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Mensajes - Denebia

#1
Cita de: Maurick en 17 de May 2026, 02:50:44
El sonido viene desde el otro lado de la cubierta, cerca de unas cajas aseguradas con cadenas. Jonah está allí, con un vaso metálico en la mano, hablando con uno de los marineros. Con hombros inquietos, verborrea rauda y la cara de no haber entendido jamás la palabra prudencia. Te giras hacia él, casi de forma natural. Sólo un instante. Cuando vuelves la mirada hacia la barandilla, eres consciente de que estás sola. El hedor a humo aún se aguanta en el ambiente. Sólo el Atlántico golpeando el casco y el percebe seco en tu bolsillo, frío como una pregunta que nadie ha formulado todavía.

Desde el otro lado de la cubierta, Jonah vuelve a llamarte, ahora con un punto de impaciencia.


El marinero a su lado se ríe sin entender nada. Y Jonah tampoco.

¿Qué es lo que vas a hacer, Brisa? Aún notas la presencia de Xolomotl.


Parpadeo un par de veces al ver al Jonah que me llama. Frunzo el ceño al volver la mirada hacia la barandilla. Vuelvo a mirar hacia el Jonah, que me llamaba, con una mirada enfadada. Levanto el brazo, le señalo y digo de forma acusatoria y lo suficientemente alto como para que me oiga.


Le mantengo la mirada durante unos segundos, dando a entender que no voy a repetir la pregunta y yo que él debería venir.

Venga o no me doy la vuelta y sigo el rastro a olor al repugnante tabaco a ver hasta dónde me lleva.

Activo mi don "Sentidos Agudizados" gastando 1 de gnosis para rastrear a quien se parece a Jonah.
#2
Cita de: Maurick en 16 de May 2026, 23:11:17El olor te llega antes de girarte: es el tabaco. Apestoso, seco, humano. Te molesta en seguida. También te molesta descubrir que Jonah está ahí, a pocos pasos, apoyado contra una estructura metálica, con un cigarro entre los dedos y con una expresión de condescendencia enorme. No sabes cuánto lleva observándote. Tiene peor aspecto que en Redcoast: allí era una nube de nervios con piernas, todo palabras, gestos rápidos y ganas de hacerse notar. Ahora parece más bajo de hombros, más gastado. Las ojeras se le han hundido en la cara y la mano con la que sostiene el cigarro tiembla apenas, aunque puede que sea por el viento. Suspira.


El olor me hace estornudar un par de veces, carraspeo y me hace toser un poco pero trato de contener la tos al percatarme de que ese apestoso olor proviene de Jonah. Su presencia no me molesta, pero sí me sorprende. De repente me viene a la memoria la imagen de él al otro lado de la superficie. Muchas preguntas se agolpan en mi mente.

Cita de: Maurick en 16 de May 2026, 23:11:17
Da otra calada, larga, sin placer visible. El humo se le escapa por la nariz y desaparece enseguida, despedazado por el aire marino. Jonah no sonríe. No hace una broma inmediata para salvarse de la incomodidad. Eso, en él, resulta casi más extraño que cualquier cosa que pudieras haber visto bajo el agua.


Te mira de soslayo. Te mira como alguien que sabe que algo ha salido mal, que ha tenido que meter las manos en una herida que no entiende, y que ahora espera comprobar si al menos el desastre ha servido para algo; el cigarro arde entre sus dedos, con su pestilente humo que no te gusta nada. Al otro lado de la barandilla, el mar golpea el casco. Jonah aguarda tu respuesta.


Le digo mientras me acerco y me apoyo junto a él. No quiero estar hablando a gritos o en voz demasiado alta como para que alguien se entere. Aunque el olor a tabaco me hace toser un par de veces más, hago de tripas corazón.


#3
Cita de: Maurick en 23 de Abr 2026, 12:44:22
Los percebes luminosos palpitan otra vez. La visión te roza sin llegar a cuajar del todo: mares blancos de sal, corrientes detenidas, un fondo oceánico abierto como una herida inmensa. Nada más que un destello, un flash. Como cuando alguien sacaba el móvil para sacar una foto. Un instante de luz, pero suficiente.


Agradezco la sinceridad de Xolomotl y que me haya revelado su nombre, significa mucho para mi.

Según me habla algo parece despertar en mi interior, algo que llevaba tiempo dormido y que ya había olvidado. Es como ir despertando de una anestesia. Flashes de recuerdos de cómo ayudé a Pezuña Caótica se agolpan en mi mente y la ilusión por algo empieza a florecer. Las ideas o formas de cómo ayudar Xolomotl comienzan a agolparse.

Pero, de repente, todo se rompe.


Cita de: Maurick en 23 de Abr 2026, 12:44:22
No hay rabia en esas palabras, precisamente por eso duelen más. Himitsu no replica. Durante un instante, incluso en esa forma extraña, parece más pequeña. Aprieta el cuerpo, recoge un poco la cabeza, y cuando vuelve a mirarte a ti ya no hay curiosidad en sus ojos, sino algo que podrías decir que es pavor. Entonces empiezan a surgir burbujas. Primero unas pocas, escapándose del lecho marino entre las colonias de ojos. Luego muchas, demasiadas. Columnas enteras de aire o de algo parecido al aire ascienden desde las grietas del fondo, enturbiando el agua, rompiendo la quietud reverencial del lugar y llenándolo todo de una agitación súbita y ciega. Himitsu gira de golpe.

Cuando Himitsu me mira con pavor le devuelvo la mirada enfadada. Llena de rabia. Enojada con lo que acaba de hacer y, antes de ascender, miro a Xolomotl unos segundos manteniendo la mirada. Tras ello asciendo todo lo rápido que puedo, huyendo de la cólera adormilada durante siglos.


Cita de: Maurick en 23 de Abr 2026, 12:44:22Sales del arcón con una bocanada que no necesitabas dar. La habitación del camarote vuelve de golpe: hierro, madera, aire inmóvil, el crujido sordo del barco bajo los pies. Himitsu aparece contigo, trastabillando apenas al apoyar una mano en el borde del arcón. Durante un momento las dos os quedáis quietas, reubicando el peso del cuerpo y la respiración. No estáis mojadas, ni una gota. Eso resulta más inquietante que cualquier otra cosa. Jonah no está en el camarote. Tampoco en el pasillo, al menos no por lo que alcanzas a oír. Solo el rumor lejano de la maquinaria y el mar golpeando fuera, ajeno a lo que acaba de pasaros. Himitsu cierra el arcón de golpe. Esta vez el chasquido suena menos ceremonial y más cansado. Se queda de espaldas unos segundos, con los hombros un poco altos, conteniendo algo que no termina de decir. Tú notas entonces una molestia leve en uno de los bolsillos: metes la mano.


Hay algo pesado en mi bolsillo, algo que antes no estaba. Al meter la mano noto que es algo seco, pequeño. Sin sacar la mano miro de soslayo, disimuladamente, sin levantar sospechas a Himitsu. No quiero que se entere.


Cita de: Maurick en 23 de Abr 2026, 12:44:22No tiene brillo. No se mueve. Parece una porquería marina sin importancia. Pero en cuanto lo rozas con la yema de los dedos, algo frío y vasto te atraviesa por dentro. No es una voz ni una visión. Es una presencia, lejanísima y paciente. Como una marea retenida al fondo del alma: lo sabes sin necesidad de pensar demasiado. Xolomotl.


Respiro profundamente y contengo la respiración durante unos segundos. La paz que me transmite el portazgo de Xolomotl se desvanece al ver de nuevo a Himitsu y la rabia se vuelve a apoderar de mi.

Cita de: Maurick en 23 de Abr 2026, 12:44:22

Hablo casi entre dientes. Trato de mantener mi tono de voz calmado pero poco a poco el enfado comienza a emponzoñar de mis palabras.


De repente me vuelvo a ver reprendiendo a Himitsu como me tocaba hacer con Los Ángeles de Gaia. Malditos cachorros que no comprenden la importancia y necesidad de tratar con espíritus.


Doy unos pasos hacia la pueta, mi tono vuelve a arrastrar pesadumbre y cansancio. Mantengo el pomo de la puerta en mi mano y antes de abrirla, con el torso algo ladeado hacia ella, continúo:


Abro la puerta y antes de salir sentencio:


Salgo de la habitación sin dar portazo, solo cierro la puerta de forma calmada. Todos los malos sentimientos vuelven a agolparse en mi mente y freno las amargas lágrimas que tratan de salir al exterior. Me aferro al regalo de Xolomotl y voy a la cubierta para tomar el aire fresco.
#4
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Escucho atenta. Me viene a la memoria cuando mi manada... mi antigua manada y yo nos enfrentamos a una garra del Wyrm. Me pregunto a mi misma si esta situación será lo mismo. No fue nada fácil, pero esta idea no hace que desista de mi empeño.

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El lecho entero os observa.


No me precipito a contestar. Sé que la respuesta es tan importante como su pregunta. Soy firme en mi declaración, como si llevase días macerando la respuesta en mi interior -sin ni siquiera saber que me la preguntarían- pero nunca me hubiese atrevido a decir en voz alta.


Hago una pequeña pausa.


Miro al ser que se ha materializado ante mi y, aunque tuviera párpados, sin parpadear y firme. Espero su siguiente respuesta.
#5
Cuando la calma me invade es cuando me doy cuenta de que soy más liviana de lo normal y que me mezo con la corriente. Trato de mirar mi cuerpo y no veo mis extremidades, en su lugar veo una gran aleta. Doy varias vueltas sobre mi misma y caigo en la cuenta de que es la primera vez que uso mi don Espíritu del Pez. Ahora soy un bonito pez betta -más grande de lo normal- de cuerpo púrpura con reflejos azules.



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Hago una leve pausa acercándome un poco más hacia el foco de la voz.

#6
Cita de: Maurick en 21 de Mar 2026, 11:34:31A tu lado, la negrura del mar se ilumina con dos presencias. La primera adopta una forma equina alta y orgullosa, hecha de luz cenicienta y líneas de plata húmeda. No hay putrefacción en ella, ni furia ciega, ni hambre de carne. Solo una nobleza severa, recuperada demasiado tarde. El alma purificada de Pezuña Caótica te observa sin hostilidad, con la quietud de quien por fin ha sido arrancado del delirio y recuerda vagamente que una vez sirvió a algo más grande que su propia rabia. La segunda figura emerge detrás, casi superpuesta, como si ambas compartieran una misma raíz. Un anciano Uktena de facciones duras y cansadas, erguido sobre la superficie imposible del océano, con la gravedad de los árboles viejos y de las montañas que no se explican a nadie. Ninastoko no te habla. No lo necesita. Su sola presencia hace que el aire en torno a ti deje de temblar. Durante un instante absurdo, brutal, comprendes que no estás sola en la caída. Que alguien —o algo— ha venido contigo hasta aquí.



No quería encontrármelos. Siempre están atentos de lo que hago y no creo que les haya gustado nada que haya abandonado mi clan, mi manada... y todo por un impulso egoísta. No me apetecía nada su discurso paternalista y moralista de lo que se espera de mi y de que mis decisiones pueden afectar a muchos... Pero no me dicen nada, solo observan. No parecen enfadados ni molestos, por lo que puede que se reserven para otro momento en el que no haya espectadores. Bueno, dejaremos a la Brisa del futuro que se enfrente a esa conversación. Ahora no quiero discutir.

Cita de: Maurick en 21 de Mar 2026, 11:34:31El mar se abre entonces con un sonido sordo. Como si una masa enorme hubiese decidido recordar que existía. De la superficie surge una criatura gigantesca, húmeda y antinatural: un pez colosal, de lomo oscuro y vientre pálido, con largos bigotes de gato que vibran al compás de la corriente y mechones de pelaje pegados al cuerpo como algas vivas. Sus ojos son demasiado conscientes. Demasiado serenos. Su boca se abre con lentitud y la voz que sale de ella llega envuelta en una resonancia abisal, ominosa, más sentida en el pecho que escuchada en los oídos. Pero la reconoces.

Puede que el cansancio o el viaje afecte a mi memoria, pero no recordaba que fuese tan grande. No importa, no me voy a echar para atrás.

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La presión llega pronto. Primero como una molestia sorda en el pecho. Luego como un puño inmenso cerrándose alrededor del cráneo, de las costillas, de las articulaciones. El fondo no se acerca. O sí, pero lo hace despacio, como si quisiera obligarte a merecerlo. Sin embargo, justo cuando el malestar amenaza con volverse dolor, una sensación agradable se extiende por tu cuerpo. Fresca y clara, como si una corriente espiritual te envolviera desde dentro y apartara el peso del océano con delicadeza imposible.

Lo hago. La verdad es que la sensación al principio es de agobio, pero acabo acostumbrándome. Nunca había nadado tanto ni tan profundo. La verdad es que es una sensación agradable una vez te acostumbras a ella, pero no se puede comparar a correr junto a tu manada, libre y sin preocupaciones, sintiendo la tierra bajo tus patas y el viento ululando en los oídos.

CitarLas luces de aquella colonia palpitan una vez. Después otra. Como un órgano enorme aprendiendo a latir.



Me mantengo alerta por si acaso, de momento no parecen hostiles, hasta que algo les molesta y lo son. Quiero saber si su colocación sigue algún patrón, si se ve alguna más grande que otra o si se ven si están unidas entre sí.

#7
Me quedo sorprendida y con más preguntas que respuestas. No sé si es seguro, pero ella sí parece segura de lo que hace y... ¿por qué no? Me gustaría saber cómo funciona esa maleta, ¿acabaremos en mitad del mar? Espero que sepa nadar aunque a mi ni me apetece mucho mojarme ahora, pero... Qué objeto tan fascinante.

Me lanzo yo también.
#8
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Me quedo un rato pensativa y frunzo el ceño. Parece que voy a decir algo pero me callo al momento. Parece que vuelvo a intentar decir algo, levantando esta vez el dedo pero me vuelvo a callar en el último momento. Suspiro, cojo aire, relajo la expresión de la cara y tuerzo la boca.


Me asalta el pensamiento que si realmente no puede pasar a la umbra va a ser lo mejor, de esta forma no correrá peligro cuando esté con esa maldita serpiente:

- Es un alivio. ¿A Jonah le pasará lo mismo? Puede que él si pueda pero que al final pase de todo este viaje y se marche, lo cual también puede ser un alivio ya que tampoco correrá peligro.
#9
— Bueno, al menos no se han ido —me digo a mi misma—.

Quería venir sola, no sé qué ocurrirá cuando me enfrente a la perdición, porque más muertes por mi culpa sería más difícil de sobrellevar. Pero durante los días en el enorme ascensor horizontal atraviesa-masas de agua, al que llaman barco, me doy cuenta de que necesito compañía. Con ellos puedo distraerme un poco, aunque no formemos una amistad y sea todo formalidad y cordialidad.

Los días los paso meditando, tratando de recordar todos los detalles de la perdición y pensando qué hacer una vez lleguemos allí... De momento no hay nada claro, soy más de ir improvisando ya que puede que lo que nos encontremos sea diferente a lo que recuerdo. Si tenemos que improvisar necesito saber cuáles son los puntos fuertes y cuáles sus puntos débiles de mis acompañantes. Sí, esto puede ayudarme a distraerme un poco.

#10
Con que dos días... ¿Qué podemos hacer en dos días? En fin, llevo mucho esperando a comenzar este viaje que por dos días... Con las luces tenues dentro de la habitación me apoyo en el alfeizar de la ventana, mirando hacia el horizonte sin apartar la cortina. Esto lo veía muchas veces en las películas que Jules ponía en la tele, pero nunca he entendido muy bien por qué si con la cortina no se ve nada... Miro de reojo a mis acompañantes, que están ahí sin saber muy bien qué hacer o decir.


Silencio.


Me incorporo y apoyo la cabeza sobre la pared.



No digo nada más. La rabia y la tristeza han inundado mis ojos. Les miro esperando caras de desaprobación y rechazo. Es lógico, no les culpo.
#11
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[...]

Se queda de espaldas. Se termina el cigarro.


El muelle cruje. Himitsu se ha quedado sin palabras...


Me siento en el noray más cercano y saco una piruleta de uno de mis bolsillos. Mientras le quito el plástico, concentrada en lo que estoy haciendo, le digo a Jonah:


Termino la frase enfatizando la palabra "cosas" haciendo círculos en el aire con la piruleta. Entrecierro un poco los ojos y le miro fíjamemte. Le señalo de forma acusatoria con la piruleta.


Al terminar la frase, de forma solemne, me tomo la piruleta. Se levanta una ligera brisa que viene en dirección a Himitsu y a mi pasando antes por Jonah. Olisqueo el aire para saber qué "información" me puede dar sobre él.
#12
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Me quedo un poco pensativa hasta que me distrae la conversación entre Himitsu y Jonah. Ambos me despiertan curiosidad, uno por su forma de ser y la otra por todo lo que sabe.

CitarSeñala el barco con el pulgar, sin mirarlo. Una oleada de energía vibrante lo rodea y parece que el aparato se enciende de golpe. Himitsu se pone en posición defensiva.




CitarDa un paso atrás, dejándoos espacio. Dejándoos elegir.



#13
Cita de: Maurick en 08 de Ene 2026, 23:50:18El trayecto fue largo, silencioso y áspero.



Durante todo el viaje pienso que en lo divertido que hubiera sido haberlo hecho con Los Ángeles de Gaia, todas juntas nos lo habríamos pasado muy bien. Y en ocasiones me perdía en esos pensamientos y me embriagaba de tantas emociones que me relajaba hasta tal punto que olvidaba que acababa de conocer a Himitsu. Pero enseguida despertaba de ese "letargo" auto inducido y me volvía a poner sería. O si notaba que la conversación se estaba volviendo más personal de lo que debería cambiaba de tema o dejaba de hablar.

La pérdida paulatina de los miembros de mi manada... mi manada ya no existe... No quiero que vuelva a ocurrir algo así, así que si no hago amistades si se van o mueren no me afectará...

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Da un salto ágil al interior y observa los indicadores.



He pasado a mi forma humana. Tengo una ceja arqueada y justo cuando voy a abrir la boca para protestar...

CitarUn sonido ajeno corta el murmullo del agua: pasos rápidos sobre la pasarela metálica, acompañados del tintinear de llaves. Una figura emerge entre las grúas, avanzando con decisión. Un tipo joven, con buena presencia, un peinado llamativo, va caminando hacia vuestra ubicación. Himitsu se asoma y cruza miradas con aquel individuo. Se sobresalta.


Ese hombre se para de repente, y os llama la atención en voz alta.


El viento levanta una ráfaga más fuerte y hace golpear los cabos contra el casco. Jonah mantiene la mirada, expectante, con esa mezcla de urgencia y cansancio que se ha vuelto común en Gracemire desde que todo empezó a resquebrajarse.

Himitsu traga saliva, y se queda mirándote.

Me quedo mirando la escena algo perpleja. ¿Qué hace aquí? ¿Por qué Himitsu ha reaccionado así al verle? ¿Por qué no le hemos olido y hemos detectado su presencia?


Me encojo de hombros con cara de no haber entendido lo que quería decir. Poso la mirada rápidamente en Himitsu, pero no tardo en volver a mirar al nuevo.

#14
Cita de: Maurick en 06 de Oct 2025, 00:08:12
El lince aguarda tu respuesta, solemne como el silencio que empieza a rodear la explanada dónde os encontráis.

Cierro los ojos un par de minutos. Abro un poco un ojo para comprobar si Himitsu sigue allí, como si cerrando los ojos hiciese que pudiese desaparecer.

Sigue ahí. Suspiro fuerte. En el fondo sé que la necesito...


Abro los ojos y la miro.


Comienzo a andar en dirección opuesta de donde está toda la gente. Giro la cabeza y doy una última olida a la brisa que viene de allí. Dejo atrás a gente que me importa, pero debo hacer esto. Me acerco al primer árbol que encuentro y dejo un mensaje: "Adiós, Jules". Con eso bastará, si lo encuentra sabrá que es para ella.

Miro a Himitsu y le doy un leve ladrido para que me siga.
#15
Los recuerdos se agolpan en mi mente y un remolino de emociones luchan por salir a flote, pero como si de una llave de una luz de gas se tratase dejo aflorar solo a unos pocos, los que menos duelen pero los que me mantiemen en movimiento.

Me acerco a Himitsu y bajo el tono de voz, voy a contarle algo prohibido, algo tabú.

"No se habla de ello, pero las leyendas deben transmitirse como lecciones de vida" solía decirme antes de mi primer cambio.


Pluma siempre me contaba esta historia antes de la llegada del invierno. Se sentaba bajo un árbol y yo, con la cabeza apoyada sobre sus piernas, me quedaba dormida mientras me acariciaba la cabeza. No prestaba mucha atención a sus palabras, pero quedaron grabadas en mi cabeza para siempre.