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Heaven's Gate => Capítulos => Mark => Mensaje iniciado por: Maurick en 01 de Mar 2026, 11:29:46

Título: Episodio 2 — Bilbao
Publicado por: Maurick en 01 de Mar 2026, 11:29:46
Ecos del Dobra

Torrelavega — Urbanización Calagua, 4ºC

📅 26 de Agosto de 2005, 20:03

El día había transcurrido como una herida mal cerrada. El sol de agosto se filtraba oblicuo por las persianas, tiñendo el salón de una luz dorada que no lograba calentar nada. El piso franco seguía oliendo a café recalentado y a tensión contenida. Nadie había dormido bien. Nadie había hablado más de lo estrictamente necesario.

Kara no había salido de su habitación en todo el día. Vytalian lo había intentado dos veces. Primero con palabras. Después con silencio. Ninguno de los dos métodos surtió efecto. La Ragabash estaba hecha añicos: no por las heridas —esas cicatrizaban— sino por algo más hondo. Rabia que no encontraba enemigo concreto al que morder.

Tú lo sabías. Y también sabías que aquella noche no habría margen para fragilidades. A media tarde, el teléfono vibró en tu bolsillo. Un único mensaje. Confirmación escueta. La revelación se haría pública esa misma noche. Terry no llamó para discutir el contenido del informe. No preguntó por los detalles. Solo dejó una instrucción clara, casi paternal en su frialdad:

La frase había pesado más que cualquier felicitación por tu ascenso a Fostern, porque no era una orden. Era una prueba.



Durante el día, no te has quedado en el piso. Quedó algo pendiente, una reunión con Monique Devenie. Te recibió lejos del ruido, en un lugar donde el viento no parecía cargar con consignas ni amenazas. Con ella, el tiempo no corría igual. No había exigencias de resultados, ni cronómetros políticos. Solo preguntas, y respuestas que rara vez eran completas.

¿Qué hablasteis, Mark? 
¿Qué buscabas realmente al acudir a ella? 
¿Consuelo, guía... o permiso?
¿Qué hicisteis durante esas horas? 



El lugar elegido para el consejo no era casual. Una antigua zona ritual, a escasa distancia del Monte Dobra. Allí donde las raíces del Peñasco Blanco se hunden en tierra vieja y memoria aún más vieja. Donde la roca guarda eco de juramentos que preceden a cualquier alianza moderna.

Se sabía que ellos también tomarían la palabra. Se sabía que Marco Trovianni estaba preparado para asumir el liderazgo del clan esa misma noche. Y se sabía —aunque nadie lo decía en voz alta— que un nombre sería pronunciado como responsable de la muerte de Laro Lombera y su séquito. Un culpable o un sacrificio.

El cielo comenzaba a oscurecer cuando Vytalian salió por fin del pasillo. Su expresión era una máscara pulida.

Dice, sin añadir nada más. La puerta del dormitorio se abre con un leve chasquido. Kara aparece, con una mirada de determinación, pero también de tristeza y melancolía. La carretera hacia el Dobra os espera. Y esta vez, no vais a perseguir la verdad, vais a escuchar cómo la moldean.

Mark, ¿cómo has pasado el día? ¿Qué has estado haciendo? ¿Qué otros personajes has ido a visitar?
Título: Re:Episodio 2 — Bilbao
Publicado por: Mark en 03 de Mar 2026, 16:02:52
Cita de: Maurick en 01 de Mar 2026, 11:29:46

Durante el día, no te has quedado en el piso. Quedó algo pendiente, una reunión con Monique Devenie. Te recibió lejos del ruido, en un lugar donde el viento no parecía cargar con consignas ni amenazas. Con ella, el tiempo no corría igual. No había exigencias de resultados, ni cronómetros políticos. Solo preguntas, y respuestas que rara vez eran completas.

¿Qué hablasteis, Mark? 
¿Qué buscabas realmente al acudir a ella? 
¿Consuelo, guía... o permiso?
¿Qué hicisteis durante esas horas? 




Hasta el momento, salvando a mis compañeros de manada, el único trato medianamente agradable o cordial en Cantabria había sido con Monique. Mi encuentro con ella ha sido más para desconectar tras la dura jornada que acababa de vivir, que para un intercambio de información.

Por un momento me planteé torcer hacia la estación de Torrelavega antes de vernos, pero finalmente no fue así. Quería esperar al acto de esa misma noche, quería confiar en Terry, no como un superior, sino como un padre. Su mensaje era claro y, finalmente, mi reunión con Monique no buscaba adelantar acontecimientos.

Consuelo y guía de una Philodox más veterana que yo en cuestiones diplomáticas y políticas, la única persona de aquél lugar que podía comparar con una amiga. En cierto modo, me recordaba a Felicity Burton, aunque menos yanki y más francesa, como era lógico.


[Si quieres que roleemos las conversaciones que pudimos tener, adelante. Si quieres hacer un resumen sin problema también]


Cita de: Maurick en 01 de Mar 2026, 11:29:46El lugar elegido para el consejo no era casual. Una antigua zona ritual, a escasa distancia del Monte Dobra. Allí donde las raíces del Peñasco Blanco se hunden en tierra vieja y memoria aún más vieja. Donde la roca guarda eco de juramentos que preceden a cualquier alianza moderna.

Se sabía que ellos también tomarían la palabra. Se sabía que Marco Trovianni estaba preparado para asumir el liderazgo del clan esa misma noche. Y se sabía —aunque nadie lo decía en voz alta— que un nombre sería pronunciado como responsable de la muerte de Laro Lombera y su séquito. Un culpable o un sacrificio.

El cielo comenzaba a oscurecer cuando Vytalian salió por fin del pasillo. Su expresión era una máscara pulida.

Dice, sin añadir nada más. La puerta del dormitorio se abre con un leve chasquido. Kara aparece, con una mirada de determinación, pero también de tristeza y melancolía. La carretera hacia el Dobra os espera. Y esta vez, no vais a perseguir la verdad, vais a escuchar cómo la moldean.

Mark, ¿cómo has pasado el día? ¿Qué has estado haciendo? ¿Qué otros personajes has ido a visitar?

Durante el día, habré estado con Monique, como he indicado antes. Después de la reunión con ella será cuando pase por la estación de Torrelavega para recoger el segundo pendrive y guardarlo en el fondo del bolsillo. Veamos hasta dónde llega mi voto de confianza con mi padre.

También aprovecharé, si me es posible, en localizar a Alberto. Desde el incidente no se nada de él y me gustaría saber su estado y, en caso de ser posible, hacerle algunas preguntas.

Por lo demás, no buscaré visitar a nadie más. La única persona con la que tendría un mínimo trato además de mis compañeros o superiores sería Nashira, pero como había visto, no era del tipo de personas con las que poder mantener una conversación fluida. Si tengo que hacer tiempo, lo dedicaré a dar algún paseo por Torrelavega, despejar la cabeza y tener un tiempo para mi y mis pensamientos.

Una vez sea el momento, volveré al piso junto a Vytalian y Kara. Una obra de teatro nos espera.
Título: Re:Episodio 2 — Bilbao
Publicado por: Maurick en 04 de Mar 2026, 14:57:06
Cita de: Mark en 03 de Mar 2026, 16:02:52[Si quieres que roleemos las conversaciones que pudimos tener, adelante. Si quieres hacer un resumen sin problema también]

Los Corrales de Buelna — Cafetería junto al parque

📅 26 de Agosto de 2005, 14:11

La cafetería está casi vacía a esa hora. Un par de jubilados discuten en voz baja sobre fútbol en la barra, y el murmullo de una radio antigua se mezcla con el ruido de la máquina de café. Monique Devenie está sentada en una mesa junto a la ventana, con un café negro delante.

Cuando entras, levanta la mirada un instante. No sonríe inmediatamente. Primero te observa, como si evaluara cuánto peso llevas encima hoy, luego sí. Una sonrisa pequeña, ladeada.


Te sientas frente a ella. La camarera se acerca y deja tu café poco después. Monique no habla durante unos segundos. Mira la calle, después vuelve a ti.


Da un sorbo a su café.


El silencio entre vosotros no es incómodo. Es el tipo de silencio que existe entre dos que saben que las palabras, cuando llegan, suelen pesar. Monique deja la taza sobre el plato.


Inclina ligeramente la cabeza.


Suena a constatación.


Sus dedos juegan con la cucharilla.


Una leve sonrisa aparece en la comisura de sus labios. El viento mueve las hojas del parque al otro lado del cristal. Durante unos segundos, Monique observa ese movimiento. Cuando vuelve a mirarte, su expresión es más seria.
Título: Re:Episodio 2 — Bilbao
Publicado por: Mark en 05 de Mar 2026, 12:37:45
Cita de: Maurick en 04 de Mar 2026, 14:57:06
Te sientas frente a ella. La camarera se acerca y deja tu café poco después. Monique no habla durante unos segundos. Mira la calle, después vuelve a ti.


Da un sorbo a su café.


El silencio entre vosotros no es incómodo. Es el tipo de silencio que existe entre dos que saben que las palabras, cuando llegan, suelen pesar. Monique deja la taza sobre el plato.

Al sentarme frente a ella observo la taza de café negro.

-Café americano... creo que lo llamaban por aquí así... es propicio... -doy un sorbo y al posar la taza la miro directamente- no había cambiado de idea, pero digamos que se complicó la noche más de lo debido...

Observo unos instantes a los parroquianos ahí reunidos.

-Ambas cosas... -la digo volviendo la mirada hacia ella- han sido días muy intensos... -me acomodo en el asiento, relajando los músculos- por cierto... -me toco la sien dolorida, dolor no externo, sino interno- ¿Podrías refrescarme la memoria de lo que pasó en la Media Luna después de que Felipe estallara? -miro por la ventana a un par de niños en bicicleta- No se si fue por algún impacto, la adrenalina del momento o el caos fruto de la ira, que no recuerdo con precisión lo acontecido y, como va siendo costumbre, nadie de mi entorno ha entrado en detalles... -doy otro sorbo al café- mi profesión me ha dado como costumbre buscar sacar información de la gente... pero estos días me siento en el papel de un destornillador permanente hasta en las cuestiones más sencillas...

Vuelvo la mirada y espero unos instantes.

-Imagino que no pueda fumar aquí dentro ¿verdad? -sonrío de medio lado.


Cita de: Maurick en 04 de Mar 2026, 14:57:06
Inclina ligeramente la cabeza.


Suena a constatación.


Sus dedos juegan con la cucharilla.


Una leve sonrisa aparece en la comisura de sus labios. El viento mueve las hojas del parque al otro lado del cristal. Durante unos segundos, Monique observa ese movimiento. Cuando vuelve a mirarte, su expresión es más seria.

-Realmente son muy teatrales ¿no? -suspiro- celebrar el consejo de los antiguos que pone fin al incidente del Dobra en el mismo lugar donde se inició todo...

Cuando comenta lo de los culpables, guardo silencio unos segundos de nuevo.

-Imagino que no haya entrado en detalles ¿verdad? -tomo otro sorbo de café- nosotros hemos cumplido con nuestra parte del trabajo y presentada la información a nuestros superiores... la pelota está ahora sobre su tejado... creo que era así un dicho español... por cierto ¿Sabes algo de Alberto? No sé si le recuerdas o acaso lo conoces...

Vuelvo a esperar a que responda, sin prisa, no la hay.

-¿Por qué he venido a verte hoy? -sonrío de medio lado- Desde que abandoné Los Ángeles, puede que seas el único rostro amable que me he encontrado... compañeros ariscos... superiores indolentes... un clan local que nos recibe como conquistadores... no culpo a ninguno de todos ellos... son reacciones lógicas, comportamientos coherentes desde sus perspectivas... ¿información? No... al menos no más de lo que te he preguntado hasta ahora... ya he tenido sobreinformación suficiente estos días... ¿consejo diplomático? Bueno, eso nunca te lo voy a despreciar... a fin de cuentas, ambos somos Philodox buscando poner cordura en un mundo que parece decidido a autodestruirse... ¿Sentarme con alguien que no esté intentando manipularme? Por favor... que sea así...
Título: Re:Episodio 2 — Bilbao
Publicado por: Maurick en 16 de Mar 2026, 22:04:36
Monique escucha con la taza entre las manos. No te quita ojo de encima mientras hablas, pero tampoco te aprieta. Cuando mencionas la Media Luna, su mirada se desvía un instante hacia la ventana. Afuera, uno de los niños casi se lleva por delante a otro con la bicicleta. La francesa resopla por la nariz, divertida, antes de volver a centrarse en ti.


Cita de: Mark en 05 de Mar 2026, 12:37:45-¿Podrías refrescarme la memoria de lo que pasó en la Media Luna después de que Felipe estallara? -miro por la ventana a un par de niños en bicicleta- No se si fue por algún impacto, la adrenalina del momento o el caos fruto de la ira, que no recuerdo con precisión lo acontecido y, como va siendo costumbre, nadie de mi entorno ha entrado en detalles... -doy otro sorbo al café- mi profesión me ha dado como costumbre buscar sacar información de la gente... pero estos días me siento en el papel de un destornillador permanente hasta en las cuestiones más sencillas...

Da un sorbo corto. Luego deja la taza en el plato con cuidado. Cuando le preguntas por lo ocurrido tras la explosión de Felipe, se toma unos segundos. No parece ordenar los hechos: parece decidir cuánto decirte.


Se inclina un poco hacia ti.


La pronunciación de la letra «r» es curiosa, agradable, muy musical. Te agrada.


Cita de: Mark en 05 de Mar 2026, 12:37:45-Imagino que no pueda fumar aquí dentro ¿verdad? -sonrío de medio lado.

Tu comentario sobre fumar le arranca una sonrisa algo más franca.


Cita de: Mark en 05 de Mar 2026, 12:37:45-Realmente son muy teatrales ¿no? -suspiro- celebrar el consejo de los antiguos que pone fin al incidente del Dobra en el mismo lugar donde se inició todo...

Cuando mencionas el consejo de esa noche, asiente despacio, sin dramatismo. Como si llevara todo el día oyendo ecos del mismo rumor.


Cita de: Mark en 05 de Mar 2026, 12:37:45¿Sabes algo de Alberto? No sé si le recuerdas o acaso lo conoces...

La cucharilla gira una vez entre sus dedos. Cuando preguntas por Alberto, frunce un poco el ceño, buscando el nombre en la memoria.


Te deja seguir hablando. No te corta cuando hablas del clan, de tus compañeros, de la sensación de estar rodeado de gente que empuja, mide o esconde. Cuando terminas, Monique deja escapar una respiración corta por la nariz. No parece ofendida. Tampoco sorprendida.

Cita de: Mark en 05 de Mar 2026, 12:37:45- Desde que abandoné Los Ángeles, puede que seas el único rostro amable que me he encontrado...


Se inclina lo justo para bajar la voz, aunque nadie en la cafetería os esté prestando atención.


Otra pausa. No larga, lo suficiente.


Te observa con una calma casi molesta. Se termina el café y mira la hora.


Se pone en pie, se arregla un poco la chaqueta y te dedica una media sonrisa, leve, cansada, pero sincera.




La tarde se consume despacio después de eso.

Pasas por Torrelavega. Recuperas el segundo pendrive en la estación y lo guardas donde corresponde: bien al fondo, donde no moleste, donde tampoco se pierda. El gesto tiene algo de acto reflejo y algo de promesa a medias. Después caminas un rato sin rumbo real. Calles húmedas. Algún bar con la televisión encendida. Gente que sigue con su vida mientras vosotros os preparáis para decidir qué versión de la muerte va a contarse esta noche. Cuando regresas al piso franco, el sol ya ha empezado a caer.


Vytalian está en el salón, de pie, con las llaves del coche en una mano y un cigarro apagado en la otra. Parece más limpio que por la mañana. No más descansado. La puerta del dormitorio se abre con un chasquido suave.

Kara sale por su propio pie. Sigue hecha una mierda. Eso no lo tapa nadie. Pero se ha lavado la cara, se ha cambiado y vuelve a tener esa rigidez seca en la mandíbula que le conoces bien. No parece recuperada. Parece funcional. Que para esta noche, quizás, es más importante.

No dice nada al principio. Solo coge su chaqueta, comprueba que lleva encima lo que necesita y alza la vista hacia vosotros dos.


La carretera hacia el Dobra os recibe con el cielo ya oscureciendo.

El consejo no será en la cima ni en las ruinas inmediatas de la explosión, sino en una vieja zona ritual del Peñasco Blanco, apartada entre arboleda y roca, lo bastante cerca como para que el monte siga pesando en el aire. Allí, donde esta noche se reunirán el Arce Verde, el Peñasco Blanco, la Justicia Metálica y el Trono de Cibeles.

Se espera que Marco Trovianni tome el mando del clan. Se espera que alguien diga en voz alta quién mató a Laro Lombera, a Henar y al resto. Y se espera, sobre todo, que todos los presentes sepan comportarse como si esa respuesta bastase.
Título: Re:Episodio 2 — Bilbao
Publicado por: Maurick en 16 de Mar 2026, 23:33:37
La vieja zona ritual del Peñasco Blanco está viva esta noche. Viva por la cantidad de cuerpos, de respiraciones contenidas, de miradas que van de una cara a otra midiendo alianzas, deudas y rencores. La gran mesa de piedra sigue en su sitio, erosionada por los años, con el viejo trono pétreo coronándola como si la montaña misma hubiese decidido sentarse a juzgar. Y sobre él, ya acomodado como si siempre le hubiese pertenecido, está Marco Trovianni. No hay dudas de quién manda aquí esta noche.

Va vestido para la ocasión, sobrio pero impecable, con esa forma tan suya de ocupar espacio sin necesidad de levantar la voz. A sus flancos, como columnas mal avenidas, están los otros dos miembros de su manada: Alberto Gómez, visiblemente recompuesto pero aún con la palidez del que ha estado demasiado cerca del desastre, y Yuri Provlovski, duro, quieto, con la expresión de un perro de presa al que todavía no le han dicho a quién debe morder.

Más allá de la mesa, el claro entero está tomado. Hay otras manadas del Peñasco Blanco, algunas caras conocidas y otras no. También están las hadas: Darsyne, Nashira y una tercera mujer de piel verde y pelo hecho de hojas, inmóvil como si la hubiesen arrancado de un bosque y la hubiesen plantado allí a la fuerza. Cerca de ellas, reconoces a María Falguera, hablando en voz baja con un tipo de rostro cubierto de escamas reptilianas, tan desagradable de mirar que cuesta saber si es un Garou o un error. Los del Trono de Cibeles están presentes. Se les nota incluso cuando callan. No ocupan demasiado espacio, pero se comportan como si todo lo que pisan les perteneciera desde antes de nacer.

También están los Zarpas de Teluria. Felipe, entero, erguido, manteniendo una compostura que sólo alguien que ha decidido no romperse delante de testigos puede sostener. Faustino, a su lado, con esa cara suya de saber demasiado y respetar demasiado poco. Marcelino, oscuro, y Ramona, más tiesa de lo habitual, demasiado pendiente de los movimientos del resto. Y Karlos... Karlos apesta a alcohol incluso desde aquí. Anda discutiendo en voz demasiado alta con Felipe, sin importarle lo más mínimo quién pueda estar escuchando. Felipe no pierde la compostura. De hecho, ese esfuerzo suyo por no perderla empieza a ser más llamativo que el pedo del otro.

Hay más gente. Mucha más. No vamos a describir a todos. No hace falta. Uno de ellos, sin embargo, se te queda clavado en la mirada. Un hombre de aspecto nativoamericano, completamente desnudo, la piel curtida y la melena cayéndole hasta las nalgas. No parece avergonzado, ni incómodo, ni fuera de lugar. Parece más antiguo que todo lo demás. Como si los demás hubieran venido vestidos a una reunión en la que él lleva siglos esperando.

Semyon y Terry están presentes, pero no juntos. No del todo. Se han situado algo apartados, observando. Semyon tiene esa cara suya de absoluto desagrado, como si le molestara el aire que respira y el hecho mismo de compartir noche con la mitad de los presentes. Terry, en cambio, está de un relax casi obsceno. Manos tranquilas. Media sonrisa. Ojos despiertos. Como si supiera exactamente cómo va a terminar esta obra y sólo estuviera esperando a que los demás se pongan a la altura del guion. La reunión tarda en arrancar lo justo para que todos sientan el peso del retraso.

Luego Marco Trovianni se pone en pie. No alza la voz de inmediato. No le hace falta. El claro se va apagando solo, como si hasta los borrachos supieran reconocer cuándo va a hablar alguien que ha decidido ocupar el lugar de un muerto.


Pasea la mirada por el claro. No busca a nadie en concreto. Busca que todos se sientan mirados.


Una pausa breve.


Algunos asienten. Otros agachan un poco la cabeza. Trovianni sigue.


Desvía la vista hacia el grupo de la Justicia Metálica.


Luego mira hacia el grupo del Arce Verde.


Hace un gesto con la mano.


Se produce el murmullo justo. Ni más ni menos. Monique sostiene el tipo con la misma elegancia seca de siempre. Estefanía responde con una inclinación contenida de cabeza. Trovianni vuelve a centrar la escena.


La palabra nombre queda suspendida un segundo.


Trovianni da un paso atrás, pero no se sienta aún.


Esteban de Haro es el primero en avanzar. El simple sonido de su calzado sobre la piedra ya resulta irritante. Se coloca en un punto exacto desde el que puede ser visto por todos, se alisa apenas la manga y habla con esa voz suya que parece haber sido fabricada para humillar sin necesidad de gritar.


Inclina muy levemente la cabeza hacia Trovianni, lo justo para que parezca respeto sin llegar a parecer sumisión.


La frase cae mal. Muy mal.


El murmullo se extiende por el claro como una corriente baja.


Trovianni baja un poco la cabeza. El gesto no parece fingido. Le tiembla una sola vez la mandíbula.


Ese nombre sí le golpea. Trovianni cierra los ojos un segundo. Nada más. Pero basta para que se note. Ángel no era un muerto más. Ángel era de los suyos. Esteban se aparta y entonces avanza Terry McCoil. Ni solemnidad excesiva ni rabia teatral. Sólo seguridad. Se toma su tiempo. Mira a un lado, luego al otro, y se permite incluso sonreír antes de hablar, como si disfrutara un poco de saber que todos necesitan lo que está a punto de decir.


Se pasea despacio, sin prisa. Deja que lo miren.


Eso sí que revienta el ambiente: las posturas cambian al instante. Cabezas que giran, respiraciones que se aceleran. Manos que se abren un poco más de la cuenta. Algún espíritu menor, hasta entonces discreto, se aparta entre las ramas. Los Zarpas de Teluria se ponen tensos. Felipe deja de discutir con Karlos. Ramona se queda inmóvil. Faustino entrecierra los ojos. Incluso los más borrachos entienden que la obra ha dejado de ser cómoda. Terry alza una mano, saboreando el momento.


Y entonces os señala: a ti. A Kara y a Vytalian. Las miradas de medio claro se os vienen encima de golpe.


Silencio. Un silencio real esta vez. No ceremonial. No respetuoso. Uno de esos silencios llenos de músculos preparados para el desastre. Terry no se da prisa.


Una pausa. Larga. Demasiado larga.


Un golpe seco de conmoción recorre el claro. No físico. Todavía. Terry no deja que se rompa del todo.


Ahora sí. Todas las cabezas van hacia ella.


Ramona da un paso atrás. No tarda ni un segundo en entender que ya no hay salida digna.


No termina la frase. Porque Karlos entra en frenesí. No hay transición. No hay amenaza previa. No hay advertencia dramática. Un instante está tambaleándose, apestando a vino y rabia vieja, y al siguiente ya está cambiando, creciendo, reventando carne y ropa en una masa de músculo, pelo y odio. En menos de dos segundos ambos están en Crinos y dándose de hostias como si el consejo entero hubiera dejado de existir.

La piedra cruje. La gente se aparta a empujones. Alguien grita; alguien se ríe nervioso. Un espíritu se larga.

Terry y Esteban se apartan con una limpieza casi ofensiva, como dos hombres que ya sabían que esto podía pasar y no estaban dispuestos a mancharse por ello. Felipe cambia también, rápido, su klaive ya en mano, avanzando para intervenir—pero llega tarde. Muy tarde.

Porque Karlos ya le ha metido la garra en la garganta a Ramona. Y Ramona, en una respuesta desesperada y brutal, le abre el vientre con ambas manos, arrancándole tripas, pulmones y media vida en un solo gesto monstruoso. La sangre cae sobre la piedra ritual con un ruido espeso. No dura mucho más, no puede, joder. Cuando por fin ambos cuerpos se desploman, el claro entero parece haberse quedado sin voz. Otra vez silencio, ésta vez de verdad.

Faustino es el primero en moverse. Cambia lo justo, se acerca agachándose con esa rapidez seca de quien ya está acostumbrado a revisar cadáveres en peores condiciones, y comprueba el estado de Ramona. Mira un instante, nada más. Luego alza un poco la cabeza. No hace falta que diga gran cosa: está muerta.

Y mientras todo eso ocurre, mientras el consejo entero intenta decidir si acaba de presenciar justicia, castigo divino, accidente o el enésimo ejemplo de por qué los Garou no deberían reunirse jamás en grupos de más de seis...

Semyon ya no está donde estaba. Lo notas detrás de ti antes de oírlo. Cerca. 
Demasiado cerca. Su voz llega baja, seca, sin el menor rastro de humor.




¿Qué vas a hacer, Mark?

🟦 Seguirle el juego a Semyon: asentir, dejar claro que entiendes la situación y que, delante de todos, vas a sostener la versión de la Justicia Metálica.
🟨 Buscar la reacción de Kara: girarte hacia ella y preguntarle si de verdad está de acuerdo con esto... y si la investigación de ayer no ha servido para nada.
🟥 Plantar cara aquí y ahora: apartarte de Semyon, dar un paso al frente y reclamar a Terry, sin importar si hay alguien mirando.
Título: Re:Episodio 2 — Bilbao
Publicado por: Mark en 17 de Mar 2026, 18:41:03
Durante la ceremonia me mantengo callado, observando el protocolo y a los presentes. Sin embargo, cuando Esteban y Terry sueltan sus acusaciones, no puedo evitar apretar la mandíbula de brazos cruzados y fruncir el ceño, dirigiendo levemente la mirada a Monique y de soslayo a Kara.

Mantengo la compostura por todo lo demás. Mi puesta en confianza en mi padre ha vuelto a romperse ¿pero de qué serviría que clamara al cielo? Ellos eran los poderosos, los influyentes... su palabra mandaba más que... mis pensamientos se interrumpen por la explosión de violencia que Karlos dirige hacia una de las acusadas.

Descruzo los brazos e instintivamente doy un paso hacia adelante, antes de caer en la cuenta que ese no es mi lugar, que nunca lo ha sido y nunca lo será. Me paro y suspiro al ver la carnicería sin sentido, motivada por una mentira.

-Más muertes sin sentido... -musito.

Por las palabras de la recién muerta, deduzco que Terry ha mezclado verdad con mentira. Las mejores mentiras.

Cita de: Maurick en 16 de Mar 2026, 23:33:37


¿Qué vas a hacer, Mark?

🟦 Seguirle el juego a Semyon: asentir, dejar claro que entiendes la situación y que, delante de todos, vas a sostener la versión de la Justicia Metálica.

-¿Acaso serviría de algo hacer lo contrario? -digo sin darme la vuelta, con tono áspero y cortante- puedes dejar de apretar tu culo eslavo, relajarte y disfrutar de vuestra tragedia griega de la mano de Fernanda.
Título: Re:Episodio 2 — Bilbao
Publicado por: Maurick en 20 de Mar 2026, 12:23:40
Cita de: Mark en 17 de Mar 2026, 18:41:03-¿Acaso serviría de algo hacer lo contrario? -digo sin darme la vuelta, con tono áspero y cortante- puedes dejar de apretar tu culo eslavo, relajarte y disfrutar de vuestra tragedia griega de la mano de Fernanda.

Semyon no parece ufano, ni satisfecho. Ni siquiera cruel, no de esa forma tan visible. Lo que hay en su cara es algo peor: preocupación. No por el consejo, no por el cadáver aún caliente de Ramona, ni por la sangre sobre la piedra del Peñasco Blanco. Por ti.


Te deja la frase en la nuca como una mano helada, y se aparta justo lo suficiente para devolverte al consejo. Porque el consejo, de algún modo obsceno, continúa, no con normalidad. Con disciplina.

Los Zarpas de Teluria se mueven primero. Faustino y Marcelino se encargan de los cuerpos. No hay llanto. No hay gesto solemne. Solo trabajo feo hecho por gente acostumbrada a que el dolor no interrumpa el protocolo. Felipe, aún con el klaive en la mano, os lanza una mirada a Kara y a ti que no necesita palabras. No es rabia descontrolada, es peor. Es una cuenta abierta. Pero mantiene la compostura, la mandíbula apretada, el lomo recto, y vuelve a ocupar su sitio sin montar la escena que todos saben que podría montar. La sangre sigue fresca sobre la piedra.

Trovianni no tarda demasiado en recuperar el centro del claro. No mira el cadáver de Ramona. No lo esquiva tampoco. Simplemente decide que ya ha dejado de ser el centro de la noche.


Una pausa breve.


Nadie protesta; no porque todos estén de acuerdo. Sino porque ya nadie quiere ser el siguiente ruido en mitad de esta noche. La ceremonia prosigue con ese mismo ritmo podrido. Se nombran manadas. Se reafirman lealtades. Se recitan cargos y responsabilidades como si la montaña tuviese hambre de burocracia y sangre a partes iguales. Van saliendo nombres de líderes viejos, jefes de manada, guardianes del túmulo, hombres y mujeres que esta mañana tenían una posición y ahora están comprobando si esa posición sigue existiendo después del Dobra. El Trono de Cibeles toma entonces la palabra para lo que de verdad ha venido a hacer: no llorar a los muertos, sino redistribuir fuerza.


Terry no tarda en rematarlo, como si no quisiera que los madrileños acaparen demasiado aire.


Eso levanta murmullos. No muchos. Los justos para que quede claro que todos entienden lo mismo: el Peñasco Blanco acaba de sobrevivir a una tragedia... entregando parte de su soberanía a quienes han venido a «ayudar». Las representantes changeling no participan en nada de eso. Nashira, Darsyne y la mujer de piel verde y pelo de hojas asisten vestidas de negro, hermosas y ajenas, como si alguien hubiese obligado al Ensueño a sentarse a presenciar una reunión de carniceros. Guardan silencio casi toda la ceremonia: no se les pide consejo. No se les pide opinión. Solo, llegado el momento, aceptación.

Trovianni se vuelve hacia ellas.


Nashira no tarda en responder. Su voz parece venir de un lugar donde todavía existe el decoro.


La mujer de hojas inclina apenas la cabeza. Darsyne sonríe de una forma tan pequeña que casi parece un reflejo de luna en agua sucia. No dicen más. No necesitan hacerlo. Y es verdad, piensas, que Trovianni ha sabido manejar el lugar. No porque haya purificado nada. No porque haya hecho justicia. Sino porque ha entendido la única tarea posible esta noche: que el túmulo no se derrumbe por dentro delante de testigos. Pero la noche aún no ha terminado de escupir sus anuncios. Trovianni vuelve a elevar la voz una última vez.


No hace falta que diga el nombre enseguida. Ya se intuye.


Eso sí que agita el fondo de la escena. No como lo de Ramona, no a cuchillo limpio. Sino como un temblor más hondo. Porque una cosa es cerrar una traición. Y otra muy distinta es anunciar la guerra con el futuro.

Terry y Semyon no esperan a que termine el eco del nombre. Simplemente os buscan con la mirada: a ti, a Kara y a Vytalian. Y cuando se mueven, queda claro que no os están invitando a seguirles. Os están reclamando.

La ceremonia sigue detrás, todavía viva, todavía solemne, todavía sucia. Los muertos se enfrían. Los líderes se recolocan. Las alianzas se fingen eternas bajo la noche cántabra. Y vosotros tres abandonáis el círculo sabiendo que lo del Dobra no era el final de nada. Solo la forma más brutal de anunciar lo que viene después.
Título: Re:Episodio 2 — Bilbao
Publicado por: Maurick en 20 de Mar 2026, 12:50:58
No estáis solos.

Con ellos van Esteban de Haro y sus dos perros más visibles: Apolo, el calvo que ya viste en el entierro, y María Fernanda Robles. Ella. La mujer de coleta alta, ojos cansados y sonrisa de mentira. La artífice de la explosión del Dobra. La que se acercó a Henar. La que puso el cebo, midió la distancia y cerró la trampa.

El grupo se dirige hacia la caverna de Laro. Nadie habla durante el camino. Cuando llegáis, la entrada a la guarida ya no parece una herida abierta de la montaña: es un escenario militar.

Hay varios operativos de la Justicia Metálica vigilando el lugar. Desde donde estás puedes reconocer lo suficiente: Parentela... o al menos humanos a quienes se les ha corrido el Velo hasta un punto del que ya no se regresa fácil. Van equipados con armaduras de alta tecnología, cascos cerrados y rifles automáticos cargados con plata. No están aquí para investigar. Están aquí para cerrar algo. Terry avanza con total tranquilidad. Como si hubiera salido a fumar después de cenar. Se saca un puro del interior de la chaqueta. Luego otro. Se lo ofrece a Semyon. El ruso lo acepta sin mirarlo siquiera. Finalmente Terry saca un tercero y te lo tiende a ti.


No insiste más de la cuenta. Lo cojas o no, el gesto ya ha cumplido su función: hacerte partícipe de la escena antes de que empiece de verdad. Terry se enciende el suyo. Aspira. Exhala una bocanada lenta. Y se vuelve hacia Esteban.


Todo ocurre muy rápido. Terry saca una pistola con silenciador y le mete dos tiros en las piernas a Esteban. Dos. Secos. Ni siquiera parece que apunte demasiado. Esteban no tiene tiempo a reaccionar. Las rodillas se le vencen, el cuerpo gira mal y cae al suelo con un jadeo roto, más de sorpresa que de dolor al principio. Fernanda y Apolo dan medio paso, tensándose, pero se congelan al instante. Docenas de puntitos rojos se encienden sobre sus pechos, gargantas y frente: los operativos de la Justicia Metálica ya les están apuntando. Esteban tarda un segundo en registrar lo que ha pasado. Luego llega el dolor de verdad.


Terry ni pestañea.


Esteban intenta recomponerse. El orgullo le dura menos que el dolor.


Terry se agacha a su lado. Y entonces lo ves: no al político, no al embajador. No al padre que te ofrece puros o media sonrisa antes de pedirte que aprendas. A ese otro, al tipo que da miedo. Al que tiene algo pesado y antiguo en la forma de quedarse quieto. Algo que vuelve la escena más fría, como si la montaña misma hubiera dejado de respirar.


Esteban lo mira con un terror cada vez menos disimulado. Tiene la cara torcida por el dolor y, aún así, lo que más impresiona no es la sangre en sus pantalones. Es lo cerca que está de llorar. Terry sigue hablando como si todavía le estuviera haciendo un favor.


Silencio. Un silencio de los que empiezan a doler por dentro. Semyon observa impasible. Hasta dirías que está disfrutando.  Apolo no se mueve, pero se le marcan todas las venas del cuello. Fernanda está empezando a llorar, sin aspavientos, con lágrimas de esas que salen solas y empeoran la cara de quien intenta seguir siendo útil.

Y entonces notas algo en el brazo. Es Kara. Te ha agarrado sin darse cuenta, o eso parece. Fuerte, en silencio. Y muy tensa. Esteban abre la boca una vez. No sale nada. La segunda vez sale suficiente.


Fernanda cierra los ojos. No protesta. No al principio. Terry chasquea la lengua. Se pone en pie y mira hacia vosotros un instante antes de volver al trío.


Hace un gesto a Semyon. El ruso activa el fetiche que lleva en el antebrazo y de él nace una hacha enorme de plata, preciosa y obscena a la vez, con rebordes trabajados, runas talladas y un brillo limpio que no debería existir en un arma hecha para separar cabezas del resto del mundo. Terry aparta a Esteban de una patada seca y se acerca a Fernanda.


La agarra del brazo.

Vytalian reacciona enseguida y la sujeta también. Entre los dos la obligan a arrodillarse. Fernanda apenas forcejea. Está demasiado dentro del pánico como para montar una defensa útil. Semyon se mueve entonces hacia vosotros. A ti te parece que todo lo hace con una exactitud casi ritual. De un manotazo aparta la mano de Kara de tu brazo. Y te deja el hacha.

Pesa. Muchísimo. Terry y Vytalian mantienen a Fernanda de rodillas. Ella ya no llora. Ahora solo respira mal. Terry te mira. Y cuando habla, ya no lo hace para convencer a nadie. Lo hace para dejar algo escrito en ti.


Nadie dice nada, todos esperan. Que agarres el hacha, que la levantes. Y que cumplas con tu obligación de verdugo.

¿Qué vas a hacer, Mark?

🟦 Negarte y pedir otra vía: sujetar el hacha, pero no alzarla. Exigir que Fernanda hable, que revele todo lo que sabe del Trono, de la bomba y de sus órdenes antes de que nadie la ejecute. 
🟨 Tensar la cuerda con Terry: mirar a tu padre y preguntarle, delante de todos, si esto es justicia para Laro... o una advertencia política para Madrid. 
🟥 Aceptar el papel de verdugo: empuñar el hacha de plata y ejecutar a María Fernanda Robles aquí mismo, ante Terry, Semyon, Esteban y tus compañeros de manada.
Título: Re:Episodio 2 — Bilbao
Publicado por: Mark en 20 de Mar 2026, 16:36:12
Cita de: Maurick en 20 de Mar 2026, 12:23:40Semyon no parece ufano, ni satisfecho. Ni siquiera cruel, no de esa forma tan visible. Lo que hay en su cara es algo peor: preocupación. No por el consejo, no por el cadáver aún caliente de Ramona, ni por la sangre sobre la piedra del Peñasco Blanco. Por ti.


Te deja la frase en la nuca como una mano helada, y se aparta justo lo suficiente para devolverte al consejo. Porque el consejo, de algún modo obsceno, continúa, no con normalidad. Con disciplina.

Giro la cabeza lo justo para ver por el rabillo del ojo a Semyon y asiento en silencio. Sigo observando las ceremonias, deseando que todo esto llegue a su fin.

La mirada de Felipe no pasa desapercibida, pero no encontrará en mi un desafío, sino una comprensión de que nuestros caminos volverán a encontrarse tarde o temprano.

Sigo escuchando la intervención de Trovianni, Esteban y Terrence, solo torciendo el gesto cuando habla el Señor de las Sombras. Su muestra de autoridad me repugna sabiendo su papel en todo esto.

Cuando Trovianni menciona al Viento de Acero y observo la agitación general, me dirijo bajo a Vytalian.

-¿Quienes son esos? -le pregunto.

Cita de: Maurick en 20 de Mar 2026, 12:23:40Terry y Semyon no esperan a que termine el eco del nombre. Simplemente os buscan con la mirada: a ti, a Kara y a Vytalian. Y cuando se mueven, queda claro que no os están invitando a seguirles. Os están reclamando.

La ceremonia sigue detrás, todavía viva, todavía solemne, todavía sucia. Los muertos se enfrían. Los líderes se recolocan. Las alianzas se fingen eternas bajo la noche cántabra. Y vosotros tres abandonáis el círculo sabiendo que lo del Dobra no era el final de nada. Solo la forma más brutal de anunciar lo que viene después.

Sigo a nuestros líderes junto a mis compañeros, en silencio. En cierto modo, con alivio por concluir con esa farsa incómoda. Me enciendo un cigarro y calmo mis inquietudes con nicotina.

Suspiro al ver que se nos unen Esteban y sus perros de caza. Por supuesto, guardo en mi cabeza los pensamientos que afloran en mi mente. No es el momento y soy consciente de cual es mi lugar.

Cita de: Maurick en 20 de Mar 2026, 12:50:58El grupo se dirige hacia la caverna de Laro. Nadie habla durante el camino. Cuando llegáis, la entrada a la guarida ya no parece una herida abierta de la montaña: es un escenario militar.

Hay varios operativos de la Justicia Metálica vigilando el lugar. Desde donde estás puedes reconocer lo suficiente: Parentela... o al menos humanos a quienes se les ha corrido el Velo hasta un punto del que ya no se regresa fácil. Van equipados con armaduras de alta tecnología, cascos cerrados y rifles automáticos cargados con plata. No están aquí para investigar. Están aquí para cerrar algo. Terry avanza con total tranquilidad. Como si hubiera salido a fumar después de cenar. Se saca un puro del interior de la chaqueta. Luego otro. Se lo ofrece a Semyon. El ruso lo acepta sin mirarlo siquiera. Finalmente Terry saca un tercero y te lo tiende a ti.

Lanzo una mirada de soslayo a Kara cuando nos topamos con tal presencia militar. Inesperado, pero sigo sin pronunciar palabra. Mi ceño se frunce, pero aguardo a que sean otros los que tomen iniciativa alguna.

Tomo el puro que me ofrece mi padre, pero no me lo enciendo, lo mantengo en mi mano sin comprender cual es la celebración. Me lo guardo en el interior de mi chaqueta cuando Terrence comienza a hablar a Esteban.

Cuando mi padre dispara a Esteban, no puedo evitar alzar las cejas con asombro. Lanzo una mirada a Semyon y luego a los secuaces del malherido bastardo, echando mano a la culata de mi pistola que se sitúa bajo mi cazadora. Mi mano no llega a desenfundarla al ver los puntitos carmesís que iluminan a Fernanda y Apolo. Me mantengo quieto, tenso, con el cigarro en la boca, observando con los ojos entrecerrados la escena que se acontece ante nosotros.

Escucho a mi padre, observo su forma de conducir la situación, sus gestos, su tono. Doy una calada larga al cigarro, no puedo apartar la mirada del ya poco orgulloso Esteban. No puedo evitar sentir cierta satisfacción, no por su dolor, no por su sufrimiento, no por su humillación... sino porque finalmente, parece que va a hacerse justicia.

Vuelvo la mirada hacia Fernanda cuando esta parece darse cuenta de que su destino está ya sellado, que no saldrá airosa al igual que su amo de los crímenes que han cometido.

Cita de: Maurick en 20 de Mar 2026, 12:50:58Y entonces notas algo en el brazo. Es Kara. Te ha agarrado sin darse cuenta, o eso parece. Fuerte, en silencio. Y muy tensa. Esteban abre la boca una vez. No sale nada. La segunda vez sale suficiente.


Fernanda cierra los ojos. No protesta. No al principio. Terry chasquea la lengua. Se pone en pie y mira hacia vosotros un instante antes de volver al trío.


Miro de reojo a Kara, para volver de nuevo la mirada hacia Esteban. No aparto su mano, la dejo que se aferre si es lo que necesita.

Las palabras de Esteban se clavan en mi interior, volviendo mi mirada ceñuda hacia Fernanda. Conocía la información, podía hacerme una idea de cómo fue, pero escucharlo en voz alta de la boca de uno de los culpables, me resulta repulsivo. Algo se agita en mis entrañas.

Observo el resto de la escena expectante. La esperanza de que se impartiera justicia se había esfumado con la ceremonia ante el Peñasco Blanco, pero ahora esa esperanza volvía a resurgir como si de un géiser se tratara.

Cita de: Maurick en 20 de Mar 2026, 12:50:58Vytalian reacciona enseguida y la sujeta también. Entre los dos la obligan a arrodillarse. Fernanda apenas forcejea. Está demasiado dentro del pánico como para montar una defensa útil. Semyon se mueve entonces hacia vosotros. A ti te parece que todo lo hace con una exactitud casi ritual. De un manotazo aparta la mano de Kara de tu brazo. Y te deja el hacha.

Pesa. Muchísimo. Terry y Vytalian mantienen a Fernanda de rodillas. Ella ya no llora. Ahora solo respira mal. Terry te mira. Y cuando habla, ya no lo hace para convencer a nadie. Lo hace para dejar algo escrito en ti.


Nadie dice nada, todos esperan. Que agarres el hacha, que la levantes. Y que cumplas con tu obligación de verdugo.


Miro a los ojos a Semyon, tomo el hacha en mis manos y le asiento con la cabeza, en silencio. Compruebo lo pesada que es, un peso que va más allá de lo puramente material.

No respondo a Terrence, simplemente me giro hacia la arrodillada Fernanda. Sus lloros no me conmueven, no puede conmoverme alguien que ha utilizado a una inmadura niña para que fuese la heraldo de la perdición de su propio padre y de ella misma. No habrá piedad, no habrá compasión. Debe hacerse justicia.

-No llores... -digo a la mujer arrodillada, mi voz silenciada hasta ahora brota áspera, fría- tu muerte va a ser más honorable que la que ofreciste a Henar... a Laro... a todos a los que ayudaste a segar sus vidas... esta noche, se hace justicia... -el hacha baja a plomo al decir esto último, seccionando de un golpe seco la cabeza de Fernanda- mi promesa está cumplida... -digo susurrando, pensando en María Falguera.

No percibo las gotas de sangre arterial que han perlado mi rostro. Observo el cuerpo decapitado de la asesina en el suelo, sujeta aún por Terrence y Vytalian. Aguardo unos segundos y alzo de nuevo el arma de plata ensangrentada, señalando esta vez con la punta del arma al moribundo Esteban.

-Y tú... -digo con cierto tono de desprecio- tu castigo será vivir... vivir con los crímenes que has cometido a tus espaldas... vivir con el recuerdo de esta noche... tu castigo será vivir para recordar por los que ya no pueden hacerlo...

Me vuelvo y me dirijo a Semyon, a quien le devuelvo su fetiche con respeto, sin decir nada. Simplemente un nuevo asentimiento con la cabeza, una afirmación silenciosa de que la sentencia ha sido cumplida.

Continúo hacia fuera del círculo que se había formado, dando la espalda a Esteban y al cuerpo inerte de la asesina.

-Nuestro trabajo... nuestro sufrimiento... -digo al pasar junto a Kara, tocándola el hombro, hablándola casi en un susurro- han valido la pena... no lo olvides...

Prosigo y saco el puro que me dio mi padre. Me lo enciendo y exhalo su abundante humo mientras observo el cielo estrellado.

Cita de: Maurick en 20 de Mar 2026, 12:50:58¿Qué vas a hacer, Mark?

🟥 Aceptar el papel de verdugo: empuñar el hacha de plata y ejecutar a María Fernanda Robles aquí mismo, ante Terry, Semyon, Esteban y tus compañeros de manada.

Gastaré un punto de Fuerza de Voluntad para poder llevar a cabo la sentencia.