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#51
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Lady Midnight - 24 de Mar 2026, 22:48:58
Cuando Iruz indica que se va a duchar sola, Bruma retrocede un paso para dejar libre el acceso al baño. Frente al ataque de Tomás, vuelve a retomar su posición anterior dando un pequeño paso al frente y sosteniéndole la mirada. No frunce el ceño, tampoco sonríe. Solo deja que hable como quien mira a un niño enrabietado.

Cita de: Maurick en 24 de Mar 2026, 21:21:20



Levanta la vista otra vez. Directo a ti.



Cuando Iruz sale del baño, el Uktena la mira con calma para comprobar su estado. Verla aseada y algo más tranquila lo alivia, aunque la situación le sigue resultando bastante desagradable. Mientras Ana Mercedes sujeta la cara de Tomás, observa con cierta diversión.

Cita de: Maurick en 24 de Mar 2026, 21:21:20

Mira a Tomás una última vez, y se dirige a él con voz calmada.


Sin mirar atrás, sale detrás de Ana Mercedes sin decir nada más hasta que ella inicia la comunicación.

Cita de: Maurick en 24 de Mar 2026, 21:21:20


Cita de: Maurick en 24 de Mar 2026, 21:21:20


Cuando ve que Iruz tiene frío, se quita la chaqueta de cuero y se la coloca sobre los hombros sin decir nada.

#52
Mark / Re:Episodio 2 — Bilbao
Último mensaje por Maurick - 24 de Mar 2026, 21:45:35
Cita de: Mark en 24 de Mar 2026, 16:49:00-¿Por qué decidiste adjuntarme a la manada del ruso? No tengo la piel sensible como para ofenderme con sus desplantes y muestras de desprecio ¿Pero no habría sido más fácil para cumplir con la misión haberme traído con mi manada de Los Ángeles? -observo unos instantes el puro- ¿No debo preocuparme por algún interés personal de Semyon en todo esto?

Terrence no responde enseguida. Se queda mirándote un segundo, con el puro encendido entre los dedos, como si estuviera decidiendo si la pregunta merece una respuesta sincera... o sólo una útil.


Da una calada lenta. No aparta la vista de ti.


Una pausa breve.


Te señala vagamente con el puro.


Ahora sí sonríe un poco, pero no hay calor en ello.


Se recoloca la chaqueta con calma.


Otra calada. Exhala el humo despacio.

#53
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Maurick - 24 de Mar 2026, 21:21:20
Cita de: Lady Midnight en 23 de Mar 2026, 23:00:57Suelta a la muchacha con suavidad, busca la ropa que habían comprado en el centro comercial y se acerca de nuevo para acompañarla al baño. Si Iruz no se opone, le ayuda a quitarse la ropa, a sentarse en la bañera y a limpiarse con un poco de jabón. Sus manos la acarician desde el más profundo respeto, y evitan el roce excesivo con los lugares más privados de la anatomía humana. Le aclara el jabón, también sin mediar palabra, y la ayuda a salir de la bañera. Le alcanza una toalla y deja que se seque y se vista ya por su cuenta si está más calmada o, si no es el caso, le ayuda del mismo modo que a la hora de asearse.

Iruz no rechaza el abrazo al principio. Se queda ahí un segundo, dos... respirando contra tu pecho, con el cuerpo todavía temblando y la piel pegajosa. Pero cuando notas que vas a moverte con ella hacia el baño, que tus manos empiezan a guiar más de la cuenta, te suelta un manotazo seco.


Te señala un instante, sin agresividad real, pero con orgullo herido.


Y se mete en el baño sin mirar a nadie más, cerrando la puerta con menos violencia que antes, pero con la misma necesidad de marcar distancia. El sonido del agua vuelve, esta vez constante. Silencio incómodo, uno de esos silencios que huelen peor que la habitación. Tomás carraspea desde la cama. Se incorpora un poco más, ya con la sábana mejor colocada, y cuando habla... ya no suena débil. Suena a lo que podría esperar de un garrulo de pueblo.

Cita de: Lady Midnight en 23 de Mar 2026, 23:00:57Bruma acaricia la cabeza de Iruz, que está húmeda y pegajosa, y se separa ligeramente de ella para dirigirse a Tomás.
Echa un vistazo a la sala, intentando encontrar un armario o maleta con ropa de la joven.


Te mira de arriba abajo, con una media sonrisa torcida, de esas de niñato que ha salido demasiado bien parado demasiadas veces.


Se inclina hacia delante, ignorando el dolor un segundo más de la cuenta.


Ana Mercedes no tarda ni medio segundo en reaccionar.


No hay grito. No hace falta. Pero hay algo distinto ahora: ya no está conteniendo, está harta. Da un paso hacia él.


Da un paso hacia él. Se pone entre ti y Tomás.


Tomás aprieta la mandíbula. No contesta al instante. Baja la mirada... pero no por sumisión. Por cálculo.


Levanta la vista otra vez. Directo a ti.


El agua del baño se corta. Un segundo después, la puerta se abre. Iruz sale con el pelo mojado, echado hacia atrás con los dedos. Lleva ropa limpia, pero no ha conseguido borrar del todo lo que ha pasado: aún le quedan restos en la piel, en la mirada, en cómo se mueve. Se queda quieta un momento, mira a Tomás. Y no hay duda, sólo desprecio.


Directo. Plano. Tomás reacciona como un resorte. Pega un bote y da un puñetazo contra la pared, haciendo retumbar el cabecero de la cama. Ana Mercedes no se mueve ni un ápice. El l yeso se resquebraja un poco.


Pero ya es tarde, Ana Mercedes le agarra de la cara y empieza a lloriquear como un bebé. Lleno de dolor, empieza a supliar por piedad, porque pare. Dejándolo en posición fetal, la Philodox se planta en la puerta, mirándoos.


No pregunta, ni negocia. Iruz ni siquiera mira atrás. Se acerca a ti, más por inercia que por necesidad, y se coloca a tu lado. En la habitación, Tomás sigue lloriqueando como si fuese un niño al que le han negado un regalo. O el abrazo de su madre. Salís al rellano, y hay un par de vecinas del piso de enfrente mirando hacia vosotros y cuchicheando. Ana Mercedes resopla. El pasillo huele a humedad y comida recalentada. La escalera es igual de triste que cuando subiste, pero ahora pesa menos. O quizá sois vosotros los que vais más rápido. Al llegar a la calle, el aire frío golpea. Ana Mercedes se detiene un segundo. Se pasa una mano por la cara. Respira.


Mira alrededor. Luego a ti.


Hace una pausa, más larga de lo normal.


Iruz se abraza a sí misma, tiritando un poco, pero no dice nada. La ciudad sigue igual que antes. Pero vosotros tres ya no estáis en el mismo sitio. ¿Qué vas a hacer, Bruma Nocturna?
#54
Cera & Sangre / Re:Episodio 2 — Laberinto
Último mensaje por Maurick - 24 de Mar 2026, 21:20:49
La criatura al otro lado de los barrotes no responde enseguida. Te mira como si acabases de dejar una herramienta sobre la mesa y él aún no hubiese decidido para qué sirve. Luego sonríe; no es una sonrisa amable, es una grieta repulsiva.


Inclina apenas la cabeza. Sus dedos tamborilean una vez sobre el hierro.


Sus ojos no se apartan de ti.


Silencio. El agua corre por debajo de la piedra como una respiración vieja. Se aparta medio paso. La gabardina arrastra humedad y mugre.


Calla un instante. No por duda: por cálculo.


Sus pupilas se afilan.


Te deja digerirlo.


La sonrisa torcida regresa.


Sus uñas raspan los barrotes.


Da otro paso, lento, ceremonioso.


La voz baja un tono. Casi confidencial.


Sus ojos amarillos no parpadean.


La puerta cede. Se abre emitiendo un chirrido ensordecedor. Las presencias que estaban tras de ti se disipan en cuanto el monstruo entra en la celda. Te mira con verdadera curiosidad, como si una abominación malévola encontrase de repente algo que lo sorprende de verdad.

¿Qué vas a hacer, Iota?

🟦 Guardar silencio y observar, usando el momento para analizar el laberinto, las presencias que se han disipado y el comportamiento de tu captor, intentando entender qué sabe de verdad, qué teme y qué clase de poder ejerce en ese lugar antes de comprometerte. Te llevará ante Ni, y podrás tener una visión más amplia de dónde te encuentras, pero no actuarás. Observarás.
🟨 Hablar y convertir el interrogatorio en una negociación incómoda: darle una verdad parcial —tu nombre actual y que la desaparecida es Laura— a cambio de ver a Ni con tus propios ojos y arrancarle todo lo que sepa. Realiza una Tirada de Manipulación + Subterfugio a Dificultad 6: con 2 éxitos podrás sacarle información a este ser; si no tienes éxito, aún así podrás intentar negociar.
🟥 Aprovechar que la criatura ha entrado en la celda para actuar ya: abalanzarte sobre él, intentar quitarle la llave y que todo derive en una huida salvaje o una paliza inevitable. Realiza una Tirada de Destreza + Pelea a Dificultad 7: con 2 éxitos eres capaz de hacerte con las llaves y dejarlo encerrado en la celda; si fallas o pifias, tendrás que sufrir las consecuencias.
#55
Mark / Re:Episodio 2 — Bilbao
Último mensaje por Mark - 24 de Mar 2026, 16:49:00
Me mantengo en mi posición, ignorando los improperios de Esteban y el desplante de Semyon. Sigo contemplando el cielo estrellado y la luna en cuarto menguante de aquella noche, fumando con calma el puro de Terrence. Cuando Kara busca mi mirada esos instantes, asiento con calma sin decir nada.

Cita de: Maurick en 21 de Mar 2026, 09:41:15
Una pequeña pausa.

Escucho los comentarios de mi padre y solo rompo mi silencio durante su breve pausa.

-¿Por qué decidiste adjuntarme a la manada del ruso? No tengo la piel sensible como para ofenderme con sus desplantes y muestras de desprecio ¿Pero no habría sido más fácil para cumplir con la misión haberme traído con mi manada de Los Ángeles? -observo unos instantes el puro- ¿No debo preocuparme por algún interés personal de Semyon en todo esto?

Cita de: Maurick en 21 de Mar 2026, 09:41:15
No hace falta que añada mucho más. Ya has visto suficiente esta noche como para entender que, cuando Terrence pone un nombre así sobre la mesa, lo que viene no será una visita ni una negociación amable. Será otra cosa, que ya no tendrá nada que ver con el Dobra.

🏅 Mark obtienes 2 Puntos de Honor temporal.

Asiento y no digo más. Me marcho de vuelta al piso franco envuelto en mis pensamientos, quitándome los restos de sangre de Fernanda de la cara al ver mi rostro por el retrovisor.
#56
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Lady Midnight - 23 de Mar 2026, 23:00:57
Cita de: Maurick en 23 de Mar 2026, 21:59:15


En cuanto Iruz sale del baño, Bruma se apresura para salirle al paso y, sin pedir permiso ni perdón, la abraza y coloca la cabeza de la muchacha sobre su pecho. No es la primera vez que su ropa y su piel se manchan de aquello que representa el precio de la vida: sangre, sudor y lágrimas.

Cita de: Maurick en 23 de Mar 2026, 21:59:15


Los brazos no aprietan pero sujetan, y las palabras susurran cerca del oído de Iruz como los ánimos de un hermano mayor a un niño al que se le ha roto su juguete favorito.

Mientras Tomás vuelve en sí, el Uktena permanece en silencio. Deja que se explique, que hable, y que Ana Mercedes pueda escuchar sus argumentos sin interrupciones. Simplemente intenta consolar y sostener (no solo físicamente) a la niña entre sus brazos, y observar los acontecimientos a medida que se desarrollan.

Cuando Iruz se altera, se apresura a sujetarla de nuevo. Con firmeza pero con cariño. Si la fuerza de la muchacha supera la de Bruma, este intenta adoptar su forma glabro brevemente (o incluso crinos, si no hubiese alternativa) para evitar un verdadero enfrentamiento físico. Llegado el caso, volvería a forma de homínido en cuanto la joven se rendiese frente a la contención. Si ve que Tomás intenta responder con violencia, interpone su cuerpo para evitar que pueda golpear a Iruz.


Una vez que Ana Mercedes se impone, el Theurge vuelve a llevar a la Ícaro hacia su cuerpo.

Cita de: Maurick en 23 de Mar 2026, 21:59:15


Bruma acaricia la cabeza de Iruz, que está húmeda y pegajosa, y se separa ligeramente de ella para dirigirse a Tomás.


Echa un vistazo a la sala, intentando encontrar un armario o maleta con ropa de la joven.


Suelta a la muchacha con suavidad, busca la ropa que habían comprado en el centro comercial y se acerca de nuevo para acompañarla al baño. Si Iruz no se opone, le ayuda a quitarse la ropa, a sentarse en la bañera y a limpiarse con un poco de jabón. Sus manos la acarician desde el más profundo respeto, y evitan el roce excesivo con los lugares más privados de la anatomía humana. Le aclara el jabón, también sin mediar palabra, y la ayuda a salir de la bañera. Le alcanza una toalla y deja que se seque y se vista ya por su cuenta si está más calmada o, si no es el caso, le ayuda del mismo modo que a la hora de asearse.

Cuando ya está vestida, la mira con detenimiento y, ahora sí, se dirige a ella.


En cuanto se separan del breve abrazo, abre la puerta y se dirige a Ana Mercedes.

#57
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Maurick - 23 de Mar 2026, 21:59:15
Cita de: Lady Midnight en 22 de Mar 2026, 22:58:36Mientras espera la reacción de Iruz, vuelve a dirigirse a Ana Mercedes.


Ana Mercedes tarda un instante en responder. No porque no te haya oído, sino porque tiene que separar tus palabras del olor a sangre, del cuerpo desnudo sobre la cama y del llanto al otro lado de la puerta. La luz verdosa de sus manos va perdiendo intensidad poco a poco, señal de que Tomás ya no se le está escapando entre los dedos.


No hay dureza en el tono. Tampoco consuelo. Su mirada va hacia la puerta del baño y luego regresa a ti.


La frase cae con una serenidad cansada, casi profesional. No es una defensa. Es una línea. Un límite. Al otro lado de la puerta ya no hay golpes. Sólo respiración irregular. Agua corriendo. Un sollozo ahogado que parece estar mordiéndose a sí mismo para no volver a estallar. Luego el pestillo gira. Muy despacio. La puerta del baño se abre apenas un palmo al principio, como si quien está detrás no terminara de creerse que al otro lado no haya nadie dispuesto a devorarla. Después un poco más.

Iruz sale hecha un cisco. Va medio desnuda, con la ropa interior a medio subir y una camiseta demasiado grande, mal puesta, pegada al cuerpo por salpicaduras de agua y sudor. Tiene la boca manchada de sangre seca y reciente, una línea oscura que le baja por la barbilla y se ha extendido en el cuello. En el pecho, junto a la clavícula y sobre uno de los tirantes caídos, hay más sangre. Lleva el pelo húmedo, apelmazado en mechones torpes, y al moverse se le ven con demasiada claridad varias marcas violáceas en los glúteos y en la parte alta de los muslos: dedos, manos, azotes, un juego privado que ha dejado rastro físico y ninguna dignidad. No parece peligrosa, parece devastada.

Sus ojos van primero hacia ti, luego hacia Ana Mercedes, y por último hacia la cama. Y ahí se rompe otra vez.


No grita. Aún no. Le sale del pecho como un animal enfermo.


Ana Mercedes no hace ningún gesto extraño al verla así. La observa con ese desconcierto crispado de quien ha entrado en una clase de miseria para la que no la preparó nadie, pero no retrocede. No la juzga. Sólo aparta un cojín manchado del borde de la cama y respira hondo, como si quisiera volver a colocar las cosas en un orden que ya no existe. Entonces Tomás emite un sonido feo, húmedo. Un gruñido de garganta llena de saliva y vergüenza. Se mueve.

Muy poco al principio. Un brazo. El cuello. Una pierna desnuda que raspa la sábana. Tiene el rostro ceniciento y la mirada todavía desenfocada, pero la consciencia vuelve a él a una velocidad humillante. Su primera inhalación profunda viene acompañada de un gesto de dolor en la herida del cuello. La segunda ya trae rabia.


Ana Mercedes se gira hacia él con una brusquedad que sorprende incluso en ella.


No grita. No le hace falta. La orden cae dura, limpia, sin histéricas ni teatrales. Y funciona. Al menos durante dos segundos.

Tomás se incorpora a medias, todavía desnudo, buscando con una mano la sábana como si cubrirse ahora pudiera rescatarlo de algo. Mira a Iruz, te mira a ti, mira a Ana Mercedes y, de pronto, comprende la escena exacta en la que está metido. La habitación se le viene encima de golpe.


La frase sale tan rápida y tan automática que da casi pena.


Traga saliva. Le duele. Se toca el cuello y aparta la mano al ver la sangre.


Esa última palabra envejece en el aire antes de llegar a nadie.

Mira de reojo a Ana Mercedes, como buscando una salida racional en mitad de un lodazal sentimental. Y ahí Iruz estalla.

No como antes. No como una niña rota detrás de una puerta. Ahora lo hace de pie, temblando, roja de vergüenza y furia, con la sangre ya secándose en la piel y el pecho subiéndole y bajándole a tirones.


Da un paso hacia la cama. Luego otro. La agarras, está violenta. Tiene fuerza, bastante.


Se señala a sí misma con la mano abierta, todavía húmeda.


Tomás intenta contestar, pero ella no le deja.


La voz se le quiebra, pero sigue.


La habitación entera se queda suspendida un segundo en esa frase. Ana Mercedes cierra los ojos un instante muy breve. Luego vuelve a abrirlos. Está perdiendo la paciencia a la vista, pero todavía no se ha rendido a ella.


Nadie le hace caso.





Y ahí ya Ana Mercedes pierde el hilo de la comprensión paciente. No del todo. No de forma espectacular. Pero sí lo suficiente como para que se le note.


Ahora sí levanta la voz. La luz residual del don ya se ha extinguido en sus manos. El grito y la expresión son idénticas a Aránzazu. Tomás está vivo. Muy pálido, muy hecho polvo, pero vivo. Ella da un paso entre la cama y el resto del cuarto como si quisiera imponerse a base de presencia, no de rango.


Mira a Tomás.


Mira a Iruz.


Luego os mira a ambos, como si acabase de comprender que en esa habitación hay demasiada carne, demasiada vergüenza y muy poca inteligencia funcional.


El silencio que sigue no arregla nada. Sólo deja la escena desnuda.

Tomás, incorporado a medias, con el cuello vendado a toda prisa por su propia sangre y la sábana a la cintura como un actor malo pillado entre bastidores. Iruz, temblando, medio desnuda, con la boca roja, los azotes visibles y una pena tan obscena como el cuarto entero. Se abraza a ti, te mancha. Ana Mercedes, de pie entre ambos, intentando hacer de jueza, enfermera y adulta funcional de una situación que parece escrita por un dios cruel con sentido del humor. Y tú, Bruma Nocturna, en mitad de todo eso, oliendo sexo, sudor, sangre y culpa. La clase de culpa que ya no cabe debajo de una alfombra cutre de piso alquilado.

Ana Mercedes te echa una mirada de complicidad.


Iruz la mira enfadada. Notas su respiración y un poco de sangre cayendo por sus labios. ¿Qué vas a hacer?
#58
Cera & Sangre / Re:Episodio 2 — Laberinto
Último mensaje por greatkithain - 23 de Mar 2026, 20:41:51
Iota cierra los ojos. No para descansar, sino para afinar. El olor a humedad antigua, el goteo rítmico, el roce de ratas en túneles laterales, la respiración irregular del ser al otro lado de los barrotes. Busca presencias, vibraciones, cualquier rastro espiritual que no pertenezca a este lugar. Ni. Stavros. Laura. Nada claro. Solo ecos rotos.

Abre los ojos. Los fija en los del ser, sin desafío, sin miedo. Solo análisis.


Su postura es neutra, manos visibles, hombros relajados. Inofensivo, pero no inútil.


Habla con precisión quirúrgica, ofreciendo lo mínimo imprescindible.


Mientras habla, su mirada se desplaza un instante por la celda, midiendo distancias, entradas de aire, vibraciones en la piedra. Luego vuelve al ser.


No hay emoción en la voz. Solo necesidad operativa.


Inclina ligeramente la cabeza, gesto calculado para parecer cooperativo.


Su mirada permanece fija, fría, constante.

Iota no se somete. 
Iota **espera**.
#59
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Lady Midnight - 23 de Mar 2026, 11:57:48
Mientras la muchacha habla, Bruma escucha con atención. Frente a la expresión de Ana Mercedes, le hace un gesto mostrando la palma de la mano a modo de indicación: "espera". En una de las pausas de Iruz, aprovecha y se dirige a la Philodox, acercándose un poco, con voz baja y calmada.


Tras intentar hacer que Ana Mercedes tome conciencia de la realidad y entienda un poco mejor la situación, se acerca todavía un poco más a la puerta.

Cita de: Maurick en 23 de Mar 2026, 00:15:35


Hace una pausa, para que la disculpa repose.

Cita de: Lady Midnight en 27 de Ene 2026, 23:38:19### Días 1-2:

En la visita a Iruz, a la que accede de buen grado, le lleva un pequeño ramillete de flores para colocar en un vasito con agua si es que le apetece. "Las más frescas del día, intentaré volver a verte antes de que se marchiten del todo", le dice. Le propone salir a comer, ofrece a Ana Mercedes asistir si le apetece y comenta las tareas del túmulo del modo más rutinario posible (con alguna anécdota con algún animalillo, quizá) mientras le pregunta a la adolescente qué ha estado haciendo mientras.


Cita de: Lady Midnight en 04 de Mar 2026, 19:38:48Saca su móvil y le escribe a Iruz un breve SMS: "Pau acaba de salir, quizá os crucéis. Ten cuidado con cualquier que vaya desde el Estanque, aunque creo que Ana Mercedes podría ser una aliada. Cuídate".


Cita de: Maurick en 23 de Mar 2026, 00:15:35


Mientras espera la reacción de Iruz, vuelve a dirigirse a Ana Mercedes.


Clava sus ojos en ella una vez más, asegurándose de que lo ha entendido, y vuelve a dirigir toda su atención a la puerta del baño.
#60
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Maurick - 23 de Mar 2026, 00:15:35
Cita de: Lady Midnight en 22 de Mar 2026, 22:58:36Separa la mano de su brazo con la misma suavidad con la que la colocó y, con paso decidido, se dirige a la puerta cerrada. Intenta ver si en entorno hay marcas de algún tipo de lucha, forcejeo o resistencia, si hay algún arma u objeto lesivo y si alguna puerta tiene alguna marca sospechosa. Al llegar al lugar del llanto, suspira para mantener el tono y la actitud correspondientes a la calma que le caracteriza.

Ana Mercedes tarda un segundo en reaccionar a tus palabras. Tiene la respiración rota, los ojos abiertos de más, y cuando le pides que se encargue de Tomás asiente por puro reflejo, como si necesitase una orden para no venirse abajo allí mismo. Sus manos tiemblan cuando se acerca a la cama. El cuerpo desnudo del Hijo de Gaia parece demasiado grande, demasiado pálido, demasiado quieto. Sus manos comienzan a emitir un resplandor pálido, verdoso, cálido. Eres consciente del don que está usando. Tú, mientras tanto, recorres el pequeño salón con la vista. La mesa está desplazada. Hay una silla volcada cerca de la pared. No ves armas. No ves signos claros de forcejeo violento. No hay cristales rotos, ni muebles destrozados, ni nada que huela a asalto. Eso es casi peor. Todo parece haber ocurrido dentro de una intimidad demasiado sucia, demasiado humana. Te plantas frente a la puerta del baño. La madera vieja vibra apenas con cada sollozo del otro lado.


Al otro lado no hay respuesta inmediata. Sólo un llanto quebrado. Respiración descompasada. Un golpe seco, como si alguien se hubiera dejado caer contra los azulejos. Entonces, de pronto, una voz ahogada, histérica, llena de rabia y vergüenza a partes iguales:


El grito resuena en el baño pequeño, rebota en la puerta y vuelve a ti deformado.


Un sollozo. Algo metálico cae al suelo dentro, quizá el vaso, quizá algo del lavabo.


Ana Mercedes, al fondo, se queda inmóvil un instante. Su mano, que estaba buscando el pulso de Tomás, se detiene. Mira hacia la puerta del baño con una mezcla de incredulidad, asco y desconcierto absoluto. Desde dentro, la voz de Iruz vuelve a alzarse, esta vez menos rabiosa y más rota.


Silencio breve.


Otro golpe, esta vez contra la puerta, con el talón o con el puño.


Su respiración se corta.


Su voz baja, pero no se vuelve más serena. Sólo más miserable.


Otro sollozo.


Silencio.


La frase cae plana, desprovista de defensa.

Ana Mercedes aparta la mirada de Tomás un momento y te mira a ti, como si necesitara confirmar que está oyendo de verdad lo que está oyendo. Está completamente fuera de registro. Nada de esto entra en la clase de horror espiritual o político para la que se había preparado en las últimas horas. Esto es otra cosa: cutre, humillante, sórdida. Casi vulgar. Desde el baño, Iruz vuelve a hablar, ahora con la voz tan baja que casi parece que se le está vaciando por el desagüe.


Una respiración temblorosa.


Al otro lado de la puerta no oyes movimiento de huida. Sólo a una chavala rota, encerrada con su propia mierda, llorando desconsolada, mientras en la cama de al lado un hombre comienza a recobrar las fuerzas. Y no gracias a Iruz ni a sus propias decisiones. Y el tiempo sigue corriendo. Ana Mercedes está flipando en colores.

¿Qué vas a hacer, Bruma Nocturna?