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#11
Brisa del Sur / Re:Episodio 1 — Celestún
Último mensaje por Denebia - 02 de Sep 2026, 22:36:48
Salgo del local siguiendo a Nicanor y piso por donde va pisando él cuando la niebla comienza a aparecer.

Cita de: Maurick en 01 de Sep 2026, 00:33:02La niebla empieza unos metros más adelante. No parece una bruma normal, porque se acumula sobre las aguas bajas, espesa entre las raíces de los mangles, formando paredes blancas que se abren cuando os aproximáis y vuelven a cerrarse a vuestra espalda. Jonah mete una mano entre la neblina, como intentando comprobar su consistencia.




Yo también extiendo la mano para poder tocarla, me suscita mucha curiosidad saber cómo funciona.

Cita de: Maurick en 01 de Sep 2026, 00:33:02No hay orden aparente hasta que observas durante unos segundos, entonces empiezas a verlo. Canales despejados, pasos elevados. Zonas donde se almacenan redes y criaderos protegidos por cercados de madera. Depósitos de agua, herramientas, anzuelos y grandes recipientes donde varios hombres limpian pescado.


Observo la estructura de la pequeña ciudad que han construido. Se nota que el asentamiento lleva ya un tiempo aquí y que ha comenzado a funcionar por sí sola. Pero caigo en la cuenta de algo curioso: me extraña que estén en la superficie y no bajo el agua, como Aguas Sagradas.

Cita de: Maurick en 01 de Sep 2026, 00:33:02La mayoría son varones, que trabajan en silencio o hablando entre ellos hasta que alguien repara en vuestra presencia. El cambio se extiende rápidamente.


Parece que mis sospechas comienzan a tener fundamento. Prácticamente solo hay hombres y son los únicos que se quedan mirando. Yo también les miro.

Cita de: Maurick en 01 de Sep 2026, 00:33:02
Jonah se acerca a él, y el chaval se pone detrás del adulto. Éste levanta la mano y hace un gesto a Jonah, pero éste se quita las gafas y se las ofrece. El chavalín pasa a tener los ojos iluminados cuando las agarra por las patillas y se las pone. El adulto no sabe muy bien como reaccionar, pero Jonah se pone las manos en la cara imitando unas gafas y sonríe.




Es un gesto muy bonito y la cara de felicidad del pequeño no tiene precio. Observo la escena con una sonrisa tonta en la cara y me cala un poco en el corazón. "Mierda, esto no entraba en mis planes"... pero hace tanto que no lo siento que dejo que fluya por esta vez.

Cita de: Maurick en 01 de Sep 2026, 00:33:02Varias miradas se quedan clavadas especialmente en ti: no son abiertamente hostiles. Son largas, curiosas e incómodas. Alguno incluso se aparta ligeramente cuando pasas.


"¿Qué les pasa? ¿Es que nunca han visto a alguien con los pantalones un poco arremangados para no mancharlos? ¿O es que acaso me miran porque soy mujer?" pienso cuando las miradas comienzan a ser algo incómodas.

Cita de: Maurick en 01 de Sep 2026, 00:33:02

"MEMORIA", otra vez esa palabra. Con Salomé me pasó inadvertida, otra palabra más perdida en la conversación, pero ahora salta como un resorte. ¿A qué se referirán? Y que Nicanor le haya hecho callar llama más mi curiosidad.

Cita de: Maurick en 01 de Sep 2026, 00:33:02Leandro se calla al instante, pero el silencio no dura ni dos segundos.




Arqueo una ceja extrañada. No sé si tomármelo como un cumplido o como algo discriminatorio. No espero respuesta por lo que la pregunta es más como un autocomentario que lanzo al aire en voz no muy alta, ni si quiera me doy cuenta de que lo he dicho en voz alta.

Cita de: Maurick en 01 de Sep 2026, 00:33:02Más allá, algo pesado entra en el agua, y Nicanor gira finalmente la cabeza hacia ti.


Leandro se acerca a él, pero pega un pisotón al suelo.


Nicanor le echa una mirada llena de furia. Pero quizá Leandro es una persona más coherente, y quizá es hora de tomar una decisión.


No digo nada durante "el gran discurso sube ego" de Nicanor. Escucho paciente, ya que eso es lo que hemos venido a hacer. Cuando al final se altera y, en un alarde de hombría, me reta a matarle suelto una risilla y ladeo la cabeza de un lado a modo de negación. Doy unos pasos para acercarme a Nicanor, decidida. Atrevida. Apenas miro a Leandro unos segundos cuando interviene pero mi mirada vuelve a fijarse en el "Rompemareas". Me quedo tan cerca de él que apenas nuestras caras se separan unos centímetros.


Cierro los ojos e inspiro su aroma para aprenderlo. Lo más seguro es que esté transgrediendo mucho su espacio personal socialmente aceptado, pero quiero ponerle nervioso, o al menos algo nervioso. Comprobar si es odio o temor a las mujeres o simplemente coincidencia. Vuelvo a abrir los ojos y clavo mi mirada en la suya.


Dejo un breve espacio para el silencio. Sonrío de medio lado, me aparto dando un par de pasos hacia atrás sin dejar de mirarle y me apoyo en una balaustrada improvisada de la pasarela para observar Sal Parda.


Me giro hacia Nicanor, apoyada con los brazos hacia atrás y agarrada a la balaustrada.



Cojo aire para continuar pero me freno durante un instante. Miro a Jonah preocupada, no sé cómo se tomará lo que voy a decir a continuación, pero busco comprensión en sus ojos. Trato de no hacer mucho caso al nudo que se me acaba de formar en el estómago. Vuelvo a mirar a mi interlocutor. Ya no estoy apoyada contra la balaustrada, me he incorporado.


Me incorporo y camino para quedarme cerca de Jonah.


Miro también a Leandro al hacer esa última pregunta, ya que parece ser su mano derecha y el más sensato de los dos.



Menciono a los Rokea y Salmyra tratando de tocar alguna fibra sensible, como pasó con Salomé. O puede que no pase nada y que solo ella recuerde todo eso, La verdad es que nunca adivinaría cuantos años tiene esa mujer.




Por si no se ha notado, no digo nuestros nombres, ya que no nos lo han preguntado. Soy un poco reservada con ese tema, aunque Jonah ha dicho parte del mío por encima.
#12
Brisa del Sur / Re:Episodio 1 — Celestún
Último mensaje por Maurick - 01 de Sep 2026, 00:33:02
Cuando el violento tipo que ha entrado de repente sale por una de las puertas, notáis que todo se abre un poco más. Nicanor camina por delante sin comprobar si le seguís, mientras Leandro sale detrás de vosotros con el vaso todavía en la mano y Jonah ocupa la última posición, mirando a ambos lados mientras se ajusta las gafas. La niebla empieza unos metros más adelante. No parece una bruma normal, porque se acumula sobre las aguas bajas, espesa entre las raíces de los mangles, formando paredes blancas que se abren cuando os aproximáis y vuelven a cerrarse a vuestra espalda. Por momentos casi no podéis distinguir a Nicanor a diez metros. Jonah mete una mano entre la neblina, como intentando comprobar su consistencia.


Nicanor ni siquiera se gira.


La pasarela termina en una plataforma irregular construida sobre pilotes. Desde allí nacen varias ramificaciones de tablones que se internan entre pequeñas islas de barro, bancos de arena y extensiones de agua que apenas alcanzan las rodillas. Poco a poco empiezas a comprender que la niebla no está ocultando un único edificio: está ocultando un pueblo. Las primeras viviendas aparecen como sombras y chozas de madera levantadas sobre el agua. Restos de embarcaciones transformados en paredes, con techos de chapa, lonas tensadas entre postes y plataformas construidas alrededor de raíces demasiado grandes para retirarlas. Algunas estructuras son tan pequeñas que apenas parecen dormitorios; otras se han unido entre sí mediante puentes estrechos formando pequeñas agrupaciones.

No hay orden aparente hasta que observas durante unos segundos, entonces empiezas a verlo. Canales despejados, pasos elevados. Zonas donde se almacenan redes y criaderos protegidos por cercados de madera. Depósitos de agua, herramientas, anzuelos y grandes recipientes donde varios hombres limpian pescado. Hay Nerai por todas partes, muchos más de los que esperabas.

La mayoría son varones, que trabajan en silencio o hablando entre ellos hasta que alguien repara en vuestra presencia. El cambio se extiende rápidamente. Un joven que arrastra una red deja de hacerlo. Dos hombres sentados sobre una plataforma dejan de reparar un motor fuera borda. Otro emerge del agua hasta la cintura y se queda mirándote con una expresión de absoluto desconcierto. Un niño señala hacia Jonah, con expresión divertida. Su rostro es una mezcla de escamas y protuberancias quitinosas. Y el adulto que está con él le baja rápidamente la mano. Jonah mira sus propias gafas.


Jonah se acerca a él, y el chaval se pone detrás del adulto. Éste levanta la mano y hace un gesto a Jonah, pero éste se quita las gafas y se las ofrece. El chavalín pasa a tener los ojos iluminados cuando las agarra por las patillas y se las pone. El adulto no sabe muy bien como reaccionar, pero Jonah se pone las manos en la cara imitando unas gafas y sonríe. Nicanor continúa avanzando, pero ahora parece disfrutar un poco de las reacciones.

Varias miradas se quedan clavadas especialmente en ti: no son abiertamente hostiles. Son largas, curiosas e incómodas. Alguno incluso se aparta ligeramente cuando pasas. Leandro se aproxima un poco más, incapaz de mantenerse callado demasiado tiempo.


Nicanor levanta un dedo sin dejar de caminar.


Leandro se calla al instante, pero el silencio no dura ni dos segundos.


Nicanor resopla, resignado. La pasarela desciende hasta desaparecer bajo unos centímetros de agua tibia. Él atraviesa la zona sin detenerse mientras sus botas levantan pequeñas nubes de barro que tardan en volver a asentarse.




Extiende un brazo. No lo hace como quien presenta una posesión, lo hace con un orgullo mucho más sencillo.


Una figura corpulenta pasa al otro lado de la niebla. Por un instante sólo distingues una espalda cubierta de placas oscuras y una cola gruesa desapareciendo detrás de una de las viviendas. No parece Nerai, pero Nicanor ha visto que lo miras.


Se vuelve hacia ti mientras sigue andando de espaldas durante unos pasos.


Vuelve a darse la vuelta. Más adelante, un par de Nerai apartan unas cajas para dejaros pasar. Uno de ellos saluda a Nicanor con un movimiento breve de cabeza. El Rompemareas responde igual.


Da una patada suave a una tabla mal colocada para devolverla a su sitio.


La niebla vuelve a abrirse. Durante unos segundos aparece ante vosotros una extensión mayor de la colonia: varias plataformas conectadas, hombres trabajando en el agua, pequeños fuegos protegidos de la humedad y más viviendas perdiéndose entre el blanco. Nicanor señala hacia ninguna parte concreta.


Se encoge de hombros.


Leandro aparece a su lado, sorteando una tabla levantada.


Nicanor se detiene en seco. Se da la vuelta. La expresión cambia tan deprisa que Leandro deja la frase sin terminar.


Leandro abre las manos.


Nicanor da un paso hacia él, pero sin levantar la voz.


Leandro cierra la boca, al mismo tiempo que Nicanor permanece mirándolo un instante más. Después vuelve hacia vosotros y continúa andando. La tensión parece quedar atrás junto con la niebla, pero no desaparece del todo. Pasáis junto a otra vivienda. Dos hombres dejan de hablar al veros y uno te observa durante demasiado tiempo antes de bajar los ojos. Nicanor se da cuenta y no dice nada. Después de un rato, llegáis a una plataforma que parece el centro de este lugar. Frente a vosotros se levanta una casa más grande, que parece tener dos pisos. Está hecha de madera, y parece tan frágil y resistente como todo lo que habéis visto en esta comunidad. Sin embargo, el ambiente es muy distinto al que viste en Aguas Sagradas: aquí no hay miedo.


Leandro permanece varios metros atrás, mientras habla en una lengua que no entendéis con otros Nerai. Nicanor mira hacia las casas ocultas entre la niebla.


Sus dedos se cierran alrededor de uno de los postes de la pasarela.


Más allá, algo pesado entra en el agua, y Nicanor gira finalmente la cabeza hacia ti.


Leandro se acerca a él, pero pega un pisotón al suelo.


Nicanor le echa una mirada llena de furia. Pero quizá Leandro es una persona más coherente, y quizá es hora de tomar una decisión.

¿Qué haces, Brisa del Sur?
#13
Bruma Nocturna / Re:Episodio 3 — Indolence
Último mensaje por Lady Midnight - 28 de Ago 2026, 14:42:25
Frente a la ausencia de respuesta en relación a Iruz, simplemente se encoje de hombros. Sospecha que Ana Mercedes ha escuchado, si no toda, parte de la conversación en el exterior. Sin embargo, si quiere jugar a los secretitos con la niña rubia... es cosa suya. Desde luego, él no va a discutir por estupideces. O al menos no por esas estupideces.

Durante el viaje en coche, se mantiene en silencio. Presta atención a la actitud de sus compañeras, principalmente a Iruz porque es la única de las dos que parece tener algo concreto en la cabeza, y observa cómo el paisaje no deja de avanzar demasiado rápido por el lateral del coche. El silencio y la tranquilidad le traen recuerdos de su juventud y, en voz baja, comienza a tararear aquellas canciones que se cantan en su tribu mientras la gente hace sus tareas diarias.




Al llegar a la zona comercial, se coloca de nuevo su tocado de plumas y simplemente sigue a Ana Mercerdes. De vez en cuándo mira a un lado y a otro, con una mezcla de curiosidad y la preocupación habitual de que alguien les pueda estar buscando. Ya en La Finestra del Valira, se sienta y coloca sus cosas sobre la repisa que hay al lado de la mesa para volver a ponerse de pie tras un breve instante.


Pasa por detrás de la silla de Ana Mercedes, que se mueve unos centímetros para dejarle sitio, y le pregunta a la camarera por los aseos. Una vez allí, aprovecha para otear la umbra y ver en qué situación se encuentra. Tras hacer sus necesidades, vuelve con las chicas, se saca la cazadora dejándola sobre el respaldo de la silla y se sienta para revisar una carta en la que no hay mucho que llame su atención.


Frente al discurso de Iruz, guarda silencio hasta que termina. Sus ojos están clavados en ella mientras habla, y ha dejado su taza de café reposando sobre el pequeño plato cerámico para que toda su atención recaiga sobre la Ícaro.

Cita de: Maurick en 25 de Ago 2026, 18:32:14



Mil palabras cruzan inmediatamente su mente. Alabanzas al esfuerzo por encontrar el momento para expresarse con sinceridad, explicaciones sobre cómo funcionan las manadas y la importancia de la confianza mutua, excusas frente a la situación visiblemente incómoda para indicar que sus cuidados se deben a que son compañeros de viaje pero nada más... Un discurso grandilocuente va tomando forma a cada palabra de la muchacha pero, cuando termina, solo sale una pequeña y breve frase de agradecimiento.


El nombre sale sin pensar, y su gesto facial cambia de agradecimiento a preocupación en un instante. No lo ha dicho para molestar, desde luego que no. Ni siquiera para dejar constancia de que cuenta con información de su pasado y la recuerda. Simplemente ha salido, como cada vez que se dirige a alguien por su nombre Garou porque lo siente como un nombre mucho más "real".

Tras el regreso de Ana Mercedes, permanece en silencio intentando no romper el ambiente que tanto se está molestando en crear. De vez en cuándo mira por la ventana y da un sorbo al café, pidiendo otro cuando se le termina.



Cuando llegan a Galeries del Valira, se da una vuelta con las chicas por la zona. Lo cierto es que no tiene mucha ropa, casi toda la que tenía estaba en Bilbao antes de huir abruptamente. Sin demorarse mucho, se compra unos vaqueros Levi's, unas botas de Panama Jack, una chaqueta marrón de piel de oveja y un par de camisetas lisas de algodón, de color gris y beige. Tras acompañar a las chicas a un par de tiendas, saca la pipa de su bolso y las mira durante un instante.


Carga la pipa, colocada en su boca, mientras anda. Pero no la enciende. Camina por la zona fijándose en si alguien vigila a sus acompañantes y entra en alguna tienda más o menos grande, con gente suficiente para no llamar demasiado la atención. Coge alguna prenda de ropa que encaje con su estilo (si es que eso puede llegar a pasar) y se mete en un probador para usar el espejo en cuanto cierra la puerta y pasar, esta vez sí, completamente a la umbra. Mira a un lado y a otro, observa y siente el estado del mundo espiritual, y analiza el tipo de espíritus en la zona. Cuando alguno se acerca a curiosear, lo saluda amistosamente y, de forma tranquila y conversando con naturalidad, pregunta qué tal han ido las cosas últimamente. Sin demorarse mucho, sale del probador y deja en su sitio la prenda que llevaba sin haberla desdoblado. De nuevo en la calle, se dirige a alguna zona menos transitada. Quizá la típica zona de contenedores, o algún edificio en obras. Intenta prestar atención por si alguien lo sigue y, cuando está seguro de que nadie lo ve, pasa a forma lupus. El cambio no dura mucho: lo suficiente para usar sus sentidos del oído y el olfato para detectar cualquier anomalía o rastro extraño, y para moverse por la zona unos metros pasando por los recovecos por los que quizá no pudiese pasar un humano con comodidad. Al cabo de aproximadamente una hora, vuelve con las chicas a terminar las compras.


Las acompaña un rato más, no entrometiéndose mucho en asuntos de estilo y estética salvo en uno de los modelos de Iruz. La joven parece dudosa, quizá a falta de algún calificativo para un conjunto que no tiene nada de particular y denota muy poquita personalidad.


La furia en los ojos de la muchacha rubia eliminan cualquier posible respuesta verbal, pero provoca que el próximo outfit sea una mezcla de colores fluorescentes y animal print con mucha carne al aire y unas botas de cuero brillante por las rodillas. El ceño fruncido de la Ícaro y la ira al caminar provocan una espontánea sonrisa en la cara de Ana Mercedes, mientras el metis simplemente se encoge de hombros.


Iruz resopla mientras suelta algún improperio, y Ana Mercedes la acompaña a elegir un par de piezas más para aliviar un poco la situación. El resto de la tarde transcurre sin incidentes.



La carta del Kitsune no Yoru, al contrario que la de la cafetería/heladería, sí parece hacerle cierta gracia al chamán. Cuando Ana Mercedes empieza a pedir cosas, el joven enseña una página de la carta.


La philodox asiente con una sonrisa, y acto seguido el sioux pide varios platos simultáneamente.


Se pide varios platos de sashimi, de atún y sobre todo de salmón, además de unas verduras salteadas, un bol de arroz y un par de platos de pollo sin rebozado.


Ofrece el plato lleno de pescado crudo a Ana Mercedes y luego a Iruz.


El Uktena come, desde luego, por encima de sus posibilidades. Parece increíble que tanta comida quepa en el cuerpo de un tipo más bien tirando a pequeño. Cuando se queda solo, aprovecha para asomarse por fuera del panel y echar un vistazo: una sombra extraña, un movimiento raro o el aspecto de alguien con quien haya podido cruzarse durante el día son las principales señales en las que se fija. También en cómo se comporta el personal del local, por si alguien pareciese prestarle especial atención a él o a la zona de los aseos en donde están sus acompañantes.



Ya en el hotel, se para al poco de entrar.


Sin dar tiempo a que nadie responda, como si fuese una reflexión para sí mismo, sigue caminando tras Ana Mercedes.

La habitación es enorme, y aprovecha para ir al servicio después de la hartura de la cena antes de reunirse a charlar con las chicas. Como no podía ser de otro modo, aprovecha la situación para revisar rápidamente la umbra. Tras quedarse a gusto y lavarse las manos adecuadamente, vuelve con ellas y escucha la conversación sobre el spa.

Cita de: Maurick en 25 de Ago 2026, 18:32:14







La idea del spa le resulta extraña, ya que todo aquello del agua caliente, los baños y el relax dentro de un edificio le resulta como una burda imitación de los placeres reales que existen de forma natural en Yellowstone.


En uno de los jacuzzi, de tamaño generoso, aprovecha que las chicas están charlando para invocar su Don Espíritu del Pez y convertirse en un tímalo ártico de casi un metro de largo y nadar entre sus piernas mientras Iruz protesta y patalea. Su aleta dorsal sobresale notablemente mientras se mueve ágilmente fuera de la superficie y, cuando las chicas salen del agua para protestar por su comportamiento infantil, se queda mirando durante unos segundos antes de salpicarles con un chorro de agua tras un fuerte coletazo. Al recuperar su forma humana, sale del agua colocando sus brazos en jarra.


Permanece en esa posición un rato, mientras las mira divertido sin darse cuenta de que está completamente desnudo ya que, obviamente, las prendas prestadas del hotel no están dedicadas.
#14
Brisa del Sur / Re:Episodio 1 — Celestún
Último mensaje por Denebia - 28 de Ago 2026, 13:52:07
Cita de: Maurick en 27 de Ago 2026, 23:52:22Se detiene y gira la cabeza hacia ti.


Una sonrisa seca le cruza el rostro.


Jonah se te queda mirando. Parece que está esperando que grites «¡Cancún!» o algo así. Nicanor se dirige al interior del marjal, por la misma puerta lateral por la que ha entrado. Allí puedes ver una pasarela que se interna en un lugar lleno de niebla, mangles y humedad.

Solo los insectos del exterior viven despreocupados y ajenos a lo que ocurre dentro de este lugar.  Arqueo una ceja ya que el ofrecimiento de Nicanor me pilla desprevenida. Dudo durante unos segundos pero sopeso las posibilidades de que este tipo, aún siendo la representación de la ira, sea más fácil de sobrellevar que Neiatta.

Miro a Leandro cuando Nicanor sale al exterior, su rostro es la imagen del alivio y vuelve a tener la misma expresión que antes de la aparición de su líder. Levanta su copa hacia mi a modo de brindis y de un trago se acaba lo que sea que estaba tomando.

Veo la expresión de Jonah pero le dedico una  sonrisa de medio lado transmitiéndole tranquilidad. Le hago un gesto con la cabeza en dirección a la puerta abierta y me dirijo hacia allí.

#15
Brisa del Sur / Re:Episodio 1 — Celestún
Último mensaje por Maurick - 27 de Ago 2026, 23:52:22
Nicanor te escucha hasta el final. Cuando mencionas de nuevo a Neiatta, la mandíbula se le tensa, pero esta vez no explota. Mira a Leandro y después a Jonah. Finalmente vuelve a ti.


Leandro arquea ligeramente una ceja. Nicanor hace un gesto hacia el exterior, hacia los mangles y el agua oscura que se extiende detrás de la Poza.


Se encoge de hombros.


Leandro deja lentamente el vaso sobre la barra. Nicanor ya está caminando hacia la pasarela.


Se detiene y gira la cabeza hacia ti.


Una sonrisa seca le cruza el rostro.


Jonah se te queda mirando. Parece que está esperando que grites «¡Cancún!» o algo así. Nicanor se dirige al interior del marjal, por la misma puerta lateral por la que ha entrado. Allí puedes ver una pasarela que se interna en un lugar lleno de niebla, mangles y humedad.
#16
Brisa del Sur / Re:Episodio 1 — Celestún
Último mensaje por Denebia - 26 de Ago 2026, 18:09:43
Cita de: Maurick en 25 de Ago 2026, 19:35:59La puerta se abre de golpe. El hombre que aparece al otro lado no tiene el aspecto que esperabas encontrar en el líder de una comunidad oculta. Es fibroso, de hombros secos y brazos marcados, con una edad difícil de calcular. Podría rondar los cuarenta, pero se mueve con demasiada energía para parecer cansado. Hay algo extraño en él: la cara pertenece a un hombre maduro mientras el cuerpo parece incapaz de permanecer quieto. Sale de la habitación caminando demasiado deprisa.


Me sorprendo por la aparición de ese tipo. Intuía que lo conocería, pero no tan pronto y no aquí. Me incorporo y despacio reduzco la distancia que hay entre Jonah y yo. Ya no vigilo nuestra retaguardia, pues este señor llama ahora toda mi atención.

Cita de: Maurick en 25 de Ago 2026, 19:35:59El tipo pega un puñetazo en la barra. Jonah observa la situación flipando en colores y da dos pasos hacia atrás. Sus dedos empiezan a colocarse en una posición que sugiere «rebobinar», pero se mantiene firme.


Yo también flipo un poco. Neiatta y Nicanor: una es la representación personificada de la soberbia y el otro de la ira. No sé cuál es el mejor de los dos... Ya no estoy tan segura de que el plan de "hablemos con el otro bando" vaya a ser buena idea.

De reojo veo que Jonah comienza a prepararse para lo que pueda ocurrir. Acerco mi mano lentamente y de forma sutil le sujeto su mano haciendo un poco de presión, solo durante unos dos o tres segundos, lo suficiente para que solo él se de cuenta.

Tranquilo...

Es lo que le diría. Cómo echo de menos el chat mental en estas ocasiones, maldita sea.

Cita de: Maurick en 25 de Ago 2026, 19:35:59Leandro intenta intervenir.



Yo lo preferiría, parece el más razonable de los dos.

Cita de: Maurick en 25 de Ago 2026, 19:35:59


Digo lo más tranquila que pueda parecer.

Cita de: Maurick en 25 de Ago 2026, 19:35:59
Señala hacia ti.



Me ha preguntado tantas cosas de las que luego ha dicho que prefiere saber antes otras que ya no me queda claro qué información quiere primero y cuál no, y como yo no soy una de ellas contestaré a lo último que me ha preguntado.



Miro a Leandro al esa última parte. Vuelvo a mirar a Nicanor.


Espero a que Leandro o Nicanor me den algún tipo de confianza para seguir con la conversación.
#17
Mark / Re:Episodio 3 — Suances
Último mensaje por Maurick - 25 de Ago 2026, 19:46:53
Terry recibe tu pregunta con un asentimiento lento. Durante un instante dirige la mirada hacia Karen, como si estuviera calculando cuánto tardará en convertir cualquier respuesta razonable en un problema.

Cita de: Mark en 24 de Ago 2026, 16:48:21


Vuelve a mirarte.


Se mete las manos en los bolsillos.


Una pequeña sonrisa aparece en la comisura de sus labios.


No desarrolla la idea. Terry mira entonces hacia Karen, que continúa demasiado cerca de ti y demasiado interesada en la cajetilla que le has ofrecido.

Cita de: Mark en 24 de Ago 2026, 16:48:21


Después se dirige hacia la puerta.


Os dedica una sonrisa auténtica y sincera, antes de marcharse de la habitación. Sus pasos se alejan por el pasillo hasta desaparecer. Durante unos segundos queda un silencio extraño en la habitación. Karen lo rompe mirando la cajetilla que todavía mantienes extendida hacia ella, y sus ojos se iluminan.


Antes de que puedas reconsiderar el gesto, mete dos dedos en la cajetilla y extrae dos cigarrillos, dos. Se coloca uno en cada extremo de la boca.


Encuentra tu encendedor sobre la mesilla antes de que tengas tiempo de preguntarte qué demonios pretende hacer. Pega un chispazo y enciende el primer piti. Luego el otro. Karen aspira y su expresión cambia inmediatamente. Los ojos se le abren como platos.


Tose como si hubiese pegado un bocado a un cenicero lleno de colillas. A la tercera, los dos cigarrillos salen disparados de su boca y caen encendidos sobre el suelo.


Te obliga a apartarte de la pared y aplastarlos antes de que la genial primera decisión conjunta de vuestra futura manada consista en incendiar el piso franco. Cuando vuelves a mirarla, Karen tiene los ojos completamente llorosos. Está roja como tomate, y tiene una mano sobre el pecho. Y se está riendo mientras intenta recuperar el aire.


Se seca una lágrima con el dorso de la mano y contempla los dos cigarrillos aplastados.


Parece satisfecha con haber llegado a aquella conclusión. Luego te mira y agarra de nuevo la cajetilla, y la tira a la papelera que hay al lado de la cama.


No espera respuesta.


Te observa con una sonrisa absolutamente seria durante aproximadamente medio segundo. La propuesta resulta peculiar. ¿Cómo seleccionasteis el tótem en tus anteriores manadas? ¿Ya estaba elegido o tuviste algo que ver? Sin embargo, una manada no obtiene un Tótem simplemente porque pronuncie su nombre: llegado el momento tendréis que buscarlo en la Umbra y será el propio espíritu quien decida si sois dignos de su protección. Karen parece interpretar tu silencio como una invitación para continuar.


Da un paso hacia ti.


Asiente varias veces.


Tu hermana acaba de conocerte hace unos minutos, ha intentado fumarse dos cigarrillos simultáneamente, casi prende fuego al dormitorio y ya ha decidido el nombre y el Tótem de vuestra futura manada. Además, parece que no tiene filtro.

¿Qué haces, Mark?
#18
Brisa del Sur / Re:Episodio 1 — Celestún
Último mensaje por Maurick - 25 de Ago 2026, 19:35:59
Leandro te escucha con una atención que hasta ahora no había mostrado. Cuando mencionas que Himitsu está retenida en Aguas Sagradas, sus dedos dejan de jugar con el vaso. Y cuando pronuncias el nombre de Neiatta, algo cambia detrás de la barra. Escucháis un golpe seco, que no es demasiado fuerte, como la madera chocando contra la madera. Leandro cierra los ojos durante un instante, pero no parece sorprendido. Parece resignado.


La voz atraviesa el local desde una puerta lateral que hasta entonces habías confundido con parte de la pared.


Leandro deja caer la cabeza y suspira.


La puerta se abre de golpe. El hombre que aparece al otro lado no tiene el aspecto que esperabas encontrar en el líder de una comunidad oculta. Es fibroso, de hombros secos y brazos marcados, con una edad difícil de calcular. Podría rondar los cuarenta, pero se mueve con demasiada energía para parecer cansado. Hay algo extraño en él: la cara pertenece a un hombre maduro mientras el cuerpo parece incapaz de permanecer quieto. Sale de la habitación caminando demasiado deprisa.


Leandro levanta una mano.


El tipo pega un puñetazo en la barra. Jonah observa la situación flipando en colores y da dos pasos hacia atrás. Sus dedos empiezan a colocarse en una posición que sugiere «rebobinar», pero se mantiene firme.


Ahora sí te mira: primero a los ojos. Después recorre rápidamente tu aspecto, como intentando decidir qué eres, cuánto sabes y cuánto peligro representas. Apenas tarda un segundo antes de volver a caminar. Da una vuelta alrededor de una de las mesas.


Leandro intenta intervenir.


Nicanor golpea con la palma el respaldo de una silla, que hacia delante y queda atravesada sobre las tablas. No mira siquiera lo que acaba de hacer.


El silencio posterior dura apenas un instante, mientras Nicanor toma aire. Se frota la cara con ambas manos y vuelve a mirarte. La rabia sigue ahí, pero ahora está intentando meterla dentro de algún sitio donde no estorbe. No parece conseguirlo del todo.


La palabra sale rápida, casi arrancada. Señala hacia Leandro sin mirarlo.


Leandro se vuelve a servir un vaso de mezcal. Está con la mano derecha apoyado sobre la barra, de lado.


El bruto que está frente a ti se gira hacia él y gruñe.


Leandro alza el vaso vacío hacia él.


Nicanor vuelve a centrarse en ti. Se acerca lo suficiente como para que quede claro que las distancias personales no parecen preocuparle demasiado.


La mandíbula se le mueve mientras espera la respuesta, pero apenas pasan dos segundos antes de que otra idea le atraviese la cabeza.


Da dos pasos hacia un lado. Vuelve. Se percata de que, detrás de ti, está Jonah.


Aprieta los dientes. Leandro deja el vaso sobre la barra con mucho cuidado.


El hombre se vuelve hacia él con una velocidad brusca.


Leandro sostiene su mirada, pero no dice nada. Pasan un par de segundos. Y Nicanor vuelve a tomar aire por la nariz y se gira de nuevo hacia ti.


Esta vez lo dice más despacio.


Señala hacia ti.


Por primera vez desde que ha aparecido deja de caminar. Jonah traga saliva, no parece estar muy cómodo en esta situación. El Licenciado suspira y deja caer sus codos sobre la barra de madera. Parece lamentarse, pero no sabes muy bien si por su existencia o por su relación con... este tipo.
#19
Bruma Nocturna / Re:Episodio 3 — Indolence
Último mensaje por Maurick - 25 de Ago 2026, 18:32:14
Cita de: Lady Midnight en 23 de Ago 2026, 00:15:58


Ana Mercedes parece satisfecha con la concesión, aunque tu pregunta sobre Iruz le hace mirar hacia el coche. Durante un instante observa a la Ícaro a través de la luna trasera, sentada con los brazos cruzados y la mirada perdida en algún punto del asiento delantero.


No parece una sugerencia.



Andorra la Vella

Zona comercial

📅 27 de septiembre de 2005, 17:54

Llegar hasta la capital requiere algo menos de una hora entre carreteras encajonadas entre montañas, túneles y pequeños núcleos urbanos que aparecen y desaparecen tras cada curva. Ana conduce durante casi todo el trayecto con una tranquilidad que contrasta con los últimos días. Iruz ocupa el asiento trasero y durante el viaje habla poco. No está exactamente enfadada, aunque a veces lo parece. Mantiene la mejilla apoyada contra una mano mientras contempla el paisaje al otro lado de la ventanilla y responde con monosílabos cuando Ana intenta incluirla en alguna conversación. Otras veces sus ojos se humedecen ligeramente y parpadea varias veces hasta recuperar el control.

Ana no insiste, claro que no. Cuando las montañas empiezan a abrirse alrededor de la ciudad, la tarde todavía tiene muchas horas por delante. El primer destino acaba siendo un pequeño local llamado La Finestra del Valira, especializado en helados y cafés, ubicado en una calle secundaria apartada de las tiendas más concurridas. El local tiene apenas una docena de mesas, paredes de piedra clara y grandes ventanales desde los que se ve correr el agua entre edificios y árboles.

La Philodox estudia la carta durante varios minutos.


Levanta la vista por encima del menú.


Una camarera pasa cerca de vuestra mesa con tres platos. Ana espera a que se aleje.


Iruz, sentada frente a ella, baja lentamente su carta.


Es la primera frase completa que pronuncia desde que salisteis de Sant Remei. Ana sonríe y no comenta nada. La merienda transcurre con una normalidad casi sospechosa. Helados de distintos sabores, bollería industrial, galletas, bizcochos y mucha más cantidad de comida bastante superior a la necesaria porque Ana parece empeñada en pedir cosas diferentes sólo para probarlas. Iruz empieza comiendo despacio, sin demasiado entusiasmo, hasta que termina apropiándose de parte de unos maccarons que originalmente estaban en el lado de Ana, pero no ocurre absolutamente nada.

Nadie entra armado. Nadie os reconoce ni aparecen espíritus. ¿Qué se pide Bruma Nocturna? Incluso el café resulta razonablemente bueno. En algún momento, Ana deja la servilleta sobre la mesa y se levanta.


Iruz espera a que desaparezca al fondo del local, y después permanece unos segundos mirando el plato vacío frente a ella. Sus dedos juegan con una esquina doblada de la servilleta. Finalmente levanta los ojos hacia ti.


La palabra le cuesta bastante más de lo que debería. Iruz aparta la mirada hacia la ventana.


Se frota una mejilla con dos dedos, visiblemente incómoda.


Una pequeña inspiración.


Te mira apenas un instante. En cuanto escucha la puerta del baño, se endereza en la silla y recupera una expresión considerablemente más hostil hacia el universo. Ana regresa unos segundos después y mira a Iruz. Después te mira a ti y no pregunta.


Iruz sonríe mientras se relame.



📅 27 de septiembre de 2005, 19:01

La siguiente parte del plan de Ana resulta ser considerablemente más peligrosa. Galeries del Valira ocupa varias plantas alrededor de una gran zona central cubierta por cristal. Tiendas de ropa, perfumerías, cafeterías y escaparates iluminados se extienden en todas direcciones. Ana entra como si hubiese estado preparando aquel momento durante semanas. Iruz tarda algo más en aceptar su destino.


Ana sostiene entre dos dedos la camiseta verde de la cabra esquiadora que Sigma todavía lleva puesta. La llevaba oculta bajo la cazadora vaquera.


Iruz mira hacia abajo, y quince minutos después, las dos desaparecen dentro de una tienda. Durante la siguiente hora, Ana parece descubrir que comprar ropa para alguien que protesta continuamente hace que la experiencia sea bastante más divertida. Iruz sale varias veces del probador diciendo que algo es demasiado putón, demasiado cutre, demasiado gitano, demasiado largo o sencillamente una mierda. Aun así, termina con varias bolsas y Ana acaba acumulando algunas más. En una de las tiendas descubre unas gafas de sol enormes que se prueba durante medio minuto frente a un espejo.


Iruz pasa detrás de ella cargada con dos bolsas.


Ana se las compra. Cuando salís de las galerías ya ha oscurecido. ¿Cómo ha aguantado Bruma Nocturna todo esto?



📅 27 de septiembre de 2005, 22:06

La cena tiene lugar en Kitsune no Yoru, un restaurante japonés situado en una primera planta sobre una avenida iluminada. Dentro hay madera oscura, lámparas de papel y mesas separadas por pequeños paneles. Ana insiste en pedir varias cosas para compartir e Iruz recupera suficiente ánimo como para discutir durante casi cinco minutos sobre cuál es la manera correcta de comer un determinado plato y, poco después, termina robándole una pieza de sushi directamente del plato.


Iruz mastica sin ninguna prisa.


Ana se queda mirándola.


Iruz se encoge de hombros.


Por primera vez durante toda la tarde, la carcajada de Ana hace girarse a una pareja de la mesa contigua. Nadie habla de otra cosa. La noche continúa entre platos pequeños, comida que ninguna de las dos sabe pronunciar correctamente y una discusión completamente inútil sobre si un postre con judías dulces es postre o no. Ambas van al baño juntas y te dejan a solas. ¿Qué pide Bruma Nocturna en un restaurante así?



Hotel Grand Mirall

📅 27 de septiembre de 2005, 23:36

El hotel que Ana ha escogido está en una de las zonas altas de la ciudad, y es de cinco estrellas. Las habitaciones son demasiado grandes, camas cubiertas de cojines que nadie necesita, enormes ventanales orientados hacia las luces del valle y un cuarto de baño en el que probablemente podría vivir una familia pequeña. Cuando llegáis, Iruz mira alrededor del vestíbulo de mármol y madera pulida.


Ana ni siquiera reduce el paso camino de recepción.


Iruz espera algo más, pero no llega. Ana le sonríe con una naturalidad increíble. Era esa sonrisa que también vislumbrabas en Aránzazu cuando hacía algo mundano, como cocinar macarrones para tres o encontrar la forma de ignorar a Rufus unas horas más. Un rato después, ya instalados y con las bolsas repartidas entre las habitaciones, Ana aparece con un albornoz blanco doblado bajo un brazo.


Iruz, sentada sobre una cama mientras inspecciona una de sus nuevas prendas, alza la cabeza.


Ana levanta otro albornoz.


Iruz observa el albornoz, luego a Ana, y después vuelve a mirar el albornoz.


Ana sonríe con evidente satisfacción. Antes de marcharse se asoma hacia ti.


Se encoge de hombros.


Iruz pasa por su lado camino del pasillo y resopla.


Ana cierra la puerta detrás de ambas. Por primera vez desde que empezó el viaje, no hay ninguna urgencia esperando al otro lado. Sólo una habitación de hotel, una ciudad desconocida extendiéndose bajo las ventanas y unas cuantas horas de noche por delante.

¿Qué hace Bruma Nocturna?
#20
Mark / Re:Episodio 3 — Suances
Último mensaje por Mark - 24 de Ago 2026, 16:48:21
Encajo el descubrimiento de mi hermana casi adolescente como puedo, con un arqueamiento de la ceja no dañada en Bilabo, así como su entusiasmo desmedido. Sabía que no habría respuesta a mis preguntas, pero esa presuposición acertada no deja que me moleste profundamente.

Además, no me hace especialmente gracia sentirme el niñero de esa muchacha que acabo de conocer, aunque compartamos sangre.

Escucho lo que tiene que decir mi padre y no presto demasiada atención a las interrupciones de Karen. Una vez que terminan de hablar uno y otra, omito a mi hermana y me dirijo de nuevo a mi padre.


Cuanto antes cumplamos con los objetivos iniciales, antes podremos ir a la Media Luna a rendir respeto ante Kara.