Mensajes recientes

#91
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Maurick - 19 de Ene 2026, 00:02:06
Pau no responde de inmediato. Permanece unos segundos en silencio, observando cómo Bruma se presenta sin máscara, en su forma verdadera. No hay juicio en su mirada, pero sí un peso antiguo, como si estuviera escuchando algo más que palabras. El estanque sigue inmóvil. Los lirios no se agitan. Finalmente, el metis asiente una sola vez, despacio.

Cita de: Bruma Nocturna en 17 de Ene 2026, 16:07:30


Da un par de pasos lentos alrededor de la mesa de piedra, apoyando una mano grande y peluda sobre su superficie erosionada. No es un gesto de posesión, sino de costumbre.


Se detiene frente a Bruma.


No hay acusación en sus palabras. Tampoco admiración. Solo constatación.

Cita de: Bruma Nocturna en 17 de Ene 2026, 16:07:30


Hace una pausa breve, lo suficiente para que la alternativa pese.


El viento mueve apenas las hojas de las encinas. Pau respira hondo.


Antes de que Bruma pueda responder, Ana Mercedes da un paso al frente. Su voz es más firme de lo habitual.


El estanque permanece en calma. La pregunta queda en el aire.
#92
Mark / Re:Episodio 1 — Dobra
Último mensaje por Mark - 18 de Ene 2026, 22:07:08
Observo unos instantes al grandullón. El insulto me da igual, pero acabar en una trifulca si. No desvío la mirada de Karlos, no por desafío, sino por mostrar franqueza antes de responder.

-Alguien tenía que estar al otro lado de la mesa y me tocó a mi -espero unos segundos antes de continuar- vine por equivocación, como he explicado a Monique, pero una vez aquí, he querido esperar para presentar mis respetos a quien fue el líder del Peñasco Blanco. No conocí a Laro Lombera y aunque las circunstancias no han sido las más propicias, no quita para cumplir la Letanía y honrar a un líder Garou.

No espero que la sinceridad le baste, pues seguramente quiera que sea el objetivo de toda su rabia contenida y su frustración, pero al menos, me sentiré ligeramente mejor después de que me rompan algún que otro hueso.
#93
Mark / Re:Episodio 1 — Dobra
Último mensaje por Maurick - 18 de Ene 2026, 21:37:44
Cita de: Mark en 17 de Ene 2026, 12:16:32🟦 Quedarte con Monique y «leer» el entierro: tragarte el discurso de Trovianni desde la zona lateral y dedicarte a observar quién llora de verdad, quién evita la losa, quién mira a Esteban, quién mira a Semyon. Sales con un mapa social claro... pero pierdes la oportunidad de moverte ahora. Obtendrás 1 dado adicional en la siguiente tirada que realices relacionada con el Peñasco Blanco.

La voz de Trovianni no necesita imponerse, ya lo hace el lugar. En el jardín-claustro, las fuentes cantan con agua luminosa, pero hoy su música suena como un susurro a destiempo. El aire huele a musgo mojado, a incienso viejo y a hierro. Las dos losas —Laro y Henar— parecen demasiado grandes incluso para este Ensueño de tapices y columnas. Como si la muerte hubiera obligado al sueño a agrandarse para poder tragarla.

Marco Trovianni avanza un paso, se detiene frente a la losa de Laro, y cuando habla su voz se extiende como si estuviera acostumbrada a salas con techo alto.


Se inclina apenas hacia la losa, como si pronunciara un juramento sin decirlo.


Mark, lo notas sin necesidad de mirarlo: Trovianni elige cada palabra como si ya estuviera redactando una versión oficial. Un epitafio que sirve para llorar y para gobernar. A tu lado, Monique no se mueve. Solo observa, con ese rostro de diplomacia fría. Te tiene cerca, como a un invitado incómodo que conviene tener bien colocado. Trovianni continúa, y el tono cambia. Ya no habla solo de Laro. Habla de futuro.


Señala con un gesto suave, casi elegante, como quien nombra instituciones y no personas.


No todos asienten. Lo notas por la tensión que cambia de sitio, como una corriente subterránea. Un murmullo nace en la multitud: un «¿por qué él?», un «¿quién le ha elegido?», un «Laro no habría...», cosas dichas entre dientes, con dolor convertido en rabia.

Entonces, desde un lateral, se acercan a la losa varios individuos de aspecto rudo y salvaje, que no encajan en la estética de aquí. Su ropa parece de otra estación del mundo: tejidos claros, adornos extraños, símbolos que recuerdan a mares y volcanes. Van en silencio, dejan algo simbólico sobre la piedra, y retroceden sin mirar a Trovianni. Monique te roza la manga con los dedos, mínimo.


El murmullo crece. Y en ese momento, Esteban de Haro da un paso al frente. No necesita alzar la voz. Su presencia ya es una orden. Se coloca como si el claustro fuese un estrado, y por un instante el Ensueño parece escucharle a él, no a Trovianni.


Algunos lo miran con odio abierto. Otros con ese tipo de prudencia que solo existe cuando el poder muerde.


Esteban no pide perdón. No ofrece cariño. Ofrece un marco.


El aire se carga. Y no solo por los Garou. Entre los asistentes, Mark... ves movimiento feérico, y se te eriza la piel como si la realidad tuviera electricidad estática. No son «gente» como los demás: son figuras de fábula mal encajada en funeral. Un tipo cornudo con sonrisa amarga y ojos de borrachera triste. Una mujer de belleza imposible que no parpadea como si el duelo no le perteneciera. Un enano de manos manchadas de grasa y metal que mira la losa como quien calcula engranajes. Otros... demasiado hermosos, demasiado raros, demasiado vivos para estar aquí sin rechinar.

Y están cabreados. No gritan. Pero el Ensueño alrededor se crispa, como si el lugar no aceptara que conviertan un entierro en proclamación. Monique aprieta tu brazo.


Te tira con suavidad firme, intentando sacarte de la línea de visión de los grandes... y de los resentidos. No llegáis lejos. El barbudo de antes —barriga dura, barba pesada, presencia de una roca— os corta el paso sin prisa, como quien pone una puerta donde antes no había nada. No lleva arma en la mano. No la necesita.

Te mira primero a ti. Luego a Monique. Luego vuelve a ti, como si decidiera que la cortesía ya se gastó.


Su mirada se te clava. Su insulto se te clava en la parte de atrás del cuello.


Monique no suelta tu brazo. Pero tampoco habla por ti. Y de pronto, Mark, entiendes lo que significa estar «al amparo» del Arce Verde: no es protección. Es estar en mitad del tablero... con una mano elegante sujetándote para que no te muevas mal.

Karlos te espera. La pregunta se queda abierta, afilada, delante de todos los silencios del entierro.
#94
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Lady Midnight - 17 de Ene 2026, 16:07:30
Mientras avanzan, Bruma Nocturna sigue prestando atención a todos los leves cambios del entorno y de las energías del mismo. La humedad, el frío y el silencio le traen recuerdos, y la nostalgia lo inunda a medida que se acerca a la hondonada. Su hogar, así como él mismo, tampoco es grande ni espectacular, pero es su hogar. Al ver el estanque en calma, su espíritu se tranquiliza al sentir que, probablemente, su túmulo estará en una situación similar ahora la que Lanza de Uktena está en su lugar.

Al llegar, el Sioux ralentiza su paso. Se toma su tiempo para sentir el lugar. Para observarlo, escucharlo y olerlo. Cuando Pau saluda y se acerca, el joven americano hace una leve reverencia, acercando una rodilla al suelo, mientras cambia suavemente de forma para adoptar su aspecto natural. Al terminar, se yergue de nuevo y hace leves movimientos para desperezarse; como si llevase mucho tiempo dentro de un traje demasiado apretado.

Cita de: Maurick en 17 de Ene 2026, 01:13:54

El Uktena acepta la invitación y se acerca, con una tranquilidad acorde a la del contexto.


Hace una pausa, tanteando la reacción de su interlocutor.

#95
Cera & Sangre / Re:Episodio 1 — Creta
Último mensaje por minwiki - 17 de Ene 2026, 13:18:11
Karma miró a Iota. Después sus ojos se desplazaron a Kaari. Demasiada información, todo le daba vueltas, no era capaz de asimilar lo que estaba pasando. Cada pestañeo parecía avanzar en el tiempo, como si se hubiese dormido. Necesitaba reaccionar, a su alrededor estaba muriendo gente, personas que arriesgaban sus vidas por ella y por Iota. Apretó los puños.
- No puede quedar así, esas muertes... - le dolía la mandíbula de apretar los dientes.
- Tenemos que encontrar a quien ha hecho ésto, él nos dará información y por qué no, venganza.
#96
Mark / Re:Episodio 1 — Dobra
Último mensaje por Mark - 17 de Ene 2026, 12:16:32
Escucho las palabras de Monique en silencio, con respeto. Hasta el momento, me parece de las pocas personas que me he encontrado que no parece una energúmena o una desquiciada. Creo que no es casualidad que sea una "extranjera" como yo.

Cuando veo a la chica de la coleta, la sigo brevemente por el rabillo del ojo, pero no puedo evitar alzar las cejas al ver a Marco Trovianni aparecer en escena. No por la propia escena en sí misma, algo lógico y protocolario estando en la situación en la que me encuentro, sino por por su propia presencia ¿No se supone que Kara llevaba a Micky junto a Alberto ante él? Imagino que traten con alguno de sus subordinados, aunque esto confirma que Kara tiene tanta idea o menos que yo de lo que se anda cociendo alrededor nuestro.

Dudo mucho que de saber que me iba a enviar a un acto institucional del Peñasco Blanco, lo hubiera echo, igual que no sabía, por consiguiente, dónde se encontraba realmente Marco Trovianni, el nuevo líder del Peñasco Blanco.

Cita de: Maurick en 17 de Ene 2026, 01:13:02
¿Qué es lo que vas a hacer, Mark?

🟦 Quedarte con Monique y «leer» el entierro: tragarte el discurso de Trovianni desde la zona lateral y dedicarte a observar quién llora de verdad, quién evita la losa, quién mira a Esteban, quién mira a Semyon. Sales con un mapa social claro... pero pierdes la oportunidad de moverte ahora. Obtendrás 1 dado adicional en la siguiente tirada que realices relacionada con el Peñasco Blanco.

-Agradezco la alternativa que me das, pero creo que me mantendré al amparo del Arce Verde -la dedico una fugaz medio sonrisa- no quiero importunar ahora al nuevo líder, tendré tiempo después para presentar mis respetos al antiguo.

Me mantengo ahí, junto a ella, atento a las reacciones de los presentes, como un espectador mudo. He venido a obtener información y si esto no va a poder ser dialéctico, que al menos sea por el momento gestual, ya habrá tiempo para lo demás. Considero que «leer» el entierro es ahora mismo la opción más lógica, además de mantener un perfil bajo siendo las circunstancias que son.
#97
Cera & Sangre / Re:Episodio 1 — Creta
Último mensaje por Maurick - 17 de Ene 2026, 01:33:42
El movimiento constante por el piso acaba sacándola del letargo. Kaari abre los ojos con un jadeo seco, como si regresara de un lugar demasiado profundo. Durante unos segundos no se mueve. Solo escucha: el zumbido irregular del portátil, los pasos de Iota, la respiración de Ni. Está pálida, pero hay algo distinto en ella. No es fuerza todavía. Es presencia.


Se incorpora despacio, apretando los dientes cuando el dolor protesta. No grita. No se queja. Evalúa su propio cuerpo con una calma extraña, casi ritual. Luego alza la vista hacia Iota.


Sus ojos se deslizan hacia el portátil cuando Iota menciona a Stavros.


No hay dramatismo en la frase. Es una constatación. Se frota el pulgar contra el índice, como si notara algo que los demás no ven.


Señala el portátil sin tocarlo.


Respira hondo. El gesto le duele, pero no se detiene.


Se inclina hacia delante, apoyando el antebrazo en la rodilla buena.


Te sostiene la mirada. A ti y a Ni.


Cierra los ojos durante un instante, y casi que podríais decir que se le cae una lagrimilla. Respira con fuerza.


La mirada de Kaari cambia. Está llena de determinación.


Habla más bajo. Le tiembla la voz.


El piso guarda silencio tras sus palabras. No es una orden. No es una súplica. Es un paso.

Kaari se recuesta de nuevo, agotada, pero consciente.


Señala un teléfono móvil, un Nokia 7710 bastante gastado.

#98
Bruma Nocturna / Re:Episodio 1 — Soria
Último mensaje por Maurick - 17 de Ene 2026, 01:13:54
El sendero se vuelve cada vez menos evidente mientras caminas por la naturaleza oculta a los ojos de los humanos. No desaparece del todo, pero deja de parecer un camino y pasa a ser una costumbre del terreno: ramas apartadas siempre por el mismo gesto, hierba aplastada en puntos concretos, piedras que alguien recolocó hace mucho tiempo para que no estorbaran al paso. No hay marcas rituales ni señales visibles, nada que reclame atención.

El bosque se abre poco a poco, hasta que la hondonada aparece sin anuncio previo, como si el terreno hubiese cedido por cansancio. Allí abajo, el aire es distinto: más húmedo, más frío, cargado de un silencio que no pesa. Encinas viejas rodean el lugar, con sus raíces asomando entre la tierra oscura, y el matorral bajo deja claros naturales que invitan a detenerse sin imponerlo. En el centro se encuentra un estanque.

No es grande. No es espectacular. El agua permanece en calma absoluta, alimentada por surgencias invisibles que no agitan la superficie. Brotan lirios de un blanco perlado, intactos, incluso fuera de temporada. No hay hojas muertas flotando, ni insectos rompiendo el reflejo. El agua simplemente está.

La sensación es inmediata y difícil de ignorar: aquí la Rabia no se apaga, pero no se aviva. A unos metros del estanque, en un claro ligeramente elevado, se alza el boun del túmulo.

Una mesa de piedra megalítica, erosionada por siglos de viento y lluvia, ocupa el centro. No tiene grabados visibles, solo marcas suaves de garras apoyadas una y otra vez en los mismos puntos. Frente a ella, ligeramente separados, se alzan dos tronos de roca, toscos, funcionales, sin ornamentación alguna. No parecen asientos de poder, sino lugares donde sentarse a escuchar.

La Umbra, aquí, se superpone sin violencia. Neblina baja, suelo blando, vegetación más densa. Los espíritus no se manifiestan con forma clara. El lugar no proyecta dominio ni frontera; no empuja hacia fuera, pero tampoco invita a entrar sin más. Es un espacio sostenido, no defendido. Ana Mercedes se detiene a un lado del claro. No avanza más.

Y entonces lo ves. Junto a la mesa de piedra, de espaldas al estanque, se encuentra una figura en forma Crinos. Alto. Robusto. Al moverse, notas la deformidad propia de los metis: evidente, pero no grotesca. Unas pezuñas robustas, como las de un ungulado, destacan cuando camina. Su postura no es amenazante. Está erguido, con las manos relajadas a los costados, como alguien que ya estaba esperando. El pelaje es claro, salpicado de tonos más grises. Los ojos, atentos, recorren el claro antes de posarse en vosotros.

Su voz gutural, acentuada por la forma de guerra, parece más suave de lo que estás acostumbrado a oir. La sensación de paz que rodea este lugar es embriagante.


Da un paso adelante, lo justo para ser visto con claridad.


El estanque permanece inmóvil, los lirios no se mueven. El lugar escucha. Pau se sienta sobre uno de los tronos de piedra, mientras os invita a acercaros. Ana Mercedes te mira a los ojos, y te hace un gesto con la cabeza para que vayas tú solo.

#99
Mark / Re:Episodio 1 — Dobra
Último mensaje por Maurick - 17 de Ene 2026, 01:13:02
Monique no aparta la mirada de tus ojos cuando hablas. No te discute el tono, pero sí el fondo. Aquí, en el Ensueño, las palabras pesan distinto: cada frase suena como si alguien la estuviera anotando en un libro que no has visto.


Monique inclina apenas la cabeza hacia el centro del jardín, hacia las losas, hacia la multitud vestida como si el duelo fuese un desfile de siglos. Notas como su olor, suave, afrutado, se acentúa con la vigorosa presencia etérea del lugar. Es casi... abrumadora.


Se acerca un paso más, lo suficiente para que su perfume —algo seco, elegante— se mezcle con la humedad del musgo.


Monique deja que tu frase sobre rendir respetos cuaje un instante. Luego, baja la voz.


Entonces sucede. Monique no gira la cabeza, pero sus ojos se mueven, finos. Un detalle en el borde de la escena: Esteban de Haro, inmóvil como una estatua con piel humana, se inclina hacia la mujer delgada de coleta. Le susurra algo con una calma quirúrgica. La mujer asiente una sola vez, y empieza a alejarse.

No corre. No se apresura. Se marcha como quien va a por aire... como quien pretende que su salida no significa nada. Monique te mira de nuevo. Sus dedos te rozan la manga, un gesto mínimo, de guía más que de afecto.


En el jardín, la mujer de coleta ya casi ha alcanzado la salida del claustro. Entre los asistentes, las miradas se clavan en Marco Trovianni, que se coloca delante de la losa de Laro y comienza a soltar un discurso.


La Philodox se acerca aún más a ti y te susurra algo. El mero roce de su aliento contra el lóbulo de tu oreja es suficiente para mandarte un escalofrío... agradable.


¿Qué es lo que vas a hacer, Mark?

🟦 Quedarte con Monique y «leer» el entierro: tragarte el discurso de Trovianni desde la zona lateral y dedicarte a observar quién llora de verdad, quién evita la losa, quién mira a Esteban, quién mira a Semyon. Sales con un mapa social claro... pero pierdes la oportunidad de moverte ahora. Obtendrás 1 dado adicional en la siguiente tirada que realices relacionada con el Peñasco Blanco.

🟨 Presentar respetos a Laro como Philodox: acercarte, reverencia breve, una frase medida. No buscas protagonismo: buscas reacción. Si alguien te corta el paso, si alguien te «perdona», si alguien te ignora, esa respuesta vale oro... pero te expones. Obtienes 1 punto adicional de Fuerza de Voluntad y toda la atención del Peñasco Blanco. Eso puede ser positivo... o no.

🟥 Aprovechar el foco y largarte tras la mujer de coleta: salir del claustro cuando todos miran a Trovianni, seguirla sin correr, sin dramatismo, mezclándote como si fueras parte del cortejo, y ver a dónde va y con quién se cruza. Es riesgo inmediato: si te cazan, no será una conversación. Será un «¿qué coño haces?» en mitad del luto. Para ello, supera una Tirada de Carisma + Sigilo a Dificultad 7; con éxito, logras ver qué es lo que hace la mujer de coleta.
#100
Brisa del Sur / Re:Prólogo – Donde el silencio...
Último mensaje por Denebia - 16 de Ene 2026, 23:40:03
Cita de: Maurick en 08 de Ene 2026, 23:50:18El trayecto fue largo, silencioso y áspero.



Durante todo el viaje pienso que en lo divertido que hubiera sido haberlo hecho con Los Ángeles de Gaia, todas juntas nos lo habríamos pasado muy bien. Y en ocasiones me perdía en esos pensamientos y me embriagaba de tantas emociones que me relajaba hasta tal punto que olvidaba que acababa de conocer a Himitsu. Pero enseguida despertaba de ese "letargo" auto inducido y me volvía a poner sería. O si notaba que la conversación se estaba volviendo más personal de lo que debería cambiaba de tema o dejaba de hablar.

La pérdida paulatina de los miembros de mi manada... mi manada ya no existe... No quiero que vuelva a ocurrir algo así, así que si no hago amistades si se van o mueren no me afectará...

Citar
Da un salto ágil al interior y observa los indicadores.



He pasado a mi forma humana. Tengo una ceja arqueada y justo cuando voy a abrir la boca para protestar...

CitarUn sonido ajeno corta el murmullo del agua: pasos rápidos sobre la pasarela metálica, acompañados del tintinear de llaves. Una figura emerge entre las grúas, avanzando con decisión. Un tipo joven, con buena presencia, un peinado llamativo, va caminando hacia vuestra ubicación. Himitsu se asoma y cruza miradas con aquel individuo. Se sobresalta.


Ese hombre se para de repente, y os llama la atención en voz alta.


El viento levanta una ráfaga más fuerte y hace golpear los cabos contra el casco. Jonah mantiene la mirada, expectante, con esa mezcla de urgencia y cansancio que se ha vuelto común en Gracemire desde que todo empezó a resquebrajarse.

Himitsu traga saliva, y se queda mirándote.

Me quedo mirando la escena algo perpleja. ¿Qué hace aquí? ¿Por qué Himitsu ha reaccionado así al verle? ¿Por qué no le hemos olido y hemos detectado su presencia?


Me encojo de hombros con cara de no haber entendido lo que quería decir. Poso la mirada rápidamente en Himitsu, pero no tardo en volver a mirar al nuevo.