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#21
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Maurick - 09 de Ene 2026, 19:03:51
Cita de: Bruma Nocturna en 09 de Ene 2026, 01:19:26Si Iruz acepta, le da otros 3 puntos de sangre. Sin embargo, retrasa ligeramente la llegada para beber y tomarse un descanso (por si algo pasase al llegar) mientras se recupera. En ese rato, aprovecha para meditar y recuperar también el punto de gnosis usado con el espíritu rata.

Iruz no discute la propuesta. No hace bromas. No pregunta. Simplemente apaga el motor, se baja del coche y se apoya en la puerta, esperando. Su postura es relajada, casi paciente, como si hubiese tomado la decisión antes incluso de que tú terminaras de hablar. No hay urgencia, ni ansiedad. Solo confianza silenciosa.

Cuando extraes la sangre, no aparta la mirada. Respira despacio, es un acto funcional, íntimo en su crudeza, sin erotismo ni dramatismo. Al terminar, se limpia la comisura de los labios con el dorso de la mano y te mira un instante largo.


Se encoge un poco de hombros, con una sonrisa torcida.


Te da un toque suave en el brazo y vuelve al coche, dejándote espacio para que medites y entres en comunión con el lugar. Tanto la Gnosis como la presencia espiritual de esta zona son muy puras. Te recuerda a cuando meditabas en el corazón de la Noche Fría. Tu hogar, que ahora parece tan lejos...



Cita de: Bruma Nocturna en 09 de Ene 2026, 01:19:26

Cuando el sacerdote se acerca y te escucha hablar de chamanes, aprendizaje y conocimiento, frunce el ceño. No con hostilidad, sino con desconcierto genuino. Durante unos segundos parece no saber cómo responderte.


Mientras habla, lo notas. La Gnosis del lugar se altera, apenas un susurro, como si algo hubiese contenido la respiración durante un instante. No viene del sacerdote. Viene de más atrás. De más hondo. Tus ojos se deslizan, casi por instinto, hacia la joven que acaba de salir del monasterio con una caja entre los brazos.

Ella también te está observando. Da un paso al frente, con naturalidad, y se dirige al anciano.


El sacerdote parpadea, como si algo encajase al fin.


Se gira y regresa al interior del monasterio sin añadir nada más. La joven espera a que os alejéis unos metros, lo justo para quedar fuera del alcance de miradas indiscretas. Deja la caja en el suelo y se vuelve hacia ti. Su expresión no es hostil pero tampoco acogedora.


Te mira de arriba abajo, con atención medida.


El aire alrededor del monasterio permanece quieto. Expectante.
#22
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Bruma Nocturna - 09 de Ene 2026, 01:19:26
Al despertar del sueño, aún en forma lupus, su corazón late fuerte y rápido. "No queda mucho", se dice a sí mismo. Mientras Iruz sigue durmiendo, echa un vistazo rápido a la Umbra. Comprueba si algo ha cambiado, qué tipo de espíritus aparecen y si todavía se percibe el rastro de Birdman. Al volver, pasa a forma homínido y apunta los detalles en su cuaderno: tanto el sueño, como las posibles variaciones de la Umbra.



Una vez en el coche, ya fuera del polígono, Bruma rompe el silencio.


La Ícaro gira el volante sin mucho cuidado, ya que la petición fue realizada demasiado cerca como para salir con cuidado. Antes de que pueda decir algo, el metis la mira fijamente y no le da opción.


Sus ojos no brillan, sus labios no sonríen. Su imagen permanece congelada a la espera de una respuesta, casi como si hubiese ofrecido un revolver cargado con una única bala de emergencia.

Si [b]Iruz[/b] acepta, le da otros 3 puntos de sangre. Sin embargo, retrasa ligeramente la llegada para beber y tomarse un descanso (por si algo pasase al llegar) mientras se recupera. En ese rato, aprovecha para meditar y recuperar también el punto de gnosis usado con el espíritu rata


Al llegar al lugar, el metis intenta analizar la esencia espiritual del lugar antes de bajarse del coche.

Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 16:24:18

Bruma le deja un papel en el salpicadero.


Cuando sale el sacerdote, Bruma Nocturna se baja del coche y se yergue adoptando una imponente pose corporal. Su gesto facial es afable, y camina con seguridad pero con paso calmado, apoyándose en su cayado, al encuentro del anciano.

Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 16:24:18


Su cuerpo desprende energía espiritual de forma perceptible. Si hay algún Garou cerca, probablemente la perciba. Cuando la mujer pasa, sus ojos también se clavan en los de ella. EsAránzazu, pero no puede serAránzazu. Su cuerpo se tensa ligeramente, y su cuerpo caso quiere dar un paso hacia ella. Sin embargo, logra controlarse y dar pie a que sea ella la que inicie la conversación. Quizá solo se le parezca. Quizá sea alguna réplica, clon, ilusión o disfraz. Incluso es posible que sea la auténtica, pero quizá no recuerde su vida pasada. Vale la pena ser cautelosos. Cualquier error podría ser fatal para el futuro de Gaia.
#23
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Bruma Nocturna - 09 de Ene 2026, 00:33:08
Durante ese tiempo, la conversación con Iruz es cordial y natural.

Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 16:14:22

Bruma sonríe cuando lo escucha.


Presta atención a todo lo que dice sobre Lucía Belmonte y sobre los otros Ícaros. Quizá sea información interesante en el futuro.

Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 16:14:22


Su gesto es serio, pero su voz es calmada. Todavía no sabe qué papel juega Mauricio en todo esto, pero su nombre ha aparecido en muchas historias. En demasiadas. Y si Aránzazu es especialmente relevante, él seguramente también tenga un papel importante.

Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 16:14:22
Son unas gemas engarzadas en lo que parece acero pintado de oro. Sin embargo, cuando Iruz coge una de ellas, en seguida la suelta y se queja algo. Puedes ver que las yemas de sus dedos están soltando algo de humo. Afortunadamente, nadie se ha dado cuenta.


En cuanto ve lo que ocurre, urge a cubrir la escena acercándose a Iruz y cubriendo su mano de miradas indiscretas. Al ver el humo, fija su atención en las joyas y echa un vistazo por si detectase algo inusual. Cuando la joven menciona el noble metal, la idea de algo sobrenatural en la joya empieza a volverse dudosa.


Una mirada cómplice, y una ligera sonrisa que reclama algún tipo de explicación. No hay palabras, solo el silencio que anuncia un descubrimiento aún por llegar.



A falta de un espíritu pez, uno de ave servirá. Aunque es muy probable que Birdman lo vuelva a interceptar, es lo mínimo que puede hacer.

Cita de: Maurick en 07 de Ene 2026, 16:14:22

"Hombre de oscuridad". "Flujo salvaje". Quedan tres días, y ese ente volverá. Tres días atareados, sin duda, pero en los que sabe que tendrá que aprender y tramar para hacer frente a la situación. Quizá otros espíritus, u otras gentes, sepan algo de interés.

Al ver el retorno al SMS de Rufus, de entre sus labios brota un tenue sonido. "Mierda...", musita. Y, volviendo a agarrar torpemente el móvil, le escribe a Iris con la esperanza de que conserve el mismo número. Le escribe un simple "...hace un frío del carajo", y cruza los dedos para que alguno de los mensajes llegue a su destinataria.
#24
Brisa del Sur / Re:Prólogo – Donde el silencio...
Último mensaje por Maurick - 08 de Ene 2026, 23:50:18
Cita de: Denebia en 07 de Ene 2026, 17:30:59Miro a Himitsu y le doy un leve ladrido para que me siga.

La salida de Gracemire no fue anunciada ni observada. No hubo despedidas, ni rituales de partida, ni miradas de reproche. El túmulo continuó respirando a su propio ritmo mientras dos siluetas se alejaban de su perímetro, deslizándose entre la niebla baja como si el terreno mismo aceptara su marcha.

Las colinas húmedas que rodean el antiguo hospital se cerraron tras ellas con la indiferencia de lo viejo. Los senderos rurales, apenas visibles bajo la hierba aplastada por lluvias constantes, conducían hacia carreteras secundarias rotas, donde el asfalto se abría en cicatrices irregulares y la señalización oxidada apuntaba a destinos que ya no existían. Las torres eléctricas, inclinadas como animales exhaustos, zumbaban con una electricidad inestable que erizaba el aire y hacía murmurar a los espíritus menores que se ocultaban entre los matorrales.

El trayecto fue largo, silencioso y áspero. Atravesaron tramos donde la Tejedora aún se aferraba a viejas estructuras industriales —puentes sin tráfico, estaciones de tren selladas, naves vacías— y otros donde el Kaos reclamaba terreno: campos inundados, bosques ennegrecidos por incendios antiguos, caminos donde la niebla no se comportaba como vapor, sino como algo que observaba. En más de una ocasión, el suelo crujió bajo sus pasos con un eco que no pertenecía a ningún animal conocido.

A medida que avanzaban hacia el este, el olor del mar comenzó a imponerse: sal, metal húmedo, algas podridas. El viento se volvió más cortante, cargado de partículas finas que raspaban la piel y el pelaje. Pasaron cerca de Grenvale sin detenerse, bordeando las zonas calcinadas y los restos de edificios que aún olían a humo viejo. Más allá, la carretera costera descendía lentamente, revelando a lo lejos las siluetas del puerto. Muchos fantasmas quedaron atrás en Grenvale: Hoa, Rose, Ajax...

Redcoast emergió de la bruma como un esqueleto industrial. Grúas inmóviles recortadas contra un cielo gris perla, muelles corroídos, contenedores apilados sin orden aparente. El agua del canal apenas se movía, espesa y oscura, reflejando una luz mortecina que no llegaba a calentar. Los ecos del lugar no eran humanos: golpes metálicos sin origen, chapoteos que no correspondían a mareas, el roce constante de algo que se arrastraba bajo las plataformas. Como si la presencia de Lindon Derick aún permease en el ambiente. Las Morrigan se habían quedado en el Consejo, carentes de propósito pero igual de sedientas de sangre. Quizá por eso Brisa caminó sin mirar atrás.

Cuando alcanzaron los límites del puerto, el cielo comenzaba a aclararse. Eran poco más de las siete de la mañana. La noche se retiraba con desgana, dejando tras de sí un amanecer pálido y enfermo, como si el sol dudase en mostrarse sobre aquel tramo de costa. La ciudad aún dormía, o fingía hacerlo.

Allí, entre el olor a óxido y salmuera, quedaba claro que el siguiente paso no sería un regreso, ni una pausa. Redcoast no ofrecía refugio, sino una salida. Un punto de no retorno desde el que el mundo se abría hacia el agua... y hacia aquello que aguardaba más allá.



La marea está baja y deja al descubierto una franja de limo oscuro adherido a los pilotes, como una costra antigua. Entre dos embarcaciones oxidadas, un barco a motor permanece amarrado con cabos gastados, la pintura desconchada y el parabrisas cubierto de sal seca. El motor parece intacto... lo justo para no fiarse de él.

Mientras revisa el interior —un bidón medio vacío, una caja de herramientas incompleta, un mapa náutico manchado—, el viento del canal empuja un olor a combustible rancio y algas muertas. Es entonces cuando Himitsu vuelve a su forma humana. Ella también lleva dedicada su ropa, sus abalorios, su pequeña vida. Rompe el silencio, sin alzar la voz, como si hablara para el agua.


Da un salto ágil al interior y observa los indicadores.

Un sonido ajeno corta el murmullo del agua: pasos rápidos sobre la pasarela metálica, acompañados del tintinear de llaves. Una figura emerge entre las grúas, avanzando con decisión. Un tipo joven, con buena presencia, un peinado llamativo, va caminando hacia vuestra ubicación. Himitsu se asoma y cruza miradas con aquel individuo. Se sobresalta.


Ese hombre se para de repente, y os llama la atención en voz alta.


El viento levanta una ráfaga más fuerte y hace golpear los cabos contra el casco. Jonah mantiene la mirada, expectante, con esa mezcla de urgencia y cansancio que se ha vuelto común en Gracemire desde que todo empezó a resquebrajarse.

Himitsu traga saliva, y se queda mirándote.
#25
Cera & Sangre / Re:Episodio 1 — Creta
Último mensaje por greatkithain - 07 de Ene 2026, 20:52:51
Iota se coloca junto a Ni sin mirar directamente la pantalla. Su atención está distribuida entre el entorno, los datos recientes y las rutas posibles. Cuando habla, lo hace con una cadencia controlada, casi mecánica.


Hace una breve pausa, reorganizando mentalmente.


Levanta una mano, enumerando.


Segundo dedo.


Tercer dedo.

Hace una pausa mínima, como si recalculara parámetros internos.

Finalmente, gira la cabeza hacia Ni con una expresión neutra.
#26
Brisa del Sur / Re:Prólogo – Donde el silencio...
Último mensaje por Denebia - 07 de Ene 2026, 17:30:59
Cita de: Maurick en 06 de Oct 2025, 00:08:12
El lince aguarda tu respuesta, solemne como el silencio que empieza a rodear la explanada dónde os encontráis.

Cierro los ojos un par de minutos. Abro un poco un ojo para comprobar si Himitsu sigue allí, como si cerrando los ojos hiciese que pudiese desaparecer.

Sigue ahí. Suspiro fuerte. En el fondo sé que la necesito...


Abro los ojos y la miro.


Comienzo a andar en dirección opuesta de donde está toda la gente. Giro la cabeza y doy una última olida a la brisa que viene de allí. Dejo atrás a gente que me importa, pero debo hacer esto. Me acerco al primer árbol que encuentro y dejo un mensaje: "Adiós, Jules". Con eso bastará, si lo encuentra sabrá que es para ella.

Miro a Himitsu y le doy un leve ladrido para que me siga.
#27
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Maurick - 07 de Ene 2026, 16:24:18
📅 3 de septiembre de 2005, madrugada

El sueño no llega de golpe. Se desliza.

Bruma corre, es un lobo. Y tiene cuernos.

Corre con cuatro patas sobre un páramo devastado, un territorio que alguna vez fue algo más y ahora no es nada. El suelo está cubierto de ceniza fina, que se levanta a cada zancada y vuelve a caer como nieve muerta. Hay niebla, espesa y baja, que no oculta el camino pero lo vuelve irreal, como si el mundo estuviese a medio recordar.

No le resulta extraño. Corre como si siempre hubiera sido así.

A lo lejos, en mitad de la devastación, una silueta rompe la monotonía: la forma de una ciudad. No puede distinguir edificios ni murallas, solo el perfil imposible de algo que no debería estar ahí. No emite luz. No se mueve. Está... esperando. Antes de que pueda acercarse más, la tierra tiembla.

Del suelo surge una torre de piedra, elevándose como si siempre hubiera estado enterrada y solo ahora recordase cómo erguirse. Es enorme, desproporcionada, antiquísima. La piedra es rosácea, erosionada por siglos que no existen. No hay símbolos visibles. No hay ornamentos. Solo peso.

La torre se abre. De su interior emerge una figura humanoide. Camina despacio, encorvado, como si cada paso fuese un esfuerzo antiguo. Tiene cuernos, como los suyos. Su pelo es blanco, casi plateado, largo y descuidado. El rostro es familiar... y al mismo tiempo completamente desconocido, como un reflejo visto en agua turbia. Va apoyada en un cayado de madera y plata; alza una mano; no hay palabras. El gesto basta. Ambos se giran hacia el cielo.

Allí flota un planeta azul y verde, que resplandece bello, vivo y entero. Durante un instante, parece inmóvil. Entonces empieza a desintegrarse. No explota. No grita. Simplemente se va deshaciendo, capa a capa, como si alguien estuviese borrándolo con paciencia. De él queda una ceniza cósmica, que se dispersa en el vacío. En medio de esa nada, un punto blanco.

Brilla. Brilla tanto que el cielo se vuelve claro, como si hubiese amanecido de golpe. La luz lo inunda todo. La ciudad lejana desaparece en el resplandor. El páramo deja de existir. El punto cae. No como un meteorito, sino como algo que viaja e impacta contra la torre. La piedra se revienta, fragmentándose en mil pedazos que salen despedidos en todas direcciones. La figura humanoide no se mueve. El lobo tampoco. El mundo se rompe en silencio. Y entonces... nada.



Bruma despierta. La habitación del hotel está en penumbra. El zumbido lejano del polígono industrial sigue ahí, constante, mundano. Al mirar el reloj, comprueba que son las ocho de la mañana.

Iruz sigue dormida en la cama, espatarrada, respirando profundamente, ajena a todo. El sueño se desvanece... pero no del todo.

Hotel Jiménez — Polígono al norte de Soria

📅 3 de septiembre de 2005, ~08:10

La mañana llega sin ceremonia.

Café aguado, bollería industrial, algo de pan tostado. Nada memorable. El tipo de desayuno que se toma porque el cuerpo lo pide, no porque apetezca. El hotel se va desperezando despacio; un par de puertas que se abren, una televisión encendida a volumen bajo, pasos en el pasillo.

No pasa nada. Y eso, hoy, casi se agradece.

Poco después, os dirigís al taller del polígono. El coche sigue donde lo dejasteis, ya fuera, limpio de herramientas y con el capó cerrado. El mecánico aparece al poco, mono manchado, gesto neutro.


Iruz lo interrumpe. No le interesa nada del upselling que está intentando realizar este tipo. El nota lo entiende, y pide 120 euros. Sin regateos ni historias. El trámite es rápido. Las llaves cambian de mano y el coche vuelve a ser vuestro.



Carretera secundaria — Sur de Soria

📅 3 de septiembre de 2005, ~09:00

Iruz conduce. Esta vez sin música. En unos 15–20 minutos, el paisaje cambia. El polígono queda atrás y la carretera se estrecha, flanqueada por vegetación baja y muros de piedra antigua. El coche se detiene frente a un monasterio de aspecto severo, construido con bloques gastados por siglos de intemperie. No hay turistas. No hay coches. El aparcamiento está casi vacío. Iruz apaga el motor, pero no se mueve.


El lugar está en silencio. Un silencio distinto al del polígono: más denso, más antiguo. Al cabo de unos instantes, la puerta del monasterio se abre. Sale un sacerdote. Anciano. Camina despacio, apoyándose levemente en un bastón. Observa el coche con curiosidad sincera mientras se acerca, como si aquel vehículo fuese la única anomalía del lugar.

Se detiene a una distancia prudente y sonríe con cansancio amable.


El silencio vuelve a asentarse, expectante. Justo detrás de él sale una chica joven, cargando una caja de cartón. Lleva puesto un mono de trabajo de color marrón claro, y una camisa de tela gris arremangada. Se acerca a dónde estáis vosotros. Cruzáis las miradas...



¿Qué hace Aránzazu aquí?
#28
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Maurick - 07 de Ene 2026, 16:14:22
Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34

Iruz sonríe cuando escucha eso. No parece estar acostumbrada a recibir elogios o afirmaciones positivas.

Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34


Cuando lo pronuncia, no parece que se lo esté tomando en serio. Ni siquiera parece ofendida por su sonrisa.

Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34

Notas que su rostro cambio cuando hablas de la hermana de Mauricio. Sus cejas forman una «v» muy marcada.


Suspira.


Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34

Se te queda mirando. No solo a ti, si no que mira alrededor.


Y te guiña un ojo, juguetona como siempre.

Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34

Se bebe lo que queda del refresco de cola light sin azúcar ni edulcorantes añadidos. Tuerce el morro un momento.




Finalmente, cuando estáis en el centro de la ciudad, y surge la conversación...

Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34

Se le ilumina la cara cuando ve el stand de bisutería encima de uno de los mostradores.


Son unas gemas engarzadas en lo que parece acero pintado de oro. Sin embargo, cuando Iruz coge una de ellas, en seguida la suelta y se queja algo. Puedes ver que las yemas de sus dedos están soltando algo de humo. Afortunadamente, nadie se ha dado cuenta.


Así finaliza vuestra visita al centro de la ciudad en busca de ropa nueva y abalorios para Iruz. Volvéis al hotel.



Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34Cuando Birdman desaparece, Bruma se apura en socorrer al exhausto espíritu rata. Intenta ayudarle a recuperarse, compartiendo con él su Gnosis si es necesario.

El espíritu recupera parte de su estabilidad espiritual al absorber tu Gnosis. Es una criatura simple, sin mucha capacidad para elaborar frases complejas.

Asumimos que has dado 1 Punto de Gnosis para obtener información.

Una vez se ha recuperado, el espíritu no tarda en desaparecer por la Umbra.

Cita de: Bruma Nocturna en 05 de Ene 2026, 16:03:34Antes de salir de la Umbra, busca a un espíritu pez para pedirle que busque a Iris. "Las plumas son más traicioneras que los cuernos". Nada más. Al regresar de la Umbra, antes de ninguna otra cosa, coge su Nokia 3510 y le escribe un SMS a Rufus Sentinel un escueto "¿Sigues con vida?" antes de mirar a Iruz. Aunque se le ve turbado, no quiere preocuparla.

Te es complicado encontrar un espíritu pez por esta zona de la Umbra, ya que el río más próximo está a un rato caminando. ¿Quizás un pájaro podrá servir? De esos espíritus, hay bastantes. Por otra parte, cuando escribes el SMS con dificultad, no estás acostumbrado a usar esos trastos, pulsas el botón de enviar, y al minuto o así recibes un mensaje que indica:

El número marcado no existe. Revise el nº introducido. No se le ha cobrado la emisión del mensaje de texto.
#29
Mark / Re:Episodio 1 — Dobra
Último mensaje por Maurick - 07 de Ene 2026, 13:32:09
Vytalian emite un resoplido de resignación, pero es consciente de su posición ahora mismo. No puede permitirse fallar ni que nadie le reclame haber hecho algo mal, tiene a Terry McCoil detrás de su cuello.

La habitación se queda en silencio cuando Mark habla. Incluso sus compañeros rusos, que hacía unos días le menospreciaban, pueden ver a McCoil en él. Ellos desconocen su vínculo familiar, pero sin duda alguno, Mark ha hablado como su padre en ese momento. Kara traga saliva, no sabe si lo que acaba de experimentar es algo bueno o algo malo.

Cita de: Mark en 04 de Ene 2026, 22:12:31-Dicho todo esto y aclarado el malentendido, procederé a explicarte lo sucedido hasta ahora ¿de acuerdo? -apago en el cenicero el cigarro casi consumido- Bien, tras nuestra reunión con Terrence, Semyon y Esteban, decidimos comenzar nuestra investigación por el Dobra, para ver qué había sucedido exactamente como nos pidió expresamente Terrence McCoil, para lo cual, en ningún momento nos dijeron que tuviéramos que ponernos en contacto contigo, así que procuremos no ofendernos tan a la ligera de ahora en adelante.

Alberto no responde de inmediato. Se deja caer en la silla, pasa una mano por la cara y suelta el aire despacio, como si llevara horas aguantando algo que por fin puede decir en voz alta.


Se inclina hacia delante, apoyando los antebrazos en la mesa.

Cita de: Mark en 04 de Ene 2026, 22:12:31- en el lugar de los hechos, fue cuando nos encontramos con Micky, al cual capturamos y lo trajimos aquí y una vez aquí, nos expuso la increíble historia de un artefacto capaz de volar por los aires media montaña entregado a Henar, la hija de Lombera


Kara resopla.


Alberto no sabe qué contestar.


Cita de: Mark en 04 de Ene 2026, 22:12:31Fuimos al piso de Henar para investigar la información que nos había dado el Mocos, pero ahí nos encontramos con María, la compañera de piso de la muchacha, la cual no nos dejó husmear en la casa, pero si corroboró que Henar había llevado un regalo "especial" a su padre al Dobra

Hace una pausa breve. Mira de reojo hacia la pared que separa la habitación de Micky.


Kara interviene entonces, sin dramatismo, como si estuviera cerrando un informe.


El Señor de la Sombra da un puñetazo a la mesa. Ni Kara ni Mark os sorprendéis.


La rusa sonríe y pone una mueca de condescendencia.


Alberto se queda sin respuesta, otra vez. Carraspea.


La Ragabash afirma con la cabeza. Se gira hacia Mark primero.


Luego mira a Alberto.


Alberto resopla, pero asiente.


Kara sonríe y saca, de una bolsa de deporte cercana, un extraño dispositivo que parece más un arnés de BDSM que otra cosa.


La rusa lo arroja sobre la cama. Parece pesado.


Señala a Mark.


Se hace un silencio incómodo. Kara vuelve a Mark. Esta vez su mirada es distinta: menos acero, más urgencia contenida.


Los tres salís de la habitación con el aparato de cuero y plata de Kara. Micky alucina al verlo, y cuando le quitáis la mordaza hace un chiste de los suyos.


Tarda poco en callarse y en ser desnudado, y vestido con la «Jaula de los impuros». La escena es lamentable y bastante pestilente. Después, Kara le obliga a ponerse la ropa por encima, una vez vestido de nuevo no parece que lleve un arnés. Vytalian le da un empujón y Alberto lo va sacando fuera, al recibidor. Kara aprovecha para reunirse con vosotros durante un momento.


El agradable aliento de Kara roza el lóbulo de tu oreja. Huele a cigarro mentolado.


Vytalian cierra los ojos, como si la petición le doliese, pero suspira.


Kara se queda en silencio. En la puerta, distingue las siluetas de Alberto y Micky esperando, inquietos.


El nombre cae con peso propio.


El piso vuelve a llenarse de movimiento controlado. Cada uno con una tarea clara. Cada uno sabiendo que, cuando vuelvan a juntarse, ya no estarán hablando de suposiciones.

No hay aplausos. No hay tiempo para dudas. Todos esperan que te muevas.
#30
Cera & Sangre / Re:Episodio 1 — Creta
Último mensaje por Maurick - 07 de Ene 2026, 12:44:47
Mientras Iota mantiene la concentración, el aire del piso se vuelve pesado. La presencia responde, pero lo hace con dificultad. Como si cada afirmación costase un esfuerzo enorme.

Cita de: greatkithain en 04 de Ene 2026, 14:03:31vez ante él. Ajusta la respiración. Afina la percepción. Deja que el Don se active.


La palabra llega rota, áspera. Sfázo.

A la segunda pregunta, el silencio es más largo. La respuesta no llega como una negación clara, sino como confusión. Imágenes de cuerpos distintos, enfermos, algunos resistiendo más que otros.


A la última, la respuesta es firme. Vacía.


La presión se diluye. Stavros ya no está ahí. Solo queda el eco. Mientras Iota procesa el haber contactado con un ente que se supone muerto, escucha ruidos en el salón. Ni se ha desperezado, parece estar mejor. Esas extrañas venas negras van desapareciendo, y comienza a sentirse renovada, vigorosa.

Al mismo tiempo, en el otro extremo del salón, Ni teclea con torpeza. La pantalla tarda en reaccionar. Internet no es un oráculo: es lento, ruidoso, desordenado. Pero responde.

Cita de: minwiki en 04 de Ene 2026, 15:13:48Había una lupa, pulsó ahí y se abrió una pantalla donde una línea vertical parpadeaba.

Titulares locales. Foros vecinales. Comentarios sueltos.

«La nueva droga de diseño que está afectando a la juventud griega»
«¿Signos de una nueva crisis económica? Los riesgos del llamado Æon»
«Conoce el muroploxerán, la sustancia extremadamente adictiva que ha provocado ya dos muertes en Atenas»

Ni no entiende del todo lo que lee, pero una cosa queda clara incluso para ella: Æon ya no es una palabra en griego que significa eón. Es algo que está dejando marca en internet.

Cuando Iota sale del trance, el piso sigue en silencio. Kaari descansa, teniendo escalofríos repentinos. El portátil zumba. El refugio respira, les acaricia. Saben que están a salvo ahí dentro, pero fuera parece todo hostil. Muy hostil.



¿Qué vais a hacer, Iota y Ni?

🟦 Profundizar en el Æon: desde el piso franco, cruzando lo que ha visto Iota con lo que Ni encuentra en internet para entender qué es realmente la droga, cómo se distribuye en Nea Alikarnassos y por qué Stavros y Sfázo están implicados. Necesitaréis superar una Tirada de Inteligencia + Informática a Dificultad 8; con 1 éxito y unas 4 horas de trabajo conseguiréis un contacto en la Dark Web que os podrá conseguir una muestra, y podréis quedar con él.

🟨 Hablar con alguien del barrio, usando a Ni como cara visible para sonsacar información en Nea Alikarnassos (yonquis, vecinos, tenderos) sobre el Æon y el nombre de Sfázo, sin revelar quiénes sois ni llamar la atención. Necesitaréis superar una Tirada de Carisma + Callejeo a Dificultad 6; con 1 éxito y 1 hora de investigación podréis conocer a alguien que conoce a otro que pasa Æon por la zona.

🟥 Salir ya a buscar a Sfázo, siguiendo el rastro caliente hacia el puerto o los barrios bajos antes de que desaparezca, aun sabiendo que eso os expone. Iota necesitará superar una Tirada de Percepción + Ocultismo a Dificultad 7 para ubicar las imágenes que Stavros ha impregnando en su mente; con 2 éxitos será capaz de averiguar dónde está el almacén en el que Stavros dejó su forma física, y necesitaréis 1 hora para llegar hasta ese sitio.

Sois dos. Podéis elegir una opción cada uno o coincidir en la misma para cubriros y reforzaros. Fallar no detiene la historia, pero sí la empuja en direcciones inesperadas.

No hay decisiones seguras, solo decisiones honestas, ¡vamos allá!