Foros de El Naufragio

Heaven's Gate => Capítulos => Cera & Sangre => Mensaje iniciado por: Maurick en 25 de Jul 2025, 23:53:42

Título: Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 25 de Jul 2025, 23:53:42
Instalaciones subterráneas de la Fundación Nuevo Futuro, Banská Štiavnica, Eslovaquia

📅 Diciembre de 2004

La nieve cubría el pueblo como una mentira blanca. En la superficie, Banská Štiavnica parecía una ciudad detenida en el tiempo: casas barrocas, minas abandonadas, iglesias cerradas por restauración. Nadie imaginaba que bajo las galerías de sal y sílice, en el vientre de una montaña olvidada, aún latía una de las últimas cámaras activas del Proyecto Ícaro.

El módulo médico 4 estaba silencioso, salvo por el zumbido constante de los sensores de impulsos cerebrales. Arda —Iota en los registros— acababa de completar una sesión de evaluación cognitiva. Frente a él, una pantalla apagada aún conservaba el residuo térmico de un laberinto resuelto en tiempo récord.

La doctora Aya Kunter llevaba puesta la misma bata de los últimos tres días. Se movía con precisión mecánica, revisando gráficas y anotaciones sin levantar la mirada. Había aprendido a no hablarle como a un niño, pero tampoco como a un sujeto. Arda necesitaba espacio para fingir que elegía.


No esperaba respuesta. Arda nunca respondía a la primera.

Desde el sistema de ventilación, un silbido leve recorría los conductos. La montaña respiraba con ellos. Y Aya, por un segundo, desvió la mirada hacia el monitor cardíaco. No por preocupación. Sino por costumbre.

Porque cada día que Arda despertaba sin descomponerse, era un pequeño milagro. Y ninguno de ellos estaba autorizado a creer en los milagros.


Arda percibe una mueca de tristeza, algo que no parece estar bien.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 28 de Jul 2025, 11:19:45
La luz de los fluorescentes parpadeaba con un ritmo demasiado regular, como si imitara el pulso de una criatura sin alma. En el centro de la sala hexagonal, Karma —sujeto Ni en los informes— respiraba por la boca, con los nudillos ensangrentados y la camiseta de entrenamiento pegada al cuerpo por el sudor.

Frente a ella, un maniquí reforzado de polímero se balanceaba, deformado por los impactos. A su alrededor, cámaras ocultas documentaban cada golpe, cada pausa, cada mirada asesina dirigida al espejo unidireccional del fondo.

Un pitido agudo le indicó que debía detenerse. Otro técnico sin rostro tomó nota desde la sala de control.


Karma no respondió. Solo levantó el puño otra vez. El maniquí se inclinó hacia atrás como si supiera lo que iba a ocurrir. No lo hizo.

A través del cristal, un joven vestido con ropa civil observaba en silencio. Sherali Jouraev, asignado como cuidador auxiliar desde hacía tres meses, tenía una orden expresa de no interferir, pero había cruzado la línea muchas veces. Hoy dudaba.

La niña no había gritado, no había pedido nada. Solo estaba vacía. Y eso, para Sherali, era mucho peor que el dolor.

En la tablet del técnico jefe, un nuevo informe brillaba:

Citar«Ícaro Ni: respuesta física estable. Baja sociabilidad. Tendencia a la insubordinación. Presión intracraneal alterada por patrón cicatricial antiguo.
Nivel de amenaza latente: moderado.»

El pitido volvió a sonar. Fin de la sesión.

Karma no se movió. Su puño seguía en alto, temblando. Algo en su mirada estaba roto... pero no su voluntad.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: minwiki en 28 de Jul 2025, 20:25:15
Pasaron los segundos y Karma seguía con el puño en alto. Su cara no sé movía, pero sus ojos escudriñaban cada milímetro de aquella sala. Las luces blancas de aquel lugar marcaban aún más unas ojeras que no deberían estar ahí. No al menos en una cría de su edad.
Su respiración se fue atemperado, no era agitada por el esfuerzo, lo era por la rabia. El sudor comenzó a enfriar su cuerpo y bajó los brazos, después fueron los hombros. Cómo si hubiese salido de un trance, su gesto parecía suavizarse, aunque los ojos mantenían una agresividad subyacente.
Giró su cuerpo y anduvo despacio hacia la puerta. No necesitaba que nadie la explicase lo que iba ahora.
-Venga, sal ya - miró hacia el cristal, dirigiéndose a la persona que estaba detrás. Terminó la frase sonriendo un poco, aunque lo suficiente para disipar las ojeras y recuperar un brillo que estaba escondido - hoy íbamos a ver una película, esa que me dijiste que te gustaba tanto.
Al otro lado del cristal no sé escuchaba nada. Apenas unos latidos de corazón después, el silencio fue roto por el bronco sonido que anunciaba que la puerta se abría. Sin esperarse a qué lo hubiese del todo, Karma echó a correr, dió una palmada a la puerta y flexionando sus piernas, saltó en horizontal hasta aterrizar en los brazos del científico. Él correspondió al abrazo y sonrieron.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 29 de Jul 2025, 21:48:52
Cita de: minwiki en 28 de Jul 2025, 20:25:15Pasaron los segundos y Karma seguía con el puño en alto. Su cara no sé movía, pero sus ojos escudriñaban cada milímetro de aquella sala. Las luces blancas de aquel lugar marcaban aún más unas ojeras que no deberían estar ahí. No al menos en una cría de su edad.
Su respiración se fue atemperado, no era agitada por el esfuerzo, lo era por la rabia. El sudor comenzó a enfriar su cuerpo y bajó los brazos, después fueron los hombros. Cómo si hubiese salido de un trance, su gesto parecía suavizarse, aunque los ojos mantenían una agresividad subyacente.
Giró su cuerpo y anduvo despacio hacia la puerta. No necesitaba que nadie la explicase lo que iba ahora.
-Venga, sal ya - miró hacia el cristal, dirigiéndose a la persona que estaba detrás. Terminó la frase sonriendo un poco, aunque lo suficiente para disipar las ojeras y recuperar un brillo que estaba escondido - hoy íbamos a ver una película, esa que me dijiste que te gustaba tanto.
Al otro lado del cristal no sé escuchaba nada. Apenas unos latidos de corazón después, el silencio fue roto por el bronco sonido que anunciaba que la puerta se abría. Sin esperarse a qué lo hubiese del todo, Karma echó a correr, dió una palmada a la puerta y flexionando sus piernas, saltó en horizontal hasta aterrizar en los brazos del científico. Él correspondió al abrazo y sonrieron.

Sherali la recibió con los brazos abiertos, aunque el impacto del salto lo tambaleó un poco. No dijo nada al principio; simplemente sostuvo a Karma unos segundos, respirando con ella, como si el gesto bastara para apaciguar cualquier tormenta. Luego le pasó la mano por la espalda de forma distraída, bajando lentamente hasta que la niña apoyó la frente en su hombro. Cuando finalmente habló, su voz sonó como una orden suavizada por la costumbre:


Karma no respondió, pero se aferró con más fuerza un instante antes de dejarse caer de los brazos. Se limpió la cara con la manga, recuperando esa expresión seca que reservaba para los demás. Sherali le revolvió el pelo como si no la hubiese visto endurecerse, como si supiera que, en el fondo, aún seguía escuchando.


Y sin esperar respuesta, abrió la siguiente puerta. El pasillo hacia la sala de resonancia olía a ozono y desinfectante. Iota les esperaba al otro lado.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 30 de Jul 2025, 00:13:36
La puerta de observación se cerró con un chasquido hidráulico. Karma se quedó en el pasillo, con la espalda pegada a la pared y los brazos cruzados, como si el simple hecho de estar quieta fuese ya una forma de resistencia.

Dentro del módulo médico 4, Aya Kunter no levantó la vista del monitor. Sus dedos se desplazaban por la interfaz con precisión clínica, como si cada gráfica fuera más real que las personas que evaluaba.

Sherali no se acercó hasta que ella pulsó el último comando.





Aya finalmente giró la cabeza. Sus gafas estaban torcidas sobre el tabique nasal, y su coleta empezaba a deshacerse. Aun así, su expresión seguía siendo impecable.



Aya sostuvo la mirada un segundo más. Luego bajó la vista al historial en la tableta.





Aya asintió lentamente, como si eso bastara. Luego, en un tono más bajo.


Sherali tardó un momento en responder.


Ella sonrió, apenas.


Hubo una pausa. Aya devolvió la atención a la pantalla.




Sherali ya se iba, pero asintió de espaldas, como si esa respuesta fuera lo más parecido a un "sí" que podía permitirse.



Ahora vosotros, Iota y Ni, podéis interactuar si es que queréis. Estáis en una base subterránea cerrada, de investigación. Los pasillos son grises y fríos, iluminados con tenues luces de colores azules o amarillos, apagados. En vuestro tiempo libre, tenéis una sala de juegos, una televisión con un VHS con varias películas y una modesta biblioteca. A pesar de que no podéis salir al exterior, y aún no os han enviado a misiones reales, tenéis cierta libertad en vuestro encierro bajo tierra.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: minwiki en 31 de Jul 2025, 20:30:04
Cita de: Maurick en 30 de Jul 2025, 00:13:36Ahora vosotros, Iota y Ni, podéis interactuar si es que queréis. Estáis en una base subterránea cerrada, de investigación. Los pasillos son grises y fríos, iluminados con tenues luces de colores azules o amarillos, apagados. En vuestro tiempo libre, tenéis una sala de juegos, una televisión con un VHS con varias películas y una modesta biblioteca. A pesar de que no podéis salir al exterior, y aún no os han enviado a misiones reales, tenéis cierta libertad en vuestro encierro bajo tierra.

Karma se quedó mirando la sala. Escudriñó todo lo que podía haber a su alrededor, nada que la llamase la atención.

Frente a ella estaba ese crío escuchimizado con cara de pena. Le daba bastante rabia, no sabía explicar por qué. Quizás porque era tan o más reservado que ella. No le gustaba la gente así, le recordaban a ella misma. No quería verse con más gente como ella.
-¿Vas a venir luego a ver la película? - pese a todo le invitó a venir. Al menos no era como los otros chicos y chicas que había conocido, Iota no se metía con ella, tampoco hablaba mucho - iré a ver si encuentro la que le gusta a Sherali. Puedes venir.

Se arrepintió de la oferta, pero pensó que a Sherali le gustaría que lo hubiese hecho, así que al fin y al cabo, se sintió, bien, aunque un poco contrariada.

-Bueno, voy a pegarme una ducha - la ropa sudada se le empezó a pegar en la espalda y un olor acre subia de sus brazos - tú haz lo que quieras.

Comenzó a andar y pasó a su lado, al no hacer ademán de apartarse, sus hombros chocaron. No sé giró a ver qué había pasado con Iota. Siguió andando y cruzó la puerta.

Al salir de la sala y encontrarse en el enorme pasillo sintió una pequeña oleada de frío, no por la temperatura, sino por lo desangelado de aquel lugar. Tocó la pared, no transmitía frío, pero era como el color, gris, neutro, aséptico, aunque con un ligero toque decadente. Quizás en otro momento esos pasillos brillaron. Ahora era un sitio triste y húmedo.

Caminó junto a la pared, sin apartar los dedos, que recorrían junto a ella el pasillo. Pasó tras varias puertas hasta que llegó al dormitorio. Del armario sacó la ropa, del mismo color que la que llevaba puesta, como el resto de su vestuario. Gris. Aunque al menos esa olía bien. Le recordaba al color del cielo en las mañanas de verano, azul y pequeñas nubes que de vez en cuando tapaban el sol para dar un respiro del sofocante calor. Golpeó la pared con la mano. Sintió rabia. Hacia mucho que no veía el Sol. No sabía que lo echaba de menos.

-Quizas si se lo digo a Sheri... Podamos salir fuera un rato - se dijo para si, esperando que nadie la escuchase.

Cogió la ropa y fue al vestuario. La ducha la despejó la mente y casi la hizo olvidar el ansia por subir a la superficie.

Mientras se secaba el pelo y se miraba al espejo, pensó que al menos hoy tocaba ver una película. Después de lo pediría a Sherali.

Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 03 de Ago 2025, 17:08:33
📍 Instalaciones subterráneas, módulo de recreación | Diciembre de 2004 – noche

Las luces del pasillo parpadeaban como si pestañearan con pereza. Karma caminaba con la cabeza baja, sujetando la camiseta seca por los extremos, casi como si llevara algo frágil. Aún olía a jabón industrial, pero la humedad ya empezaba a pegarse a su cuello otra vez. Daba igual lo que hiciera. Ese lugar siempre acababa encontrando cómo colarse bajo la piel.

Sherali no estaba en el comedor, ni en el punto de control. «Quizás se ha dormido», pensó, aunque sabía que no era verdad. Él nunca dormía cuando ella lo hacía.

El módulo de recreación estaba a oscuras. Solo una lámpara de plasma vieja lanzaba destellos azulados desde una esquina. En el centro, sobre una mesa plegable, descansaba el viejo reproductor de DVD que los técnicos usaban a veces para "estimulación audiovisual relajante".

Un post-it arrugado estaba pegado en la pantalla. En letra torpe, con rotulador negro:

«Rebobinada. Lista para la proyección. —S.»

Karma lo retiró sin sonreír, pero lo guardó en el bolsillo.

Encendió el proyector. La película empezó en silencio, una de esas viejas de ciencia ficción, con trajes plateados y maquetas que parecían juguetes. Sherali decía que eran las mejores porque no fingían ser reales.

Karma se sentó en el suelo, con las piernas cruzadas, abrazando sus rodillas. A su lado, una segunda silla vacía seguía colocada, como si alguien más tuviera que llegar. Quizá Iota. Quizá nadie.

Durante unos minutos, solo se escuchaban los zumbidos del proyector y las voces dobladas de actores muertos hace décadas.

Pero Karma no veía la película. Solo el reflejo azul en la silla vacía. Y el sonido de fondo de una montaña viva, esperando.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: minwiki en 03 de Ago 2025, 21:52:50
Cita de: Maurick en 03 de Ago 2025, 17:08:33📍 Instalaciones subterráneas, módulo de recreación | Diciembre de 2004 – noche

Las luces del pasillo parpadeaban como si pestañearan con pereza. Karma caminaba con la cabeza baja, sujetando la camiseta seca por los extremos, casi como si llevara algo frágil. Aún olía a jabón industrial, pero la humedad ya empezaba a pegarse a su cuello otra vez. Daba igual lo que hiciera. Ese lugar siempre acababa encontrando cómo colarse bajo la piel.

Sherali no estaba en el comedor, ni en el punto de control. «Quizás se ha dormido», pensó, aunque sabía que no era verdad. Él nunca dormía cuando ella lo hacía.

El módulo de recreación estaba a oscuras. Solo una lámpara de plasma vieja lanzaba destellos azulados desde una esquina. En el centro, sobre una mesa plegable, descansaba el viejo reproductor de DVD que los técnicos usaban a veces para "estimulación audiovisual relajante".

Un post-it arrugado estaba pegado en la pantalla. En letra torpe, con rotulador negro:

«Rebobinada. Lista para la proyección. —S.»

Karma lo retiró sin sonreír, pero lo guardó en el bolsillo.

Encendió el proyector. La película empezó en silencio, una de esas viejas de ciencia ficción, con trajes plateados y maquetas que parecían juguetes. Sherali decía que eran las mejores porque no fingían ser reales.

Karma se sentó en el suelo, con las piernas cruzadas, abrazando sus rodillas. A su lado, una segunda silla vacía seguía colocada, como si alguien más tuviera que llegar. Quizá Iota. Quizá nadie.

Durante unos minutos, solo se escuchaban los zumbidos del proyector y las voces dobladas de actores muertos hace décadas.

Pero Karma no veía la película. Solo el reflejo azul en la silla vacía. Y el sonido de fondo de una montaña viva, esperando.

La película transcurría lentamente, su mente también. No podía centrar su atención en la televisión, tampoco en un lugar concreto de su cabeza.
Cómo si de una película se tratase, se imaginó fuera de aquel lugar, ya lo había estado antes, pero se imaginó con Sheri. Y sin aquellas pruebas, aunque tampoco sabía qué tipo de vida llevaría.

-¿Qué hace la gente normal?¿También viven escondidos? - seguía agarrando sus rodillas con un abrazo. No supo cómo, pero había pronunciado esas palabras en alto.

Sintió vergüenza y se tapó la boca. Un instante después el rubor de sus mejillas pasó a sus sienes.

-Tendre que averiguarlo.

Se levantó y salió de la habitación. Los personajes de la película parecían en apuros, pero eso a ella le daba igual, quizás en el exterior podría ver la película, o no.

El pasillo estaba en silencio, con la mirada recorrió los dos lados. La salida por la que la llevaban no debía estar lejos, apenas daba cuatro centenares de pasos antes de entrar en el montacargas, siempre con los ojos vendados. Volvió a la habitación, desde ahí trataría de hacer el recorrido. Se colocó en la puerta y cerró los ojos.

Los demás sentidos de agudizaron. Escuchaba los sistemas de ventilación. Las tuberías transportando agua. La vibración de las luces.

-No va a ser tan difícil.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: greatkithain en 03 de Ago 2025, 22:12:03
Cita de: Maurick en 25 de Jul 2025, 23:53:42Arda percibe una mueca de tristeza, algo que no parece estar bien.
Arda miraba con firmeza a la doctora hunter siguiéndola en todos sus movimientos. No solía responder al instante a las preguntas sino que evaluaba en su mente las posibles respuestas. La doctora es médica necesita síntomas para emitir un diagnóstico como un oraculos necesita datos para emitir una predicción.
"Los sueños los crea el cerebelo en base a lo que nos preocupa y nos impacta. Quizás de pequeño presencie un incendio o casi me ahogue." Responde con los ojos perdidos en el infinito y un tono monótono como a una pregunta en clase sobre algo que conoce de sobra. - " Nah. No lo recuerdo. Lo siento." Niega con la cabeza. "Curioso. Al fuego se le asocia al caos y el agua a la calma. Y por lo general analizo mejor estando calmado. ¿Sugieres que debo ser más impetuoso e insoportable para ser mejor" y le sonríe de forma burlona para levantarse de un salto de la silla donde se encontraba.

"Tranquila, teyze. Va a salir bien. Los resultados son cada vez mejores y me niego a pensar que todos los demás están a mi nivel. Sospecho de un par que sí y aunque no te diré sus nombres, podemos apostar ahora sobre los resultados finales. Formamos un gran equipo"

Teyze. Tía. Destiny no le permite esos apegos a Arda pero Aya Hunter es diferente con el chico.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: greatkithain en 03 de Ago 2025, 23:00:23
Arda es testigo mudo de la conversación de las dos científicas que ignoran su presencia aunque sea parte de ella. Así es como deben sentirse los ratones de laboratorio pensó Arda.
Luego escuchó el ofrecimiento de Ni pero la ignoró como si no estuviera hasta que escuchó como se marchaba enfadada por su desdén. No tenía especial manía a Ni aunque fuera rival pero ahora era el blanco de la ira de Iota por ser ignorado. Incordiar a Ni era un juego del que sabía que se aburriría pronto.
"Aquel que te altera, te controla" le enseñó Destiny y era verdad.

Lo cierto es que las películas no le llamaban la atención y solo las dedicaba el tiempo que era necesario para las pruebas. De hecho había notado que si había una profesión que odiaba era la de actor: ganarse el dinero engañando y fingiendo ser otra persona.
Cómo tenía tiempo libre decidió ir a la biblioteca aunque ya se había leído todos los libros, algunos varias veces.
Así que salió al pasillo silenciosamente y lo atravesó lentamente extendiendo sus sentidos. Era capaz de predecir los zumbidos de los flúores justo cuando tenían lugar. Patrones, teyze, patrones.

Llegó a la pequeña sala que hacía funciones de biblioteca. Y mientras recorría con los dedos los lomos de los viejos y usados libros, se dio cuenta de que cada libro cuenta una historia y tiene su historia. Otro de los juegos de Iota es imaginar quién había leído antes esos volúmenes. Cada mancha , arruga en las páginas, los olores a tabaco o perfume, ...
Inconscientemente consciente se detiene en su favorito.
Las mil y una noches.
Le asombraba y envidiaba la capacidad de Scherezade para tener en vilo al sultán noche tras noche para poder mantenerse así con vida.

¿Tendrá Iota que inventarse historias para el proyecto para poder mantenerse con vida también?
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 04 de Ago 2025, 13:12:46
La luz del pasillo era tenue, filtrada por el polvo que flotaba en el aire como una niebla persistente. A esa hora, las cámaras no grababan más que en bucle sobreescrito, y el eco de las pisadas era el único sonido que rompía la monotonía de los tubos fluorescentes zumbando.

Karma caminaba con paso sigiloso, guiándose por la memoria y el eco de los conductos. Había perdido la cuenta de los pasos. Sabía que no iba a encontrar la salida real —aún no—, pero le bastaba con comprobar si estaba donde creía estar.

Una sombra se proyectó desde la intersección del pasillo.


Sherali Jouraev apareció con una tablet gruesa en la mano y el ceño más relajado de lo habitual. No llevaba bata ni uniforme de técnico. Solo un jersey gris con el logo apenas visible de la Fundación. Parecía más joven así. Menos parte del sistema.

Karma giró la cabeza con lentitud, sin detener el paso, como si evaluara si correr valía la pena.


Ella bajó la mirada apenas un segundo.


Karma masculló algo que no se escuchó y, tras unos segundos, giró sobre sus talones.



La biblioteca estaba casi vacía. Los estantes cubiertos por libros con etiquetas borradas y títulos que no pertenecían a ninguna categoría oficial. El aire olía a papel húmedo y ozono viejo.

Iota estaba de pie, con un tomo abierto en las manos. Las mil y una noches. No parecía haberlos notado al entrar, o quizá sí. Estaba leyendo en voz alta para sí, con un ritmo casi hipnótico. Scherezade hablaba al oído del sultán, tejiendo su propia salvación una noche más.

Sherali se detuvo a mitad de la sala, entre los dos niños.


Karma alzó una ceja. Iota no alzó la vista.

Sherali se pasó la mano por la cara. Luego habló más bajo.


El silencio lo envolvió unos segundos. Luego lo rompió con un murmullo entre dientes, como si se reprochara haber dicho demasiado.


Volvió a callarse. El final de su frase quedó colgando en el aire, más pesado que cualquier confesión. Ni lo miraba fijamente. Iota mantenía el libro abierto, pero había dejado de leer.

Sherali se giró y se apoyó contra uno de los estantes bajos.


La amenaza era tan absurda que por un instante pareció real.

Luego, con una sonrisa cansada, salió de la biblioteca y cerró la puerta tras de sí. Del otro lado, el zumbido del generador bajó un poco. Como si incluso las entrañas del laboratorio empezaran a entender que el Proyecto Ícaro había dejado de importar.

Y solo quedaban ellos.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: minwiki en 04 de Ago 2025, 21:11:14
Cita de: Maurick en 04 de Ago 2025, 13:12:46La luz del pasillo era tenue, filtrada por el polvo que flotaba en el aire como una niebla persistente. A esa hora, las cámaras no grababan más que en bucle sobreescrito, y el eco de las pisadas era el único sonido que rompía la monotonía de los tubos fluorescentes zumbando.

Karma caminaba con paso sigiloso, guiándose por la memoria y el eco de los conductos. Había perdido la cuenta de los pasos. Sabía que no iba a encontrar la salida real —aún no—, pero le bastaba con comprobar si estaba donde creía estar.

Una sombra se proyectó desde la intersección del pasillo.


Sherali Jouraev apareció con una tablet gruesa en la mano y el ceño más relajado de lo habitual. No llevaba bata ni uniforme de técnico. Solo un jersey gris con el logo apenas visible de la Fundación. Parecía más joven así. Menos parte del sistema.

Karma giró la cabeza con lentitud, sin detener el paso, como si evaluara si correr valía la pena.


Ella bajó la mirada apenas un segundo.


Karma masculló algo que no se escuchó y, tras unos segundos, giró sobre sus talones.



La biblioteca estaba casi vacía. Los estantes cubiertos por libros con etiquetas borradas y títulos que no pertenecían a ninguna categoría oficial. El aire olía a papel húmedo y ozono viejo.

Iota estaba de pie, con un tomo abierto en las manos. Las mil y una noches. No parecía haberlos notado al entrar, o quizá sí. Estaba leyendo en voz alta para sí, con un ritmo casi hipnótico. Scherezade hablaba al oído del sultán, tejiendo su propia salvación una noche más.

Sherali se detuvo a mitad de la sala, entre los dos niños.


Karma alzó una ceja. Iota no alzó la vista.

Sherali se pasó la mano por la cara. Luego habló más bajo.


El silencio lo envolvió unos segundos. Luego lo rompió con un murmullo entre dientes, como si se reprochara haber dicho demasiado.


Volvió a callarse. El final de su frase quedó colgando en el aire, más pesado que cualquier confesión. Ni lo miraba fijamente. Iota mantenía el libro abierto, pero había dejado de leer.

Sherali se giró y se apoyó contra uno de los estantes bajos.


La amenaza era tan absurda que por un instante pareció real.

Luego, con una sonrisa cansada, salió de la biblioteca y cerró la puerta tras de sí. Del otro lado, el zumbido del generador bajó un poco. Como si incluso las entrañas del laboratorio empezaran a entender que el Proyecto Ícaro había dejado de importar.

Y solo quedaban ellos.

Karma miraba a aquel chico escuchimizado. Quería tratar de impresionarle, pero ya se conocían lo suficiente, los roles ya los habían repartido, ambos habían perdido.
Se acercó a una de las mesas, agarró una silla del respaldo y se sentó en el borde, tímida.
Aquella premonición de Sheri le había removido. ¿Qué significaba que no iba a haber más sesiones?¿Cuál era el siguiente paso? Había habido otros chicos y chicas, todos los que se iban ya no volvían. Pero no sabía cuál era su destino. Sintió miedo, quería salir de allí, pero... ¿Y si la alternativa eran más pruebas, pero está vez sola?. Quiso quitarse esos pensamientos de la cabeza y miró a Iota. Tenía la mirada preocupada, ansiosa.

-¿Por qué no has venido a ver la película? Sabes, intentaba ser amable, creo que tendrías que haber venido - sin quererlo su voz sonó infantil. Frunció el ceño y continuó, tratando de agravar la voz - tu mismo...

No dejó que respondiese.

-¿A qué crees que se ha referido Sheri?, Sherali...

Necesitaba compartir sus dudas y solo estaba Iota para ello. Quizás él sabría algo, se llevaba bien con la doctora, y la doctora era la jefa, o al menos mandaba a Sherali.

Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: greatkithain en 06 de Ago 2025, 13:37:16
Arda lanza una mirada desafiante a Sherali cuando es interrumpido en su lectura pero no dice nada y solo cierra el libro y lo deja en el suelo y asiente con la cabeza a la sugerencia del adulto
 Cuando Sherali cierra la puerta tras su paso, Iota se queda mirando fijamente a la pared opuesta donde sabe que están las cámaras que registran que libros cogen o desechan.

Ratas de laboratorio. Recuerda que somos solo ratas de laboratorio.

Y se preguntó si Sherali habría ido corriendo a la sala de vigilancia para estudiar nuestras interacciones en directo , o si se iría a la cama y ya revisaría mañana las grabaciones. Sabe lo que Aya haría en su lugar.

Aunque pareciera que no hubiera escuchado las palabras de Ni, si lo había hecho y no quería enfadarla más y estar escuchando sus resoplidos y gruñidos por lo que la respondió sin quitar la mirada de la pared.

-" Perdona por lo de antes, Ni. Es que no me gustan las películas, solo los dibujos animados... Y respecto a lo que ha dicho Sherali, bueno. No quiero alamarte pero el apremio y la preocupación está creciendo en el ambiente. También en Aya. Como si hubiera más consecuencias que la falta de dinero para poder continuar las pruebas."

Y giro la cabeza para mirar directamente a los ojos de Ni
- Supongo que Destiny tiene más información. Otra cosa es que quiera compartirla con ...- En su cabeza sonó "las ratas de laboratorio" pero de su boca salió un sucinto- Nosotros.

No quería seguir con este tema porque solo podría hacer suposiciones con lo que cambió rápidamente.

- ¿Tú tampoco tienes sueño ahora, verdad?. Al principio pensé que la falta del sol como referencia y toda esta luz artificial nos hacía tener los hábitos de sueño cambiados pero es algo más. Noto como si fuera un animal nocturno en el que todos mis instintos y atención son mejores por la noche que por el día.

Al terminar de hablar intentó forzar una sonrisa aún sabiendo que lo más normal es que su compañera notara que era forzada. -¿Te pasa a ti también?
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: minwiki en 07 de Ago 2025, 22:13:34
Sintió un escalofrío. Hablaba como el hielo. Le dió miedo, pero a la vez sabía que tenía razón.

-No se que hora es, duermo cuando estoy cansada, después de los ejercicios. ¿Sabes?, me gustaría ver la luz del Sol, ¿hace cuanto no la ves tú?...

Se dió cuenta que allí no podían medir por días u horas, sino en ejercicios o rutinas.

-Perdón, no quería decir días, ya sabes...  Por cierto, que es eso de que no hay dinero. ¿En qué nos puede afectar a nosotros? Al final y al cabo somos niños...

La idea que tenía antes de salir de allí ya no le pareció tan buena. Lo que ahora tenía no era perfecto, pero al menos era más de lo que había conseguido hasta llegar allí. ¿Qué pasaría con ellos?

Sintió un escalofrío, se encogió y se abrazó el cuerpo.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: greatkithain en 08 de Ago 2025, 11:53:23
Iota escuchaba con atención las explicaciones de Ni. No había hablado prácticamente con otros chicos del proyecto y Aya le había inculcado competitividad con ellos pero ahora pensaba que igual lo hacía también para protegerle ante la posible muerte de alguien con quien se pudiera encariñar.

- No llevo la cuenta de los días - Mintió. - pero más que el sol lo que más echo de menos es el Mar. Recuerdo la primera vez que lo vi y también la primera vez que me bañe en Esmirna. Que bien me sentía meciéndome en las olas... Pero luego ya no me dejaban bañarme.

"Al final y al cabo somos niños".

Su mente repitió la frase varias veces y se llenó de flashes de recuerdos:bebiendo de esa bolsa de sangre (primero con asco, después con gusto), de la sala de entrenamientos y esa magia (a falta de otra palabra) que realizaban contra los maniquíes , de esas alucinaciones imposibles, de ese comportamiento de depredador que a veces dominaba su cuerpo.

Siempre le había parecido Ni como uno de esos héroes fantasticos de los que
le hablaba Scherezade al Sultán: fieros, fuertes, graciles  y decididos. Pero ahora su compañera parecía desvalida y pequeña como un cachorro perdido.

Tragando saliva, dijo pausadamente unas palabras
- No se lo que somos, pero desde luego no somos niños. Ya no

Y extendiendo lentamente su brazo, como con miedo lo puso suavemente encima de uno de los brazos con los que Ni se abrazaba en un intento torpe de caricia tan necesitada por los dos jóvenes.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 08 de Ago 2025, 21:48:27
📍 Instalaciones subterráneas | Finales de diciembre de 2004 – Navidad

La conversación entre Iota y Ni no tuvo final. No hizo falta. El frío artificial de los tubos, el zumbido del generador y la rutina emocionalmente seca del laboratorio se encargaron de enterrar las últimas palabras.
Se quedaron un rato más en la biblioteca, con los libros abiertos pero las cabezas cerradas. Y, cuando el sueño llegó —más por agotamiento que por descanso—, se quedaron dormidos sin darse cuenta, uno en el suelo, el otro sobre la mesa, como si el cuerpo supiera que no había más preguntas por esa noche.

El tiempo pasó. No de forma limpia, sino como una espiral que se repetía: pruebas, mediciones, comidas servidas en bandejas de plástico gris, duchas cortas, sueños que no curaban. Y, poco a poco, empezaron a notar las ausencias.

Uno de los técnicos del módulo médico dejó de aparecer. Luego una enfermera. Luego otro analista. Aya nunca comentaba nada, pero sus pasos se hicieron más rápidos, y su rostro más pálido.
Sherali trataba de disimularlo con bromas flojas y tonterías, pero a veces se quedaba mirando el pasillo vacío como si esperara a alguien que ya no iba a volver.
Para el 24 de diciembre, en los registros internos quedaban apenas cinco adultos activos. Y todos sabían sus nombres.

Fue entonces cuando Sherali se puso pesado. Dijo que «los niños necesitan al menos una memoria feliz antes de que este sitio se caiga a pedazos". Lo repitió tantas veces que Aya acabó cediendo con un suspiro. Destiny no se opuso.


La "celebración" fue esa noche, en el módulo de recreo.
Sherali colgó un mantel quirúrgico azul celeste como si fuera una pancarta, y dibujó estrellas con un rotulador de punta gruesa. Reunió una caja de tabletas de chocolate caducadas, y robó —literalmente— dos zumos de manzana del despacho médico. Karma le ayudó a poner las sillas en círculo. Iota apareció cuando ya estaba todo preparado, sin decir palabra, pero con la mirada atenta.

Aya llegó al final. Traía su tablet militar encendida, sostenida con una sola mano. La dejó sobre una caja de instrumental estéril y no explicó nada. Solo tocó la pantalla.

En el silencio de la sala, comenzó la proyección.

Ночь перед Рождеством (La Noche antes de Navidad), 1961


Nadie entendía del todo la historia, pero tampoco importaba.
Karma se quedó dormida con los pies cruzados. Arda observaba los créditos con los ojos entrecerrados. Aya no se sentó, pero no se marchó.
Y Sherali, con una sonrisa amarga, partió en cuatro una tableta de chocolate y se la ofreció a cada uno, como si fuera comunión.

Fuera, la montaña respiraba.
Y por un momento, aunque todo se estuviera acabando, aquello fue Navidad.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: minwiki en 09 de Ago 2025, 14:52:35
Karma se despertó. Tenía la boca pastosa del chocolate y alrededor de la boca se había quedado seco. Al bostezar algunos trozos pegados se cayeron al suelo. Se giró sobre uno de los sofás que había. Solo estaba Iota. Los adultos se habían ido. La televisión seguía encendida, aunque solo emitía un zumbido y una pantalla granulada que parecía vibrar. La luz seguía encendida, la mesa puesta, pero no había nadie.

Saltó del sofá y fue hacia Iota, le tocó el hombro para despertarlo. Después fue hacia la puerta y se asomó. Nada. Nadie. Algo en su pecho se encogió. Se volvió hacia Iota, que parecía desperezarse poco a poco

-¿Dónde están todos? - todos los que quedaban.

Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: greatkithain en 10 de Ago 2025, 00:30:41
¿Navidad? Iota se quedó sorprendido de ese pobre intento de celebración. Mas por el intento de sostener algo que no se sostiene que de lo que era testigo.

Para empezar estaba la película en la que como era normal en el, Iota sentía desprecio por los actores y la falsedad que le era presentado.

La historia de Dikanka, de la bella y caprichosa Oksana y su encargo de petición de las zapatos de la zarina que cumple el tonto enamorado del herrero por unas migajas de amor...
Aya nunca hacia las cosas sin motivo, al contrario siempre con un propósito pero en este caso Arda no era capaz de comprender cual era la lección que la doctora quería mostrar.

Y luego estaba Sherali, siempre generoso compartiendo ese chocolate que aunque hacia ya tiempo que estaba caducado y sin apenas sabor era una gran novedad respecto a las anodinas y repetitivas comidas en el centro. Iota le mostró un gesto de aprecio por el gesto, pero nada mas.


Escucho la pregunta de Ni pero no se atrevió a preguntar el también por el resto de personal o los otros especímenes: Sherali siempre refería cualquier pregunta comprometida a Aya y esta decía que Destiny le prohíbe hablar del tema y en cuanto a Destiny: ella  directamente le ignora.

¿Desde cuando se le hace caso a una rata de laboratorio mas allá de las pruebas?

Mientras se queda un rato largo mirando las irregulares estrella de la pancarta imaginando y sintiendo el momento en el que las había pintado Sherali como si hubiera sido el quien las dibujaba ahora, agradecia esta pobre, callada y  triste pero sincera navidad antes que vivir una falsedad como en las películas en las que todos los sonríen rodeados de  colores rojos y dorados y dicen mentiras dulces como los bastones de caramelo.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 11 de Ago 2025, 00:17:11
Cita de: minwiki en 09 de Ago 2025, 14:52:35Karma se despertó. Tenía la boca pastosa del chocolate y alrededor de la boca se había quedado seco. Al bostezar algunos trozos pegados se cayeron al suelo. Se giró sobre uno de los sofás que había. Solo estaba Iota. Los adultos se habían ido. La televisión seguía encendida, aunque solo emitía un zumbido y una pantalla granulada que parecía vibrar. La luz seguía encendida, la mesa puesta, pero no había nadie.

Saltó del sofá y fue hacia Iota, le tocó el hombro para despertarlo. Después fue hacia la puerta y se asomó. Nada. Nadie. Algo en su pecho se encogió. Se volvió hacia Iota, que parecía desperezarse poco a poco

-¿Dónde están todos? - todos los que quedaban.

La pregunta de Ni flotó en el aire unos segundos, como si esperara que el eco en las paredes del módulo le devolviera una respuesta.
Iota apenas había terminado de desperezarse cuando un ruido apagado llegó desde el pasillo: el arrastre de algo pesado contra el suelo.

Karma asomó la cabeza primero. Al fondo, iluminado por una de esas luces amarillentas que parecían más débiles que de costumbre, Sherali estaba agachado junto a una de las mesas de trabajo móviles. Tenía la sudadera remangada y estaba apilando carpetas, pequeños maletines y un par de cajas de plástico transparente. No llevaba bata, y eso por sí solo resultaba extraño.

Al notar que lo observaban, no se sorprendió ni se justificó. Solo se enderezó y, con ese tono medio cansado medio bromista que le era habitual, dijo:


Su intento de alivianar el momento no encajaba del todo con lo que estaban viendo:
la mesa ya no estaba llena de material de laboratorio, sino casi vacía; las estanterías más cercanas tenían huecos que no recordaban haber visto.

Sherali cerró con llave la tapa de una de las cajas y la metió bajo el brazo.


Se pasó la lengua por los labios, como si hubiera dicho demasiado, y forzó una sonrisa.


No esperó respuesta. Pasó junto a ellos, y mientras lo hacía, Iota pudo notar que la caja que llevaba no era pesada, pero sí que estaba bien cerrada. Demasiado para tratarse solo de "cosas que ordenar".

Cuando se alejó, el silencio volvió a llenar el pasillo, pero ya no era el mismo silencio que antes.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: greatkithain en 11 de Ago 2025, 18:30:23
Iota escuchó con disgusto las explicaciones de Sherali y estaba ya cansado de no obtener respuestas. Asi que en cuanto Sherali cerró la puerta, le dijo a Ni:

- Estoy harto de evasivas. Voy a seguir a Sherali y averiguar más. ¿Te apuntas?

Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: minwiki en 12 de Ago 2025, 20:40:55
Karma sentía que pronto un vacío oscuro se apoderaría de ella. Como cuando estaba en el orfanato. Reprimió una lágrima. Tragó arena y miró a Iota.

-Tu primero.

Al terminar la frase y dar el primer paso notó como si dejase atrás una mochila, donde había guardado todas las vivencias de estos años. Vio alejarse a Sherali, no sólo de allí, sino de ella.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 12 de Ago 2025, 21:49:26
El pasillo se tragó a Sherali como si lo engullera la propia montaña.

Iota y Karma salieron tras él, cuidando de mantener la distancia. El eco de sus pasos se mezclaba con el de los suyos, y cada tanto tenían que detenerse cuando él giraba la cabeza o ajustaba la carga bajo el brazo.

Las luces de ese tramo eran más débiles, algunas parpadeaban con un zumbido intermitente. A medida que avanzaban, el aire se volvía más frío, con ese olor a metal y desinfectante que nunca terminaba de irse. En las paredes, huecos donde antes había archivadores o estanterías dejaban manchas más claras, como fantasmas rectangulares.

Sherali se detuvo frente a una puerta sin rótulo, tocó el marco con los nudillos y esperó. La hoja se abrió apenas lo suficiente para que él pudiera deslizarse dentro.

Los dos Ícaros se acercaron hasta un rincón en penumbra, junto a una rejilla de ventilación rota. El sonido no era claro, pero las voces llegaban.


Luego, la voz inconfundible de Aya, más baja pero firme:


Un silencio breve. Un roce metálico, como de algo encajando en una cerradura.

Sherali otra vez, con un suspiro que no sonaba a alivio:


Hizo una pausa. El silencio se podía cortar con un bisturí.


Se escuchó un golpe en la mesa.


Sherali balbuceó.


Aya chistó.



Aya no contestó. O si lo hizo, la voz se perdió en el ruido lejano de un ascensor que descendía.

Cuando la puerta volvió a abrirse, los pasos de Sherali se dirigieron hacia el pasillo opuesto, dejándolos a ellos dos con la respiración contenida y una certeza: el nombre de Kraft ya estaba grabado en sus cabezas, aunque aún no supieran por qué.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: minwiki en 12 de Ago 2025, 22:54:38
Karma estaba congelada, no entendía nada. ¿Quién es Kraft?,¿que eso del saco de Vakula?. ¿Qué va a pasar con ellos? ¿Por qué Sheri no le había dicho nada?. La tristeza y la incertidumbre dieron paso a la rabia. Sus ojos miraban hacia el lugar al que se había ido Sherali y del que venía. Quizás en ambos encontraría respuestas. Después fijó su atención en Iota.

-¿Qué está pasando?. Tengo que hablar con Sherali, él nos dirá que pasa - era un anhelo más que una certeza.

Miró a Iota.

-¿Qué crees que debemos hacer? - aquel chico esmirriado pensaba como un adulto. Necesitaba confiar en él.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: greatkithain en 13 de Ago 2025, 00:46:21
Iota estaba  enfadado al escuchar la conversación entre Aya y Sherali. El comentario sobre quien vive, la desaparición de los otros compañeros o la referencia al saco de Vakula confirman sus temores de que esto puede acabar muy mal.

Los ratones de laboratorio hacen lo que espera de ellos, pero el se ha cansado de ser un ratón de laboratorio.

Apretó los puños con rabia y le respondió a Ni:
- A la mierda la navidad. No quiero regalos, quiero respuestas. Aborda a Sherali y no dudes en rogar, llorar o amenazar hasta que te de respuestas de que pasa aquí y que es todo esto de Kraft. Yo haré lo mismo con Aya... Después de todo lo les hemos servido, es lo mínimo que nos deben: una explicación y si tengo que convertirme en el herrero Vokula o en el diablo para obtenerla pues lo haré. Y mientras se dirigía a la puerta de Aya, echo una mirada de aprobación a Ni para infundirla ánimo.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 14 de Ago 2025, 21:08:38
Aguardo paciente vuestras preguntas. Asumid que lográis alcanzar a vuestros cuidadores, sin mayor complicación,
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: greatkithain en 14 de Ago 2025, 23:11:45
Caminando firmem Iota intenta calmarse revisando mentalmente las preguntas que hacer a Aya. De repente se para al darse cuenta de algo: Aya le ha dicho a Sherali que preparara el saco de Vakula. Vakula o Vokula ( depende de las traducciones intermedias llegadas desde el ruso) es el mismo personaje,  el herrero protagonista de la película que acaban de ver,. Lamenta no haberse dado cuenta antes para comentárselo a Ni y que tuviera cuidado con Sherali puesto que ese saco era capaz de encarcelar a un demonio.

Pero le parecía una buena manera de empezar la conversación con Aya. Que parezca la típica pregunta de aprendiz a maestro  de ¿a que ha venido la historia de Gogol como atípica película de navidad en Eslovaqui?... Y una vez pique el anzuelo, Iota  irá soltando cordel con otras preguntas sobre el proyecto para enredar al pez antes de poder sacarlo:
- ¿Por que solo Ni y é estamos aquí y donde están el resto de chicos?
- ¿Qué ha pasado con Omega?
- ¿Quién es Kraft?

Bien, ya teniael plan pero  aún se pregunta si tendría el valor de llegar a hacerle preguntas más comprometidas.
- ¿Por que Destiny le odia? ¿Para que salvarle la vida? ¿Le iban a separar?

Pero sobre todo Iota se recuerda a si mismo que no puede contarle a Aya su mayor secreto puesto que ELLOS le advirtieron que no lo hiciera. Las voces que a ratos quiere que paren y a ratos ansia poder escuchar  aunque no sabe bien de donde vienen ni quienes son.

 Aunque Iota tiene sus teorías, no confía aun en nadie a quien comentárselas, no quiere ser el bicho raro entre los bichos raros y sufrir aun más pruebas.
Respira hondo y abre la puerta de la sala donde sabe que está Aya
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: minwiki en 17 de Ago 2025, 21:34:05
Karma se acercó a Sherali. Sentía miedo y una fuerte traición por quién consideraba su hermano mayor. Sin hacer ruido se colocó detrás de él y tiró de su jersey.

-¿Qué está pasando?, ¿quién es Kraft?, ¿Que tiene que ver contigo?,¿y conmigo?

Sus latidos de iban acelerando, las palabras se agolpaban en su garganta, los pensamientos y las preguntas se atragantaban en su mente.

-¿Qué es el saco de Valuka?, ¿Quién es Omega?, ¿y los otros? - comenzó a llorar y a apretar sus puños. Notaba las sienes latiendo con fuerza a punto de estallar - ¿qué va a pasar con nosotros?.

Golpeó la pared que tenía a su lado y vio el terror en los ojos de Sherali.

-¿Por qué vas a dejar que nos pasen cosas malas? - estalló a llorar y cayó al suelo con las rodillas.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 19 de Ago 2025, 21:28:03
Cita de: greatkithain en 14 de Ago 2025, 23:11:45Aunque Iota tiene sus teorías, no confía aun en nadie a quien comentárselas, no quiere ser el bicho raro entre los bichos raros y sufrir aun más pruebas.
Respira hondo y abre la puerta de la sala donde sabe que está Aya

La sala estaba en penumbra, iluminada solo por la pantalla de la tablet sobre la mesa metálica. Aya levantó la vista cuando la puerta se abrió, y el brillo verdoso del monitor hizo que sus gafas devolvieran un destello casi quirúrgico.

No se sobresaltó al verte. Al contrario, ladeó apenas la cabeza, como si hubiera estado esperando que aparecieras.


Guardó silencio un momento, dejando que la frase calara antes de cambiar el tono.


Apretó el bolígrafo entre sus dedos, un gesto casi imperceptible.


La doctora giró la tablet hacia ti, mostrando una gráfica sin contexto, como si necesitara un escudo.




Si mencionas a Destiny, su mirada se endurecerá, aunque no elevará la voz.




Entonces Aya se inclinó hacia ti, bajando un poco el tono, como si lo que dijera no estuviera en el protocolo.


La doctora retiró la tablet, volviendo a su tono profesional, como si nada hubiera ocurrido. Esperó que Iota abandonase la estancia para dirigirse a sus aposentos.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 19 de Ago 2025, 21:32:46
Cita de: minwiki en 17 de Ago 2025, 21:34:05Karma se acercó a Sherali. Sentía miedo y una fuerte traición por quién consideraba su hermano mayor. Sin hacer ruido se colocó detrás de él y tiró de su jersey.

-¿Qué está pasando?, ¿quién es Kraft?, ¿Que tiene que ver contigo?,¿y conmigo?

Sus latidos de iban acelerando, las palabras se agolpaban en su garganta, los pensamientos y las preguntas se atragantaban en su mente.

-¿Qué es el saco de Valuka?, ¿Quién es Omega?, ¿y los otros? - comenzó a llorar y a apretar sus puños. Notaba las sienes latiendo con fuerza a punto de estallar - ¿qué va a pasar con nosotros?.

Golpeó la pared que tenía a su lado y vio el terror en los ojos de Sherali.

-¿Por qué vas a dejar que nos pasen cosas malas? - estalló a llorar y cayó al suelo con las rodillas.


Sherali se quedó helado cuando notó el tirón en el jersey. La caja que llevaba en brazos estuvo a punto de resbalarse, y la apoyó contra la pared con un golpe sordo.

Se giró, y al ver a Karma en el suelo, con los ojos enrojecidos, algo dentro de él se quebró.


Se pasó la mano por el pelo, nervioso, incapaz de mirarte a los ojos más de un segundo seguido.


La mención a Omega lo hizo tragar saliva con dificultad.


Se inclinó hacia ti, posando con torpeza una mano en tu hombro.


Su respiración era rápida, como si estuviera a punto de derrumbarse igual que tú.


Finalmente, bajó la cabeza, incapaz de sostener la tensión.


En el caso de que Ni no lo impida, Sherali la acompañará a su habitación para que pueda pasar la noche.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: minwiki en 19 de Ago 2025, 21:58:17
Se zafó de Sherali. Dejó de sentir la calidez de sus manos. Ahora eran frías, cómo aquel lugar, volvía a ser un desconocido.

-Déjame. Dices que no puedes ayudarme. Si puedes, déjame salir de aquí. Lo que viene... No es bueno, al menos no para nosotros... Y tú ya no estarás aquí, ¿verdad?

-¿Qué es eso de Ícaro?, ¿Cómo el del cuento?,¿nos vamos a quemar?, ¿nos vais a quemar?, ¿que queréis hacer con nosotros? - a pesar de las preguntas, no quería hallar respuestas, solo desahogarse.

Le escocían los ojos de llorar, le dolían las palmas de las manos de apretarlas contra los dedos.

-¡Déjame! - gritó con todas sus fuerzas para alejar el miedo que sentía.

Así lo hizo, el miedo salió de ella para instalarse en Sherali, que la miraba con terror.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 21 de Ago 2025, 01:04:33
El grito resonó en el pasillo estrecho, rebotando contra el metal y el cemento. Sherali se encogió como si le hubieran golpeado de verdad. Dio un paso atrás, tropezando con la caja que había dejado en el suelo, y la miró como si la viera por primera vez.


Se llevó una mano al rostro, ocultándolo un instante, como si quisiera borrar la expresión de terror. Cuando volvió a mirarla, había lágrimas en sus ojos, brillando bajo las luces parpadeantes.


Quiso acercarse de nuevo, pero sus pies no se movieron.


Se giró un instante, como si temiera que alguien pudiera haber escuchado, y bajó aún más la voz.


Sherali no pudo ni reaccionar. Antes de que Karma pudiese hacer algo, Destiny extrajo la inyección hipodérmica de seguridad. Todos los participantes en el proyecto la llevaban: un líquido azul fosforescente que, al entrar en el torrente sanguíneo de los sujetos de prueba, les dejaba en un éxtasis muy controlable. Ni Sherali ni la joven esperaban que Destiny la usase. Ahora era ese momento.


El resto de la conversación se perdió en un hilo de inconsciencia. Karma había viajado hasta los brazos de Morfeo, dónde se encontraba a gusto y segura. Como Sherali deseaba...

Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: greatkithain en 24 de Ago 2025, 23:42:08
Cita de: Maurick en 19 de Ago 2025, 21:28:03

Iota escucho con calma las respuestas de Aya. Analizando, atento al lenguaje no verbal de Aya notando las preguntas que le molestaban y los gestos que le traicionaban al nombrar a ciertas personas.

Para luego responder pausadamente con los ojos cerrados.
- Vakula no hizo lo que debía, hizo lo que el queria y se servió del demonio para elló. No es el heroe del cuento, depende a quien preguntes te dira que es el villano.

Abrio entonces los ojos y miro con desprecio a la doctora Hunter:
- Voy encajando quien es quien en esta analogia del cuento del Gogol con  nuestra vida pero aun me faltan piezas. Sigo tus consejos con los puzzles y he comenzando completando el borde y he agrupado piezas por colores en las zonas, separando los problemas uno de otro para afrontarlos... pero aun me quedan zonas por cubrir para terminar el puzzle.

Le quedo clara la respuesta de la doctora ante ese comentario y como Aya comenzaba a darse la vuelta hacia la puerta, por lo que intento apelar a la negociación:

- Yo quiero respuestas, tú quieres respuestas. Trabajemos juntos y llegaremos a obtenerlas y superar cualquier obstaculo, Teyze. Yo... os debo la vida y por ello se que he tenido que pagar un precio pero aunque ahora sea... - Pauso para encontrar la palabra y no decir rata de laboratorio - "Sea otra cosa, sigo  siendo humano como tu y tengo sentimientos, emociones y ahora mismo tengo miedo y no solo por mi."

- Apretando fuerte los puños, aumenta el tono de voz: ¡Dejame ayudarte, por favor!" - para luego sollozar.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 25 de Ago 2025, 11:47:54
Aya permaneció inmóvil. La tableta seguía encendida sobre la mesa, emitiendo un zumbido suave, pero sus ojos no estaban ya en los gráficos. Estaban en Iota.
Lo observaba romperse con el mismo silencio con el que se observa un cristal resquebrajarse desde dentro: sin intervenir, sin poder detenerlo.

El muchacho había apelado a su humanidad, y Aya sabía que no podía darle nada de lo que pedía. Porque lo que pedía era imposible.

El sollozo de Iota llenó la sala. Fue entonces cuando la puerta se abrió de golpe.


Iota apenas tuvo tiempo de mirar a Aya: la vio sin moverse, sin pestañear, mientras el mundo se volvía borroso.

En la puerta, Sherali cargaba con Karma, desmayada, los brazos colgando a los lados. Sus ojos buscaban los de Aya, suplicando sin palabras.

Aya no apartó la vista, y Destiny chasqueó la lengua con impaciencia.


La sala se llenó de un silencio gélido, interrumpido solo por el golpeteo de la ampolla vacía al caer en la bandeja metálica.

Lo último que sintió Iota antes de ceder al suero fue el peso de esas miradas cruzadas: la doctora que lo observaba en silencio, el cuidador quebrado con Karma en brazos, y la sombra de Destiny, implacable, decidiendo su destino por él.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 25 de Ago 2025, 12:09:02
Semanas posteriores al 24 de diciembre de 2004

Después de aquel incidente navideño, nada volvió a ser igual en el complejo de Banská Štiavnica.

Los dos Ícaros, Iota y Ni, fueron "reacondicionados" con el suero azul. El despertar fue lento, confuso, como si cada día hubieran perdido algo en el trayecto hacia sí mismos. Aya mantuvo su distancia, con una frialdad calculada que ahora parecía definitiva. Destiny se volvió aún más rígida en el cumplimiento del protocolo, sin margen para concesiones. Sherali... simplemente parecía más viejo de lo que era, cargando con Karma en brazos en cada recuerdo, incapaz de recuperar la confianza de la niña.

Los pasillos se vaciaban cada vez más. Los técnicos que aún quedaban se habían reducido a una cifra casi simbólica. Era como vivir dentro de un hospital abandonado, sostenido por los latidos de unas pocas máquinas que aún respiraban.



La llegada de Lucian Kraft – 10 de enero de 2005

Lucian Kraft llegó al laboratorio como un cirujano llega a una sala de operaciones: sin ruido, sin ceremonia, pero con la certeza de que su sola presencia lo alteraba todo.
Austero, elegante en su bata gris, con gafas finas y esa sonrisa cruel que parecía estar siempre a punto de desplegarse. No levantaba la voz jamás; no necesitaba hacerlo.

El primer día reunió a los sujetos, a Aya, a Destiny y a Sherali en la sala de control. Habló poco, sin adornos:


Pruebas de Iota


Pruebas de Ni


Los dos sobrevivían, sumisos, porque sabían que la rebeldía no era ya una opción.



Sherali contra Kraft

Sherali fue el único que no pudo contenerse. Lo cuestionó en voz alta, delante de Aya y Destiny:


Kraft ni siquiera levantó la vista de su tablet.


La humillación dejó a Sherali en silencio. Desde entonces, apenas se le volvió a escuchar alzar la voz.



Visitas de la Justicia Metálica

Las semanas pasaron con visitas intermitentes que parecían inspecciones militares más que supervisiones médicas.

Terry McCoil apareció en la tercera semana de enero, acompañado de otro Ícaro: Mi. McCoil, imponente, con su porte elegante y confiado, no ocultaba el desdén hacia el complejo. Caminaba como si ya fuera suyo. "Mi" parecía un reflejo disciplinado, obediente hasta lo antinatural, diseñado para seguir órdenes sin vacilación alguna.

McCoil observó las pruebas de Iota con un gesto de satisfacción.


El Ícaro asintió en silencio. Sus ojos, carentes de emoción, incomodaban a Iota y a Ni. ¿Él también pertenecía a la misma hornada de Ícaros?

McCoil se acomodó en una silla plegable, encendiendo un puro con calma calculada.


Se inclinó apenas hacia ella, expulsando el humo en el aire. Una pausa prolongada, casi teatral, antes de volver a hablar.


El silencio volvió a dominar la sala. McCoil lo dejó pesar, como si también formara parte de su discurso.


Terminó el puro con calma, lo apagó contra la suela de su zapato y lo dejó rodar hasta el suelo como si fuera algo sin valor.


Kraft asintió en silencio, sin alterar el gesto.

McCoil se levantó con calma, alisó su chaqueta y sonrió con falsa cordialidad antes de marcharse.


Sherali, incapaz de soportar más, se apartó al servicio para llorar a solas.



Henry Beret (https://heavensgate.zapto.org/?p=muestrabio&b=100) llegó poco después, a finales de enero. Venía furioso, acompañado de dos Ícaros femeninos: Fi e Ípsilon. Su sola presencia llenaba el pasillo como una tormenta. Exigió resultados inmediatos y se enfrentó verbalmente a Aya, acusándola de haber dilatado las evaluaciones por sentimentalismo. Fi e Ípsilon se movían como escoltas, miradas vacías y obediencia absoluta, ejemplos de lo que Beret consideraba éxito.

Antes de marcharse, dejó claro que el fracaso del laboratorio de Eslovaquia sería cargado sobre sus hombros.



Febrero de 2005 – El veredicto

Tras cuatro semanas de pruebas inhumanas, Kraft convocó a los tres adultos que quedaban: Aya, Destiny y Sherali.

Su tono fue el mismo que al inicio: frío, meticuloso, quirúrgico.


No hubo espacio para réplicas.
No hubo un margen para salvar nada.

El eco de esas palabras selló el destino de todos en el laboratorio subterráneo de Banská Štiavnica.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 25 de Ago 2025, 14:50:38
La sala de control estaba en silencio, iluminada solo por la luz azulada de los monitores. El aire olía a ozono y desinfectante, con esa tensión insoportable que anuncia que algo está a punto de romperse.


Aya Kunter, hasta entonces contenida, perdió la máscara de serenidad. Golpeó la mesa con la palma abierta, los ojos ardiendo de furia.


El joven cuidador palideció, pero obedeció. De uno de los cajones extrajo dos jeringuillas selladas, cada una con un líquido semitransparente de un tono anaranjado, casi brillante. La sostuvo con manos temblorosas y se acercó a Karma.


El gesto no pasó desapercibido. Kraft levantó la vista de su tablet, como un depredador que huele sangre. La Walther PPK apareció en su mano con un movimiento seco, y tres disparos retumbaron en la sala.

Sherali se dobló sobre sí mismo, con sangre tiñendo su jersey gris en el pecho y el abdomen. Cayó de rodillas antes de desplomarse en el suelo. Karma lo sostuvo entre sus brazos, mientras su vida escapaba a borbotones de su cuerpo. Aya gritó, con un sonido más cercano al de un animal herido que al de una científica. Sus gafas se deslizaron al suelo cuando se abalanzó contra Kraft. En medio del forcejeo, Sherali reunió sus últimas fuerzas para buscar con la mirada a Iota.


La aguja atravesó la piel de Iota antes de que la pistola volviera a tronar. Sherali se desplomó, sin aliento, con una mueca que era al mismo tiempo dolor y paz. Aya apartó la pistola de la mano de Kraft con un golpe desesperado, mordiéndole el brazo, arañándole la cara. La alarma saltó de inmediato, inundando el complejo con luces rojas y un ulular metálico. Kraft había pulsado el botón de seguridad.


Karma aún sujetaba a Sherali, Iota sentía el calor anaranjado extenderse por sus venas, y la sala vibraba con el caos.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 25 de Ago 2025, 14:52:15
El líquido anaranjado recorrió vuestras venas con la frialdad de un metal incandescente. Primero fue calor, luego presión, después una oleada imposible de describir.

El mundo alrededor se volvió borroso. El grito de Aya, los disparos de Kraft, el ulular de la alarma... todo se disolvió bajo un rugido más profundo: el de vuestros propios recuerdos.

El acondicionamiento se desmoronó como un muro de cristal roto. Y lo que vino después fue claridad. Una claridad insoportable.

De golpe lo recordáis todo.
El orfanato. Las noches de hambre. La fiebre en la cama de hospital. Las manos frías que os marcaron como sujetos viables. Las agujas clavándose una y otra vez. Los días interminables de entrenamiento, los otros niños que no sobrevivieron, y sus rostros fueron borrados por la programación.
Recordáis el olor a sudor, a miedo, a sangre. Los informes leídos en voz baja cuando pensaban que dormíais. Recordáis que hubo padres, tal vez hermanos, alguien que os perdió. Sabéis que debéis alimentaros de sangre de seres excepcionales, sobrenaturales diríais. Sabéis que sois un experimento llevado a cabo por una coalición Garou-Vampírica. No sois criaturas naturales, sois seres que jamás debieron existir. Sois Dédalo e Ícaro volando lejos del laberinto. Y os estáis quemando, vuestras alas de cera y plumas se derriten a medida que el Astro Rey os ilumina con fiereza y tranquilidad.

La claridad viene acompañada del horror: porque todo lo que habíais olvidado vuelve de golpe, sin filtro, sin pausa. La vida entera comprimida en un instante que os aplasta desde dentro.

Y sin embargo... hay algo más.
Una lucidez distinta. Una voz interior que no es ajena ni programada. Una sensación de poder que nunca antes había estado tan cerca. Como si, por primera vez, fuerais realmente vosotros mismos.

La claridad os quema, pero también os libera.

Ahora sabéis quiénes sois.
Y ya no hay vuelta atrás.



Vuestra elección

En este momento, Iota y Ni debéis decidir:


Si no os ponéis de acuerdo, os quedaréis paralizados, contemplando como vuestro minúsculo mundo se derrumba.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: greatkithain en 26 de Ago 2025, 19:13:18
Iota se sintió como si hubiera tomado litros y litros de café. Sus sentidos y todo su cuerpo estaban alerta y notaba todo a su alrededor. La sangre de Sherali, la respiración acelerada de Aya y también como  Ni debía estar sintiendo algo parecido a lo que el experimentaba.

 Pero lo más peor era su mente ahora: las voces habían vuelto como un torrente de agua ha destrozado una presa. Un torrente que grita desgarrador que pedía destrozar a esos  intrusos y una venganza aun sin determinar.
La ira había reemplazado a la sangre en  la venas de Iota y lo que hacia bombear su corazón y aumentar su temperatura corporal más allá de lo humano.
Si existen los dioses, así debía sentirse uno.

Iota miró a Ni y le lanzo un gruñido a la vez que giraba la cabeza hacia el intruso y levantaba sus manos como si fueran garras para mostrar que iba a presentar pelea. Conocía a Ni y sabia que la chica no era de las que huían y menos si le hacían daño hiriendo de gravedad a Sherali como había hecho el intruso.

Así que a pesar de la incesante y dolorosa alarme, Iota no quería nada más que interponerse entre el hombre de la pistola humeante  y Aya y protegerla sin temor al dolor o la muerte.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: minwiki en 26 de Ago 2025, 21:39:32
Karma sintió paz. A pesar del ruido, del caos de su alrededor, la paz. Un instante eterno, en el que pudo observar con detenimiento todo lo que ocurría allí. A Sherali, herido, cada vez más lejos. Cuando su consciencia y su cuerpo se volvieron a sincronizar la paz se extinguió. Más bien ardió en llamas en su interior. Un fuego se generó en sus entrañas y fue devorándole.

Todo el entrenamiento, las últimas semanas, ese sacrificio inhumano para alcanzar la perfección. Podría acabar con cualquier tipo de vida, tenía ese poder. No era físico, era algo más, como si el resto de seres vivos hubiesen pasado a ser todos parte de una cadena trófica en la que ella e Iota estaban en la cima.

Apretó los dientes hasta sentir que se iban a partir en mil pedazos y sus ojos se clavaron en aquel intruso.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 27 de Ago 2025, 08:56:43
El pasillo temblaba como un animal herido. El eco de las alarmas y las ráfagas automáticas se mezclaban con un latido más profundo: el de vuestra propia sangre recién despertada. Lucian Kraft se giró hacia vosotros, con su pistola aún humeante y la mirada fría de un verdugo convencido de su autoridad.

Pero ya no teníais grilletes en el alma.

Iota fue el primero en moverse, con la ira pura transformando su cuerpo en un proyectil humano. La mano del supervisor apenas alcanzó a levantar el arma antes de que los dedos de Iota le sujetaran la muñeca con fuerza inhumana. El hueso crujió, soltando un chasquido nauseabundo que resonó como una rama quebrada. El arma cayó al suelo rebotando en el metal.

Ni lo siguió, con sus ojos ardiendo como brasas. Sus puños golpearon el pecho del hombre con una potencia imposible, haciendo que el sonido seco de costillas astillándose llenase el aire. Kraft, vomitando sangre, intentó articular una orden, un insulto, algo... pero Iota le arrancó la palabra de la boca al hundirle los dedos en la garganta.

El supervisor forcejeó, con su rostro congestionado de venas moradas, hasta que Ni le agarró de la cabeza y, con un giro brutal, le partió el cuello como si fuera un muñeco. El cuerpo se desplomó convulsionando, mientras la sangre manaba de su boca en hilos oscuros. El hombre que había reducido vuestras vidas a números en un archivo acababa de ser reducido a carne rota en el suelo.

Aya Kunter, de rodillas contra la pared, observaba con las manos temblorosas, entre el horror y una punzada de alivio imposible de disimular. El eco de Sherali agonizando aún flotaba en la sala.

Entonces, un rugido desgarró el aire. Destiny Reeves entró a la sala, jadeante, con los ojos abiertos como platos.


El cuerpo de Destiny se estremeció. Sus músculos se abultaron, desgarrando el uniforme como si fuese papel húmedo. Un segundo después, el crujido de huesos creciendo, las garras alargándose, el pelaje gris brotando como fuego sobre su piel. Donde había una mujer Garou disciplinada, ahora se erguía una bestia Crinos de más de dos metros y medio de furia y fuerza. Su aullido hizo temblar el laboratorio más que las sirenas.


Las luces explotaban una tras otra en el techo. Columnas enteras se desplomaban. El olor a pólvora, metal quemado y sangre impregnaba el aire como un pantano ardiente. Destiny os agarró con garras más delicadas de lo que parecían, una mano a cada uno, y cargó a Aya sobre el hombro con la otra.

Todo vibraba. Las explosiones en cadena rugían tras vosotros, como fuegos artificiales devorando el mundo. Y vosotros, Iota y Ni, empapados todavía en líquido rojo —la sangre de Sherali, la de Kraft, la vuestra propia— lo contemplabais todo como si fuese un espectáculo imposible. Una sinfonía de destrucción que, por primera vez, ya no os tenía como víctimas.

El túnel se abrió en una ráfaga de luz blanca. La nieve os cegó al salir. Destiny emergió de un salto, aterrizando con una zancada monstruosa, mientras detrás de vosotros una bola de fuego se tragaba la entrada al laboratorio. El suelo tembló como si la tierra estuviese viva, expulsando un aliento final de humo negro hacia el cielo gris.

Y entonces lo sentisteis: el sol. El calor helado del astro rey en pleno invierno, acariciándoos la piel como nunca antes lo había hecho. Por primera vez, estabais vivos de verdad. Exhaustos, jadeando, cada músculo ardiendo... pero libres.

El silencio de la nieve duró apenas un instante. Luego, un crujido. Pisadas. Alguien más estaba allí, a pocos metros, avanzando lentamente hacia vosotros.

El espectáculo no había terminado.
Título: Re:Prólogo — Instalaciones D9
Publicado por: Maurick en 27 de Ago 2025, 09:13:06
El cielo parece libertad, la nieve parece silencio. Hasta que los faros se encienden a la vez.

Tres todoterrenos negros cortan el viento en abanico. Soldados con visores y chalecos quebrantan el silencio con el chasquido coordinado de seguros y culatas. Entre ellos, un hombre de abrigo largo, el pelo recogido hacia atrás con arrogancia quirúrgica, guantes de cuero y un puro encendido que chisporrotea como si el frío se lo fuese a robar.


Aya da un paso al frente con las manos abiertas, temblando, la cara tiznada de hollín y lágrimas heladas.


No termina.

El abrigo de Henry Beret cae al suelo como una piel sobrante. La carne se tensa, los tendones zumban, las vértebras estallan en una torre nueva. Músculos que no pertenecen a un humano se inflan bajo la piel; brota un pelaje rubio anaranjado que se enciende con el reflejo de los faros. La mandíbula se desgarra en una trampa de presa. Cuando por fin se endereza en Crinos, los ojos verdes se clavan en Aya con un odio sin bordes.

La mano de Beret —una garra del tamaño de una cabeza— atrapa el cráneo de Aya como si fuese una fruta.


Aprieta.

El sonido es húmedo y seco a la vez: un estampido dentro de un melón duro. La sangre explota en un abanico oscuro sobre la nieve; fragmentos de hueso y cabello quedan pegados a los nudillos de Beret. El cuerpo de Aya cae con un golpe tonto, como si no tuviera peso. El eco de su última respiración es un hilo que se corta.

Destiny aúlla. Vosotros os rompéis por dentro.

Iota da un paso, Ni carga dos. Pero el zumbido llega antes: una onda sónica invisible, compacta, afinada para rasgar el interior de los huesos. El aire vibra con un chirrido que atraviesa dientes, ojos y recuerdos. El mundo se deforma en oleadas acuosas. La sangre supura de los oídos; las rodillas se aflojan. Dos operativos, tres, cuatro: los anillos emisores en sus fusiles pulsan ritmos distintos, superpuestos hasta que el cuerpo no entiende arriba ni abajo.

Caéis.

Beret, aún en Crinos, os contempla con una sonrisa que muestra demasiados dientes. Se inclina, desciende un poco el hocico a medida que va cambiando a ser humano de nuevo, para hablaros como si os contara un secreto sucio:


Detrás, Destiny carga sin control alguno; el primer operativo sale volando como un muñeco. Pero dos redes de cables trenzados con plata le muerden los brazos; un tercero le clava una lanza corta con punta de plata en el costado. Humo y carne chamuscándose. Ella se mantiene en Crinos, gruñe con todo el odio del mundo, los ojos inyectados en sangre, las garras arañando la nieve hasta sacar tierra.

Beret le dedica una mirada de desprecio ceremonioso, casi con tedio. Su voz, ahora humana de nuevo (la carne retrocede, los huesos encajan, el pelaje se apaga en su piel como brasa rendida), lame las palabras con veneno:


Una señal con dos dedos. Los técnicos os voltean con eficacia industrial. Las abrazaderas se cierran sobre vuestras muñecas y tobillos; el metal muerde con dientes finísimos. Las camillas ruedan. El zumbido ultrasónico baja de intensidad, lo justo para que el mundo vuelva a tener bordes nítidos y podáis ver cómo se aproxima la hilera de cápsulas de criopreservación: cilindros de vidrio con un halo azul, respirando vapor frío.


A Iota le insertan una cánula en la yugular. A Ni, en la clavícula. El líquido sedante entra como una madrugada de plomo. Los párpados pesan. El frío sube desde la espalda y os envuelve.

Los cilindros se cierran con un beso hermético. Halo de escarcha surgiendo alrededor de vuestro aliento. El mundo se ralentiza: las luces de los faros se vuelven estrellas con cola, los copos de nieve se quedan colgados en el aire. Al otro lado del cristal, Beret es solo una silueta que firma papeles sin dejar de fumar.

Y entonces, justo antes de que todo se congele, aparece Destiny. Forzada a adoptar su forma humana, con el pelo pegado a la cara por el sudor, la piel marcada por quemaduras de plata, los ojos abiertos de par en par. Se abre paso entre dos operativos como si le hubieran aflojado la cadena un segundo. Llega hasta el cristal.

No dice nada.

¿Hay odio en esa mirada? ¿Hay culpa? ¿Hay el último trozo de Aya agarrado a vuestros nombres?

El hielo reclama la respuesta. La escarcha dibuja venas sobre el cristal. La última imagen es la boca de Destiny formando una palabra que no oís.

Luego, solo blanco. Y el lejano latido de las máquinas, contándoos hacia abajo.