Prólogo — Ficha de ajedrez

Iniciado por Maurick, 22 de Ago 2025, 23:23:54

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Cita de: Mark en 13 de Sep 2025, 22:18:08-Cómo se llama la francesa y qué les han prometido al clan francés a cambio de su ayuda -suelto con aspereza, algo molesto aún.

Kara suspira, y saca su teléfono móvil. Ves que toquetea algunos botones, y entorna los ojos durante un momento. Su voz suena repetitiva y robótica.


Te hace un gesto de hastío, como si la propia pregunta le molestase.


Kara cierra el teléfono de un golpetazo.


La rusa suspira y se echa para atrás, acomodándose.


Ninguno de los presentes vuelve a abrir la boca. Puedes entrever una mueca jocosa en Vytalian, pero no ha hecho ni un sólo sonido.



La Vito se come los últimos kilómetros bajo una llovizna finísima. Torrelavega huele a salitre y gasóleo. El Media Luna parece apagado tan pronto por la mañana: solo se puede ver una media luna de acero bruñido sobre una fachada de cristal oscuro. En la acera, ejecutivos con abrigo caro y modelos con sonrisa entrenada; seguridad con pinganillos y la mirada de quien sabe oler problemas antes de que entren por la puerta.

Un portero te barre con los ojos de arriba abajo. Dentro, la música late grave, alfombras oscuras y luz azul rebotando en cromo y espejo. Notas a la Tejedora en las paredes, y algo más: una vibración fría que delata algo bajo las plantas VIP. Vas el primero, con Alberto a tu lado. El resto del grupo va detrás, caminando con determinación, pero con una extraña e incómoda lentitud.



En el altillo, un salón acristalado aguarda: mesa de negociación de madera negra, copas intactas, dos banderas discretas (una con un arce estilizado). Felipe ya está dentro, de pie, con ese porte de príncipe cansado. A su derecha, una mujer de traje sastre oscuro y pelo impecable, la mirada como filo: Monique Devenie. Entre ellos, Terry McCoil con una sonrisa de oreja a oreja; a su lado está Johnny Towers, con expresión de no querer estar ahí, pero saber que debe estar ahí. El silencio es muy incómodo.

Terry rompe el silencio, cómo no.


Johny le envía una mirada, luego observa a Vytalian, Kara, Alberto y Nashira.


Éste acto causa mucha risa a Terry. Le mira, sonriendo.


Ocurre un silencio incómodo. No dura más de dos segundos.


La explosión de Felipe era de esperar. Puedes ver que la interrupción le ha molestado, pero no deja ese porte.


Antes de que puedan replicar, Johnny se pone de pie un instante.


Puedes ver que el ruso intenta replicar algo, pero lo detiene Kara. Le dice algo al oído, y acepta largarse con Alberto y la misteriosa mujer. Antes de que Nashira se marche, se te queda mirando fíjamente.


Cuando todos se han marchado, Kara se sienta a tu lado y responde, con total sinceridad.


Felipe se ríe a carcajada limpia. Parece nervioso, inquieto.


Kara no responde a la provocación, y se acomoda en su lugar.


Se hace el silencio. La mujer francesa carraspea, y con un marcado acento francés, comienza a hablar.


Saca un montón de folios escritos a máquina. Puedes observar que hay un montón de anotaciones.


Terry cambia de semblante. Está claro que lo que acaba de escuchar no le ha gustado un ápice.


Se hace un poco de silencio, mientras la sala espera que tú actúes. Kara y Terry te miran con anticipación, esperando que digas algo.


22 de Sep 2025, 11:55:43 #31 Ultima modificación: 22 de Sep 2025, 12:39:54 por Mark
Escucho la explicación de Kara con atención mientras miro por la ventanilla bajada los verdes paisajes de Cantabria, tan distintos a los de California. No digo más el resto del viaje, sumido en mis pensamientos.

La lluvia acaricia la piel de mi brazo derecho, resultando agradable. La vuelta a un entorno urbano me resulta reconfortante.

Bajo del coche, me enciendo un cigarro y observo la seguridad apostada afuera del local donde se va a celebrar las negociaciones. Pinganillos, buenas formas, formalidad casi de agentes de la CIA, apestan a Justicia Metálica.

No presto mucha atención al portero y entro junto a Alberto en la Media Luna. La presencia de la Tejedora me agrada, algo que seguramente no compartirán el resto de mis congéneres no pertenecientes a la tribu de los Moradores del Cristal, pero las vibraciones que percibo bajo el local llaman mi atención.

-¿Qué hay bajo las plantas VIP de la Media Luna? -susurro casi a Alberto, que va junto a mi.

Analizo a los presentes en la negociación y me mantengo de pie hasta que alguien me indica la posibilidad de sentarme, siendo Terrence McCoil el que lo hace primero. Antes de sentarme, ofrezco la mano a los presentes como gesto de formalidad estándar. Espero el tiempo justo y necesario en caso de que alguno se niegue y tomo asiento finalmente.

Observo que sobre la mesa de madera negra se encuentran varias copias escritas a máquina con el sello de la Justicias Metálica pero sin anotaciones como las de Monique Devenie. Tomo una de esas copias y las ojeo mientras escucho la exposición de Monique.

Justo cuando la francesa termina, mi encendedor de gasolina prende otro cigarro en mi boca, iluminándome el rostro. Espero unos segundos de cortesía, por si la falta añadir algo más y, cuando queda claro que ha finalizado para pasar el turno de palabra a la otra parte, comienzo a hablar.

-Encantado de conoceros y honrado de representar a la Justicia Metálica en la presente mesa de negociación ante el clan del Arce Verde y el Peñasco Blanco, siendo en particular las manadas de los Zarpas de Teluria y la manada de Los Lobos de Negro del Peñasco Blanco. Mi nombre es Mark Rodríguez -poso la copia en la mesa negra-. Antes de entrar en los puntos relativos al Proyecto Ícaro, quiero que aclaremos que, si estos son los inaceptables, queda entendido que los puntos relativos a la entrega de Johnathon Towers a la Justicia Metálica por el reiterado incumplimiento de la quinta ley de la Letanía, Te someterás a aquellos de mayor posición, así como el punto de que World Frients LTD., la manada de Marco Trovianni, pase a ejercer el control del Peñasco Blanco, son, por consiguiente, los aceptables y aceptados por la parte del Arce Verde y las dos manadas del Peñasco Blanco a las que usted representa hoy.

Hago una pausa para dar otra calada a mi cigarro y dar tiempo a Monique a que pueda responder. Pasado un rato y si su respuesta es afirmativa o no la hay, continúo. Mi atención todo el rato es hacia mi interlocutora, evitando el contacto visual tanto con Felipe, como con Terry o Jonathan.

-Resuelta la aceptación de estos puntos en la presente negociación, pasemos a los puntos conflictivos relativos al Proyecto Ícaro -doy otra calada y paso las páginas de mi copia hasta llegar a los puntos que tratan el tema- La Justicia Metálica entiende la carga emocional que algunos miembros del Peñasco Blanco pueden tener hacia Marta Kabarga y María Falguera -busco obviar intencionadamente la cosificación con que el redactor del documento se refirió a las dos ícaras- Pero, deben también comprender el potencial destructivo que ambas mujeres poseen, significando un claro riesgo a la infracción de la novena ley de la Letanía, No descorrerás el Velo, pues, poseyendo múltiples características Garou, no pertenecen técnicamente a nuestra especie en su sentido más directo.

Doy otra calada esperando ver la reacción de mi parte contraria.

-No deben apreciar la reclamación de dichas mujeres como una burda y simplista transacción armamentística, sino como si un gobierno reclamase a dos de sus preciadas agentes, de quienes se asegurará de cuidar y respetar con la mayor dignidad. La Justicia Metálica no va aceptar una negativa al respecto -hago una nueva pausa breve- Sin embargo, en lo relativo a la recuperación de los restos mortales de Lucía Belmonte e Iruz de Marichalar, observo que hay verdad en vuestro desconocimiento de su paradero y, como es lógico, no vamos a pediros un imposible inalcanzable para vuestra parte, pero, si un compromiso en la ayuda a la localización de sus restos aportando información sobre su último paradero, últimos contactos...

Dejo la lista en el aire, cual etcétera mudo y doy otra calada al cigarro para apagarlo en el cenicero frente a mi.

-Si hay algún otro punto que hemos dejado en el aire, gustosos estaremos de escucharos -concluyo así mi exposición y espero la respuesta de Monique, deseando que el poco paciente Felipe no intervenga con algún desmán aristocrático.

Felipe parpadea cuando escucha lo que Mark ha soltado sobre su hija y la hija de su colega, Faustino. Johnny actúa rápido y le pone la mano delante, sabiendo que no es el momento de salirse de quicio. Monique carraspea, segura de sí misma.


La francesa te clava sus mirada. Notas un escalofrío incómodo detrás del a nuca.


Kara empieza a mirar a un lado y a otro, inquieta. Puedes ver que, a través de la camisa de Terry, aparece una luz. ¿Será el teléfono móvil? Es un flash rápido, casi imperceptible.


Pero Felipe no puede aguantarse. Todo esto está claro que es insoportable.


Johnny se intermpone. La frialdad que habías notado empieza a desvanecerse.


Terry se acomoda la corbata y sonríe.


Ese último comentario de Terry es lo que rompe a Felipe. En seguida se levanta y saca un klaive que tenía dedicado en el brazo.


Terry mantiene la compostura. Ves que Kara y Monique se han apartado de la mesa. Y la cara de Johnny es un poema. Pero no sólo eso, ves que el teléfono de Johnny también parece estar sonando (debe estar en silencio).

¿Qué vas a hacer, Mark?

24 de Sep 2025, 00:20:13 #33 Ultima modificación: 24 de Sep 2025, 00:24:35 por Mark
Me mantengo sentado en la silla, observo a Felipe blandiendo el klaive en su forma Glabro.

Me enciendo otro cigarro. Ahora entiendo lo de las salidas de tiesto del Pañasco Blanco que indicó mi líder de manada.

No puedo permitir que la negociación finalmente se convierta en el baño de sangre que temía. Terry está tan tranquilo como un niño al que su madre le mece antes de dormir. Apostaría a que ahora mismo Semyon y agentes de la Justicia Metálica o los del Trono de Cibeles andarán degollando o preparándose para ello.

-Johnathon -me dirijo a Towers- cualquier tentativa de oposición violenta será aplastada por el férreo puño de la Justicia Metálica son... -suspiro- puras matemáticas -doy una calada y expulso el humo despacio- como líder, permita que sus subalternos, amigos y familiares, vivan para luchar en el futuro... Toda vida Garou es un bien preciado por Gaia en la guerra contra el Wyrm...

Concluyo mi apelación y encomiendo mi alma a cualquier deidad que se le antoje oportuno evitar que el Señor de las Sombras no separe mi cabeza del cuerpo. Al menos, lo había intentado.

Felipe da un rugido y se abalanza contra ti con el klaive en alto. El brillo acerado corta el aire con intención de atravesarte, pero Kara se interpone de golpe, desenvainando un arma ceremonial de plata bruñida. El choque resuena como un trueno en el salón acristalado: chispas saltan, papeles vuelan, la mesa negra se astilla.


Felipe responde con un gruñido gutural, y su cuerpo se desgarra hacia Crinos. Kara no tarda ni un segundo en seguirlo: dos titanes de guerra que se golpean con furia, destrozando la sala. El estrépito es ensordecedor, la sangre ya mancha las alfombras.

Terry se aparta con la precisión de un bailarín, esquivando los destrozos con una sonrisa que no se borra. Johnny se lleva las manos a la cabeza, y su máscara de político queda hecha pedazos ante el desastre. Monique retrocede, pasando a Glabro, e mientras observa con desconfianza, a medio camino entre intervenir y protegerse.

El duelo se convierte en una tormenta de plata, garras y rugidos. Kara arremete con precisión quirúrgica, cada estocada buscando contener a Felipe más que destruirlo. Él, desbocado, golpea con la furia de alguien que nunca aceptará el yugo de otro.

Y entonces, sin aviso...

Un terrible estruendo.

Una explosión sacude los cimientos del club. El suelo tiembla, los ventanales estallan hacia dentro, la luz se apaga y la Media Luna se hunde en la penumbra. Pequeños trozos de cemento caen del techo. El impacto ha sido lejano pero devastador, como si la propia tierra se hubiese abierto.

En ese instante de oscuridad, el klaive de Felipe encuentra un hueco en la guardia de Kara. La hoja se hunde en su costado con un chillido metálico. Kara suelta un alarido, cae de rodillas, y la sangre brota oscura bajo la luz de emergencia. Sus ojos, feroces incluso en la derrota, buscan los tuyos por un instante antes de que la inconsciencia la arrastre. Tú reaccionas pasando a forma de guerra, pero una voz te interrumpe.


El club queda envuelto en gritos, humo y caos. La negociación ha muerto.