Episodio 2 — Bilbao

Iniciado por Maurick, 01 de Mar 2026, 11:29:46

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06 de Abr 2026, 01:06:54 #15 Ultima modificación: 06 de Abr 2026, 14:12:10 por Maurick
Tu pregunta queda un instante en el aire, mezclada con el olor del café y la pólvora vieja de la noche anterior. Semyon no responde enseguida. Se queda mirándote con esa quietud suya que no tiene nada de calma. Tiene los hombros rectos, las manos apoyadas sobre la mesa y la expresión de quien ya venía cansado antes de sentarse.


No alza la voz. No le hace falta. La frase cae seca, cortante, con la precisión desagradable de un cuchillo bien afilado. Su mirada no se aparta de ti mientras hablas de contactos, de traiciones y de molestias. Luego se recuesta apenas en la silla y deja escapar una respiración corta por la nariz, más cerca del fastidio que de la burla.


La cocina vuelve a quedarse en silencio. La cafetera ya se ha apagado. Afuera, detrás de la ventana, la mañana sigue avanzando sobre Torrelavega con esa luz blanquecina que no termina de despertar del todo a nadie. Kara carraspea antes de hablar. Ha estado callada hasta ahora, con los codos sobre las rodillas y las manos entrelazadas, mirando un punto fijo de la mesa como si ahí pudiera encontrar algo más sólido que su propia noche. Alza la vista hacia ti. Tiene la voz más áspera que de costumbre.


No lo dice con entusiasmo ni con dureza teatral. Lo dice como quien repite una instrucción que ya se ha tragado por dentro y no tiene intención de discutir. Semyon la observa un segundo. Luego sonríe. Apenas. Lo justo para que se note que esa respuesta le sirve.


Se ajusta la chaqueta con un gesto automático y os mira a los tres como si ya os hubiera descontado de la estancia, de la mañana y casi del resto del día.


La orden basta para que Kara se levante la primera, obediente. El movimiento le cuesta más de lo que le gustaría admitir, pero no deja que se le vea más de la cuenta. Vytalian la sigue con esa pesadez suya de oso mal dormido. Tú recoges tus cosas, el café ya medio frío, la pistola limpia, el humo suspendido en la cocina como si también él dudara en moverse. No habláis mucho al salir del piso franco, los pasos por el pasillo suenan huecos. La puerta se cierra a vuestra espalda con un golpe seco. Durante unos segundos solo hay el roce de la ropa, la respiración todavía cargada de tabaco y el eco de la misión recién puesta sobre la mesa. Es Vytalian quien rompe el silencio, te mira de lado mientras bajáis, con la boca torcida y el cansancio pegado a los ojos. Lleva la rabia metida tan abajo que casi parece pereza.


Te lo deja al lado, con una sinceridad fea y bastante humana. Se pasa una mano por la nuca, aprieta los dedos un momento y escupe el resto con voz ronca.


Kara no interviene. Sigue andando un paso por delante, rígida, con la espalda tensa y la cabeza demasiado quieta. No parece querer mediar. Tampoco parece estar del todo en otra parte. Solo escucha, arrastrando el peso de todo lo de ayer y de todo lo que viene. Llegáis al garaje, dónde podéis ver los dos coches que tenéis para esta misión. La rusa observa el vehículo, aún lleno de suciedad de la persecución de antes de ayer, con varios golpes en la carrocería. Se sube al asiento del conductor.


El motor del vehículo arranca, y dejáis atrás el edificio de la Urbanización Calagua. El aire de la mañana se cuela por la ventanilla. Huele a humedad, a gasolina y a piedra mojada.

21 de Abr 2026, 18:14:21 #16 Ultima modificación: 21 de Abr 2026, 18:42:37 por Mark
No añado nada más, me limito a escuchar y asentir en silencio cuando corresponda. El momento de las puyas ya terminó.

Cita de: Maurick en 06 de Abr 2026, 01:06:54
Te lo deja al lado, con una sinceridad fea y bastante humana. Se pasa una mano por la nuca, aprieta los dedos un momento y escupe el resto con voz ronca.


Me paro unos instantes ante su comentario, frente al magullado coche.

-Donde tú ves un castigo, yo veo una nueva oportunidad para cumplir con nuestro deber -me giro hacia él, tranquilo, sin sentirme ofendido- no se qué habréis estado hablando durante esta noche, pero no nos están castigando -me saco un cigarro y ofrezco otro a Vytalian, me lo enciendo igualmente- la situación en la que nos encontrábamos era una encerrona... tener que investigar un suceso dramático, en una tierra donde hasta las piedras nos repudian, con un presunto aliado como culpable entre las sombras... da gracias a Gaia porque mantengamos la cabeza pegada a nuestros hombros... -doy una calada y expulso el humo por las fosas nasales- con las ganas que nuestros jefes tienen al bueno de Johnny ¿crees que nos encargarían esta misión si nos vieran como unos incompetentes? -doy otra calada y tiro el cigarro antes de subir a la parte de atrás del coche- piénsalo...

Observo el dossier y sin decir nada más hasta terminar de leerlo en nuestro viaje hasta Bilbao, voy analizando el documento y procesando la información.

-¿Y esta mujer qué pinta en la ecuación? -digo una vez he terminado de analizar la información- A primera vista, es la psicóloga perfecta. Viene de Bucarest, tiene esa calma que te hace querer contarle hasta lo que desayunaste... y ahí es donde viene el problema. No es Garou, ni humana. Es una Ananasi. Una maldita araña que ha cambiado las telas de seda por un diván en el túmulo Viento de Acero -voy pasando las hojas a medida que continúo, repasando la información por encima- Su perfil psicológico es de manual de sociopatía: no tiene vínculos, no tiene lealtad y eliminó a sus propia parentela sin que le temblara el pulso. No está aquí para ayudarnos con el estrés post-traumático de la guerra contra el Wyrm; está aquí para mapear nuestras grietas mentales.

Me pauso unos instantes antes de continuar, buscando cruzar la mirada con alguno de mis compañeros a través del retrovisor.

-El "Anillo Carmesí"... -vuelvo con la lectura y explicación- Aquí es donde la cosa se pone técnica. Según los datos que he leído, Parhon no opera sola. Está bajo el control de lo que llaman la "Serie Carmesí". Lleva un artefacto, un anillo, que la mantiene monitorizada y filtrando datos en tiempo real. Ella cree que es libre, pero es un activo controlado. Todo lo que se la diga en "confidencialidad" termina en un servidor de alguna facción que nos querrá disecados.

Vuelvo a hacer una pausa antes de continuar.

-En líneas generales, la "Doctora" Parhon tiene acceso total a: la evaluación de los cachorros tras su Primer Cambio, marcándolos antes de que sepan quiénes son); las debilidades de los veteranos, sabiendo qué botón pulsar para que entren en frenesí en el peor momento; así como la ubicación exacta y las rutas de acceso de Viento de Acero -suspiro- en definitiva, su influencia y control en el Viento de Acero es muy alta, pudiendo resultar un auténtico problema...

Miro por la ventanilla para ver un poco el paisaje gris que parece no acabar nunca.

-Por lo visto, tiene a una tal Veronica Rogers en el punto de mira. La ha marcado como "Objetivo Primario de Eliminación". Si esa araña quiere ver muerta a Rogers, es porque Rogers ha visto algo que los nuestros han podido pasar por alto...

Suspiro y dejo el dossier en el asiento de al lado.

-En el presunto de que tuviera que dar órdenes de campo a un grupo de agentes y con la ausencia de contexto al que ya me tenéis últimamente acostumbrado... la forma de afrontar a este sujeto sería a través de vigilancia silenciosa, pues no podríamos simplemente "limpiar" el problema, ya que si la atacamos de frente, el "Anillo Carmesí" podría enviar un protocolo de autodestrucción o exponer todo el túmulo. Además, me inclinaría por localizar a Rogers: necesitaríamos encontrar a Verónica antes de que los controladores de Parhon decidieran que es hora de "cerrar el expediente". En definitiva, deberíamos tener cautela, pues esta tipa no pelea con garras, pelea con secretos y, en este trabajo, un secreto bien colocado te mata más rápido que una bala de plata.

Me reclino en el asiento, tengo la espalda algo dolorida por haber mantenido la misma posición durante la lectura del informe y la exposición de mi análisis.

-¿Podéis darme más información o simplemente Semyon os lanzó el informe al asiento de atrás del coche y os dio un "buena suerte" a modo de pago?

El coche se traga la carretera con un zumbido constante, y durante un buen rato sólo se oye el motor, el roce del aire por la ventanilla y el papel del dossier entre tus manos. Vytalian aguanta en el asiento del copiloto con el hombro pegado a la puerta y la cabeza girada a medias hacia la carretera. Kara conduce con las dos manos fijas en el volante, la mandíbula dura, los ojos clavados al frente. La luz gris de la mañana le cae de lado y le marca el cansancio bajo los párpados. Tu análisis se queda unos segundos flotando dentro del coche. Nadie lo interrumpe al principio. Luego Vytalian gira la cabeza despacio, te mira muy raro por el retrovisor y exhala por la nariz con una mueca de fastidio.


No levanta la voz. Tampoco se molesta en sonar agresivo. Lo suyo es otra cosa... cansancio con dientes. La carretera empieza a ondularse entre montes, y el paisaje va cerrándose poco a poco. Más verde. Más húmedo. También más estrecho. Al fondo ya se insinúan naves, grúas, chimeneas apagadas, una ría que todavía no ves pero que ya parece empujar el aire. Kara no aparta la vista del asfalto cuando habla.


El nombre del otro clan deja un poso extraño en el coche. No por nuevo, sino por lo que arrastra. El rumor del motor sigue debajo, como si quisiera taparlo. Vytalian se acomoda un poco en el asiento y suelta una risa seca, breve, de esas que no tienen nada de alegría.


No espera respuesta. La frase le sale como si llevara tiempo dándole vueltas y le diera igual si alguien se la compra o no. Kara tarda un poco en intervenir. Cuando lo hace, ya se ve Bilbao recortándose al fondo entre el verde, apretado dentro del valle como una ciudad a la que nunca dejaron crecer hacia los lados. Todo parece comprimido. Los árboles, las naves industriales, los bloques grises, los puentes, los accesos. Hasta la luz.

Cita de: Mark en 21 de Abr 2026, 18:14:21-En el presunto de que tuviera que dar órdenes de campo a un grupo de agentes y con la ausencia de contexto al que ya me tenéis últimamente acostumbrado... la forma de afrontar a este sujeto sería a través de vigilancia silenciosa, pues no podríamos simplemente "limpiar" el problema, ya que si la atacamos de frente, el "Anillo Carmesí" podría enviar un protocolo de autodestrucción o exponer todo el túmulo. Además, me inclinaría por localizar a Rogers: necesitaríamos encontrar a Verónica antes de que los controladores de Parhon decidieran que es hora de "cerrar el expediente". En definitiva, deberíamos tener cautela, pues esta tipa no pelea con garras, pelea con secretos y, en este trabajo, un secreto bien colocado te mata más rápido que una bala de plata.


Vytalian vuelve a reírse, esta vez algo más suelto. Se frota la barbilla y niega una vez con la cabeza.


Kara carraspea. No con brusquedad, pero sí con ese tono suyo que deja claro que una broma ha durado lo justo.


El ruso mira hacia atrás, buscando tu atención.


Kara carraspea.


La entrada a Bilbao os cae encima poco después. Primero el verde. Laderas húmedas, árboles espesos, hierba alta pegada a la carretera. Luego el valle se estrecha y todo cambia de golpe. El tejido industrial se mete entre los montes como una costra vieja: naves, depósitos, chimeneas, hierro, hormigón, vallas, pasos elevados. La ciudad aparece gris incluso cuando no debería serlo. Gris en los edificios, en la piedra, en el agua, en el cielo bajo. Una ciudad encajada a presión entre colinas y fábricas, con la sensación de llevar demasiado tiempo respirando humo mojado. El Euskovereda está a las afueras, grande, anodino, rodeado de coches y asfalto, con ese aire de lugar en el que la gente compra cosas para no pensar demasiado en el resto del día. Kara mete el vehículo en el aparcamiento sin decir nada. Encuentra un hueco cerca de una hilera de cristaleras y apaga el motor.

El silencio que queda dentro del coche pesa un segundo más de la cuenta. Vytalian sale primero. Se estira el cuello, observa la entrada principal, los accesos, la gente que entra y sale sin saber nada de lo que se mueve a su alrededor.


Kara ya está fuera también. El traje blanco que lleva parece recién sacado de la funda, perfecto, liso, caro. Le queda como si lo hubiera elegido alguien que entiende que una armadura también puede ser tela buena. El pelo rubio lo lleva bien cuidado, sujeto con una precisión que casi da más miedo que las heridas de ayer.


Vytalian localiza un espejo cerca de la entrada lateral, uno de esos paneles decorativos pegados a una columna. Se acerca, apoya una mano y desaparece al otro lado con la naturalidad desagradable del que ya ha hecho esto demasiadas veces. Entonces os quedáis a solas. Kara no habla enseguida. Se queda frente a ti, con un hombro algo vencido, respirando despacio. La gente sigue cruzando el aparcamiento a pocos metros, bolsas en la mano, niños arrastrando los pies, motores arrancando. Todo tan normal que casi da rabia. Cuando por fin levanta los ojos hacia ti, no hay dureza en ellos. Hay cansancio. Mucho. Y algo más que le cuesta sostener.


La frase no lleva alivio. Tampoco orgullo. Le sale como salen las cosas que una se ha repetido en silencio varias veces antes de atreverse a decirlas en voz alta. Luego calla. Y durante un instante sólo queda eso. El ruido lejano de un carrito golpeando un bordillo, el viento arrastrando olor a gasolina y a lluvia vieja, y Kara mirándote a los ojos con el peso de todo lo que ha pasado todavía encima del cuerpo.

Cita de: Mark en 21 de Abr 2026, 18:14:21-¿Podéis darme más información o simplemente Semyon os lanzó el informe al asiento de atrás del coche y os dio un "buena suerte" a modo de pago?


¿Qué vas a hacer, Mark?

Escucho las interlocuciones de mis compañeros, omitiendo la punzada de Vyt. Cuando corrigen dos de mis comentarios y vuelvo a repasar el dosier. Frunzo el ceño al darme cuenta de que he metido la pata por dos veces en mi análisis. Suspiro y miro por la ventanilla el gris paisaje. La falta de horas de sueño y el estrés me van pasando factura.

Una vez bajamos del coche, observo a Vytalian meterse en la Umbra y escucho el agradecimiento de Kara.

-Hice lo que pude con lo que teníamos... -me saco un cigarro y miro el edificio unos instantes- la ventana de oportunidad que se nos abrió era demasiado estrecha... -sonrío de medio lado y vuelvo la mirada hacia la rusa- Vytalian anda molesto ¿Y tú?¿Cómo lo llevas?

Suspira, realmente parece abrumada. El aspecto taciturno que presentaba antes poco a poco se derrumba, aunque intenta mantener la compostura. Traga saliva.

Cita de: Mark en 26 de Abr 2026, 19:04:22¿Cómo lo llevas?


Toma aire, como si el hecho de estar contando esto le doliese.



¿Qué le respondes, Mark? ¿O prefieres irte directamente a reunirte con el contacto? Tú decides.

Me toco el ceño y aprieto los ojos como si con ello fuese a relajar el dolor de cabeza que tengo tras tantos días y noches sin parar. Me saco un cigarro y me lo enciendo, dando una profunda calada y ofreciendo otro a mi compañera. Observo el edificio tras Kara unos instantes y vuelvo a dirigir la mirada hacia la rusa.

-Cuando sucedió todo lo de la reunión en la Media Luna y el atentado, mi instinto me decía que alguno de nuestros superiores tenía algo que ver... era demasiada coincidencia y demasiados intereses entremezclados... todo ello me generó suspicacia... -calo el cigarro- y en parte, no erraba... -me encojo de hombros- no fueron ni Terry ni Semyon, nuestros superiores directos, pero si fue Esteban... de ahí que viera que algo no cuadraba y mi desconfianza durante la misión...

Me pauso unos instantes y espero a que Kara quiera decir algo más al respecto.

-Con respecto a la nueva misión ¿Puedes aportarme algún detalle?¿Has llegado a conocer en persona a Valeria Parhon?¿Qué hicisteis anoche tantas horas Vytalian, Semyon y tú?¿Debo preocuparme de algo? -dejo de lanzarla preguntas y guardo silencio observándola, esperando respuestas.

Kara mira el cigarro que le ofreces. Durante un segundo parece que va a aceptarlo, más por tener algo entre los dedos que por ganas reales de fumar. Al final niega despacio con la cabeza. Tiene la espalda demasiado recta, el traje blanco demasiado limpio y los ojos demasiado cansados para que ninguna de esas cosas parezca casual.

Cita de: Mark en 10 de May 2026, 19:22:04Me saco un cigarro y me lo enciendo, dando una profunda calada y ofreciendo otro a mi compañera.


Aparta la mirada hacia la entrada del centro comercial. La gente sigue pasando a vuestro lado sin detenerse: parejas con bolsas, un padre tirando de un niño, una mujer hablando por el móvil con gesto de impaciencia. Todo normal. Todo insultantemente normal. Cuando vuelve a mirarte, ha recuperado parte de la compostura, pero no toda.

Cita de: Mark en 10 de May 2026, 19:22:04-Cuando sucedió todo lo de la reunión en la Media Luna y el atentado, mi instinto me decía que alguno de nuestros superiores tenía algo que ver... era demasiada coincidencia y demasiados intereses entremezclados... todo ello me generó suspicacia... -calo el cigarro- y en parte, no erraba... -me encojo de hombros- no fueron ni Terry ni Semyon, nuestros superiores directos, pero si fue Esteban... de ahí que viera que algo no cuadraba y mi desconfianza durante la misión...


No hay veneno en su voz. Hay cansancio. Una clase de cansancio que no nace sólo de no haber dormido. Cuando preguntas por la noche anterior, Kara respira hondo. No parece incómoda por la pregunta, sino por lo poco que puede sacar de ella sin mancharse más.


Cita de: Mark en 10 de May 2026, 19:22:04Con respecto a la nueva misión ¿Puedes aportarme algún detalle?¿Has llegado a conocer en persona a Valeria Parhon?

Mira a un lado y a otro. Notas que sus ojos se iluminan con un resplandor plateado durante un instante, casi imperceptible. Clava su mirada en tus ojos.


Una ráfaga de viento arrastra olor a gasolina y lluvia vieja desde el aparcamiento. Kara mira hacia las cristaleras de la entrada, como si estuviera calculando trayectorias, salidas, reflejos. O quizá sólo intentando no mirarte durante un segundo.

Cita de: Mark en 10 de May 2026, 19:22:04¿Qué hicisteis anoche tantas horas Vytalian, Semyon y tú?¿Debo preocuparme de algo?


Se le marca la mandíbula al decir eso último.


Kara gira un poco la cabeza hacia la Cafetería Begoña, visible tras los cristales de la planta baja. El local tiene mesas pequeñas, carteles de desayunos, una barra demasiado iluminada y camareros moviéndose con prisa rutinaria. Nada destaca demasiado. Precisamente por eso resulta incómodo: entonces la ves. Una mujer joven, de postura impecable, sentada junto al ventanal. El cabello oscuro cae limpio sobre los hombros. Lleva ropa elegante, discreta, demasiado bien escogida para un centro comercial de las afueras a estas horas. Tiene una taza delante, pero no parece haber bebido apenas. Sus manos descansan sobre la mesa con una quietud extraña, los dedos largos, finos, casi inmóviles. En una de ellas brilla un anillo con una gema roja. No mira nerviosa alrededor, ni está mirando el reloj continuamente. Kara baja la voz.


Durante un instante, la rusa se queda a tu lado sin moverse. El traje blanco, el aparcamiento gris, el cristal de la cafetería y esa mujer sentada al otro lado componen una imagen demasiado limpia para todo lo que lleva debajo.


Kara te mira una última vez antes de apartarse.


La puerta automática del centro comercial se abre con un suspiro mecánico cada vez que alguien entra o sale. Al otro lado, Valeria Parhon sigue sentada junto al ventanal, quieta, elegante y ajena al hilo que otros han atado alrededor de su cuello.

¿Qué vas a hacer, Mark?

18 de May 2026, 10:37:31 #22 Ultima modificación: 18 de May 2026, 12:08:11 por Mark
Escucho las respuestas de mi compañera sin importunarla. Simplemente me limito a fumar y atender.

Cita de: Maurick en 16 de May 2026, 23:51:59

-No olvides que soy policía... no es la primera ni será la última vez que me sentaré con una informante... nos vemos luego... -la sonrío de medio lado, tiro el cigarro y me dispongo a cruzar las puertas automáticas.

Al ir acercándome hacia Valeria, me fijo en las cámaras, puntos de entrada y de salida... cualquier dato que me pueda ofrecer el entorno, tanto para escapar si hace falta, como para esperar una posible emboscada. Al pasar cerca de una camarera, la señalo la mesa donde voy a estar y la pido un café solo doble.

-¿Puedo? -señalo la silla y miro a la mujer, más por una formalidad cortés que por otra razón, pues me siento igualmente. Mi semblante es serio, sin desagrado pero tampoco con una amabilidad fingida- Mi nombre es Mark Rodríguez y me envía la Justicia Metálica... es el momento de que hablemos ¿Qué nos tienes que contar?

Espero la respuesta de Valeria Parhon.