Cercanías de Soria
Carretera secundaria hacia Soria — Meseta norte
📅 2 de septiembre de 2005, 10:10 a 12:56
El viaje desde el polígono industrial de Cenicero no tiene nada de especial. Kilómetros de asfalto gris, campos abiertos y pueblos que pasan de largo sin dejar huella. La Rioja se va quedando atrás poco a poco, sustituida por una meseta seca y amplia, donde el horizonte parece siempre más lejos de lo que debería.
Iruz conduce ahora sin demasiada prisa. A ratos sube el volumen de la radio; a ratos lo baja hasta dejarlo en un murmullo irrelevante. No hay conversación constante. Tampoco tensión. Solo el ruido del motor, el viento entrando por una ventanilla mal ajustada y la sensación de estar atravesando un espacio que no espera nada de vosotros.
La parada llega en una gasolinera anodina, poco antes de abandonar la autopista. Café malo, baños limpios por pura casualidad, y de nuevo a la carretera. Nada digno de mención. Ninguna señal. Ningún presagio.
Es ya cerca de Soria cuando el coche empieza a dar problemas.
Un tirón. Luego otro. El motor pierde fuerza durante un segundo antes de recuperarla. Iruz frunce el ceño y reduce velocidad instintivamente, buscando un arcén decente mientras la carretera se estrecha y empiezan a aparecer naves industriales aisladas.
Consigue apartar el coche sin sobresaltos mayores. El silencio que queda después es más incómodo que cualquier ruido. Solo viento, algún camión lejano y el zumbido de una farola encendiéndose.
Más tarde, ya entrado el mediodía, el coche descansa sobre la plataforma de una grúa rumbo a un taller incrustado en un polígono industrial sin nombre. El mecánico escucha, asiente, y mete la cabeza bajo el capó con la calma de quien ha visto ese problema demasiadas veces.
Iruz pregunta por un sitio donde pasar la noche. El hombre señala al otro lado de la carretera.
Hotel Jiménez — Polígono al norte de Soria
📅 2 de septiembre de 2005, 14:03
El hotel es exactamente lo que promete: un edificio bajo, funcional, con un rótulo de neón cansado y un aparcamiento casi vacío. Desde la habitación se ve el polígono iluminado a medias, sombras largas proyectadas por focos industriales y el reflejo gris de un cielo encapotado.
Iruz deja la mochila en el suelo, se quita las zapatillas de una patada y cae sobre una de las camas sin ningún tipo de ceremonia.
Enciende la televisión sin pedir opinión. Tras un par de canales basura, aparece una reposición de Friends. Risas enlatadas, colores saturados, un mundo que parece no tener nunca consecuencias reales.
Marca el número con tranquilidad, como si el tiempo no importase ahora mismo. Entre pedido y pedido, baja el volumen de la tele un poco y ladea la cabeza, mirando en tu dirección.
Se levanta como un resorte y empieza a buscar por todos lados. Vacía su mochila —si es que un peluche de unicornio sucio y peludo, con una cremallera, se puede llamar mochila— en un instante: ropa interior sugerente, una camiseta comprimida hasta un nivel casi imposible, cacao para los labios, un par de tampones... pero no hay rastro de lo que está buscando.
Tras colocarse el pelo, se gira hacia a ti con una sonrisa nerviosa.
Se tumba de nuevo en la cama y se estira.
Fuera, el polígono industrial se queda casi en silencio. Algún camión lejano, el zumbido constante de las naves funcionando y poco más.
¿Qué vas a hacer, Bruma Nocturna?
🟦 Aislarte y centrarte en la lectura espiritual del lugar: Quedarte solo, sin conversación ni distracciones, analizando el entorno, la Umbra cercana y las resonancias del Estanque antes de avanzar. Esto te proporcionará un dado adicional (+1) en las próximas 2 Tiradas que debas hacer durante este Capítulo.
🟨 Quedarte con Iruz y hablar largo y tendido: Renunciar a investigar por ahora y usar la pausa para profundizar en lo que Iruz sabe (y calla) sobre Aya, el túmulo y vuestro papel en todo esto.
🟥 Marcharte del hotel y dirigirte solo al Estanque: No esperar al coche ni a nadie. Actuar ya, cruzar terreno desconocido y afrontar lo que haya allí sin red ni compañía. Necesitarás superar una Tirada de Percepción + Impulso Primario a Dificultad 9 para detectar la presencia espiritual del Túmulo. Con un éxito y unas cuantas horas de caminata sería suficiente, aunque Iruz no te acompañaría. Si fallas, pierdes varias horas caminando sin llegar a nada concluyente y regresas al hotel entrada la noche, cansado y con la sensación clara de haber fracasado. Iruz seguirá allí.
Cita de: Maurick en 02 de Ene 2026, 01:46:28🟦 Aislarte y centrarte en la lectura espiritual del lugar: Quedarte solo, sin conversación ni distracciones, analizando el entorno, la Umbra cercana y las resonancias del Estanque antes de avanzar. Esto te proporcionará un dado adicional (+1) en las próximas 2 Tiradas que debas hacer durante este Capítulo.
🟨 Quedarte con Iruz y hablar largo y tendido: Renunciar a investigar por ahora y usar la pausa para profundizar en lo que Iruz sabe (y calla) sobre Aya, el túmulo y vuestro papel en todo esto.
Durante el viaje,
Bruma aprovecha para hacerse un esquema mental de la situación. Es verdad que su relación con
Aránzazu nunca fue estrecha, y que nunca llegó a saber los detalles de su relación con
Mauricio... ni con las Estigmas. Recuerda que la enviaron para manipular a
Bruma para que participase en la creación de
Noa, que la propia
Aránzazu tenía en su interior un tipo de poder parecido al de
Angelus (él mismo pudo presenciarlo), que el propio
Angelus la tuvo cautiva y la torturó y utilizó... Sin embargo, nunca supo lo que ella
realmente sabía sobre sí misma. Todo lo que el Garou sabe sobre
Aránzazu se limita a su esencia, su espíritu, sus poderes y parte de su implicación en los planes de
Erik y de las Estigmas, pero nunca llegó a
conocer a la verdadera
Aránzazu. Si al menos pudiese hablar con
Mauricio con calma por una vez...
Mientras
Iruz disfruta de la música, el Theurge rumia sobre la conversación con
Aya. Es obvio que la destrucción/preservación de la realidad nos interesa a todos, pero
debe haber algo más. No se expresa como alguien con firmes creencias, ni parece comportarse como alguien con una estructura moral demasiado palpable. Es práctica, sin duda, pero desde un evidente utilitarismo. Hay algo que no huele del todo bien, pero parece que seguirle la corriente es la mejor baza en este momento. Servirá para descubrir más sobre los poderes que tienen en jaque la existencia y, además, facilita acceder a
Iruz. Y ella tiene información sobre otros Garou, sobre el proyecto Ícaro... y sobre
Mauricio Belmonte.
Como parece que van a pasar un buen montón de horas "atascados" (es la hora de comer, y estarán en la zona al menos hasta la mañana siguiente, fácilmente 20 horas), parece que hay tiempo para preparar la llegada. Mientras llegan al hotel, antes de entrar, el Vidente hace un reconocimiento físico de la zona tras pedirle a
Iruz, en una muestra de confianza, que le ayude a comprobar que no hay ningún peligro, que nadie les ha seguido y que todo está "bien". Cuando se separan para hacer las comprobaciones pertinentes,
Bruma hace un análisis sobrenatural del entorno y echa un vistazo rápido a cómo se presenta el mundo espiritual; ya echará un vistazo más a fondo luego.
Cita de: Maurick en 02 de Ene 2026, 01:46:28
Mientras la muchacha vacía la mochila y saca sus cosas, el Garou se fija de nuevo en su ropa.
Cita de: Maurick en 02 de Ene 2026, 01:46:28
La propuesta del metis es, después de comer, salir a comprarle a la muchacha algo que le guste, que no sea muy caro y que no destaque entre la población normal. Contando con acabar de comer a las 15:00-15:30, la idea sería aprovechar el paseo para hablar con la Ícaro y estar de vuelta a las 18:00.18:30. Mientras caminan por la zona, el Garou retoma la conversación.
El Theurge se dirige a la joven con total sinceridad, e incluso con cierta ternura. Parece que, más allá de la información en sí, hay un atisbo de búsqueda de justicia en su tono.
La idea es charlar con
Iruz por la tarde, e ir viendo cómo se desarrolla la conversación. En función de esto, y si nada lo impide, al regresar al hotel
Bruma la deja encargada de procurar la cena (o de calentar en el micro lo que hayan traído de cualquier sitio) mientras él se dedica, más o menos desde las 19:00-19:30 hasta las 00:00-01:00 a hacer una lectura espiritual más profunda.
Bruma va a dormir, si no se alteran los planes, en forma lupus a los pies de la cama de
Iruz.
Cita de: Bruma Nocturna en 02 de Ene 2026, 14:30:13
Contestan al otro lado del teléfono. La recepcionista os señala un garito dónde podréis comer, y está relativamente cerca: un local de comida rápida que imita a las grandes cadenas: mostrador de plástico, menús numerados, hamburguesas que saben igual aquí que en cualquier otro sitio. Podría llamarse Pepe Burger o Hamburguesas Paco. No importa.
Entráis y pedís el menú más genérico posible. La comida llega rápido. Grasa, sal, refresco con hielo. Iruz come con ganas, sin culpa. A mitad de la hamburguesa, habla con la boca casi llena.
Cita de: Bruma Nocturna en 02 de Ene 2026, 14:30:13
Hace una pausa honesta.
Cuando nombra a Mauricio, su expresión cambia. No se derrumba, pero algo se apaga un poco.
Levanta la mirada.
Se encoge de hombros, con una sonrisa torcida.
No añade nada más. Termina de comer. Justo cuando estáis tomando el postre (un helado industrial con sabor a "vainilla"), Iruz se te queda mirando.
Se da cuenta de que tiene una mancha. La recoge con la cuchara y, cuando lo hace, se la mete en la boca de una forma muy vulgar y sugerente. Se ríe.
Soria — Centro ciudad📅 2 de septiembre de 2005, 15:30–18:30El camino hacia la ciudad es arduo, casi una media hora caminando, entre miradas de gente normal. Llamáis algo la atención, como quién ve a dos jebys vestidos de lo suyo en Gran Vía. La tarde en Soria transcurre sin urgencia. No es una ciudad hecha para correr: las calles se abren despacio, las terrazas se llenan a medias y el comercio se concentra en unas pocas zonas reconocibles. No hay grandes centros comerciales todavía, pero sí franquicias jóvenes, escaparates de ropa que prometen modernidad a precios asumibles. Algún Zara, algún Bershka, tiendas de cadenas que empiezan a colonizar ciudades medianas con la misma estética que en cualquier otro sitio.
Iruz entra en la primera tienda con curiosidad genuina, no con la ansiedad de quien necesita algo, sino con la ligereza de quien hace tiempo que no se permite elegir.
Se prueba varias cosas sin pudor. Ropa ajustada, alguna falda corta, una chaqueta que deja más piel de la necesaria. Sale del probador girando sobre sí misma, exagerando la pose, buscándote con la mirada.
El intento es claro. Provocación directa, sonrisa ladeada, un paso más cerca de lo necesario. No hay escándalo, ni tensión incómoda. Solo una mirada larga, evaluadora, y una negativa tranquila. La ignoras, por supuesto. Iruz chasquea la lengua, divertida y ligeramente frustrada.
Al final se queda con algo sencillo: vaqueros, una camiseta sin rotos, zapatillas nuevas, una cazadora que cubre sus hombros. Nada que destaque. Nada que provoque. Sale de la tienda con la bolsa colgando del brazo como si fuera un trofeo menor.
(https://naufragio-heavensgate.duckdns.org/img/gallery/PNJ/Iruz_de_Marchal_vestida_Soria_full_compressed.jpg)
Hotel Jiménez — Polígono al norte de Soria📅 2 de septiembre de 2005, 20:09De vuelta al hotel, cuando la noche empieza a asentarse, el mundo espiritual se presenta casi decepcionantemente normal.
La Umbra adyacente al polígono es funcional, limpia, ordenada. Espíritus de la Tejedora asegurando estructuras, flujos, rutina. Corrientes suaves de Kaos filtrándose entre ellos, pequeñas anomalías que no rompen el equilibrio. Nada hostil; nada sagrado. Casi perfecto.
Y entonces lo ves. Sobre uno de los camiones aparcados, encaramado como si fuera lo más natural del mundo, está Birdman. Plumas sucias, sonrisa torcida, ojos que no pertenecen a ningún sitio fijo.
Te muestra algo. Lo sostiene con el dedo índice y el dedo pulgar.
Deja caer, con descuido, el espíritu mensajero que enviaste esta mañana. Está agotado, casi disuelto.
Una pausa. Sonríe.
Birdman se disuelve en una nube de plumas, dejando tras de sí un rastro de Kaos exuberante, inquieto, vivo. La Umbra vuelve a su normalidad casi perfecta.
Pero ya no lo parece tanto.
Bruma pasa el día con
Iruz con calma. No es que pretenda pasárselo súper bien (la sensación de tener tareas pendientes se lo impide), pero tampoco se amarga por ello. De hecho, es una estupenda oportunidad para conocer a su nueva (y forzosa) compañera de viaje, descubrir sus verdaderas motivaciones y, de paso, ver qué información útil puede (y quiere) compartir sobre todos estos asuntos. Se muestra amable y tranquilo, y todo lo cercano que se puede ser con alguien a quien no se conoce de nada. A fin de cuentas,
Iruz le ha ayudado... y ha sido de las pocas que lo han hecho sin pedir o esperar nada a cambio.
Cita de: Maurick en 04 de Ene 2026, 10:08:51
El metis se encoge de hombros, como si realmente le importase poco que
Aya se convirtiese en una verdadera aliada o en una enemiga. Su gesto denota más resignación que indiferencia.
Cita de: Maurick en 04 de Ene 2026, 10:08:51Cuando nombra a Mauricio, su expresión cambia. No se derrumba, pero algo se apaga un poco.
Bruma escucha con atención, le da margen para que se exprese. Parece que es un tema importante para ella, así que no la interrumpe ni le apremia.
La mira durante un instante, con una leve sonrisa, buscando un ápice de complicidad o interés. Sigue comiendo de forma despreocupada, como si no esperase una respuesta... o no una inmediata.
Cita de: Maurick en 04 de Ene 2026, 10:08:51
Se da cuenta de que tiene una mancha. La recoge con la cuchara y, cuando lo hace, se la mete en la boca de una forma muy vulgar y sugerente. Se ríe.
Hace una pausa y termina su plato, ya que
Iruz ya está terminando el postre y a él aún le queda comida. Frente al gesto sugerente de
Iruz con la cuchara, simplemente la mira un instante y sonríe afable.
Después de la conclusión, coge las tortitas con sirope de supuesto chocolate con los dedos, las enrolla y se las come en un par de bocados. Casi no saben a nada más que a azúcar con un poco de harina mala, pero es mejor que pasar hambre. Además, ha tenido la oportunidad de charlar con
Iruz y conocerla un poco mejor. Desde luego, eso compensa de largo la comida de mierda.
Ya en la zona comercial, el Garou acompaña a la Ícaro con paciencia y buen humor. Charla trivial, algún comentario sobre la zona urbana... Lo normal para no ir caminando con un silencio incómodo y, peor aún, extraño para el entorno.
Cita de: Maurick en 04 de Ene 2026, 10:08:51
Al regresar al hotel, analiza de nuevo la zona de alrededor. No con tanto detalle, sino prestando atención a qué ha podido cambiar desde que se fueron. Ya dentro, revisa la entrada, los pasillos, mira por las ventanas... Habiendo comprobado que la zona sigue siendo "segura", entra en la habitación con
Iruz y se despide con un "vuelvo en un rato, estate atenta por si algo ocurriese". Sin prestar mucha atención a la reacción de la joven, que ya conoce las habilidades de los Garou, prepara sus "seguros" místicos y cruza a la Umbra (suceso que
Iruz habrá presenciado más de una vez... ¿o no?).
Cita de: Maurick en 04 de Ene 2026, 10:08:51
No le responde, solo le mantiene la mirada intentando mantener el tipo. "La reina" debe ser
Iris, quizá esté en peligro, pero si
Birdman es capaz de interceptar a sus mensajeros, no tiene demasiadas opciones para avisarla. Aún así, quizá merezca la pena intentarlo.
Cuando
Birdman desaparece,
Bruma se apura en socorrer al exhausto espíritu rata. Intenta ayudarle a recuperarse, compartiendo con él su Gnosis si es necesario.
Habiendo comprobado que nada más ha cambiado, se centra en el rastro de
Birmdan. Kaos. ¿Kaos? ¿Cómo puede ser? ¿Está el Carnaval de Almas, de alguna manera, al servicio del Kaos? ¿Puede ser que el último miembro cuerdo de la Tríada haya perdido también la cabeza? No, no puede ser. Algo hay que se le escapa. No puede ser que alguien afín al Kaos trate de esa manera a otros seres, y menos aún a entidades espirituales. Además de peligroso,
Birdman parece extraño y antinatural. Podría estar ligado a
Angelus y/o a las Estigmas de alguna manera, así que habrá que investigarlo.
Antes de salir de la Umbra, busca a un espíritu pez para pedirle que busque a
Iris. "Las plumas son más traicioneras que los cuernos". Nada más. Al regresar de la Umbra, antes de ninguna otra cosa, coge su Nokia 3510 y le escribe un SMS a
Rufus Sentinel un escueto "¿Sigues con vida?" antes de mirar a
Iruz. Aunque se le ve turbado, no quiere preocuparla.
Acto seguido pasa a forma lupus, da un par de vueltas sobre sí mismo al pie de la cama y se tumba a dormir.
Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34
Iruz sonríe cuando escucha eso. No parece estar acostumbrada a recibir elogios o afirmaciones positivas.
Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34
Cuando lo pronuncia, no parece que se lo esté tomando en serio. Ni siquiera parece ofendida por su sonrisa.
Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34
Notas que su rostro cambio cuando hablas de la hermana de Mauricio. Sus cejas forman una «v» muy marcada.
Suspira.
Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34
Se te queda mirando. No solo a ti, si no que mira alrededor.
Y te guiña un ojo, juguetona como siempre.
Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34
Se bebe lo que queda del refresco de cola light sin azúcar ni edulcorantes añadidos. Tuerce el morro un momento.
Finalmente, cuando estáis en el centro de la ciudad, y surge la conversación...
Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34
Se le ilumina la cara cuando ve el
stand de bisutería encima de uno de los mostradores.
Son unas gemas engarzadas en lo que parece acero pintado de oro. Sin embargo, cuando Iruz coge una de ellas, en seguida la suelta y se queja algo. Puedes ver que las yemas de sus dedos están soltando algo de humo. Afortunadamente, nadie se ha dado cuenta.
Así finaliza vuestra visita al centro de la ciudad en busca de ropa nueva y abalorios para Iruz. Volvéis al hotel.
Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34Cuando Birdman desaparece, Bruma se apura en socorrer al exhausto espíritu rata. Intenta ayudarle a recuperarse, compartiendo con él su Gnosis si es necesario.
El espíritu recupera parte de su estabilidad espiritual al absorber tu Gnosis. Es una criatura simple, sin mucha capacidad para elaborar frases complejas.
Asumimos que has dado 1 Punto de Gnosis para obtener información.Una vez se ha recuperado, el espíritu no tarda en desaparecer por la Umbra.
Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34Antes de salir de la Umbra, busca a un espíritu pez para pedirle que busque a Iris. "Las plumas son más traicioneras que los cuernos". Nada más. Al regresar de la Umbra, antes de ninguna otra cosa, coge su Nokia 3510 y le escribe un SMS a Rufus Sentinel un escueto "¿Sigues con vida?" antes de mirar a Iruz. Aunque se le ve turbado, no quiere preocuparla.
Te es complicado encontrar un espíritu pez por esta zona de la Umbra, ya que el río más próximo está a un rato caminando. ¿Quizás un pájaro podrá servir? De esos espíritus, hay bastantes. Por otra parte, cuando escribes el SMS con dificultad, no estás acostumbrado a usar esos trastos, pulsas el botón de enviar, y al minuto o así recibes un mensaje que indica:
El número marcado no existe. Revise el nº introducido. No se le ha cobrado la emisión del mensaje de texto.
📅 3 de septiembre de 2005, madrugada
El sueño no llega de golpe. Se desliza.
Bruma corre, es un lobo. Y tiene cuernos.
Corre con cuatro patas sobre un páramo devastado, un territorio que alguna vez fue algo más y ahora no es nada. El suelo está cubierto de ceniza fina, que se levanta a cada zancada y vuelve a caer como nieve muerta. Hay niebla, espesa y baja, que no oculta el camino pero lo vuelve irreal, como si el mundo estuviese a medio recordar.
No le resulta extraño. Corre como si siempre hubiera sido así.
A lo lejos, en mitad de la devastación, una silueta rompe la monotonía: la forma de una ciudad. No puede distinguir edificios ni murallas, solo el perfil imposible de algo que no debería estar ahí. No emite luz. No se mueve. Está... esperando. Antes de que pueda acercarse más, la tierra tiembla.
Del suelo surge una torre de piedra, elevándose como si siempre hubiera estado enterrada y solo ahora recordase cómo erguirse. Es enorme, desproporcionada, antiquísima. La piedra es rosácea, erosionada por siglos que no existen. No hay símbolos visibles. No hay ornamentos. Solo peso.
La torre se abre. De su interior emerge una figura humanoide. Camina despacio, encorvado, como si cada paso fuese un esfuerzo antiguo. Tiene cuernos, como los suyos. Su pelo es blanco, casi plateado, largo y descuidado. El rostro es familiar... y al mismo tiempo completamente desconocido, como un reflejo visto en agua turbia. Va apoyada en un cayado de madera y plata; alza una mano; no hay palabras. El gesto basta. Ambos se giran hacia el cielo.
Allí flota un planeta azul y verde, que resplandece bello, vivo y entero. Durante un instante, parece inmóvil. Entonces empieza a desintegrarse. No explota. No grita. Simplemente se va deshaciendo, capa a capa, como si alguien estuviese borrándolo con paciencia. De él queda una ceniza cósmica, que se dispersa en el vacío. En medio de esa nada, un punto blanco.
Brilla. Brilla tanto que el cielo se vuelve claro, como si hubiese amanecido de golpe. La luz lo inunda todo. La ciudad lejana desaparece en el resplandor. El páramo deja de existir. El punto cae. No como un meteorito, sino como algo que viaja e impacta contra la torre. La piedra se revienta, fragmentándose en mil pedazos que salen despedidos en todas direcciones. La figura humanoide no se mueve. El lobo tampoco. El mundo se rompe en silencio. Y entonces... nada.
Bruma despierta. La habitación del hotel está en penumbra. El zumbido lejano del polígono industrial sigue ahí, constante, mundano. Al mirar el reloj, comprueba que son las ocho de la mañana.
Iruz sigue dormida en la cama, espatarrada, respirando profundamente, ajena a todo. El sueño se desvanece... pero no del todo.
Hotel Jiménez — Polígono al norte de Soria
📅 3 de septiembre de 2005, ~08:10
La mañana llega sin ceremonia.
Café aguado, bollería industrial, algo de pan tostado. Nada memorable. El tipo de desayuno que se toma porque el cuerpo lo pide, no porque apetezca. El hotel se va desperezando despacio; un par de puertas que se abren, una televisión encendida a volumen bajo, pasos en el pasillo.
No pasa nada. Y eso, hoy, casi se agradece.
Poco después, os dirigís al taller del polígono. El coche sigue donde lo dejasteis, ya fuera, limpio de herramientas y con el capó cerrado. El mecánico aparece al poco, mono manchado, gesto neutro.
Iruz lo interrumpe. No le interesa nada del upselling que está intentando realizar este tipo. El nota lo entiende, y pide 120 euros. Sin regateos ni historias. El trámite es rápido. Las llaves cambian de mano y el coche vuelve a ser vuestro.
Carretera secundaria — Sur de Soria
📅 3 de septiembre de 2005, ~09:00
Iruz conduce. Esta vez sin música. En unos 15–20 minutos, el paisaje cambia. El polígono queda atrás y la carretera se estrecha, flanqueada por vegetación baja y muros de piedra antigua. El coche se detiene frente a un monasterio de aspecto severo, construido con bloques gastados por siglos de intemperie. No hay turistas. No hay coches. El aparcamiento está casi vacío. Iruz apaga el motor, pero no se mueve.
El lugar está en silencio. Un silencio distinto al del polígono: más denso, más antiguo. Al cabo de unos instantes, la puerta del monasterio se abre. Sale un sacerdote. Anciano. Camina despacio, apoyándose levemente en un bastón. Observa el coche con curiosidad sincera mientras se acerca, como si aquel vehículo fuese la única anomalía del lugar.
Se detiene a una distancia prudente y sonríe con cansancio amable.
El silencio vuelve a asentarse, expectante. Justo detrás de él sale una chica joven, cargando una caja de cartón. Lleva puesto un mono de trabajo de color marrón claro, y una camisa de tela gris arremangada. Se acerca a dónde estáis vosotros. Cruzáis las miradas...
(https://naufragio-heavensgate.duckdns.org/img/gallery/Escenas/Ana_Mercedes_Rostro.jpg)
¿Qué hace Aránzazu aquí?
Durante ese tiempo, la conversación con
Iruz es cordial y natural.
Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 16:14:22
Bruma sonríe cuando lo escucha.
Presta atención a todo lo que dice sobre
Lucía Belmonte y sobre los otros Ícaros. Quizá sea información interesante en el futuro.
Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 16:14:22
Su gesto es serio, pero su voz es calmada. Todavía no sabe qué papel juega
Mauricio en todo esto, pero su nombre ha aparecido en muchas historias. En demasiadas. Y si
Aránzazu es especialmente relevante, él seguramente también tenga un papel importante.
Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 16:14:22
Son unas gemas engarzadas en lo que parece acero pintado de oro. Sin embargo, cuando Iruz coge una de ellas, en seguida la suelta y se queja algo. Puedes ver que las yemas de sus dedos están soltando algo de humo. Afortunadamente, nadie se ha dado cuenta.
En cuanto ve lo que ocurre, urge a cubrir la escena acercándose a
Iruz y cubriendo su mano de miradas indiscretas. Al ver el humo, fija su atención en las joyas y echa un vistazo por si detectase algo inusual. Cuando la joven menciona el noble metal, la idea de algo sobrenatural en la joya empieza a volverse dudosa.
Una mirada cómplice, y una ligera sonrisa que reclama algún tipo de explicación. No hay palabras, solo el silencio que anuncia un descubrimiento aún por llegar.
A falta de un espíritu pez, uno de ave servirá. Aunque es muy probable que
Birdman lo vuelva a interceptar, es lo mínimo que puede hacer.
Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 16:14:22
"Hombre de oscuridad". "Flujo salvaje". Quedan tres días, y ese ente volverá. Tres días atareados, sin duda, pero en los que sabe que tendrá que aprender y tramar para hacer frente a la situación. Quizá otros espíritus, u otras gentes, sepan algo de interés.
Al ver el retorno al SMS de
Rufus, de entre sus labios brota un tenue sonido. "Mierda...", musita. Y, volviendo a agarrar torpemente el móvil, le escribe a
Iris con la esperanza de que conserve el mismo número. Le escribe un simple "...hace un frío del carajo", y cruza los dedos para que alguno de los mensajes llegue a su destinataria.
Al despertar del sueño, aún en forma lupus, su corazón late fuerte y rápido. "No queda mucho", se dice a sí mismo. Mientras
Iruz sigue durmiendo, echa un vistazo rápido a la Umbra. Comprueba si algo ha cambiado, qué tipo de espíritus aparecen y si todavía se percibe el rastro de
Birdman. Al volver, pasa a forma homínido y apunta los detalles en su cuaderno: tanto el sueño, como las posibles variaciones de la Umbra.
Una vez en el coche, ya fuera del polígono,
Bruma rompe el silencio.
La Ícaro gira el volante sin mucho cuidado, ya que la petición fue realizada demasiado cerca como para salir con cuidado. Antes de que pueda decir algo, el metis la mira fijamente y no le da opción.
Sus ojos no brillan, sus labios no sonríen. Su imagen permanece congelada a la espera de una respuesta, casi como si hubiese ofrecido un revolver cargado con una única bala de emergencia.
Si [b]Iruz[/b] acepta, le da otros 3 puntos de sangre. Sin embargo, retrasa ligeramente la llegada para beber y tomarse un descanso (por si algo pasase al llegar) mientras se recupera. En ese rato, aprovecha para meditar y recuperar también el punto de gnosis usado con el espíritu rata
Al llegar al lugar, el metis intenta analizar la esencia espiritual del lugar antes de bajarse del coche.
Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 16:24:18
Bruma le deja un papel en el salpicadero.
Cuando sale el sacerdote,
Bruma Nocturna se baja del coche y se yergue adoptando una imponente pose corporal. Su gesto facial es afable, y camina con seguridad pero con paso calmado, apoyándose en su cayado, al encuentro del anciano.
Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 16:24:18
Su cuerpo desprende energía espiritual de forma perceptible. Si hay algún Garou cerca, probablemente la perciba. Cuando la mujer pasa, sus ojos también se clavan en los de ella.
EsAránzazu, pero
no puede serAránzazu. Su cuerpo se tensa ligeramente, y su cuerpo caso quiere dar un paso hacia ella. Sin embargo, logra controlarse y dar pie a que sea ella la que inicie la conversación. Quizá solo se le parezca. Quizá sea alguna réplica,
clon, ilusión o disfraz. Incluso es posible que sea la auténtica, pero quizá no recuerde su vida pasada. Vale la pena ser cautelosos. Cualquier error podría ser fatal para el futuro de Gaia.
Cita de: Bruma Nocturna en 09 de Ene 2026, 01:19:26Si Iruz acepta, le da otros 3 puntos de sangre. Sin embargo, retrasa ligeramente la llegada para beber y tomarse un descanso (por si algo pasase al llegar) mientras se recupera. En ese rato, aprovecha para meditar y recuperar también el punto de gnosis usado con el espíritu rata.
Iruz no discute la propuesta. No hace bromas. No pregunta. Simplemente apaga el motor, se baja del coche y se apoya en la puerta, esperando. Su postura es relajada, casi paciente, como si hubiese tomado la decisión antes incluso de que tú terminaras de hablar. No hay urgencia, ni ansiedad. Solo confianza silenciosa.
Cuando extraes la sangre, no aparta la mirada. Respira despacio, es un acto funcional, íntimo en su crudeza, sin erotismo ni dramatismo. Al terminar, se limpia la comisura de los labios con el dorso de la mano y te mira un instante largo.
Se encoge un poco de hombros, con una sonrisa torcida.
Te da un toque suave en el brazo y vuelve al coche, dejándote espacio para que medites y entres en comunión con el lugar. Tanto la Gnosis como la presencia espiritual de esta zona son muy puras. Te recuerda a cuando meditabas en el corazón de la Noche Fría. Tu hogar, que ahora parece tan lejos...
Cita de: Bruma Nocturna en 09 de Ene 2026, 01:19:26
Cuando el sacerdote se acerca y te escucha hablar de chamanes, aprendizaje y conocimiento, frunce el ceño. No con hostilidad, sino con desconcierto genuino. Durante unos segundos parece no saber cómo responderte.
Mientras habla, lo notas. La Gnosis del lugar se altera, apenas un susurro, como si algo hubiese contenido la respiración durante un instante. No viene del sacerdote. Viene de más atrás. De más hondo. Tus ojos se deslizan, casi por instinto, hacia la joven que acaba de salir del monasterio con una caja entre los brazos.
Ella también te está observando. Da un paso al frente, con naturalidad, y se dirige al anciano.
El sacerdote parpadea, como si algo encajase al fin.
Se gira y regresa al interior del monasterio sin añadir nada más. La joven espera a que os alejéis unos metros, lo justo para quedar fuera del alcance de miradas indiscretas. Deja la caja en el suelo y se vuelve hacia ti. Su expresión no es hostil pero tampoco acogedora.
Te mira de arriba abajo, con atención medida.
El aire alrededor del monasterio permanece quieto. Expectante.
Tras bajarse del coche y haber hablado con el anciano, le hace un amistoso gesto a este último cuando se marcha y sigue a la mujer.
Cita de: Maurick en 09 de Ene 2026, 19:03:51
Hace una pausa para evaluar su reacción, y para intentar confirmar si ella es también una Garou o algo que pueda identificar. Si realmente es
Aránzazu, debería resultarle fácil identificar su naturaleza y su esencia.
Su actitud, aunque conserva la postura corporal, es tranquila y apacible. Habla con peso pero sin prisa y, al terminar, espera con paciencia la respuesta.
"Aránzazu" no responde de inmediato. Agarra con fuerza la caja, se coloca y, tras un segundo de silencio, echa a andar sin mirar atrás. No es una huida ni una invitación explícita. Es un gesto simple, casi cotidiano.
El sendero se interna en el bosque. Encinas bajas, matorral espeso, tierra seca bajo los pies. El camino no está marcado, pero se nota que ha sido transitado muchas veces, siempre por las mismas personas. Camináis unos metros en silencio.
Te lanza una mirada breve, evaluadora.
El bosque se espesa ligeramente. El aire es distinto. No más peligroso, pero sí más atento.
Se detiene un momento, como si escuchara algo que tú no percibes con claridad. Luego continúa.
Su voz no es dura. Es honesta.
El sendero desciende suavemente. El sonido del viento cambia. Hay humedad en el aire. "Aránzazu" se detiene por segunda vez y, ahora sí, te mira de frente.
Cita de: Bruma Nocturna en 10 de Ene 2026, 18:37:03
No hay rabia en sus ojos. Tampoco tristeza evidente. Solo una certeza antigua.
Da un paso más, apartando unas ramas bajas. Entre los árboles, más abajo, el terreno se abre. El aire es más fresco. Más quieto.
Y continúa caminando, hacia lo que parece ser un monte cercano. ¿Hay algo que quieras preguntarle, Bruma Nocturna? ¿O prefieres ir caminando hacia el túmulo?
Cuando echa a andar,
Bruma la sigue en silencio. Observa el entorno, memoriza el camino y presta atención a las energías que conforman el paisaje.
Cita de: Maurick en 11 de Ene 2026, 20:45:35
Te lanza una mirada breve, evaluadora.
Cuando se gira, el chamán se detiene durante un brevísimo instante, la mira y se encoje de hombros con suavidad. Tras el segundo comentario, sonríe ligeramente.
Cita de: Maurick en 11 de Ene 2026, 20:45:35
El metis suspira, con sinceridad. Como si alguien hubiese encontrado un atajo a un lugar que no pensaba visitar tan pronto.
Cita de: Maurick en 11 de Ene 2026, 20:45:35
El Uktena continúa el viaje en silencio con su bastón como fiel compañero. Caminar entre la vegetación, después del tiempo pasado en entornos urbanos, ya es un regalo en sí mismo.
El sendero se vuelve cada vez menos evidente mientras caminas por la naturaleza oculta a los ojos de los humanos. No desaparece del todo, pero deja de parecer un camino y pasa a ser una costumbre del terreno: ramas apartadas siempre por el mismo gesto, hierba aplastada en puntos concretos, piedras que alguien recolocó hace mucho tiempo para que no estorbaran al paso. No hay marcas rituales ni señales visibles, nada que reclame atención.
El bosque se abre poco a poco, hasta que la hondonada aparece sin anuncio previo, como si el terreno hubiese cedido por cansancio. Allí abajo, el aire es distinto: más húmedo, más frío, cargado de un silencio que no pesa. Encinas viejas rodean el lugar, con sus raíces asomando entre la tierra oscura, y el matorral bajo deja claros naturales que invitan a detenerse sin imponerlo. En el centro se encuentra un estanque.
No es grande. No es espectacular. El agua permanece en calma absoluta, alimentada por surgencias invisibles que no agitan la superficie. Brotan lirios de un blanco perlado, intactos, incluso fuera de temporada. No hay hojas muertas flotando, ni insectos rompiendo el reflejo. El agua simplemente está.
La sensación es inmediata y difícil de ignorar: aquí la Rabia no se apaga, pero no se aviva. A unos metros del estanque, en un claro ligeramente elevado, se alza el boun del túmulo.
Una mesa de piedra megalítica, erosionada por siglos de viento y lluvia, ocupa el centro. No tiene grabados visibles, solo marcas suaves de garras apoyadas una y otra vez en los mismos puntos. Frente a ella, ligeramente separados, se alzan dos tronos de roca, toscos, funcionales, sin ornamentación alguna. No parecen asientos de poder, sino lugares donde sentarse a escuchar.
La Umbra, aquí, se superpone sin violencia. Neblina baja, suelo blando, vegetación más densa. Los espíritus no se manifiestan con forma clara. El lugar no proyecta dominio ni frontera; no empuja hacia fuera, pero tampoco invita a entrar sin más. Es un espacio sostenido, no defendido. Ana Mercedes se detiene a un lado del claro. No avanza más.
Y entonces lo ves. Junto a la mesa de piedra, de espaldas al estanque, se encuentra una figura en forma Crinos. Alto. Robusto. Al moverse, notas la deformidad propia de los metis: evidente, pero no grotesca. Unas pezuñas robustas, como las de un ungulado, destacan cuando camina. Su postura no es amenazante. Está erguido, con las manos relajadas a los costados, como alguien que ya estaba esperando. El pelaje es claro, salpicado de tonos más grises. Los ojos, atentos, recorren el claro antes de posarse en vosotros.
Su voz gutural, acentuada por la forma de guerra, parece más suave de lo que estás acostumbrado a oir. La sensación de paz que rodea este lugar es embriagante.
Da un paso adelante, lo justo para ser visto con claridad.
El estanque permanece inmóvil, los lirios no se mueven. El lugar escucha. Pau se sienta sobre uno de los tronos de piedra, mientras os invita a acercaros. Ana Mercedes te mira a los ojos, y te hace un gesto con la cabeza para que vayas tú solo.
Mientras avanzan,
Bruma Nocturna sigue prestando atención a todos los leves cambios del entorno y de las energías del mismo. La humedad, el frío y el silencio le traen recuerdos, y la nostalgia lo inunda a medida que se acerca a la hondonada. Su hogar, así como él mismo, tampoco es grande ni espectacular, pero es su hogar. Al ver el estanque en calma, su espíritu se tranquiliza al sentir que, probablemente, su túmulo estará en una situación similar ahora la que Lanza de Uktena está en su lugar.
Al llegar, el Sioux ralentiza su paso. Se toma su tiempo para sentir el lugar. Para observarlo, escucharlo y olerlo. Cuando
Pau saluda y se acerca, el joven americano hace una leve reverencia, acercando una rodilla al suelo, mientras cambia suavemente de forma para adoptar su aspecto natural. Al terminar, se yergue de nuevo y hace leves movimientos para desperezarse; como si llevase mucho tiempo dentro de un traje demasiado apretado.
Cita de: Maurick en 17 de Ene 2026, 01:13:54
El Uktena acepta la invitación y se acerca, con una tranquilidad acorde a la del contexto.
Hace una pausa, tanteando la reacción de su interlocutor.
Pau no responde de inmediato. Permanece unos segundos en silencio, observando cómo Bruma se presenta sin máscara, en su forma verdadera. No hay juicio en su mirada, pero sí un peso antiguo, como si estuviera escuchando algo más que palabras. El estanque sigue inmóvil. Los lirios no se agitan. Finalmente, el metis asiente una sola vez, despacio.
Cita de: Bruma Nocturna en 17 de Ene 2026, 16:07:30
Da un par de pasos lentos alrededor de la mesa de piedra, apoyando una mano grande y peluda sobre su superficie erosionada. No es un gesto de posesión, sino de costumbre.
Se detiene frente a Bruma.
No hay acusación en sus palabras. Tampoco admiración. Solo constatación.
Cita de: Bruma Nocturna en 17 de Ene 2026, 16:07:30
Hace una pausa breve, lo suficiente para que la alternativa pese.
El viento mueve apenas las hojas de las encinas. Pau respira hondo.
Antes de que Bruma pueda responder, Ana Mercedes da un paso al frente. Su voz es más firme de lo habitual.
El estanque permanece en calma. La pregunta queda en el aire.