Cita de: Maurick en Hoy a las 12:23:40Semyon no parece ufano, ni satisfecho. Ni siquiera cruel, no de esa forma tan visible. Lo que hay en su cara es algo peor: preocupación. No por el consejo, no por el cadáver aún caliente de Ramona, ni por la sangre sobre la piedra del Peñasco Blanco. Por ti.
Te deja la frase en la nuca como una mano helada, y se aparta justo lo suficiente para devolverte al consejo. Porque el consejo, de algún modo obsceno, continúa, no con normalidad. Con disciplina.
Giro la cabeza lo justo para ver por el rabillo del ojo a Semyon y asiento en silencio. Sigo observando las ceremonias, deseando que todo esto llegue a su fin.
La mirada de Felipe no pasa desapercibida, pero no encontrará en mi un desafío, sino una comprensión de que nuestros caminos volverán a encontrarse tarde o temprano.
Sigo escuchando la intervención de Trovianni, Esteban y Terrence, solo torciendo el gesto cuando habla el Señor de las Sombras. Su muestra de autoridad me repugna sabiendo su papel en todo esto.
Cuando Trovianni menciona al Viento de Acero y observo la agitación general, me dirijo bajo a Vytalian.
-¿Quienes son esos? -le pregunto.
Cita de: Maurick en Hoy a las 12:23:40Terry y Semyon no esperan a que termine el eco del nombre. Simplemente os buscan con la mirada: a ti, a Kara y a Vytalian. Y cuando se mueven, queda claro que no os están invitando a seguirles. Os están reclamando.
La ceremonia sigue detrás, todavía viva, todavía solemne, todavía sucia. Los muertos se enfrían. Los líderes se recolocan. Las alianzas se fingen eternas bajo la noche cántabra. Y vosotros tres abandonáis el círculo sabiendo que lo del Dobra no era el final de nada. Solo la forma más brutal de anunciar lo que viene después.
Sigo a nuestros líderes junto a mis compañeros, en silencio. En cierto modo, con alivio por concluir con esa farsa incómoda. Me enciendo un cigarro y calmo mis inquietudes con nicotina.
Suspiro al ver que se nos unen Esteban y sus perros de caza. Por supuesto, guardo en mi cabeza los pensamientos que afloran en mi mente. No es el momento y soy consciente de cual es mi lugar.
Cita de: Maurick en Hoy a las 12:50:58El grupo se dirige hacia la caverna de Laro. Nadie habla durante el camino. Cuando llegáis, la entrada a la guarida ya no parece una herida abierta de la montaña: es un escenario militar.
Hay varios operativos de la Justicia Metálica vigilando el lugar. Desde donde estás puedes reconocer lo suficiente: Parentela... o al menos humanos a quienes se les ha corrido el Velo hasta un punto del que ya no se regresa fácil. Van equipados con armaduras de alta tecnología, cascos cerrados y rifles automáticos cargados con plata. No están aquí para investigar. Están aquí para cerrar algo. Terry avanza con total tranquilidad. Como si hubiera salido a fumar después de cenar. Se saca un puro del interior de la chaqueta. Luego otro. Se lo ofrece a Semyon. El ruso lo acepta sin mirarlo siquiera. Finalmente Terry saca un tercero y te lo tiende a ti.
Lanzo una mirada de soslayo a Kara cuando nos topamos con tal presencia militar. Inesperado, pero sigo sin pronunciar palabra. Mi ceño se frunce, pero aguardo a que sean otros los que tomen iniciativa alguna.
Tomo el puro que me ofrece mi padre, pero no me lo enciendo, lo mantengo en mi mano sin comprender cual es la celebración. Me lo guardo en el interior de mi chaqueta cuando Terrence comienza a hablar a Esteban.
Cuando mi padre dispara a Esteban, no puedo evitar alzar las cejas con asombro. Lanzo una mirada a Semyon y luego a los secuaces del malherido bastardo, echando mano a la culata de mi pistola que se sitúa bajo mi cazadora. Mi mano no llega a desenfundarla al ver los puntitos carmesís que iluminan a Fernanda y Apolo. Me mantengo quieto, tenso, con el cigarro en la boca, observando con los ojos entrecerrados la escena que se acontece ante nosotros.
Escucho a mi padre, observo su forma de conducir la situación, sus gestos, su tono. Doy una calada larga al cigarro, no puedo apartar la mirada del ya poco orgulloso Esteban. No puedo evitar sentir cierta satisfacción, no por su dolor, no por su sufrimiento, no por su humillación... sino porque finalmente, parece que va a hacerse justicia.
Vuelvo la mirada hacia Fernanda cuando esta parece darse cuenta de que su destino está ya sellado, que no saldrá airosa al igual que su amo de los crímenes que han cometido.
Cita de: Maurick en Hoy a las 12:50:58Y entonces notas algo en el brazo. Es Kara. Te ha agarrado sin darse cuenta, o eso parece. Fuerte, en silencio. Y muy tensa. Esteban abre la boca una vez. No sale nada. La segunda vez sale suficiente.
Fernanda cierra los ojos. No protesta. No al principio. Terry chasquea la lengua. Se pone en pie y mira hacia vosotros un instante antes de volver al trío.
Miro de reojo a Kara, para volver de nuevo la mirada hacia Esteban. No aparto su mano, la dejo que se aferre si es lo que necesita.
Las palabras de Esteban se clavan en mi interior, volviendo mi mirada ceñuda hacia Fernanda. Conocía la información, podía hacerme una idea de cómo fue, pero escucharlo en voz alta de la boca de uno de los culpables, me resulta repulsivo. Algo se agita en mis entrañas.
Observo el resto de la escena expectante. La esperanza de que se impartiera justicia se había esfumado con la ceremonia ante el Peñasco Blanco, pero ahora esa esperanza volvía a resurgir como si de un géiser se tratara.
Cita de: Maurick en Hoy a las 12:50:58Vytalian reacciona enseguida y la sujeta también. Entre los dos la obligan a arrodillarse. Fernanda apenas forcejea. Está demasiado dentro del pánico como para montar una defensa útil. Semyon se mueve entonces hacia vosotros. A ti te parece que todo lo hace con una exactitud casi ritual. De un manotazo aparta la mano de Kara de tu brazo. Y te deja el hacha.
Pesa. Muchísimo. Terry y Vytalian mantienen a Fernanda de rodillas. Ella ya no llora. Ahora solo respira mal. Terry te mira. Y cuando habla, ya no lo hace para convencer a nadie. Lo hace para dejar algo escrito en ti.
Nadie dice nada, todos esperan. Que agarres el hacha, que la levantes. Y que cumplas con tu obligación de verdugo.
Miro a los ojos a Semyon, tomo el hacha en mis manos y le asiento con la cabeza, en silencio. Compruebo lo pesada que es, un peso que va más allá de lo puramente material.
No respondo a Terrence, simplemente me giro hacia la arrodillada Fernanda. Sus lloros no me conmueven, no puede conmoverme alguien que ha utilizado a una inmadura niña para que fuese la heraldo de la perdición de su propio padre y de ella misma. No habrá piedad, no habrá compasión. Debe hacerse justicia.
-No llores... -digo a la mujer arrodillada, mi voz silenciada hasta ahora brota áspera, fría- tu muerte va a ser más honorable que la que ofreciste a Henar... a Laro... a todos a los que ayudaste a segar sus vidas... esta noche, se hace justicia... -el hacha baja a plomo al decir esto último, seccionando de un golpe seco la cabeza de Fernanda- mi promesa está cumplida... -digo susurrando, pensando en María Falguera.
No percibo las gotas de sangre arterial que han perlado mi rostro. Observo el cuerpo decapitado de la asesina en el suelo, sujeta aún por Terrence y Vytalian. Aguardo unos segundos y alzo de nuevo el arma de plata ensangrentada, señalando esta vez con la punta del arma al moribundo Esteban.
-Y tú... -digo con cierto tono de desprecio- tu castigo será vivir... vivir con los crímenes que has cometido a tus espaldas... vivir con el recuerdo de esta noche... tu castigo será vivir para recordar por los que ya no pueden hacerlo...
Me vuelvo y me dirijo a Semyon, a quien le devuelvo su fetiche con respeto, sin decir nada. Simplemente un nuevo asentimiento con la cabeza, una afirmación silenciosa de que la sentencia ha sido cumplida.
Continúo hacia fuera del círculo que se había formado, dando la espalda a Esteban y al cuerpo inerte de la asesina.
-Nuestro trabajo... nuestro sufrimiento... -digo al pasar junto a Kara, tocándola el hombro, hablándola casi en un susurro- han valido la pena... no lo olvides...
Prosigo y saco el puro que me dio mi padre. Me lo enciendo y exhalo su abundante humo mientras observo el cielo estrellado.
Cita de: Maurick en Hoy a las 12:50:58¿Qué vas a hacer, Mark?
🟥 Aceptar el papel de verdugo: empuñar el hacha de plata y ejecutar a María Fernanda Robles aquí mismo, ante Terry, Semyon, Esteban y tus compañeros de manada.
Gastaré un punto de Fuerza de Voluntad para poder llevar a cabo la sentencia.