal, anuncios, bancos, pasos dispersos, gente que no os mira porque nadie mira de verdad en una estación. Vytalian camina a tu lado sacando su libreta, ya en modo «detective cansado».
Señala una zona concreta: un espacio amplio cerca del flujo de entrada, donde el movimiento hace de cortina. Hay una farola de acero negro con un curioso falo pintado con grafiti. Efectivamente rosa. Un lugar perfecto para un saludo, un intercambio, un adiós.
Tú no respondes. Te limitas a agacharte, como si buscaras algo que se te hubiese caído. La mano entra bajo la chaqueta y tocas el Ojo del Ayer. El objeto está frío... hasta que deja de estarlo. Antes incluso de pronunciar nada, notas cómo despierta: una vibración mínima, como si una pupila se abriera en la oscuridad. Un resplandor verdoso y azulado se filtra por tus dedos, y por un instante tienes la sensación de que el aire alrededor
se afina, como si la realidad estuviera a punto de romperse en líneas.
Susurras la fecha. Susurras la hora. No hace falta alzar la voz. El Ojo no escucha el sonido: escucha el recuerdo. El resplandor estalla desde tu mano y se derrama por el suelo de la estación como tinta luminosa. Verde, azul, algo intermedio. La luz trepa por paredes, cristales, bancos, carteles... y entonces ocurre lo imposible: la gente a vuestro alrededor no se detiene.
Retrocede.
Pero no caminando: retrocede como si el tiempo les tirara de la nuca. Sus movimientos se aceleran hasta ser solo trazos, figuras que se estiran, que se desdibujan, que se convierten en líneas torcidas como dibujos mal hechos a toda prisa. Vytalian da un paso atrás, instintivo, como si fuera a chocar con algo invisible.
Y de golpe... estabilidad. La estación sigue siendo la estación, pero no es esta estación. Hay otra luz, otro ruido y otro aire. La tarde está ahí, pegada a los cristales como una capa vieja. Una figura entra en el plano y, aunque tu mente tarda medio segundo en aceptar lo que ve, la reconoces:
Henar Lombera. Viva. Quién diría que hace unas horas has estado en su entierro, que has llegado a ver su cuerpo cubierto por una mortaja decorada con detalles Fianna.
Pelo teñido de rojo chillón, de ese rojo que no pide permiso. Unos pantalones anchos, sudadera con capucha que le deja el vientre al aire, un piercing en el labio que brilla cuando gira la cabeza. Camina con esa mezcla de nervio y seguridad adolescente que siempre es una máscara.
Se para; mira a un lado. Mira al otro. Un minuto entero quieta, como si el mundo la estuviera probando. Y entonces alguien la toca por detrás, una mujer. Enjuta, con el pelo recogido en una coleta. Ojos negros, afilados, que no miran: miden. Chaqueta de cuero negra, vaqueros negros, pasos rápidos que no hacen ruido. Tu estómago se tensa:
no es Micky el Mocos.
Y, aun así... te suena. La has visto hace poco. En otro contexto. En otro lugar donde las palabras «casualidad» se usan como coartada. Vytalian se inclina hacia adelante, casi como si pudiera «entrar» en la escena.
La mujer abraza a Henar. Un abrazo corto, medido, de los que no son cariño: son señal. Y en ese contacto ocurre el detalle importante: con una sutileza casi insultante, la mujer desliza algo en el bolsillo de Henar. Pequeño. Rápido. Como quien deja una llave y finge que no lo ha hecho. Luego, del bolso colgado al hombro saca una pieza de bisutería.
(https://naufragio-heavensgate.duckdns.org/img/gallery/Escenas/Henar_en_Torrelavega.jpg)
Es... eso. Una de las Joyas del Retiro, idéntica a las fotos, idéntica al relato, idéntica a la trampa perfecta: bonita, barata, y demasiado cargada de significado para ser solo moda. Henar dice algo. No oís palabras. El pasado no os las regala. Solo veis su boca moverse y la tensión en su gesto, como si preguntara algo que no quería preguntar. La mujer de la coleta se gira ya en retirada. Levanta una mano, tiene prisa. Adiós, y echa a correr.
Corre como quien tiene prisa real, no teatral. Como quien sabe que quedarse un segundo más es regalar una pista. La luz verdosa y azulada parpadea, el aire se dobla. La estación tiembla y el pasado se rompe en polvo, en partículas, en trazos que se derriten hasta desaparecer.
Vuelve la noche y el presente. Vuelve el sonido normal de pasos, altavoces, puertas. Y durante un instante, lo cotidiano te parece una mentira. Vytalian se queda quieto, mirando el mismo punto donde antes estaba la mujer. Sus pupilas tardan en volver.
Se hace un silencio pesado entre los dos, porque ahora la estación ya no es un lugar: es una prueba. Y el Ojo del Ayer te pesa en la mano como si acabara de abrirte una puerta que no se cierra. Notas como tu esencia espiritual se diluye... el artefacto se ha cobrado bien la función.
¿Qué vas a hacer, Mark?
Cita de: Maurick en 09 de Feb 2026, 22:37:59
Después, escuchas como la llamada se corta de repente.
-Porque estaba en el maldito entierro donde no debía estar yo... -suelto mientras arranco el coche, sabedor de que
Kara ya había colgado.
Una vez "normalizada" la situación, me guardo el
Ojo del Ayer en el bolsillo interior.
-Esa mujer trabaja para
Esteban de Haro -me giro hacia mi compañero- la vi recibir órdenes de él en el entierro de
Laro Lombera y
Henar -antes de que
Vyt diga nada- y sí, estuve en el entierro sin invitación... no vi que a
Terry le hiciera mucha gracia que estuviera ahí y por este motivo,
Kara y
Alberto no pudieron entregar a
Micky a
Trovianni, pues este estaba luciéndose en la ceremonia...
Cuando salimos al exterior de la estación, me enciendo el cigarro que tanto deseo tras tantas revelaciones inquietantes. Observo el emblema desgastado de mi mechero.
-Te dije que confiaras en mi intuición ¿no? -sonrío de medio lado al ruso- la dije lo mismo a
Kara tras el testimonio de
María Falguera, todo esto apesta a
Cibeles... -frunzo el ceño- espérame en el coche e intenta localizar como puedas a nuestra compañera, mientras iré a solicitar una copia de las grabaciones de la estación para presentar en el informe para nuestros superiores... -doy otra calada al cigarro- como comprenderás, no podemos ir con una visión mística como prueba de acusación ¿no? Nos vemos en unos minutos.
Lanzo el cigarro con efecto y vuelvo a entrar en la estación. Me dirijo a uno de los agentes de seguridad de la estación y me identifico como agente con las credenciales proporcionadas por la
Justicia Metálica. Solicito que me hagan una copia de la reunión entre
Henar y la mujer de la coleta. Sin embargo, solicito dos copias en sendos USBs.
Una vez con la grabación en mi poder, me dirijo a una de las taquillas para turistas que hay en las estaciones, en las que se cobra por tiempo. Introduzco uno de los USBs en una de estas taquillas y me guardo la llave.
Tras esto, salgo de la estación y monto en el coche con mi compañero, a quien ofrezco un cigarro mientras me enciendo yo uno.
-Ya tengo la grabación de la reunión ¿Dónde está
Kara?
Tras asegurar tu tesoro digital en las taquillas de la estación de Torrelavega, vuelves de forma rauda al aparcamiento. Las luces del interior iluminan de forma siniestra tus facciones cuando te acercas al vehículo, y ves a Vytalian mucho más blanco que de costumbre. Eres consciente de que no trae buenas noticias.
El motor arranca como un trueno en mitad de una tormenta de verano. En cuanto dejáis atrás Torrelavega, ves que está tomando la autovía dirección Santander. Lo hace de memoria, como si hubiera recorrido este trayecto a menudo.
Hace un cambio de marcha más brusco de lo necesario.
Se queda en silencio. Incluso con tu respuesta, recibes silencio. No estáis mucho tiempo dentro del coche, pues la estación de servicio aparece antes de lo que os hubiera gustado.
La gasolinera reluce como una isla blanca en mitad de la oscuridad. Tubos fluorescentes zumbando, el suelo brillante por restos de gasolina y lluvia. Un camión aparcado de lado, con su conductor tan dormido que aunque se acabase el mundo ahora mismo, no se daría cuenta. El Audi de Kara estacionado de mala manera, con todo el lateral izquierdo lleno de roces, golpes y abolladuras.
Y Kara, de pie junto al vehículo, consultando el teléfono móvil. Con su espalda tensa y la otra mano apoyada en la cadera. El traje blanco que siempre parecía recién planchado ahora está manchado: una salpicadura oscura en la manga, polvo en el bajo del pantalón, una costura desgarrada en la rodilla. El blanco ya no es blanco. Es gris sucio bajo luz artificial.
Tiene el pelo pegado a la frente, y no por la lluvia, por el sudor. Cuando os ve llegar no sonríe. No saluda, ni camina hacia vosotros; se queda donde está. Vytalian baja primero.
Kara tarda un segundo en responder. Uno demasiado largo.
La voz le sale rasgada, como si hubiera gritado demasiado antes.
Aprieta los dientes. Se le marcan los músculos de la mandíbula. Cierra el teléfono móvil y suspira. Te da la impresión de que está a punto de llorar.
Sus ojos bajan un segundo a tu chaqueta. Luego vuelven a subir. Vytalian se acerca a ella y le pone la mano en el hombro; ella lo abraza durante un momento, antes de soltarse. Te mira.
El viento trae olor a combustible y a carretera caliente. Vytalian cruza los brazos, pero no habla. Está esperando exactamente lo mismo.
¿Qué les dices?
Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10El motor arranca como un trueno en mitad de una tormenta de verano. En cuanto dejáis atrás Torrelavega, ves que está tomando la autovía dirección Santander. Lo hace de memoria, como si hubiera recorrido este trayecto a menudo.
Hace un cambio de marcha más brusco de lo necesario.
Me acomodo en el asiento del copiloto y suspiro.
-Cada uno tiene sus ases bajo la manga, yo tengo el mío... lo que debe importar, es que se emplee para un bien final ¿no?
Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10Hace un cambio de marcha más brusco de lo necesario.
Frunzo el ceño ante la frustración de mi compañero por haber perdido el gaznate en la guillotina.
-¿Sabes lo que significa "chivo expiatorio"? -digo con calma, sin esperar respuesta- significa que los culpables se salen con la suya mientras un cabeza de turco pierde la suya... -bajo la ventanilla y me enciendo un cigarro con mi mechero de gasolina- pensaba que buscábamos justicia, no un tonto útil al que dejar bajo la espada de Damocles mientras la mujer de la coleta se carga a una niña y a su padre y jode a nuestra compañera...
No digo más y dejo que el breve silencio del viaje haga, posiblemente en vano, que se enfríe la situación.
Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10La gasolinera reluce como una isla blanca en mitad de la oscuridad. Tubos fluorescentes zumbando, el suelo brillante por restos de gasolina y lluvia. Un camión aparcado de lado, con su conductor tan dormido que aunque se acabase el mundo ahora mismo, no se daría cuenta. El Mercedes de Kara estacionado de mala manera, con todo el lateral izquierdo lleno de roces, golpes y abolladuras.
Y Kara, de pie junto al vehículo, consultando el teléfono móvil. Con su espalda tensa y la otra mano apoyada en la cadera. El traje blanco que siempre parecía recién planchado ahora está manchado: una salpicadura oscura en la manga, polvo en el bajo del pantalón, una costura desgarrada en la rodilla. El blanco ya no es blanco. Es gris sucio bajo luz artificial.
Tiene el pelo pegado a la frente, y no por la lluvia, por el sudor. Cuando os ve llegar no sonríe. No saluda, ni camina hacia vosotros; se queda donde está. Vytalian baja primero.
Kara tarda un segundo en responder. Uno demasiado largo.
La voz le sale rasgada, como si hubiera gritado demasiado antes.
Observo las marcas del coche mientras me aproximo, por detrás de
Vytalian. Dejo unos segundos.
-Me dijiste que
Alberto tenía la cabeza abierta ¿Dónde está su cuerpo muerto o moribundo? -lo digo con tranquilidad, la tranquilidad de un policía de Los Ángeles acostumbrado a preguntar a los testigos por cualquier información que pudiera resultar de utilidad.
Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10
-¿Podrías describirnos brevemente a esa chica de pelo castaño?¿Algo destacable? -sigo con mi rutina policial. No muestro emociones, no es momento para sentimientos cuando hay que realizar el trabajo.
Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10Aprieta los dientes. Se le marcan los músculos de la mandíbula. Cierra el teléfono móvil y suspira. Te da la impresión de que está a punto de llorar.
Sus ojos bajan un segundo a tu chaqueta. Luego vuelven a subir. Vytalian se acerca a ella y le pone la mano en el hombro; ella lo abraza durante un momento, antes de soltarse. Te mira.
-Puede que no te parezca el momento ni el lugar para este pequeño interrogatorio, pero créeme que pronto obtendrás respuestas -noto como la lluvia cala mi cabeza- tus respuestas me servirán para llegar a unas conclusiones más precisas... -espero unos segundos- ¿En qué momento exacto te llamó
Semyon?¿Antes o después del incidente de camino con el
Mocos?
Espero las respuestas de la líder de mi manada antes de unir todas las piezas y poder formular la "línea oficial".
La lluvia fina empieza a caer de verdad, ya no es humedad suspendida sino gotas que golpean el asfalto y dibujan pequeños cráteres bajo la luz blanca de la gasolinera. Kara tarda en responderte. Demasiado.
Cita de: Mark en 16 de Feb 2026, 18:43:27-Me dijiste que Alberto tenía la cabeza abierta ¿Dónde está su cuerpo muerto o moribundo? -lo digo con tranquilidad, la tranquilidad de un policía de Los Ángeles acostumbrado a preguntar a los testigos por cualquier información que pudiera resultar de utilidad.
Cita de: Mark en 16 de Feb 2026, 18:43:27-¿Podrías describirnos brevemente a esa chica de pelo castaño?¿Algo destacable? -sigo con mi rutina policial. No muestro emociones, no es momento para sentimientos cuando hay que realizar el trabajo.
Se pasa la mano por la frente, manchándose aún más el traje.
Cita de: Mark en 16 de Feb 2026, 18:43:27-Puede que no te parezca el momento ni el lugar para este pequeño interrogatorio, pero créeme que pronto obtendrás respuestas -noto como la lluvia cala mi cabeza- tus respuestas me servirán para llegar a unas conclusiones más precisas... -espero unos segundos- ¿En qué momento exacto te llamó Semyon?¿Antes o después del incidente de camino con el Mocos?
Aprieta el móvil entre los dedos.
El silencio se espesa. El zumbido de los fluorescentes parece más alto. Vytalian da un paso adelante, mira a uno y a otro, y por primera vez en toda la noche su tono baja medio punto.
Señala alrededor con un gesto seco.
Kara no discute. Eso ya dice bastante.
Kara asiente despacio, todavía afectada.
El Audi abollado se queda atrás, se nota que Kara no tiene fuerzas ni para conducir. Subís al coche de Vytalian. La carretera hacia Torrelavega se abre negra y mojada, con el reflejo de las luces estirándose como cicatrices líquidas. Dentro del vehículo no hay conversación inmediata. Solo respiraciones contenidas y el sonido constante de los neumáticos sobre asfalto húmedo. Esta vez nadie conduce con rabia. Conduce con cálculo.
El piso franco os espera con su luz amarilla y su olor a café viejo. Un lugar donde las cosas pueden ordenarse... o desmoronarse con más claridad. Y cuando la puerta se cierra tras vosotros, el mundo exterior queda fuera.
Ahora sí. Ahora toca decidir qué historia va a sobrevivir a esta noche. ¿Qué haces, Mark?
Me toco el cuello dolorido por el largo día mientras entro en el piso franco, lo masajeo para intentar relajar los tendones, sin mucho éxito. Me quito la cazadora y la cuelgo del perchero de la entrada.
-La noche no ha terminado... -digo mientras me enciendo un cigarro y me aproximo a la máquina de café para servirme uno, sin leche que lo rebaje- ¿Alguno más quiere?
Me aproximo al escritorio y enciendo el portátil, así como la impresora.
-Toca la parte menos divertida... -miro a mis compañeros unos instantes- hacer el informe.
Me acomodo en la silla, doy un sorbo al amargo café y aproximo el cenicero junto al portátil.
-Iré diciendo en voz alta lo que incluya en el informe, para que podáis aportar lo que consideréis oportuno y discutamos lo que alguno crea que no es preciso -señalo la impresora- haré captura de las imágenes de la cámara de seguridad de la estación de Torrelavega, en donde aparece nuestra sospechosa colando la bomba umbral a Henar -hago una pausa y miro a Kara- ahora te lo enseñaremos y te pondremos en contexto... estas imágenes las imprimiremos y las adjuntaremos al informe como pruebas, el cual imprimiremos en varias copias que entregar a nuestros superiores y para tener a mano nosotros mismos una vez concordemos que es la información que debemos presentarles -el procedimiento policial sale de mi de forma natural, mecánica, dejo unos segundos para que mis compañeros entiendan todo, se que están al borde del colapso por la acumulación de sucesos- una vez tengamos todo, llamaremos a Terry o Semyon, a quien prefiráis, y quedaremos con ellos para presentar los resultados de nuestra investigación ¿entendido?
Si no hay ninguna objeción, comienzo a escribir el informe mientras se lo voy leyendo a mis compañeros en voz alta.
Torrelavega, 26 de Agosto de 2005, 00:46
El presente informe relata las investigaciones y resultados obtenidos por la Ráfaga de Plata, manada garou de la Justicia Metálica compuesta por Kara Minkóvskaya, Vytalian Viktorovich y Mark Rodríguez. La presente investigación, encargada por nuestros superiores inmediatos Terrence McCoil y Semyon Evanov, tiene como objetivo principal esclarecer lo sucedido en el Monte Dobra el pasado 23 de Agosto de 2005, suceso en el que perdieron la vida Laro Lombera, su hija Henar Lombera y Alarís, miembros destacados del Peñasco Blanco.
Tras la obtención del material pertinente necesario para llevar a cabo la investigación, gracias a la ayuda del Departamento de Apoyo Encubierto, nuestro primer destino fue el propio lugar de los hechos, el Monte Dobra. Los tres agentes acudimos ahí y, tras sortear con facilidad el cordón policial, Vytalian Viktorovich detectó a través de un ritual la naturaleza de la detonación que ahí se produjo: la explosión del Monte Dobra fue ocasionada por una detonación umbral, dándonos los indicios necesarios para fundamentar la hipótesis de que tal suceso no se debió a nada fortuito, sino a un atentado perpetrado por alguna fuente interesada en que tal evento sucediera coincidiendo en las negociaciones con el Peñasco Blanco que se estaban produciendo a la vez.
En el lugar de los hechos, nos encontramos con el garou conocido como Micky el Mocos. Su nula intención de colaborar con nuestra investigación nos condujo a detenerlo para su posterior interrogatorio. Su captura fue limpia y sin testigos, aunque si pudimos apreciar la intervención de otro grupo garou, entre cuyos integrantes se encontraba el propio Faustino Falguera. Este otro grupo no nos vio, ni nosotros a ellos, pero si se pudo escuchar su nombre de los labios de una mujer que le acompañaba. La explicación a este encuentro fortuito se desvelará más adelante, pero se puede adelantar que, además de nuestro grupo, al menos otro, el compuesto por estos individuos, también andaba tras la pista de lo sucedido.
El interrogatorio a Micky el Mocos fue fructífero y nos desveló que la chica, Henar Lombera, había comprado por internet una joya que quería regalar a su padre. La chica fue recogida por el padre Ángel y conducida a la guarida de Laro Lombera en el Monte Dobra el día 23 de Agosto, mismo día de nuestra llegada a Cantabria y de la reunión en la Media Luna. Día del suceso.
Con esos datos tan endebles, decidimos acudir al apartamento de Henar Lombera para buscar pistas o evidencias que respaldaran esta versión. Al apartamento acudimos Kara Minkóvskaya y yo, Mark Rodríguez, dejando a Vytalian Viktorovich custodiando a Micky el Mocos.
En el apartamento, pudimos conversar con su compañera, María Falguera. La chica, reacia en un principio a compartir información con nosotros, finalmente accedió y nos relató que su amiga, Henar, había quedado con una mujer proveniente de Madrid que la traía una Joya del Retiro. Dicha gema, es un un tipo de abalorio popularizado y extendido entre la juventud. Sin entrar en más detalles sobre las modas juveniles, la importancia de este testimonio radicaba en la confirmación del argumentado por Micky el Mocos, haciendo que ambos fuesen complementarios y condujeran a la misma dirección de investigación: una mujer proveniente de la capital había entregado a Henar una baratija momentos antes de la detonación umbral en el Monte Dobra.
Antes de abandonar el apartamento estudiantil, llevé a cabo una copia digital de los datos contenidos en el ordenador de Henar para su posterior análisis. Dichos datos se adjuntan en un CD junto al presente informe.
De vuelta al piso franco, Kara y yo nos encontramos con que Alberto buscaba la forma de inmiscuirse en nuestra investigación sin autoridad alguna, buscando intimidar a nuestro compañero Vytalian, quien se mantuvo firme en su cometido y no le permitió el acceso. Una vez puesto Alberto en su sitio, decidimos dividirnos para continuar con nuestra labor de la siguiente manera: Kara llevaría a Micky junto a Alberto ante Trovianni en su clínica de Santander; Vytalian se mantendría en el piso franco analizando los datos obtenidos del ordenador de Henar y yo acudiría a obtener más información de Nashira Valith en la Cañada, en el Desfiladero de la Hermida.
Con los objetivos claros y repartidos, cada uno de nosotros procedió a cumplirlos. Será en este punto donde ustedes, Terrence McCoil y Semyon Evanov, pudieron observar mi presencia en el funeral de Laro Lombera y Henar Lombera. Presencia que, debo señalar, no debía haberse producido pero que, en nuestra defensa, debo indicar que no era nuestra intención acabar con uno de nuestros miembros no invitados a tal evento, sino que fue pura casualidad motivada por recabar más información necesaria para cumplir con el objetivo y la misión que ustedes nos habían encomendado previamente.
Lo sucedido en dicho acto, en pocos detalles voy a entrar, pues ustedes mismos estaban ahí presentes. La información más destacable es que una fuente me corroboró que no éramos el único grupo de investigación desplegado para encontrar el culpable o los culpables detrás del incidente del Monte Dobra, lo que nos conduce a la resolución de la hipótesis anteriormente mencionada sobre el papel de Faustino Falguera y su grupo en el lugar de los hechos. Sus integrantes buscan la verdad al igual que nosotros.
También, gracias a una conversación entre dos miembros del Peñasco Blanco: Karlos Kabarga y Esperanza Carrillo, me dio pie a entender que andaban buscando al desaparecido, para ellos, Micky el Mocos. Este dato ahora mismo puede carecer de importancia aparente, pero cobrará sentido más adelante.
Como también pudisteis apreciar en el acto, abandoné el funeral junto a la miembro del Arce Verde, Monique Devenie. Una vez fuera del plano umbral, pude de nuevo contactar con mis dos compañeros.
Kara me informó de que una mujer había dejado fuera de juego a Alberto y liberado a Micky. Actualmente y, con visión de conjunto de todas las pistas y pruebas obtenidas, sostengo la hipótesis de que tal rescate fue perpetrado por integrantes del Peñasco Blanco, quizás parte del grupo de Karlos Kabarga y Esperanza Carrillo. Estos, como es razonable pensar, sin saber por qué era retenido su compañero, habrían procedido al asalto de Kara y Alberto, sus custodios. Habiendo encontrado a Micky en el Monte Dobra instantes antes de la llegada del grupo de investigación del Peñasco Blanco, nos hace pensar que el propio Micky formaba parte de dicho grupo, siendo la avanzadilla de estos, con quienes había acordado su reunión poco antes de que nosotros llegásemos y le capturásemos para su interrogatorio. Todo este asunto, no habría sido más que un choque entre dos grupos de investigación que desconocían el trabajo de unos y otros, desembocando en los sucesos relatados.
Tras el contacto con Kara me dirigí de vuelta al piso franco con Vytalian. Una vez en el lugar, mi compañero me expuso lo descubierto: Henar había quedado el 22 de Agosto, un día antes de nuestra llegada, reunión de negociación y momento del incidente, con un individuo cuyo nick era MicaelaMocaccia. A continuación expongo y analizo un extracto de la conversación que ustedes mismos podrán ver por si mismos en el CD que se adjunta junto al presente informe:
«Hola, Mariposa. Por fin puedo viajar hasta Cantabria. ¿Te apetece que nos veamos el 22?»
«Ah, genial. Quedamos en la estación de Torrelavega, ¿sí? Yo llevaré mi chaqueta de cuero y mi coleta, ya sabes que me encanta.»
«Llevaré lo tuyo, no te preocupes. La he comprado ayer en el Corte Inglés de Callao... ¡te va a encantar!»
En el primer comentario de MicaelaMocaccia podemos confirmar la fecha del 22 de Agosto como momento de la reunión de Henar con la "mujer misteriosa". En el segundo, apreciamos el lugar de la reunión, la estación de Torrelavega, además de una sucinta descripción de la indumentario de la "mujer misteriosa", que pasaré a denominar desde este momento como "la mujer de la coleta". En el tercero, apreciamos como efectivamente, la mujer procedía de Madrid, pues señala el Corte Inglés de Callao.
Estos tres comentarios confirman lo expuesto por los dos testigos interrogados hasta ahora, Micky y María quienes, sin lugar a dudas, habrán compartido esta misma información e incluso información más detallada con sus familiares y compañeros del Peñasco Blanco. Cabe señalar también que estos datos obtenidos del ordenador de Henar siguen en su fuente de origen y que, sin mucho margen a la duda, Faustino Falguera y sus compañeros habrán obtenido también.
Recapitulando hasta ahora, tenemos pruebas sólidas para señalar a "la mujer de la coleta" procedente de Madrid como la que entregó un artefacto umbral a Henar para que, con la inocencia juvenil, llevara a enseñar a su padre, Laro Lombera, y se llevara a cabo el acto terrorista en el Monte Dobra. Tanto el testimonio de Micky, como el de María y los datos obtenidos del ordenador de Henar lo corroboran.
Finalmente, Vytalian y yo acudimos a la estación de Torrelavega para obtener las grabaciones de las cámaras de seguridad en busca de poner imagen visual a la reunión entre Henar y "la mujer de la coleta". Dicha grabación la tenéis en otro CD que se adjunta junto al presente informe, además de una serie de fotografías ampliadas donde se aprecia a "la mujer de la coleta" con mayor detalle, obtenidas de la misma grabación.
En dicha grabación, podréis apreciar un sutil detalle y es que "la mujer de la coleta" desliza algún tipo de objeto en la mochila de la joven. Sería este objeto el que creemos que pudo ocasionar la detonación umbral que ha conmocionado a la población local recientemente. Cuarta prueba que sostiene la línea de investigación. Sin embargo, esta prueba es probable que no la posea el grupo de investigación del Peñasco Blanco, resultando de gran importancia si la Justicia Metálica se quiere hacer valer y respetar en estas tierras dando honor al primer sustantivo de su nombre.
Para concluir, si apreciamos las imágenes de "la mujer de la coleta", podréis identificarla como una de los garous presentes en el funeral de Laro y Henar Lombera, situada junto a Esteban de Haro y de quien recibía órdenes, órdenes que la hizo abandonar el funeral antes de mi.
En definitiva, nuestra línea de investigación demuestra que "la mujer de la coleta" formaría parte de una facción interesada en que las negociaciones en la Media Luna, diera igual cual fuera su resultado, terminasen con la hegemonía e influencia local por parte de Laro Lombera, sin dar tan siquiera espacio a un posible acuerdo. Tal facción, sería beneficiaria del resultado que actualmente tenemos. Y, aunque no hayamos descubierto aún la identidad de "la mujer de la coleta", ha sido vista por la gran mayoría del Peñasco Blanco relacionada públicamente con Esteban de Haro.
Como ya se ha señalado anteriormente, el otro grupo de investigación del Peñasco Blanco, ha tenido y tiene acceso a gran parte de las pruebas presentadas ante ustedes, siendo cuestión de tiempo que su muestra pública se lleve a cabo. Es por este motivo, que se solicita la rápida y contundente acción por parte de la Justicia Metálica, como garantes y benefactores del bien público y común, así como una organización justa que castiga sin clemencia ni emociones cualquier engaño o traición llevado a cabo contra nosotros. Que el Peñasco Blanco sea testigo de quienes somos.
Una vez termino de escribir, me enciendo otro cigarro y me reclino en el asiento observando a mis compañeros unos instantes. Quiero ver sus reacciones. Quiero escuchar sus palabras. Les miro a los ojos con frialdad.
De pronto, una punzada se clava en mi nunca. Me doy cuenta que mi boca dibuja una sonrisa de medio lado similar a la de mi padre, una sonrisa que no se corresponde con mi mirada.
El silencio tras la última frase del informe no es incómodo, es muy denso. La impresora termina de escupir la última hoja con un zumbido mecánico que suena casi obsceno en el piso franco. El humo del cigarro flota lento bajo la luz amarillenta. Kara es la primera en moverse. No habla de inmediato, está intentando procesar aún lo que has montado. Toma una de las copias, la repasa pasando páginas con los dedos todavía ligeramente temblorosos. Se detiene en la parte donde se menciona al Trono de Cibeles. Sus ojos se endurecen... pero no con rabia. Con cálculo.
Alza la vista hacia Mark.
Pega un puñetazo a la mesa. El café salta por los aires, manchándole aún más el traje. Notas como su vena se hincha y gruñe como un perro furioso, pero soporta el Frenesí.
Se apoya en el respaldo de la silla. El traje blanco aún sucio parece más gris bajo la luz, está hiperventilando como si hubiese corrido desde Los Ángeles hasta San Diego. Vytalian carraspea.
Levanta la cabeza y le lanza una mirada asesina.
Vytalian agarra una de las banquetas y se sienta frente a vosotros. Se cruje el cuello primero.
Kara niega con la cabeza. No entiende muy bien de qué está hablando Vytalian. Tú tampoco, pero eres consciente de que es cosa entre ellos.
El ruso se levanta y rebusca entre los papeles que hay bajo el escritorio. Saca un informe, redactado en inglés, en el que puedes ver en la portada «Project FLAMBERT». Lo abre, ves que hay informes largos y extensos, con alguna fotografía. En uno de ellos puedes ver un orbe de color azulado ubicado sobre un pedestal tecnológico, conectado a cuatro pequeños dispositivos que desprenden luz verde. Vytalian señala éstos.
Vytalian señala justo un párrafo, que Kara procede a leer en voz alta.
Hace una pausa, y mira a Vytalian extrañada. El chaval le hace un gesto para que continúe.
No lee más, arroja el informe al suelo, enfurecida. Mira de lado, visiblemente alterada.
Pega un puñetazo a uno de los muebles colgantes del salón y lo atraviesa de lado a lado. El mueble cede tras la hostia y se desmonta entero, dejando caer todo lo que estaba en su interior: vajilla, copas, etc. Vytalian se pone frente a ti y deja que el enfado se le pase. Sabe esperar, se nota que ha visto esto anteriormente. Cuando Kara se ha calmado, se sincera.
Kara, desesperada sobre el sofá, recogiendo toda la mierda que se ha caído, admite con la cabeza. ¿Qué vas a hacer, Mark?
🟦
Hacer caso a Vytalian: Llamarás a ambos jefes y pondrás el asunto en manos de la estructura completa de la Justicia Metálica. Esto se convierte oficialmente en un problema de «jefazos». Tú entregas pruebas y te retiras un paso. Si hay guerra, será institucional.
Cita de: Mark en 22 de Feb 2026, 19:27:56De pronto, una punzada se clava en mi nunca. Me doy cuenta que mi boca dibuja una sonrisa de medio lado similar a la de mi padre, una sonrisa que no se corresponde con mi mirada.
🟨
Seguir tu instinto y traer solo a Terry: Cortarás la cadena antes de que Semyon meta la mano. Hablarás con Terry a solas, presentando el informe sin intermediarios. Es un movimiento político delicado: puede darte influencia directa... o puede dejarte expuesto.
🟥
Pasar de protocolos y traer a todos. Incluso al Trono de Cibeles: Convocarás una reunión inmediata con Terry, Semyon... y Esteban de Haro. Poner las cartas sobre la mesa. Sin filtrado. Sin negociación previa. Si alguien ha jugado sucio, que lo haga delante de todos. Es romper el tablero. Y lo sabes.
Me recuesto en la silla y escucho a mis compañeros mientras fumo, como si siguiera la pelota de un partido de tenis.
Sus reacciones eran previsibles. Una vez terminan sus exposiciones y me observan, la sonrisa del principio tras exponer el final del informe hace rato que ha desaparecido. Mi ceño está ahora fruncido.
-No te sientas engañada o frustrada
Kara -la digo mirándola a los ojos- ya os he ido advirtiendo estos días de que éramos peones en un juego más grande.
-Vosotros mismos habéis unido el resto de piezas -vuelvo la mirada a
Vytalian- a través de vuestras vivencias de los últimos años.
Observo la bandeja de la impresora, llena de las copias de los informes y los anexos. Me levanto de la silla y recojo todo el material. Mi instinto me dice que es aconsejable exponer primero el informe a
Terry, calibrar cara a cara con mi padre puede ser más sencillo que lanzar toda la información a los "jefazos" y que eso se convierta en una guerra institucional donde comiencen a cortar cabezas sin ton ni son.
Soy consciente que la
Justicia Metálica no hará caer a los culpables con puestos de poder del
Trono de Cibeles, pues eso ocasionaría un vacío de poder crítico. Pero quiero garantizarme que al menos la "mujer de la coleta", la que introdujo la bomba a
Henar rinda cuentas y sea quien pierda la cabeza, no algún pobre desgraciado que estuviera en el lugar equivocado en el momento equivocado como
Micky o cualquier otro. Quiero que mi padre retuerza los cojones a
Esteban y le exprima como a un limón: ya que no harán que pierda directamente su cabeza como la justicia directa mandaría, que al menos lo pague a través del poder.
Mi padre no es un interlocutor fácil, pero es pragmático. Salvando mis impulsos más directos de aplicar una justicia clara, soy consciente de que es algo que va a escapar de mi poder. Soy consciente de que hay que buscar el mal menor en todo este embrollo. Debo garantizar que se aplique la justicia en el máximo grado posible.
Y si la asesina directa de
Henar y su padre fuese por un casual a salir indemne de todo esto o algún pobre infeliz fuese a ser el cabeza de turco, siempre puedo hacer llegar la llave de la taquilla de la estación de Torrelavega en manos de
Monique como había planeado.
-Dejarlo en mis manos -camino con las impresiones en una mano y toco el hombro de
Kara para reconfortarla con la otra al pasar a su lado- permitirme que primero hable con
Terry. Llegaremos a una solución.
Cita de: Maurick en 23 de Feb 2026, 13:47:54🟨 Seguir tu instinto y traer solo a Terry: Cortarás la cadena antes de que Semyon meta la mano. Hablarás con Terry a solas, presentando el informe sin intermediarios. Es un movimiento político delicado: puede darte influencia directa... o puede dejarte expuesto.
Club privado — Carretera de Reinosa📅 26 de agosto de 2005, 02:14Llamas a Terry y tarda en contestar. No parecía dormido, claro que no. Acepta hablar contigo a solas, y te indica la ubicación. Un club privado. El local está medio enterrado en la ladera, como si la montaña lo hubiese tolerado más que aceptado. Madera oscura, lámparas bajas, humo viejo pegado al techo. No hay música que distraiga, solo conversaciones graves y el tintinear de cristal caro. Es el tipo de sitio donde nadie pregunta quién eres... porque todos asumen que no deberían.
Terry ya está allí cuando entras, pero no en la barra. En una mesa lateral, con la espalda a la pared; posición de guerra vieja. Traje gris oscuro, impecable. La chaqueta abierta. Una mano sobre el vaso, la otra apoyada en el respaldo de la silla vacía frente a él, como si te hubiera estado esperando desde antes de llamarte. No sonríe. Pero sus ojos sí te reconocen.
La voz es baja, irlandesa, con esa aspereza que no es acento sino historia. Hace un gesto mínimo y el camarero aparece sin ser llamado. Terry ni siquiera mira la carta.
No tarda en llegar un vaso de bourbon. Ámbar espeso, pesado, con lágrimas lentas en el cristal. Terry lo observa un segundo, como si estuviera calibrando otra cosa. Y entonces habla, antes de que tú puedas abrir la boca.
Silencio.
Mueve el vaso. El hielo cruje.
Levanta la vista hacia ti.
El bar sigue sonando alrededor, pero la mesa está en otro plano.
Clava tu mirada en tus pupilas. Notas que está lleno de determinación.
Silencio, de nuevo. Ahora sí te cede el espacio.
ExposiciónIntentas llevar la línea que habías pensado: orden, hechos, una cadena lógica. Pero Terry no escucha como un subordinado: escucha como un depredador territorial. No tarda en cortarte.
Retomas: detalles del Dobra, de la estación, de la mujer de la coleta, del vínculo con Esteban. La implicación del Trono y la bomba. La miniaturización y la oportunidad política. Otra interrupción.
Asientes y continúas. La grabación, el IRC, la conexión con Madrid. El funeral y la posición de Fernanda junto a Esteban. Terry ya no bebe. Solo escucha. No queda mucho hasta que terminas. El silencio que queda no es vacío: es cálculo. Terry mira a ningún sitio. No a ti, no al vaso. A un punto más allá del local. El ruido vuelve a existir, pero lejano.
Sigue mirando a la nada, pero sabes que su alma te está mirando a ti. Está escudriñando. Notas la presión, un dolor que es casi inexistente, pero está tras tus ojos.
La mirada vuelve. Y entonces sí sonríe. No con humor: con aprobación.
Espera a que pegues un sorbo. El bourbon está exquisito.
El dedo gira el vaso.
Extiende la mano.
Se lo das. Lo hojea un poco, pero no lo lee. No lo necesita. Lo sabe ya. Lo pliega una vez. Otra. Y de pronto lo desgarra de forma limpia, en tiras. En cuadrados.
Hasta que no queda nada legible. Los trozos caen sobre la mesa como nieve sucia.
Se levanta, te indica que lo sigas.
Exterior — Aparcamiento del clubEl aire es frío de madrugada de montaña. Terry saca un puro grueso, lo enciende con paciencia.
Aspira. Exhala lento. Incluso a ti te parece irrespirable.
Te mira de lado.
Da otra calada, la disfruta. La brisa de madrugada hace un contraste con el humo.
El humo se disuelve.
Te sostiene la mirada.
Pone la mano en tu hombro, firme. Te da un apretón de manos con firmeza.
Procede a subirse en su deportivo de alta gama y largarse del lugar haciendo más ruido del que debería.
Regreso — Carretera hacia Torrelavega📅 26 de agosto de 2005, 03:37La carretera está vacía. Solo faros, lluvia tenue empezando a dibujar líneas en el parabrisas. El Ojo del Ayer pesa en tu bolsillo interior como si escuchara. No piensas en la política, ni en Esteban. Piensas en la sonrisa de Terry cuando rompió el informe.
Torrelavega — Urbanización Calagua, 4ºC📅 26 de agosto de 2005, 04:13El portal está a oscuras, al igual que vuestro piso. Solo una luz encendida en la cocina. Vytalian duerme en su habitación, con la puerta entreabierta y una respiración pesada de agotamiento total. Kara está en la mesa de la cocina, con una botella de vodka a medias. La cabeza apoyada en los brazos. El traje blanco... irreconocible ya: manchas, arrugas, ceniza, sudor seco. Cuando la tocas, se despierta de golpe. Te ve. Y se derrumba. Te abraza fuerte, torpe, desesperada.
Respira con dificultad. Apesta a alcohol, a sangre y a saber qué más.
La frase cae como una losa. Está al borde del harano, lo notas en la forma en que su rabia no encuentra salida. La sostienes, sin palabras. Solo con presencia. La llevas al dormitorio. Le quitas el traje sucio con respeto clínico, sin mirada innecesaria. La dejas en ropa interior, bajo el edredón. Ella ya medio dormida, pero cuando la cubres murmura:
Se duerme.
Exterior — Ventana del piso franco📅 26 de agosto de 2005, 04:29(https://naufragio-heavensgate.duckdns.org/img/gallery/Escenas/Mark_fumando_en_el_balcon.jpg)
Sales al balcón con un cigarro. Llueve fino sobre Cantabria. Es verano, y está oscuro. La calle es silenciosa. La brasa ilumina un instante tu rostro. Y por primera vez en toda la noche... no estás seguro de si has hecho justicia... o política.
Análisis del episodio- Frente a la cueva del Monte Dobra: Micky el Mocos huye hacia el interior del túnel. 🟨 Mark decide hablar con Kara sobre quién es Micky y su vínculo con Johnny Towers antes de actuar impulsivamente.
- Entrada a la cueva profunda: Kara se adentra en forma Glabro y Vytalian se prepara para un ritual espiritual. 🟥 Mark opta por adentrarse en la cueva siguiendo a Kara para no dejar sola a su líder de manada ante una posible emboscada.
- Huida de Micky en la cámara interior: Tras ser acorralado, Micky se transforma en lobo y escapa corredor arriba. 🟥 Mark elige perseguir a Micky en forma de lobo para capturarlo de inmediato, asumiendo el riesgo físico y la urgencia de la situación.
- Gestión del cautivo en el piso franco: Kara propone investigar el piso de Henar para rastrear el origen de la bomba. 🟨 Mark decide ir personalmente al piso de Henar con Kara, dejando a Vytalian custodiando al prisionero.
- Encuentro con María en el apartamento: La compañera de piso de Henar sorprende a Mark y Kara registrando la habitación. 🟨 Mark prefiere leer a la chica antes de actuar, bajando el tono e intentando analizar sus reacciones para determinar si es cómplice o testigo.
- Confrontación con María: La joven les ordena de forma firme que abandonen el piso. 🟥 Mark decide enfrentarse directamente a ella e imponer su presencia, avanzando un paso y forzando la situación para que colabore con la investigación.
- Finalización del registro: Tras obtener los datos del portátil de Henar, la escena con María está tensa. 🟦 Mark elige marcharse ahora y cortar la escena, aceptando que ya ha obtenido lo necesario y priorizando el análisis de los datos en frío.
- El entierro en el Ensueño: Mark se encuentra en el funeral místico de Laro y Henar bajo la guía de Monique Devenie. 🟦 Opta por quedarse con Monique y «leer» el entierro, observando desde la distancia social las reacciones y lealtades de los presentes.
- Bloqueo de Karlos Kabarga: Al intentar salir del funeral, el rudo guerrero les corta el paso con insultos y rabia. 🟦 Mark decide marcharse con Monique y salir del foco de atención, evitando un incidente violento en un lugar donde no fue invitado.
- La pista de los chats de IRC: Vytalian descubre una conversación sospechosa en el ordenador de Henar y quiere salir a cazar. 🟦 Mark decide no seguir el impulso de persecución y buscar el "hueco del relato", acudiendo a la estación de Torrelavega para confirmar físicamente lo leído en los chats.
- Presentación del informe final: Tras descubrir la implicación de Esteban de Haro y el Trono de Cibeles, Mark debe decidir a quién informar. 🟨 Decide seguir su instinto y traer solo a Terry, hablando con su padre a solas para presentar el informe sin intermediarios y calibrar la respuesta política.
TotalExperiencia