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Heaven's Gate => Capítulos => Bruma Nocturna => Mensaje iniciado por: Maurick en 09 de Jul 2026, 20:45:35

Título: Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 09 de Jul 2026, 20:45:35
La Garrotxa

Área del Pozo del Olvido

📅 27 de septiembre de 2005, 07:34

El primer sonido que escuchas es agua: no el agua limpia de un río, ni el rumor blando de la lluvia entre las hojas, sino un borbotón espeso, pesado, saliendo de algún lugar demasiado profundo. Durante un instante no sabes si lo estás oyendo fuera de ti o dentro de tus propios pulmones. Entonces tu cuerpo recuerda respirar y sales del Pozo del Olvido con una arcada violenta.

Tus manos arañan la piedra húmeda del borde, los dedos resbalan sobre líquenes negros y barro viejo, y tu pecho golpea el suelo con una torpeza animal. Te arrastras un palmo antes de vomitar. Primero agua. Después un líquido oscuro, casi negro, que cae sobre la roca en hilos espesos y deja un olor amargo, mineral, como sangre quemada bajo tierra. Vuelves a vomitar, mientras el mundo gira. La luz de la mañana te golpea los ojos con una crueldad sencilla. Hay cielo sobre ti, árboles. El aire frío de La Garrotxa entrando por la nariz y raspando la garganta como si llevaras días sin usarla. Te sientas de golpe, de culo, sin elegancia alguna. Durante unos segundos eternos no consigues sostener la cabeza en un solo sitio. Todo se desplaza medio palmo hacia un lado. La línea de los árboles se inclina. El suelo respira mientras intentas recordar.

Ana Mercedes. Ella aparece antes que cualquier otra cosa. Una plataforma petrolífera, metal húmedo, viento, el olor del mar. Recuerdas a Ana cerca de ti, demasiado cerca del dolor.  Aránzazu. Pedro. Blanchard. Una separación. Tú alejándote de ella, o ella quedándose atrás, o las dos cosas al mismo tiempo. Después... Nada limpio. Hay cortes. Imágenes sueltas que no se dejan sujetar. Una oscuridad inmensa, un destello de fuego, algo metálico cayendo. Una voz que quizá no fue una voz. Un lugar que no tenía derecho a existir. Pero en cuanto intentas fijarlo, se deshace. Como si el Pozo hubiera dejado barro encima de cada pensamiento.

No sabes cuánto tiempo ha pasado. No sabes si Ana Mercedes está viva. No sabes dónde está Iruz. Y durante un momento terrible, ni siquiera estás del todo seguro de haber salido entero. El sonido de unos cencerros rompe el silencio.

(https://naufragio-heavensgate.duckdns.org/img/gallery/Escenas/Roc_de_la_Cendra_cabras.webp)

Llega desde el sendero, lento y absurdo, acompañado por el roce de pezuñas sobre piedra. Dos cabras aparecen entre los árboles, flacas, deformes, con los ojos demasiado abiertos y las mandíbulas moviéndose aunque no mastiquen nada. Una de ellas tiene una costra negra alrededor de la boca y un campano incrustado en el cuello. Otra camina ladeada, como si su columna hubiera aprendido a odiarla. Huelen a pelo mojado, leche agria y carne enferma. Detrás de ellas avanza el Roc de la Cendra. Camina despacio, como si la mañana no tuviera ninguna prisa. Su figura seca se recorta entre los troncos, cubierta por ese aire de ceniza vieja que parece acompañarle incluso cuando no hay fuego. Lleva una vara en la mano y guía a las cabras con la naturalidad de un pastor que hubiera aceptado hace mucho que su rebaño era una mala broma del mundo.

Una de las cabras se detiene al verte: abre la boca y... El grito que suelta no se parece a ningún balido normal. Es áspero, agudo, demasiado humano en el fondo, como una queja arrancada a golpes. Después baja la cabeza y se acerca a ti con pasos cortos. Su hocico tiembla. Te olisquea la ropa, la cara, el pecho, metiendo el morro demasiado cerca. Su aliento te revuelve otra vez el estómago. Comienza a lamer el área donde has vomitado, como si fuese algún delicioso elixir surgido de la tierra. El Roc la observa sin especial alarma.


La cabra emite un ruido húmedo y se aparta un paso, aunque sigue mirándote con una fijeza desagradable. El Roc de la Cendra se detiene a unos metros de ti. No parece sorprendido de verte, ni tampoco aliviado. Su mirada recorre tu cuerpo empapado, el líquido negro sobre la piedra, tus manos temblorosas, la forma en que intentas asentarte dentro de tu propia cabeza y no terminas de conseguirlo.


El viento mueve las ramas por encima de vosotros. La mañana es clara, casi insultante.


Sus palabras no te ayudan a ordenar nada, al contrario. El tiempo se vuelve una cosa blanda. La plataforma. Ana. El agua negra. La piedra. La voz. El vacío. Todo intenta ocupar el mismo sitio dentro de tu cráneo. Cuando intentas incorporarte, algo duro golpea suavemente contra tu costado desde el interior de tus ropas, algo que no recordabas llevar contigo. Metes la mano casi por instinto y tus dedos encuentran una pieza de metal. Es irregular, oscura, con bordes quebrados. No está fría. Tampoco arde. Pero conserva una temperatura imposible, como si hubiera estado cerca de un fuego que no se ha apagado del todo. Al tocarla, algo en tu estómago se contrae.

No sabes qué es. No sabes de dónde ha salido. Sólo sabes que no deberías soltarla. El Roc baja la mirada hacia la pieza durante un instante. No pregunta. Quizá porque sabe más de lo que dice. Quizá porque sabe que no conviene saberlo todo demasiado pronto.


El nombre suena extraño después del Pozo. Como si te lo devolviera desde fuera. El anciano hace un gesto seco con la vara y las cabras empiezan a moverse de nuevo. La que te había olido tarda un poco más en obedecer, pero finalmente se une al viejo con un gruñido bajo. El Roc da unos pasos antes de detenerse.


La frase cae sin adornos. Una semana.


No añade consuelo. No te dice que estén bien. No te dice hacia dónde fueron. No te dice si esperaron demasiado o si se marcharon porque no les quedaba otra cosa que hacer. Sólo deja la información entre los dos, sobria y áspera, como una piedra colocada sobre una tumba. Luego vuelve a caminar, y los cencerros se alejan poco a poco entre los árboles. Las cabras deformes desaparecen por el sendero. El Roc de la Cendra también, consumido por la luz pálida de la mañana y el olor seco de la montaña.

Te quedas junto al Pozo del Olvido, empapado, mareado, con la garganta quemada por el vómito y una pieza de metal imposible entre los dedos. La Garrotxa respira a tu alrededor. Y por primera vez desde que has despertado, tienes un instante para intentar colocar tus pensamientos.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 11 de Jul 2026, 08:16:44
La sensación de la piedra en las yemas de los dedos se siente irreal para Bruma Nocturna. La textura blanda de los líquenes húmedos y la suavidad del barro parecen no ser capaces de satisfacer el tacto del muchacho, en comparación a las sensaciones vividas en el Pozo. Las arcadas son atroces, y el vómito brutal; como la pesadilla de un adolescente que no ha sabido manejar una noche de fiesta y debe pagar las consecuencias. Sin embargo, esas sensaciones palidecen al lado del dolor y los sentimientos percibidos en el interior del Pozo.

EL cuerpo está inestable, y la mente más. Luces y sombras bailan como en un espectáculo de sombras macabro, ninguna imagen permanece quita el tiempo suficiente para fijarla y los recuerdos, se arremolinan sobre la piel, en los oídos y en el corazón. Van pasando, sin orden específico, y el chamán intenta organizarlos en su cabeza para que, al menos, algo en ese momento pueda tener un mínimo de coherencia.

Entonces, los cencerros a lo lejos traen un recuerdo más vivo. Lejano, pero cercano. De alguna manera, traen recuerdos que no se sienten más reales pero sí más honestos. Primero aparece una cabra, luego otra... y después el Roc.

Cita de: Maurick en 09 de Jul 2026, 20:45:35


El metis intenta hablar, pero su garganta se resiste. Un fluido oscuro y viscoso, como lodo negro, gotea por la comisura de sus labios mientras una tos abrupta precede a unas pocas palabras duras, roncas y casi dolorosas de pronunciar.


Las imágenes vuelven, y otra arcada recorre su cuerpo sacando un poco más de Pozo de su interior.

Cita de: Maurick en 09 de Jul 2026, 20:45:35

El chamán mira al hombre con los ojos desenfocados y las pupilas incapaces de mantenerse fijas. Sostiene en su mano la pieza de metal, intentando atar cabos que expliquen esa sensación.


La presencia del Roc de la Cendra, aunque le obliga a hacer un gran esfuerzo para mantener la atención, le ayuda a mantener un punto en el que enfocarse mientras su cuerpo y su mente se adaptan de nuevo a la realidad.

Cita de: Maurick en 09 de Jul 2026, 20:45:35

Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 12 de Jul 2026, 17:27:36
El viejo continúa su camino mientras escucha como te mueves con dificultad. Se para un momento, apoya ambas manos sobre la vara, con la espalda encorvada y los ojos hundidos en esa cara seca que parece tallada con ceniza vieja. Una de las cabras fomori sigue olisqueando el aire cerca de ti, inquieta, como si algo en tu vómito negro le hubiera despertado apetito o miedo. La otra mastica una raíz que no debería querer comerse ningún animal sano. El anciano chasquea la lengua.


La palabra llega primero, desnuda. Después viene todo lo que no cabe dentro de ella.


El Roc desvía la mirada hacia el Pozo. La superficie espesa ya no se mueve. Parece cerrada, indiferente, como si nunca te hubiera tenido dentro. Como si no hubiera tragado vuestros nombres, vuestras heridas, vuestras voces y todo lo demás.


Hace una pausa. El viento de la mañana arrastra humedad entre los árboles. Algunas hojas se pegan a tus ropas mojadas. La garganta sigue ardiendo. Cada respiración trae el sabor del Pozo de vuelta, agrio, terroso, negro.


La cabra más cercana emite un balido corto, casi una risa rota. El Roc levanta la vara y el animal retrocede de mala gana.


Las palabras no colocan tus recuerdos en orden, pero les dan un borde.

Ana Mercedes, la plataforma, el viento del mar, la separación, una voz más grande que una cueva. La sensación de estar ante algo que no necesitaba moverse para aplastarlo todo. El Roc vuelve a mirarte.


El nombre cae con una suavidad rara en mitad de aquel lugar áspero.


Lo dice con esa forma seca de contar las cosas que tienen los viejos cuando ya no creen que adornarlas sirva para algo.


El Pozo permanece inmóvil.


La frase pesa más de lo que debería. Durante unos segundos, sólo queda el sonido de los cencerros. Uno de ellos está rajado y suena mal, con una nota torcida que se repite cada vez que la cabra mueve la cabeza.


El Roc baja un poco la vista hacia tus manos sucias, hacia tus rodillas hundidas en el barro, hacia el temblor de tus hombros.


La información entra despacio, como agua fría entre las costillas. El Roc parece leer parte de ese desorden en tu cara, aunque no lo nombra.


Da un golpe suave con la vara contra el suelo.


Una de las cabras vuelve a balar, ofendida por algo que nadie ha dicho. El Roc le dedica una mirada cansada.


El animal aparta la cabeza, mascando aire. El sendero hacia la Masía queda un poco más arriba, entre árboles húmedos y piedras oscuras. El sol de la mañana empieza a tocar las ramas, pero no calienta todavía. Tu cuerpo sigue pesado, torpe, como si cada músculo tuviera que recordar para qué sirve. Al fondo, el Pozo del Olvido guarda silencio.

El Roc espera. Quizá porque sabe que levantarte también forma parte de volver.


Y por primera vez desde que abriste los ojos, el mundo parece dispuesto a darte un poco de tiempo para ordenar lo que queda de ti.

¿Qué haces, Bruma Nocturna?
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 13 de Jul 2026, 16:30:20
El agotamiento y la confusión son, apenas, lo único que el joven chamán es capaz de percibir con claridad en este momento. Las palabras del Roc fluyen poco a poco, con una densidad parecida a la del Pozo, dentro de sus oídos hasta su cabeza. Tener un estímulo específico le ayuda a fijar su atención en algo, y recuperar poco a poco la propiocepción.

Cita de: Maurick en 12 de Jul 2026, 17:27:36

El Uktena, a duras penas, se incorpora lo suficiente como para acercarse a la roca. Se apoya en ella mientras el hombre lo ofrece descanso y, sin mediar palabra, recoge y coloca sus cosas poco a poco. Coge su bastón y, apoyándose en el, echa a andar detrás del Roc de la Cendra en dirección a la masía.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 14 de Jul 2026, 12:20:44
El trayecto hasta la Masía no es largo, pero tu cuerpo consigue convertirlo en una pequeña penitencia. Apenas has cruzado la puerta cuando las entrañas vuelven a retorcerse, y el Roc señala el retrete con la vara y tú llegas por poco. Durante un buen rato, tu organismo termina de expulsar por abajo lo que el Pozo no consiguió arrancarte por la boca: agua, bilis y una negrura repulsiva que deja las piernas temblando y el cuerpo completamente vacío.

Cuando consigues salir, el Roc ya ha preparado un camastro, una manta áspera y una jarra de agua.


La tarde transcurre entre escalofríos, sudor y un sueño intranquilo que no llega a profundizar. Cada vez que abres los ojos, la luz ha cambiado un poco sobre la pared. Poco a poco, el mareo pierde fuerza, pero el cuerpo sigue sintiéndose pesado, dolorido y ajeno.

Cuando vuelves a despertar, alguien está detenido junto a la puerta: Ana Mercedes te observa en silencio. Lleva el cansancio marcado bajo los ojos y mantiene los brazos pegados al cuerpo, como si todavía no estuviera segura de que pueda acercarse. No hay reproche en su expresión. Sólo alivio y una preocupación que lleva demasiados días acumulándose.

Da un par de pasos y se sienta cerca del camastro.

Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 14 de Jul 2026, 15:47:40
Cada metro del camino se siente como cien en un ascenso infinito por las paredes de las Rocosas. El metis apenas emite ningún sonido que no sea el de sus pisadas intentando seguirle el ritmo al anciano y a sus "cabras". Tras la visita al retrete y el esfuerzo (en parte por levantarse), el muchacho se enfrenta al desafío de la jarra de agua.

Se sirve un poco en su pequeño cuenco, derramando gran parte por fuera debido a su pulso débil y tembloroso. Pese a la dificultad, consigue que apenas unas gotas permanezcan en el recipiente y se las lleva a la boca. El líquido entra con suavidad, fresco y extrañamente limpio, pero parece que su boca y su garganta han perdido el hábito de tragar. Su boca se siente refrescada, pero las gotas del líquido transparente salpican su tráquea mientras respira y provocan una brusca y persistente tos, casi preocupante, que se va apagando poco a poco en un par de minutos. El segundo intento es más eficaz y consigue beber un poco, pero decide no beber demasiado por si las arcadas vuelven. Tras el primer contacto con algo que es el "agua" del pozo, se tumba en el camastros dirigiendo un gesto de agradecimiento al Roc y se cubre levemente con la manta.

El sueño es intranquilo, incluso incómodo. Parte de las visiones del Pozo vuelven a su mente más organizadas, o quizá menos, pero de un modo que parece que tienen algún tipo de sentido. En ocasiones, un sentido retorcido y macabro que se mezcla con sus recuerdos más oscuros para dar lugar a una suerte de pesadilla demasiado real como para ser solo un sueño. Se despierta varias veces a lo largo de la tarde, entre espasmos y sobresaltos, sintiéndose igualmente agotado pero un poquito más lúcido cada vez que abre los ojos. Y entonces, algo hace que el nuevo despertar sea el último. Alguien.

Cita de: Maurick en 14 de Jul 2026, 12:20:44

Aunque se percibe cansada, la voz de Ana Mercedes suena más reconfortante de lo esperado. El joven chamán está débil y dolorido, le cuesta manejar su extenuado cuerpo, pero aún así hace un esfuerzo para incorporarse y mirar a la mujer a los ojos con la atención que su presencia merece.


Los ojos del theurge se humedecen. Apenas durante un segundo, pero lo suficiente para poder apreciarlo. "Estoy bien", se repite para sí; como si responder a esa pregunte fuese tan importante como infrecuente para alguien como él.


Aunque al principio su voz es más tranquila, la preocupación se hace patente en la última frase. Su mirada, también cansada, reposa sobre la de Ana Mercedes a la espera de respuesta.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 15 de Jul 2026, 18:26:56
Su mirada permanece unos segundos sobre el fragmento de metal. No hay reconocimiento en sus ojos, pero sí una incomodidad difícil de ocultar, como si aquella pieza quebrada trajera consigo algo que la habitación no debería contener. Después mira a Bruma.


Hace una pausa. Notas que rumia lo que le acabas de decir.


Las palabras salen bajas. Sin temblor. Precisamente por eso pesan más. Ana entrelaza las manos sobre las rodillas y aprieta los dedos hasta que los nudillos pierden el color.


Durante un instante parece que va a detenerse. Traga saliva, levanta la mirada y continúa.


Su voz se rompe apenas al pronunciar la última palabra.


Una tos brutal corta el silencio. El Roc de la Cendra se dobla junto a la mesa, cubriéndose la boca con el antebrazo. No es una tos seca de viejo. Nace desde muy dentro, húmeda y violenta, y sacude su cuerpo hasta hacer crujir la silla bajo su peso. Ana se levanta de inmediato.


El anciano alza una mano para detenerla mientras intenta recuperar el aire.


Ana tarda en sentarse de nuevo. Sigue observándolo durante unos segundos antes de volver hacia Bruma.


Esta vez hay culpa en su expresión.


Las horas siguientes pasan despacio. Consigues beber sin ahogarte, retener algo de comida y dormir durante intervalos cada vez menos agitados. Al caer la tarde, el temblor ha abandonado tus manos. El cuerpo todavía duele, pero ya vuelve a pertenecerte. Cuando abres los ojos de nuevo, Ana está junto a la ventana. La última luz dibuja su silueta contra el cristal. Se vuelve hacia ti, se coloca el abrigo y respira profundamente.

Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 15 de Jul 2026, 20:29:59
La situación es dura. Normalmente, el chamán es el que observa. El que está. El que sostiene. En esta ocasión, sin embargo, es su cuerpo el que no termina de responder, y su mente la que se encuentra fragmentada. A medida que Ana Mercedes expresa su experiencia, las piezas empiezan a encontrar un sitio. Algunas. Poco a poco.

Cita de: Maurick en 15 de Jul 2026, 18:26:56




Mira a Ana Mercedes, y luego mira sus manos.


A pesar de su juventud, sus movimientos y su voz, así como su forma de dudar, se asemejan más a los propios de la senectud. Se queda callado un rato, escuchando a la vez que perdido, mientras la philodox y el anciano intercambian palabras.

Cita de: Maurick en 15 de Jul 2026, 18:26:56


Niega con la cabeza, una vez más, y se entrega de nuevo al sueño y al descanso sin hacer la más mínima oposición. Su cuerpo pide tiempo, y su alma atención. Sabe que, si no se da a sí mismo el tiempo necesario, no llegará demasiado lejos. El reposo, el agua y la comida hacen su función, y parece que, poco a poco, el joven vuelve a ser, aunque sea en una forma débil y leve, Bruma Nocturna. Cuando Ana Mercedes se dirige a él desde la ventana, se incorpora y se pone de pie lentamente adquiriendo una pose que, de alguna manera, le devuelve algo de dignidad y entereza.

Cita de: Maurick en 15 de Jul 2026, 18:26:56


Aunque el cansancio sigue siendo un gran protagonista en su rostro, la decisión empieza a ganar terreno poco a poco mientras el joven Uktena se convierte paulatinamente en sí mismo.

Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 16 de Jul 2026, 15:19:29
Ana Mercedes sostiene la mirada de Bruma durante unos segundos. La seguridad con la que había hablado antes se resquebraja ahora que él le pide un plan.


Baja la vista hacia sus manos y se frota el pulgar contra los nudillos.


La Hija de Gaia respira hondo antes de volver a mirarte.


La dureza desaparece un instante de su rostro.


El Roc de la Cendra se acerca al fragmento sin tocarlo. Entrecierra los ojos y permanece inclinado sobre él más tiempo del necesario.


El anciano apoya las dos manos sobre la vara.


La preocupación apenas dura en su expresión. Después resopla y se endereza con dificultad.


Ana vuelve a mirar la pieza de metal, pero enseguida aparta los ojos.


Se acomoda en la silla, buscando las palabras.


Ana se inclina ligeramente hacia delante.


El silencio de la Masía se espesa alrededor del fragmento.


Ana deja que la información repose entre vosotros.

Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 17 de Jul 2026, 13:15:40
Tras la jornada de descanso, aunque todavía se encuentra algo aturdido, los recuerdos empiezan a asentarse poco a poco. Difusos, con conversaciones a trozos, pero con una estructura y un orden. Los recuerdos de Iruz gritando "¡No la mires!", la muerte de Aránzazu en la plataforma y la carrera de Pau con las dos niñas, el Demonio de Fuego en un lugar imposible... y más. Algo más. Tras la desaparición del cordón umbral... ¿Bilbao? Sí, Bilbao. El cráter de Bilbao. El Carnaval de Almas. Iris. Recuerda la escena, pero las conversaciones todavía son un murmullo cercano al ruido blanco. Hay un combate, sí. Un combate del que se lleva un fragmento de metal. Y después magia y dolor. ¿Aya? ¿Invitia? Recuerda a la Estigma, con más claridad que el resto. Recuerda el orbe de Avaritia, mencionar el nombre de Noa y los gritos de Iris. Faltan detalles, sí. Pero empieza a entender por qué su mente no salía del Pozo: porque ni siquiera estaba en él, sino en otro sitio. En otro lugar... en otro tiempo.

Cita de: Maurick en 16 de Jul 2026, 15:19:29

El muchacho asiente mientras ella habla, con tranquilidad y comprensión.


Cita de: Maurick en 16 de Jul 2026, 15:19:29

Durante un instante, algo en su cabeza le hace dudar. Ana Mercedes parece tener un recuerdo claro, que además encaja con la reconstrucción de las escenas que el muchacho ha estado llevando a cabo. Él estuvo implicado, en un momento en el que ella era vulnerable, y eso le hace sentir incómodo. "No era yo", piensa rápidamente en su cabeza. "Seguramente fuese una ilusión generada por el Pozo, no hay nada que yo haya hecho por ti". Marcar una distancia sería fácil, igual que con Iruz cuando lo rechazó. Pero Ana Mercedes suena mucho más sincera. Honesta. Y eso es algo que el metis ha aprendido a apreciar. La Hija de Gaia necesita ayuda, y quizá él pueda aportar algo en su viaje.


Se hace el silencio, durante un segundo que se alarga en una mirada entre dos pares de ojos que empiezan a conocerse de verdad. Las palabras del Roc no lo interrumpen, sino que llegan en el momento exacto en el que empieza a ser necesario cambiar el foco de atención para que la mirada no se vuelva incómoda.

Cita de: Maurick en 16 de Jul 2026, 15:19:29


El muchacho mira al anciano, un instante al fragmento perennemente tibio, y lo guarda con cuidado después de la fugaz mirada de Ana Mercedes.


La frase no suena a disgusto, sino a aceptación forzosa. Como si de repente un árbol acabase de comprender que no puede evitar tener raíces, ramas y hojas.

Cita de: Maurick en 16 de Jul 2026, 15:19:29




Bruma Nocturna escucha el relato de la muchacha con calma y paciencia, apreciando cada silencio y respetando cada espacio. Cada palabra, cada comentario, hace que la conciencia de lo ocurrido en el cráter sea cada vez más clara. No recuerda nada sobre Indolence, pero sí el motivo por el que nada funcionaba.


Poco a poco, va recuperando la estabilidad y la energía. Enfocarse de nuevo en la tarea empuja a su cuerpo a seguir moviéndose, aunque todavía no sepa en qué dirección. Su atención reposa sobre Ana Mercedes, a la espera de una opinión sobre lo expuesto.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 27 de Jul 2026, 12:19:42
Ana Mercedes permanece contigo durante la recuperación, escuchando tus palabras con una atención inusual. La mención del Cráter endurece levemente su expresión, pero no aparta la mirada.


Se acerca un paso. La decisión está en su postura, aunque todavía no exista un camino claro bajo sus pies.


Un golpe contra la puerta de la Masía corta la conversación: la puerta se abre de pronto y choca contra la pared. Iruz aparece apoyada en el marco, con el maquillaje corrido, el cabello revuelto y el equilibrio de alguien que lleva demasiado tiempo negociando con el suelo. El olor a alcohol entra antes que ella.

La muchacha te señala con un dedo que tarda varios intentos en encontrarte.


Da un paso hacia el interior, tropieza con sus propios pies y consigue sostenerse agarrándose a una silla. Después mira el mueble como si la culpa fuese suya.


Iruz se deja caer pesadamente sobre la silla. Parece a punto de dormirse, pero levanta la cabeza de nuevo y clava en ti los ojos vidriosos.


Se pasa una mano por la boca, intentando contener un eructo sin conseguirlo del todo.


Entonces el fragmento de metal se calienta dentro de tu mano.

Es algo extremadamente sutil. El sonido de la habitación desaparece. La respiración de Ana se detiene a medio camino. Iruz queda inmóvil sobre la silla, con la boca todavía entreabierta. Incluso el polvo suspendido junto a la ventana deja de caer.

En una esquina de la Masía, allí donde un instante antes no había nadie, está el Demonio de Fuego. Permanece apoyado contra la pared, observándote con los brazos cruzados y una expresión condescendiente, casi decepcionada.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 27 de Jul 2026, 15:52:40
Poco a poco, la memoria se reorganiza. El descanso, el escuchar la historia de Ana Mercedes y el intentar expresar la propia experiencia van colocando las piezas del puzzle poco a poco, aunque algunas todavía no terminan de encontrar su sitio exacto.

Cuando la philodox habla, el muchacho presta atención hasta que Iruz irrumpe en la habitación. El chamán escucha el hostil discurso de la ebria y agotada niña con serias carencias afectivas, pero no responde ni le da más relevancia de la que tiene: un discurso más, vacío en su mayoría, que no es otra cosa que la expresión del hastío, la soledad y la desesperación. Entonces, el tiempo deja de correr a la velocidad normal y se ralentiza poco a poco hasta detenerse; el Demonio de Fuego se encuentra en una esquina mirando al joven, de brazos cruzados, con cierta mirada de desaprobación.


El metis mira, casi sin que se note, el fragmento por un momento.


El muchacho camina despacio hacia el danzante mientras habla, hasta quedarse a poco más de un metro de distancia, y le mira a los ojos con curiosidad.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 28 de Jul 2026, 10:14:26
Cita de: Lady Midnight en 27 de Jul 2026, 15:52:40El muchacho camina despacio hacia el danzante mientras habla, hasta quedarse a poco más de un metro de distancia, y le mira a los ojos con curiosidad.

La expresión condescendiente se quiebra apenas cuando bajas la mirada hacia el fragmento, a lo que él también lo observa. Por primera vez desde su aparición, parece no tener preparada una respuesta. Intentas avanzar el último metro que os separa, pero tu cuerpo no obedece. No puedes mover las piernas. Tampoco los brazos ni la cabeza.

Sólo tus ojos responden, atrapados en aquella habitación detenida. Ana Mercedes permanece inmóvil junto al camastro. Iruz sigue inclinada sobre la silla, con el cabello suspendido sobre el rostro y una gota de saliva detenida antes de alcanzar el suelo. Los contornos de la Masía se han vuelto borrosos. Las paredes, la luz de la ventana y los muebles parecen vistos a través de agua turbia.

Gaia ha dejado de girar, sólo podéis hablar.


Zarpa Manchada se separa de la pared y se acerca sin producir ningún sonido. Él sí puede moverse dentro de aquel instante imposible.


Se detiene frente a ti y baja la mirada hacia el metal que permanece aprisionado entre tus dedos. Levanta una mano y la mantiene sobre el fragmento sin llegar a tocarlo. Sus dedos parecen perder consistencia al aproximarse.


Su mirada vuelve a encontrarse con la tuya, y la dureza continúa ahí, pero ya no hay fuego detrás de ella. Tampoco aquella presión nauseabunda que acompañaba al Demonio.


Durante unos segundos permanece en silencio, como si escuchara algo dentro de sí mismo.


Zarpa Manchada ladea la cabeza. Regresa poco a poco aquella expresión paternalista que reconociste al verlo en la esquina. Rodea tu cuerpo inmóvil con calma, examinándote como si intentara decidir cuánto queda en ti del cachorro que nunca llegó a criar.


Vuelve a situarse frente a ti, con una sonrisa leve, desagradablemente satisfecha, que aparece en su rostro.


Poco a poco, la escena empieza a dejar de ser borrosa y vuelves a escuchar los gritos de Iruz. Lo que estaba diciendo pierde importancia, y cuando el silencio se hace de nuevo, notas los ronquidos del Roc, que está en el piso superior. No sabéis cuando ha subido o cuanto tiempo ha pasado, pero está durmiendo a pierna suelta.

Ana Mercedes carraspea. Iruz le dedica una mirada llena de odio, y apoya el mentón sobre el respaldo de la silla, claramente rendida ante la situación.


¿Qué vas a hacer, Bruma Nocturna?
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 28 de Jul 2026, 13:37:42
El cuerpo del joven chamán no reacciona y, quizá, eso hace que sus sentidos estén más pendientes de lo que está a punto de ocurrir. El Demonio de Fuego, por el contrario, parece gozar de libertad de movimiento... y de autoconsciencia. Su discurso se siente honesto, claro; como si hubiera recuperado una parte perdida de sí mismo, y perdido un poco de otra.

Cita de: Maurick en 28 de Jul 2026, 10:14:26

Hace una breve pausa, mientras mide bien la posible respuesta de su interlocutor.


El espíritu camina mientras habla, con sus pausas y sus lentos pasos. Sin embargo, el chamán se siente tranquilo y en calma. Casi en paz.

Cita de: Maurick en 28 de Jul 2026, 10:14:26


La figura duda. Piensa. Habla. Parece estar tan confundido como el metis en esa nueva y extraña situación, y sus reflexiones en voz alta son una muestra de ello.

Cita de: Maurick en 28 de Jul 2026, 10:14:26



Los gritos de Iruz y después los ronquidos del Roc dan fin a la ensoñación. El Uktena sigue de pie, con el tibio fragmento en la mano firmemente sujeto en el interior de su puño a la altura de la cadera. Mira a Ana Mercedes cuando carraspea, y después a la joven de pelo rubio y rizado cuando se dirige a él.

Cita de: Maurick en 28 de Jul 2026, 10:14:26


Sus ojos son sinceros, su expresión calmada. No hay reproche, ni acusación. Solo la certeza de que, aunque quizá con intenciones positivas, Bruma Nocturna les ha hecho daño a las dos.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 28 de Jul 2026, 14:27:35
Tu recuperación arranca una sonrisa breve y fugaz a la Ícaro, que escucha tus disculpas con la cabeza ladeada. Durante unos segundos parece debatirse entre responderte y quedarse dormida sobre la silla, pero al final se frota la cara con ambas manos y deja escapar un gruñido cansado.


Ana Mercedes no tarda en responder. Su voz sale firme, como si hubiese tomado la decisión mientras Iruz hablaba.


La Ícaro levanta la cabeza de golpe. Parte de la borrachera parece desaparecer de sus ojos.


Se incorpora demasiado deprisa y tiene que apoyar una mano sobre la mesa para no perder el equilibrio.


Señala vagamente hacia el exterior, aunque Bilbao quede muy lejos de aquella Masía.


Ana aprieta los labios, pero no replica. La seguridad de hace unos segundos se ha convertido en una duda tensa. Iruz se vuelve hacia ti. Esta vez consigue mantener la mirada fija, seria pese al alcohol.

Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 29 de Jul 2026, 10:46:37
El sioux escucha las quejas de Iruz mientras guarda con cuidado el fragmento de metal tibio en su bolso, no sin antes echarle un último vistazo. Cuando la muchacha menciona a Aya, el metis deja que la pausa tras la mención sea lo suficientemente consistente como para saber que tiene la oportunidad de participar.


Mira a Iruz apoyada en la silla, mientras camina despacio por la habitación sin rumbo definido.


El Uktena desvía la mirada un momento hacia la esquina en la que estaba el Demonio de Fuego, y vuelve sus ojos hacia Ana Mercedes.


Un intenso dolor de cabeza interrumpe la exposición del joven, que cae sobre su rodilla derecha mientras se apoya en el suelo con la misma mano y se sujeta la cabeza con la izquierda; una de las últimas piezas del puzzle encaja entre sus recuerdos con tanto sufrimiento físico como mental.

Cita de: Maurick en 04 de Jul 2026, 17:51:58

Una mueca contrae su rostro, y de su boca solo sale un gemido contenido.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 29 de Jul 2026, 11:34:13
Cita de: Lady Midnight en 29 de Jul 2026, 10:46:37Un intenso dolor de cabeza interrumpe la exposición del joven, que cae sobre su rodilla derecha mientras se apoya en el suelo con la misma mano y se sujeta la cabeza con la izquierda; una de las últimas piezas del puzzle encaja entre sus recuerdos con tanto sufrimiento físico como mental.

El dolor te atraviesa detrás de los ojos y la Masía vuelve a desdibujarse. La mano apoyada en el suelo deja de sentir la madera. El gemido de Iruz se alarga hasta convertirse en un sonido grave, inmóvil. Ana Mercedes queda suspendida a medio gesto.

Gaia deja de girar otra vez, mientras Zarpa Manchada aparece frente a ti, observándote desde arriba. Esta vez no hay burla en su rostro, sólo una preocupación severa.


Se agacha despacio hasta quedar a tu altura.


Cita de: Lady Midnight en 29 de Jul 2026, 10:46:37Una mueca contrae su rostro, y de su boca solo sale un gemido contenido.

Su voz se aleja. La oscuridad ocupa su lugar: piedra infinita y una presencia demasiado grande para caber dentro de ningún mundo.


La voz no pertenece ya a Zarpa Manchada. Es la de alguien que no conoces, pero recuerdas. Alguien que no sabes quién es, pero lo notas familiar, cercano. Su parece haber sido recuperada desde algún rincón roto de tu memoria.


Entonces regresa la Masía. El aire entra de golpe en tus pulmones y Zarpa Manchada vuelve a estar frente a ti.


El tiempo no parece volverse a mover. Tu padre, o lo que sea que es esta criatura, te observa consternado.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 29 de Jul 2026, 12:41:41
La escena es extraña, como si su mente se hubiese convertido en algún tipo de teatro al margen de la realidad en el que, ocasionalmente, se interpretan las obras rupturistas de vanguardias aún por llegar.

Cita de: Maurick en 29 de Jul 2026, 11:34:13

El pensamiento del muchacho, afectado por el dolor, se eleva en el ambiente como una voz calmada hacia la imagen del Danzante.


La voz cambia, así como el tono de la misma y el tipo de mensaje. Es Apae, otra vez Apae. El joven chamán es incapaz de discernir si es un nuevo recuerdo de lo ocurrido en el Pozo (o lo que él asume como su estancia en el Pozo) o un nuevo mensaje fruto de alguna conexión establecida tras aquel primer contacto. No sabe si es un recuerdo suyo, o un recuerdo de otro. "Tu pareja y tu hija", dijo, pero... ¿a quién se refiere? ¿A Dulce Lluvia y Noa? En este momento el muchacho no sabe si Iris tiene pareja, pero no parecía que Iris tuviese intención de ayudar a Invitia a reunir todos los núcleos. Todos los sucesos parecen demasiado fáciles de relacionar entre sí, todo apunta, una vez más, a las Estigmas y sus planes. Bruma Nocturna no quiere entregar a Noa, y menos después de su implicación en el proceso de su concepción. Tampoco quiere renunciar a Dulce Lluvia, la única que alguna vez ha demostrado comprenderle y aceptarle como es. Sin embargo, como todas las veces que las dudas atenazan su corazón, la sensación del deber y la responsabilidad es mucho más fuerte: el mundo, Gaia, es mucho más importante que sus deseos personales y su bienestar.

Cita de: Maurick en 29 de Jul 2026, 11:34:13

Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 29 de Jul 2026, 23:23:51
El dolor no remite, se vuelve más preciso. Zarpa Manchada permanece agachado frente a ti, con los antebrazos apoyados sobre las rodillas. Te escucha hablar de cebos, estrategias y responsabilidades sin interrumpirte. Cuando terminas, deja pasar unos segundos.


Se incorpora. A vuestro alrededor, la Masía continúa detenida y borrosa. Iruz permanece inclinada sobre la silla. Ana Mercedes conserva una mano a medio alzar. Ni el polvo se atreve a descender.


Camina despacio hasta situarse detrás de Ana Mercedes.


Su mirada se endurece.


El fragmento oculto en tu bolso emite una pulsación tibia.


El mundo vuelve de golpe. El aire entra en tus pulmones. La madera recupera su dureza bajo tu mano. El cabello de Ana Mercedes termina de caer sobre su hombro e Iruz parpadea, observándote todavía arrodillado. La Ícaro deja escapar el aire por la nariz. Ya no parece borracha. Sólo agotada y profundamente irritada.


Se incorpora con esfuerzo y se apoya sobre el respaldo de la silla.


Iruz da un paso hacia ti. Sus ojos vidriosos se mantienen clavados en los tuyos.


Se señala la sien con un dedo.


Su mandíbula se tensa.


Ana Mercedes te observa en silencio. No parece sorprendida por la revelación, pero sí por la crudeza con la que Iruz la ha depositado ante ti. La Ícaro se frota el rostro y continúa.


Se acerca a la mesa y apoya ambas manos sobre ella. El olor a alcohol inunda la habitación.


Ana Mercedes levanta la cabeza.


La frase sale limpia. Sin temblor.


Sus ojos permanecen fijos en ti.


Iruz asiente hacia ella y vuelve a mirarte.


Señala con el pulgar hacia ninguna parte, hacia el oeste, hacia el Cráter que continúa ocupando tus pensamientos. Iruz se endereza. El alcohol continúa en su aliento, pero ya no queda nada torcido en sus palabras.


Dentro de tu bolso, el metal vuelve a calentarse. Zarpa Manchada no aparece, no hace falta.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 30 de Jul 2026, 09:07:56
Mientras el dolor se concentra, los sentidos del joven chamán se agudizan. Las palabras de Zarpa Manchada suenan amables, sabias. Conoce el dolor que el muchacho carga sobre su espalda pero, de alguna manera, lo sobredimensiona.

Cita de: Maurick en 29 de Jul 2026, 23:23:51




La conciencia del metis regresa a un mundo en el que, una vez más, los gritos de Iruz le impiden tomarse el tiempo necesario para recapacitar.

Cita de: Maurick en 29 de Jul 2026, 23:23:51




El Uktena escucha, con cierta paciencia, el nuevo discurso de la joven. No parece demasiado interesado en sus bravuconadas pero, cuando dice esas últimas palabras algo cambia. "Se la debes". La afirmación resuena en su mente mientras su ceño se frunce poco a poco y el brillo de sus negros ojos se vuelve totalmente opaco.


Hace una breve pausa, intentando dirigir la rabia hacia el recuerdo y no directamente hacia Iruz.


Da un paso más hacia la joven, desafiante, mientras su voz se vuelve cada vez más áspera.


Entonces se para, y recuerda que la joven de pelo rubio, aunque es una molestia en sí misma, no es más que otra pobre alma embaucada al servicio de la ghoul. Su voz se frena recuperando la calma en las últimas palabras, y sigue mirando a la ícaro con paciencia.

Cita de: Maurick en 29 de Jul 2026, 23:23:51


Se acerca de nuevo a la cama, y se sienta en el borde para ordenar sus pertenencias en su bolso y revisar que todo sigue en su sitio. Cuando Ana Mercedes habla, la escucha con calma mientras la mira a los ojos.

Cita de: Maurick en 29 de Jul 2026, 23:23:51



Cita de: Maurick en 29 de Jul 2026, 23:23:51


Sus cosas están en su sitio, su ropa está en condiciones y a su bastón aún le quedan muchos kilómetros por delante. Antes de partir, anota los detalles importantes en su cuaderno y prepara una pequeña bolsa de tela con algo de tabaco que deja atada con un hilo sobre la mesa de la masía. Quizá no vuelva a verse cara a cara con el Roc, así que una muestra de agradecimiento, aunque sea algo simbólico, nunca está de más.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 03 de Ago 2026, 11:54:24
Iruz sostiene tu mirada durante unos segundos. La irritación continúa ahí, pero el alcohol empieza a arrastrarla hacia otra parte. Parpadea despacio, se lleva una mano al vientre y hace una mueca.


Se aparta de la silla con una dignidad bastante discutible. Antes de alcanzar la puerta, señala a Ana Mercedes con un dedo que tarda demasiado en encontrarla.


Iruz se toca la cabeza con ambas manos, intentando representar algo parecido a unos cuernos. Después desaparece al otro lado de la puerta, dejando entrar una ráfaga de aire frío. Ana Mercedes espera hasta que sus pasos se alejan, y entonces vuelve los ojos hacia ti.


Sus dedos se cierran alrededor de la tela de su propia manga.


Ana baja la mirada durante un instante. Cuando vuelve a levantarla, la decisión continúa intacta, aunque algo más frágil se ha abierto detrás.


No intenta aliviar el peso de sus palabras.


La puerta vuelve a abrirse antes de que el silencio termine de asentarse. Iruz entra ajustándose la ropa y se deja caer sobre la silla con un suspiro. Ana la observa con el ceño fruncido.


Iruz levanta el brazo sin abrir del todo los ojos y le dedica un corte de mangas lento, casi solemne.


Su mano cae sobre el regazo. Apenas tarda unos segundos en quedarse dormida, con la cabeza vencida hacia un lado y la respiración pesada. Ana se acerca y se agacha frente a ella. Le pasa un brazo por detrás de la espalda y otro bajo las rodillas, pero se detiene al notar lo poco que pesa.


La preocupación apenas altera su voz. Mira hacia ti antes de incorporarse con Iruz entre los brazos, ofreciéndote la posibilidad de ayudar sin pedírtelo expresamente. Dejas el recuerdo de tabaco para el Roc, que está roncando como si fuera un terremoto en el altillo de la Masía. Fuera, en una de las esquinas, puedes ver a una de las cabras mutantes relamiendo el suelo; mientras lo hace, uno de sus ojos se fija en ti, lanza un enorme suspiro, y sigue haciendo lo suyo.



Fuera, la noche se ha cerrado sobre la Masía. El coche espera junto al camino, cubierto por una película de humedad. Ha terminado apoyado contra el tronco de un árbol: el golpe no ha sido nada grave, aunque ha doblado la matrícula delantera un poco. Ana acomoda a Iruz en los asientos traseros y le coloca su propia chaqueta bajo la cabeza. Después abre la puerta del conductor.


Permanece junto al coche, con una mano sobre la puerta abierta. Todavía no introduce la llave, y sus ojos regresan a ti.


Puedes ver a Zarpa Manchada detrás de ella, casi borroso y sin forma, pero plenamente consciente de vuestra conversación.


La sonrisa que ostenta te irrita.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 04 de Ago 2026, 12:38:24
Las paredes de la masía respiran una humedad densa mientras Iruz replica, a lo que el chamán responde solo con un suspiro cansado que se pierde entre los ronquidos del Roc.

Cita de: Maurick en 03 de Ago 2026, 11:54:24


El muchacho mira a Ana Mercedes con paciencia cuando llama su atención. No la interrumpe, solo escucha intentando entender el tono... y ajustando el propio después de la interacción con la ícaro.


La siguiente pregunta cruza la mente del metis como un disparo, abordando el tema con una soltura, una naturalidad y una espontaneidad que no esperaba. Antes de que pueda empezar a elaborar una respuesta, la joven rubia de pelo rizado interrumpe la conversación.

Cita de: Maurick en 03 de Ago 2026, 11:54:24


Mientras concluye su opinión sobre la situación con Iruz, se acerca a Ana Mercedes para ayudarla a transportar a la ícaro y abrir la puerta del coche para que pueda colocarla en el asiento trasero.

Cita de: Maurick en 03 de Ago 2026, 11:54:24


Mencionar el cráter de Bilbao una vez más hace que se note cierta ansiedad en su voz, que muta en resignación cuando vuelve a hablar.


La salida se retrasa ligeramente, como si Ana Mercedes estuviese buscando el momento para decir algo, mientras sus ojos recorren la escena para encontrar, una vez más, su objetivo en el Uktena. Los ojos de él, sin embargo, no la buscan a ella sino a la figura que tiene detrás.

Cita de: Maurick en 03 de Ago 2026, 11:54:24


El joven theurge termina de hablar con calma, concediéndole a Ana Mercedes el mantener la pausa que parece necesitar. Relaja su cuerpo, dejando que el peso repose principalmente sobre una pierna mientras apoya el brazo sobre el techo del coche. El aire húmedo parece algo más ligero cuando una ligera brisa acaricia sus rostros inmersos en una mirada que combina la duda existencial con la sinceridad de dos personas que, aunque apenas se conocen, saben que se necesitan.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 05 de Ago 2026, 13:41:14
La Garrotxa se queda atrás sin despedirse. Al principio, la carretera desciende entre bosques todavía húmedos, laderas oscuras y campos cercados por muros de piedra. La niebla de la mañana permanece atrapada entre los árboles, deshilachándose despacio bajo una luz pálida. Durante algunos kilómetros, la Garrotxa continúa existiendo en el retrovisor: primero como una montaña apartada, después como una mancha entre las ramas y, finalmente, como una ausencia.

Cita de: Lady Midnight en 04 de Ago 2026, 12:38:24

Ana Mercedes sonríe cuando dices eso, y notas que empieza a moverse con más determinación.


El coche ha sobrevivido al encuentro con el árbol, aunque no con dignidad. El parachoques delantero está arañado, la matrícula doblada vibra cada vez que Ana Mercedes supera cierta velocidad y algo bajo el capó emite un traqueteo discreto cuando la carretera se inclina demasiado, pero aún así, avanza. Ana conduce con las dos manos en el volante, sin correr. Su capacidad de conducción es completamente distinta a la de Iruz: mantiene una distancia prudente con los vehículos que encuentra y reduce la marcha antes de cada curva, como si todavía estuviese comprobando hasta qué punto puede confiar en aquella máquina.

Cita de: Lady Midnight en 04 de Ago 2026, 12:38:24


Iruz ocupa el asiento trasero. Se ha puesto unas gafas de sol pese a que sigue siendo de noche y lleva la chaqueta doblada entre la cabeza y la ventanilla. Durante la primera hora apenas se mueve. De vez en cuando abre un ojo, comprueba que el paisaje continúa avanzando y vuelve a cerrarlo con expresión ofendida. Tú viajas junto a Ana, como copiloto. Desde allí observas cómo los campos volcánicos van dando paso a montañas más ásperas, cubiertas de pinares y heridas por caminos estrechos. Ninguna voz sale de la radio para anunciar el fin del mundo. Sólo el ruido de los neumáticos, el aire entrando por una ventanilla mal cerrada y el golpeteo monótono de la matrícula.

La tranquilidad resulta extraña después de tantos días rodeado de seres trascendentales, realidades oníricas y viajes espaciotemporales. Cerca de Ripoll, os detenéis en una estación de servicio; Ana llena el depósito y paga con la tarjeta asociada a aquella cuenta imposible que apareció a su nombre. La sostiene unos segundos antes de introducirla en el lector, como si esperase que la máquina llamase a la policía o a quienquiera que hubiera decidido convertirla en una mujer obscenamente solvente, pero no ocurre nada. ¿Por qué iba a hacerlo? El recibo sale con un siseo vulgar, con un cargo de 25€ en alimentos que no le suenan de nada a Ana. Iruz regresa con una bebida energética, dos bolsas de patatas, dos paquetes de donuts y un bollo cubierto por una capa de azúcar tan gruesa que parece aislante térmico. Se mete de nuevo en el coche sin ofrecer nada a nadie.

Cita de: Lady Midnight en 04 de Ago 2026, 12:38:24


Ana le lanza una mirada asesina y se sienta de nuevo como conductora. Tú observas la situación en silencio, desconcertado. No entiendes muy bien qué ha pasado. De una forma u otra, la carretera vuelve a tragarse el coche. El viaje continúa hacia el norte, buscando los pasos que atraviesan los Pirineos. Las poblaciones se vuelven más pequeñas, las fachadas pierden color y ganan piedra y los campanarios aparecen entre árboles altos, vigilando pueblos que apenas ocupan unas pocas calles. Tras Puigcerdà, el cielo se abre por fin y la luz cae sobre la Cerdanya, extendiendo sombras largas bajo las montañas.

Iruz despierta del todo cuando el paisaje empieza a cerrarse alrededor de vosotros. Se incorpora despacio, se quita las gafas y observa las señales. Durante unos minutos no os habla, sólo sigue con los ojos cada desvío, cada túnel y cada puente. A medida que os acercáis a la frontera, su cuerpo pierde parte del cansancio. La mirada empieza a contar cámaras, coches y lugares desde los que alguien podría observar la carretera.

Llegáis al control fronterizo, pero los agentes no sospechan de vosotros. Uno de ellos contempla la matrícula doblada, después a Ana Mercedes, después a ti. Finalmente mira a Iruz, que vuelve a llevar las gafas de sol y mastica el último trozo del bollo con la serenidad de una adolescente aburrida. El hombre os deja pasar. Andorra aparece poco a poco, sin una frontera clara entre la montaña y las construcciones. Carreteras estrechas, edificios levantados contra pendientes imposibles, hoteles, gasolineras, comercios de electrónica y balcones de madera sobre barrancos donde el agua corre demasiado abajo.

No os dirigís hacia el centro. Iruz os hace abandonar la vía principal antes de alcanzar las zonas más transitadas. La carretera secundaria asciende por una ladera cubierta de abetos, rodea un pequeño embalse y termina internándose en un valle lateral donde las construcciones vuelven a separarse unas de otras.

Sant Remei de l'Obaga

Camino de entrada

📅 27 de septiembre de 2005, 12:51

Llegáis a Sant Remei de l'Obaga poco antes de la una. El pueblo está formado por una iglesia pequeña, una plaza inclinada, dos calles principales y un conjunto de casas de piedra con tejados oscuros. Hay un hotel familiar, una tienda de alimentación, un taller mecánico y varios establecimientos que parecen vivir únicamente durante la temporada de nieve. Un arroyo atraviesa la parte baja del caserío, oculto entre muros cubiertos de musgo.

Las montañas lo rodean todo, e incluso el silencio parece tener pendiente. Ana estaciona junto a una antigua serrería cerrada. Hay pilas de madera bajo unas lonas verdes, una máquina oxidada y un camino de tierra que desciende hacia el arroyo. Iruz permanece inmóvil durante unos segundos, examinando el lugar. Después abre la puerta.


No ofrece más explicaciones. La veis alejarse por el camino, todavía algo encorvada por el cansancio. Desaparece detrás de la serrería y tarda cerca de diez minutos en regresar. Cuando lo hace, lleva una bolsa de plástico negro sujeta contra el vientre. Se detiene junto al coche, mira hacia las casas y abre el paquete.

Dentro hay un teléfono Nokia antiguo, una batería envuelta en papel de aluminio y una tarjeta SIM guardada dentro de una caja de cerillas. Iruz monta las tres piezas con movimientos rápidos. Después se aparta unos pasos, hasta quedar cerca del muro de piedra que separa la serrería del bosque. El teléfono se enciende. La pantalla verde ilumina sus dedos. No necesita marcar ningún número. El aparato comienza a sonar en cuanto encuentra cobertura.

Iruz mira el nombre inexistente de la llamada y descuelga. Se os queda mirando, y pulsa el botón para poner el altavoz del teléfono.


Al otro lado responde una mujer. Su voz es baja, seca y controlada. No saluda.


Iruz mira hacia vosotros. La distancia impide escuchar con claridad cada palabra, pero no oculta cómo se le endurece la mandíbula.


Hay un silencio breve.

La voz que responde no parece sorprendida. Sólo menos paciente.


Iruz se apoya contra el muro, hundiendo una zapatilla en la hierba húmeda.


El viento mueve las ramas sobre su cabeza. Desde alguna casa llega el sonido de una vajilla y una radio demasiado baja para entender las palabras.


Iruz busca algo en los bolsillos, no encuentra nada y termina escribiendo sobre el envoltorio del bollo con un pequeño lápiz que Ana le lanza desde el coche. La mujer le indica el nombre de un establecimiento situado en la plaza del pueblo: **Bar L'Isard**, y la cita será a las cinco de la tarde; 17:00.

Después añade una condición.


Iruz aparta el teléfono de su boca y lo mira como si el aparato acabara de insultarla personalmente. Vuelve a acercárselo.


La respuesta llega sin vacilación.


Iruz aprieta los dientes. Levanta la vista hacia ti y después hacia Ana Mercedes, calculando algo que no parece gustarle.


Esta vez el silencio dura más. Al otro lado sólo se oye una respiración pausada.


Iruz se aparta del muro.


La mujer no responde inmediatamente. Iruz continúa antes de que pueda hacerlo.


Otro silencio. Esta vez, cuando la mujer habla, hay algo más que cautela. Quizá reconocimiento. Quizá simplemente resignación.


Iruz mira a Ana Mercedes. La Philodox no parece encantada, pero termina asintiendo una sola vez.


La voz le recuerda la hora y el lugar. Antes de colgar, insiste:


La llamada termina. Iruz permanece mirando el teléfono apagado durante unos segundos. Después se gira hacia vosotros.


Sant Remei de l'Obaga no parece un lugar preparado para resolver esa clase de emergencia. La tienda de alimentación vende calcetines, delantales y camisetas interiores blancas. El pequeño comercio deportivo permanece cerrado hasta diciembre. En el taller mecánico hay monos de trabajo verdes, pero todos llevan el nombre bordado de un hombre llamado Josep y están cubiertos de manchas de aceite.

Ana Mercedes y tú recorréis el pueblo mientras Iruz espera en el hotel, vigilando el teléfono y protegiendo su orgullo de la luz del mediodía. La búsqueda os conduce finalmente hasta una tienda de recuerdos instalada junto a la iglesia. El escaparate está lleno de campanas para vacas, imanes con forma de esquí, muñecos de marmota, piedras pintadas y botellas de licor con ramas de pino dentro.

En el fondo del local encontráis una percha de camisetas. La única verde disponible es de una tonalidad brillante, casi radiactiva. En el centro lleva estampada una cabra sonriente con gafas de esquí, dos bastones cruzados y una montaña cubierta de purpurina blanca. Debajo, en letras amarillas, puede leerse:

SANT REMEI DE L'OBAGA
ON LES CABRES MANEN

Sólo queda una talla extragrande. Ana Mercedes sostiene la camiseta frente a ti. Primero mira la cabra estampada. Después levanta los ojos hacia tus cuernos. Sus labios se aprietan con una fuerza considerable, pero no llega a reírse. Pero tiene que girarse hacia un expositor de postales antes de pagar.

Cuando regresáis al hotel, Iruz está sentada en el bordillo de la entrada, fumando con el teléfono oculto bajo una pierna. Levanta la vista al veros. Ana despliega la camiseta. La cabra de las gafas sonríe bajo el sol.


Ana vuelve a mostrarla, esta vez completamente extendida. Iruz se pone en pie muy despacio.


La mirada de la Ícaro pasa del dibujo a ti. Después vuelve al dibujo.


Ana Mercedes niega con la cabeza, pero sus hombros se mueven una vez. Iruz agarra la camiseta por dos dedos, como si estuviese contaminada.


La deja caer sobre el capó.


A las cuatro y media continúa negándose. A las cuatro y treinta y cinco, comprueba el reloj del vestíbulo, pero sigue avanzando. A las cuatro y cuarenta aparece en la entrada del hotel con la camiseta puesta. Le queda enorme. Las mangas le llegan casi hasta los codos y el bajo cae por debajo de sus pantalones. La cabra ocupa la mayor parte de su torso, deformada por un nudo que Iruz ha hecho en un lateral para reducir el tamaño. La purpurina de la montaña brilla cada vez que se mueve. Iruz se detiene frente a vosotros.

(https://naufragio-heavensgate.duckdns.org/img/gallery/PNJ/Iruz_con_camiseta_verde.webp)


Ana Mercedes inspira por la nariz y mira hacia otro lado. El camino hasta el Bar L'Isard apenas lleva cinco minutos. Iruz camina a tu lado, tirando de la camiseta hacia abajo cada pocos pasos. Varias personas se giran al verla pasar. Un niño señala la cabra desde la terraza de una heladería. Su madre le baja la mano de inmediato cuando Iruz lo mira.

El bar ocupa la planta baja de una casa de piedra frente a la plaza. Tiene un toldo marrón, varias mesas de metal en el exterior y un cartel de madera con la silueta de un rebeco. Dentro huele a café, vino derramado y aceite de cocina. Un televisor pequeño murmura desde una esquina mientras cuatro hombres mayores juegan al dominó bajo una cabeza disecada.

Os sentáis en una mesa cercana al fondo. Iruz elige la silla que le permite ver la puerta. La camiseta verde destaca en el local como una señal de emergencia. El reloj sobre la barra marca las cinco y siete cuando la puerta se abre. Entra una mujer de unos treinta y pocos años, vestida con ropa sencilla y una chaqueta ligera pese al calor de la tarde. No lleva bolso. No se detiene a observar el local, pero sus ojos recorren las ventanas, la barra, los espejos y la puerta de los baños antes de encontraros.

Camina hacia vuestra mesa. Los hombres del dominó dejan de jugar, el camarero deja de secar un vaso. En Sant Remei de l'Obaga no parece habitual ver reunidos a un estadounidense de aspecto raro, indígena, una mujer americana que camina sabiendo hacia dónde tiene que ir y una adolescente rubia vestida con una camiseta verde donde una cabra esquiadora proclama que gobierna el pueblo.

La desconocida se sienta frente a vosotros. Coloca las manos sobre la mesa y mantiene la espalda recta, sin ofrecerla a la puerta. Mira primero a Iruz, después a ti.

Cuando habla, su castellano es correcto, aunque el acento americano permanece agarrado a cada palabra.


Los hombres del bar siguen a lo suyo. Uno de ellos masculla algo sobre «turistas» en catalán.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 09 de Ago 2026, 02:06:23
Salir de la Garrotxa no provoca alegría en el chamán, sino todo lo contrario. En el Roc de la Cendra encontró a alguien con quien comparte una extraña afinidad y pragmatismo, y le hubiese gustado aprender más sobre su historia, sobre la Garrotxa, sobre el pozo y sobre lo que habita bajo este. Le habría encantado poder ofrecerle ayuda al anciano para recuperar el lugar y liberarlo de la corrupción, para que cuando llegue su último día su cuerpo no sea pudra olvidado en un charco de barro mientras sus propias cabras mordisquean sus extremidades.

Cita de: Maurick en 05 de Ago 2026, 13:41:14

El muchacho se queda pensativo un rato, mirando cómo pasan los árboles por la ventanilla sin darle tiempo a fijarse en ninguno.


Las últimas palabras salen a medio masticar, con una mezcla de dolor, rencor y resignación.


El joven habla con tranquilidad, como si estuviese recitando una historia aprendida de memoria y que, con el tiempo, ya casi ha perdido toda intención y significado.


Hace una breve pausa. Una duda, como si todavía tuviese que pararse a pensar para que algo tuviese un mínimo sentido, atraviesa su mente mientras los ruidos de la mecánica en dudoso estado de conservación sustituyen las voz del muchacho.


Su voz se quiebra ligeramente en la última frase. Un silencio frágil como las alas de un insecto acompaña el dolor mientras se asienta y reposa.


La humedad de sus ojos refleja un brillo triste e intenso, y los puños cerrados tiemblan con rabia mientras se esfuerza en conservar una dignidad estúpida.


Lleva instintivamente la mano a su bolso, y mira por el retrovisor alarmado por una posible intervención del espíritu que ahora le acompaña.


Permanece callado un rato, sin que se sepa muy bien si está inmerso en sus propios pensamientos o intentando calmar el dolor de la herida en su alma. Cuando Ana Mercedes se dirige a él de nuevo, actúa con total naturalidad. Casi como si la conversación anterior nunca hubiese tenido lugar. Casi.

Cita de: Maurick en 05 de Ago 2026, 13:41:14

El joven Uktena se encoje de hombros.


Cuando hacen la parada, el theurge se baja del coche a estirar las piernas e ir al servicio. El espejo del servicio es viejo y está agrietado, y hay varias partes en las que se ha saltado la capa reflectante. Sin embargo, es suficiente para que pueda asomarse al otro lado de la Celosía y comprobar la situación antes de continuar su viaje. Rellena su vejiga con apestosa agua del grifo y se vuelve al coche, preparado para continuar.

Durante el resto del trayecto permanece callado, atento al entorno, y pensando en si hablar frente a las chicas de lo ocurrido en el cráter ha sido buena idea. Tras la negociación telefónica, acompaña a las chicas en su búsqueda de la camiseta. Cuando Iruz se queja del diseño, Bruma no sabe muy bien si reírse de la situación o sentirse molesto por la constante actitud de la ícaro.

Cita de: Maurick en 05 de Ago 2026, 13:41:14

Una ligera sonrisa se dibuja en uno de los laterales de su rostro.

Cita de: Maurick en 05 de Ago 2026, 13:41:14


Cita de: Maurick en 05 de Ago 2026, 13:41:14


La media sonrisa vuelve a hacer acto de presencia durante un fragmento de tiempo casi inapreciable. Cuando Iruz se da la vuelta, la sigue a dentro del bar, no sin antes haber revisado la umbra y consultado a los espíritus, y se sienta a su lado. Cuando el hombre del palillo en la boca le pregunta qué va a tomar, pide un "café con gotas" sin saber muy bien de qué se trata. La bebida viene en un pocillo de vidrio verdoso, transparente, y apesta a botiquín barato. El joven lo mira primero, lo huele después y al final decide no probarlo. Cuando la mujer entra y se sienta con ellos, espera paciente a su presentación.

Cita de: Maurick en 05 de Ago 2026, 13:41:14


La presentación suena tan fría como desinteresada, como si fuese otro protocolo estúpido que solo sirve para alargar reuniones y medirse los egos antes de abordar los temas realmente importantes.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 09 de Ago 2026, 22:47:33
En el coche

Durante unos segundos sólo se escucha el motor, el golpeteo irregular de la matrícula contra el parachoques y el rumor de los neumáticos sobre el asfalto. La Philodox mantiene la vista al frente. Ha escuchado toda la historia sin interrumpirte, incluso cuando la voz se te quebraba, incluso cuando aquello que estabas contando parecía dejar de estar dirigido hacia ella y se convertía en algo que necesitabas ordenar para ti mismo.

Cita de: Lady Midnight en 09 de Ago 2026, 02:06:23

Finalmente, ajusta las manos sobre el volante tras escuchar toda tu historia. Tu viaje al pozo, el motivo del Cordón Umbral, el esfuerzo que hiciste con ellas. En ningún momento te interrumpe, salvo los crujidos y masticadas de Iruz en el asiento trasero.


No hay condescendencia en su tono, y tampoco intenta sonreír para quitarle importancia.


Ana echa un vistazo breve hacia ti y vuelve inmediatamente a la carretera.


Algo cruje detrás. Iruz lleva un rato con los ojos abiertos. Sigue apoyada contra la ventanilla, con las gafas oscuras puestas y una bolsa de patatas arrugada sobre el regazo. Se incorpora entre los asientos del conductor y del copiloto.


Ana gira la cabeza lo justo para fulminarla con la mirada. Iruz levanta ambas manos.


La Ícaro vuelve a dejar caer la espalda contra el asiento. Durante unos instantes parece haber terminado, pero mantiene la boca ligeramente torcida y mastica algo que ya no tiene. Cuando vuelve a hablar, lo hace mucho más bajo.


Después se coloca las gafas correctamente sobre el puente de la nariz, gira la cabeza hacia la ventanilla y deja muy claro que cualquier intento de hacerla repetir aquello será recibido con violencia.



Inspección umbral en las cercanías del bar

Horas más tarde, frente al Bar L'Isard, el mundo espiritual tiene bastante más movimiento que el físico. Cuando asomas la percepción más allá de la Celosía, las fachadas de piedra pierden buena parte de su peso. Las líneas rectas adquieren una precisión desagradable y las instalaciones eléctricas de Sant Remei de l'Obaga se transforman en nervios luminosos que recorren paredes, tejados y postes.

No parece un lugar espiritualmente importante, pero alguien se ha encargado de vigilarlo. Una hebra de fibra óptica umbral cruza por encima de la calle, tan fina que apenas existe cuando no la miras directamente. Se divide junto al campanario y desciende hasta varios edificios, conectándose a pequeños nudos geométricos que palpitan con destellos azules.

Sobre los tejados se desplaza algo parecido a un insecto metálico. Tiene seis extremidades plegadas contra una carcasa ovalada y dos alas transparentes formadas por rejillas hexagonales. No bate el aire. Simplemente se desplaza, deteniéndose en puntos concretos para proyectar pequeñas líneas de luz sobre ventanas, puertas y vehículos. Hay otros dos más pequeños adheridos a una chimenea, y no tardan en detectarte.

El dron volador se detiene en seco. Sus alas desaparecen y un pequeño ojo blanco se abre en mitad de la carcasa, mientras te enfoca. Una secuencia de chasquidos eléctricos recorre las hebras.


El aparato desciende unos centímetros. No adopta ninguna postura agresiva. Tampoco aparecen arañas de patrón ni estructuras destinadas a inmovilizarte.


Las fibras ópticas continúan transmitiendo pequeños impulsos alrededor del edificio. Cuando permaneces allí sin mostrar hostilidad, la criatura inclina ligeramente la carcasa.


El pequeño ojo blanco se contrae.


Y eso es todo. El dron vuelve a ascender hacia los tejados y continúa su patrulla como si la conversación no hubiera tenido ninguna importancia.



Reunión con Destiny en el Bar L'Isard

Dentro del bar, el mundo resulta bastante menos elegante. El café con gotas continúa delante de ti, intacto, desprendiendo un olor que recuerda vagamente al alcohol sanitario. Destiny permanece sentada al otro lado de la mesa. Ha escuchado tu presentación con atención profesional hasta que pronuncias el nombre de tu clan.

Cita de: Lady Midnight en 09 de Ago 2026, 02:06:23

Entonces arquea ligeramente una ceja.


Te observa con algo más de atención.


Iruz deja caer la cabeza hacia atrás. La cabra esquiadora de su camiseta se deforma al estirar la tela.


Destiny mantiene la mirada sobre ella unos segundos, y después carraspea.


Apoya las manos sobre la mesa. Los hombres del dominó continúan jugando al otro lado del local, aunque uno de ellos lleva demasiado tiempo sosteniendo la misma ficha. Destiny cambia a hablar en inglés.


Iruz permanece callada por primera vez desde que Destiny se ha sentado. La mujer prosigue.


Destiny desliza un dedo por la superficie pegajosa de la mesa, dibujando una frontera inexistente.


Sus ojos se levantan hacia vosotros.


Iruz frunce ligeramente el ceño. Destiny tarda un instante antes de continuar.


La palabra queda suspendida. Por primera vez desde que se ha sentado, Destiny pierde durante una fracción de segundo esa rigidez profesional, mientras baja los ojos hacia sus manos. Traga saliva.


Recupera la mirada.


Iruz mueve una pierna bajo la mesa. Se recoloca, está claramente incómoda.


La Ícaro deja escapar aire por la nariz.


Destiny no parece molestarse.


Iruz ladea la cabeza. Destiny se inclina ligeramente hacia delante.


La reacción de Iruz es inmediata. Se echa hacia atrás y suelta una carcajada seca que hace que uno de los hombres del dominó levante la cabeza.


Destiny no responde. La sonrisa de Iruz aumenta.


Destiny frunce el ceño. Iruz continúa sonriendo, encantada consigo misma.


Destiny deja pasar el comentario. Cuando responde, cada palabra sale mucho más despacio.


La sonrisa de Iruz se reduce, y Destiny no aparta la mirada.


Iruz hace girar entre los dedos uno de los sobres de azúcar de la mesa. Destiny te mira entonces a ti.


Una pequeña pausa.


¿Qué vas a hacer, Bruma Nocturna?
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 11 de Ago 2026, 20:37:19
Mientras Ana Mercedes habla, el muchacho escucha casi con aire de molestia. Como si alguien estuviese metiendo la punta del dedo en una vieja herida despacio, casi pidiendo permiso, y rozando lo justo como para no poder protestar.

Cita de: Maurick en 09 de Ago 2026, 22:47:33

Cita de: Maurick en 09 de Ago 2026, 22:47:33

El Uktena suspira.


El joven evita las miradas de sus acompañantes, y gira la cabeza hacia el cristal de la ventanilla como si solo con la mirada pudiese transportarse lo suficientemente lejos como para que le sigan escuchando.




En la umbra, frente al bar, presta atención a todo lo que presencia. La ausencia de sentimientos negativos entre los espíritus, por una vez, parece reconfortarle. Sin embargo... esa sensación de estar en territorio de la Tejedora hace que esa sensación no dure demasiado. Se fija en la fibra, en los drones y en lo que dicen. "Protección asignada a individuo propietario", ¿eh? Alguien importante debe estar en la zona, para que se tomen tantas molestias. Quizá, en algún momento, sea menester realizar una pequeña investigación.



Ya en el bar, deja que Iruz maneje la situación. Sin embargo, cuando Destiny habla de su túmulo, no puede evitar intervenir.

Cita de: Maurick en 09 de Ago 2026, 22:47:33


Una rabia fría y contenida sale de entre sus dientes, casi gutural, casi como un gruñido. Quizá se debe al reciente descubrimiento de que Zarpa Manchada había ido a buscarla, o quizá por cómo sus esbirros intentaron "pactar" con la Noche Fría de forma no muy honesta. Quizá una mezcla de ambas, salpicada de la opinión general que el metis tiene de la Justicia Metálica.


Durante el resto de la conversación, se mantiene atento y expectante. De vez en cuándo echa un vistazo alrededor, tantea la reacción de los lugareños y revisa que nadie esté haciendo nada raro (apuntando en un papel, usando un móvil de manera extraña o prestando más interés, de forma disimulada, del que debería). Cuando la mujer se dirige a él, se endereza y se acerca un poco más a la mesa.

Cita de: Maurick en 09 de Ago 2026, 22:47:33


Se echa ligeramente hacia atrás, dejando de nuevo que la presencia de Iruz tome más protagonismo, y remueve el horrible café con una cucharilla intentando no hacer demasiado ruido.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 12 de Ago 2026, 22:22:07
Destiny te observa durante unos segundos después de que vuelvas a reclinarte en la silla. La seguridad con la que has apartado la negociación de ti parece desconcertarla bastante más que cualquiera de las amenazas de Iruz.

Mira primero a la Ícaro, y después vuelve a mirarte.


Destiny señala vagamente hacia Iruz con dos dedos, sin llegar a apartar el brazo de la mesa.


Iruz gira muy despacio la cabeza hacia ella. La cabra esquiadora de su camiseta continúa sonriendo por los dos.


Se inclina sobre la mesa, apoyando ambos antebrazos. Hay algo en su sonrisa que no resulta especialmente tranquilizador.


Destiny no parece apreciar demasiado el término elegido. Aun así, espera. Iruz entrecierra los ojos.


Destiny se toma unos segundos antes de contestar, carraspea. La rigidez de sus hombros cambia ligeramente, como si estuviese decidiendo cuánto puede contar sin desmontar delante de vosotros una historia mucho más larga.


Sus dedos se cierran despacio sobre el borde de la mesa.


Durante un instante parece que va a continuar. Iruz levanta una mano.


Destiny cierra la boca, molesta. Iruz aparta la silla hacia atrás. Las patas raspan el suelo del bar con un chirrido desagradable que hace levantar la cabeza a los hombres del dominó.


Destiny parpadea. Iruz ya está poniéndose en pie cuando la mujer reacciona.


Destiny extiende una mano y trata de sujetarla por el antebrazo. No llega a hacerlo. La palma de Iruz golpea sus dedos con un chasquido seco. No es un ataque, pero sí lo suficientemente fuerte como para apartarle la mano. La expresión de la muchacha cambia por completo.


Destiny mantiene la mano suspendida durante un segundo.

Iruz se inclina ligeramente hacia ella.


No espera confirmación. Se da la vuelta y empieza a caminar hacia la salida. La camiseta verde se balancea alrededor de su cuerpo con cada paso, haciendo que la cabra esquiadora parezca aún más ridícula. Los hombres del dominó vuelven a mirarla, y uno de ellos sonríe.

Iruz se da cuenta, y levanta ambos brazos mientras camina hacia la puerta y les dedica dos cortes de manga simultáneos.


La puerta se cierra detrás de ella. Durante unos segundos sólo permanece el murmullo del televisor. Destiny sigue mirando hacia la salida, y después mira la mano que Iruz acaba de golpear. Luego te mira a ti.


Desde la barra llega el ruido de una cucharilla golpeando contra una taza. Uno de los ancianos mueve por fin una ficha de dominó. Destiny deja escapar aire lentamente.


Se recoloca en la silla. Ahora que Iruz se ha marchado, algo cambia en ella. No parece más relajada, exactamente, pero sí menos preocupada por mantener una negociación que se estaba deshaciendo a cada frase. Destiny apoya los codos sobre la mesa, te mira.

Y entonces lo notas. Es apenas una presión detrás de los ojos. Una vibración breve de Gnosis, tenue pero inequívoca. Durante una fracción de segundo, el reflejo de Destiny en el cristal que hay detrás de la barra parece retrasarse respecto a su cuerpo.

Ha utilizado un Don. No sabes qué ha buscado exactamente. Ella tampoco parece interesada en explicarlo. La mujer te estudia durante unos segundos más y, finalmente, extiende una mano sobre la mesa. Como Garou.


Hace una pausa breve.


Destiny mantiene la mano ofrecida y sostiene tu mirada.

Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 15 de Ago 2026, 09:54:00
La forma de negociar, de relacionarse, de Iruz no resulta cómoda. No ofrece alternativas, no reconduce la conversación y, lo más importante, no parece que tenga un plan ni una intención concreta de cara a la obtención de algún beneficio. Sin embargo, el chamán se mantiene al margen de la conversación hasta que la muchacha se marcha.

En ese momento, se acerca un poco más a la mesa y mira a la mujer. No con confianza ni con seguridad, pero sí con cierto interés y la sensación de que, con suerte, podrá sacar algo en claro.

Cita de: Maurick en 12 de Ago 2026, 22:22:07


Cita de: Maurick en 12 de Ago 2026, 22:22:07


Su desprecio hacia la Justicia Metálica y sus métodos se siente en cada una de sus palabras. No habla con rencor, ni con rabia. Las palabras fluyen pausadas, tranquilas, expresando el disgusto como el agua de un río que mueve suavemente la arena de su lecho.

El muchacho nota el Don, desde luego. Es breve, pero no pasa inadvertido. Lleva toda la vida entre poderes y rituales, y está más que acostumbrado a que formen parte del día a día. Sin dar muestras de molestia o duda, intenta identificarlo con total naturalidad. Mira hacia el espejo, y no finge no haberlo notado. Simplemente intenta entender qué ha pasado más allá de lo evidente, sin decir nada más, y vuelve a mirar a Destiny mientras estrecha su mano en señal de paz. O, al menos, de aceptar que la conversación no será necesariamente hostil.

Cita de: Maurick en 12 de Ago 2026, 22:22:07


Escucha su presentación, y se toma un momento para medir sus palabras antes de responder.


EL joven se acomoda de nuevo, y saca un par de cosas de su pequeño bolso que deposita sobre la mesa. De manera mecánica, casi sin prestar atención a lo que hace, comienza a cargar su pipa con la mezcla de tabaco de su bolsa.


El humo sale como una nube perezosa de su boca, mientras sus ojos, pendientes de medir la honestidad de su respuesta, descansan sobre el rostro de la Moradora del Cristal.

Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 17 de Ago 2026, 18:58:37
La sensación que has percibido no desaparece del todo cuando Destiny deja de concentrarse. No es exactamente una presión, ni un olor espiritual, ni una alteración de la Umbra que puedas reconocer de inmediato. Tiene algo familiar, sin embargo. Algo parecido a la forma en la que ciertos Garou tantean la corrupción del Wyrm, aunque el patrón no termina de encajar.

Si quieres identificar con precisión qué acaba de hacer, realiza una tirada de Inteligencia + Ocultismo, dificultad 8.


Destiny escucha tu explicación sobre Iruz sin interrumpirte. Al principio mantiene esa expresión profesional, casi inmóvil, pero algo empieza a tensarse alrededor de su mandíbula cuando llegas a la conclusión. «Vosotros la dejasteis así». La Moradora del Cristal baja la mirada hacia la mesa durante un segundo. Cuando vuelve a levantarla, está molesta.


Destiny junta las manos delante de ella, entrelazando los dedos.


Su mirada se endurece ligeramente.


Hace una pequeña pausa. El humo de tu pipa atraviesa la luz del bar y se deshace entre vosotros.


Destiny ladea ligeramente la cabeza.


Sus dedos se separan.


La frase queda entre los dos. No la pronuncia con ánimo de provocarte gratuitamente. La pronuncia como una Philodox que acaba de recibir una acusación y ha decidido colocar otra sobre la mesa. Cuando reconoces que tú tampoco estás libre de culpa y le concedes el beneficio de la duda, Destiny deja escapar una breve exhalación por la nariz. Por primera vez desde que Iruz abandonó el bar pierde parte de esa corrección profesional.


Su tono se vuelve mucho más seco.


Destiny se inclina ligeramente hacia delante.


Un silencio.


Destiny apoya de nuevo la espalda contra la silla.




La tensión permanece unos instantes más, pero no aumenta. Cuando cambias de asunto y mencionas aquel nombre francés, la reacción es completamente distinta.  Destiny frunce el ceño.


Repite el término como si buscase algo en la memoria. Nada parece llegar.


No intenta disimular el desconocimiento. Tras unos segundos, la Philodox observa el humo que sale de tu pipa y parece reconsiderar algo.


Destiny apoya un dedo sobre la mesa.


Una pausa, y esta vez no habla de Marian Coldwater.


Destiny no añade nada más y te espera.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 20 de Ago 2026, 14:55:11


Tras analizar el don usado por la mujer, el joven atiende pacientemente a la respuesta que Destiny da a su provocación. En el momento en el que se da cuenta de que ha funcionado, una ligera sonrisa se dibuja en un lateral de sus labios para desvanecerse medio segundo después. Mientras la mujer habla, da una intensa calada a su pipa y suelta el humo despacio, soplándolo hacia un lateral para no molestar a su acompañante. Su expresión es calmada y serena, casi amistosa, quizá un poco condescendiente.

Cita de: Maurick en 17 de Ago 2026, 18:58:37










El chamán se acerca un poco más a la mesa, despacio, intentando no avivar el fuego que parece que permanece en el interior de la mujer.


Cita de: Lady Midnight en 15 de Ago 2026, 09:54:00


Mira hacia abajo, dando el tiempo suficiente a su expresión de empatía como para que suene sincera y sentida pero no exagerada. Toma un pequeño sorbo de su café, acompañado de una mueca de disgusto, y traga a desgana.


Deja el pocillo sobre la pequeña taza, y lo aleja ligeramente de sí mismo para no tener tan cerca ese desagradable olor.


Da una nueva calada a su pipa, breve, y vuelve a mirar a su acompañante. Esta vez, con cierta curiosidad.


Las voces de los pueblerinos se apagan a su alrededor mientras sus últimas palabras, cargadas de dolor, transmiten la sensación de pérdida y responsabilidad más allá de lo verbal.


Da una calada más a su pipa, recapacitando sobre si ha extendido demasiado en su exposición. Intenta dar un nuevo sorbo a su café, esta vez con mas cautela, e intenta fingir disfrute al tragar con dificultad. Cuando la Philodox vuelve a hablar, se recuesta levemente contra el respaldo y escucha con su característica paciencia una vez más.

Cita de: Maurick en 17 de Ago 2026, 18:58:37




El Theurge espera, midiendo cada palabra de Destiny y examinando su petición.


El joven muchacho respira calmado, pasando la mirada de nuevo a la taza y otra vez a la Moradora del Cristal sin atreverse a dar un nuevo sorbo mientras la gente de alrededor ya ha dejado de mirarlos porque el tiempo ha decidido que los extraños hablando en una lengua ajena ya no merecen interés.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 21 de Ago 2026, 11:53:45
Los tres éxitos terminan de ordenar aquella sensación que al principio sólo habías podido comparar con Sentir al Wyrm. Ahora reconoces el patrón.

El Don utilizado por Destiny es Sentir Equilibrio (https://naufragio-heavensgate.duckdns.org/powers/gift/sentir-equilibrio), una capacidad propia de los Philodox experimentados. No busca corrupción de forma específica, sino desequilibrio: una presencia excesiva del Wyrm, del Kaos o de la Tejedora dentro de una persona, un objeto o incluso un lugar. Es una percepción bastante más sutil que Sentir al Wyrm; el Wyrm deja una impresión densa y aceitosa, la Tejedora algo frío y tenaz, mientras que el Kaos se manifiesta cálido, inestable, casi trémulo.

Destiny estaba estudiándote a ti: intentaba averiguar hasta qué punto las fuerzas de la Tríada permanecen equilibradas en tu interior o si alguna de ellas posee una presencia anormalmente intensa. Puedes comprender qué buscaba con el Don y cómo funciona. Lo que no puedes saber mediante este análisis es qué conclusión obtuvo ella.

Destiny deja que hables; incluso cuando mencionas los Croatanos, cuando defiendes el papel histórico de los Uktena o cuando el nombre de Vara Torcida adquiere un orgullo evidente en tu voz, se limita a escucharte. La molestia inicial desaparece poco a poco de su rostro y deja paso a algo bastante más difícil de interpretar.

Cuando terminas de hablar de tu abuelo, Destiny permanece unos segundos en silencio. Sus ojos bajan hacia tu pipa. Luego vuelven a ti.


Destiny ladea ligeramente la cabeza.


No sonríe. Tampoco hay hostilidad en su tono. Simplemente deja la contradicción encima de la mesa.


Destiny se recuesta un poco en la silla. La noticia sobre la destrucción de la Noche Fría sí parece haber cambiado algo. La expresión profesional continúa ahí, pero ahora escucha de otra manera. Ya no parece estar reconstruyendo únicamente una vieja disputa territorial de Marian Coldwater.


Sus dedos se desplazan despacio sobre la madera.


Durante unos segundos mira hacia la ventana del bar. Afuera, la luz de la tarde cae sobre las fachadas de piedra y las montañas cierran el horizonte como una pared.


Vuelve a mirarte.


Cuando mencionas a Jan Nevershire, Nancy Vixenhart y Sophie Kult, Destiny no muestra reconocimiento ante Les Flamberts, pero sí ante los nombres. La mandíbula se le tensa.


Hace una pequeña pausa.


Después llega tu condición: qué quiere saber de la Noche Fría y para qué. Destiny guarda silencio durante bastante más tiempo antes de responder.


Se inclina hacia delante y apoya los antebrazos sobre la mesa.


Sus dedos se entrelazan.


Destiny frunce ligeramente el ceño.


Deja que la frase repose.


No aparta la mirada.


La sinceridad de esa última frase resulta casi brusca.


Destiny alza ligeramente una mano antes de que la petición pueda confundirse con otra cosa.


Baja la mano.


Destiny se queda observándote.


La voz pierde algo de dureza.


No añade ninguna otra pregunta, porque espera tu respuesta.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 22 de Ago 2026, 01:42:54
Bruma Nocturna contempla cómo, poco a poco, la hostilidad se va disipando. No termina de confiar en Destiny, obviamente veinte minutos de charla no son (ni de lejos) suficientes para estrechar lazos, pero al menos empieza a entender la situación en la que se encuentra.

Cita de: Maurick en 21 de Ago 2026, 11:53:45


El joven asiente con la cabeza mientras la Philodox hace la última aclaración.


Deja que las palabras reposen lentamente, sabedor de que su interlocutora realmente está interesada en lo ocurrido.


Cuando expone que no tenía nociones del ataque, deja que dé su explicación completa. Sospecha por dónde van los tiros, pero espera a escucharlo de sus labios antes de elaborar una respuesta. La actitud del Theurge es calmada, casi confiada, y habla en un tono relativamente bajo y pausado.

Cita de: Maurick en 21 de Ago 2026, 11:53:45




Toma su pipa y da una nueva calada. Mira a la mujer mientras acomoda la información sobre los miembros de la Justicia Metálica y escucha su propuesta.

Cita de: Maurick en 21 de Ago 2026, 11:53:45


Mira hacia abajo, como si pensar en todo el daño ocasionado a los Fera entre un conflicto y el otro fuese tan doloroso como pensar en los pecados que él mismo carga a su espalda. Sobre la mesa reposan los restos del terrorífico café, cuyo recipiente toma con firmeza para terminar el abominable brebaje de un último trago y eliminar el dolor de su interior mediante el dolor sensorial en sus papilas gustativas. Mira a la Philodox mientras permanece en silencia, y espera a que responda a su anterior pregunta.

Cita de: Maurick en 21 de Ago 2026, 11:53:45










La información sobre Marian Coldwater, de alguna manera, confunde ligeramente al chamán. Mira a Destiny, y luego al bolso en el que guarda su fragmento de metal. Lo único que conserva de aquel que un día fue Zarpa Manchada y se dirigió a los hombres de Coldwater rogando que lo ayudasen. ¿Qué les dijo? ¿Por qué lo hizo? ¿De verdad la líder de la Delegación Oeste había decidido ayudar, de alguna manera, a La Noche Fría evitando hablar de su secreto a sus compañeros de la Justicia Metálica? Si ese era el caso, quizá... quizá buscarla y saber qué es lo que realmente busca podría ser la mejor baza de asegurar la supervivencia de su clan y, lo que es más importante, de Unk Cekula.


El tono del muchacho es dubitativo, pero su expresión denota que está atando cabos exactamente a la misma velocidad que pronuncia esas mismas palabras.


Da una nueva calada a su pipa, intentando medir cada palabra antes de continuar hablando.


Mira cómo la mano de Destiny desciende y observa su actitud con cierta distancia.


Mira fijamente a la Philodox a los ojos. Se toma unos segundos antes de concluir su intervención, mientras su rostro se endurece con el peso de la verdad.


Su rostro permanece serio a la vez que tranquilo. Se percibe tremendamente solemne, pero no proyecta ningún tipo de hostilidad. Su presencia, en este momento, es la de alguien que sabe que ya no es una persona sino un profesional cumpliendo la más importante y delicada de las tareas.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 22 de Ago 2026, 18:00:54
Destiny escucha tu última afirmación y, por primera vez desde que Iruz salió del bar, sonríe de verdad. No llega a ser una carcajada. Apenas una pequeña curva en los labios, divertida por tu seguridad.


Inclina ligeramente la cabeza.


La sonrisa permanece un instante más.


No desarrolla la respuesta. Ni su expresión permite adivinar si aquello pretende tranquilizarte o todo lo contrario.

Cuando vuelves a preguntarle por sus intenciones, Destiny abandona finalmente cualquier rodeo. Apoya las manos sobre la mesa y mira durante unos segundos hacia la ventana antes de volver a ti.


Hace una pausa breve.


Sus dedos golpean una vez la madera.


Ahora te observa con mayor atención.


Destiny permanece unos segundos en silencio antes de continuar.


Busca las palabras.


Notas un cosquilleo detrás de la nuca. Lo ves: está sentado junto a Destiny, en Crinos. Obviamente, su espacio corporal no encaja con el estrecho hueco que hay entre ambas sillas.


La Philodox se recuesta ligeramente, al mismo tiempo que tu padre parece desvanecerse en el aire.


Destiny recoge lentamente sus cosas.


Se pone en pie.


Mira brevemente hacia la puerta por la que salió Iruz.


Su expresión vuelve a adquirir aquella rigidez profesional del principio.


Destiny aparta la silla y se coloca la chaqueta, pero no se marcha todavía. Permanece junto a la mesa durante unos segundos, mirándote. Lo suficiente para dejarte decir una última cosa antes de que cada uno continúe su camino.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 22 de Ago 2026, 22:01:24
La expresión divertida de Destiny distiende un poco más el ambiente. No es que fuese especialmente tenso pero, de un modo u otro, no dejaba de ser una negociación.

Cita de: Maurick en 22 de Ago 2026, 18:00:54

El muchacho asiente, acompañando el gesto con una media sonrisa más para sí mismo que para la Philodox.


Su expresión corporal es más relajada, como si por fin estuviesen hablando en el mismo idioma tras un período de adaptación en el que ambos intentaban adivinar las cartas del oponente.

Cita de: Maurick en 22 de Ago 2026, 18:00:54



El joven escucha atentamente, recuperando la seriedad cuando la mujer menciona su túmulo.


Cuando empieza a hablar de Coldwater, baja la cucharilla y escucha sin interrumpir. Le dedica una mirada, en inmutable silencio, a Zarpa Manchada cuando da su apunte.

Unos turistas entran y se acercan a la barra mientras Destiny recoge sus cosas, y el Theurge aprovecha para dar la última calada a su pipa y descargarla en el cenicero.

Cita de: Maurick en 22 de Ago 2026, 18:00:54


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La Moradora del Cristal se pone en pie, pero el Uktena permanece sentado mientras echa un vistazo a la puerta.

Cita de: Maurick en 22 de Ago 2026, 18:00:54



La mujer asiente mientras termina de cargar sus cosas, y se marcha del lugar con una calma fingida que solo busca no llamar (más) la atención. El chamán permanece en su silla unos minutos más, quizá diez o quizá quince, valorando el resultado de la interacción. Como otras veces, cree que quizá ha hablado demasiado. Como la mayoría de esas veces, se dice a sí mismo que a veces es importante confiar en alguien: si consideramos que en el mundo ya no queda absolutamente nadie de confianza, ¿de verdad vale la pena luchar por salvarlo? Aunque solo sea por justificar su lucha, el muchacho elije creer que ha hecho lo correcto. Y si hay consecuencias... ya se buscarán soluciones cuando llegue el momento.

Mientras los guiris piden otra cerveza, el joven americano de la llamativa cornamenta deja un billete de cinco euros sobre la mesa (calcula que debería ser suficiente para cubrir los gastos), se va al baño a echar un último vistazo a la umbra del lugar y sale del establecimiento con absoluta calma sin buscar activamente a las chicas con las que llegó al lugar.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 22 de Ago 2026, 23:22:55
La información que amplías sobre Yellowstone, sobre la implicación o no de Marian Coldwater en la protección del norte de EEUU y la posición estratégica de vuestro clan es de claro interés para la Philodox. No tarda en anotar varios puntos importantes en su libreta: notas que su caligrafía es rápida y casi ilegible, pero supones que para ella será fácil ponerlo en orden. En el momento en el que vuestra conversación finaliza, se levanta y comienza a prepararse para marcharse. Sin embargo...

Durante unos segundos permanece de espaldas a ti, con una mano apoyada sobre el respaldo de la silla que acaba de abandonar. Luego gira ligeramente la cabeza y vuelve a mirarte. Puedes discernir la concentración clínica de alguien repasando una impresión que todavía conserva fresca.


La afirmación llega limpia, sin dramatismo.


Una última sombra de sonrisa aparece en su rostro.


No añade nada más antes de marcharse del bar, tranquilamente. Durante los minutos siguientes, el ruido cotidiano vuelve a ocupar el espacio que ha dejado atrás. Vasos apoyándose contra la barra, conversaciones que no entiendes, una cafetera expulsando vapor y el arrastre ocasional de una silla sobre el suelo.

Cuando terminas lo que te queda por hacer y vuelves a dirigir tu atención hacia la Umbra, descubres que allí también algo ha cambiado. Las estructuras que rodeaban el edificio continúan visibles, pero ya no mantienen aquella disposición cerrada y vigilante. Una de las criaturas voladoras se aleja entre las líneas geométricas del paisaje espiritual. Otra asciende, pierde definición y desaparece detrás de una maraña de filamentos de la Tejedora.

Las restantes hacen lo mismo poco después, porque no parecen haber sido destruidas ni expulsadas. Simplemente... se marchan. Cuando finalmente sales al exterior, el aire de montaña resulta más frío que dentro del bar y puedes notar que Destiny todavía no se ha ido. Está unos metros más allá, junto a Ana Mercedes e Iruz. Llegas justo al final de una conversación que evidentemente no estaba destinada a ti.

Iruz tiene los brazos cruzados con fuerza contra el pecho y la cara completamente roja. No sólo las mejillas, también las orejas. Mantiene la vista apartada de Destiny con una expresión que mezcla irritación y una cantidad considerable de ganas de que la tierra se abra bajo sus pies. Destiny, en cambio, conserva una serenidad casi ofensiva.


Iruz levanta finalmente la mirada.


Aprieta los labios y descubre tu presencia unos segundos después. La intensidad con la que te mira deja bastante claro que formular cualquier pregunta en ese momento podría constituir una decisión estratégicamente cuestionable. Destiny parece divertirse apenas con ello, pero no comenta nada. En lugar de hacerlo, extrae del interior de su chaqueta un papel doblado varias veces y se lo ofrece a Ana Mercedes.


Ana toma el documento y empieza a desplegarlo. Recorre las primeras líneas rápidamente: hay nombres, referencias geográficas y varias anotaciones manuscritas. Su expresión cambia poco a poco hasta adquirir esa seriedad que aparece cuando algo deja de ser una posibilidad y empieza a convertirse en un camino.

A pocos metros espera una motocicleta deportiva de gran cilindrada, de carenado oscuro y aspecto mucho más agresivo de lo que cabría asociar con la mujer relativamente sobria que acaba de pasar casi una hora hablando contigo. Destiny se coloca el casco.


Iruz levanta de forma instintiva el dedo corazón y aprieta los dientes. La Philodox responde con una sonrisa desde detrás de la visera antes de arrancar, y el motor rompe durante unos segundos la tranquilidad del pueblo. Destiny sale hacia la carretera, gana velocidad y desaparece tras la primera curva entre las casas de piedra.

El sonido tarda un poco más en marcharse, mientras Ana continúa mirando el papel e Iruz sigue roja. Demasiado. Ana dobla finalmente el documento y alza los ojos hacia ti.


Guarda el papel con cuidado.


Luego mira hacia el coche.


Ana Mercedes te mira con la inocencia de un cachorro Garou, mientras la Ícaro se mete sin decir nada en la parte trasera del coche, quizás aguantándose las lágrimas.

¿Cuál es tu respuesta, Bruma Nocturna?
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 23 de Ago 2026, 00:15:58
Durante el análisis de Destiny sobre su desequilibrio, asiente sin interrumpir. En su rostro se aprecia una leve decepción, pues su descripción encaja con la que él mismo había expresado un rato antes.

Cita de: Lady Midnight en 22 de Ago 2026, 01:42:54

Sin embargo, la última afirmación lo confunde, sobre todo, por la sonrisa que la acompaña.

Cita de: Maurick en 22 de Ago 2026, 23:22:55


Al salir fuera, se encuentra a sus dos acompañantes debatiendo con la tercera en discordia. Mantiene la distancia, y no se acerca hasta que Destiny termina con Iruz y se aleja.

Cita de: Maurick en 22 de Ago 2026, 23:22:55

El metis responde simplemente levantando un poco la mano, con mucha moderación.

Cita de: Maurick en 22 de Ago 2026, 23:22:55

La duda se dibuja en el rostro del muchacho.


Observa por un instante el pueblo y a la gente moverse, y vuelve a mirar la escena que está protagonizando Iruz en el coche.


Mientras espera respuesta, saca su cuaderno y apunta unas notas rápidamente sobre la conversación con Destiny ordenando bien los detalles.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 25 de Ago 2026, 18:32:14
Cita de: Lady Midnight en 23 de Ago 2026, 00:15:58


Ana Mercedes parece satisfecha con la concesión, aunque tu pregunta sobre Iruz le hace mirar hacia el coche. Durante un instante observa a la Ícaro a través de la luna trasera, sentada con los brazos cruzados y la mirada perdida en algún punto del asiento delantero.


No parece una sugerencia.



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Zona comercial

📅 27 de septiembre de 2005, 17:54

Llegar hasta la capital requiere algo menos de una hora entre carreteras encajonadas entre montañas, túneles y pequeños núcleos urbanos que aparecen y desaparecen tras cada curva. Ana conduce durante casi todo el trayecto con una tranquilidad que contrasta con los últimos días. Iruz ocupa el asiento trasero y durante el viaje habla poco. No está exactamente enfadada, aunque a veces lo parece. Mantiene la mejilla apoyada contra una mano mientras contempla el paisaje al otro lado de la ventanilla y responde con monosílabos cuando Ana intenta incluirla en alguna conversación. Otras veces sus ojos se humedecen ligeramente y parpadea varias veces hasta recuperar el control.

Ana no insiste, claro que no. Cuando las montañas empiezan a abrirse alrededor de la ciudad, la tarde todavía tiene muchas horas por delante. El primer destino acaba siendo un pequeño local llamado La Finestra del Valira, especializado en helados y cafés, ubicado en una calle secundaria apartada de las tiendas más concurridas. El local tiene apenas una docena de mesas, paredes de piedra clara y grandes ventanales desde los que se ve correr el agua entre edificios y árboles.

La Philodox estudia la carta durante varios minutos.


Levanta la vista por encima del menú.


Una camarera pasa cerca de vuestra mesa con tres platos. Ana espera a que se aleje.


Iruz, sentada frente a ella, baja lentamente su carta.


Es la primera frase completa que pronuncia desde que salisteis de Sant Remei. Ana sonríe y no comenta nada. La merienda transcurre con una normalidad casi sospechosa. Helados de distintos sabores, bollería industrial, galletas, bizcochos y mucha más cantidad de comida bastante superior a la necesaria porque Ana parece empeñada en pedir cosas diferentes sólo para probarlas. Iruz empieza comiendo despacio, sin demasiado entusiasmo, hasta que termina apropiándose de parte de unos maccarons que originalmente estaban en el lado de Ana, pero no ocurre absolutamente nada.

Nadie entra armado. Nadie os reconoce ni aparecen espíritus. ¿Qué se pide Bruma Nocturna? Incluso el café resulta razonablemente bueno. En algún momento, Ana deja la servilleta sobre la mesa y se levanta.


Iruz espera a que desaparezca al fondo del local, y después permanece unos segundos mirando el plato vacío frente a ella. Sus dedos juegan con una esquina doblada de la servilleta. Finalmente levanta los ojos hacia ti.


La palabra le cuesta bastante más de lo que debería. Iruz aparta la mirada hacia la ventana.


Se frota una mejilla con dos dedos, visiblemente incómoda.


Una pequeña inspiración.


Te mira apenas un instante. En cuanto escucha la puerta del baño, se endereza en la silla y recupera una expresión considerablemente más hostil hacia el universo. Ana regresa unos segundos después y mira a Iruz. Después te mira a ti y no pregunta.


Iruz sonríe mientras se relame.



📅 27 de septiembre de 2005, 19:01

La siguiente parte del plan de Ana resulta ser considerablemente más peligrosa. Galeries del Valira ocupa varias plantas alrededor de una gran zona central cubierta por cristal. Tiendas de ropa, perfumerías, cafeterías y escaparates iluminados se extienden en todas direcciones. Ana entra como si hubiese estado preparando aquel momento durante semanas. Iruz tarda algo más en aceptar su destino.


Ana sostiene entre dos dedos la camiseta verde de la cabra esquiadora que Sigma todavía lleva puesta. La llevaba oculta bajo la cazadora vaquera.


Iruz mira hacia abajo, y quince minutos después, las dos desaparecen dentro de una tienda. Durante la siguiente hora, Ana parece descubrir que comprar ropa para alguien que protesta continuamente hace que la experiencia sea bastante más divertida. Iruz sale varias veces del probador diciendo que algo es demasiado putón, demasiado cutre, demasiado gitano, demasiado largo o sencillamente una mierda. Aun así, termina con varias bolsas y Ana acaba acumulando algunas más. En una de las tiendas descubre unas gafas de sol enormes que se prueba durante medio minuto frente a un espejo.


Iruz pasa detrás de ella cargada con dos bolsas.


Ana se las compra. Cuando salís de las galerías ya ha oscurecido. ¿Cómo ha aguantado Bruma Nocturna todo esto?



📅 27 de septiembre de 2005, 22:06

La cena tiene lugar en Kitsune no Yoru, un restaurante japonés situado en una primera planta sobre una avenida iluminada. Dentro hay madera oscura, lámparas de papel y mesas separadas por pequeños paneles. Ana insiste en pedir varias cosas para compartir e Iruz recupera suficiente ánimo como para discutir durante casi cinco minutos sobre cuál es la manera correcta de comer un determinado plato y, poco después, termina robándole una pieza de sushi directamente del plato.


Iruz mastica sin ninguna prisa.


Ana se queda mirándola.


Iruz se encoge de hombros.


Por primera vez durante toda la tarde, la carcajada de Ana hace girarse a una pareja de la mesa contigua. Nadie habla de otra cosa. La noche continúa entre platos pequeños, comida que ninguna de las dos sabe pronunciar correctamente y una discusión completamente inútil sobre si un postre con judías dulces es postre o no. Ambas van al baño juntas y te dejan a solas. ¿Qué pide Bruma Nocturna en un restaurante así?



Hotel Grand Mirall

📅 27 de septiembre de 2005, 23:36

El hotel que Ana ha escogido está en una de las zonas altas de la ciudad, y es de cinco estrellas. Las habitaciones son demasiado grandes, camas cubiertas de cojines que nadie necesita, enormes ventanales orientados hacia las luces del valle y un cuarto de baño en el que probablemente podría vivir una familia pequeña. Cuando llegáis, Iruz mira alrededor del vestíbulo de mármol y madera pulida.


Ana ni siquiera reduce el paso camino de recepción.


Iruz espera algo más, pero no llega. Ana le sonríe con una naturalidad increíble. Era esa sonrisa que también vislumbrabas en Aránzazu cuando hacía algo mundano, como cocinar macarrones para tres o encontrar la forma de ignorar a Rufus unas horas más. Un rato después, ya instalados y con las bolsas repartidas entre las habitaciones, Ana aparece con un albornoz blanco doblado bajo un brazo.


Iruz, sentada sobre una cama mientras inspecciona una de sus nuevas prendas, alza la cabeza.


Ana levanta otro albornoz.


Iruz observa el albornoz, luego a Ana, y después vuelve a mirar el albornoz.


Ana sonríe con evidente satisfacción. Antes de marcharse se asoma hacia ti.


Se encoge de hombros.


Iruz pasa por su lado camino del pasillo y resopla.


Ana cierra la puerta detrás de ambas. Por primera vez desde que empezó el viaje, no hay ninguna urgencia esperando al otro lado. Sólo una habitación de hotel, una ciudad desconocida extendiéndose bajo las ventanas y unas cuantas horas de noche por delante.

¿Qué hace Bruma Nocturna?
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 28 de Ago 2026, 14:42:25
Frente a la ausencia de respuesta en relación a Iruz, simplemente se encoje de hombros. Sospecha que Ana Mercedes ha escuchado, si no toda, parte de la conversación en el exterior. Sin embargo, si quiere jugar a los secretitos con la niña rubia... es cosa suya. Desde luego, él no va a discutir por estupideces. O al menos no por esas estupideces.

Durante el viaje en coche, se mantiene en silencio. Presta atención a la actitud de sus compañeras, principalmente a Iruz porque es la única de las dos que parece tener algo concreto en la cabeza, y observa cómo el paisaje no deja de avanzar demasiado rápido por el lateral del coche. El silencio y la tranquilidad le traen recuerdos de su juventud y, en voz baja, comienza a tararear aquellas canciones que se cantan en su tribu mientras la gente hace sus tareas diarias.




Al llegar a la zona comercial, se coloca de nuevo su tocado de plumas y simplemente sigue a Ana Mercerdes. De vez en cuándo mira a un lado y a otro, con una mezcla de curiosidad y la preocupación habitual de que alguien les pueda estar buscando. Ya en La Finestra del Valira, se sienta y coloca sus cosas sobre la repisa que hay al lado de la mesa para volver a ponerse de pie tras un breve instante.


Pasa por detrás de la silla de Ana Mercedes, que se mueve unos centímetros para dejarle sitio, y le pregunta a la camarera por los aseos. Una vez allí, aprovecha para otear la umbra y ver en qué situación se encuentra. Tras hacer sus necesidades, vuelve con las chicas, se saca la cazadora dejándola sobre el respaldo de la silla y se sienta para revisar una carta en la que no hay mucho que llame su atención.


Frente al discurso de Iruz, guarda silencio hasta que termina. Sus ojos están clavados en ella mientras habla, y ha dejado su taza de café reposando sobre el pequeño plato cerámico para que toda su atención recaiga sobre la Ícaro.

Cita de: Maurick en 25 de Ago 2026, 18:32:14



Mil palabras cruzan inmediatamente su mente. Alabanzas al esfuerzo por encontrar el momento para expresarse con sinceridad, explicaciones sobre cómo funcionan las manadas y la importancia de la confianza mutua, excusas frente a la situación visiblemente incómoda para indicar que sus cuidados se deben a que son compañeros de viaje pero nada más... Un discurso grandilocuente va tomando forma a cada palabra de la muchacha pero, cuando termina, solo sale una pequeña y breve frase de agradecimiento.


El nombre sale sin pensar, y su gesto facial cambia de agradecimiento a preocupación en un instante. No lo ha dicho para molestar, desde luego que no. Ni siquiera para dejar constancia de que cuenta con información de su pasado y la recuerda. Simplemente ha salido, como cada vez que se dirige a alguien por su nombre Garou porque lo siente como un nombre mucho más "real".

Tras el regreso de Ana Mercedes, permanece en silencio intentando no romper el ambiente que tanto se está molestando en crear. De vez en cuándo mira por la ventana y da un sorbo al café, pidiendo otro cuando se le termina.



Cuando llegan a Galeries del Valira, se da una vuelta con las chicas por la zona. Lo cierto es que no tiene mucha ropa, casi toda la que tenía estaba en Bilbao antes de huir abruptamente. Sin demorarse mucho, se compra unos vaqueros Levi's, unas botas de Panama Jack, una chaqueta marrón de piel de oveja y un par de camisetas lisas de algodón, de color gris y beige. Tras acompañar a las chicas a un par de tiendas, saca la pipa de su bolso y las mira durante un instante.


Carga la pipa, colocada en su boca, mientras anda. Pero no la enciende. Camina por la zona fijándose en si alguien vigila a sus acompañantes y entra en alguna tienda más o menos grande, con gente suficiente para no llamar demasiado la atención. Coge alguna prenda de ropa que encaje con su estilo (si es que eso puede llegar a pasar) y se mete en un probador para usar el espejo en cuanto cierra la puerta y pasar, esta vez sí, completamente a la umbra. Mira a un lado y a otro, observa y siente el estado del mundo espiritual, y analiza el tipo de espíritus en la zona. Cuando alguno se acerca a curiosear, lo saluda amistosamente y, de forma tranquila y conversando con naturalidad, pregunta qué tal han ido las cosas últimamente. Sin demorarse mucho, sale del probador y deja en su sitio la prenda que llevaba sin haberla desdoblado. De nuevo en la calle, se dirige a alguna zona menos transitada. Quizá la típica zona de contenedores, o algún edificio en obras. Intenta prestar atención por si alguien lo sigue y, cuando está seguro de que nadie lo ve, pasa a forma lupus. El cambio no dura mucho: lo suficiente para usar sus sentidos del oído y el olfato para detectar cualquier anomalía o rastro extraño, y para moverse por la zona unos metros pasando por los recovecos por los que quizá no pudiese pasar un humano con comodidad. Al cabo de aproximadamente una hora, vuelve con las chicas a terminar las compras.


Las acompaña un rato más, no entrometiéndose mucho en asuntos de estilo y estética salvo en uno de los modelos de Iruz. La joven parece dudosa, quizá a falta de algún calificativo para un conjunto que no tiene nada de particular y denota muy poquita personalidad.


La furia en los ojos de la muchacha rubia eliminan cualquier posible respuesta verbal, pero provoca que el próximo outfit sea una mezcla de colores fluorescentes y animal print con mucha carne al aire y unas botas de cuero brillante por las rodillas. El ceño fruncido de la Ícaro y la ira al caminar provocan una espontánea sonrisa en la cara de Ana Mercedes, mientras el metis simplemente se encoge de hombros.


Iruz resopla mientras suelta algún improperio, y Ana Mercedes la acompaña a elegir un par de piezas más para aliviar un poco la situación. El resto de la tarde transcurre sin incidentes.



La carta del Kitsune no Yoru, al contrario que la de la cafetería/heladería, sí parece hacerle cierta gracia al chamán. Cuando Ana Mercedes empieza a pedir cosas, el joven enseña una página de la carta.


La philodox asiente con una sonrisa, y acto seguido el sioux pide varios platos simultáneamente.


Se pide varios platos de sashimi, de atún y sobre todo de salmón, además de unas verduras salteadas, un bol de arroz y un par de platos de pollo sin rebozado.


Ofrece el plato lleno de pescado crudo a Ana Mercedes y luego a Iruz.


El Uktena come, desde luego, por encima de sus posibilidades. Parece increíble que tanta comida quepa en el cuerpo de un tipo más bien tirando a pequeño. Cuando se queda solo, aprovecha para asomarse por fuera del panel y echar un vistazo: una sombra extraña, un movimiento raro o el aspecto de alguien con quien haya podido cruzarse durante el día son las principales señales en las que se fija. También en cómo se comporta el personal del local, por si alguien pareciese prestarle especial atención a él o a la zona de los aseos en donde están sus acompañantes.



Ya en el hotel, se para al poco de entrar.


Sin dar tiempo a que nadie responda, como si fuese una reflexión para sí mismo, sigue caminando tras Ana Mercedes.

La habitación es enorme, y aprovecha para ir al servicio después de la hartura de la cena antes de reunirse a charlar con las chicas. Como no podía ser de otro modo, aprovecha la situación para revisar rápidamente la umbra. Tras quedarse a gusto y lavarse las manos adecuadamente, vuelve con ellas y escucha la conversación sobre el spa.

Cita de: Maurick en 25 de Ago 2026, 18:32:14







La idea del spa le resulta extraña, ya que todo aquello del agua caliente, los baños y el relax dentro de un edificio le resulta como una burda imitación de los placeres reales que existen de forma natural en Yellowstone.


En uno de los jacuzzi, de tamaño generoso, aprovecha que las chicas están charlando para invocar su Don Espíritu del Pez y convertirse en un tímalo ártico de casi un metro de largo y nadar entre sus piernas mientras Iruz protesta y patalea. Su aleta dorsal sobresale notablemente mientras se mueve ágilmente fuera de la superficie y, cuando las chicas salen del agua para protestar por su comportamiento infantil, se queda mirando durante unos segundos antes de salpicarles con un chorro de agua tras un fuerte coletazo. Al recuperar su forma humana, sale del agua colocando sus brazos en jarra.


Permanece en esa posición un rato, mientras las mira divertido sin darse cuenta de que está completamente desnudo ya que, obviamente, las prendas prestadas del hotel no están dedicadas.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 06 de Sep 2026, 22:59:11
Cita de: Lady Midnight en 28 de Ago 2026, 14:42:25Camina por la zona fijándose en si alguien vigila a sus acompañantes y entra en alguna tienda más o menos grande, con gente suficiente para no llamar demasiado la atención. [...] se mete en un probador para usar el espejo en cuanto cierra la puerta y pasar, esta vez sí, completamente a la umbra.

Tus pesquisas no encuentran nada. La Umbra de Andorra la Vella tiene poco que ver con los bosques de Wyoming, pero tampoco resulta particularmente inquietante. La Tejedora domina buena parte del paisaje: filamentos geométricos recorren edificios, carreteras y tendidos eléctricos, mientras pequeños espíritus mecánicos se desplazan de un lado a otro ocupados en tareas que apenas parecen reparar en ti.

Cuando alguno se acerca, lo hace por curiosidad. Uno de ellos, una criatura del tamaño de un gato formada por números y pequeñas placas metálicas, dedica unos instantes a observar tus cuernos antes de continuar su camino. Otro responde a tus preguntas hablando de obras, tráfico, cambios en escaparates y una avería eléctrica sucedida dos noches atrás, nada importante.

La única concentración espiritual llamativa aparece alrededor de uno de los grandes bancos de la avenida Meritxell, donde una maraña extraordinariamente densa de fibras de la Tejedora rodea el edificio y decenas de pequeños espíritus semejantes a arañas atraviesan sus muros constantemente. Pero incluso eso parece completamente natural: dinero, información, contratos, seguridad. Nada os persigue, ni os espera ni intenta mataros. Por una vez, el mundo parece conformarse con existir.



El resto de la tarde transcurre prácticamente como esperabas. Ana Mercedes disfruta de las compras bastante más de lo que estaría dispuesta a admitir, e Iruz parece recuperar poco a poco algo parecido a su comportamiento habitual. Para cuando llegáis al japonés, la expresión sombría con la que había abandonado Sant Remei ha dejado paso a suficientes insultos y resoplidos como para que la normalidad resulte casi tranquilizadora.

Cita de: Lady Midnight en 28 de Ago 2026, 14:42:25— ¡Prueba! Te va a... ¿cómo era? ¡Te va a turboflipar!

Iruz observa el pescado que le ofreces. Después te mira.


Coge una pieza de salmón. La mastica, y su expresión no cambia.


Ana Mercedes contiene una sonrisa mientras sigue comiendo.


Iruz la señala con los palillos.




El hotel termina siendo todavía más tranquilo. Los masajes, el agua caliente y la piscina climatizada consiguen algo que ninguna conversación de las últimas semanas había conseguido: durante un rato nadie tiene necesidad de resolver absolutamente nada. Hasta que decides convertirte en un pez.

Cita de: Lady Midnight en 28 de Ago 2026, 14:42:25Al recuperar su forma humana, sale del agua colocando sus brazos en jarra.

— Al final teníais razón, sí que ha sido divertido. No os imagináis el tiempo que ha pasado desde la última vez que hice algo así.

Ana Mercedes te contempla desde fuera del jacuzzi. Primero mira tu cara, después baja los ojos y vuelve a mirar tu cara.


Iruz permanece envuelta en su albornoz, con el pelo mojado pegado a la frente.


Ana levanta una mano y señala el lugar en el que hace unos segundos nadaba un tímalo ártico de casi un metro.


Iruz gira la cabeza hacia ella.


Ana cierra los ojos. Durante unos segundos parece arrepentirse de todas las decisiones que la han conducido hasta allí.


Iruz vuelve a mirarte.


Ana deja caer los brazos.


La Ícaro reflexiona durante unos segundos.


Ana la observa con incredulidad.


Iruz asiente, satisfecha. La discusión no llega mucho más lejos, probablemente porque no hay nadie más allí. Probablemente porque Ana está demasiado cansada para continuarla y probablemente porque, aunque jamás lo reconocería durante una Asamblea, incluso ella se ha reído.



Cita de: Lady Midnight en 28 de Ago 2026, 14:42:25— Chicas, de verdad: no tenéis ni idea. Si esto os gusta, tenéis que venir conmigo un día a "mi casa".

La frase tarda un poco en recibir respuesta. Ana Mercedes está hundida hasta los hombros en el agua caliente y contempla durante unos segundos las pequeñas ondas que recorren la superficie.


No añade nada más. Iruz tampoco. Pero cuando finalmente abandona el jacuzzi, pasa junto a ti y te golpea ligeramente un hombro con el suyo.


La noche termina tarde, sin ninguna tragedia nueva que añadir a la lista.



Andorra la Vella

Hotel Grand Mirall

📅 28 de septiembre de 2005, 09:42

Ana Mercedes espera hasta que los tres estáis desayunando para sacar el papel que Destiny le entregó. Lo ha extendido sobre la mesa y colocado bajo un par de tazas para evitar que vuelva a doblarse. Es mucho menos espectacular de lo que podría esperarse: dos páginas escritas con letra pequeña, algunas referencias y un mapa del sudeste francés con una zona marcada a bolígrafo.

Ana desliza un dedo sobre él.


Su dedo termina sobre una región del interior de la Provenza.


Varias anotaciones rodean el área marcada. Nombres de localidades, carreteras, propiedades antiguas y referencias incompletas procedentes de diferentes fuentes. Ninguna contiene el nombre de Blanchard, pero todas apuntan hacia el mismo lugar.


Ana dobla ligeramente una esquina del mapa.


Mira brevemente hacia las montañas visibles tras los cristales del comedor.


Señala primero una localidad situada al norte de los Pirineos.


La pronunciación del francés de Ana es casi perfecta. Dirías que tiene un don para los idiomas. De hecho, algo que te llama la atención es que también habla catalán e inglés con inusual fluidez. Iruz, que hasta ese momento está untando algo excesivo de mantequilla sobre una tostada, asiente distraídamente.


Es un inusual acto de confianza. Hasta ahora, jamás hablaba de lo que tenía o no tenía que hacer. Ana levanta la mirada.


Iruz tarda un instante en responder.


Muerde la tostada, mientras Ana sigue esperando. Iruz termina de masticar.


La Philodox frunce ligeramente el ceño, pero no interrumpe. Iruz bebe un poco de zumo.


No desarrolla la explicación. Ana tampoco se la exige, aunque esos nombres le sean tenuemente familiares. En lugar de eso, vuelve a extender el mapa entre vosotros.


Apoya un dedo sobre Andorra y recorre lentamente hacia el nordeste el camino que os llevará hasta Francia.


Su mirada se detiene en ti.


Desde el otro lado de la mesa, Iruz levanta su vaso.


Ana se le queda mirando, atónita. No hace preguntas, así que vuelve a mirar el mapa. Al otro extremo de esas carreteras espera el Luberon. Y, en algún punto de aquella mancha de tinta trazada por Destiny Reeves, quizá también aquello que lleváis tanto tiempo buscando.

Si el plan de Ana te parece bien y no quieres hacer nada más antes de abandonar Andorra, avanzaremos hasta vuestra llegada a la zona marcada en Provenza. ¿Hay algo que Bruma quiera hacer, preparar o comentar antes de partir?
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 07 de Sep 2026, 01:18:59
Durante la cena, todo transcurre con normalidad. En el jacuzzi, a pesar de la seriedad de Ana Mercedes, espera a que ella e Iruz intercambien opiniones y responde a su requerimiento "formal" con una actitud juguetona, divertida y casi desafiante; con ese toque joven de quien transgrede una ley por mera diversión sin intención de causar ningún tipo de perjuicio.

Cita de: Maurick en 06 de Sep 2026, 22:59:11









La noche transcurre sin nada más que destacar, y el chamán se toma un rato para meditar antes de retirarse a dormir.



Al día siguiente, parece que la actitud del grupo ha vuelto a la normalidad. Como cabría esperar, la de Bruma también. Cuando se sienta sobre la mesa, se sirve un café y saca de algún sitio un trozo de pescado del día anterior que había escondido en algún sitio.

Cita de: Maurick en 06 de Sep 2026, 22:59:11

Asiente con la cabeza.


Esquiva la mirada asesina de Ana Mercedes y le deja continuar con su exposición, así como tampoco interrumpe a Iruz cuando comenta sus intenciones.

Cita de: Maurick en 06 de Sep 2026, 22:59:11

No levanta la mirada del café, y se dirige a la muchacha con total tranquilidad.


Tras terminar el trozo de sushi y el café, se dirige, algo más serio, a Ana Mercedes.


Su expresión es tranquila, y el tono de su voz amable. Sin embargo, sus palabras se trasladan de un lado al otro de la mesa volviendo el ambiente no más tenso pero sí algo más "profesional".


Deja que las palabras reposen, mirando a Ana Mercedes con tranquilidad mientras deja que su espalda repose sobre la silla.




Cita de: Maurick en 06 de Sep 2026, 22:59:11Si el plan de Ana te parece bien y no quieres hacer nada más antes de abandonar Andorra, avanzaremos hasta vuestra llegada a la zona marcada en Provenza. ¿Hay algo que Bruma quiera hacer, preparar o comentar antes de partir?

Bruma Nocturna pretende que todo el equipo esté lo mejor recuperado posible: medita para recuperar su gnosis, le ofrece a Ana Mercedes espacio para que ella haga lo mismo y se preocupa de alimentar a Iruz y de que se recupere de sus heridas antes de partir. Aparte de eso, lo único que quiere es comentar los puntos mencionados en la última conversación.
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 07 de Sep 2026, 23:50:36
Ana no aparta el hombro cuando apoyas la mano sobre él. Su mirada baja un instante hasta tus dedos y después regresa a tu rostro. La sonrisa con la que has pretendido cerrar la discusión no parece impresionarla demasiado.

Cita de: Lady Midnight en 07 de Sep 2026, 01:18:59


Iruz, todavía medio hundida en el agua, gira la cabeza hacia ella. Ana Mercedes continúa con la misma tranquilidad.


Se incorpora un poco, apoyando los brazos sobre el borde del jacuzzi.


Iruz alza una ceja.


Ana Mercedes la mira de reojo.


Iruz sonríe con absoluta falta de arrepentimiento. El asunto termina ahí. No porque nadie haya convencido a nadie, sino porque tampoco parece necesario hacerlo. La conversación se diluye entre el agua caliente, el cansancio acumulado y esa extraña facilidad que habéis adquirido durante los últimos días para discutir sobre cosas que, en cualquier otro lugar, resultarían completamente absurdas.



Por la mañana, sin embargo, la pregunta que lanzas al otro lado de la mesa cambia el ambiente. Ana Mercedes había estado repasando las anotaciones de Reeves mientras desayunaba. Cuando mencionas el Estanque del Lirio Apacible, sus dedos dejan de pasar páginas. Iruz también deja de comer. Ana no parece sorprendida. Más bien da la impresión de que sabía que aquella conversación acabaría llegando. Durante unos segundos permanece mirando el papel.

Cita de: Lady Midnight en 07 de Sep 2026, 01:18:59


Levanta finalmente los ojos hacia ti.


Se queda callada un instante.


Iruz sostiene la taza entre ambas manos sin intervenir. Ana tampoco parece necesitar ordenar demasiado lo que quiere decir, claro que no. Lleva varios días haciéndolo.


Su pulgar recorre distraídamente el borde de una de las hojas.


No dramatiza la frase.


Ana gira ligeramente la cabeza, buscando una forma sencilla de terminar la idea.


Fuera, al otro lado de los ventanales del hotel, alguien limpia la nieve acumulada junto a la entrada. El sonido metálico de la pala llega amortiguado hasta el comedor.


Señala a Iruz con una sonrisa en los labios. Se reclina un poco en la silla.


Durante unos segundos sostiene tu mirada.


Iruz desplaza los ojos lentamente hacia Ana. La Hija de Gaia no parece estar pronunciando una amenaza.


Sus ojos bajan un momento hacia el trozo de pescado que has rescatado de la cena anterior. Pone cara de ascazo.


La comisura de sus labios se levanta un poco.


Iruz deja escapar aire por la nariz.


Ana la ignora, y su expresión vuelve a suavizarse cuando te mira.


Y eso parece ser todo lo que está dispuesta a afirmar. Iruz vuelve a concentrarse en el desayuno y, durante unos instantes, el comedor recupera sus pequeños ruidos cotidianos.

Cita de: Lady Midnight en 07 de Sep 2026, 01:18:59

Hasta que mira de soslayo la jarra que habías señalado.


Señala vagamente en tu dirección. Ana Mercedes vuelve a abrir el informe de Reeves.


Iruz levanta un dedo.


Las dos se ríen con algo tan vulgar y simple.



No hay ninguna urgencia real que os obligue a salir aquella mañana. Así que no lo hacéis. El asunto de la alimentación de Iruz se resuelve sin ceremonia (aunque ella insiste en que es mejor morderte :F) y después cada uno encuentra su propio espacio. Ana desaparece durante un rato para meditar. Iruz duerme varias horas más de las que seguramente estaría dispuesta a reconocer. Tú tienes tiempo suficiente para recuperar fuerzas y atender tus propias necesidades espirituales antes del viaje.

Reeves os ha dado una dirección en el sentido más amplio de la palabra. Provenza, Luberon. Blanchard seguirá allí mañana si lleva siglos consiguiendo que nadie encuentre su puerta. Cuando finalmente abandonáis Andorra, nadie protesta porque la Hija de Gaia imponga un ritmo bastante menos suicida que el que habéis mantenido durante buena parte de los últimos días.

Mirepoix llega primero. Sommières después. Coméis, descansáis y conducís. Nada os persigue. No aparecen enemigos en una curva de la carretera. Ningún espíritu intenta advertirte de una catástrofe inmediata. Los pueblos por los que pasáis están ocupados por personas cuya mayor preocupación visible parece ser comprar pan, regresar del trabajo o encontrar dónde aparcar.

Incluso Iruz acaba aburriéndose. Durante una de las paradas, sin embargo, aprovecha para desaparecer junto a un teléfono público. Ana Mercedes la sigue con la mirada desde la terraza de una cafetería. Sigma permanece varios minutos hablando con alguien. No podéis escuchar lo que dice. En algún momento se da la vuelta, comprueba instintivamente que nadie se encuentra demasiado cerca y continúa hablando algo más bajo. Cuando regresa, la Philodox espera hasta que vuelve a sentarse. Iruz tarda un poco en responder.


Remueve el café aunque no ha echado azúcar. Ana observa el movimiento de la cucharilla.


Iruz deja de remover.


Ana reconoce inmediatamente lo que significa aquel nombre después de todo lo que habéis aprendido durante los últimos días. Iruz se encoge de hombros.


La Philodox suspira y observa los números que Iruz le repite. Te sorprende que lo haga con tremenda precisión.


La Ícaro se echa el pelo para atrás. Se lo recoge en una coleta, para que le sea más cómodo.


Iruz deja morir la frase y se encoge un poco de hombros. Ana vuelve a mirar las coordenadas, después el mapa de Reeves y finalmente a ti.


¿Qué haces?
Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Lady Midnight en 11 de Sep 2026, 17:21:29
Viendo que Ana Mercedes se ha tomado el asunto de la forma de pez tan en serio, el joven se limita a encogerse de hombros.

Cita de: Maurick en 07 de Sep 2026, 23:50:36



Deja que su cuerpo se escurra de nuevo dentro del agua, solo con la cabeza asomando sobre el borde de la burbujeante piscina.



Frente a la respuesta de Ana Mercedes, el chamán se mantiene expectante. Sus hombros están relajados, y la luz que se filtra por la ventana le ilumina indirectamente tras rebotar en el techo de mármol blanco de la lujosa habitación.

Cita de: Maurick en 07 de Sep 2026, 23:50:36





El joven frunce el ceño ligeramente, pensativo.


Cita de: Maurick en 07 de Sep 2026, 23:50:36

El sioux sonríe ligeramente.


Cita de: Maurick en 07 de Sep 2026, 23:50:36


Cita de: Maurick en 07 de Sep 2026, 23:50:36



Durante un rato, mira en silencio a la joven Philodox. Escucha cada palabra, e incluso asiente con gesto de resignación hacia el final del discurso.


Su voz es tranquila, y sus ojos miran con cierta confianza a Ana Mercedes duramte toda la conversación... salvo un breve instante, en el que se desvían brevemente hacia el espejo que hay tras la Hija de Gaia y en el que se refleja el rostro del Demonio de Fuego con una sonrisa cómplice.


Cita de: Maurick en 07 de Sep 2026, 23:50:36

El metis resopla con resignación.




El viaje es aburrido. El ritmo más calmado se agradece en cierto modo, pero pasar tanto tiempo en un coche y en asentamientos humanos se hace incómodo a medio plazo. Al pasar por una gasolinera, Bruma Nocturna se compra un libro sobre fauna local que va leyendo en el coche mientras mira de vez en cuándo por la ventanilla.

El día que Iruz se aleja, al igual que Ana Mercedes, presta atención e intenta saber qué está pasando.

Cita de: Maurick en 07 de Sep 2026, 23:50:36






CitarCuando la Ícaro menciona las coordenadas, el muchacho entiende que se trata de una dirección. Frente al comentario de la Hija de Gaia sobre la distancia, simplemente asiente.

Título: Re:Episodio 3 — Indolence
Publicado por: Maurick en 15 de Sep 2026, 22:36:01
El desvío os aparta poco a poco de la Provenza que lleváis viendo durante las últimas horas. Los viñedos y las casas de piedra quedan atrás y, en las afueras de Apt, el paisaje termina convertido en algo bastante menos pintoresco: naves de chapa, pequeños talleres, camiones estacionados y solares cerrados con verjas metálicas. El aire huele a asfalto caliente y combustible. A esas horas de la tarde apenas queda actividad. Las coordenadas de Iruz terminan en una calle secundaria del polígono. Hay un coche oscuro aparcado junto a una de las naves y dos chicas jóvenes esperando cerca. Iruz tarda poco en reconocer a una de ellas.


La chica situada junto al coche también la ha reconocido. No hace aspavientos ni levanta una mano. Espera simplemente a que os acerquéis. Iruz sale primero, y luego vosotros dos. No intenta acelerar el paso, pero esperaba que os quedaseis en el coche. Cuando están cerca, la que parece más mayor, de aspecto atlético, pelo largo rubio y lacio, ojos verdes casi marrones, y una mirada nostálgica, se acerca.


Iruz hace una mueca al escuchar el nombre.


Durante unos segundos ambas se observan con una familiaridad extraña. No parece la de dos amigas que llevan tiempo sin verse, pero tampoco la de dos desconocidas. Épsilon mira brevemente hacia ti y Ana Mercedes. Después vuelve a centrarse en Iruz.


Iruz suspira.


Épsilon no responde al comentario. Se limita a caminar hacia el lateral de la nave. Iruz os mira antes de seguirla.


Iruz hace un gesto con la mano de «pequeñito» mientras se ríe. Las dos desaparecen tras una esquina del edificio, y os quedáis allí. Ana Mercedes, tú, y la otra muchacha. El silencio resulta incómodo casi inmediatamente. La chavala tiene un aspecto claramente hindú, con una tonalidad de pelo muy poco común: blanco grisáceo. Podrías decir que es una niña mayor, o una adolescente muy joven. Ella permanece de pie junto al coche, con las manos metidas en los bolsillos. Ana la observa durante un par de segundos y después decide interesarse muchísimo por una nave industrial situada al otro lado de la calle. Pero la chica, en cambio, te mira a ti. No aparta los ojos. Pasan unos segundos y luego algunos más. Ana termina mirándola de reojo. Y la joven continúa observándote con una concentración que ya resulta difícil atribuir a simple curiosidad.


Hace una pequeña pausa, como si acabara de darse cuenta de que lleva demasiado tiempo haciéndolo. Su acento es una mezcla de inglés, hindú y castellano. Suena muy tierna y educada, como si realmente se esforzarse en comunicarse contigo.


Ana vuelve lentamente la cabeza hacia ti. La Ícaro entrecierra un poco los ojos.


El viento mueve una bolsa de plástico contra la verja de la nave. El sonido raspa el metal durante unos instantes.


Ana parece esperar una explicación, pero no llega. Rompe el silencio


La chiquilla desvía por fin la mirada hacia ella.


Y el silencio vuelve, todavía peor que antes. Transcurren varios minutos hasta que Épsilon e Iruz reaparecen por el lateral de la nave. Iruz regresa con las manos en los bolsillos, expulsando aire por la boca. Hay algo más contenido en su expresión, una seriedad que no llevaba cuando se alejó. Épsilon le dice unas últimas palabras demasiado lejos para que podáis escucharlas. Iruz se limita a asentir, pero no bromea ni la insulta.

En cuanto se acerca lo suficiente, parece darse cuenta de ello y recupera buena parte de su expresión habitual. Épsilon camina junto a ella hasta vosotros.


Se detiene delante de Ana y de ti y, por primera vez desde vuestra llegada, su actitud abandona completamente aquella frialdad operativa.


Extiende una mano con absoluta cortesía, sin decidir por vosotros quién debe estrecharla primero. Ana Mercedes tarda un instante en reaccionar. Su mirada pasa de Laura a Iruz y después a la chiquita hindú que hay a vuestro lado. Esta última parece entender la pregunta antes de que sea formulada.


Ana parpadea.


Kaari asiente con naturalidad, e Iruz resopla a vuestro lado.


Ana vuelve a mirar a Laura y después a Kaari, encajando por fin una idea que hasta ese momento había conocido únicamente a través de relatos, informes y de la propia Iruz. Laura mantiene una ligera sonrisa.


Entonces fija la mirada en ti.


La mano de Épsilon permanece extendida hacia ti.