Episodio 1 — Creta

Iniciado por Maurick, 28 de Ago 2025, 10:28:34

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17 de Sep 2025, 16:39:59 #15 Ultima modificación: 17 de Sep 2025, 21:02:42 por Maurick
El silencio dura lo que dura una confianza recién nacida.

Algo enorme roza el casco —no madera, no metal: carne con la aspereza de un naufragio— y el yate gruñe como un animal herido. El agua se tensa bajo vosotros, primero un tirón, luego un latigazo. El tentáculo emerge sin aviso, reluciente de sal y aceite, y atrapa la embarcación como si arrancara una página. El mundo se inclina. Tazas, mantas, botellas: todo vuela en una lluvia doméstica que parece una broma cruel.

Kaari resbala. Hace un segundo se reía; al siguiente es una sombra cortada que el mar se traga de lado, con las botas al cielo y un grito breve que el viento destroza. Laura no salta a buscarla; se planta entre vosotros y aquella cosa, con los ojos firmes y el cuerpo ya en tensión. La ola siguiente no es agua, es una losa. Golpea por todos lados y el aire se hace vidrio roto. Intentáis moveros, protegerla, hacer algo. Todo llega tarde. La oscuridad cae como una manta, con olor a sal vieja y a metal, y luego nada.



Heraclión — Playa de Karteros

📅 14 de diciembre de 2005, 22:09

Costa norte, mar de fondo y viento frío

Despertáis en la arena fría de Karteros. La noche huele a algas, queroseno lejano y tierra mojada. No hay nadie; solo el rumor del mar y el crujir triste de los restos del Kymopoleia, varados de través, con el mástil como un hueso partido apuntando a un cielo sin luna. El frío entra por las uñas. Cada respiración duele.

Kaari está con vosotros. Le falta una pierna desde la mitad del muslo, vendada a toda prisa con correas y un trozo de lona; tiene la piel moteada de morados, su respiración se entrecorta, testaruda. Cuando abre los ojos, no hay queja: hay trabajo.


Dentro del cascarón del yate, entre tablas húmedas y cables colgando, aún late el motor, tosiendo. Bajo un banco, encontráis dos maletines rígidos con cierres metálicos; dentro, alineadas como piezas de ajedrez, monodosis de sangre con etiquetas manuscritas. El viento os corta las manos. El cuerpo pide calor y el estómago otra cosa.

Kaari traga saliva y arrastra el aliento.


La noche no ofrece refugios. Hacia el oeste, Heraclión dibuja un collar de luces apagadas; al este, el aeropuerto duerme como una bestia con hambre vieja. El mar, obediente, sigue empujando el esqueleto del barco hacia la orilla con una paciencia de enterrador.

Las opciones son pocas y pesan: cargar a Kaari, asegurar los maletines, salir de la playa antes de que el frío muerda más hondo. La arena se pega a las heridas como un segundo pellejo. En el bolsillo, el papel con la dirección se ablanda con el salitre, pero aún dice lo que necesitáis leer: un lugar, una cerradura, una puerta que cruje dos veces. Un punto en el mapa para seguir vivos.

Karma mira a su alrededor y toda su atención se centra en Kaari. Se levanta, se recompone, nota el cuerpo dolorido, pero es una sensación ajena, como envuelta en algodones. Se acerca a la chica y la levanta, pesa poco. Se la coloca a la espalda, todo está oscuro y el rumor del agua no le tranquiliza. Si fuese un gato tendría la espalda encorvada, los pelos erizados y las garras sacadas.

Gira su cabeza, siente el aliento de Kaari, entrecortado. Bastante bien suena para su estado de salud, piensa.

Busca los maletines con los ojos. Con sus oídos trata de localizar a Arda. Con su corazón espera que Laura siga viva.



28 de Sep 2025, 20:00:46 #17 Ultima modificación: 28 de Sep 2025, 22:25:50 por greatkithain
Iota siente aun sus sentidos embotados. Ser tan perceptivo tiene sus desventajas. Su cerebro esta procesando todos los datos que le proporcionan esos sentidos a la vez que le alarma esta sobresaturación. Tambien consigue escuchar las palabras de Kaari con sus instrucciones.

Consigue levantarse de la arena y empuja los paneles del naufragio que le cubrian el cuerpo. Localiza rapidamente a Karma que esta sujetando el cuerpo mutilado de Kaari.

- Karma, Kaari ¿Estais bien? ¿Donde está Laura?

Iota cierra los ojos y concentra sus sentidos en localizar a Laura como prioridad antes que los maletines. No puede irse a donde le dice Kaari hasta saber que ha ocurrido con su compañera.

El eco de la playa queda atrás como un secreto mal guardado.

Buscáis a Laura entre la arena y los restos del naufragio. Primero con convicción, luego con ansiedad, después con esa obstinación ciega de quien no quiere aceptar el vacío. Iota percibe demasiado: huellas que se borran al instante, sombras que parecen pasos, un murmullo metálico que podría ser una voz... pero no. Son solo callejones retorcidos del oído. Karma, con Kaari a la espalda, se esfuerza en no perder el equilibrio. Cada zancada es un peso nuevo. La arena se convierte en asfalto húmedo y luego en adoquines torcidos, y las calles de Heraclión se abren como una boca llena de dientes rotos.



Heraclión — Camino a Nea Alikarnassos

📅 14 de diciembre de 2005, 22:47

Barrios bajos, humedad rancia y pasos demasiado visibles

Durante treinta minutos escarbáis en la ciudad buscando a Laura. Portales en sombra, calles desiertas, esquinas con olor a tabaco frío. Un gato escuálido os sigue durante un trecho, maullando como si delatara vuestra presencia. Algunos vecinos se asoman entre cortinas y cierran de golpe; otros os miran de frente, con ojos dilatados y una mezcla de compasión y desconfianza. Para ellos sois adolescentes deshechos: ropa empapada, con sangre secándose en jirones, un aspecto que no es nada autóctono.

Las farolas chisporrotean. El pavimento está cubierto de charcos aceitosos y bolsas de basura abiertas que rezuman pescado rancio. El hedor de las alcantarillas se mezcla con el de los cubos de plástico rebosados. Pasáis por un solar vallado donde un perro raquítico se levanta sobre las patas traseras, ladrando hasta que la cadena le corta el aliento. El aire se pega a la piel como una tela de humedad que no quiere soltaros. Iota mantiene bien agarrados los dos maletines con la tan preciada vitae que necesitáis. ¿Recordáis cómo os alimentaban en Banská Štiavnica?


Karma siente cómo se le resbalan los dedos en la tela mojada. El pulso de Kaari late irregular contra su espalda. Iota, sobresaturado, distingue un murmullo detrás de una puerta metálica a medio oxidar, en el callejón contiguo. Un golpe seco, luego silencio.

La ciudad no espera. El viento levanta bolsas sucias y las hace chocar contra vuestras piernas. Todo huele a hierro húmedo, a pescado podrido, a humanidad que se esconde tras las persianas. Heraclión os mira de reojo, y no le gusta lo que ve.

¿Seguís buscando a Laura u os dirigís al supuesto santuario que os ha comentado Kaari?

Iota cree haber identificado una pista válida sobre Laura, pero el resultado es negativo: error de cálculo. La frustración es evidente, aunque contenida.

Procesa los datos: el patrón coincide parcialmente, pero la verificación falla. En paralelo, el estado de Kaari presenta indicadores de agotamiento físico y desregulación emocional que comprometen la eficiencia del grupo.

Recuerda una instrucción de Aya Hunter, aplicada en resolución de puzzles: "A veces nos empeñamos en hacer encajar piezas que son incompatibles. Es más eficiente redirigir el enfoque y buscar una vía alternativa." La lógica es sólida. El momento, pertinente.

Ante los quejidos reiterados de Kaari, interrumpe el desplazamiento y se dirige a Karma: "Este protocolo no está generando resultados, Karma. Kaari no presenta condiciones óptimas para continuar en movimiento."

Detecta una variación en la expresión facial de Karma: mezcla de sorpresa y enfado. No lo verbaliza, pero el cambio es evidente.

"No abandono el objetivo Laura. Pero la lógica indica que la segmentación del grupo puede aumentar la eficiencia operativa."

Le entrega uno de los maletines a Karma. Retiene el otro. "Dirígete al refugio con Kaari. Inicia protocolo de descanso. Yo continúo la búsqueda. En caso de éxito, establezco punto de reunión en el mismo refugio."

Karma sostiene el maletín. No quiere acatar la orden. Sabe que tiene razón, pero separarse ahora... No... No puede ser, ¿y si a Arda le pasa algo?. Egoístamente piensa en qué tienen que ir juntos, no está preparada para la pérdida, otra vez no.
Le mira con furia, agarra el asa con violencia. Querría estallarle el maletín y ese líquido que guarda dentro en la cara, darle puñetazos para que no se vaya.
Agacha la cabeza, se acerca a él y apoya su cabeza sobre la clavícula de Arda, con Kaari sobre ella.
-Ten cuidado, ¿vale?, y encuentra a Laura, por favor. Yo me ocupo de ella.
Se envaró todo lo que pudo y puso rumbo hacia el piso dónde trataría de reanimada a Kaari mientras Arda y Laura vuelven juntos.

Cita de: greatkithain en 28 de Sep 2025, 22:57:06Yo continúo la búsqueda.

Iota se adentra solo en el callejón, siguiendo lo que parece ser un aura. La humedad sube de las piedras como un aliento viejo, y las farolas chisporrotean antes de apagarse. El silencio no dura demasiado: un murmullo gutural se arrastra desde la pared, rompiendo el frío silencio de la noche cretense.

Callejón de Agiou Mina

Un cuerpo se despega de la sombra. Es un chaval flaco, de piel aceitosa y ojos como dos carbones húmedos. Camina descalzo, con un pantalón deportivo empapado y un abrigo que no le pertenece. La boca roja de grietas y los dientes teñidos de nicotina. Una navaja oxidada cuelga de su mano, pero la aprieta como si fuera un juguete.


Da un paso hacia Iota, otro más, como un animal que no sabe si atacar o pedir ayuda. El hedor a sudor rancio y sangre vieja llena el aire. Las pupilas le tiemblan, y bajo la piel del cuello se marcan venas negras, hinchadas, como si llevaran algo vivo dentro.
Se tambalea y deja caer la navaja al suelo, pero enseguida la recoge con dedos torpes. Sonríe mostrando sus encías sangrantes.




El yonqui se acerca demasiado, encajonado en el mismo pasillo estrecho. Tras él, las ratas se dispersan con chillidos húmedos.

¿Qué vas a hacer, Iota?

Cita de: minwiki en 29 de Sep 2025, 21:54:46-Ten cuidado, ¿vale?, y encuentra a Laura, por favor. Yo me ocupo de ella.

Piso franco de Nea Alikarnassos 

El camino hacia el piso no ofrece consuelo. Nea Alikarnassos es un laberinto de calles húmedas, con basura acumulada en cada esquina y gatos famélicos rebuscando entre bolsas abiertas. Los muros están tapizados de grafitis en griego: consignas políticas pintadas una y otra vez, tachadas y sobreescritas con insultos. Vagabundos se apelotonan bajo marquesinas oxidadas, envueltos en mantas mugrientas, y las farolas parpadean como si fueran a morir con cada ráfaga de viento. 

Cada paso por la escalera exterior del bloque cruje como un quejido. El hierro oxidado vibra bajo vuestro peso. No hay vecinos que os den la bienvenida: solo miradas furtivas desde rendijas de puertas entreabiertas, y el silencio rápido de quien no quiere verse implicado. 



El piso está en la tercera planta. El recibidor es estrecho, con paredes desconchadas y olor a humedad vieja. La madera del suelo se arquea en algunos puntos; las grietas en la pintura parecen cicatrices mal cerradas. Claramente es un lugar olvidado por cualquier reforma, pero precisamente por eso pasa desapercibido. 

Karma lleva a Kaari hasta la única habitación que parece un dormitorio. La cama es un somier oxidado con un colchón hundido, sábanas ásperas y con manchas que no preguntan su origen. Al acostarla, un hilo oscuro se extiende bajo ella: la sangre sigue manando de su muslo izquierdo, donde la pierna fue arrancada con violencia. La herida es brutal. Restos de tejido colgando como colgajos, hueso astillado que sobresale. El vendaje improvisado ya no basta. 

 

Traga saliva y aprieta los dientes. Aun así, intenta recomponerse. 

 

El piso guarda silencio, salvo por el goteo intermitente de una tubería y el lejano eco de gritos callejeros. 


 

Karma, ahora la decisión es tuya:

¿Examinarás el piso para aseguraros de que es seguro, revisarás los víveres enlatados de la cocina, o harás otra cosa?

Cita de: Maurick en 02 de Oct 2025, 16:49:05¿Qué vas a hacer, Iota?
Iota mantiene la mirada fija en el sujeto. No muestra miedo; lo clasifica como físicamente débil y cognitivamente errático. Sin embargo, existe una probabilidad funcional de que posea información sobre Laura, así que decide ejecutar una aproximación verbal en lugar de una intervención física.

Con las manos aún libres, modula la voz en un tono que interpreta como socialmente aceptable, aunque el resultado es ambiguo.

—¿Yo también? ¿Qué estás ofreciendo, amigo? Estoy buscando a una chica: alta, delgada, piel muy clara, cabello rubio. ¿La has visto?

Extiende una mano, abierta, en lo que considera un gesto de incentivo.

—Puedo llegar a recompensarte.

Acto seguido, introduce la mano en el bolsillo de su chaqueta. Allí guarda el broche-artefacto: un alfiler que reacciona cromáticamente al contacto con sangre de entidades sobrenaturales. No lo exhibe aún, pero calcula que podría ser útil si el sujeto resulta relevante.

03 de Oct 2025, 22:44:50 #24 Ultima modificación: 31 de Dic 2025, 03:06:23 por Maurick
Cita de: greatkithain en 03 de Oct 2025, 20:08:20—¿Yo también? ¿Qué estás ofreciendo, amigo? Estoy buscando a una chica: alta, delgada, piel muy clara, cabello rubio. ¿La has visto?

El yonki ríe con la boca llena de saliva espesa. La navaja tintinea contra el suelo cuando la deja caer, porque no le interesa tanto como la mano extendida de Iota. Se acerca, con los ojos como brasas húmedas. Continúa hablando en un griego errático.


Cuando levanta la vista, intenta atrapar la muñeca de Iota con dedos temblorosos. La presión es mínima, pero la piel está caliente, enrojecida, las venas marcadas de un negro imposible. Huele a óxido y a podredumbre dulce.


Desde un balcón cercano, una cortina se mueve. Un ojo observa un segundo, luego desaparece. Una puerta metálica chirría y se cierra en el fondo del callejón. La peste a humedad y a orín humano se acentúa cada instante que pasas en este callejón. El yonki se deja caer contra la pared, agotado, todavía con la mirada fija en Iota. No ofrece nada útil de Laura, ¿de verdad ha estado por aquí?

¿Qué vas a hacer, Iota? Si deseas evaluar su Aura, ya sabes lo que tienes que hacer. O si quieres percibir algo más, te invito a realizar una Tirada de Percepción + Alerta a Dificultad 8

Karma coge el maletín, lo abre y ve esos pequeños frascos. Su boca se humedece, sus latidos se agolpan en su pecho. Temblando, coge uno y se lo acerca a Kaari. Le encantaría coger uno, lucha contra si misma. Quiere ser dueña de su destino y eso implica sus instintos. Con dificultad lo deja junto a la chica, apenas consciente.

Se aleja varios pasos y mira a su alrededor. No parece un lugar confortable, huele a que allí ha habido alguien antes, huele a nervios, un olor agrio, como de cebolla a punto de pudrirse. La decoración parece simple, apenas hay unos cuadros de estampas bucólicas de lugares indeterminados. Kaari dijo que el lugar era seguro, pero si algo había aprendido, era que ella tenía que asegurarse de ello.

05 de Oct 2025, 13:42:55 #26 Ultima modificación: 05 de Oct 2025, 13:54:53 por Maurick
Cita de: Maurick en 03 de Oct 2025, 22:44:50te invito a realizar una Tirada de Percepción + Alerta a Dificultad 8
El contacto físico con el sujeto genera una respuesta de rechazo. No por su condición humana, sino por su estado biológico: su aspecto se aproxima más al de un roedor urbano que al de un organismo funcional. Iota calcula que exponerse al agua de una alcantarilla tendría menor riesgo que ingerir su sangre.

No detecta indicadores de que este individuo posea información relevante sobre Laura. Tampoco tiene datos verificables sobre el término "Aeon". Sin embargo, su intuición —una subrutina que no logra desactivar del todo— le señala que hay variables ocultas en esta situación. El entorno no se comporta como debería. Algo no encaja.




Cita de: greatkithain en 05 de Oct 2025, 13:42:55No detecta indicadores de que este individuo posea información relevante sobre Laura. Tampoco tiene datos verificables sobre el término "Aeon". Sin embargo, su intuición —una subrutina que no logra desactivar del todo— le señala que hay variables ocultas en esta situación. El entorno no se comporta como debería. Algo no encaja.

El contacto se rompe. Iota retira la mano, consciente de que el sujeto no ofrece ninguna variable útil. En los balcones del edificio, las persianas se cierran con prisa. Voces apagadas se filtran desde dentro, entrecortadas por el ruido del viento. Los sentidos de Iota captan susurros de los vecinos, en un griego local, cerrado, difícil de entender.

«Otra vez esos yonkis pegándose por la puta droga... ¿Es que el alcalde no pretende hacer nada?»

«¡Me voy a largar de aquí en enero!»

«¿Por qué hay tanto puto drogata ahora? ¿Qué es lo que ha pasado?»

El hombre frente a él se dobla sobre sí mismo. La risa se convierte en arcada, la arcada en un gemido. De su boca cae un hilo oscuro que gotea entre los charcos. Las venas de sus muñecas palpitan, negras y abultadas, como si corriera por ellas algo espeso, demasiado denso para ser sangre. Se deja caer al suelo y queda allí, jadeando, con los ojos abiertos pero sin mirar a nada. Por un instante, el silencio del callejón es absoluto. Solo el zumbido de una farola insiste en romperlo.

Iota percibe entonces el temblor. No del miedo, sino del cuerpo: frío acumulado en los músculos, humedad en la ropa, un cansancio que le anula los márgenes del cálculo. Todo el análisis y los protocolos del mundo no cambian el hecho de que acaba de sobrevivir a un naufragio y está solo en una ciudad que no entiende, empapado y exhausto. El aire se siente más pesado, y cada respiración cuesta un poco más que la anterior.

Ya no hay nada que sacar de este lugar.

El viento arrastra un cartón viejo hasta sus pies. El olor a orines humanos se acrecenta: parece que el misterioso asaltante acaba de vaciar su vejiga ahí mismo. No está muerto, ni inconsciente, simplemente observa con pasividad la nublada noche, tirado en la esquina de un callejón perdido. Iota vuelve a sí mismo. ¿Qué hace aquí? ¿Es posible que Laura esté en esta ciudad? ¿O es su sentimiento de pertenencia que le impide... soltarla? 

¿Permanece aquí un momento más o se pone en marcha hacia el piso franco?

Cita de: minwiki en 04 de Oct 2025, 22:59:29Karma coge el maletín, lo abre y ve esos pequeños frascos. Su boca se humedece, sus latidos se agolpan en su pecho. Temblando, coge uno y se lo acerca a Kaari. Le encantaría coger uno, lucha contra si misma. Quiere ser dueña de su destino y eso implica sus instintos. Con dificultad lo deja junto a la chica, apenas consciente.

El maletín se abre con un chasquido. Dentro, las monodosis alineadas reflejan la luz amarillenta del techo como si fueran pequeños ojos líquidos. El olor metálico de la vitae se mezcla con el polvo y la humedad del piso. 

Kaari tiembla. La mano le falla dos veces antes de sujetar el frasco, pero cuando lo logra, lo destapa con los dientes y lo apura de un trago. La sangre le tiñe la lengua, la garganta y la mirada. 


Por un momento, el silencio pesa. Luego llega el sonido: un crujido, leve pero constante. El muñón de su pierna, oculto bajo la sábana, empieza a encogerse. La carne se contrae en espasmos involuntarios, las venas se tensan, el flujo se estabiliza. No es curación, no del todo, pero sí algo que detiene el sangrado y apaga el dolor. Kaari respira con más calma. El color vuelve a sus mejillas, pálido pero vivo. 

 
No termina la frase. Se queda con la cabeza ladeada sobre la almohada, los labios aún manchados de vitae. Duerme, o cae inconsciente. Difícil saberlo. 



El olor agrio del lugar se hace más evidente: sudor viejo, cebolla podrida, humedad. No parece que haya habido nadie hace poco, pero tampoco parece que el sitio haya estado del todo vacío. Sobre la mesa, un cenicero lleno y una taza con restos secos de café apuntan a alguien que estuvo esperando. 

El ordenador portátil en el rincón emite un zumbido apagado. La pantalla, encendida, parpadea con un fondo azul descolorido. 
Una línea de texto solicita:

USUARIO: ██████ 
CONTRASEÑA: ██████ 

Es un modelo antiguo, con el teclado amarillento y el ventilador sonando como un insecto atrapado. La luz del monitor tiñe la habitación de un reflejo enfermizo. 

El viento sopla por la ventana y las cortinas improvisadas se inflan como pulmones cansados. Kaari no se mueve. 

¿Qué vas a hacer, Karma?

Cita de: Maurick en 05 de Oct 2025, 22:09:23¿Permanece aquí un momento más o se pone en marcha hacia el piso franco?

Iota impacta con fuerza la superficie metálica de una papelera rota. El golpe no tiene función práctica, pero reduce momentáneamente la presión interna. El entorno no ha ofrecido resultados verificables. La frustración se acumula.

Durante unos segundos contempla la opción de regresar al refugio. Sería lógico desde el punto de vista energético. Pero recuerda el propósito: Laura. Y entonces surge una hipótesis. No es nueva, pero hasta ahora ha sido ignorada por considerarse inestable. Las voces. Las que escucha desde hace años. Las que no ha compartido con nadie.

Sabe que Destiny desaprobaría aplicar el método científico en este contexto. Pero Iota no se caracteriza por seguir instrucciones sin validación. Si las voces tienen origen no humano —como sospecha— entonces podrían tener acceso a información que él no posee. El riesgo es asumible. El potencial, considerable.

Respira hondo. Cierra los ojos. Se concentra en la corriente de murmullos que atraviesa su mente como una señal mal decodificada. Y formula la petición, clara y directa:


(Iota activa el don Lenguaje Espiritual)