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#51
Brisa del Sur / Re:Prólogo – Donde el silencio...
Último mensaje por Maurick - 16 de Feb 2026, 21:37:30
Cita de: Denebia en 16 de Feb 2026, 11:11:08

Himitsu sonríe y se acomoda sobre una de las camas. Se coloca las manos sobre las rodillas: hoy va vestida con una falda de tela parecida a fieltro, unas medias largas y gruesas de cuadrados blancos y negros, y un jersey de cuello alto. Se retira el gorro y lo deja sobre la almohada.


Abre la maleta y cae sobre el suelo. Está vacía por completo, salvo una extraña niebla negra translúcida que sobresale de ella. Himitsu te mira a los ojos.


Jonah suspira y se pira de la habitación, posiblemente a fumarse otro piti en la cubierta, hablando en un inglés lleno de tacos con el resto de marineros.
#52
Cera & Sangre / Re:Episodio 1 — Creta
Último mensaje por greatkithain - 16 de Feb 2026, 20:19:28
Iota abre los ojos tras completar el análisis. La información recopilada alcanza el umbral necesario para iniciar la reconstrucción. No muestra alivio ni tensión: solo un cambio de fase en el proceso. Internamente se siente satisfecho con la obtención de datos pero no esboza una sonrisa. Sería innecesario.



Se desplaza hacia los contenedores frigoríficos. Observa la escarcha derretida, la condensación irregular, la humedad residual.


Camina hacia la mesa improvisada. Guantes usados, jeringuillas dobladas, bolsas térmicas rasgadas.

Toca con la punta del zapato una de las manchas oscuras ya secas.

Dirige la mirada hacia el fondo, siguiendo el rastro dejado por las ratas.

Se detiene. Cierra los ojos un instante. El rastro espiritual residual vibra como un eco roto, interrumpido.

Abre los ojos. Su voz permanece estable.

Enumera sin necesidad de gesticular.

Sin mirar hacia la rendija lateral, menciona a los chavales de la furgoneta.

Finalmente, fija la mirada en Ni. Su expresión es neutra, calibrada.

#53
Mark / Re:Episodio 1 — Dobra
Último mensaje por Mark - 16 de Feb 2026, 18:43:27
Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10El motor arranca como un trueno en mitad de una tormenta de verano. En cuanto dejáis atrás Torrelavega, ves que está tomando la autovía dirección Santander. Lo hace de memoria, como si hubiera recorrido este trayecto a menudo.


Hace un cambio de marcha más brusco de lo necesario.

Me acomodo en el asiento del copiloto y suspiro.

-Cada uno tiene sus ases bajo la manga, yo tengo el mío... lo que debe importar, es que se emplee para un bien final ¿no?

Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10Hace un cambio de marcha más brusco de lo necesario.


Frunzo el ceño ante la frustración de mi compañero por haber perdido el gaznate en la guillotina.

-¿Sabes lo que significa "chivo expiatorio"? -digo con calma, sin esperar respuesta- significa que los culpables se salen con la suya mientras un cabeza de turco pierde la suya... -bajo la ventanilla y me enciendo un cigarro con mi mechero de gasolina- pensaba que buscábamos justicia, no un tonto útil al que dejar bajo la espada de Damocles mientras la mujer de la coleta se carga a una niña y a su padre y jode a nuestra compañera...

No digo más y dejo que el breve silencio del viaje haga, posiblemente en vano, que se enfríe la situación.



Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10La gasolinera reluce como una isla blanca en mitad de la oscuridad. Tubos fluorescentes zumbando, el suelo brillante por restos de gasolina y lluvia. Un camión aparcado de lado, con su conductor tan dormido que aunque se acabase el mundo ahora mismo, no se daría cuenta. El Mercedes de Kara estacionado de mala manera, con todo el lateral izquierdo lleno de roces, golpes y abolladuras.

Y Kara, de pie junto al vehículo, consultando el teléfono móvil. Con su espalda tensa y la otra mano apoyada en la cadera. El traje blanco que siempre parecía recién planchado ahora está manchado: una salpicadura oscura en la manga, polvo en el bajo del pantalón, una costura desgarrada en la rodilla. El blanco ya no es blanco. Es gris sucio bajo luz artificial.

Tiene el pelo pegado a la frente, y no por la lluvia, por el sudor. Cuando os ve llegar no sonríe. No saluda, ni camina hacia vosotros; se queda donde está. Vytalian baja primero.


Kara tarda un segundo en responder. Uno demasiado largo.


La voz le sale rasgada, como si hubiera gritado demasiado antes.

Observo las marcas del coche mientras me aproximo, por detrás de Vytalian. Dejo unos segundos.

-Me dijiste que Alberto tenía la cabeza abierta ¿Dónde está su cuerpo muerto o moribundo? -lo digo con tranquilidad, la tranquilidad de un policía de Los Ángeles acostumbrado a preguntar a los testigos por cualquier información que pudiera resultar de utilidad.

Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10

-¿Podrías describirnos brevemente a esa chica de pelo castaño?¿Algo destacable? -sigo con mi rutina policial. No muestro emociones, no es momento para sentimientos cuando hay que realizar el trabajo.

Cita de: Maurick en 16 de Feb 2026, 01:11:10Aprieta los dientes. Se le marcan los músculos de la mandíbula. Cierra el teléfono móvil y suspira. Te da la impresión de que está a punto de llorar.


Sus ojos bajan un segundo a tu chaqueta. Luego vuelven a subir. Vytalian se acerca a ella y le pone la mano en el hombro; ella lo abraza durante un momento, antes de soltarse. Te mira.


-Puede que no te parezca el momento ni el lugar para este pequeño interrogatorio, pero créeme que pronto obtendrás respuestas -noto como la lluvia cala mi cabeza- tus respuestas me servirán para llegar a unas conclusiones más precisas... -espero unos segundos- ¿En qué momento exacto te llamó Semyon?¿Antes o después del incidente de camino con el Mocos?

Espero las respuestas de la líder de mi manada antes de unir todas las piezas y poder formular la "línea oficial".
#54
Brisa del Sur / Re:Prólogo – Donde el silencio...
Último mensaje por Denebia - 16 de Feb 2026, 11:11:08
— Bueno, al menos no se han ido —me digo a mi misma—.

Quería venir sola, no sé qué ocurrirá cuando me enfrente a la perdición, porque más muertes por mi culpa sería más difícil de sobrellevar. Pero durante los días en el enorme ascensor horizontal atraviesa-masas de agua, al que llaman barco, me doy cuenta de que necesito compañía. Con ellos puedo distraerme un poco, aunque no formemos una amistad y sea todo formalidad y cordialidad.

Los días los paso meditando, tratando de recordar todos los detalles de la perdición y pensando qué hacer una vez lleguemos allí... De momento no hay nada claro, soy más de ir improvisando ya que puede que lo que nos encontremos sea diferente a lo que recuerdo. Si tenemos que improvisar necesito saber cuáles son los puntos fuertes y cuáles sus puntos débiles de mis acompañantes. Sí, esto puede ayudarme a distraerme un poco.

#55
Brisa del Sur / Re:Prólogo – Donde el silencio...
Último mensaje por Maurick - 16 de Feb 2026, 01:45:31
El silencio después de tus palabras no es incómodo; dirías que es denso. Como si la habitación hubiese decidido escuchar también. Himitsu no aparta la mirada. No hay juicio en ella, solo esa forma suya de observar como si estuviera midiendo el peso real de lo que acabas de soltar.


Se inclina apenas la cabeza.


Nada más; no hay absolución ni consuelo. Solo presencia, cercana, a punto de darte un abrazo. Jonah, en cambio, se queda un momento mirando el suelo. Se pasa la mano por el pelo, resopla, y cuando levanta la vista no hay solemnidad en su cara.


Se apoya contra la pared, cruzando los brazos.


Se encoge de hombros.


Su sonrisa no es alegre. Es fina, casi triste.


Señala hacia el puerto con el pulgar. Se aparta de la pared y se acerca a la ventana, mira hacia fuera sin abrir la cortina.


Se gira una última vez.


La habitación vuelve al silencio. No hay rechazo, ni épica. Solo tres personas en una habitación pequeña, con dos días por delante y un océano esperando. Y por primera vez desde que empezaste a hablar... nadie se mueve para irse.



Cuando llega el momento, no hay ceremonia. El trasatlántico no es blanco ni elegante; es un bloque de acero con cicatrices, más carguero que promesa. Subís por una pasarela estrecha mientras el puerto bosteza detrás, sin que nadie se despida de vosotros.

Himitsu llega con una maleta que parece demasiado pesada para lo que aparenta. Ropa, sí. Pero también pequeños objetos envueltos en tela, cosas que no tintinean aunque deberían. Se mueve con naturalidad, como si cruzar océanos fuese solo otra forma de caminar.

Jonah está de peor humor que en la pensión. No dice por qué. Solo masculla cuando un marinero revisa por segunda vez unos papeles que ya estaban en regla. El sello final cae con un golpe seco: el permiso está presente, a cambio de algo que no sabéis.

El barco no vibra al zarpar; gruñe. Las amarras se sueltan con un sonido húmedo, pesado, y Portsmouth empieza a encogerse detrás de una cortina de bruma gris.

Veinte días. Veinte días sin tierra. Veinte días en los que el mundo queda reducido a acero, sal y horizonte.

El camarote es estrecho y bajo. Una litera de metal, un catre plegable que cruje al respirar, una pequeña escotilla que solo muestra cielo o negrura. El aire huele a combustible viejo y humedad constante. Los marineros apenas os miran; sois carga con piernas, nada más. Dos veces al día, alguien deja una bandeja metálica con algo que pretende ser comida. Harina recalentada, trozos sin nombre. Al menos el agua no sabe a óxido.

El océano no es amable, pero tampoco hostil. Es... indiferente. Durante el día, el barco avanza con una constancia brutal. El horizonte es una línea que no cambia, y eso empieza a pesar más que cualquier tormenta. De noche, el Atlántico respira diferente. El casco cruje. El viento canta en los cables. A veces, el agua golpea con un ritmo que parece deliberado, como si estuviera contando algo que nadie entiende.

No hay eventos. No hay ataques. No hay señales. Y eso es lo inquietante.

Brisa siente la Umbra lejana, como si el océano fuese una extensión de cristal grueso. No bloquea del todo. Pero tampoco permite tocar con claridad. El mundo espiritual aquí no es bosque ni ciudad. Jonah pasa horas en cubierta fumando, mirando al oeste como si intentara distinguir una línea que no existe todavía. A veces habla solo. A veces se ríe de algo que no comparte. Cuando baja al camarote, trae consigo olor a sal y esa energía suya que parece forzar al aire a recolocarse.

Himitsu, en cambio, observa. Escucha el barco. Se detiene ante los pequeños sonidos mecánicos como si también fuesen criaturas con intención. El tiempo no se llena, se estira. Y en ese estiramiento, el pasado tiene espacio para moverse, mientras que el Atlántico no os exige nada, pero os deja solos con todo.
#56
Mark / Re:Episodio 1 — Dobra
Último mensaje por Maurick - 16 de Feb 2026, 01:11:10
Tras asegurar tu tesoro digital en las taquillas de la estación de Torrelavega, vuelves de forma rauda al aparcamiento. Las luces del interior iluminan de forma siniestra tus facciones cuando te acercas al vehículo, y ves a Vytalian mucho más blanco que de costumbre. Eres consciente de que no trae buenas noticias.

El motor arranca como un trueno en mitad de una tormenta de verano. En cuanto dejáis atrás Torrelavega, ves que está tomando la autovía dirección Santander. Lo hace de memoria, como si hubiera recorrido este trayecto a menudo.


Hace un cambio de marcha más brusco de lo necesario.


Se queda en silencio. Incluso con tu respuesta, recibes silencio. No estáis mucho tiempo dentro del coche, pues la estación de servicio aparece antes de lo que os hubiera gustado.



La gasolinera reluce como una isla blanca en mitad de la oscuridad. Tubos fluorescentes zumbando, el suelo brillante por restos de gasolina y lluvia. Un camión aparcado de lado, con su conductor tan dormido que aunque se acabase el mundo ahora mismo, no se daría cuenta. El Audi de Kara estacionado de mala manera, con todo el lateral izquierdo lleno de roces, golpes y abolladuras.

Y Kara, de pie junto al vehículo, consultando el teléfono móvil. Con su espalda tensa y la otra mano apoyada en la cadera. El traje blanco que siempre parecía recién planchado ahora está manchado: una salpicadura oscura en la manga, polvo en el bajo del pantalón, una costura desgarrada en la rodilla. El blanco ya no es blanco. Es gris sucio bajo luz artificial.

Tiene el pelo pegado a la frente, y no por la lluvia, por el sudor. Cuando os ve llegar no sonríe. No saluda, ni camina hacia vosotros; se queda donde está. Vytalian baja primero.


Kara tarda un segundo en responder. Uno demasiado largo.


La voz le sale rasgada, como si hubiera gritado demasiado antes.


Aprieta los dientes. Se le marcan los músculos de la mandíbula. Cierra el teléfono móvil y suspira. Te da la impresión de que está a punto de llorar.


Sus ojos bajan un segundo a tu chaqueta. Luego vuelven a subir. Vytalian se acerca a ella y le pone la mano en el hombro; ella lo abraza durante un momento, antes de soltarse. Te mira.


El viento trae olor a combustible y a carretera caliente. Vytalian cruza los brazos, pero no habla. Está esperando exactamente lo mismo.

¿Qué les dices?
#57
Brisa del Sur / Re:Prólogo – Donde el silencio...
Último mensaje por Denebia - 15 de Feb 2026, 23:35:56
Con que dos días... ¿Qué podemos hacer en dos días? En fin, llevo mucho esperando a comenzar este viaje que por dos días... Con las luces tenues dentro de la habitación me apoyo en el alfeizar de la ventana, mirando hacia el horizonte sin apartar la cortina. Esto lo veía muchas veces en las películas que Jules ponía en la tele, pero nunca he entendido muy bien por qué si con la cortina no se ve nada... Miro de reojo a mis acompañantes, que están ahí sin saber muy bien qué hacer o decir.


Silencio.


Me incorporo y apoyo la cabeza sobre la pared.



No digo nada más. La rabia y la tristeza han inundado mis ojos. Les miro esperando caras de desaprobación y rechazo. Es lógico, no les culpo.
#58
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Lady Midnight - 15 de Feb 2026, 20:04:31
Cita de: Maurick en 15 de Feb 2026, 01:49:07🟨 Aconsejar a Edurne. Le ayudas a estabilizar al Invasor sin arrebatarle el control. Supera una Tirada de Carisma + Liderazgo (Dif. 7). Con 1 éxito obtienes +2 Honor temporal y +1 Sabiduría temporal. Con fallo, Edurne duda y el espíritu se envalentona.



Mientras Edurne prepara de nuevo las cosas para el ritual, Bruma permanece sentado y en silencio. Observa, pero no indica ni corrige. Solo permite que la joven retome las riendas de su tarea. Cuando ella lo mira, él asiente con confianza. Al contrario que con Dulce Lluvia, esta vez él iría con ella. Cuando el portal se abre, el sioux no se mueve. Deja que la cachorra reconozca reconozca la situación primero, que entienda lo que está ocurriendo, y que pueda formarse sus propias opiniones antes de que nadie la contamine. Cuando Pau le indica que la acompañe, se levanta con calma y se acerca a Edurne pausadamente.


Las últimas palabras pesaron sobre su propio corazón. Sabe lo que es que todo el mundo dude de su capacidad y lo que es no sentir apoyo en los momentos importantes, así que quiere darle a la joven la confianza que él nunca tuvo. Cuando ella se decide a entrar, él la sigue con modestia.

Al atravesar la Celosía, su forma física cambia a una tremolina de formas y colores muy vivos y saturados sobre un fondo negro mate que toma la forma de su cuerpo. El chamán intenta actuar con naturalidad y que su condición no perturbe la concentración de Edurne en la tarea. Cuando detecta el torbellino de energías caóticas (que no kaóticas) saluda con respeto inclinando levemente la cabeza. Al ver a Edurne dudar, el Uktena coloca suavemente la mano sobre su hombro.


Después de dirigirse a ella, separa su mano de su hombro y da un pequeño paso atrás. Deja que Edurne tome la iniciativa, pero permanece alerta por si ocurriese lo peor. En caso de que el espíritu reaccione de forma agresiva (con violencia física), Bruma se interpone entre el atacante y la cachorra.
#59
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Maurick - 15 de Feb 2026, 01:49:07
Nadie responde de inmediato. El pulso en el aire no aumenta... pero tampoco desaparece. Es como si el lugar hubiese aceptado la presencia de algo que no sabe cómo digerir. Pau no da órdenes. No explica. Se limita a mirar a Edurne. Ella entiende. Sin dramatismo, comienza a recomponer el círculo. La sal vuelve a su lugar. El hueso pulido regresa al centro. Las hojas de lirio, húmedas, se adhieren a sus dedos antes de caer donde deben.

El segundo intento no comienza con palabras, sino con una respiración, acelerada, pero resiliente. Edurne cierra los ojos, y la Umbra no se abre. No todavía. El velo tiembla apenas, como una membrana bajo presión. El pulso responde, esta vez de forma irregular. El agua del estanque vibra sin ondularse. Algo quiere terminar de cruzar o terminar de quedarse. Los demás guardan silencio.

Edurne te echa un vistazo, en el que puedes notar el miedo a lo desconocido. La misma mirada que te echó Dulce Lluvia cuando, tiempo ha, te contó que había sido seleccionada para proteger las fronteras.

Se hace el silencio, y del centro del círculo de invocación se abre un portal que rasga la realidad: una zona de paso hacia la Umbra. Al otro lado se puede ver el cielo nuboso y oscuro que rodeaba esta área. Todo el mundo observa a Edurne, y ella da un paso. Pau se te queda mirando.


La Umbra del Lirio Apacible aguarda tu paso. Poco a poco, vas caminando hasta el momento en el que atraviesas la membrana que separa el Mundo de la Carne de la realidad. Al otro lado, una presencia se revuelve en un torbellino de energías caóticas, mientras el agujero que hace unos días parecía una tenue supuración de la tierra, se ha abierto hasta formar un socavón del tamaño de un granero.

Tú y la joven Theurge os adentráis en la Umbra próxima, hasta que dejáis atrás al resto del clan del Estanque del Lirio Apacible. Esa oleada espiritual nota vuestra presencia y se envalentona. El ser está repleto de rencor y de agonía, ha perdido algo muy importante: su territorio. Tú lo sabes, lo sientes, pero sabes que Edurne tiene que actuar por sí misma. Ella duda, muchísimo. Si no intervienes, el espíritu se la va a echar encima...

¿Qué vas a hacer, Bruma Nocturna?

🟦 Dejar que Edurne actúe. No intervienes ni corriges. Sostienes el espacio y respetas que es su territorio y su prueba. Obtienes +1 Honor temporal.

🟨 Aconsejar a Edurne. Le ayudas a estabilizar al Invasor sin arrebatarle el control. Supera una Tirada de Carisma + Liderazgo (Dif. 7). Con 1 éxito obtienes +2 Honor temporal y +1 Sabiduría temporal. Con fallo, Edurne duda y el espíritu se envalentona.

🟥 Actuar por tu cuenta. Tomas el control y apaciguas al espíritu directamente. Supera una Tirada de Inteligencia + Rituales (Dif. 8 ). Con 1 éxito obtienes +3 Sabiduría temporal y acabarás con la amenaza, de momento. Edurne no se lo tomará bien.
#60
Brisa del Sur / Re:Prólogo – Donde el silencio...
Último mensaje por Maurick - 13 de Feb 2026, 17:41:59
El trayecto desde Redcoast hasta el sur no tiene nada de épico. Es largo, incómodo y tenso, siguiendo la costa inglesa como quien bordea una herida sin atreverse a mirarla de frente. Jonah lleva el timón con una soltura seca, sin alardes, aprovechando corrientes costeras y evitando mar abierto más de lo necesario; no navega como un marinero, sino como alguien que no quiere llamar la atención ni del mar ni del cielo. ¿Por qué éste tipo sabe manejar una embarcación con tanta soltura?

El clima acompaña lo justo para no mataros: cielo bajo, gris persistente, viento irregular que obliga a corregir constantemente el rumbo. Pasáis frente a puertos medianos y pequeños, siluetas industriales, playas vacías y frías, faros que parpadean con una insistencia casi humana. De noche, el barco avanza envuelto en un silencio raro, roto solo por el motor y el agua golpeando el casco; sientes la Umbra estirarse y contraerse con cada milla, como si el país entero estuviera soltando amarras poco a poco. Cuando Portsmouth aparece al fin en el horizonte, no hay alivio. Solo la certeza de que habéis cambiado de borde... no de problema.

La entrada por mar es gris y funcional, como una boca cansada de tragar hierro. Astilleros militares, cascos alineados como animales enfermos esperando turno, grúas que no se mueven aunque deberían. El puerto no está abandonado, pero tampoco vivo: está en pausa, sosteniéndose por pura inercia. Hay actividad, sí, pero es una actividad sin fe. Gente trabajando porque aún no sabe hacer otra cosa.

El aire es distinto al de Redcoast. Más denso. Más humano. Aquí la Tejedora ha apretado los dientes y ha decidido aguantar, aunque el mundo lleve dos años viniéndose abajo a pedazos.

Lo notas nada más pisar tierra firme. Fatiga estructural. Una ciudad que ha visto demasiadas noticias malas seguidas y ha optado por no reaccionar más. Bilbao, Copenhague, el Báltico, Nevada. Nadie habla de ello en voz alta, pero todo el mundo camina como si esperase la siguiente sirena.

El trasatlántico está ahí, enorme, demasiado grande para este muelle y para esta época. La pintura reciente cubre óxido antiguo. Hay varios tipos merodeando cerca, posiblemente personal de seguridad privada con uniformes neutros, sin insignias claras. No es un barco turístico: es tránsito. Gente que se va porque quedarse ya no es una opción.

Jonah se acerca a hablar con uno de ellos, mientras Himitsu y tú os quedáis atrás.


Se te queda mirando. Jonah parece moverse muy bien en este estilo de situaciones. Está un buen rato charlando, gritando y haciendo aspavientos con el señor. Notas algo raro, como si todo lo de alrededor burbujease o se moviese como una onda.


Al rato el tipo regresa. No parece muy contento.


Encontráis una pensión cerca del puerto, en una calle estrecha donde los edificios se apoyan unos en otros como borrachos antiguos. Fachada de ladrillo ennegrecido, una placa que promete rooms available desde hace más tiempo del que nadie recuerda. La dueña no hace preguntas. Cobra en efectivo. Da llaves sin mirar a los ojos.

La habitación es pequeña. Camas separadas. Sábanas limpias, pero gastadas hasta la transparencia. Una ventana que da a un callejón donde alguien fuma de madrugada sin prisa, como si no tuviera ningún sitio mejor al que ir.

Ante ti quedan dos días de tranquilidad, contemplación y, quizás, algo de soledad. Himitsu y Jonah aguardan, sin saber muy bien a qué. ¿Quizás quieras hablar con ellos de sus motivaciones? ¿Quizás quieras explorar Portsmouth en busca de algo que no sabes muy bien qué es? ¿Quieres pedirle consejo a tu Espíritu Familiar, Ninastoko? ¿O quizás quieras aguardar hasta que llegue el momento de que el gran sarcófago de hierro te lleve hasta Estados Unidos otra vez?