Prólogo — Instalaciones D9

Iniciado por Maurick, 25 de Jul 2025, 23:53:42

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📍 Instalaciones subterráneas | Finales de diciembre de 2004 – Navidad

La conversación entre Iota y Ni no tuvo final. No hizo falta. El frío artificial de los tubos, el zumbido del generador y la rutina emocionalmente seca del laboratorio se encargaron de enterrar las últimas palabras.
Se quedaron un rato más en la biblioteca, con los libros abiertos pero las cabezas cerradas. Y, cuando el sueño llegó —más por agotamiento que por descanso—, se quedaron dormidos sin darse cuenta, uno en el suelo, el otro sobre la mesa, como si el cuerpo supiera que no había más preguntas por esa noche.

El tiempo pasó. No de forma limpia, sino como una espiral que se repetía: pruebas, mediciones, comidas servidas en bandejas de plástico gris, duchas cortas, sueños que no curaban. Y, poco a poco, empezaron a notar las ausencias.

Uno de los técnicos del módulo médico dejó de aparecer. Luego una enfermera. Luego otro analista. Aya nunca comentaba nada, pero sus pasos se hicieron más rápidos, y su rostro más pálido.
Sherali trataba de disimularlo con bromas flojas y tonterías, pero a veces se quedaba mirando el pasillo vacío como si esperara a alguien que ya no iba a volver.
Para el 24 de diciembre, en los registros internos quedaban apenas cinco adultos activos. Y todos sabían sus nombres.

Fue entonces cuando Sherali se puso pesado. Dijo que «los niños necesitan al menos una memoria feliz antes de que este sitio se caiga a pedazos". Lo repitió tantas veces que Aya acabó cediendo con un suspiro. Destiny no se opuso.


La "celebración" fue esa noche, en el módulo de recreo.
Sherali colgó un mantel quirúrgico azul celeste como si fuera una pancarta, y dibujó estrellas con un rotulador de punta gruesa. Reunió una caja de tabletas de chocolate caducadas, y robó —literalmente— dos zumos de manzana del despacho médico. Karma le ayudó a poner las sillas en círculo. Iota apareció cuando ya estaba todo preparado, sin decir palabra, pero con la mirada atenta.

Aya llegó al final. Traía su tablet militar encendida, sostenida con una sola mano. La dejó sobre una caja de instrumental estéril y no explicó nada. Solo tocó la pantalla.

En el silencio de la sala, comenzó la proyección.

Ночь перед Рождеством (La Noche antes de Navidad), 1961

  • Una película soviética en blanco y negro.
  • Un pueblo nevado. Un diablo torpe que roba la luna.
  • Un herrero enamorado que desafía a los demonios para conquistar a una mujer altiva.
  • Efectos especiales ingenuos.
  • Música de orquesta triste.
  • Y diálogos doblados que parecían susurrar desde una radio vieja.

Nadie entendía del todo la historia, pero tampoco importaba.
Karma se quedó dormida con los pies cruzados. Arda observaba los créditos con los ojos entrecerrados. Aya no se sentó, pero no se marchó.
Y Sherali, con una sonrisa amarga, partió en cuatro una tableta de chocolate y se la ofreció a cada uno, como si fuera comunión.

Fuera, la montaña respiraba.
Y por un momento, aunque todo se estuviera acabando, aquello fue Navidad.

09 de Ago 2025, 14:52:35 #16 Ultima modificación: 09 de Ago 2025, 14:59:33 por minwiki Razón: actualización errónea
Karma se despertó. Tenía la boca pastosa del chocolate y alrededor de la boca se había quedado seco. Al bostezar algunos trozos pegados se cayeron al suelo. Se giró sobre uno de los sofás que había. Solo estaba Iota. Los adultos se habían ido. La televisión seguía encendida, aunque solo emitía un zumbido y una pantalla granulada que parecía vibrar. La luz seguía encendida, la mesa puesta, pero no había nadie.

Saltó del sofá y fue hacia Iota, le tocó el hombro para despertarlo. Después fue hacia la puerta y se asomó. Nada. Nadie. Algo en su pecho se encogió. Se volvió hacia Iota, que parecía desperezarse poco a poco

-¿Dónde están todos? - todos los que quedaban.


¿Navidad? Iota se quedó sorprendido de ese pobre intento de celebración. Mas por el intento de sostener algo que no se sostiene que de lo que era testigo.

Para empezar estaba la película en la que como era normal en el, Iota sentía desprecio por los actores y la falsedad que le era presentado.

La historia de Dikanka, de la bella y caprichosa Oksana y su encargo de petición de las zapatos de la zarina que cumple el tonto enamorado del herrero por unas migajas de amor...
Aya nunca hacia las cosas sin motivo, al contrario siempre con un propósito pero en este caso Arda no era capaz de comprender cual era la lección que la doctora quería mostrar.

Y luego estaba Sherali, siempre generoso compartiendo ese chocolate que aunque hacia ya tiempo que estaba caducado y sin apenas sabor era una gran novedad respecto a las anodinas y repetitivas comidas en el centro. Iota le mostró un gesto de aprecio por el gesto, pero nada mas.


Escucho la pregunta de Ni pero no se atrevió a preguntar el también por el resto de personal o los otros especímenes: Sherali siempre refería cualquier pregunta comprometida a Aya y esta decía que Destiny le prohíbe hablar del tema y en cuanto a Destiny: ella  directamente le ignora.

¿Desde cuando se le hace caso a una rata de laboratorio mas allá de las pruebas?

Mientras se queda un rato largo mirando las irregulares estrella de la pancarta imaginando y sintiendo el momento en el que las había pintado Sherali como si hubiera sido el quien las dibujaba ahora, agradecia esta pobre, callada y  triste pero sincera navidad antes que vivir una falsedad como en las películas en las que todos los sonríen rodeados de  colores rojos y dorados y dicen mentiras dulces como los bastones de caramelo.

Cita de: minwiki en 09 de Ago 2025, 14:52:35Karma se despertó. Tenía la boca pastosa del chocolate y alrededor de la boca se había quedado seco. Al bostezar algunos trozos pegados se cayeron al suelo. Se giró sobre uno de los sofás que había. Solo estaba Iota. Los adultos se habían ido. La televisión seguía encendida, aunque solo emitía un zumbido y una pantalla granulada que parecía vibrar. La luz seguía encendida, la mesa puesta, pero no había nadie.

Saltó del sofá y fue hacia Iota, le tocó el hombro para despertarlo. Después fue hacia la puerta y se asomó. Nada. Nadie. Algo en su pecho se encogió. Se volvió hacia Iota, que parecía desperezarse poco a poco

-¿Dónde están todos? - todos los que quedaban.

La pregunta de Ni flotó en el aire unos segundos, como si esperara que el eco en las paredes del módulo le devolviera una respuesta.
Iota apenas había terminado de desperezarse cuando un ruido apagado llegó desde el pasillo: el arrastre de algo pesado contra el suelo.

Karma asomó la cabeza primero. Al fondo, iluminado por una de esas luces amarillentas que parecían más débiles que de costumbre, Sherali estaba agachado junto a una de las mesas de trabajo móviles. Tenía la sudadera remangada y estaba apilando carpetas, pequeños maletines y un par de cajas de plástico transparente. No llevaba bata, y eso por sí solo resultaba extraño.

Al notar que lo observaban, no se sorprendió ni se justificó. Solo se enderezó y, con ese tono medio cansado medio bromista que le era habitual, dijo:


Su intento de alivianar el momento no encajaba del todo con lo que estaban viendo:
la mesa ya no estaba llena de material de laboratorio, sino casi vacía; las estanterías más cercanas tenían huecos que no recordaban haber visto.

Sherali cerró con llave la tapa de una de las cajas y la metió bajo el brazo.


Se pasó la lengua por los labios, como si hubiera dicho demasiado, y forzó una sonrisa.


No esperó respuesta. Pasó junto a ellos, y mientras lo hacía, Iota pudo notar que la caja que llevaba no era pesada, pero sí que estaba bien cerrada. Demasiado para tratarse solo de "cosas que ordenar".

Cuando se alejó, el silencio volvió a llenar el pasillo, pero ya no era el mismo silencio que antes.

Iota escuchó con disgusto las explicaciones de Sherali y estaba ya cansado de no obtener respuestas. Asi que en cuanto Sherali cerró la puerta, le dijo a Ni:

- Estoy harto de evasivas. Voy a seguir a Sherali y averiguar más. ¿Te apuntas?


Karma sentía que pronto un vacío oscuro se apoderaría de ella. Como cuando estaba en el orfanato. Reprimió una lágrima. Tragó arena y miró a Iota.

-Tu primero.

Al terminar la frase y dar el primer paso notó como si dejase atrás una mochila, donde había guardado todas las vivencias de estos años. Vio alejarse a Sherali, no sólo de allí, sino de ella.

El pasillo se tragó a Sherali como si lo engullera la propia montaña.

Iota y Karma salieron tras él, cuidando de mantener la distancia. El eco de sus pasos se mezclaba con el de los suyos, y cada tanto tenían que detenerse cuando él giraba la cabeza o ajustaba la carga bajo el brazo.

Las luces de ese tramo eran más débiles, algunas parpadeaban con un zumbido intermitente. A medida que avanzaban, el aire se volvía más frío, con ese olor a metal y desinfectante que nunca terminaba de irse. En las paredes, huecos donde antes había archivadores o estanterías dejaban manchas más claras, como fantasmas rectangulares.

Sherali se detuvo frente a una puerta sin rótulo, tocó el marco con los nudillos y esperó. La hoja se abrió apenas lo suficiente para que él pudiera deslizarse dentro.

Los dos Ícaros se acercaron hasta un rincón en penumbra, junto a una rejilla de ventilación rota. El sonido no era claro, pero las voces llegaban.


Luego, la voz inconfundible de Aya, más baja pero firme:


Un silencio breve. Un roce metálico, como de algo encajando en una cerradura.

Sherali otra vez, con un suspiro que no sonaba a alivio:


Hizo una pausa. El silencio se podía cortar con un bisturí.


Se escuchó un golpe en la mesa.


Sherali balbuceó.


Aya chistó.



Aya no contestó. O si lo hizo, la voz se perdió en el ruido lejano de un ascensor que descendía.

Cuando la puerta volvió a abrirse, los pasos de Sherali se dirigieron hacia el pasillo opuesto, dejándolos a ellos dos con la respiración contenida y una certeza: el nombre de Kraft ya estaba grabado en sus cabezas, aunque aún no supieran por qué.

Karma estaba congelada, no entendía nada. ¿Quién es Kraft?,¿que eso del saco de Vakula?. ¿Qué va a pasar con ellos? ¿Por qué Sheri no le había dicho nada?. La tristeza y la incertidumbre dieron paso a la rabia. Sus ojos miraban hacia el lugar al que se había ido Sherali y del que venía. Quizás en ambos encontraría respuestas. Después fijó su atención en Iota.

-¿Qué está pasando?. Tengo que hablar con Sherali, él nos dirá que pasa - era un anhelo más que una certeza.

Miró a Iota.

-¿Qué crees que debemos hacer? - aquel chico esmirriado pensaba como un adulto. Necesitaba confiar en él.

Iota estaba  enfadado al escuchar la conversación entre Aya y Sherali. El comentario sobre quien vive, la desaparición de los otros compañeros o la referencia al saco de Vakula confirman sus temores de que esto puede acabar muy mal.

Los ratones de laboratorio hacen lo que espera de ellos, pero el se ha cansado de ser un ratón de laboratorio.

Apretó los puños con rabia y le respondió a Ni:
- A la mierda la navidad. No quiero regalos, quiero respuestas. Aborda a Sherali y no dudes en rogar, llorar o amenazar hasta que te de respuestas de que pasa aquí y que es todo esto de Kraft. Yo haré lo mismo con Aya... Después de todo lo les hemos servido, es lo mínimo que nos deben: una explicación y si tengo que convertirme en el herrero Vokula o en el diablo para obtenerla pues lo haré. Y mientras se dirigía a la puerta de Aya, echo una mirada de aprobación a Ni para infundirla ánimo.

Aguardo paciente vuestras preguntas. Asumid que lográis alcanzar a vuestros cuidadores, sin mayor complicación,

Caminando firmem Iota intenta calmarse revisando mentalmente las preguntas que hacer a Aya. De repente se para al darse cuenta de algo: Aya le ha dicho a Sherali que preparara el saco de Vakula. Vakula o Vokula ( depende de las traducciones intermedias llegadas desde el ruso) es el mismo personaje,  el herrero protagonista de la película que acaban de ver,. Lamenta no haberse dado cuenta antes para comentárselo a Ni y que tuviera cuidado con Sherali puesto que ese saco era capaz de encarcelar a un demonio.

Pero le parecía una buena manera de empezar la conversación con Aya. Que parezca la típica pregunta de aprendiz a maestro  de ¿a que ha venido la historia de Gogol como atípica película de navidad en Eslovaqui?... Y una vez pique el anzuelo, Iota  irá soltando cordel con otras preguntas sobre el proyecto para enredar al pez antes de poder sacarlo:
- ¿Por que solo Ni y é estamos aquí y donde están el resto de chicos?
- ¿Qué ha pasado con Omega?
- ¿Quién es Kraft?

Bien, ya teniael plan pero  aún se pregunta si tendría el valor de llegar a hacerle preguntas más comprometidas.
- ¿Por que Destiny le odia? ¿Para que salvarle la vida? ¿Le iban a separar?

Pero sobre todo Iota se recuerda a si mismo que no puede contarle a Aya su mayor secreto puesto que ELLOS le advirtieron que no lo hiciera. Las voces que a ratos quiere que paren y a ratos ansia poder escuchar  aunque no sabe bien de donde vienen ni quienes son.

 Aunque Iota tiene sus teorías, no confía aun en nadie a quien comentárselas, no quiere ser el bicho raro entre los bichos raros y sufrir aun más pruebas.
Respira hondo y abre la puerta de la sala donde sabe que está Aya

Karma se acercó a Sherali. Sentía miedo y una fuerte traición por quién consideraba su hermano mayor. Sin hacer ruido se colocó detrás de él y tiró de su jersey.

-¿Qué está pasando?, ¿quién es Kraft?, ¿Que tiene que ver contigo?,¿y conmigo?

Sus latidos de iban acelerando, las palabras se agolpaban en su garganta, los pensamientos y las preguntas se atragantaban en su mente.

-¿Qué es el saco de Valuka?, ¿Quién es Omega?, ¿y los otros? - comenzó a llorar y a apretar sus puños. Notaba las sienes latiendo con fuerza a punto de estallar - ¿qué va a pasar con nosotros?.

Golpeó la pared que tenía a su lado y vio el terror en los ojos de Sherali.

-¿Por qué vas a dejar que nos pasen cosas malas? - estalló a llorar y cayó al suelo con las rodillas.

Cita de: greatkithain en 14 de Ago 2025, 23:11:45Aunque Iota tiene sus teorías, no confía aun en nadie a quien comentárselas, no quiere ser el bicho raro entre los bichos raros y sufrir aun más pruebas.
Respira hondo y abre la puerta de la sala donde sabe que está Aya

La sala estaba en penumbra, iluminada solo por la pantalla de la tablet sobre la mesa metálica. Aya levantó la vista cuando la puerta se abrió, y el brillo verdoso del monitor hizo que sus gafas devolvieran un destello casi quirúrgico.

No se sobresaltó al verte. Al contrario, ladeó apenas la cabeza, como si hubiera estado esperando que aparecieras.


Guardó silencio un momento, dejando que la frase calara antes de cambiar el tono.


Apretó el bolígrafo entre sus dedos, un gesto casi imperceptible.


La doctora giró la tablet hacia ti, mostrando una gráfica sin contexto, como si necesitara un escudo.




Si mencionas a Destiny, su mirada se endurecerá, aunque no elevará la voz.




Entonces Aya se inclinó hacia ti, bajando un poco el tono, como si lo que dijera no estuviera en el protocolo.


La doctora retiró la tablet, volviendo a su tono profesional, como si nada hubiera ocurrido. Esperó que Iota abandonase la estancia para dirigirse a sus aposentos.

Cita de: minwiki en 17 de Ago 2025, 21:34:05Karma se acercó a Sherali. Sentía miedo y una fuerte traición por quién consideraba su hermano mayor. Sin hacer ruido se colocó detrás de él y tiró de su jersey.

-¿Qué está pasando?, ¿quién es Kraft?, ¿Que tiene que ver contigo?,¿y conmigo?

Sus latidos de iban acelerando, las palabras se agolpaban en su garganta, los pensamientos y las preguntas se atragantaban en su mente.

-¿Qué es el saco de Valuka?, ¿Quién es Omega?, ¿y los otros? - comenzó a llorar y a apretar sus puños. Notaba las sienes latiendo con fuerza a punto de estallar - ¿qué va a pasar con nosotros?.

Golpeó la pared que tenía a su lado y vio el terror en los ojos de Sherali.

-¿Por qué vas a dejar que nos pasen cosas malas? - estalló a llorar y cayó al suelo con las rodillas.


Sherali se quedó helado cuando notó el tirón en el jersey. La caja que llevaba en brazos estuvo a punto de resbalarse, y la apoyó contra la pared con un golpe sordo.

Se giró, y al ver a Karma en el suelo, con los ojos enrojecidos, algo dentro de él se quebró.


Se pasó la mano por el pelo, nervioso, incapaz de mirarte a los ojos más de un segundo seguido.


La mención a Omega lo hizo tragar saliva con dificultad.


Se inclinó hacia ti, posando con torpeza una mano en tu hombro.


Su respiración era rápida, como si estuviera a punto de derrumbarse igual que tú.


Finalmente, bajó la cabeza, incapaz de sostener la tensión.


En el caso de que Ni no lo impida, Sherali la acompañará a su habitación para que pueda pasar la noche.

Se zafó de Sherali. Dejó de sentir la calidez de sus manos. Ahora eran frías, cómo aquel lugar, volvía a ser un desconocido.

-Déjame. Dices que no puedes ayudarme. Si puedes, déjame salir de aquí. Lo que viene... No es bueno, al menos no para nosotros... Y tú ya no estarás aquí, ¿verdad?

-¿Qué es eso de Ícaro?, ¿Cómo el del cuento?,¿nos vamos a quemar?, ¿nos vais a quemar?, ¿que queréis hacer con nosotros? - a pesar de las preguntas, no quería hallar respuestas, solo desahogarse.

Le escocían los ojos de llorar, le dolían las palmas de las manos de apretarlas contra los dedos.

-¡Déjame! - gritó con todas sus fuerzas para alejar el miedo que sentía.

Así lo hizo, el miedo salió de ella para instalarse en Sherali, que la miraba con terror.