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#1
Brisa del Sur / Re:Prólogo – Donde el silencio...
Último mensaje por Maurick - Hoy a las 01:26:30
Cita de: Denebia en 16 de Ene 2026, 23:40:03Me encojo de hombros con cara de no haber entendido lo que quería decir. Poso la mirada rápidamente en Himitsu, pero no tardo en volver a mirar al nuevo.

Tiene ojeras profundas, una sonrisa ladeada que no llega a ser amistosa, y esa expresión de quien ya ha perdido la paciencia pero aún se permite el lujo de bromear con ello.


Da un par de pasos, no hacia vosotras, sino hacia el muelle, mirando el agua negra del canal.


Se gira entonces. Mira primero a Brisa. La observa con atención real, sin burla.


Sus ojos se desplazan a Himitsu. Se detienen. Algo cambia, apenas un segundo.


Se frota la cara con ambas manos, exhalando despacio. Himitsu reacciona.


Jonah abre la boca, con una expresión de ofensa muy grande.


Señala el barco con el pulgar, sin mirarlo. Una oleada de energía vibrante lo rodea y parece que el aparato se enciende de golpe. Himitsu se pone en posición defensiva.


Da un paso atrás, dejándoos espacio. Dejándoos elegir.


El agua golpea el casco una vez más. El sol asoma, enfermo y pálido, sobre Redcoast.

¿Qué vas a hacer, Brisa del Sur?
#2
Mark / Re:Episodio 1 — Dobra
Último mensaje por Maurick - Hoy a las 00:16:29
Karlos no te aparta la mirada. Tampoco avanza. Sus hombros están tensos como si llevara horas conteniéndose, y cuando habla no eleva la voz... pero cada palabra sale con rabia vieja, de esa que no necesita gritar.

Cita de: Mark en 18 de Ene 2026, 22:07:08No conocí a Laro Lombera y aunque las circunstancias no han sido las más propicias, no quita para cumplir la Letanía y honrar a un líder Garou


Aprieta los dientes. Se pasa una mano por la barba, nervioso, como si necesitara agarrarse a algo físico para no perder el control.


Da un paso lateral, no hacia ti, sino hacia la losa de Laro. La señala sin tocarla.


Te mira de nuevo, ahora sí, y de frente. Puedes notar como Terry, Semyon, Trovianni y Esteban posan su mirada sobre el griterío que está surgiendo del pasillo de entrada.


Se acerca lo justo para que su voz solo sea tuya.


Se detiene. Respira hondo. Cuando habla de nuevo, no hay amenaza. Hay cansancio.

Cita de: Mark en 18 de Ene 2026, 22:07:08-Alguien tenía que estar al otro lado de la mesa y me tocó a mi -espero unos segundos antes de continuar- vine por equivocación, como he explicado a Monique


Alguien aparece a su lado y le agarra del brazo. Puedes ver que es una chica de ojos oscuros, de ascendencia quizás mejicana, con el pelo largo y lacio, oscuro, y vestida con lo que parece un traje cubista de tela sólida.


Desde el rabillo del ojo notas a Monique tensa. El entierro se queda en silencio, pero alrededor vuestro el aire está cargado, espeso, como antes de una tormenta.

Karlos se aparta medio paso, a regañadientes. Te deja espacio. Te deja elegir.

¿Qué vas a hacer, Mark?

🟦 Marcharte con Monique y salir del foco: Aceptar que aquí no vas a sacar más sin romper algo. Dejar que Karlos se quede con su rabia y usar la cobertura del Arce Verde para salir del entierro sin incidentes. Obtendrás la oportunidad de afianzar una relación cordial con Monique.

🟨 Quedarte y hablar con los Zarpas de Teluria: Aprovechar la grieta abierta por Karlos para hablar con los que también desconfían del nuevo orden. No buscas aliados: buscas testigos. Obtendrás la oportunidad de afianzar una relación con una manada del Peñasco Blanco.

🟥 Acusar a Micky el Mocos como culpable: Micky sabía mucho, y sabía dónde mirar. Quizás es columpiarte demasiado, pero esto te va a librar de toda la atención que tienes ahora. Soltar la bomba en mitad del luto. Sin pruebas, sin red. Forzar a todos a reaccionar ahora. Darás a la Justicia Metálica y al Trono de Cibeles el cabeza de turco que necesitan, aún a costa de equivocarte. No sólo eso, si no que lo soltarás sin contar con Kara, ni con nadie más. No obstante, crees que podrás cerrar este capítulo de tu vida.
#3
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Maurick - Hoy a las 00:02:06
Pau no responde de inmediato. Permanece unos segundos en silencio, observando cómo Bruma se presenta sin máscara, en su forma verdadera. No hay juicio en su mirada, pero sí un peso antiguo, como si estuviera escuchando algo más que palabras. El estanque sigue inmóvil. Los lirios no se agitan. Finalmente, el metis asiente una sola vez, despacio.

Cita de: Bruma Nocturna en 17 de Ene 2026, 16:07:30


Da un par de pasos lentos alrededor de la mesa de piedra, apoyando una mano grande y peluda sobre su superficie erosionada. No es un gesto de posesión, sino de costumbre.


Se detiene frente a Bruma.


No hay acusación en sus palabras. Tampoco admiración. Solo constatación.

Cita de: Bruma Nocturna en 17 de Ene 2026, 16:07:30


Hace una pausa breve, lo suficiente para que la alternativa pese.


El viento mueve apenas las hojas de las encinas. Pau respira hondo.


Antes de que Bruma pueda responder, Ana Mercedes da un paso al frente. Su voz es más firme de lo habitual.


El estanque permanece en calma. La pregunta queda en el aire.
#4
Mark / Re:Episodio 1 — Dobra
Último mensaje por Mark - 18 de Ene 2026, 22:07:08
Observo unos instantes al grandullón. El insulto me da igual, pero acabar en una trifulca si. No desvío la mirada de Karlos, no por desafío, sino por mostrar franqueza antes de responder.

-Alguien tenía que estar al otro lado de la mesa y me tocó a mi -espero unos segundos antes de continuar- vine por equivocación, como he explicado a Monique, pero una vez aquí, he querido esperar para presentar mis respetos a quien fue el líder del Peñasco Blanco. No conocí a Laro Lombera y aunque las circunstancias no han sido las más propicias, no quita para cumplir la Letanía y honrar a un líder Garou.

No espero que la sinceridad le baste, pues seguramente quiera que sea el objetivo de toda su rabia contenida y su frustración, pero al menos, me sentiré ligeramente mejor después de que me rompan algún que otro hueso.
#5
Mark / Re:Episodio 1 — Dobra
Último mensaje por Maurick - 18 de Ene 2026, 21:37:44
Cita de: Mark en 17 de Ene 2026, 12:16:32🟦 Quedarte con Monique y «leer» el entierro: tragarte el discurso de Trovianni desde la zona lateral y dedicarte a observar quién llora de verdad, quién evita la losa, quién mira a Esteban, quién mira a Semyon. Sales con un mapa social claro... pero pierdes la oportunidad de moverte ahora. Obtendrás 1 dado adicional en la siguiente tirada que realices relacionada con el Peñasco Blanco.

La voz de Trovianni no necesita imponerse, ya lo hace el lugar. En el jardín-claustro, las fuentes cantan con agua luminosa, pero hoy su música suena como un susurro a destiempo. El aire huele a musgo mojado, a incienso viejo y a hierro. Las dos losas —Laro y Henar— parecen demasiado grandes incluso para este Ensueño de tapices y columnas. Como si la muerte hubiera obligado al sueño a agrandarse para poder tragarla.

Marco Trovianni avanza un paso, se detiene frente a la losa de Laro, y cuando habla su voz se extiende como si estuviera acostumbrada a salas con techo alto.


Se inclina apenas hacia la losa, como si pronunciara un juramento sin decirlo.


Mark, lo notas sin necesidad de mirarlo: Trovianni elige cada palabra como si ya estuviera redactando una versión oficial. Un epitafio que sirve para llorar y para gobernar. A tu lado, Monique no se mueve. Solo observa, con ese rostro de diplomacia fría. Te tiene cerca, como a un invitado incómodo que conviene tener bien colocado. Trovianni continúa, y el tono cambia. Ya no habla solo de Laro. Habla de futuro.


Señala con un gesto suave, casi elegante, como quien nombra instituciones y no personas.


No todos asienten. Lo notas por la tensión que cambia de sitio, como una corriente subterránea. Un murmullo nace en la multitud: un «¿por qué él?», un «¿quién le ha elegido?», un «Laro no habría...», cosas dichas entre dientes, con dolor convertido en rabia.

Entonces, desde un lateral, se acercan a la losa varios individuos de aspecto rudo y salvaje, que no encajan en la estética de aquí. Su ropa parece de otra estación del mundo: tejidos claros, adornos extraños, símbolos que recuerdan a mares y volcanes. Van en silencio, dejan algo simbólico sobre la piedra, y retroceden sin mirar a Trovianni. Monique te roza la manga con los dedos, mínimo.


El murmullo crece. Y en ese momento, Esteban de Haro da un paso al frente. No necesita alzar la voz. Su presencia ya es una orden. Se coloca como si el claustro fuese un estrado, y por un instante el Ensueño parece escucharle a él, no a Trovianni.


Algunos lo miran con odio abierto. Otros con ese tipo de prudencia que solo existe cuando el poder muerde.


Esteban no pide perdón. No ofrece cariño. Ofrece un marco.


El aire se carga. Y no solo por los Garou. Entre los asistentes, Mark... ves movimiento feérico, y se te eriza la piel como si la realidad tuviera electricidad estática. No son «gente» como los demás: son figuras de fábula mal encajada en funeral. Un tipo cornudo con sonrisa amarga y ojos de borrachera triste. Una mujer de belleza imposible que no parpadea como si el duelo no le perteneciera. Un enano de manos manchadas de grasa y metal que mira la losa como quien calcula engranajes. Otros... demasiado hermosos, demasiado raros, demasiado vivos para estar aquí sin rechinar.

Y están cabreados. No gritan. Pero el Ensueño alrededor se crispa, como si el lugar no aceptara que conviertan un entierro en proclamación. Monique aprieta tu brazo.


Te tira con suavidad firme, intentando sacarte de la línea de visión de los grandes... y de los resentidos. No llegáis lejos. El barbudo de antes —barriga dura, barba pesada, presencia de una roca— os corta el paso sin prisa, como quien pone una puerta donde antes no había nada. No lleva arma en la mano. No la necesita.

Te mira primero a ti. Luego a Monique. Luego vuelve a ti, como si decidiera que la cortesía ya se gastó.


Su mirada se te clava. Su insulto se te clava en la parte de atrás del cuello.


Monique no suelta tu brazo. Pero tampoco habla por ti. Y de pronto, Mark, entiendes lo que significa estar «al amparo» del Arce Verde: no es protección. Es estar en mitad del tablero... con una mano elegante sujetándote para que no te muevas mal.

Karlos te espera. La pregunta se queda abierta, afilada, delante de todos los silencios del entierro.
#6
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Bruma Nocturna - 17 de Ene 2026, 16:07:30
Mientras avanzan, Bruma Nocturna sigue prestando atención a todos los leves cambios del entorno y de las energías del mismo. La humedad, el frío y el silencio le traen recuerdos, y la nostalgia lo inunda a medida que se acerca a la hondonada. Su hogar, así como él mismo, tampoco es grande ni espectacular, pero es su hogar. Al ver el estanque en calma, su espíritu se tranquiliza al sentir que, probablemente, su túmulo estará en una situación similar ahora la que Lanza de Uktena está en su lugar.

Al llegar, el Sioux ralentiza su paso. Se toma su tiempo para sentir el lugar. Para observarlo, escucharlo y olerlo. Cuando Pau saluda y se acerca, el joven americano hace una leve reverencia, acercando una rodilla al suelo, mientras cambia suavemente de forma para adoptar su aspecto natural. Al terminar, se yergue de nuevo y hace leves movimientos para desperezarse; como si llevase mucho tiempo dentro de un traje demasiado apretado.

Cita de: Maurick en 17 de Ene 2026, 01:13:54

El Uktena acepta la invitación y se acerca, con una tranquilidad acorde a la del contexto.


Hace una pausa, tanteando la reacción de su interlocutor.

#7
Cera & Sangre / Re:Episodio 1 — Creta
Último mensaje por minwiki - 17 de Ene 2026, 13:18:11
Karma miró a Iota. Después sus ojos se desplazaron a Kaari. Demasiada información, todo le daba vueltas, no era capaz de asimilar lo que estaba pasando. Cada pestañeo parecía avanzar en el tiempo, como si se hubiese dormido. Necesitaba reaccionar, a su alrededor estaba muriendo gente, personas que arriesgaban sus vidas por ella y por Iota. Apretó los puños.
- No puede quedar así, esas muertes... - le dolía la mandíbula de apretar los dientes.
- Tenemos que encontrar a quien ha hecho ésto, él nos dará información y por qué no, venganza.
#8
Mark / Re:Episodio 1 — Dobra
Último mensaje por Mark - 17 de Ene 2026, 12:16:32
Escucho las palabras de Monique en silencio, con respeto. Hasta el momento, me parece de las pocas personas que me he encontrado que no parece una energúmena o una desquiciada. Creo que no es casualidad que sea una "extranjera" como yo.

Cuando veo a la chica de la coleta, la sigo brevemente por el rabillo del ojo, pero no puedo evitar alzar las cejas al ver a Marco Trovianni aparecer en escena. No por la propia escena en sí misma, algo lógico y protocolario estando en la situación en la que me encuentro, sino por por su propia presencia ¿No se supone que Kara llevaba a Micky junto a Alberto ante él? Imagino que traten con alguno de sus subordinados, aunque esto confirma que Kara tiene tanta idea o menos que yo de lo que se anda cociendo alrededor nuestro.

Dudo mucho que de saber que me iba a enviar a un acto institucional del Peñasco Blanco, lo hubiera echo, igual que no sabía, por consiguiente, dónde se encontraba realmente Marco Trovianni, el nuevo líder del Peñasco Blanco.

Cita de: Maurick en 17 de Ene 2026, 01:13:02
¿Qué es lo que vas a hacer, Mark?

🟦 Quedarte con Monique y «leer» el entierro: tragarte el discurso de Trovianni desde la zona lateral y dedicarte a observar quién llora de verdad, quién evita la losa, quién mira a Esteban, quién mira a Semyon. Sales con un mapa social claro... pero pierdes la oportunidad de moverte ahora. Obtendrás 1 dado adicional en la siguiente tirada que realices relacionada con el Peñasco Blanco.

-Agradezco la alternativa que me das, pero creo que me mantendré al amparo del Arce Verde -la dedico una fugaz medio sonrisa- no quiero importunar ahora al nuevo líder, tendré tiempo después para presentar mis respetos al antiguo.

Me mantengo ahí, junto a ella, atento a las reacciones de los presentes, como un espectador mudo. He venido a obtener información y si esto no va a poder ser dialéctico, que al menos sea por el momento gestual, ya habrá tiempo para lo demás. Considero que «leer» el entierro es ahora mismo la opción más lógica, además de mantener un perfil bajo siendo las circunstancias que son.
#9
Cera & Sangre / Re:Episodio 1 — Creta
Último mensaje por Maurick - 17 de Ene 2026, 01:33:42
El movimiento constante por el piso acaba sacándola del letargo. Kaari abre los ojos con un jadeo seco, como si regresara de un lugar demasiado profundo. Durante unos segundos no se mueve. Solo escucha: el zumbido irregular del portátil, los pasos de Iota, la respiración de Ni. Está pálida, pero hay algo distinto en ella. No es fuerza todavía. Es presencia.


Se incorpora despacio, apretando los dientes cuando el dolor protesta. No grita. No se queja. Evalúa su propio cuerpo con una calma extraña, casi ritual. Luego alza la vista hacia Iota.


Sus ojos se deslizan hacia el portátil cuando Iota menciona a Stavros.


No hay dramatismo en la frase. Es una constatación. Se frota el pulgar contra el índice, como si notara algo que los demás no ven.


Señala el portátil sin tocarlo.


Respira hondo. El gesto le duele, pero no se detiene.


Se inclina hacia delante, apoyando el antebrazo en la rodilla buena.


Te sostiene la mirada. A ti y a Ni.


Cierra los ojos durante un instante, y casi que podríais decir que se le cae una lagrimilla. Respira con fuerza.


La mirada de Kaari cambia. Está llena de determinación.


Habla más bajo. Le tiembla la voz.


El piso guarda silencio tras sus palabras. No es una orden. No es una súplica. Es un paso.

Kaari se recuesta de nuevo, agotada, pero consciente.


Señala un teléfono móvil, un Nokia 7710 bastante gastado.

#10
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Maurick - 17 de Ene 2026, 01:13:54
El sendero se vuelve cada vez menos evidente mientras caminas por la naturaleza oculta a los ojos de los humanos. No desaparece del todo, pero deja de parecer un camino y pasa a ser una costumbre del terreno: ramas apartadas siempre por el mismo gesto, hierba aplastada en puntos concretos, piedras que alguien recolocó hace mucho tiempo para que no estorbaran al paso. No hay marcas rituales ni señales visibles, nada que reclame atención.

El bosque se abre poco a poco, hasta que la hondonada aparece sin anuncio previo, como si el terreno hubiese cedido por cansancio. Allí abajo, el aire es distinto: más húmedo, más frío, cargado de un silencio que no pesa. Encinas viejas rodean el lugar, con sus raíces asomando entre la tierra oscura, y el matorral bajo deja claros naturales que invitan a detenerse sin imponerlo. En el centro se encuentra un estanque.

No es grande. No es espectacular. El agua permanece en calma absoluta, alimentada por surgencias invisibles que no agitan la superficie. Brotan lirios de un blanco perlado, intactos, incluso fuera de temporada. No hay hojas muertas flotando, ni insectos rompiendo el reflejo. El agua simplemente está.

La sensación es inmediata y difícil de ignorar: aquí la Rabia no se apaga, pero no se aviva. A unos metros del estanque, en un claro ligeramente elevado, se alza el boun del túmulo.

Una mesa de piedra megalítica, erosionada por siglos de viento y lluvia, ocupa el centro. No tiene grabados visibles, solo marcas suaves de garras apoyadas una y otra vez en los mismos puntos. Frente a ella, ligeramente separados, se alzan dos tronos de roca, toscos, funcionales, sin ornamentación alguna. No parecen asientos de poder, sino lugares donde sentarse a escuchar.

La Umbra, aquí, se superpone sin violencia. Neblina baja, suelo blando, vegetación más densa. Los espíritus no se manifiestan con forma clara. El lugar no proyecta dominio ni frontera; no empuja hacia fuera, pero tampoco invita a entrar sin más. Es un espacio sostenido, no defendido. Ana Mercedes se detiene a un lado del claro. No avanza más.

Y entonces lo ves. Junto a la mesa de piedra, de espaldas al estanque, se encuentra una figura en forma Crinos. Alto. Robusto. Al moverse, notas la deformidad propia de los metis: evidente, pero no grotesca. Unas pezuñas robustas, como las de un ungulado, destacan cuando camina. Su postura no es amenazante. Está erguido, con las manos relajadas a los costados, como alguien que ya estaba esperando. El pelaje es claro, salpicado de tonos más grises. Los ojos, atentos, recorren el claro antes de posarse en vosotros.

Su voz gutural, acentuada por la forma de guerra, parece más suave de lo que estás acostumbrado a oir. La sensación de paz que rodea este lugar es embriagante.


Da un paso adelante, lo justo para ser visto con claridad.


El estanque permanece inmóvil, los lirios no se mueven. El lugar escucha. Pau se sienta sobre uno de los tronos de piedra, mientras os invita a acercaros. Ana Mercedes te mira a los ojos, y te hace un gesto con la cabeza para que vayas tú solo.