Cita de: Maurick en 21 de Mar 2026, 11:34:31A tu lado, la negrura del mar se ilumina con dos presencias. La primera adopta una forma equina alta y orgullosa, hecha de luz cenicienta y líneas de plata húmeda. No hay putrefacción en ella, ni furia ciega, ni hambre de carne. Solo una nobleza severa, recuperada demasiado tarde. El alma purificada de Pezuña Caótica te observa sin hostilidad, con la quietud de quien por fin ha sido arrancado del delirio y recuerda vagamente que una vez sirvió a algo más grande que su propia rabia. La segunda figura emerge detrás, casi superpuesta, como si ambas compartieran una misma raíz. Un anciano Uktena de facciones duras y cansadas, erguido sobre la superficie imposible del océano, con la gravedad de los árboles viejos y de las montañas que no se explican a nadie. Ninastoko no te habla. No lo necesita. Su sola presencia hace que el aire en torno a ti deje de temblar. Durante un instante absurdo, brutal, comprendes que no estás sola en la caída. Que alguien —o algo— ha venido contigo hasta aquí.
Cita de: Maurick en 21 de Mar 2026, 11:34:31El mar se abre entonces con un sonido sordo. Como si una masa enorme hubiese decidido recordar que existía. De la superficie surge una criatura gigantesca, húmeda y antinatural: un pez colosal, de lomo oscuro y vientre pálido, con largos bigotes de gato que vibran al compás de la corriente y mechones de pelaje pegados al cuerpo como algas vivas. Sus ojos son demasiado conscientes. Demasiado serenos. Su boca se abre con lentitud y la voz que sale de ella llega envuelta en una resonancia abisal, ominosa, más sentida en el pecho que escuchada en los oídos. Pero la reconoces.
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La presión llega pronto. Primero como una molestia sorda en el pecho. Luego como un puño inmenso cerrándose alrededor del cráneo, de las costillas, de las articulaciones. El fondo no se acerca. O sí, pero lo hace despacio, como si quisiera obligarte a merecerlo. Sin embargo, justo cuando el malestar amenaza con volverse dolor, una sensación agradable se extiende por tu cuerpo. Fresca y clara, como si una corriente espiritual te envolviera desde dentro y apartara el peso del océano con delicadeza imposible.
CitarLas luces de aquella colonia palpitan una vez. Después otra. Como un órgano enorme aprendiendo a latir.
Cita de: Maurick en 28 de Mar 2026, 13:38:13Notas que la respiración de Ana Mercedes se está acelerando. Notas que sus ojos se están humedeciendo...
Cita de: Maurick en 28 de Mar 2026, 13:38:13Pau mantiene el rostro quieto. El padre Felipe continúa, ahora más despacio, entrando en una parte del recuerdo que parece dolerle incluso al narrarla.

Cita de: Maurick en 26 de Mar 2026, 15:53:56
Cita de: Maurick en 26 de Mar 2026, 15:53:56Te echa una mirada severa, como si fuese consciente de que esta reacción de Ana la has provocado tú.
Cita de: Maurick en 26 de Mar 2026, 15:53:56
Ahí sí. Ahí Pau gira la cabeza y vuelve a mirarte a ti. No de pasada. No con curiosidad. Con severidad. Como si quisiera medir cuánto de aquella pregunta ha nacido de ti y cuánto le pertenecía ya a Ana Mercedes. Después vuelve a mirarla a ella.
Cita de: Maurick en 26 de Mar 2026, 15:53:56
Cita de: Maurick en 26 de Mar 2026, 15:53:56
Cita de: Maurick en 26 de Mar 2026, 15:53:56
Cita de: Maurick en 26 de Mar 2026, 15:53:56
Mientras habla, no la interrumpe. Solo la escucha, y la mira con la atención que alguien que todavía no ha superado su duelo merece.Cita de: Maurick en 26 de Mar 2026, 15:53:56
Bruma la sigue sin añadir nada más. Una vez en la umbra, adquiere su forma Crinos y sujeta el cuerpo de Ana Mercedes con fuerza.
Cita de: Maurick en 24 de Mar 2026, 23:41:50
Cita de: Maurick en 24 de Mar 2026, 23:41:50
Cita de: Maurick en 24 de Mar 2026, 23:41:50
Cita de: Lady Midnight en 24 de Mar 2026, 22:48:58
Cita de: Lady Midnight en 24 de Mar 2026, 22:48:58Cuando ve que Iruz tiene frío, se quita la chaqueta de cuero y se la coloca sobre los hombros sin decir nada.