Episodio 1 — Soria

Iniciado por Maurick, 02 de Ene 2026, 01:46:28

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19 de Ene 2026, 21:03:28 #15 Ultima modificación: 19 de Ene 2026, 21:33:42 por Bruma Nocturna
Bruma mira a Pau mientras habla, con atención. Permanece quieto, relajado, mientras el Hijo de Gaia camina y habla. Cuando se detiene frente a él y ladea la cabeza, el Uktena esboza una sonrisa de medio lado. Baja la cabeza levemente mientras mantiene la sonrisa, y camina despacio hasta el árbol o la pared más cercano. Se dirige al lugar asintiendo con la cabeza repetidas veces, como si estuviese madurando algún tipo de pensamiento complejo en su cabeza. Al llegar, apoya el hombro contra el árbol y deja descansar, despacio, su peso corporal sobre él. Parece seguro y relajado, aunque esa media sonrisa denota que algo sigue turbando ligeramente su mente.

No puedes ver este adjunto.

Cita de: Maurick en 19 de Ene 2026, 00:02:06



Hace una breve pausa, para dejar reposar la reflexión, y mira a Pau directamente a los ojos. Con seriedad y solemnidad.


Cita de: Maurick en 19 de Ene 2026, 00:02:06




Se separa del todo y se yergue de nuevo, para dirigirse a Ana Mercedes.


Su pose es firme, sus ojos no vacilan. Su pelaje muestra su raza mientras ondea suavemente mecido por la brisa. No amenaza, no intimida. Ni siquiera impone especial respeto. Sin embargo, destila determinación. Algunos podrían decir que tiene el aspecto de un héroe recién nacido y otros, los más sabios, el del loco que acaba de aceptar su verdadera naturaleza.



Si [b]Ana Mercedes[/b] accede a llevarle el mensaje a [b]Iruz[/b], [b]Bruma[/b] le da la mitad del dinero que le queda de lo que le dio [b]Aya[/b] para que se lo entregue. Que lo use con cuidado, pero que se cuide.
Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.

Pau te escucha sin interrumpirte. No te corta, no te discute... pero cuando terminas, su expresión tiene esa calma socarrona de quien ya ha visto a demasiados jóvenes cacarear. El metis deja que el silencio del estanque haga de juez. La brisa apenas riza el agua. Los lirios, quietos. Como si el túmulo estuviera esperando a ver si también tú sabes quedarte quieto.

Cita de: Bruma Nocturna en 19 de Ene 2026, 21:03:28


Da un paso hacia la mesa megalítica, y apoya una mano enorme en la piedra, como quien toca un pulso.


No es una burla abierta. Es una broma amable, de las que te pellizcan el ego sin necesidad de levantar la voz.

Cita de: Bruma Nocturna en 19 de Ene 2026, 21:03:28


Pau mira el estanque, y luego a Ana Mercedes, como si el lugar fuese un tercer interlocutor.


Ahí, la palabra Bilbao cae con peso. No es un reproche histérico: es una puerta que se cierra un centímetro.


Pau gira apenas la cabeza hacia Ana Mercedes, sin ocultarlo.


Ana Mercedes, a tu lado, hace ese gesto mínimo —la ceja, la comisura, el modo de sostener la mirada— que te rasca la memoria como una uña vieja: es como volver a ver a Aránzazu. La misma forma de ser borde sin necesidad de insultar. Hace meses que no notabas esa expresión, y después de hablar con Aya, ya la habías dado por perdida.

Cita de: Bruma Nocturna en 19 de Ene 2026, 21:03:28Bruma le da la mitad del dinero que le queda de lo que le dio Aya para que se lo entregue. Que lo use con cuidado, pero que se cuide.

Ana Mercedes baja la vista a la mano, y cuando vuelve a mirarte, lo hace con esa mezcla de cansancio y mala leche que conoces demasiado bien.


Se inclina un poco hacia ti, como si fuera a darte una lección práctica.


Señala con la barbilla hacia el bosque, hacia un lateral del valle, donde el terreno sube y el aire cambia.


La pausa que sigue tiene filo. Y otra vez, el modo de respirar, el modo de fruncir el ceño... Aránzazu, pero sin ser ella. Un reflejo que no calma. Pau retoma la palabra, dándoos la espalda, con la misma calma.


Da un paso atrás, como dejando espacio para que el túmulo respire.


Ana Mercedes se cruza de brazos, mirándote como si ya estuviera haciendo inventario de tus contradicciones.




Vas a pasar aproximadamente una semana en el Túmulo del Estanque del Lirio Apacible. ¿Qué vas a hacer, Bruma Nocturna?

🟦 Aprender despacio: Pasar estos días en calma, escuchando a Pau y a Ana Mercedes, dejando que el túmulo marque el ritmo y que ellos decidan cuándo presentarte al clan.

🟨 Hacerte ver y conocer el boun: Socializar, recorrer cada punto del lugar, presentarte ante los habitantes del Lirio Apacible y tomar la iniciativa con preguntas, historias y observación directa.

🟥 Ir a lo que has venido: Centrarte en sacar información concreta; apretar a Pau con Bilbao, y orientar las conversaciones hacia Ana Mercedes... y el nombre que flota como un fantasma: Aránzazu.

Cita de: Maurick en 22 de Ene 2026, 22:32:11🟦 Aprender despacio: Pasar estos días en calma, escuchando a Pau y a Ana Mercedes, dejando que el túmulo marque el ritmo y que ellos decidan cuándo presentarte al clan.

Mientras Pau habla, Bruma escucha. Incluso le da un pequeño espacio cuando termina, con un aire a "¿has terminado ya?".


Hace una breve pausa, recapacita con calma y se dirige de nuevo a él. Afable, con la sencillez de quien le habla a un igual mientras comparten tareas cotidianas.


Mientras habla, camina. Acaricia la corteza de un árbol, reconociendo su tacto, y pisa despacio para sentir cómo le tierra se hunde ligeramente bajo el peso de sus garras. Está disfrutando del lugar y no lo oculta. De hecho, quizá eso ayuda a reforzar la amabilidad en su tono.


Sigue caminando, hasta acercarse a la mesa. Se sitúa al lado de Pau, coloca la zarpa encima de la piedra y la acaricia con suavidad, sin apartar la mirada de la superficie. Con una voz tenue y profunda, casi como un susurro ronco, habla como si se estuviese dirigiendo al alma misma del lago.


Hace una pausa, larga. Sigue mirando la mesa, quizá perdido en sus pensamientos, hasta que la voz de Ana Mercedes lo saca de su ensimismamiento.

Cita de: Maurick en 22 de Ene 2026, 22:32:11

Tras los gestos, tan conocidos y familiares, no puede evitar esbozar, de nuevo, una ligera sonrisa.




Bruma acompaña a Ana Mercedes para reunirse con Iruz. Le da la mitad del dinero igualmente, se cerciora de tener su número en la agenda y se apunta la dirección del refugio que le vayan a proporcionar en su block de notas. Durante esa semana, mantiene una actitud calmada y tranquila. No busca la compañía de otros, simplemente se dedica a conocer el lugar, a disfrutar del entorno y a conectar de nuevo con la naturaleza y el mundo espiritual siempre que sea posible. Responde positivamente, aunque de una forma comedida, siempre que se dirigen a él. Participa en las actividades que le proponen, pero sin destacar: si ve que puede facilitar el avance en la tarea de otro, prioriza eso frente al avance en la tarea propia. Se fija en Ana Mercedes sin espiar ni ocultarse, simplemente presta atención los momentos en los que coincidan. Sus rutinas, sus hábitos y preferencias, sus reacciones... Lo normal cuando se conoce a alguien nuevo, de un modo totalmente natural. También se fija en Pau, de la misma manera, y en los espíritus de la zona (a los que intenta ayudar con pequeñas tareas siempre que puede, ya que es su forma habitual y natural de vivir el día a día). Evidentemente, no puede evitar del todo el intentar aprender algo... pero no busca información concreta ni específica. Aprende sobre cómo viven en este lugar del mundo, sobre los espíritus de la zona, de las historias que escuche de la gente que las comparta, puntos de vista... Se le ha invitado a conocer el lugar, y eso va a hacer. Pero del único modo que sabe, que es desde el interés y la curiosidad, pero intentando no molestar ni perturbar las rutinas de los lugareños. Como parte de sus rutinas, guarda un rato cada día para meditar en algún lugar al aire libre.
Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.

El rojizo crinos escucha antes de responder. Esta actitud es muy llamativa, ¿cómo puede estar tan tranquilo? Suspira, y antes de que comencéis con tu adaptación, te responde con absoluta serenidad.


Se levanta, y te hace un gesto con la cabeza para que lo sigas.

Cita de: Bruma Nocturna en 23 de Ene 2026, 15:31:57


Detrás de vosotros va Ana Mercedes, con un sentimiento de extrañeza y curiosidad. Notas como si supiese por lo que estás aquí, pero no termina de entenderlo.

Cita de: Bruma Nocturna en 23 de Ene 2026, 15:31:57

Ella sonríe por primera vez, con una risa que dirías que es idéntica a la de Aránzazu, pero quizás son tus recuerdas jugándote una mala pasada. Te indica que continúes.


Pau se excusa un momento antes de cambiar a lupus y perderse en la espesura del boun. Ana Mercedes afirma que va a avisar a los Guardianes del Silencio de tu visita, la manada que se encarga de evitar que intrusos estén más tiempo de lo razonable en el túmulo. Ella aprovecha para regresar contigo al Monasterio de San Polo, dónde os acercáis al coche destartalado de Iruz. La Ícaro se te queda mirando y sonríe.


Sin embargo, la conversación no va a tardar en ponerse incómoda. Iruz no quiere separarse de ti, a pesar de que Ana Mercedes le va a ofrecer un piso en Soria, en barrio bastante pobre, pero un hogar con todo lo necesario para aguantar la espera.


Iruz se la queda mirando con una cara de odio que te recuerda mucho a una niña pequeña. ¿A qué otra chica joven conocías que se agarraba esos berrinches?


Ana Mercedes suspira e ignora los insultos. Parece que tiene tablas en soportar este tipo de broncas.


La joven se queda en silencio, rumiando las palabras. Parece molesta porque Ana Mercedes ni siquiera se ha ofendido por el insulto.


Asumimos que Bruma Nocturna responde de manera afirmativa, lo cual permite que Iruz arranque el vehículo y se marche a la dirección que le ha pasado tu nueva compañera Philodox. Cuando ya no está, ella vuelve a suspirar.


Regresáis al túmulo. De nuevo, el silencio parece rodearos por completo. Ana te explica que ella iba a cuidar unas plantaciones de hierbas medicinales en la parte sur del boun, y para eso era la caja que portaba cuando llegaste. Pasas el día reconociendo el área, acompañado por Ana Mercedes. Habláis poco, hay mucho trabajo que hacer: limpiar hierbajos, retirar frutos, cuidar la tierra...

La primera noche no hay «ceremonia de bienvenida». No hay cánticos. No hay un corro de miradas evaluándote como si fueras un problema a resolver. Cuando el sol ya ha caído, te encuentras con Pau señalando un camino secundario y un «ven» que suena más a rutina que a orden. La humedad te cala el pelaje como una manta fría. Pau te guía fuera del claro, por un sendero que no es sendero, hasta una caseta de piedra baja, antigua, medio tragada por la vegetación. En la puerta, colgado de un clavo, hay un cuenco de barro con agua limpia.


A la mañana siguiente —y las que siguen— el túmulo se revela como lo que es: **un lugar que funciona**, no un lugar que presume. No hay campanas, hay pájaros. No hay órdenes, hay tareas que alguien empieza, y el resto se suma. Se desayuna sin hablar demasiado: pan, aceite, algo de fruta y agua fresca del arroyo. El aire tiene ese filo de Soria que no es invierno aún, pero ya ha decidido que va a llegar.

### Días 1–2: El ritmo que no te pide nada

Pau te lleva, sin darte un mapa, a los canales que alimentan el estanque. No es un río: son venas pequeñas, discretas, que se atascan con hojas, con limo, con el cansancio del año. Trabajáis en silencio. Te da herramientas sencillas, nada ritual. Un rastrillo, un cesto, las manos. Y ese detalle —la ausencia de espectáculo— es casi un golpe. A ratos, cuando levantas la vista, ves la Umbra superpuesta como una respiración baja: niebla pegada al suelo, vegetación demasiado verde, agua demasiado quieta. Los espíritus no se acercan a pedir, se acercan a mirar. Como viejos que recuerdan tu cara sin recordar tu nombre. Una tarde, mientras vacías limo con paciencia, Pau por fin suelta lo que lleva días masticando.


No es acusación directa. Es una piedra dejada en mitad del camino.


No te lo pide. Te lo informa.

Por la tarde, Ana Mercedes se ofrece a acercarte al piso dónde está Iruz. Asumimos que aceptas ir: es un primero en un barrio marginal, con evidente degradación en las calles, y sin ascensor. Aunque ella se queja, ves su rostro y mirada aburrimiento, no pánico ni velocidad. Lo está pasando bien. Muy aburrido, pero bien.

### Días 3–4: Las caras del Lirio Apacible

El tercer día, te presentan a Marcos. Llega como un tipo que trae leña al hombro como si su misión en la vida fuera que nadie pase frío. Su presencia llena sin empujar. Su rostro, avejentado, demuestra la experiencia de un Luna Llena experimentado, y que ha visto mucho. Y cuando te mira, no mira tus cuernos: mira tus manos, tu postura, tu cansancio.


Marcos no te pone a prueba. Te integra, te explica, con la misma naturalidad con la que alguien te dice dónde está el baño, que aquí hay una norma que no se discute. Él es el custodio del boun, quien se encarga de neutralizar las amenazas. No puedes evitar notar que tiene ya demasiadas cicatrices, demasiada experiencia. Y aún así, está en este lugar tan tranquilo, tan carente... de amenazas.

Ese mismo día, ves por primera vez a Llanto del Arroyo. No se presenta de inmediato, está lejos, en un borde del boun, como una sombra que decidió aprender a ser persona. Una loba cono ojos de haber visto muchas veces como la Tejedora destruía su escaso territorio. No te habla, mantiene la distancia. Cruzáis las miradas y se va. Sin más.

A la hora de cenar, te reúnes con Pau y con Ana Mercedes. Ellos vienen acompañados de un hombre joven, musculoso, con los brazos y el pecho peludos. Sonríe, se presenta como Tomás.


Te parece demasiado alegre. Incómodo. No para de molestar y de tirar pullas: que si las pezuñas de Pau, que si Ana debe echarse un novio, que dónde has dejado las plumas, etc... Lo que llegas a sacar de la conversación es que es el dueño del piso dónde está Iruz. Y otro de la manada de Marcos, aparte de Llanto del Arroyo, los Custodios del Silencio. Sin embargo, éste no está tan silencioso.

Esa noche, al volver a tu caseta, descubres un pequeño detalle: donde ayer había una marca de barro en la puerta, hoy está limpia. Alguien se tomó la molestia de borrar tu rastro sin pedírtelo.

### Día 5-6: La limpieza del Estanque

Edurne aparece con una cesta de vendas y un humor raro: esa mezcla de dulzura y filo que solo tienen los que han sobrevivido a cosas que nadie debería. Es metis, y se nota en los ángulos de su cuerpo incluso cuando intenta parecer normal. No te mira como «otro metis». Te mira como «alguien que sabe».


Hay una franqueza ahí que no es cariño fácil. Es disciplina de sanador. Esa tarde, Edurne te acompaña a un punto al noreste donde el terreno se hunde un poco, y pasáis a la Umbra. Ves que al otro lado de la Celosía hay un enorme agujero pulsante que no para de vomitar, poco a poco, una bilis repulsiva.


### Día 7: La Vigilia del Estanque

La última noche de esa semana no es una fiesta. Es la Vigilia. Os reunís cerca del agua. Nadie habla. No hay discursos. Solo presencia. En la Umbra, el lugar es más denso: la niebla se hace casi tangible, el estanque parece un ojo cerrado, y el Lirio Quieto —el tótem— no se manifiesta con forma, pero su influencia se nota como una mano apoyada en el pecho, respira.

Pau se sienta en uno de los tronos de roca. Marcos cerca, vigilando sin vigilar. Tomás en un borde, asegurándose de que nadie ajeno se asome. Llanto del Arroyo más cerca del agua que de nadie. Edurne con las manos quietas, como si sostuviera algo invisible. Ana Mercedes de pie, siempre un paso fuera del centro, como si el centro quemara. Y entonces, sin romper la norma del silencio con un discurso, Pau te mira y, por primera vez en días, te habla como a alguien que ya ha decidido quedarse.


Ana Mercedes no sonríe. Pero cuando te mira, hay algo de complicidad en sus ojos. El estanque no se mueve. Los lirios, tampoco. Pero tú notas algo que no habías notado al llegar: aquí, por primera vez en mucho tiempo, no te están pidiendo que seas útil para merecer existir.


El silencio se hace palpar. Esperan que digas algo. Finalmente, cuando la noche finaliza, en tu guarida encontrarás a Edurne y a Ana Mercedes, esperando hablar contigo.

Bruma sigue a Pau tras su señal, en silencio, hasta que se excusa. Sin añadir más que respuestas cordiales, acompaña a Ana Mercedes hasta el coche.

Cita de: Maurick en 26 de Ene 2026, 21:56:29


Intenta calmar a la Ícaro con una oferta sincera, y regresa con Ana Mercedes cuando Iruz arranca el coche.

Cita de: Maurick en 26 de Ene 2026, 21:56:29

Bruma duda un momento, pero sonríe ligeramente y responde con naturalidad.


Frente a la oferta de Pau de quedarse en la casa del anterior líder, el Uktena duda. Comunica que de ninguna manera querría ocupar, mucho menos usurpar, el hogar de alguien respetado en el túmulo. Si la casa está en desuso por ausencia de necesidad, la usará; si está vacía como señal de respeto, dormirá al raso en las inmediaciones. Aunque echa de menos cazar algo para la primera comida del día, se guarda su opinión y se integra en las rutinas del túmulo. Está atento a quién empieza qué tareas, y se suma a las que considera más necesarias o a las que cree que puede aportar mayor utilidad.

### Días 1-2:

Participa de las actividades con la misma actitud. Realmente, no le sorprende ni molesta ese tipo de trabajo. De donde viene no hay máquinas, y tampoco está bien abusar de los espíritus en tareas para las que no son necesarios. Aunque al principio tiene la sensación de que podría estar intentando hacer "algo más importante", pronto recuerda lo importantes que eran esas tareas en el día a día de la Noche Fría. Y cuánto lo echaba de menos.

Cita de: Maurick en 26 de Ene 2026, 21:56:29

Una vez más, el joven sonríe.


Continúa trabajando, sin que la breve conversación haya perturbado su ánimo en absoluto. En la visita a Iruz, a la que accede de buen grado, le lleva un pequeño ramillete de flores para colocar en un vasito con agua si es que le apetece. "Las más frescas del día, intentaré volver a verte antes de que se marchiten del todo", le dice. Le propone salir a comer, ofrece a Ana Mercedes asistir si le apetece y comenta las tareas del túmulo del modo más rutinario posible (con alguna anécdota con algún animalillo, quizá) mientras le pregunta a la adolescente qué ha estado haciendo mientras.

### Días 3-4:

Cuando le presentan a Marcos, escucha sus indicaciones y le da las gracias por hacer las cosas tan claras y fáciles. Le ofrece ayudar en lo que necesite, y continúa con las tareas que esté en ese momento. Cuando cruza miradas con Llanto del Arroyo, mantiene la mirada con honestidad; ofreciendo sus oídos pero sin solicitar nada. Cuando se va, continúa con la rutina. En la conversación con Tomás, ya que hay más gente involucrada, apenas participa. Le hace un gesto a modo de saludo cuando se dirige a él, y se mantiene en silencio mientras hace sus chistes. Sólo le dirige una mirada, algo dura, cuando menciona sus plumas (que lleva consigo, aunque en el túmulo no las lleve puestas). Sin gestos a mayores, ni palabras de reproche. Si sus compañeros le toleran las bromas, seguramente sea porque se lo ha ganado. Si no es así, ya lo descubrirá con el tiempo.

Por la noche, aunque el día haya sido amable, Bruma no duerme. "Nos veremos en el cuarto día. Si sigues cuerdo, claro. O si aún recuerdas tu nombre". Pau le dijo que estaría a salvo, pero no confía en los métodos que ese demente pueda llegar a usar para acercarse. Pasa la noche un poco más lejos, cerca del boun, por si debiese abandonar el lugar por la seguridad del túmulo. La atención puesta en detectar cualquier posible amenaza o movimiento, y revisiones periódicas a la umbra. Si Birdman aparece, lo primordial es salvaguardar a los habitantes del Estanque.

### Días 5-6:

Cuando Edurne aparece, le hace un gesto inclinando la cabeza con respeto a modo de saludo. Le coge la cesta y la escucha.

Cita de: Maurick en 26 de Ene 2026, 21:56:29


Con amabilidad, le pide que haga una especie de simulacro y le va preguntando qué intención y sentido tiene cada uno de los pasos. Intenta comprender el rito, y ayudarla a corregir los pequeños errores que pueda cometer por nerviosismo (materiales levemente mal colocados, palabras pronunciadas con poca energía... cualquier aspecto que sea común en la ejecución habitual de ritos del estilo). No le corrige, sino que le ayuda a ser ella la que toma conciencia de qué se puede mejorar y por qué.

Cita de: Maurick en 26 de Ene 2026, 21:56:29

El Sioux frunce el ceño, y se aproxima dentro de una distancia prudencial. No tiene buen aspecto, desde luego, y no se ha topado nada exactamente así hasta la fecha. Sin embargo... quizá haya leído algo en algún sitio, y quizá pueda recordarlo con la información de la que dispongan los espíritus y/o los moradores del túmulo.


### Día 7:

Cuando se siente la presencia del tótem, Bruma se inclina con respeto. Intenta que su aspecto en la Umbra no atraiga demasiadas miradas ni genere conversaciones innecesarias, y azuza con cariño a los espíritus del Kaos que se arremolinan a su alrededor para que no llamen demasiado la atención en este momento.

Cita de: Maurick en 26 de Ene 2026, 21:56:29


Al finalizar la noche, efectivamente, se dirige a su guarida. Al encontrarse a las dos mujeres se sorprende ligeramente, y se dirige a ellas.

Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.

El tiempo en el Estanque del Lirio Apacible es agradable. Es algo que necesitabas, sin duda, aunque tu estancia aquí vaya a ser temporal. Te sirve para reconectar con quién eres...

📅 5 de septiembre de 2005

Cita de: Bruma Nocturna en 27 de Ene 2026, 23:38:19

Pau no responde de inmediato. No hay reproche en su gesto, pero tampoco sonrisa. Apoya el peso del cuerpo en una pierna, se toma su tiempo, y cuando habla lo hace sin alzar la voz, como si estuviera aclarando algo que para él es obvio.


No hay dureza, pero sí firmeza. Pau no está reclamando explicaciones por impaciencia, ni por desconfianza inmediata. Es otra cosa: una grieta que no se permite ignorar.


Te mira de frente, sin desafío, sin juicio.


No añade nada más. Da por dicho lo necesario y vuelve al trabajo, dejándote con esa frase suspendida en el aire, sin exigir respuesta inmediata, pero tampoco permitiendo que se diluya.



📅 8 de septiembre de 2005

Edurne, en cambio, no maneja tan bien el silencio. Cuando le preguntas, cuando intentas reconducirla hacia el sentido del rito, frunce el ceño. No es hostilidad abierta, pero sí una incomodidad clara, casi defensiva. Ajusta la cesta entre las manos, aparta la mirada un instante.

Cita de: Bruma Nocturna en 27 de Ene 2026, 23:38:19


La frase sale sin veneno, pero tampoco con cuidado. Es honesta. Demasiado.


Respira hondo antes de continuar, como si se obligara a no cerrarse del todo.


No hay desafío en sus palabras, pero sí un límite. Uno torpe, mal colocado quizá, pero sincero. Recoge la cesta, te dedica una inclinación rápida de cabeza y se marcha. No enfadada. Pero sí herida en algo que todavía no sabe nombrar.



📅 10 de septiembre de 2005

La noche cae sin ceremonia. Cuando regresas a la guarida y ves a las dos figuras aguardando, algo no encaja. No es el lugar, es la quietud. El aire cambia antes de que puedas reaccionar.

Cita de: Bruma Nocturna en 27 de Ene 2026, 23:38:19Al finalizar la noche, efectivamente, se dirige a su guarida. Al encontrarse a las dos mujeres se sorprende ligeramente, y se dirige a ellas.

Las siluetas se deshacen como humo mal sostenido. La Umbra se pliega un palmo más cerca de la piel. Birdman aparece a tu espalda sin hacer ruido.


Su voz no viene de un punto concreto. Te atraviesa. A su lado, las dos figuras que confundiste en las sombras, recuperan su forma: son una mujer pelirroja, con una larga melena rizada y unos ojos verdes penetrantes, y un niño pequeño, de unos seis o siete años, vestido con un poncho mejicano y la mirada perdida. Observan en silencio, detrás de Birdman.


Sientes el peso de sus meras existencias. Estos seres están extremadamente cargados de poder espiritual. No te llegan a abrumar, pero la sensación es similar a cuando conociste a Perséfone... la Estigma Luxuria.


Un paso más cerca. No te toca.


Una nube negra y oscura comienza a rodear la cabaña. Las figuras ya no están, se desvanecen en el aire. Antes de quedarte a solas, vuelves a escuchar su voz.




La presión desaparece de golpe: la guarida vuelve a ser la guarida. El aire, aire. El silencio, silencio. Pero sabes, con una certeza incómoda, que no ha sido una amenaza, ha sido un recordatorio. Sin embargo, te llama la atención una cosa: el sol se está colando por las ventanas de la cabaña. ¿Se ha hecho de día? Antes de que puedas reaccionar, Ana Mercedes irrumpe en la cabaña de golpe, muy asustada.


La chica te insta a seguirla. Lo notas en el ambiente, un hedor putrefacto pero muy sutil. Estuviste en la colonia corrupta de Bilbao, cuando investigásteis la red de los Danzantes de la Espiral Negra. La sensación es la misma. Todos os esperan: el agujero que viste en la Umbra hace unos días se ha materializado en la realidad. Pau te observa con preocupación...

¿Qué vas a hacer, Bruma Nocturna?

Bruma disfruta, en la medida de lo posible, del regreso a la vida tranquila, pausada y "normal" de una comunidad Garou estable. Sin embargo, frente a los requerimientos de sus anfitriones, accede a tomar una posición más cercana a la problemática que pesa sobre sus hombros y responde de modo serio a las cuestiones que realmente considera importantes.

Cita de: Maurick en 05 de Feb 2026, 22:43:12


Escucha con tranquilidad, sin abandonar la tarea. Cuando Pau concluye su exposición, el Uktena se incorpora para tomar un poco de agua y responde con palabras amables pero contundentes.


Deja el cuenco de agua en su lugar, se acerca de nuevo a Pau y agarra las herramientas para retomar la tarea.


Bruma continúa con sus rutinas, hasta la intervención de Edurne.

Cita de: Maurick en 05 de Feb 2026, 22:43:12

El metis se encoge ligeramente de hombros.


Cita de: Maurick en 05 de Feb 2026, 22:43:12

La mira, con una leve sonrisa.


Si Edurne lo desea, la acompaña y guía por la Umbra en busca de un espíritu mentor. Bruma no tiene grandes dotes de comunicación con los espíritus (no es capaz de invocarlos, atarlos o expulsarlos), pero sí demuestra que sus palabras eran ciertas: conoce muy bien la Umbra, y es un excelente viajero y guía. Le ayuda también con el aprendizaje del rito si es necesario y ella reacciona positivamente. Salvo por eso, el resto de días pasan con normalidad.

Cita de: Maurick en 05 de Feb 2026, 22:43:12


Cita de: Maurick en 05 de Feb 2026, 22:43:12

Las palabras de Birdman parecen molestar de verdad a Bruma Nocturna, que se dirige a él con seriedad y vehemencia.


Cita de: Maurick en 05 de Feb 2026, 22:43:12


Cuando Birdman se despide, Bruma solo resopla. Aunque no ha ocurrido nada, su cuerpo está agotado tras la tensión acumulada. En el momento en el que Ana Mercedes irrumpe en la cabaña, se lo encuentra de pie con un aura pensativa y sombría.

Cita de: Maurick en 05 de Feb 2026, 22:43:12

El chamán se gira, preocupado, y la sigue sin demora. Le pide que le cuente qué ha ocurrido mientras están de camino y, al llegar, usa sus dones se Sentir al Wyrm y Sentir Magia mientras se acerca y se dirige a Pau.


Mientras habla, intenta examinar el agujero desde una distancia prudencial. Estruja su mente intentando recordar lo ocurrido en la colonia de Bilbao para correr el menor riesgo posible, hace acopio de sus conocimientos de ocultismo para ubicar el posible origen y finalidad del agujero y suma su capacidad para ver lo evidente por si se le estuviese escapando algo demasiado obvio.
Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.

La sinceridad de Bruma Nocturna conmueve a Pau, que escucha con interés lo que el joven Uktena tiene que decir. No le interrumpe, y lo que es más importante: no le juzga.

Cita de: Bruma Nocturna en 07 de Feb 2026, 15:22:43

El hocico de Pau se retuerce durante un momento, como si lo que hubieses contado le fuese... familiar.


Cita de: Bruma Nocturna en 07 de Feb 2026, 15:22:43

Te observa con un semblante parco, serio.




El territorio de Edurne no huele igual cuando llegáis. No parece corrupción abierta. No hay ese picor ácido del Wyrm ni el peso grasiento que deja en la lengua. Tampoco hay Kaos hollando ni espíritus exaltados. Es algo peor: una ausencia irregular, como si el lugar hubiese olvidado cómo sostenerse a sí mismo. El sendero que bordea el estanque secundario está intacto, pero el agua no refleja el cielo. No lo distorsiona: simplemente no lo refleja. Es una lámina opaca, inmóvil, demasiado quieta incluso para un lugar consagrado al reposo.

Edurne está allí, de pie, con los pies hundidos en el barro frío hasta los tobillos. La cesta ritual yace a un lado, volcada, con parte del contenido esparcido sin orden: sal negra, fragmentos de hueso pulido, hojas secas de lirio. Nada parece roto. Nada parece fuera de lugar... salvo por el hecho de que debería estarlo.

Su respiración es rápida, contenida. No llora. No grita. Cuando se gira al oír pasos, sus ojos buscan primero a Pau, no a ti.


La voz le tiembla lo justo como para no poder ocultarlo.


El aire vibra, apenas perceptible, como un zumbido bajo la piel. En la Umbra, el lugar no está herido: está mal alineado. El velo no está rasgado, sino torcido, plegado sobre sí mismo en un ángulo que no debería existir. Hay un hueco, sí, pero no es un agujero que devore.

Pau no se acerca de inmediato. Observa. Cuenta respiraciones. Hace un gesto mínimo a los demás para que mantengan distancia.


Edurne niega con la cabeza.


En ese momento lo notas: el silencio no es completo. Hay un pulso lento, irregular, que no pertenece ni al lugar ni a los espíritus conocidos del Estanque. No responde a miradas, ni a sentidos afinados. Cuando intentas fijarlo, se desliza, como si el propio acto de observarlo lo desplazara un poco más allá.

Ana Mercedes se santigua sin darse cuenta, un gesto antiguo, aprendido antes de saber por qué. Marcos murmura algo entre dientes y se calla al instante. Llanto del Arroyo permanece inmóvil, con la cabeza ladeada, escuchando algo que no llega a traducir. Pau alza la mano.


Luego, por primera vez desde que llegasteis, te mira directamente.


El pulso en el aire se intensifica apenas un segundo, como si algo hubiese entendido que estaba siendo nombrado... y hubiese decidido seguir esperando. Pau se sienta en el suelo, aún en su forma Crinos. Y os pide a los demás que os sentéis a su alrededor.


El territorio de Edurne no está en peligro inmediato. Eso, de algún modo, es lo más inquietante. Los demás miembros del Lirio Apacible escuchan con atención. Pau te mira a ti, Bruma Nocturna.


Todo el mundo se queda en silencio. Todos los ojos están sobre ti.

En la conversación con Pau, al comentario de la "jefa" que menciona Iruz, simplemente asiente con la cabeza. Cuando se alude al Carnaval de Almas y Pau da el nombre de Roc de la Cendra presta atención y, cuando hacen una pausa, lo apunta en su block. Por si fuese necesario más adelante.



En el territorio de Edurne, Bruma Nocturna se limita a sentir el entorno. A saborear el aire, a escuchar el silencio de los espíritus ausentes. El theurge camina con calma, como un fantasma que vaga por un cementerio en el que ya no le queda nadie conocido. Su cuerpo se muestra ligeramente encorvado, como si el peso del recuerdo y la experiencia volviese a reposar sobre sus hombros tras un insuficiente descanso. Cuando Pau habla con Edurne, simplemente escucha. Presta atención a todo lo que se menciona, e intenta relacionarlo en su cabeza con algo que haya estudiado previamente o, quizá, con algo que ya haya experimentado. Intenta sentir las energías de la Umbra, entrever a través del hueco en el Velo y sentir el tacto vibrante de la Celosía, sin traspasarla. No hace falta que Pau dé la indicación oportuna para mantener la distancia: Bruma Nocturna va detrás como una sombra que no molesta pero no deja huir a quien acompaña.

Cuando Pau menciona al Invasor Telúrico, la maquinaria en la cabeza de Bruma comienza a moverse más deprisa. Si el pensamiento emitiese algún sonido, en este caso sería, sin duda, comparable al de un gran astillero con plena carga de trabajo.

Cita de: Maurick en 09 de Feb 2026, 11:17:56

Tras la pregunta directa, el sioux libera un poco su mente y se aclara la garganta antes de responder.


Cuando Edurne se acerca y sienta al lado de Pau, Bruma la sigue con la mirada. Con atención, pero sin juicio. Más con curiosidad que con reproche.


Los ojos de Bruma son amables, pero también firmes e intensos. Sabe que es la oportunidad de ganarse la confianza de la gente del estanque, pero también que la integridad del túmulo es prioritaria. Aunque intentar solucionarlo haciéndose responsable de la situación sería una línea de actuación más cercana a su estilo, considera una muestra de respeto y agradecimiento hacia sus anfitriones el darles la oportunidad de gestionarlo por ellos mismos; a fin de cuentas, no deja de ser su territorio y él no es más que un invitado.
Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.

Nadie responde de inmediato. El pulso en el aire no aumenta... pero tampoco desaparece. Es como si el lugar hubiese aceptado la presencia de algo que no sabe cómo digerir. Pau no da órdenes. No explica. Se limita a mirar a Edurne. Ella entiende. Sin dramatismo, comienza a recomponer el círculo. La sal vuelve a su lugar. El hueso pulido regresa al centro. Las hojas de lirio, húmedas, se adhieren a sus dedos antes de caer donde deben.

El segundo intento no comienza con palabras, sino con una respiración, acelerada, pero resiliente. Edurne cierra los ojos, y la Umbra no se abre. No todavía. El velo tiembla apenas, como una membrana bajo presión. El pulso responde, esta vez de forma irregular. El agua del estanque vibra sin ondularse. Algo quiere terminar de cruzar o terminar de quedarse. Los demás guardan silencio.

Edurne te echa un vistazo, en el que puedes notar el miedo a lo desconocido. La misma mirada que te echó Dulce Lluvia cuando, tiempo ha, te contó que había sido seleccionada para proteger las fronteras.

Se hace el silencio, y del centro del círculo de invocación se abre un portal que rasga la realidad: una zona de paso hacia la Umbra. Al otro lado se puede ver el cielo nuboso y oscuro que rodeaba esta área. Todo el mundo observa a Edurne, y ella da un paso. Pau se te queda mirando.


La Umbra del Lirio Apacible aguarda tu paso. Poco a poco, vas caminando hasta el momento en el que atraviesas la membrana que separa el Mundo de la Carne de la realidad. Al otro lado, una presencia se revuelve en un torbellino de energías caóticas, mientras el agujero que hace unos días parecía una tenue supuración de la tierra, se ha abierto hasta formar un socavón del tamaño de un granero.

Tú y la joven Theurge os adentráis en la Umbra próxima, hasta que dejáis atrás al resto del clan del Estanque del Lirio Apacible. Esa oleada espiritual nota vuestra presencia y se envalentona. El ser está repleto de rencor y de agonía, ha perdido algo muy importante: su territorio. Tú lo sabes, lo sientes, pero sabes que Edurne tiene que actuar por sí misma. Ella duda, muchísimo. Si no intervienes, el espíritu se la va a echar encima...

¿Qué vas a hacer, Bruma Nocturna?

🟦 Dejar que Edurne actúe. No intervienes ni corriges. Sostienes el espacio y respetas que es su territorio y su prueba. Obtienes +1 Honor temporal.

🟨 Aconsejar a Edurne. Le ayudas a estabilizar al Invasor sin arrebatarle el control. Supera una Tirada de Carisma + Liderazgo (Dif. 7). Con 1 éxito obtienes +2 Honor temporal y +1 Sabiduría temporal. Con fallo, Edurne duda y el espíritu se envalentona.

🟥 Actuar por tu cuenta. Tomas el control y apaciguas al espíritu directamente. Supera una Tirada de Inteligencia + Rituales (Dif. 8 ). Con 1 éxito obtienes +3 Sabiduría temporal y acabarás con la amenaza, de momento. Edurne no se lo tomará bien.

Cita de: Maurick en 15 de Feb 2026, 01:49:07🟨 Aconsejar a Edurne. Le ayudas a estabilizar al Invasor sin arrebatarle el control. Supera una Tirada de Carisma + Liderazgo (Dif. 7). Con 1 éxito obtienes +2 Honor temporal y +1 Sabiduría temporal. Con fallo, Edurne duda y el espíritu se envalentona.



Mientras Edurne prepara de nuevo las cosas para el ritual, Bruma permanece sentado y en silencio. Observa, pero no indica ni corrige. Solo permite que la joven retome las riendas de su tarea. Cuando ella lo mira, él asiente con confianza. Al contrario que con Dulce Lluvia, esta vez él iría con ella. Cuando el portal se abre, el sioux no se mueve. Deja que la cachorra reconozca reconozca la situación primero, que entienda lo que está ocurriendo, y que pueda formarse sus propias opiniones antes de que nadie la contamine. Cuando Pau le indica que la acompañe, se levanta con calma y se acerca a Edurne pausadamente.


Las últimas palabras pesaron sobre su propio corazón. Sabe lo que es que todo el mundo dude de su capacidad y lo que es no sentir apoyo en los momentos importantes, así que quiere darle a la joven la confianza que él nunca tuvo. Cuando ella se decide a entrar, él la sigue con modestia.

Al atravesar la Celosía, su forma física cambia a una tremolina de formas y colores muy vivos y saturados sobre un fondo negro mate que toma la forma de su cuerpo. El chamán intenta actuar con naturalidad y que su condición no perturbe la concentración de Edurne en la tarea. Cuando detecta el torbellino de energías caóticas (que no kaóticas) saluda con respeto inclinando levemente la cabeza. Al ver a Edurne dudar, el Uktena coloca suavemente la mano sobre su hombro.


Después de dirigirse a ella, separa su mano de su hombro y da un pequeño paso atrás. Deja que Edurne tome la iniciativa, pero permanece alerta por si ocurriese lo peor. En caso de que el espíritu reaccione de forma agresiva (con violencia física), Bruma se interpone entre el atacante y la cachorra.
Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.

Las palabras de Bruma se disuelven en la Umbra como humo que no encuentra corriente, mientras Edurne respira con dificultad. Ella intenta mantener el círculo espiritual alrededor de la masa de rabia espectral, pero algo ha cambiado. No en el espíritu, si no en ella. Notas que ya no está centrada en el «pulso» del territorio, si no en algo olvidado en lo más profundo de su mente. No actúa, compara y evalúa; está intentando hacerlo «bien», y el torbellino lo percibe como un león percibe la sangre de su presa herida.

La vibración deja de expandirse en todas direcciones y empieza a centrarse en un mismo punto. Se afila como una aguja hecha de viento. La presión espiritual comienza a aplastar el terreno sobre el que estáis de pie, la Umbra tiembla como si estuviese afectada por un seísmo. No se quiebra de forma violenta, cede, aceptando un apretón que llevaba tiempo esperando. El ambiente a vuestro alrededor se vuelve más pesado, insoportable. Os empieza a costar respirar y, sin lugar a dudas, lo percibes.

Ha dejado de orbitar a Edurne, y se ha centrado en lo que hay tras ella. En ti. Te rodea un subidón de viento etéreo, y notas una espiral de energía telúrica, rota, desarraigada, con pedazos de la realidad adheridos a sus partículas. Tu acompañante traga saliva, pero se está dejando llevar. Sus brazos se vuelven flácidos, como si estuviesen hechos de goma.


Sus manos están temblando, el círculo espiritual empieza a desvanecerse y a perder la coherencia. El tornado de rabia espectral comienza a expandirse, el socavón aumenta más de tamaño. Un montón de piedras saltan por todas partes, y empiezas a ver borroso. El Invasor telúrico comienza a avanzar hacia vosotros. La presión se cierne sobre tu forma umbral, midiendo tu silueta imposible, tu vibración de Kaos, tu condición de errante.

Detrás, en el mundo físico, el agua del estanque vibra con una ondulación que no produce viento. Edurne está a un paso de perder el control completo. Retrocede. Y esa gigantesca masa espiritual descontrolada avanza.



¿Qué vas a hacer, Bruma Nocturna:

🟦 Parlamentar con el Invasor: Usas Lenguaje Espiritual y aceptas su condición de desplazado. Le ofreces un intercambio directo: estabilidad a cambio de energía. El espíritu exige un tributo. Si aceptas, consumes 3 puntos de Gnosis y el Invasor se estabiliza y deja de expandirse. Edurne recupera el control del círculo.

🟨 Intentar comprenderlo antes de actuar: Hablas con él, pero no negocias aún. Quieres saber qué lo expulsó, qué perdió y qué busca aquí. Tirada de Carisma + Ocultismo (Dif. 8).Con un éxito, el espíritu se calma temporalmente y revela la causa de su desplazamiento. Con un fallo o pifia, pierdes 1 punto de Gnosis y el Invasor se vuelve hostil.

🟥 Romper la afinidad y enfrentarlo: Aceptas que no hay diálogo posible y atacas espiritualmente para forzarlo a retroceder. Tirada de Gnosis (Dif. 9). Cada éxito inflige 1 punto de Esencia (tiene 4). Si lo vacías, el Invasor es expulsado violentamente; Edurne verá esto como una usurpación de su prueba.

Cita de: Maurick en 19 de Feb 2026, 13:13:09🟨 Intentar comprenderlo antes de actuar: Hablas con él, pero no negocias aún. Quieres saber qué lo expulsó, qué perdió y qué busca aquí. Tirada de Carisma + Ocultismo (Dif. 8).Con un éxito, el espíritu se calma temporalmente y revela la causa de su desplazamiento. Con un fallo o pifia, pierdes 1 punto de Gnosis y el Invasor se vuelve hostil.



En el momento en el que Bruma siente la duda de Edurne, se mueve raudo y se coloca tras ella. Su pecho entra en contacto con la espalda de la joven, con firmeza, mientras el Uktena urge a agarrarle las muñecas y ayudarle a sostener los brazos.

Cita de: Maurick en 19 de Feb 2026, 13:13:09


Antes de que el círculo espiritual se desvanezca, el muchacho da un pequeño paso al frente y se coloca justo al lado de Edurne (nunca por delante de ella, salvo para protegerla de algún posible ataque). Su actitud es firme pero serena, dejando claro que no es la primera vez que se enfrenta a la ira de un espíritu contrariado.


Mientras habla, mira en la dirección en la que siente que se encuentra el espíritu. Sin embargo, no pierde de vista a Edurne por si en algún momento debiese ocupar su lugar si su supervivencia estuviese en juego.
Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.

20 de Feb 2026, 14:59:51 #28 Ultima modificación: 20 de Feb 2026, 15:01:59 por Maurick
El viento deja de rugir. No es una calma natural. No es alivio. Es ese silencio espeso que sólo existe en el centro de una tormenta, cuando el huracán deja de girar un instante y todo parece suspendido en una respiración ajena. Edurne pronuncia las palabras en Lenguaje Espiritual con la voz todavía temblorosa, pero firme.


Retrocede medio paso y choca contigo. El contacto no la distrae, al contrario. Notas cómo el vello de sus brazos se eriza, cómo su espalda se tensa contra tu pecho; se centra y se aferra. Y entonces todo se apaga: el estruendo cesa de golpe, como si alguien hubiese desenchufado un ventilador colosal. Las piedras suspendidas caen sin ruido, l socavón deja de expandirse. La presión desaparece. Durante un parpadeo, no hay nada. Ni el torbellino, ni la masa.

Cita de: Lady Midnight en 19 de Feb 2026, 16:20:02

Y al siguiente latido, surge debajo de ella. No desde el frente, desde el suelo mismo. Una sombra compacta atraviesa la base del círculo y asciende como una exhalación densa. Edurne apenas tiene tiempo de inhalar antes de que la esencia la atraviese y se instale en su interior. Su cuerpo se arquea y tiembla. Da dos pasos torpes hacia delante, como si aprendiera a caminar de nuevo. Cuando se gira, sus ojos arden en un azul antinatural, profundo, como brasas frías. Su voz no es la suya, es... algo más.


Cada palabra cae como una piedra en agua estancada. Edurne se retuerce, mientras sus manos se crispan. La piel de sus antebrazos se enrojece como si la estuviesen quemando desde dentro. Y entonces, percibes las visiones: túneles ardientes, manos despellejadas arañando paredes de tierra caliente. Un corredor interminable donde algo cava, cava, cava, hasta tocar hueso.

Lo recuerdas, muy brevemente. Sin claridad ni forma, pero lo recuerdas.


La cabeza de Edurne se sacude violentamente, mientras el resplandor azul se fragmenta. Sus rodillas flaquean, y entonces, algo cambia. No grita y no suplica, aprieta los dientes. Sus manos se mueven con precisión ritual, comprimiendo la esencia que la invade. No es fuerza física, es pura voluntad. Pura obstinación de cachorra que se niega a ser doblegada en su propia prueba. La masa espiritual se condensa, se contrae, se pliega sobre sí misma hasta quedar reducida a un núcleo compacto, inofensivo.

El socavón comienza a cerrarse lentamente, como una herida que empieza a cicatrizar en cuanto retiras el acero. Edurne te mira, sus ojos vuelven a ser suyos. Sonríe y pega un salto hacia ti; te abraza con una mezcla de alivio y orgullo apenas contenido.


Mientras te rodea con los brazos, la grieta en la Umbra termina de retraerse hasta convertirse en una cicatriz tenue sobre el terreno espiritual. Al otro lado de la Celosía, Pau y Ana Mercedes os observan con tensión contenida. Cuando regresáis, el aire del mundo físico se siente demasiado denso, demasiado real.

Pau os mira primero a ti, después a Edurne. No sonríe.

¿Qué les vas a decir?

Cuando el espíritu se apropia del cuerpo de Edurne, el Uktena actúa con cautela. Intenta no contrariar al espíritu, y escucha sus ataques pacientemente para ver a dónde pretende llegar. Cuando habla de los hilos del destino y del norte, presta atención absoluta a sus palabras. Intenta aclarar las visiones y los recuerdos, y ordenarlos en su mente.

Cuando la joven reduce al espíritu y rodea a Bruma con los brazos, él le devuelve el abrazo con sinceridad y le da un par de palmadas en la espalda.


Cuando la euforia de Edurne disminuye, se separa amablemente de ella y sonríe.


Le hace un gesto amistoso a la joven y, mientras se marcha, murmura para sí mismo: "bien, aquí empieza mi verdadera tarea".

Tras un suspiro y un lento parpadeo, mira a su alrededor para reconocer el terreno tras el cambio y se dirige al núcleo espiritual. Se agacha si es necesario para establecer contacto visual, y se refiere a él con honestidad y amabilidad.


Las cosas se han calmado y el espíritu ya no parece hostil, pero el theurge sabe que puede volver a enfurecerse si no se soluciona el origen del problema. Además, si es un espíritu de Gaia que realmente atraviesa un problema importante... ¿no es su obligación ofrecerle ayuda real? Por el bien del espíritu y del estanque, debe descubrir qué ha estado pasando. Se muestra amistoso y tranquilo, pero se mantiene preparado por si se desatase otra explosión de furia.
Puedes matarme, no es difícil, pero volveré en una nueva forma una y otra vez hasta que matarlas a todas ellas te deje exhausto. Entonces, solo entonces, comprenderás que nada puede detener al Kaos.