Prólogo — Ficha de ajedrez

Iniciado por Maurick, 22 de Ago 2025, 23:23:54

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28 de Ago 2025, 16:35:12 #15 Ultima modificación: 28 de Ago 2025, 21:06:04 por Mark
La llegada de Terrence McCoil no me dejaba claro si me agradaba o tensaba más.

No me fiaba de él. Podría ser mi padre, pero no era de las personas que daban la impresión de tener un desarrollado sentimiento paternal, a pesar de sus intentos de resultar condescendiente conmigo. Sentía que más que un sentimiento sincero, fingía de manera astuta, casi como si fuera un juego.

Su relativización y tergiversación de las leyes de la Letanía que había ido observando me habían confirmado que su objetivo real no era más que amasar poder e influencia. Cada una de sus acciones camufladas con el cumplimiento de las normas Garou no eran más que un casus belli para justificar sus actos, mientras que en el fondo, eso realmente le importaba poco.

El Peñasco Blanco era acusado de infringir la primera ley, pero para ajusticiarles, el respeto por el territorio del prójimo iba a ser fulminado y, peor aún, para financiar sus operaciones, la segunda ley, quizás la mas importante, había sido rota por completo, aplastando la investigación que había realizado en los últimos meses en el proceso.

Evidentemente, Terrence McCoil debía de haberse devorado con sumo placer el Príncipe de Maquiavelo.

Esta forma de proceder de la Justicia Metálica me producía repulsión, pero debía ser cauteloso ¿Servía de algo plantar cara ahora? De nada, era mejor permanecer en un perfil bajo y mostrar obediencia hasta que la oportunidad se presentase.

"¡Pero tenemos a un negociador nato aquí! Seguro que no hará falta la intervención de terceros, ¿verdad?"

Asiento sin necesidad de aportar más. Tampoco creo que esperase mucho más.

En mis manos veo que me ofrecen un ascenso a cambio de hacer las cosas lo más diligentemente posible y de la forma más limpia. Ciertamente, el ascenso de poco me importa, pero si que me esmeraré en que las negociaciones se efectúen de la mejor manera posible para que la intervención de esos terceros no convierta el escenario en un matadero.

Mientras subimos el equipaje, aprovecho para dirigirme a Vytalian.

-¿Quienes son ese Trono de Cibeles?¿Nos darán algún tipo de problema?

Cita de: Mark en 28 de Ago 2025, 16:35:12Mientras subimos el equipaje, aprovecho para dirigirme a Vytalian.

-¿Quienes son ese Trono de Cibeles?¿Nos darán algún tipo de problema?

Vytalian ladeó la cabeza con esa media luna de dientes que no llegaba a sonrisa.


Ten en cuenta que hablábais un inglés rudimentario. No lo pronunció bien. Cuando dijo «Señores de la Sombra», escupió después al suelo.


Kara se sentó a su lado, ignorándoos por completo. Parecía saber de lo que estabáis hablando.



Terry interviene, justo antes de que despegue el VTOL de la cubierta del Iron Providence. Se sienta junto a Vytalian, y te mira de reojo, invitándote a cambiarte de sitio. Te toca ir al lado de Semyon. El líder de la Ráfaga de Plata echa una mirada inquisitva a Vytalian. Hay algo que se te escapa, Mark.

Uno de los operarios del vehículo se acercó a vosotros. Os colocó un aparato con un cable, un comunicador, y un auricular a cada uno. Ahora, podríais hablar mientras durase el viaje. Terry sonríe, y toquetea algo del aparato, de forma que estéis en un canal de comunicación solo tú, él y Vytalian.


Vyt le mira con la cara en blanco. Como si hubiese agitado un avispero que no debía.


El ruso no sabía dónde meterse. Titubeó. Terry no dejó que hablase.


Vytalian tragó saliva. Semyon observaba en silencio, sin escuchar lo que se hablaba, pero sabiendo de lo que se hablaba.


Después, apartó la mirada y comenzó a echar un vistazo a una libreta de notas, de una forma tan casual como el que habla del tiempo. El vehículo despegó, y Terry ya había desconectado su aparato de comunicación.

Observo y escucho la escena en silencio. La forma en que mi padre acababa de romper en mil pedazos el escudo de seguridad y autosuficiencia de Vytalian era digno de estudio.

El deseo de fracaso expresado por mi compañero de manada para nada me había resultado molesto, lo entendía como un comentario banal o incluso infantil. McCoil también, por supuesto, pero eso no le iba a impedir marcar el territorio y poner a un subalterno en su sitio.

Podía sentir piedad por Vytalian, más aún tras la convivencia con él en el trayecto que acabábamos de realizar por el Pacífico.

Anoto mentalmente en mi cabeza el dato de que fue uno de los causantes del fracaso del Proyecto Ícaro y como, de pronto, una espada metafórica pero igualmente mortal se acababa de posar sobre su cuello.

Eso era algo positivo si lo veía con perspectiva.

Si mi deseo era resolver este entuerto con el Peñasco Blanco de la manera más limpia posible, es decir, con el menor número de bajas Garou, que mis compañeros eslavos se vieran coaccionados a que eso se llevara a cabo así, eliminaba posibles variables incontrolables de que uno de ellos lanzara una bolsa de mierda al ventilador en mitad de las negociaciones para que estas fracasaran.

Lanzo una mirada neutra a Vytalian, pues dudaba mucho de que fuera de aquellos que buscaran consuelo en sus compañeros de manada.

-Cuanto antes terminemos, antes volveremos a casa... -es lo único que digo por el comunicador tras desconectar mi padre el suyo.

La reprimenda de McCoil dejó a Vytalian vacío de palabras, con la mirada clavada en ninguna parte y la mandíbula hecha un nudo. Casi no reaccionó a tu comentario, y el resto del trayecto viajó en ese silencio tenso que tienen los hombres que no quieren pensar. McCoil garabateaba notas sin mirar a nadie, como si hablara con un cuaderno.

En algún punto del trayecto, cuando ya el sol estaba brillando en el cielo, se hizo una parada de suministros en otro portaaviones en mitad del Océano Atlántico. Fue breve, con una instrucción rápida para que, si alguien necesitaba ir al servicio, lo hiciese cuanto antes. Kara observó al grupo, y se retiró sin decir nada. Semyon y Terry bajaron del VTOL durante unos momentos, y Mark se quedó a solas con Vytalian.


Cuando hablaba, lo hacía entre dientes. Se notaba que estaba muy molesto. No te miraba; miraba el suelo, la pintura antideslizante, una raya amarilla que no llevaba a ninguna parte.


Clavó su mirada en Mark, que observaba la pataleta en silencio.Alzó los ojos, por fin; no buscaba consuelo, solo un testigo.


No tuvo tiempo a seguir soltando bilis. Los dos líderes de la operación volvieron a subir, y esta vez Terry y Semyon se sentaron juntos. Cuando regresó Kara, no tuvo otro remedio que sentarse al lado de Mark. Ahora, Mark compartía espacio con Vytalian y Kara. El resto del trayecto fue tranquilo, y no tardaron en desembarcar en Santander.

Mark, te dejamos tiempo para que puedas opinar, decir algo o preparar tus argumentos. O si quieres preguntar algo, es el momento.

31 de Ago 2025, 13:38:53 #20 Ultima modificación: 01 de Sep 2025, 12:19:55 por Mark
Observo la pataleta en silencio. No tengo mucha idea de lo que era el Proyecto Ícaro, pero estaba claro que Terrence había tocado hueso. Esos sucesos eran algo que habían marcado profundamente a Vytalian, ya fuese por algo que la había pasado a esa niña o por el orgullo herido de sentirse culpable de fallar a sus superiores, aunque lo negara.

-¿Qué ocurrió para que McCoil te lo haya sacado?¿Qué es eso de una rebelión?¿Influirá en algo el Proyecto Ícaro en Cantabria?

Una vez en el transporte. Me dirijo a Terry y a Semyon por el comunicador.

-Si tengo que llevar a cabo negociaciones, me gustaría saber más sobre lo que nos podemos encontrar ¿Quienes intervendrán en dichas negociaciones?¿Quienes son las personas de importancia en el Peñasco Blanco?¿Como es su organización y jerarquía? Toda información me puede resultar de ayuda.

Cita de: Mark en 29 de Ago 2025, 14:23:32-¿Qué ocurrió para que McCoil te lo haya sacado? ¿Qué es eso de una rebelión? ¿Influirá en algo el Proyecto Ícaro en Cantabria?

Vytalian giró el rostro hacia ti como si hubieses metido el dedo en una herida aún abierta. El sello de plata que hacía girar entre sus dedos se le escapó y cayó al suelo con un tintineo metálico. No tardó en recogerlo.


La confesión le quemó la lengua, y se calló de golpe, mascando su frustración.

Cuando abriste canal con Terry y Semyon, la respuesta fue más fría.


Se hizo un silencio. Terry no te quitaba ojo.


Decir lo mismo que decir nada. Daban vueltas, volvían a lo mismo.


Mientras pronunciaba los nombres en clave, observaba a Vytalian, que se encontraba mirando al suelo, concentrado, perdido.


Paró un momento. Miró a ambos lados.


Finalizó la conversación con una sonrisa.

01 de Sep 2025, 13:59:26 #22 Ultima modificación: 07 de Sep 2025, 22:16:12 por Maurick
📅 23 de Agosto de 2005

Aeropuerto de Santander, municipio de Maliaño, Cantabria, España

El VTOL se posó en el asfalto húmedo con un rugido grave que ahogó los últimos trinos de la mañana. La bruma del Cantábrico se pegaba a la pista como un sudario blanco. Santander no recibía con colores, sino con el peso de la sal y el frío que se metía en los huesos. El aeropuerto está prácticamente vacío, unos pocos trabajadores se mueven de forma monótona. El cielo, encapotado, deja caer un leve aroma petricor que anuncia un aguacero próximo. Primero bajan los líderes de la operación, aunque dudas quién es más líder que quién, con paso firme y sin esperaros. Después, Kara se os adelanta, y finalmente baja Vytalian ofreciéndote la mano. En pocos segundos llegan dos vehículos: una Mercedes Vito de color negro y un Toyota Land Cruiser de color gris, de los cuales se bajan cuatro hombres.

Vosotros aguardáis en silencio.

Marco Trovianni avanzó el primero, impecable en un traje oscuro que parecía más romano que cántabro. Llevaba una carpeta bajo el brazo y esa sonrisa que calma a un paciente, al mismo tiempo que lo desnuda por dentro. Su mano extendida era la de un mediador, pero sus ojos italianos calculaban.

Yuri Provlovski, a su derecha, parecía un hombre de negocios que hubiera bajado de un rascacielos moscovita. Traje gris claro, maletín de cuero, la mirada siempre un segundo por delante de la conversación. Cada detalle del aeropuerto lo registraba como si fueran cifras en una hoja de balance.

Unos pasos detrás, Ángel Mejías imponía otra cadencia: sotana corta bajo un abrigo negro, una cruz colgando a la vista, voz que ya resonaba antes de abrir los labios. Saludó al grupo con la naturalidad de quien bendice, con un gesto amplio y campechano que contrastaba con el tono gélido de sus compañeros.

Por último, Alberto Gómez cerraba la formación. Alto, rostro curtido, ojos hundidos bajo cejas pobladas. No se movía con la rapidez de un conspirador ni con la fe de un cura: su silencio era la sombra de viejas alianzas rotas. Si miraba demasiado tiempo a alguien, era como si estuviera recordando de qué lado había jugado antes.

Trovianni fue el primero en hablar, extendiendo la mano hacia McCoil.


La voz del italiano sonó con un eco suave, pero en ella había filo. Procedió a presentar al resto de miembros de los World Friends LTD., antes de invitaros a subir a los vehículos Terry y Semyon fueron delante, directos al Land Cruiser, con Marco, Yuri y Ángel. Vosotros tres os quedáis con Alberto Gómez.


Kara suspira, mientras se retoca el colorete. Vytalian observa su teléfono móvil, y toca varios botones antes de doblarlo y guardarlo en su bolsillo. El vehículo en el que van Terry y Semyon enciende el motor y empieza a marcharse del aeropuerto. La Mercedes Vito que, en una observación más cercana, parece bastante sucia y descuidada, os espera.

¿Qué haces, Mark?

Acepto la ayuda de Vytalian. Al final me va a caer bien el macarra ruso, ver para creer.

Analizo en silencio a los individuos y la situación misma. El protocolo no me sorprende, siendo el estándar entre dos organizaciones jerarquizadas.

Si Alberto Gómez me ofrece la mano para estrecharla, lo haré, si no, me limitaré a asentir con la cabeza. Omito decir nada sobre la descripción estereotipada que acaba de dar sobre mi, pues peores cosas me habrán dicho en la vida.

-Mark Rodríguez... -apuro el cigarro antes de subir al Mercedes Vito para ahorrar a Kara un viaje humeante.

Por dentro, una sonrisa imaginaria se me dibuja pensando en la impresión que mi compañera tendrá del estado del coche en el que vamos a continuar el viaje.

-¿A dónde nos dirigimos en concreto ahora mismo? -digo a Alberto. Espero a propósito antes de subir al automóvil, a ver dónde quieren situarse mis compañeros de manada.

03 de Sep 2025, 00:01:48 #24 Ultima modificación: 07 de Sep 2025, 22:15:58 por Maurick
La colilla murió sobre el asfalto con un siseo húmedo y el olor a sal volvió a ocuparlo todo. Alberto te apretó la mano, con firmeza, con seguridad. Te indicó el asiento del copiloto con un leve movimiento de ceja. Detrás, Kara subió a la parte trasera tras poner cara de asco. Vytalian se dejó caer al otro lado, en silencio.

La Vito arrancó con un gruñido y el aeropuerto quedó atrás como un párpado que se cierra. Raos, los muelles, el arco pálido de la bahía; Santander no se abría, se insinuaba: una ciudad hecha de agua, óxido y rezos breves. La lluvia amagaba sin caer. Sin embargo, tomasteis otro rumbo, lejos de la ciudad. Al interior de Cantabria.


El limpiaparabrisas arrastró una traza de salitre. En el retrovisor, Kara entornó los ojos ante el tapizado mugriento, empujó la ventanilla dos dedos y dejó entrar el aire frío. Vytalian hizo amago de encender un cigarro; ella ni habló: un chasquido de lengua bastó. El ruso guardó el mechero con un bufido breve.


El trayecto duró unos unos 40 minutos. Llegasteis a una zona entre valles, muy verde, con pequeños núcleos de población salpicados entre los bosques montañosos. Alberto tomó una de las salidas de la autovía, y llegó a una pequeña ciudad. O un pueblo grande, dependiendo de quién preguntase. La Vito giró hacia un bloque de hormigón con balcones herrumbrosos y toldos verdes desteñidos. Una persiana medio bajada vibraba con el viento del norte. Arriba, una luz en la cuarta planta.

Kara y Vytalian bajaron, esperando a ver qué hacías tú. Alberto tosió, mientras intentaba manipular un teléfono móvil para llamar a alguien.


El hombre os hizo un gesto con la mano para que esperáseis, mientras se metía en el portal del edificio. Vytalian estaba inquieto, caminando de arriba a abajo.


La rusa le echó una mirada de desprecio.


De repente, la luz en el edificio se cortó de golpe. Después, la manzana entera. Os habiáis quedado a oscuras...

04 de Sep 2025, 00:26:09 #25 Ultima modificación: 05 de Sep 2025, 00:41:34 por Mark
Cuando Alberto arranca bajo la ventanilla para que el aire corra un poco. Asiento cuando me pregunta por mis compañeros de manada.

Vuelvo a asentir cuando me comenta lo de la entrega limpia o sucia. Me resulta curioso el símil teniendo en cuenta el estado del vehículo.

-¿Algún consejo de campo sobre los individuos con los que tendré que negociar? -le pregunto en español con un acento mezcla chicano, mezcla yanki.

Al llegar, observo el edificio, cuidando atender a los detalles. Bajo del coche al igual que mis compañeros y enciendo un cigarro cuando al fin no tengo a Kara a distancia de un golpe en mi nuca.

Observo el grabado del mechero de gasolina. El escudo del Cuerpo de Policía de los Ángeles y un nombre grabado en su parte inferior... No olvides...

El comentario racista de Kara me produce hasta gracia, habiéndome reído de no ser por lo extraño que me resultaba no ver el coche de los jefazos. Doy una calada profunda al cigarro y asiento a Alberto de nuevo cuando nos hace el gesto de la espera.

-Por cierto Alberto -le digo observando el cielo y luego mi reloj de pulsera mientras se va- ¿Desde cuándo los días duran menos de una hora?

Un siniestro recuerdo me traía todo esto y el comentario de Vytalian solo ayudaba a atraerlo aún más a mi mente. El mercado de Irak... Recuerdos de mi estancia en el ejército americano. Malos recuerdos.

Cuando la luz en la manzana desaparece, poso el cigarro encendido encima del techo del Mercedes, próximo a donde estaba mi cabeza.

-Mantener la calma -digo recordando mi adiestramiento militar- Kara y Vyt, a la derecha del portal.

Me aproximo despacio a la izquierda del portal mientras desenfundo con cuidado la pistola que siempre llevo en la cartuchera dorsal. Espero mientras intento escuchar algo, observando la llama incandescente del cigarro que he dejado frente a mi.

07 de Sep 2025, 23:22:54 #26 Ultima modificación: 07 de Sep 2025, 23:24:25 por Maurick
Cita de: Mark en 04 de Sep 2025, 00:26:09-¿Algún consejo de campo sobre los individuos con los que tendré que negociar? -le pregunto en español con un acento mezcla chicano, mezcla yanki.




Cita de: Mark en 04 de Sep 2025, 00:26:09-Por cierto Alberto -le digo observando el cielo y luego mi reloj de pulsera mientras se va- ¿Desde cuándo los días duran menos de una hora?

Sólo recibes un gesto de «ok» del Garou. Tus aliados y tú os quedáis en silencio.



La manzana permanece en penumbra. Las farolas titilan en ese patrón imposible —3–1–4–1— y el portal por el que entró Alberto respira como una herida abierta. Kara se aparta un mechón de la cara con un gesto nervioso, la mirada clavada en la puerta. Vytalian traga saliva. Entonces, un golpe seco rompe la tensión. El bombín gira desde dentro. La puerta se abre.

Sale Alberto, ileso, aunque con el rostro más sombrío que de costumbre. Y tras él, como si emergiera de un teatro sumergido en penumbra, una mujer altísima de piel pálida con reflejos azulados. Su presencia hace que el aire se espese. Cada paso suyo suena con una cadencia acompasada, casi musical. Los ojos son de un plateado líquido que parece moverse por sí mismo, y su vestido bordado cambia de tono entre el cobre y el añil según la farola parpadea.


Kara no dice nada, pero su mandíbula se tensa con un chasquido casi audible. Alberto, con voz más baja que de costumbre, os presenta sin rodeos.


La mujer sonríe apenas, con una curvatura de labios tan leve que parece dibujada en otro tiempo. Su voz, cuando llega, es profunda y cálida, con ecos de idiomas entremezclados.


El aire de la manzana vibra un instante, y de pronto vuelve la luz natural del mediodía. El apagón se disuelve como humo, los pájaros reanudan sus trinos y hasta el tráfico vuelve a rugir en la avenida cercana. La apariencia de Nashira, antes etérea y sobrenatural, se vuelve mundana. Una mujer más de origen oriental, ciertamente exótica, pero nada más extraño.

Kara inspira hondo, sin apartar la vista de Nashira. Vytalian da un paso atrás, incómodo.


La mujer suspiró y cerró los ojos. Se concentró. Clavó su mirada oscura en ti, Mark. Te parecía que observaba cada uno de tus pecados.


Todos esperan a que Mark decida cómo responder.

La aparición de Nashira me confunde como pocas cosas lo han hecho hasta ahora. Me quedo unos segundos quieto con la pistola en posición, como si fuera a entrar al portal en cualquier momento cual intervención policial se tratase.

¿Acaso acabamos de estar en la Umbra de un modo que desconozco?¿Ante nosotros se acaba de manifestar algún tipo de espíritu proveniente del plano espiritual con capacidad para materializarse en el físico?

Sacudo la cabeza para alejar esos pensamiento y enfundo de nuevo la pistola. Eso ahora no importa, tengo que centrarme. Esas son preguntas que ya tendrán respuesta más adelante.

Me aproximo al vehículo en el que hemos venido y recojo el cigarro a medio consumir. Calo profundo y expulso el humo despacio. Me fijo por unos instantes en Kara y Vytalian, apreciando su incredulidad. Al menos, no me siento como el único tonto Morador del Cristal poco familiarizado con el mundo espiritual, parece que los Colmillos Plateados de mi actual manada andan parecidos. Ojalá haber dispuesto de algún Hijo de Gaia o Uktena entre nuestro equipo.

Al pensar en estos últimos, una punzada se clava en mi, recuerdos de mi hermano que procedo a suprimir.

-Mi cometido es recuperar los sujetos del Proyecto Ícaro, Alfa y Theta, así como los restos de Sigma y Pi, que pertenecen a la Justicia Metálica, a los que Johnathon Towers y los Zarpas de Teluria -me giro despacio hacia Nashira- se han negado por A o por B a devolver. Las oportunidades han expirado y ahora se exige que, junto a los sujetos reclamados, se nos entregue a Johnathon Towers y World Frients LTD., la manada de Marco Trovianni, pase a ejercer el control del Peñasco Blanco ¿Me equivoco? Si es así, no dudéis en corregirme -calo de nuevo el cigarro casi ya consumido- Sumado a ello, tenemos un comportamiento bastante laxo en lo que se refiere a la primera ley de la Letanía y eso que sepamos.

Espero unos instantes, dejando que Alberto o Nashira añadan o corrijan algo a mi exposición de la situación general.

-Dicho esto, en una negociación, a la persona encargada, se la suele exponer las virtudes y defectos de la parte contraria para saber donde presionar y aflojar y, hasta ahora, no he recibido más que pinceladas sueltas de todo esto. Como si costase o no se quisiera darla, como si realmente las negociaciones fuesen un teatro y el resultado ya estuviese prefijado -calo de nuevo el cigarro y tiro la colilla- Me importa una mierda si la cabeza del tal Johnathon Towers se separase de sus hombros por incumplir la ley de la Sumisión a la jerarquía y por haber fomentado la población de metis y cagarse encima de la primera ley pero... -me encojo de hombros- resulta que mis superiores me han remarcado varias veces que mi reputación y posible ascenso depende de que todo salga lo más limpio posible, de que no haya salidas de tiesto ni problemas típicos del Peñasco Blanco, por lo que vamos a considerar que me voy a tomar en serio este trabajo...

Y cuantos menos guerreros de Gaia perezcan en el proceso, mejor para el cumplimiento de la segunda ley. Me enciendo otro cigarro.

-Bien, dicho todo esto ¿Cuáles son esas salidas de tiesto o problemas típicos del Peñasco Blanco?¿Cuáles son las personalidades, puntos fuertes, debilidades de Johnny, Felipe de Marichalar y cualquier otro integrante de la parte contraria que vaya a mediar en nuestro próximo encuentro?¿Cómo piensa World Frients LTD. equilibrar la negociación?¿Hasta qué punto es verdad todo lo que se dice de ellos? -calo el nuevo cigarro y espero unos segundos- Toda información que se os ocurra, me será de gran relevancia.

Cita de: Mark en 09 de Sep 2025, 16:20:33-Mi cometido es recuperar los sujetos del Proyecto Ícaro, Alfa y Theta, así como los restos de Sigma y Pi, que pertenecen a la Justicia Metálica, a los que Johnathon Towers y los Zarpas de Teluria -me giro despacio hacia Nashira- se han negado por A o por B a devolver. Las oportunidades han expirado y ahora se exige que, junto a los sujetos reclamados, se nos entregue a Johnathon Towers y World Frients LTD., la manada de Marco Trovianni, pase a ejercer el control del Peñasco Blanco ¿Me equivoco? Si es así, no dudéis en corregirme -calo de nuevo el cigarro casi ya consumido- Sumado a ello, tenemos un comportamiento bastante laxo en lo que se refiere a la primera ley de la Letanía y eso que sepamos.

Kara se muestra molesta, y da dos pasos para ponerse a tu lado. Se coloca el pelo.


Los dos miembros del Peñasco Blanco se miran. Hay un silencio bastante incómodo, que se rompe cuando el teléfono móvil de Vytalian empieza a sonar. El ruso se retira para hablar por teléfono en su lengua natal.


Alberto carraspea. Se dirige a Mark, quién le parece más razonable.


Kara se frustra.


Pero algo interrumpe el próximo berrinche de Kara. Vytalian se mete en la conversación algo agitado.


Alberto parece confuso. Una pareja de ancianos andan caminando lentamente al otro lado de la calle, curiosos por el grupo que se ha reunido frente a la casa abandonada de Corrales. Nashira se les queda mirando y apartan la mirada. El Ragabash mira el reloj, inquieto.


Muy a pesar de Mark, todos se suben a la Mercedes Vito y Alberto le invita a sentarse en el asiento del copiloto. Kara sube la primera, después de Vytalian y, por último, sopesando muy bien lo que hace y moviéndose poco a poco con gestos calculados, sube Nashira. El vehículo arranca y, tras unas cuantas maniobras por el pueblo, volvéis a la autovía, esta vez camino Torrelavega.



Por el camino se respira un silencio incómodo, casi que podría cortar el ambiente con la tensión. Sin embargo, pronto Mark nota un cosquilleo detrás de su cabeza, a la altura de la nuca. Pronto, esa sensación se transforma en un medio de comunicación mental, quizás una estratagema mágica lanzada por Nashira, ya que ella le habla directamente a la mente.


Cita de: Mark en 09 de Sep 2025, 16:20:33-Bien, dicho todo esto ¿Cuáles son esas salidas de tiesto o problemas típicos del Peñasco Blanco?¿Cuáles son las personalidades, puntos fuertes, debilidades de Johnny, Felipe de Marichalar y cualquier otro integrante de la parte contraria que vaya a mediar en nuestro próximo encuentro?¿Cómo piensa World Frients LTD. equilibrar la negociación?¿Hasta qué punto es verdad todo lo que se dice de ellos? -calo el nuevo cigarro y espero unos segundos- Toda información que se os ocurra, me será de gran relevancia.


Es, al mismo tiempo, incómodo y agradable este método de comunicación. Primero intentas comunicarte con ella, pero no parece que te escuche. Es, de pleno, una conversación unidireccional.


Alberto hace un giro inesperado en la carretera y casi se sale por el quitamiedos. En seguida retoma la conducción, y puedes escuchar a Kara soltar un improperio en ruso.


CitarEn tu mente empiezas a visualizar escenas de lo que te está contando. Puedes ver que, cerca del Desfiladero de la Hermida, en un valle secreto rodeado por bosques, surge una torre fabricada con piedra de ébano. A su alrededor, ves varios Garous, que se sorprenden al ver surgir un montón de Crinos cíborgs. También hay una serie de Changelings (hadas) —Mark jamás había visto esto, es la primera vez que lo experimenta, y es incapaz de entender qué son— que participan en la pelea. El resultado es catastrófico: todos los cíborgs destruídos, pero también un montón de hadas muertas. Y dos Garous. Entre los victoriosos ves por primera vez a Felipe de Marichalar y a Johnathon Towers. En el interior de la torre hay una espada clavada en un pedestal, pero ninguno de ellos dos puede retirarla. Por la puerta, iluminada por un sol de justicia, entra un hombre bastante musculoso, con facciones duras, la piel curtida por el trabajo en el campo, y portando la piel de un oso como atuendo. Se acerca poco a poco, y ellos dos le dan permiso para tocar la espada.

De repente, la visión se interrumpe. Estáis entrando en Torrelavega, y parece que la conexión mental ha finalizado. Si echas la mirada hacia atrás, Nashira te está mirando fijamente, mientras Kara se arregla las uñas y Vytalian está mirando al suelo, con los brazos cruzados.

Observo unos instantes a Nashira, frunzo el ceño y vuelvo a mirar hacia adelante.

Soy un Garou de ciudad y estos temas mágicos o esperituales me incomodan. La certeza de un arma de fuego en mis manos frente a un conjuro invisible, un móvil de pantalla táctil frente a comunicaciones telepáticas. La materia frente a lo inmaterial.

Pero a fin de cuentas, también comprendo que mi raza está mayormente inserta en el ámbito espiritual, la Umbra, los rituales... Busco adaptarme, aunque camine senderos que no me agraden.

Alianzas, otros clanes y sus intereses en contra de los nuestros, aberraciones cibernéticas, Ícaros... Soy un Morador del Cristal y tengo una mente más abierta que el resto de mi especie en lo que a la tecnología humana se refiere, pero lo que han estado haciendo unos y otros traspasan cualquier línea.

Estoy bien jodido.

Intento aclarar la mente. Apoyo del clan francés y otros, uso de aberraciones cinerbénitas, profanación de territorio Garou, una reliquia robada... Probablemente un fetiche poderoso...

Suspiro y bajo la ventanilla para que entre el aire.

-Cómo se llama la francesa y qué les han prometido al clan francés a cambio de su ayuda -suelto con aspereza, algo molesto aún.