Episodio 1 — Creta

Iniciado por Maurick, 28 de Ago 2025, 10:28:34

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Sitia — Dársena Este, Muelle 3

📅 10 de diciembre de 2005

Fregata leggera "Alcione" (F-571) · alias comercial M/N Santa Lucia

El puerto respiraba ámbar cansado bajo las farolas de sodio. La bruma olía a sal y gasoil; las jarcias cantaban una nota baja que se perdía en el vientre de la noche. La Alcione dormitaba junto al muelle de hormigón, con la proa limpia y un nombre prestado pintado en la amura como una mentira bien pagada. En cubierta, los operativos hacían su ronda en silencio; visores bajados, gestos aprendidos, el crujido amortiguado de botas que no querían dejar memoria.

En el agua, pegado al costado, un esquife se mecía con disciplina de animal doméstico. Laura Wong, una chica joven, de pelo rubio, mirada azulada y atlética, llegó desde la oscuridad vestida de sombra: ropa ceñida, chaqueta negra, gorro de lana que escondía el cabello. Era un Ícaro, su letra era Épsilon. Pero llevaba ya más de un año en libertad, huyendo de sus captores. Sólo los ojos azules la traicionaban, como dos cuchillas de hielo en la penumbra. Cuando respiró, el aire a su alrededor se volvió denso; una niebla roja, sutil y obediente, apagó cada pequeño sonido como si la noche tuviera órdenes. El mundo se inclinaba a su alrededor para no delatarla.

En el fondo de la barca, dos cápsulas criogénicas vacías exhalaban escarcha impostora. Estaban lastradas para mentir con el peso exacto. Apoyó las manos y subió la primera por la escala del costado con la facilidad brutal de quien conoce sus fuerzas y mide cada gesto; ni el metal ni el mar se atrevieron a protestar. La segunda siguió el mismo camino, exacta, sin prisa.

Dentro, los pasillos largos olían a frío y pintura vieja. La luz de emergencia latía sobre las juntas del suelo como un pulso cansado. Laura llegó al tubo de mantenimiento junto al pañol de cabos; la cúpula de la cápsula rozó la goma de sellado con un susurro húmedo y desapareció dentro. Luego la otra. La niebla roja se pegó a los bordes, bebió el roce de cada maniobra y dejó atrás un silencio de quirófano.

La cubierta interior de carga era un corredor de aliento blanco. A ambos lados, contenedores con sellos aduaneros y jaulas de madera apiladas como párrafos que nadie leerá. En medio, conectadas a un colector, dos cápsulas criogénicas respiraban vapor azul: Iota y Ni, detenidos en el tiempo, con la misma ropa y las mismas manchas del día en que los capturaron en Eslovaquia. El cristal parecía recién lavado; había pulcritud de oficina en la manera en que todo estaba dispuesto para que a nadie le importara.

Se detuvo a un metro. El brillo de sus ojos no fue ternura, sino reconocimiento. Sacó una tablet fina, la encendió con un gesto y dejó que desfilaran los datos: identidades, historiales, cuidadores, nombres tachados y firmas que pesaban como culpas antiguas. Sus labios se movieron apenas.


La frase quedó suspendida, densa. Una puerta se abrió al fondo y un operativo entró con la carpeta floja en la mano. Caminó sin mirar, marcó algo en un impreso, dejó un bostezo sin ruido colgando del pasamontañas y se rascó la barba con desgana. Pasó junto a las crios y su reflejo se deformó en el cristal como una advertencia que no supo leer. Se fue por donde vino, dejando tras de sí un hilo de humo que no alcanzó a ser olor.

Laura volvió a moverse.

El cambiazo fue una coreografía fría: válvulas abiertas, amarres sueltos, tarjetas clavadas con números y sellos; las cápsulas falsas ocuparon el lugar de las verdaderas con un gemido de goma y una respiración de escarcha. El colector aceptó la mentira sin quejarse. En la tablet, el log quedó completo: sellado, revisado, conforme. Nadie sabría nada hasta que fuese tarde.

De regreso, el aire del muelle era un vidrio helado. El esquife golpeó el casco con un toque de viento, y ella descendió. Aterrizó con una torpeza contenida —un pie le resbaló, la rodilla cedió, el cuerpo se negó a hacer ruido y lo consiguió— y cayó contra el banco, donde el corazón decidió recordar que aún estaba ahí. Aseguró las cápsulas a sus pies, pequeñas como féretros, y tiró del cordel.

El fuera borda tosió, tragó, despertó. La barca se deslizó hacia la boca oscura de la dársena. Más allá del espigón, con las luces bajas, aguardaba una silueta blanca: el yate que habían robado al destino y convertido en refugio. Tau (Kaari) la esperaba en el puente, con una mano en el timón y la barbilla alzada a modo de saludo.

El puerto quedó atrás como una mentira bien contada. La Alcione se hizo pequeña sobre el agua y, por un instante, Laura juraría que las cápsulas a sus pies respiraban. No era un sueño: era el mundo reteniendo el aliento justo antes de devolver dos nombres a la vida.

Sitia — Aguas exteriores, rumbo Norte

10 de diciembre de 2005 · Grecia

M/Y Kymopoleia

El yate aguardaba con las luces bajas, una silueta blanca que respiraba despacio entre la marejada corta. El casco olía a sal vieja y metal; el motor mantenía un ronroneo grave, casi uterino, que ordenaba el tiempo mejor que cualquier reloj. En el puente, una figura no muy alta llevaba una mano al timón y la otra a un panel de interruptores cubierto de cinta aislante. El viento le empujaba el flequillo hacia un lado, como si quisiera verle mejor la cara.

Kaari. Alias Tau. Una chiquilla que no debía llegar a los 14 años, de ascendencia hindú. Con una sonrisa en la cara.

No necesitaba levantar la voz para mandar. Llevaba un peto negro vaquero y botas de suela gastada. Tenía las uñas oscurecidas de grasa fina. Sus ojos no eran azules ni marrones: eran atentos. Esa clase de atención que sostiene a un barco entero.

El esquife de Laura chocó suave contra el yate, un beso de goma y agua. Dos cabos pasaron volando; Kaari los cazó sin esfuerzo, hizo dos vueltas muertas y empujó un bichero para acercar la borda. Laura subió primero; luego, con una cincha al hombro, dos cápsulas criogénicas que parecían demasiado grandes para caber en la noche. Kaari no preguntó. Bajaron las cápsulas al camarote de popa, donde el suelo estaba despejado y una manta gruesa esperaba extendida como una promesa.

Laura abrió los sellos con brusquedad. El trabajo de manipulación nunca se le había dado bien. El aire dentro era cuchillo y luna. Iota salió primero, con la piel cerrada en escalofríos y con el cuerpo casi sin responder; sus ojos buscaban un borde al que agarrarse, Ni después, con la mandíbula apretada y las venas del cuello marcadas, hasta que el dolor empezó a ser otra cosa. Laura les sostuvo la nuca con manos de doctora impaciente; Kaari les cubrió los hombros con capuchas térmicas y les puso en la boca una botella de sales que sabía a metal y a despertar.


El yate obedecía a la noche. Cada crujido del mobiliario, cada golpe pequeño del espejo de agua contra el casco, parecía decirles lo mismo: quietos, vivos, aquí. Kaari cerró la escotilla, apagó dos leds innecesarios y bajó la iluminación; en el mapa de papel, un lápiz marcó una ruta que no existía.


Laura apoyó la espalda contra el mamparo, dejó la tablet en el suelo y les miró como si contara pulsaciones.


Kaari asintió, como quien confirma que el cielo sigue arriba.


Hizo una pausa. Se notaba en su expresión que tenía muchísimas ganas de contaros más. Pero quería daros tiempo.


La torpeza de Laura al comunicarse era evidente. Vosotros dos, Iota y Ni, ¿qué vais a querer hacer o preguntar?

Karma se sentía mareada, notaba que todo su cuerpo se mecía sin tener ella el control.
Miró a aquellas dos mujeres. No las conocía. El terror del ultimo recuerdo le invadió. Se levantó de un salto y miro a Iota.

-¿Dónde estamos?¿Qué ha pasado?¿Dónde esta Sherali?¿Y Destiny? - sabía las respuestas a algunas de esas preguntas. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

Respiró apresuradamente tratando de mantener la calma, como en aquel momento en el que atacó a aquel tipo junto a Iota. Algo en su interior se lo impedía. Quizás los ojos de aquellas mujeres.

Cayó de rodillas, agotada, triste, sola.

-¿Qué más queréis de mi? - sollozaba sin parar. Solo quería estar con Sherali, comiendo golosinas y viendo una película.

Los sueños de Iota eran extraños como solo un sueño puede ser. Recuerdos mezclados con eventos, personajes o situaciones absurdas que parecen encajar como si todo fuera lo mas normal del mundo. En su caso habían sido diversas versiones de la película sobre el cuento de Gogol pero cambiando los protagonistas por animales, otras veces por conocidos, familia o miembros del proyecto Icaro.
Pero todo acababa de la misma forma: el monstruo matando a Aya de esa manera tan horripilante, como le inyectan el liquido frío que le acaricia y le acuna para que se duerma mientras Iota intenta mantenerse despierto, sus ojos abriéndose y cerrándose lentamente y las imagines de Destiny intentado decir una palabra que se repiten como fotogramas perdidos de una película.

Todo ese ciclo fue roto con palabras que le hablaban, su mente empezaba a despertar pero aun no era capaz de identificar el idioma en que sonaban para poder traducirlo. Su cuerpo pesado como una piedra era levantado y sacado de donde se encontraba. Todo parecía durar una eternidad pero empezó a notar calor alrededor de sus hombros y su cabeza y sin oponer resistencia aunque quisiera hacerlo, que no es el caso, notaba que le abrian la boca y un liquido salado y metalizado le llenaba la boca y le ayudaba a despertarlo pero también le hacia toser.

Su rápida mente empezó a analizar los datos que sus sentidos le enviaban: dos voces de mujer, adolescentes, acento hindú marcado y otro acento europeo aunque mas disimulado. El suelo esta en un movimiento suave ¿un gran remolque? ¿embarcación?. Olores a tecnología, a aseptico o material médico pero sobre todo  a cerrado y humedad.

Pero los ojos se negaban a abrir aun... pero lo que mas agradecía Iota es que las voces en su cabeza estaban calladas, lo que le permitía centrarse en las palabras clave de lo que las dos chicas le explicaba. De pronto sintió un alivio al sentir a Ni también, no podía verla pero escuchaba sus siempre reconocibles quejidos y también su olor.

Acurrucándose en su capuchas térmica, al terminar ansiosa mente la bebida  emitió sus primeras palabras tras carraspeos y toses, lo dijo en un ingles natural,manteniendo los ojos cerrados (parte para mostrarse desvalido hasta poder abrirlos, parte para concentrarse en sus otros sentidos)

"Gracias por vuestra hospitalidad y por liberarnos de nuestro encierro. Mi nombre es Arda Yalman " y tras una pausa añadió "Soy Iota y he oído hablar de nosotros: Epsilon y Tau como los icaros perdidos pero antes de poder comentaros más ..."

Inspiró profundamente y se relamió la boca "¿Podeís darme más de esto? Estoy realmente sediento"

En en ese momento cuando escucha la voz asustada de Ni y cuando le llegaron de golpe los recuerdos de los sueños y el final abrupto de lo que era su vida antes de que le inyectaran el sueño azul.

Giro la cabeza hacia donde provenía la voz de Ni y dijo "Karma, ¿estas bien? Tranquila, soy yo Iota"

Y nada mas decirlo se dio cuenta de que por primera vez no había usado el nombre código para referirse a su compañera.

01 de Sep 2025, 12:19:20 #4 Ultima modificación: 01 de Sep 2025, 12:27:50 por Maurick
El mareo tarda en irse. El Kymopoleia respira hondo a cada ola, como si quisiera marcaros el ritmo desde fuera para que el cuerpo lo copie por dentro. Laura se acerca primero a Karma. No intenta tocarla sin avisar; le deja a mano la botella de sales y una toalla seca.


No busca adornos; responde en el orden de tus preguntas, con la voz clara y baja.

Cita de: minwiki en 30 de Ago 2025, 22:05:31-¿Dónde estamos?¿Qué ha pasado?¿Dónde esta Sherali?¿Y Destiny? - sabía las respuestas a algunas de esas preguntas. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.


Te ofrece la toalla, no para secar lágrimas, sino para agarrarte a algo que no se mueva.

Cita de: minwiki en 30 de Ago 2025, 22:05:31-¿Qué más queréis de mi? - sollozaba sin parar. Solo quería estar con Sherali, comiendo golosinas y viendo una película.


Cita de: greatkithain en 31 de Ago 2025, 23:24:45Inspiró profundamente y se relamió la boca "¿Podeís darme más de esto? Estoy realmente sediento"

Se gira hacia Arda cuando le oye hablar sin abrir los ojos. Le acerca la segunda botella antes de que termine la frase. Se sienta frente a los dos, apoyada en el mamparo. No se hace la simpática; hace sitio.

Cita de: greatkithain en 31 de Ago 2025, 23:24:45"Soy Iota y he oído hablar de nosotros: Epsilon y Tau como los icaros perdidos pero antes de poder comentaros más ..."


Ella se traba cuando pronuncia esas palabras. Parecen un manifiesto memorizado, más que una declaración de intenciones. Pero se nota la honestidad en sus palabras.


Da un golpecito con el nudillo en la cubierta, como marcando compás.


Los mira de uno en uno, asegurándose de que la frase aterriza.


Desde el puente, Kaari asoma medio cuerpo, con la naturalidad dura de quien no sabe disfrazar los números.


Laura no desmiente ni dramatiza; simplemente asiente.


Cita de: Maurick en 01 de Sep 2025, 12:19:20

Iota pronuncia un escueto gracias aceptando la segunda botella y escucha las palabras de Laura subyarando mentalmente los nombres y terminos.


Cita de: Maurick en 01 de Sep 2025, 12:19:20

Iota responde lentamente:
- De Omega nos comentaron vagamente nuestros cuidadores: Sherali y Aya  que como os imaginareis estan muertos a manos de quienes desmantelaron el laboratorio de Checoslovaquia y nos durmieron en las capsulas de las que nos habeis rescatado a Karma y a mi: Lucian Kraft, Terrence McColl y ... - una pausa para mostrar todo su desprecio y odio: - Henry Beret. Eh...

Termina la frase en agudo para no dar tiempo a sus interlocutores a interrumpirle "Sabemos que somos Icaros y conocemos nuestros poderes, pero no mas alla de los que nos han dicho, si teneis informes seguramente me sera mas rapido y util leerlos que recibir explicaciones. Y no, noo se lo que es la Tejedora."


Despues Iota escucha el intercambio de palabras entre Laura y Kaari. Laura parece sobre todo practica en cuanto a Kaari, habia algo extraño en su forma de hablar y actuar. Pero Iota necesita datos antes de emitir un analisis.

Y así que tras terminar la segunda botella y conseguir abrir poco a poco los ojos para evitar mareos y deslumbres con la luz existente, probo al menos a incorporarse algo pero sin terminar de ponerse de pie para poder mirar a los ojos de sus dos salvadoras y hablar pasando la mirada de una a otra:

- Bien, creo que un buen punto de partida es un resumen de la escisión de Omega y vosotros de la Justicia Metálica y también para que nos necesitáis y así podamos saber si estamos listos o no y que necesitamos.

Tras escuchar las respuestas de aquellas chicas, Karma se quedó mirando a Laura. Le recordaba vagamente a Sherali, al menos parecía amable como él, la otra chica era... Más fría.

Toda aquella información le golpeaba la cabeza y le mareaba aún más. Intentó incorporarse pero falló y decidió quedarse de rodillas, junto a Arda. No le reconocía por ese nombre, me gustaba, le parecía más humano.

Cuando escuchó que si no querían ayudarlas las dejarían en un puerto seguro para decidir si vida sintió pavor. Pensaba que era lo que quería, pero no sabía cómo era una vida sola, o independiente. Tampoco quería saberlo. Ni siquiera sabía que era, ¿como iba a saber que vida quería llevar?. Los últimos años habían sido un duro y continuo entrenamiento, que pese a odiarlo, se había convertido en algo familiar. La perspectiva de ni siquiera tener eso le encogió el corazón. Volvió a mirar a Iota, Arda y se relajó poco a poco.

-Si, eran nuestros cuidadores... - sollozó de nuevo.

La tristeza dio pasó a la rabia, si mente o su cuerpo, o quizás su alma, si es que acaso la tenía, tomó consciencia de ella y le hizo apretar los puños. En su mente se dibujó una diana, en el centro estaban aquellos hombres que habían matado a las únicas personas que pudo considerar cercanas. Y a Sherali.

-Si vuestra lucha es contra La Justicia Metálica, estoy con vosotras - su voz dejó de temblar y sonó serena. Su mandíbula apretada estiró su piel. Su corazón comenzó a bombear y su boca dejó caer un hilo de baba al pensar en la venganza.

02 de Sep 2025, 23:26:19 #7 Ultima modificación: 02 de Sep 2025, 23:37:01 por Maurick
Laura acarició con la yema de los dedos la barandilla de madera del yate. No miraba a nadie en concreto, solo al agua que lamía el casco con desgana. Esperó a que Iota terminara de hablar antes de responder.


Se giró entonces hacia ellos, sin moverse de donde estaba.


Miró a Iota con calma.


Hizo una pausa. Se le notaba incómoda con la palabra «misiones», pero no la corrigió. Echó un vistazo a Karma, entendió su enfado y rabia contra la Justicia Metálica.


Respiró hondo, como si esperara una réplica. Kaari levantó la cabeza durante un instante.


La joven de cabello rubio miró a su compañera. Tenía razón, se habían esforzado mucho en localizar a estos compañeros Ícaros. Se estaba dejando llevar por la emoción.

Laura suspiró. Luego dejó caer la mirada a las olas.


Se agachó para recoger una manta, la ofreció a Ni sin decir nada, y luego se apoyó en la borda otra vez.



Los documentos los subiré al apartado de Documentación del foro.



Pasaron unas horas, mientras os recuperábais de la criogenia. Por lo que parece, Laura es una chica que le cuesta sacar tema de conversación, aunque Kaari es mucho más alegre. Al poco os lleva chocolante caliente con nubes de gominola para que podáis tomar algo rico. Aún estáis en alta mar, y parece que está empezando a hacer muy malo.


La frase de Kaari fue directa. Laura sabía que no había más opciones.


Laura se puso de cuclillas frente a vosotros. Un mechón rubio le caía a un lado de la cara. Sus ojos verdes parecían cansados, con bolsas debajo de ellos.


Tragó saliva. Miró de nuevo al suelo, masticando cada respuesta.


Asumid que, tras esta escena, llegáis a Nikolaos y Laura logra atracar el barco en una zona tranquila y lejos de miradas curiosas. Es diciembre, en el Mediterráneo. Hace algo de frío y no se está a gusto en el mar, con el olor a salitre permeando vuestra ropa. En este tiempo, podéis leer los informes de vuestros cuidadores y leer también el resumen del Proyecto Ícaro.

Iota escucha pacientemente las explicaciones de Laura y Kaari. Teniendo en cuenta los entrenamientos y sobre todo la crudeza desplegada en el final del laboratorio en Checoslovaquia, Iota se podia hacer una idea de las misiones en las que estas chicas habían sido desplegadas y como no ha tenido que ser fácil para ellas aceptar lo que han hecho.

Contempla callado la rabia mostrada por Karma, y se alegra de ser aliado y no enemigo suyo. Y después mantiene la mirada desafiante a Laura antes de responder :

" Karma ha hablado por los dos. Desde el momento en que decidimos rebelarnos, estamos juntos en esto. Donde uno va, el otro tambien." Gira la cabeza para ver la reacción de Karma y luego continua hacia Laura.

"Por supuesto que la venganza es uno de nuestros motivadores pero no el unico. La venganza es siempre un  catalizador pero no la solucion buscada. Descansaremos como decis y leeremos los informes.-

Se levanta completamente y coloca la botella vacia en una mesa comenzando a andar. De repente se para y se gira de nuevo hacia Laura:

"No quiero parecer desagradecido por lo que habeis hecho por nosotros, pero para que esto funcione debemos crear confianza entre nosotros y esa confianza se crea respondiendo a las preguntas sin evasivas ni demoras. Descansemos y hablemos luego. ""

Y marcha hacia donde le indican.

Cita de: greatkithain en 05 de Sep 2025, 13:20:21"No quiero parecer desagradecido por lo que habeis hecho por nosotros, pero para que esto funcione debemos crear confianza entre nosotros y esa confianza se crea respondiendo a las preguntas sin evasivas ni demoras. Descansemos y hablemos luego. ""


Kaari mira a Laura con solemnidad.


La joven rubia se queda en silencio un momento, observando como Kaari cuenta todo eso sin mayor problema. Traga saliva. El tiempo que pasais en Agios Nikolaos es breve, y si os preguntan en el futuro, no recordaréis mucho más de la ciudad que un puerto con varios veleros y mucho frío. El navío comienza su trayecto de nuevo, ya sentís de nuevo la fuerza corriendo por vuestros cuerpos. Pero ya no hay controles, ya no hay pruebas.


Notáis como suspira durante un momento, en el que parece que su mente se pierde y divaga. «Humanos normales y corrientes».


Kaari le hace un gesto, nada sutil, para que se centre. Laura parece muy buena haciendo, pero muy mala hablando. Da muchas vueltas, se va por las ramas...


Cuando Laura finaliza, hay un silencio incómodo. Kaari carraspea.


El oleaje rompe por la cubierta. Laura y Kaari esperan vuestras respuestas.

Karma mira a Arda. Está asustada. A pesar de la amabilidad de esas chicas, no llega a sentirse libre. Sabe lo que tiene que hacer, al menos debe ayudarlas ahora, ellas la han rescatado.

-¿Qué pasó con vuestra amiga Lucía?, ¿Ya no está viva?,¿Fue la Justicia Metálica?. Da igual, os ayudaré - miró a Arda esperando su contestación.

Su mente se había aclarado, o al menos la furia que sentía se aplacó durante la estancia en el puerto. Estaba más relajada, pero las dudas asolaban su mente. A pesar de no hablar mucho, la presencia de Arda me reconfortaba, era una cara conocida y tenía la certeza de que había vivido experiencias similares a las suyas. Se preguntó que tipo de misiones habrían hecho aquellas chicas y como habían podido liberarse de todo aquello. Al hacerlo las admiró. Al fin y al cabo ella nunca consiguió rebelarse y si futuro estaba escrito.

Iota mira a Karma para ver sus reacciones, cuando sus miradas coinciden, le muestra una sonrisa para tranquilizarla y darle apoyo. Tras la destrucción del laboratorio de Checoslovaquia solo quedan ellos de la reducida familia y no esta dispuesto a quedarse solo o se volvería loco.


Iota frunce el ceño visiblemente cuando Laura dice que no puede decir el vinculo con la familia de Lucia pero se relaja cuando proporciona algo más de información y espera a que ambas chicas terminen sus explicaciones.

En silencio e intentando que no se note, tambien utiliza sus poderes como le enseñaron en los entrenamientos para leer el aura de las dos mujeres (Auspex 2)

Cuando terminan de hablar Laura y Kaari, espera a que Karma hable para luego hablar de manera calmada.

"Gracias por compartir vuestra información. El intercambio de información es la clave para la confianza y los cuatro necesitamos confiar en nosotros mismos".

Respiro profundamente para continuar con un tono grave y hablar intentado sonar no tan analítico:

"Mi cuidadora era muy metomedica y yo reservado por lo que utilizó una especie de juego para comenzar nuestros dialogos y crear confianza. Es algo facil: presentarse, definirse con una frase corta, decir lo que más le gusta en la vida y lo que más detesta, contar un secreto (pequeño o grande) y nominar a la siguiente persona en hablar. Por supuesto, no podemos interrumpir ni preguntar hasta que se haya terminado la rueda. Empezaría yo."


Iota mira uno a uno a los ojos de cada uno de los presentes a los ojos para asegurarse de que le han entendido y añade: "Si estais de acuerdo, podemos intentar esta charla. No nos va a llevar mucho tiempo y puede ser un buen comienzo... Pero si creeis que este ejercicio no es necesario, nos podemos centrar en los detalles de la misión para las que tengo preguntas."

Cita de: minwiki en 09 de Sep 2025, 21:14:03-¿Qué pasó con vuestra amiga Lucía?, ¿Ya no está viva?,¿Fue la Justicia Metálica?. Da igual, os ayudaré - miró a Arda esperando su contestación.

Karma rompe el silencio con la pregunta que venía masticando. Laura no la esquiva; solo asiente, despacio.


Kaari mira a los dos Ícaros, con una medio sonrisa.


Cita de: greatkithain en 11 de Sep 2025, 11:48:22En silencio e intentando que no se note, tambien utiliza sus poderes como le enseñaron en los entrenamientos para leer el aura de las dos mujeres (Auspex 2)

El color llega antes que las palabras. Cuando Iota enfoca, el mundo se llena de pequeñas fugas: bordes que respiran, pupilas que tienen mareas. Laura es un tono entre verde cansado y gris azulado, como un hospital de madrugada: honestidad áspera, sueño atrasado, una forma de sostenerse a base de disciplina. Cada vez que pronuncia «libertad» o «elegir», un hilo dorado atraviesa su contorno, breve como una cerilla. Kaari arde naranja vivo con puntadas blancas: energía directa, cero dobleces, pequeños estallidos de curiosidad turquesa cuando mira los mapas o el motor.

Cita de: greatkithain en 11 de Sep 2025, 11:48:22"Mi cuidadora era muy metomedica y yo reservado por lo que utilizó una especie de juego para comenzar nuestros dialogos y crear confianza. Es algo facil: presentarse, definirse con una frase corta, decir lo que más le gusta en la vida y lo que más detesta, contar un secreto (pequeño o grande) y nominar a la siguiente persona en hablar. Por supuesto, no podemos interrumpir ni preguntar hasta que se haya terminado la rueda. Empezaría yo."

Kaari parpadea, capta el «juego» de Iota y, sin pedir turno, se sienta en cuclillas, los brazos sobre las rodillas.


Su sonrisa era genuina.


Mira hacia el techo, intentando discurrir.


Saca la lengua y cierra los ojos, juguetona. (En el aura de Kaari hay una vibración rápida, limpia; cuando dice "llaves", algo blanco chisporrotea de orgullo infantil.)

Laura tarda un poco más. No huye; solo ordena el aire para no tropezar con él. Se sienta en el suelo, espalda al mamparo, y deja que el balanceo hable por ella.


Kaari se ríe de forma genuina de ella. Es la primera vez que veis sonrisas en mucho tiempo. Al fin y al cabo, no sois más que niños...


El concepto de las «puertas que se cierran por fuera» ensombrece algo la conversación. Sin embargo, Laura continúa. (Al decir "puertas que se cierran por fuera", el gris de Laura se espesa un instante; cuando nombra el mar, el dorado vuelve, tenue, como una promesa que se hace a sí misma.)


Cita de: Maurick en 11 de Sep 2025, 14:19:39

Iota iba a comenzar a hablar cuando Kaari se le adelanto. No le incomodo porque eso mostraba interés por su parte y ganas de colaboración. Escuchó atentamente las explicaciones de Kaari y Laura almacenando en su memoria las emociones delatadas por sus auras así como las palabras clave:arreglar, llaves, ordenes, cumplir, gimnasia, puertas que se cierra, alerta, etc.  y a la vez una parte de su mente ya comenzaba a trabajar en esos datos creando perfiles psicológicos de ellos.

Carraspeo para llamar la atención, cerro los ojos para concentrarse y al comenzar a hablar, los abrió lentamente para recitar de forma monótona lo que parece un discurso preparado:

"Soy Arda Yalman pero también soy Iota. El nombre Ekim Ertugrul pertenece a una etapa anterior, irrelevante para mi presente funcional. No me identifico con él. Mi mente opera como un sistema de análisis: recolecto datos, los proceso, los conecto. No soy especialmente sociable, posiblemente un fallo asociado a mi mente analítica . La interacción humana me resulta necesaria y entiendo como funciona pero me veo incapacitado para implementarla lo que aveces me lleva a la ira. Me describo como un analizador persistente, con baja tolerancia a la ambigüedad emocional."

Entonces Iota para un momento para ver las reacciones de los demás antes de proseguir:

"Encuentro satisfacción en resolver estructuras lógicas: rompecabezas, patrones, enigmas. Me satisface la coherencia interna de los sistemas, el momento en que cada pieza encaja y el conjunto adquiere sentido." - De manera casi instantánea. buscó algún detalle más que le hiciera parece más humano y lo encontró, mostrando por ello una sonrisa - "Y el mar me proporciona una experiencia sensorial única en mi y es mi refugio: cuando estoy dentro, experimento una disolución del yo, como si orbitara en un sistema mayor y trascendiera de mi cuerpo"

Cambió el gesto entrecerrando lo ojos y marcando la mandíbula - "Me incomodan las órdenes sin justificación. Rechazo la imposición sin lógica. También me perturban los procesos inconclusos; necesito que las secuencias lleguen a término, que los sistemas se cierren."

Coge aire profundamente antes de soltarlo de golpe y niega levemente con la cabeza antes de continuar hablando muy rápido:

"Rechazo contar un secreto inocente y prefiero contar uno que sea realmente útil: Existe una variable confidencial en mi funcionamiento. Oigo voces. No son alucinaciones en el sentido clínico, ni fantasmas en el sentido narrativo. Son entidades diferenciadas, algunas claramente no humanas. No compartí esta información con nadie hasta ahora, ni siquiera con mis cuidadoras y me preocupa el impacto que podría tener si decidiera interactuar con ellas."

Y sin dar tiempo a replica, mira a Karma de manera calmada para decirle "Me temo que eres la última en hablar, Karma"

Karma se sintió desnuda solo al pensar en lo que tenía que decir. Miró a Arda, confundida y con los ojos pidiendo auxilio. Esperó unos segundos, respiro hondo. Una vez, otra, a la tercera soltó el aire y comenzó a hablar.
-Ni, Dharma, esos han sido mis nombres. Me gusta el que tengo ahora, lo siento como mío. Karma, cómo si mi presencia pudiese balancear el mundo. Es un poco... No sé... No soy tan creída, pero cuando use mis poderes allí, en la nieve, me sentí poderosa, quiero ser el Karma de la justicia metálica y otros como ellos...
Cogió aire, se sintió mejor.
-Me gusta el chocolate calentito... Caliente, me gustaba ver películas bebiendo chocolate con Sheri... - sintió arena en la garganta, cómo si hubiese tragado un puñado de tierra.
-Detesto... Qué me usen y la incertidumbre, odio eso, y sentirme sola... Quizás ese sea uno de mis secretos, no quiero estar sola, quiero ser normal, como los niños de las películas, pero... Ni siquiera recuerdo a mis padres.
Terminó la frase y sonrió. Se sintió liviana, cómo si se hubiese quitado un peso de encima. Se acercó a Arda y le cogió de la mano. Le apretó levemente, para sentir el contacto. Le reconfortó, le recordó a Sheri